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El blog de Angel Arias

Temas ambientales

Al socaire: El rie(s)go de los campos de golf

La mención de los campos de golf, en especial en los debates sobre la demanda de agua en países con escasez, levanta ampollas. Un campo de golf de 18 hoyos y 40 Ha. que esté ubicado (o pretenda serlo) en la cotizada área mediterránea, tendrá un consumo anual en torno a los 210.00 m3, distribuído aproximadamente entre un 40% en los rafts y el resto (60%) en los greenes, calles y tees.

A mí me parece que el golf es un deporte muy singular para gente muy especial. Reconozco que no lo practico, pero en lo que veo, combina de forma peligrosa un ejercicio violento de los músculos de la espalda (riesgo de hernia discal), repetido unas 80 o 90 veces, con un paseo reposado por un campo semillano, de unos seis o siete km, y con unas cien agachaditas. Si se trata de hacer ejercicio para mantenerse en forma, conozco formas mejores.

Dicen orgullosos desde la Federación española de Golf que hay  casi 400.000 federados en España en este momento (más que futbolistas) pero esta afirmación conduce a un espejismo: la gente no se federa para jugar al fútbol. Cualquiera puede ver en no importa qué lugar a niños, adolescentes o adultos jugando a la pelota. A muy pocos golfistas (seguramente, a ninguno en su sano juicio) se les ocurriría sacar su palo y golpear la bola para meterla en el ojo de una alcantarilla o en un agujero de los que deja la máquina tomamuestras del asfalto.

Los partidarios del golf, incluídos los alcaldes de las localidades que quieren disponer de uno de ellos como segura fuente de riqueza, por su atracción del turismo de élite al municipio, se deshacen en elogios respecto a las ventajas de esta actividad que califico de mixta: "deportivo-otracosa".

Hay quienes dicen que es un  medio estupendo para hacer negocios mientras se camina de forma relajada; otros dicen que es una forma de obligarse a hacer ejercicio; no faltan quienes lo califican de algo apasionante hasta la obsesión. Incluso afirman que es una forma de recuperación de paisajes, crear estética, fijar o atraer fauna y recuperar y aumentar la vegetación. Todo estaría bien si el acceso a esos idílicos parajes fuera público y la densidad de ocupación de los mismos alta, pero hay que preguntarse: ¿cuántas personas visitan a diario estas 40 Ha? ¿De qué nivel socioecónómico provienen?

Aunque -¡ay!- todavía hay unos cuantos campos de golf en España que tienen concesiones para utilizar aguas subterráneas o fluviales, se impone la obligación de utilizar agua reciclada de las depuradoras para el riego de estos campos. Me parece esta condición, que incluye la Ley de reutilización de aguas residuales en los campos de golf, no solamente muy bien, sino éticamente obligada.

Incluso lanzo algunas sugerencias adicionales:

a) que el precio de las aguas recicladas sea un precio establecido por el mercado en relación con otros usos alternativos a las mismas, y que se priorice, en este caso sin tener en cuenta el mercado, la recarga de acuíferos o la obtención del caudal ecológico en ríos y lagos;

b) que las calles de los campos se estrechen, ajustándolas a las medidas inglesas, ya que no se entiende por qué las de los campos españoles tienen que ser, en general, más anchas;

c) que los diseños de los campos sean realizados por golfistas y greenkeepers españoles y se utilicen cespitosas autóctonas y de bajo consumo de agua;

d) que se elimine la obsesión por obtener un campo verde, porque no debe primar la estética si pensamos en términos de un deporte que, en general, no tiene público, es decir, que no constituye un espectáculo (aunque aquí se me puede objetar que hay gente que mira hasta las cartas de ajuste);

e) que se estudie un campo de golf adaptado a climas semidesérticos y

f) que se procure el acceso libre a las zonas recuperadas para campos de golf y entorno, convenientemente protegidas para evitar pelotazos (en sentido real, no figurado).

Jugando en corto: Hagan ruido, señores

La Ley 37/2003, conocida como Ley del Ruido, apelando entre otros, a los derechos constitucionales de protección a la salud (art. 43) y medio ambiente (art. 45), por no decir a la intimidad personal y familiar (18.1), se ocupa de "prevenir, vigilar y reducir la contaminación acústica".

