Blogia

El blog de Angel Arias

A sotavento: Cultura corporativa en la NET: hackers, frikis, idiotas y nerdos (2)

A sotavento: Cultura corporativa en la NET: hackers, frikis, idiotas y nerdos (2)

Imbuídos de ignorancia o desprecio hacia todas las expresiones de la comunicación no institucionales que se realicen en la NET, los responsables téoricos de la cultura corporativa se inician en la realidad virtual, por lo general -como refleja Enrique Dans  en su artículo Blogs y Empresa (incluído en La blogosfera hispana, 2005, Orange)- a través de una experiencia desagradable.

Felices hasta entonces por haberse pertrechado en la cuidada imagen que ofrecen desde sus webs oficiales,  los grandes grupos empresariales pueden caer de pronto en la cuenta, que las entradas en su web corporativa provienen de desconocidos lugares de la blogosfera, y que sus productos estrella, la calidad global de su oferta, o la ética de sus ejecutivos principales, son cuestionados por francotiradores absolutamente fuera de control.

Lejos de las comunicaciones frías (y normalmente, desfasadas) realizadas en sus webs, ajenos a los comunicados a las Comisiones de Valores, y a los media en papel de mayor difusión y prestigio tradicional, las opiniones decisivas pueden estar formándose en lenguaje descuidado, con mensajes cortos y letales, y con argumentos de descalificación basados en experiencias personales y aisladas.

La reacción más utilizada por los servicios jurídicos de estas corporaciones es, por el momento, la demanda de rectificación bajo apercibimiento de acciones judiciales. Puede que, hasta ahora, haya servido para tranquilizar a la mayoría.

Pero la cuestión principal no es ésa. De forma paralela al hecho de que la cultura corporativa, como indicaba en un Comentario anterior, está siendo cuestionada por una intranet virtual que crea sus propias pirámides de decisión y autoridad, la imagen de marca de la empresa, hacia el exterior, va a verse cada vez más analizada y afectada por elementos completamente fuera de control de los estamentos oficiales.

Estas opiniones paralelas a las oficiales, con mucha mayor verosimilitud potencial, precisamente por no estar controladas ni dirigidas, pueden tener una influencia decisiva para la marcha económica de la empresa. Basta suponer, por ejemplo, lo que significaría una crítica feroz a un producto estrella por parte de un blog de prestigio, con más de cinco mil -o sesenta mil- entradas diarias, y la difusión piramidal que puede tener esa información.

A ver si nos entendemos, pues: Entre la imagen del friki informático, creativo e inteligente, pero obsesionado por temas muy concretos, que le conducen a la introversión, y cuya exacerbación podría ser el nerdo que, como consecuencia de esa concentración se ha aislado socialmente en su mundo virtual, hay que conceder todo el respeto posible a la de quienes, en el ejercicio de su inteligencia y curiosidad, están generando nuevos paradigmas en la cultura corporativa.

Estos hackers -fundamentalmente, actuando en la blogosfera y sus entornos derivados-, en absoluto identificables con informáticos ni especialistas, se están organizando de forma acelerada en grupos de opinión, presión y desplazamiento de mercados, constituyéndose en unos a modo de mentores o valoradores del mundo real, de consecuencias imprevisibles.

Su avance se producirá inexorablemente para desesperación de los idiot que sigan creyendo que los fallos del mercado se pueden controlar  con viejas recetas: dineros para briveries, contactos personales, business meals, desprecio hacia los frikis y nerdos y una cierta dosis de mentirijillas desde su web corporativa. Es la web 2.0, estúpidos.

(Nota: Realizo la conexión a Idiot según la Wikipedia alemana, por dos razones: para que se vea mi dominio idiomático y porque en ella se hace referencia tanto a la más antigua acepción de la palabra entre los griegos, como al riesgo que se corre en Alemania si se insulta a alguien con ese término de uso tan habitual en España... peligro que no deseo por mi parte correr en ningún caso: mis idiots son, simplemente, stuck-ups (engreídos).

A sotavento: Cultura corporativa en la NET, hackers, frikies, idiots y nerds (1)

A sotavento: Cultura corporativa en la NET, hackers, frikies, idiots y nerds (1)

Me propongo en este Comentario lanzar algunas reflexiones acerca de la dinámica de la cultura corporativa en el entorno creado por la Web 2.0. No voy a dirigirme a especialistas, y, por supuesto, no pretendo realizar un estudio acerca de un tema tan complejo, sino llamar la atención sobre los nuevos parámetros en los que se está configurando el perfil de la empresa en la actualidad, y más concretamente, su imagen interna.

No quiero ser ambigüo, y, por eso, voy a decirlo de otra manera, para que se comprenda mejor: los principios de autoridad tradicional en las empresas, aquellos por los que existía un organigrama jerárquico y una pretensión funcional, están siendo brutalmente debatidos, cuestionados, destruídos, por la realidad diaria de las empresas. Desde muchos puntos de vista: las ya viejas reuniones de departamento, las directrices emanadas en macroconvenciones en las que los jefes impartían su doctrina, los informes meditados cuyas copias eran casi secretamente difundidas a cuatro destinatarios, las "Notas internas" en las que se comunicaba "información relevante" para la toma de decisiones, etc...han pasado a mejor vida.

Hoy, prácticamente todos los niveles de actuación de una empresa disponen de un ordenador propio, frecuentemente con línea ´de acceso externo, además de estar, por supuesto, conectado a la intranet. Tener una pantalla en la mesa de trabajo no es ya símbolo de autoridad o prestigio, es una herramienta fundamental para cualquier empleado.

La mayor parte del tiempo de trabajo se mantienen el ordenador y la conexión a la red, encendidos y dispuestos. La contestación a los correos electrónicos, se convierte en prioritaria, sea cual sea su verdadera utilidad y su relación con la tarea. Las consultas en busca de información a otros archivos, documentos y bancos de datos, propios y ajenos, es frecuente, instantánea, masiva. Etc

El lenguaje de comunicación ha pasado a ser informal. Los informes elaborados con profundidad y precisión, son mucho más raros que antes; la redacción y los análisis son, básicamente, unipersonales y para rápido consumo.

Una gran parte de la información que se transmite por la red es aparentemente irrelevante, personal, falta de interés objetivo, o sin ninguna conexión con nuestro trabajo (spam). Pero incluso esta forma de comunicar, ayuda a crear ambiente, y es síntoma de las interelaciones que interactúan en la empresa, y de las pirámides de autoridad propias y de sus conexiones con el exterior.

Pero ese análisis superficial de lo que está pasando no atiende a la revolución que, en mi opinión, se está produciendo en las empresas. Se está debilitando de forma rápida la autoritas de los organigramas y la cultura corporativa ha de entenderse de otra manera, con poco que ver con las concepciones clásicas.

Los jefes pueden pretender seguir mandando, pero, en realidad, se está produciendo el acelerado despojo de su autoridad, dejando su poder como una cáscara vacía. Los centros de decisión se producen a niveles mucho más bajos de los pretendidos, y las actuaciones relevantes se emprenden de forma muy pragmática, sin consultar a nadie. Porque no hay tiempo o, sencillamente, ya se sabe lo que sabe el jefe: poco o nada sobre el tema. La empresa funciona con otros paradigmas, y pretender el control se produce a posteriori o de una forma tangencial.

Ayer, en la cena de Thursday, Ildefonso Mayorgas, Antonio Fumero, Jaime Estévez y yo mismo, formamos por momentos un grupito aparte para lanzar piedras al océano de la Web 2.0 y, de forma circunstancial, también hablamos de la neo cultura corporativa.