Ya la propia Ley se cura en salud (acústica) al dejar fuera de su ámbito a los ruidos domésticos, con la larga cambiada de que habrán de someterse a las reglamentaciones y usos locales. Como muchos Ayuntamientos andan ocupados en cosas más urgentes que la salud de sus vecinos, son muchos los municipios españoles que no tienen ninguna ordenanza al respecto.

No es el caso de la ciudad de Madrid, que dispone de una magnífica Ordenanza, pero que no parece estar en disposición de hacer cumplir.

Los ejemplos de vulneración de los niveles de ruido son, en esta ciudad en donde vivo, infinitos. No hay ni siquiera problemas en hacerlos ostensibles, pues en algunos lugares se han colocado incluso medidores acústicos que revelan a las claras los niveles de agresividad en decibelios a los que estamos sometidos.

Cada uno tiene su cruz particular. Desde hace ya un par de semanas, y bajo el sugerente lema "Trabajamos por tu ciudad", unos operarios de alguna de las muchas empresas contratistas que trabajan, en realidad (según sospecho) para incrementar sus beneficios con los impuestos ciudadanos, está perforando por enésima vez y con un ruido incalificable, pero por encima de lo estruendoso, las aceras y calles de mi barrio.

No sé lo que pretenden. Ignoro por qué emplean martillos perforadores y maquinaria de la edad de piedra. Me pregunto porqué no se molestan lo más mínimo en reducir sus molestias. Está claro que han pasado a mandar en este barrio, con el aval de la autorización municipal para hacer unas obras que nadie que yo conozca ha pedido. Empiezan su trabajo puntualmente a las ocho de la mañana y lo abandonan a las siete de la tarde (o incluso después), cuando los oídos de los residentes y de quienes trabajamos aquí están deshechos.

Tienen muchos colaboradores, estos y aquellos emperadores del ruido. Espoleados por la falta de atención municipal, y utilizando la técnica de la pinza acústica, dos clínicas concertadas, sobre todo entre sí mismas, y cuyo nombre silencio porque estoy en proceso judicial con ellas, se dedican a hacer continuas y, en mi opinión, caprichosas, obras de demolición y remodelación de sus dependencias -supongo que en buena parte con dineros públicos-. Incluyen estas elucubraciones arquitectónicas, la ejecución de ascensores para minusválidos, a los que me pregunto, conociendo sus especialidades, a qué procedimientos y tratamientos pretenden someter.

Esto, por supuesto, si han conseguido llegar hasta unos lugares asistenciales que son, por encima de todo, máquinas de hacer dinero privado, pues los destinatarios de los ascensores habrán de sortear una ciudad que está llena de trampas para todos sus habitantes (y no digamos,por ello, el martirio que supone para los handicapados), Parecen también estar obsesionados los realizadores de esas obras aleatorias en provocar el máximo ruido posible, a los pacientes (sufridos dolientes que supongo no estarán precisamente encantados de contar con esa tensión emocional suplementaria) y a los vecinos (ignorados aún más, precisamente por estar próximos).

Por las noches, mis vecinos ruidosos, por supuesto y hasta donde tengo conocido, sin contar con las licencias preceptivas -porque no hará falta molestarse por minucias, supongo-, nos obsequian con una parafernalia acústica de lo más variada: descarga de oxígeno líquido infringiendo varias medidas de seguridad, accionamiento de ruidosas torres de refrigeración situadas a la altura de viviendas vecinales e incumpliendo las distancias mínimas, sonidos de alarmas y ulular de sirenas de ambulancias.

A mi me apetecería, en medio del ruido, alzar mi voz para reclamar más respeto hacia los demás, pero ¿me oiría alguien?  

Jugando en corto: Lo que nadie nos dice sobre las desaladoras

Tendré que empezar este comentario, indicando lo que resulta conocido: España tiene más de 1.500 km de costa y, como la mayor disponibilidad de agua en la Tierra existe en los mares y océanos (prácticamente el 97% del agua total), nuestro país está bien situado para aplicar las tecnologías de desalación.

A lo largo de los últimos 40 años, el consumo energético del proceso de desalación ha disminuído drásticamente: desde los 22 kwh/m3 de 1970 (tecnología MSF) a los 3,5 kwh/m3 (tecnología RO) en 2005. Desde la instalación de la primera desaladora en España en 1965, en Lanzarote, hasta las que se encuentran ahora en construcción, ha habido un importante cambio cualitativo.

El Programa AGUA prevé completar la instalación de 852 desaladoras en el período 2005-2010 (es decir, 105 nuevas construcciones). El parque español era de solo 140 instalaciones en 2005; es decir, el auge de esta tecnología es muy reciente, y tiene su abrigo en el cambio de estrategia respecto a los trasvases aplicado por el gobierno de Rodríguez Zapatero, cuya portavoz ambiental es la ministra del Medio Ambiente, -y hoy también responsable de la agrupación del PSOE en Madrid-, la polifacética Cristina Narbona.

El número actual de desaladoras en funcionamiento es de 700 unidades, de muy variados tamaños, totalizando la producción de 1,2 Hm3/día (esto es, unos 430 Hm3/año,  equivalente a un promedio de 0,6 Hm3-año/depuradora), de los que un 65% trata agua marina (el resto, aguas salobres). La inversión estimada en las nuevas desaladoras es de 3.900 Mill. de euros (un promedio de unos 38 Millones de euros por planta), y supondrá la aportación adicional de 1.100 Hm3/año (10 Hm3-año/depuradora, aproximadamente veinta veces el tamaño de las ya instaladas).

¿Qué supone, pues, la aportación total de las desaladoras, respecto a la demanda total de agua en España?. ¿Qué perspectivas tiene esta tecnología en cuanto al futuro? ¿Justifica su empleo el cambio en las directrices de ordenación territorial de la costa?. Y finalmente, ¿quiénes son los beneficiarios?.

La demanda total de agua en España es de unos 35.000 Hm3/año, de los que el 65% se destina actualmente a la agricultura. El consumo aparente en nuestro país es, por tanto, inferior a los 1.000 m3/hb-año y, para tratarse de un país con base agrícola tan elevada, no me parece excesivo, aunque, por supuesto, se puede disminuir modificando el tipo de riego (pasando, donde sea posible, del riego a manta, por el riego por goteo). Habría que estudiar cómo afectan esos cambios a la recarga de los acuíferos.

Con agua desalada se pretende cubrir, en fin, el 4% de las necesidades globales de agua. Una cantidad muy reducida, referida al contexto global, y forzosamente concentrada en algunos lugares. El coste de adquisición e instalación de tuberías para aproximar el agua tratada a los centros de almacenaje próximos al consumo puede suponer los 600.000 euros/km (para transportar, siempre en grandes cifras, 1 a 2 m3/s), a lo que hay que añadir el coste de la distribución en baja.

Considerando la recuperación de las inversiones en períodos máximos de 10 años, el coste de m3 de agua producida por desalación, es, actualmente, superior todavía a 1 €/m3, acercándose, sin embargo, al precio medio del agua en España que, según datos de la AEAS fue de 1,17 €/m3 en 2005; no se incluyen los costes de gestión de las desaladoras, ni el beneficio y gastos generales. En otras ocasiones he cuestionado la utilización de los datos de AEAS como representativos de la media de precios en España (porque ha de ser bastante menor, pues hay muchos servicios, particularmente en poblaciones pequeñas, que no llevan aún el control de sus gastos correctamente), pero esta es la información más aceptada y difundida.

Solamente el abastecimiento urbano y las industrias pueden permitirse pagar estos precios. En el caso de las industrias, la recuperación del agua contaminada a niveles de admisión en la red pública puede suponer, sin embargo, multiplicar por 4 (y aún más) los costes de la depuración de aguas residuales urbanas típicos.

La tasa por el uso del agua para usos agrícolas que prevé el borrador de la ya atrasada "Nueva Ley del Agua" es de 0,002 €/m3 (que supondría un extracoste para el campo de unos 40 Mill €/año), y la representación de regantes a nivel nacional ya anunció que esa carga producirá desequilibrios. Qué decir si el campo tuviera que pagar el mismo precio, en competencia con el agua para otros usos.