Yo comenté algo sobre las tres generaciones digitales, arriba y abajo de los que tienen, digamos, entre 35 años y 50 años. Los unos han perdido el tren, los otros se mueven a toda velocidad y en todas direcciones. No era sencillo imaginar hace pocos años que, fieles al principio del gerente inmovilista, (pag. 42, Web2.0, A. Fumero et alter), defienden a machamartillo que "el que pueda, que no sepa; y el que sepa, que no pueda". Hay que confiar, pues, en el enlace entre los muy jóvenes y los envejecientes acelerados, para que el cambio en la cultura corporativa se produzca.

Aunque lo realmente importante es tomar consciencia de que, para quienes sepan utilizar la NET, y comprender que el cerebro personal es solo parte de un instrumento más amplio en el que la inmensa capacidad de formación, información, tecnología y comunicación que proporciona el ciberspacio constituye un marco de referencia en el que los más hábiles y más perspicaces para utilizarlo van a ser los corredores mejor situados en la carrera del futuro.

A barlovento: ¿El estado de la cuestión en ADN antiguo?: complejo, incipiente, apasionado

A barlovento: ¿El estado de la cuestión en ADN antiguo?: complejo, incipiente, apasionado

La Fundación Ramón Areces, cumpliendo el objetivo del patrono de “devolver a la sociedad algo de lo mucho que le ha dado” organiza muy interesantes Congresos, abiertos al público. Los pasados 24 y 25 de mayo se celebró uno sobre “El estado de la cuestión en ADN antiguo”.

Estaban invitados como ponentes varios de los especialistas en el tema: gentes, como lo es el objeto de su investigación, jóvenes. Lo demostraban con lo informal de sus atuendos, la viveza de sus exposiciones y la forma crítica, a veces demoledora, con la que presentaban sus propias conclusiones o criticaban las de otros.
 

Juan Luis Arsuaga dió lo que podría llamarse la lección innagural, defendiendo el método científico de Carl Popper (plantear preguntas como paso previo a encontrar las respuestas) frente al método inductivo seguido, por ejemplo, por Darwing (trabajar con muchos datos careciendo de ideas previas).

El ADN antiguo, dijo, puede ayudar a identificar las especies fósiles, diferenciando la duda de si se está sobre o subestimando el número de especies. Tal vez , cuando salga de su Prehistoria -¿dentro de 10 años?- nos permitirá saber cuándo apareció el cabello, la barba o el cabio de piel en nuestra evolución. Los fósiles humanos tienen el grave problema de la contaminación, y, ya anunció tempranamente en la conferencia, eliminar las interferencias de otros ADN es la gran labor que espera a todo investigador.
 

Imposible resumir todo lo que allí se contó. Como jurista, mi interés estaba centrado en los protocolos de identificación de ADN-no codificante, y en las formas de detectar, evitar y controlar las contaminaciones. La práctica de pruebas de ADN tiene un amplio uso en la actualidad, en la determinación de filiación, vínculos familiares, o como prueba de identificación para imputar a presuntos autores de delitos. La mayor parte de las intervenciones se basaron en el análisis de ADN mitocondrial (ADNMT), es decir, el situado en el núcleo de cada célula.

El profesor Joachim Burger, de la Universidad de Mainz (o sea, Maguncia) presentó las precauciones que toman en el Laboratorio del Instituto de Antropología, en el que trabaja, para evitar contaminaciones en el análisis del ADN antiguo humano.

Carles Lalueza-Fox, de la Unidad de Antropología de la Universidad de Barcelona,  nos contó, por su parte, las investigaciones con material de una misma familia de la época moustaria (neanderthal) aparecidos en El Sidrón (Asturias). Un grupo familiar de 9 a 13 miembros (adultos, adolescentes y niños), que fueron canivalizados y cuyos restos se conservaron en un ambiente muy estable desde entonces.