Digámoslo claro: la desalación es un procedimiento técnicamente viable, muy interesante para solucionar problemas de abastecimiento en la costa o sus proximidades, pero su ubicación incontrolada favorecería una ordenación caprichosa del territorio, consolidando por otra parte las aberraciones urbanísticas que se han producido en la costa.

Urge un modelo de gestión integral, solidario, del agua, y la introducción y subsecuente control de unos pocos elementos básicos: el apoyo a la deslocalización territorial, la protección del medio ambiente a ultranza, la penalización por usos suntuarios, y el mantenimiento de la actividad agrícola como factor de asentamiento poblacional.

 

 

A barlovento: Paseo trasversal por el hayedo de Montejo

A barlovento: Paseo trasversal por el hayedo de Montejo

Vengo de tierra de árboles, entre los que abundan las hayas, y he tenido ocasión de andar por muy diversas naturalezas, así que no estaba muy predispuesto a dejarme impresionar por un bosque de algo más de un centenar de hectáreas, a menos de cien kilómetros de Madrid, por mucho que viniera recibiendo las alabanzas sistemáticas de naturalistas, domingueros y amantes ocasionales de la naturaleza.

La entrada del Parque me ofreció una fácil confirmación de esa opinión preconcebida. A pesar de las rígidas restricciones de visitas, y de que se rechazaron delante de nuestras narices a algunos pretendientes a penetrar en el protegido recinto, el ruido de un motor perturbaba de forma sistemática la supuesta tranquilidad del área. Era un sonido anómalo, estruendoso para el lugar. Había a la izquierda de la cancela de entrada un par de placas solares, así que debo suponer que el motor extraía agua del río hacia destinos desconocidos, que no tendrían nada que ver con el riego de las hayas y robles del bosquete.

Me pude mover a mis anchas por el hayedo-robledal, porque yo iba de lugareño, gracias a un amigo. No me separé de los senderos, y si lo hice unos pasos fue para tomar algunas (pocas) fotografías. La estación primaveral se acaba, los animales estaban amodorrados o ausentes (quiero decir, los de tamaño mayor a insectos, porque había muchas cochinillas, mariposas, hormigas, coleópteros,...).

Se advertía, lejana, la voz de un cuco (¿o era un búho real algo aburrido?); se oía el trinar de pájaros invisibles, ya supongo que conseguido con éxito el beneficio de las nidadas; una lagartija, que tomaba el sol junto al río Jarama, se escabulló sin prisa, serpenteante. Atisbé, tímidas, algunas truchas al acecho de larvas de libélulas o quizá ninfas de maravallos. Fotografié, junto al camino dos montículos con excrementos de zorro.

Los cerezos silvestres dejaban asomar sus todavía verdes frutos. Estaban las viejas hayas, -algunas, como se sabe, con nombres: La de la Roca, la Primera, la del Trono, la del Ancla-; impresionantes, únicas, inmensas en su singularidad amenazada por doquier. Las reinas de los bosques, las generadoras de humus y sustrato, estaban, impávidas en su impotencia, viendo cómo su terreno era comido por robles, brezales, serbales y hasta acebos. Había un grupito de lacarias, algo resecas; aquilegas; margaritas, amentos de lavandas, hipéricos, saxífragas, camomilas, rosas caninas, botones y piececitos de la virgen, culantrillos del pozo; asfódelos, belladonas...

Los jóvenes que enseñan el Parque me parecieron animosos, enterados y dispuestos a dar información, que procuran adecuar al interés demostrado por los visitantes. Desgraciadamente, sospecho que la mayoría de los excursionistas simplemente buscan poder decir "estuve allí".

Si el cambio climático, como parece casi inevitable, se produce, estamos ante una reliquia, un retazo de la Historia paisajística de España,  que será uno de las primeros en caer. Está mal situada -qué paradoja-, ha quedado aislada, y ha sido descubierta por la voracidad curiosa de los comedores de paisajes. Es una  Venus hotentote en versión arbórea.

Cuando caminaba en soledad por los senderos ahora hollados por excursionistas apresurados, acogido por el silencio de aquellas hayas centenarias, seguramente ya heridas, me pareció advertir un mensaje de adiós desde el recinto. Pero quizá solamente era una advertencia, fruto de un espejismo, nueva torpeza del ciclotímico que me parasita.

Para muchos posibles visitantes, el hayedo lucirá mejor en fotografía, y se podrían ahorrar el viaje (ida y vuelta de Madrid, 200 km, por ejemplo, es la producción de unos 46 kg de CO2 equivalente), o, como mal menor, ir directamente a comer cordero, chuletón o judiones a alguno de los restaurantes de la zona. Me voy decantando por el turismo virtual, porque me temo que ese es el consuelo que nos irá quedando, y si queremos reducir nuestra contribución al holocausto, deberíamos mentalizarnos para modificar algunos hábitos.

Al socaire: ¿Se puede elegir energía nuclear a la carta?

El protagonista de la jornada celebrada el 7 de junio de 2007, organizada por la Sociedad Nuclear Española, el Consejo asesor de Tecnoambiente y el Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible del Instituto de la Ingeniería, bajo el atractivo lema de "La energía nuclear frente al reto de un futuro energético sostenible", fue Joaquín Nieto, secretario Confederal de Medio Ambiente en Comisiones Obreras.

Nieto, a quien conozco de varias intervenciones públicas, en algunas de las cuales me tocó incluso compartir panel, me recordó al joven del martillo del cuento de Andersen, al que me referí otras veces. Hubo que darle el primer premio, no porque reflejara los mejores argumentos, sino porque causó el estupor general. Dedicó sus escuetos quince minutos a desglosar una construcción filosófica que en esencia, era la siguiente:

No cabe hablar de la energía de fisión, porque aún no está desarrollada. En cuanto a la energía nuclear de fusión se encontraba en fase terminal, y ha sido reactivada ahora por oscuros intereses económicos que reclaman subvenciones y apoyo sociopolítico, porque, como no hay parón nuclear, no hay justificación para que no inviertan si lo ven tan claro. En todo caso, la nuclear es una opción insuficiente, de miras cortoplacistas, porque el uranio se agota. Para mayor abundamiento, el problema de la seguridad y los residuos no está resuelto. Conclusión, hablemos de otra cosa, en lugar de marear la perdiz.

Ahora bien, el argumento tenía, por lo menos, un fallo formal, sin necesidad de salir de la propia construcción lógica de su autor. Nieto dijo también, sin inmutarse, que, como había unas cuantas centrales en funcionamiento, que no estaban dando problemas y cuya vida útil podría prolongarse, que se hiciera por otros 30 años o así, y que, puesto que ya estaban amortizadas, los beneficios se destinaran a energías alternativas. ¿Así que no confía en la seguridad, pero ya le vale para las que están construídas?

La intervención de mi amigo Aurelio Ulibarri, con el que comparto consejo editorial en Tecnoambiente, única a que hubo lugar mientras Nieto se marchaba por la puerta, con prisa por asistir a otra reunión, reflejaba que el discurso parecía extraído del tunel del tiempo, con sus diez o más años de antigüedad, y no era coincidente con el más autorizado, se supone, del Secretario general de CCOO, que había expresado que no se debería descartar en el conjunto energético a esta controvertida fuente.

Por la mañana, habían desgranado poderosos argumentos en defensa de la energía nuclear, María Teresa Domínguez, (de Empresarios Agrupados), Eduardo González, (Presidente del Foro de la Industria Nuclear), Luis Yagüe, (Presidente de la Sociedad Nuclear), Joaquín Sánchez, (brillante cientítifico del Ciematy uno de nuestros mejores expertos en energía de fisión), Simon James, (de la Nuclear Industry Association del Reino Unido), Jesús Horcajo, Javier Zarzuela, Luis Giménez-Cassina (Presidente del IIE), etc.