Pero ¿por qué destacar a nadie de una reunión en la que todos brillaron?. Solamente cabe dar la enhorabuena a Anders Götherström, del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, de Madrid  y del Departamento de Biología Evolutiva de la Universidad de Upsala, y a Tom Gilbert, del Instituto de Biología de la Universidad de Copenhague, además de al citado Prof. Arsuaga y a la Fundación Ramón Areces. Los casi doscientos asistentes -la mayor parte extranjeros! (todas las conferencias se emitieron en inglés)- estaban encantados.

Al socaire: Baño literario en la Casa de Asturias en Madrid

Al socaire: Baño literario en la Casa de Asturias en Madrid

Algunos días, la selección del tema en que basar el Comentario se hace muy difícil. No porque quiera recoger la actualidad, y ni siquiera pretendo glosar la noticia que más me haya llamado la atención. Mi blog no es una columna periodística, no tiene especialización concreta, carece de sistemática y cualificación de asuntos, lugares, personajes. Es, en notable medida, reflejo de mi desorden, un intento demasiado aparente de obtener tiempo para compartir, de donde no hay mucho.

Casi a punto de cumplir el año con estas crónicas urbanas, en las que mezclo con impudicia creativa, poemas, historias viejas y modernas, dibujos y refritos de otros momentos, puedo presumir de tener un background (respaldo) a cuenta de las cosas publicadas. En esa trayectoria me he hecho, seguro, más transparente para quienes hayan seguido los comentarios, y si antes no me conocían, se habrán formado una imagen de mí. Las entradas (post) pasadas del Cuaderno (blog), me permiten cruzar las referencias, evitar repetirme.

Hoy iba a escribir una crónica sobre el ADN antiguo, pero he pensado que lo que estuvo miles de años esperando una nueva oportunidad, puede perfectamente aguantar un día más. Así, que, a última hora de hoy, me decido a escribir sobre literatura.

La culpa del cambio la tiene el buen rato que acabo de pasar en la Casa de Asturias en Madrid, en un acto organizado por la dinámica Marta Magadán, presidenta del Gremio de escritores de Asturias y propietaria de Septem 7 Ediciones. Esta mujer inteligente, activa, me fue presentada hace algunos años por la llorada Julia Ibarra cuando estaban trabajando en la reedición de La melodramática vida de Carlota Leopolda (y para la que realicé las ilustraciones). Es amiga de Mari Luz Naredo y Margarita Collado, o sea, que mis defectos están en buenas manos.

Ayer, bajo el lema: "Gijón: La fiesta de la palabra", en un "encuentro con escritores iberoamericanos", la delegación de Asturias en Madrid (Pilar), de la mano de Marta, nos acercó a Luis Sepúlveda, director del Salón del Libro Iberoamericano, chileno, y a Horacio Vázquez Rial, profesor y blogero, argentino.  Estaba también anunciado Alfonso Mateo Sagasta, pero no apareció, sin que se nos explicara el motivo de la ausencia.

No echamos de menos a nadie, sin embargo. Las dos horas que hemos pasado escuchando las inteligentes respuestas de Luis y Horacio, frecuentemente divertidas y bien documentadas siempre por una memoria excepcional, a las preguntas, escuetas pero sugerentes, de Marta, nos ha sabido a gloria a la, sorprendentemente, escasa asistencia.

Hemos sido testigos de un momento muy literario, y también, especialmente próximo y entrañable. Yo tomé notas como un neófito, porque lo que se nos brindó fue una visión próxima del cosmos de estos dos autores de prestigio, jalonado de anécdotas, graciosos chascarrillos, espontaneidad y finura intelectual.

Imposible resumir en unas líneas el cuadro abigarrado de sensaciones que estos dos grandes de la literatura española esparcieron al auditorio. No les importó que fuéramos diez o doscientos los que les escuchábamos. Nos sentimos inmediatamente cómplices y admiradores de estos dos maestros de la seducción y de la metáfora, que, muy cómodos, no tuvieron ningún reparo en contarnos algunas de sus razones.