Nieto se fue con el premio y el martillo, y su falso silogismo, sin apearse todavía de la burra. Como es inteligente, seguró que lo acabará haciendo. Pero, dada su capacidad de influencia, esperemos que no sea demasiado tarde para ayudar a difundir un mensaje que es de interés público: la energía nuclear es necesaria, segura y de inmediata aplicación. A mí y a otros no nos vuelve locos, pero, desde el pragmatismo y la necesidad de atender a un consumo creciente de energía -a escala doméstica, pero sobre todo mundial- y ante las perspectivas de tensiones graves en los mercados a corto-medio plazo, no tenemos otra opción. No la defendemos, nos conformamos.

¿Podrán dedicar Joaquín Nieto y otros serios detractores de lo nuclear más de quince minutos a analizar un tema tan importante, hablando con todas las personas enteradas, y sin miedo a actualizar sus argumentos, abandonando la apetitosa vocación de cosechar aplausos manejando los martillos?.

Pero también tengo otras dos preguntas: ¿Podrán esas personas enteradas explicar sin ambigüedades, y poniendo por delante su credibilidad absoluta y sus propios conocimientos y no lo que han leído en los libros o escuchado en la última conferencia mundial, cuáles son los riesgos técnicos de la energía nuclear de fisión, tanto si las centrales son manejadas en Ohio como en Kuala Lumpur? ¿Podrán las personas enteradas decirnos dónde va España a guardar los residuos radiactivos de muy alta radiación y cuánto nos va a costar, y por cuánto tiempo?.

Jugando en corto: Buenas vibraciones en Cañada Real

Jugando en corto: Buenas vibraciones en Cañada Real

El 6 de junio, en el Club de Medio Ambiente (CEMA), -cuyo símbolo es un brezo de tres colores que diseñó, hace años, el polifacético Emilio Llorente-, celebramos , con un ligero retraso, el Día Mundial de Medio Ambiente. Lo hicimos contando con la magnífica hospitalidad de José María Blanc, vicepresidente del Club, que nos abrió las puertas del Centro de Defensa de la Naturaleza de Cañada Real, como muchas otras veces, y nos obsequió con un almuerzo muy bien servido por su empresa de catering.

Estaban allí, entre otros insignes, Rafael Fernández Rubio y Antonio Lamela (Premios Jaime I), los ya citados en el párrafo anterior, Pedro Martínez Arévalo, Gonzalo Echagüe, ...

No cito a todos los miembros de la Junta directiva del CEMA, cuya lista puede encontrar el curioso en su página web, sino únicamente a los galardonados con las Medallas que este año otorgó el Club a quienes se distinguieron por su trabajo en defensa del Medio Ambiente y en apoyo a las actividades de difusión de los objetivos de esa ONG. No está de más recordar que es una Organización sin ánimo de lucro,porque el nombre es equívoco, y, aunque sonoro, parece indicar que allí se reúnen solo unos cuantos diletantes de algún deporte de minorías...

Los vocales presentes leímos unas notas sobre el Ambiente. Tuve que acortar la mía, demasiado larga. Pero como este es mi blog, no me encuentro ningún problema en publicarla entera.

"La sostenibilidad ambiental apela directamente a la solidaridad 

Las telecomunicaciones han generado la sensación de globalidad, pero las prioridades se mantienen aún a escala local. El problema ambiental está en todas las agendas, pero no es el origen, sino la consecuencia de razones más profundas. 

Los países menos desarrollados ven en la utilización de sus recursos naturales y en la incorporación libre a la producción industrial, -factores tan relacionados con el deterioro paisaje y el aumento de la contaminación atmosférica-, la condición irrenunciable para potenciar su crecimiento y mejorar el nivel de vida.  
 

Por su parte, los países desarrollados se enfrentan a la necesidad de modificar su modelo económico, bajo la presión del coste creciente de la mano de obra propia y el incremento de las exigencias de bienestar, instalado éste último sobre valoraciones frecuentemente individuales y, por tanto, egoístas. 

La cuestión no se resuelve, obviamente, con el intercambio de turistas por emigrantes. Ni tampoco se reduce al esquema simple de repartir zonas de producción y de consumo.  Mientras tanto, el occidental premia su capacidad adquisitiva disfrutando de la naturaleza y el patrimonio cultural de los países pobres, al tiempo que los habitantes de estos últimos abandonan masivamente sus lugares de origen, buscando en los países ricos, el empleo y la prosperidad que no encuentran en ellos. 