Sabemos ahora que Luis escribe sobre una mesa de amasar pan y contra la pared de la cocina, y que Horacio prefiere componer desnudo, en invierno como en verano. Sabemos que Luis es amigo de Pablo de Santi, y algunas de las muchas cosas que los unen; y que Horacio tiene una espina clavada por vender menos libros en Buenos Aires que en Berlín y que ahora está leyendo las Memorias de Chateaubriand.

Nos han recomendado empezar a conocer su escritura con Frontera Sur (Horacio Vázquez) e Historias Marginales (Luis Sepúlveda). Pero, sobre todo, nos han convencido de que hay en ellos reside un torrente de imaginación y vitalidad, que está dispuesto siempre para ser transplantado a la cotidianeidad particular de cada uno de sus lectores.

Si, como le gusta repetir a Angel Gamoneda, la poesía no es literatura, una de las razones por las que los escritores suramericanos venden tan bien en España -así se dijo allí-, es porque han sabido incorporarla, a la novela, al relato, al cuento, evocándonos otros mundos, otras historias, imaginarios personajes reales como la vida misma -eso lo dije yo, y me pareció sentir que Luis y Horacio estaban de acuerdo-.

Al socaire: La poesía es un alien y Gamoneda su profeta

Al socaire: La poesía es un alien y Gamoneda su profeta

Antonio Gamoneda, un hombre recio, pero sencillo de apariencia, amable en un cuerpo tosco, sutil entre sonrojos, genial con cuatro pinceladas de palabras, recibió, merecidamente, el Premio Cervantes.

Dicen algunos que no leen más que lo que no importa a nadie, que tuvo influencia el que sea leonés, es decir, de la misma tierra que el presidente R. Zapatero. Pero no. La verdad es que nació en Oviedo, como yo. Y ha dicho que la poesía no es literatura.

A  Antonio Gamoneda

Estoy de acuerdo, paisano:
La poesía es un alien
que necesita de un portador para manifestarse.

No es, qué va, literatura, es un flujo,
una esencia que puede adivinarse
escondida entre frases sin sentido,
o mostrarse, espléndida, en toda su belleza¨
en inolvidables momentos de locura.

Ni siquiera necesita a los poetas,
cualquiera puede convocarla.

Basta estar atento al tiempo de su paso,
o captarla cuando huye,
dejar que nos envuelva,
con su perfume de ansias, preguntas
y afiladas caricias.

Por no necesitar, no necesita
ni formas de expresarse, es
intangible, invisible y etérea.

Somos nosotros quienes la forzamos
a quedarse a este lado,
expresando con nuestras voces
su corporeidad imposible;
torciendo su realidad, que es no existir,
la mancillamos, violentándola al cabo.

No la hacemos, poesía,
nos hace como somos,
poemas del azar, torpes ilusos
que no queremos escuchar a qué poetas.

23 de abril de 2007

 

 

Al socaire: Un libro de Cuentos escrito por ingenieros

Al socaire: Un libro de Cuentos escrito por ingenieros

Hace un par de meses, comuniqué, muy orgulloso, que me habían dado el Primer Premio en el Concurso de Relatos convocado por el Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste. Mi relato se titula: "Quince años de viaje sin parar", y narra la aventura personal de un niño minusválido que, con su imaginación, rompe todas las barreras, incluso las que nos limitan la comprensión cabal del Universo.

Como los relatos se presentaban con seudónimo, y el Jurado no estaba compuesto por ingenieros de minas, sino por gentes de la literatura, puedo referirme ahora a las buenas relaciones de amistad, por encima del trivial compañerismo, que me unen con la Junta directiva de ese Colegio profesional, al que estuve vinculado durante mucho tiempo (y del que también fui vocal).