La creciente presión emigratoria hacia las zonas con mayor PIB y la incapacidad de algunos países pobres para modernizar sus estructuras, instalando comportamientos democráticos en ellas, pone una nota de urgencia sobre la necesidad de revisar las pautas de deslocalización del crecimiento tecnológico.

La producción física de las empresas industriales pierde peso frente al empleo, y los países industrializados deben conceder mayor valor a la formación en creatividad, revisando, entre otros, sus modelos universitarios.
 Ese mundo nuevo, cambiante, en equilibrio inestable, está plagado de desafíos tanto para el científico como para el hombre de la calle, y el tiempo para tomar las decisiones parece corto.

Necesitamos más energía, adaptar las nuevas tecnologías, controlar el deterioro ambiental, producir mejores bienes y servicios a precios más bajos... Todo ello supone revisar nuestro concepto de calidad de vida, renunciando a algunos de los viejos paradigmas y consiguiendo una mejor distribución de la riqueza, para la que el factor trabajo sigue jugando un papel relevante.
 

Ante la Humanidad se abre un panorama apasionante, desde luego, pero también inquietante. Los retos no son únicamente tecnológicos, sino, sobre todo, sociológicos. La solidaridad, la investigación, la coordinación en el esfuerzo conjunto, y el ejercicio sin barreras de la inteligencia, tendrán que constituir la base sobre la que aportar nuevas soluciones, incluso ante desafíos aún desconocidos. "

Jugando en corto: Formas de festejar el Día Mundial del Medio Ambiente

Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Todos los días 5 de junio desde  1972, en que a la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU) se le ocurrió que había que señalar la fecha especial de comienzo de la Conferencia de Estocolmo, en la que se abrió el camino hacia las buenas intenciones y propósitos para contener el deterioro ambiental, que -ya entonces- a algunos científicos les parecía imparable.

Yo no soy científico, sino observador de la naturaleza. A lo largo de mi vida, he sido testigo del cambio de casi todos los entornos paisajísticos. En España como en Colombia, en Marruecos como en Egipto o en Chile; en Estados Unidos como en Alemania o Inglaterra (por señalar solamente algunos de los países que he tenido ocasión de visitar, en general por motivos de trabajo, en diversos momentos de las tres últimas décadas), el cambio ha sido para peor.

Cierto que se han recuperado las riberas de algunos ríos como paseos de domingueros y repoblados estanques con carpas y tortugas pintadas, que se han limpiado playas para colocarles  banderas de colorines, o que se han plantado miles de árboles, generalmente alóctonos. Pero la mayoría de mis espacios preferidos, aquellos de los que disfruté en diferentes momentos de mi vida, impregnándome de su belleza y de su calma, han sido afectados de manera irremediable, cruel, y, a veces, zafiamente.

En algunos de esos que fueron lugares predilectos, han crecido construcciones de hormigón armado faltas de la estética más elemental, y los espacios naturales han tomado forma de puentes, autovías o edificios  cada vez más altos. En ciertos parajes, se han incrustado campos de golf, canchas de tenis o helipuertos o clubs náuticos, para que disfruten quienes se dicen, también, amantes de la naturaleza y del deporte.  En zonas donde anidaban patos, correlimos, martinetes, flamencos, somormujos, se han canalizado los deltas para plantar lentejas o arroces dietéticos, o desecado sin piedad.

En muchos pueblos del Norte, entre los bosques o junto a los arroyuelos, se han agrupado naves industriales para realizar en ellas los más variados adminículos, renovados en diseño cada tres por cuatro y con destino a la basura, ocultas  las estructuras tras muros pintados de ecológicoverde botella. En otros sitios, simplemente, el abandono y la desidia, campan por sus respetos, convirtiendo los pasos de antaño en impenetrables matorrales y malezas.

A todos los que defienden las energías alternativas, a los que planifican sus vacaciones de verano en algún lugar remoto con el objetivo de volver a casa con hermosas fotografías digitales, a los que opinan que la energía nuclear es la mejor solución para calentarnos tal como están las cosas, a los que reivindican, -con las armas y las amenazas de muerte, a veces, ay, consumadas-, autonomías y supuestos derechos ancestrales, a los que andan en biclicleta y a los que se desplazan en coche 4x4 a la vuelta de la esquina a comprar yogures. A todos los que creen que esto tiene remedio y a los que no, permitídme un consejo:

La única manera coherente de festejar el día mundial del medio ambiente es quedarse en casa, con las persianas bajadas, meditando sobre las razones del despropósito que se ha introducido en nuestra sociedad: placer a toda costa, sin importar lo que caiga, a quién le duela, por qué; ansia por consumirlo todo, sin reparar en futuros, en afectados, en víctimas; obsesión por disfrutar sin límites, sin consejos, sin guías, sin credos.

Tal vez podríamos, a medio día, alimentarnos con una lata de sardinas; ya, ya sé que los pilchardus son inocentes animalitos que en nada son culpables de nuestra coprofagia, pero también representan uno de nuestros despropósitos: como hay muchos y llegan baratos al mercado, los despreciamos. No está bien visto decir que son nutritivos y sabrosos.

Acompañaré mi lata de sardinas con agua del grifo. Puedo permitirmelo. Dos litros, aproximadamente, cuestan 0,002 euros. Espero no haberme equivocado al dividir con decimales. A vuestra salud, congéneres humanos.

 

Al socaire: La venganza del CO2 sobre los pirómanos

El CO2 no es tóxico, como recordó Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de la Universidad de Alcalá, remedando (más bien, enmendando la plana, pero yo no quiero ser cruel) a una ilustre inauguradora de la Jornada Sobre captura y almacenamiento de CO2, que se celebró en el CSIC el 9 de mayo de 2007. Puede que sea "uno de los mejores gases" (esto lo dijo él), pero es vengativo.

Los intervinientes en la Jornada se esforzaron en presentar la situación del proyecto Cenit CO2, que pretende investigar alternativas viables para el control de la producción de CO2 y otros gases de efecto invernadero, y, dado que hemos llegado algo tarde para valorar las consecuencias de haber sido tan pirómanos, analizar las formas de volver a captarlo, y almacenarlo donde no siga afectando al calentamiento del planeta, es decir, bajo tierra.

Antonio, que es de natural polémico, señaló algunas de las dificultades con las que se confrontan los proyectos de captación y almacenamiento de CO2. No rehuyó la presentación de los elementos catastrofistas si no se consigue reducir la proporción de CO2 en la atmósfera, como sea.  Subida del nivel del mar en 6 m si se derrite Groenlandia, masiva liberación de metano por deshielo en la tundra siberiana, dificultades para capturar y almacenar 0,15 Gtm de CO2 al año (solo en España), equivalentes a 0,4 km3 de almacenamiento líquido...

Pero lo que me pareció de mayor impacto mediático, y por eso lo recojo aquí, es que el efecto que tratamos de combatir no es el "efecto invernadero (grenhouse effect), sino el efecto manta zamorana: cuantas más mantas pongamos encima, más nos asaremos. Y no porque las mantas produzcan calor, sino porque no difunden el nuestro. Así, que ya lo saben: o se ataja el Zamoran blanket effect, o se acabó la incivilización humana (por cierto: zamoran significa también wearisome).

(Nota: Este Comentario lo publiqué en la blog el  10 de mayo, pero por razones misteriosas de blogia, se borró; por eso lo rescato hoy, para que el cuaderno esté completo)

Jueves, 10 de Mayo de 2007 08:06

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Autor: nacho felgueroso

Bueno yo opino que el C02 no es toxico si lo tomas en pequeñas cantidades. Pero como te metas 1 dia en una sala con ese gas no lo cuentas, o sino os insto a probar tan maravillosa experiencia. Bueno dicho esto tambien os invito a pasar por mi blog www.fotolog.com/pinchocon. Saludos del norte

Fecha: 10/05/2007 15:38.


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Autor: Administrador del blog

Querido Nacho, no confundas tóxico con irrespirable. Por otra parte, como el CO2 es más denso que el aire, te bastará con mantener la cabeza alta para salir de la habitación.

He dado un paseo por tu blog, correspondiendo a tu invitación. Me he quedado "pasmao".

Fecha: 10/05/2007 22:09.)