Sorteando lo que es habitual, para testimoniar también de ese forma el afecto que me tienen estos colegas, el Secretario General Técnico del Colegio, Vicente de la Pedraja, me pidió que escribiera el Prólogo del libro que hace unos días vió la luz. Una cuidadosa edición, y un buen ejemplo (salvando el escollo de la presunta petulancia) de que a algunos ingenieros nos gusta escribir.

Me permito copiar aquí los párrafos finales de mi Prólogo.

Si alguien, desde fuera, piensa que los ingenieros no aman la literatura (como muchas otras cosas que no se vinculan de forma natural a la ingeniería), se equivoca. Si alguien opina, todavía hoy, que no hace falta escribir bien para hacer informes técnicos, yerra.  

Aquellos jóvenes que se esforzaban por  lanzar actividades culturales entre sus compañeros estudiantes de la ingeniería, esos novatos perdidos en el tiempo que se reunían para leer versos propios y ajenos en Casa Noriega o que organizaban en recitales en las Escuelas de Minas, no eran una excepción. Sigue habiendo muchos ingenieros de minas que, además de informes y artículos técnicos, escriben para hacer disfrutar y dsifrutan con ello.

No quiero echar la vista atrás, la vierto hacia adelante y pienso que no se puede hablar de que vivimos en un mundo materialista mientras haya ingenieros que escriban como si se tratara de su profesión principal, y que, al leerlos, consigan despertar en sus lectores (como mis colegas han hecho conmigo) los mismos resortes de la imaginación que promueven los buenos relatos. Porque para hacer interesante la literatura, como para hacer buenos cuadros, no solamente hay que saber escribir o pintar bien, hay que tener ideas que busquen ser expresadas.

 

Al socaire: La Fundación Orange patrocina el libro Web 2.0 sin reparar en Gastos 1.0

Al socaire: La Fundación Orange patrocina el libro Web 2.0 sin reparar en Gastos 1.0

En la presentación del libro de Antonio Fumero y Genis Roca, Web 2.0, que presentaba la Fundación Orange -antes France Telecom- se consiguió una presencia multitudinaria.

Los autores atribuían la asistencia masiva a que al final nos iban a invitar a un cóctel -en el Hotel Urban, y muy bien servido e imaginado-, pero era solo una broma. El libro es muy interesante (los que habíamos tenido la fortuna de conocerlo al poco de salir del horno, lo sabíamos), y la recepción fue, en efecto, espectacular, pero el atractivo seguro del encuentro estaba en la personalidad y conocimientos de los autores y en la calidad de sus mentores.

Había mucha gente conocida por mí, y eso me demuestra que estoy en sintonía con esa onda atractiva de los surferos de la web, en donde andamos mezclados internautas de nuevo y viejo cuño: unos haciendo dobles piruetas mortales y otros estrellándose de narices con los patines y las artimañas de andar por casa.

Porque en la Web 2.0 hay categorías, claro, como en todo. En la primera división militan, como cerebros de honor, Fernando Sáez Vacas y Luis Arroyo Galán que estaban allí, y que eran venerados con especial devoción, incluso con algunas inclinaciones de cabeza respetuosas, que no en vano había muchos alumnos de ambos entre la grey.

Fernando tenía incluso bastante que ver con los entresijos del acto, pues había aportado algo más que una contribución especial. No se por qué no se sentó en la mesa de autores y habló, como bien sabe hacerlo. Es el autor de casi la tercera parte del libro y está citado en la bibliografía diez veces.Yo les saqué la foto cuando estaban juntos, hablando de quién sabe qué, y fui avisado por Antonio de que los progenitores de la web2.0 en España estaban de cháchara.

Me pareció que era obligado dejar constancia de su presencia en el evento. Les pillé por sorpresa, lo que justifica la cara de estupor del primero; el segundo, que está regalando su tiempo libre a la Fundación Cibervoluntarios, de la que es vicepresidente, acababa de eliminar por primera vez la mancha de grasa que se le había pegado a la camisa, lo que explica que la sonrisa se superponga a la sorpresa del ataque del paparazzi.

El mundo de la Web 2.0 que presentan Fumero y Cía es complejo, apasionante y tan dinámico que, para atraparlo, deberían haber parametrizado el desplegable de la cubierta, en el que hacen la foto-fija de ese espacio extragaláctico. Entre otros submundos, la Web 2.0 "promesa de una visión realizada: la red convertida en un espacio social" (copio a Antonio Fumero) tiene un escenario en el que yo mismo me he situado al escribir este Cuaderno, que es el de la blogosfera, o sea, las weblogs (esquina superior izquierda, según se abre).

Aunque, al parecer, hay más de sesenta millones compitiendo por captar la atención de los lectores (que, modestia aparte, somos fundamentalmente, para la mayoría lo constituyen nuestros amigos y nosotros mismos, pues tocamos a seis seguidores como media), algo me está diciendo desde que me metí en este campo que, el futuro pasa claramente por aquí. Yo puedo estar equivocado al poner a pasear mi ego por las weblogs, pero sesenta millones de personas, no.

Esta forma de "expresión, comunicación y socialización", como escribe Antonio, no tiene aún límites conocidos. Y bien se trate de un "multiformato de publicacion en la Web", como dijo el propio Fernando -supongo que en una de sus clases cultas en la ETS de Telecos- o una "herramienta de publicación para tontos", como arriesgó a escribir Alberto Knapp en La coctelera, tiene gancho hacia el más allá, que es donde ponemos nuestras vidas cuando tomamos una cerveza con los amigos.

 

Mucho y de gran interés es lo que en las páginas del libro Web 2.0 han escrito estos profesionales de la comunicación, casi venerados por los fieles que ocupan este santuario ateo, pero con muchos profetas y santones, de las neo-tecnologías. No les arredra ni su juventud ni lo movedizo de las arenas en que se mueven, y hasta, como explicó primero Genís y completó Jesús Encinar, que hacía de invitado, convencen de que se puede y debe hacer dinero manejando bien los hilos de Penélope 2.0.

Manuel Gimeno trató de poner en solfa con su ironía (como Antonio dijo que las páginas eran para romperlas, triturarlas, despedazarlas, criticarlas, puntualizó que eso se podría hacer con las de Fumero, ya que este lo autorizaba así), pero aconsejaba sobre todo leer el libro. Que, para los que no lo tengan en papel todavía, pueden bajárselo gratis de la red. Y que lo disfruten y apliquen.

Porque si hay que llenar de contenidos la blogosfera y no solo crear ruido en ella, en él se contienen montones de sugerencias.

A barlovento: Pericles es asturiano del mes (y amigo mío desde vai tiempu)

A barlovento: Pericles es asturiano del mes (y amigo mío desde vai tiempu)

Cuando estoy en Asturias, compro siempre un periódico local cualquiera, y me leo todos los otros mientras tomo el café, para ponerme al día de lo que ha pasado con los amigos, con muchos de los cuales perdí el contacto.

Alguien a quien no voy a citar ahora decía que los periódicos de provincias siguen viendo el mundo con el prisma mínimo de los localismos, y que da igual que hayan puesto una bomba en Irak o que tengan elecciones en Francia, que lo más importante es siempre el tipo de farolas que haya elegido el alcalde del pueblo de al lado. Pero a mí -y supongo que a todos los que vivimos en el exilio-, me gusta que los periódicos locales hablen de lo suyo, lo que preocupa al vecino, que para glosar las noticias de agencia y afilar las ideologías ya se bastan los media de gran tirada.

Leyendo La Nueva España, me enteré que a José Manuel Pérez, Pericles, lo han distinguido como Asturiano del mes en febrero o marzo pasados, un galardón que concede este periódico que tiene una cabecera -me refiero a su título- de persistente actualidad. A José Manuel le dieron una escultura de Jose María Legazpi, un artista local con imaginación internacional, con el que no sería raro encontrarse si hubiera tiempo y lugar para darse un paseo por Pravia, Cornellana o Muros del Nalón. 

Dice Pericles que "estamos en un cambio de era", y que por eso Asturias tiene posibilidad de recuperar el tiempo perdido, supongo yo que precisamente porque cuando en los patios del recreo de la aldea global el profe decide cambiar la dirección hacia la que hay que correr, señalando la contraria, los rezagados se encuentran en la mejor posición para empezar esa nueva carrera. 

No se muy bien dónde está Asturias y en qué carrera nos encontramos. Aunque hice una tesis sobre la Estrategia industrial para Asturias, deben ser pocos los que la leyeron, a pesar del cum laude.

Otro amigo de hace tiempo, Germán Ojeda, que se dedica a investigar los orígenes de la industrialización en Asturias, y los efectos de la vuelta a casa de los indianos, además de otras razones por las que no esta región se quedó siempre en un "veremos", dejó escrito algo así como que los dineros que trajeron las industrias del carbón y del acero y las remesas de emigrantes sirvieron al menos para reconvertir el campo y paliar la hambruna amenazante. Pero aún queda por explicar porqué una tierra que fue cuna de la Reconquista (nos dijeron) nunca fue capaz de competir de tú a tú con los mejores, y siempre dependió de lo que le traían de fuera, talentos o dineros.

Conozco a Pericles desde que teníamos el pelo sin una cana, cuando él estaba en Duro Felguera, y yo andaba por ahí. Viví después con gran interés los orígenes de Valnalón, un experimento para la reconversión industrial de las cuencas mineras al que se le concedía a priori muy escasa o nula viabilidad. Yo ya había tenido mis desencuentros con la realidad de la difusión del CAD-CAM (que algunos deben seguir creyendo era el CAN-CÁN) en Asturias, así que era un privilegiado para valorar la dificultad de lo que le ponían en las manos.

Pero cuando le encomendaron a José Manuel ese niño sietemesino de las cuencas por el que nadie daba un duro, Pericles,- José Manuel es Pericles para todo el mundo, incluso para él mismo-, dejó todo (si tú me dices ven, lo dejo todo) para concentrar su gran empeño en sacar adelante, y le impuso su impronta personal, dándole el pecho y patadas en culo si hacía falta. Contó con un equipo de colaboradores estupendo, del que hay que destacar a Marta Pérez, una mujer -por decir alguna de sus muchas virtudes- con una gran inteligencia emocional. 
 

Todos los años recibo de Valnalón una felicitación por Año Nuevo, siempre original,  con el toque personal de Marta y Pericles, que, junto con el recuerdo de esos esforzados, me trae el aroma del Caudal -mezcla de humos, hierba fresca, gentes recias y espichas juguetonas, por ejemplo-.

Cuando me afloja el afán algo de tiempo libre -ay-, y estoy por la tierrina, me gusta pasarme por Valnalón a saludar a esos amigos. Me los encuentro siempre atareados, sagaces, risueños. Igual hablamos de pesca y maravallos que de los tiempos de Mazón y Duro o, por supuesto, de Pepón Canales (la pareja de Marta), de Pachu Canga, de las cuencas, de la dinámica empresarial y de la mecánica de rocas. Porque Pericles sabe de todo y de casi todos.

No me va a leer, pero le felicito desde aquí. Pericles es un optimista posibilista, que es una combinación estupenda, porque ese tipo de esforzados sabe moverse por igual al nivel de los que consiguen cosas como al de los que las hacen posibles. Por eso Valnalón es un éxito completo. Una obra personal, con una dialéctica propia. No importa el invento si se cuenta con el talante para ponerlo en práctica. Ejecutores así son los que necesita Asturias, España, la aldea global que lucha contra la contaminación, el paro y las inercias.