Blogia
El blog de Angel Arias

Articulos de actualidad

A barlovento: Sáhara Occidental, Argelia, Marruecos, y la trastienda europea

A barlovento: Sáhara Occidental, Argelia, Marruecos, y la trastienda europea En 1975, España salió del Sáhara, dejando en bastantes españoles y en los saharauíes la sensación amarga de un abandono en manos del invasor Marruecos, cuyos jerifaltes entendían que recuperaban así un territorio que se les había usurpado.

Mauritania reclamaba también el territorio, pero la astucia de Hassan II, se aprovechó de un desconcertado gobierno español, con un Franco agonizante, y del oscurantismo de la posición concreta de la ONU y de su capacidad para plasmarla. Perdimos así las inversiones realizadas en Fosbucraa (la explotación de fosfatos que el INI tenía en el Sáhara), al mismo tiempo que sacrificamos a la población autóctona en beneficio de las relaciones con el vecino más poderoso, incapacitándonos para hacer de mediadores del conflicto, en una zona en la que habíamos invertido tanto, en medios y simpatía.

Desde entonces, El Frente Polisario y Marruecos están enzarzados en algo más que una batalla dialéctica, con varios dirigentes políticos todavía encarcelados durante el régimen de Mohamed VI, manteniéndose uno de los focos de tensión más graves de Africa, y que tiene importantes similitudes con la situación que se vivió, y en parte, aún se vive, en los Balcanes. El diputado europeo Antonio Masip, que se convirtió en defensor de la causa saharaui, no pierde oportunidad de hacer preguntas al Parlamento de la UE sobre la protección y cuidados que reciben los refugiados del Sahara en Argel o sobre el cumplimiento de los acuerdos de la ONU y su seguimiento por Europa, que, si no estoy mal informado, se amontonan sin respuesta, o con evasivas.

En esencia, se trata de las consecuencias de una descolonización no efectuada, que dejó a esa zona a expensas de la voracidad anexionista de Marruecos, suscitó los recelos de Argelia, siempre atenta y celosa a la expansión de su vecino y obligó a las Naciones Unidas a intervenir -sin pasión- ante los síntomas claros de genocidio. 

Pero la descolonización no debería haberse efectuado nunca, porque el Sáhara Occidental, no era un país colonial, sino que España lo protegía y administraba. Así lo refleja el Dr. Ingeniero de Minas, J. M. Ríos, en su apasionado: "¡Sáhara!¡Sáhara!. La aventura de los fosfatos. Un episodio inédito", escrito en 1988, los saharauíes no compartían con los marroquíes ni la religión (eran muy creyentes, y consideraban a los marroquíes como descreídos), ni su lengua (hablaban el hassania, diferente del chelja marroquí), ni, claro está, su historia.

Abdelaziz Buteflika, presidente de Argelia, en una entrevista que se publica  el 13 de marzo en  El Pais, se refiere a las diferencias con España respecto al tema, si bien la visita oficial de los Reyes de España no incluye este espinoso asunto en el programa.

En lenguaje diplomático muy cuidado, el gobierno de Zapatero acaba de expresar su apoyo a la propuesta que Marruecos presentará a la ONU en abril, y que parece ser matiza las condiciones de autonomía, pero sigue manteniendo la negativa de Rabat a realizar un referendum que clarifique la voluntad de independencia y autodeterminación que, sin duda, subsiste en el cansado pueblo saharauí.  No es posible, por tanto, conocer cuáles son esas “propuestas novedosas” a que se refiere el gobierno español puesto que la ONU ya había dejado claro su posición: referendum de autodeterminación.

Argelia compara su apoyo a la independencia del Sahara occidental con el que se prestó a otras situaciones de descolonización mal realizada en el mundo: Belice, Brunei, Timor, Surinan, y tranquiliza a los menos enterados de que en ningún caso el tema del Sahara será un casus belli con Marruecos.  

Pero no nos engañemos: aunque la cuestión del Sáhara occidental no será motivo para una guerra armada en sentido estricto, está siendo utilizado como elemento de negociación para con la Unión Europea y, muy concretamente, contra España, que está, sigue estando, en el centro de la disputa. No como mediador ni como referencia, sino como pelota de pinpón, cuando no de chico de los recados.

El aumento del precio del gas argelino, del que tan dependientes somos, me parece que es uno de los peajes que nos hacen pagar, en ese camino simbólico que conduce a un final nada sencillo. La ausencia de nuestros faeneros en los caladeros marroquíes, -y el ridículo de la invasión del islote Perejil- fue otro; el comportamiento de Argelia ante las invasiones pacíficas subsaharianas en Ceuta y Melilla, y las variables respuestas de "colaboración" marroquí, unos síntomas más.

Al socaire: ¿Cómo te gustaría morir?

Al socaire: ¿Cómo te gustaría morir?

Vaya pregunta. Realizada en nuestra sociedad occidental, tan volcada hacia el hedonismo, la pretensión de hablar de la muerte, además de ser considerada siempre inoportuna y acusada injustamente de atraer mal fario, encuentra escasos interlocutores, salvo, quizá entre sacerdotes, sepultureros y médicos internistas.

A pesar de todo, los funerales son un acto social por excelencia. Después de las bodas, lo admito. Pero es que a una boda te invitan solo si eres de la familia o amigo de los padres de los novios, y a un funeral vas sin neces¡dad que te inviten, y, además, te lo agradecen siempre. "Cómo me alegra que hayas venido", te suele decir un desconocido o desconocida, cuya relación con el difunto has de suponer estrecha.

Generalmente, casi todos quienes van a un duelo, lo hacen para que los vean, pero no los miembros de la familia del finado, a quien no suelen conocer. Si se ha muerto alguien famoso o un capitoste de tu propia organización, el situarte cerca de aquellos a quienes quieres dar el mensaje de proximidad al difunto es muy importante para encontrar una proyección utilitaria del fallecimiento del otro. "Eramos prácticamente íntimos amigos", puedes decir. O, según el contexto: "Era un cabrón con pintas. Te odiaba, pero yo siempre te defendí." El muerto no te va a contradecir.

Cuando era adolescente, me gustaba decir que mi muerte ideal sería morir octogenario, en la cama, junto a una mujer joven, de un disparo certero en el corazón, realizado por su marido ultrajado. Me parece que se lo había oído decir a un republicano, o se lo habría leído a Bukovski.

A medida que me aproximo a la frontera indicada en el burdo chascarrillo, la pretensión, lejos de parecerme sublime, la juzgo como una solemne estupidez. En las circunstancias de esa edad provecta, lo más probable es que la mujer joven fuera una enfermera que te estuviera poniendo la sonda, y el hipotético marido ultrajado, resultara transmutado en el enajenado furibundo de la cama de al lado, que a saber con quién te habría confundido por culpa de la metadona.

Así que, si me dan a elegir, prefiero morirme de repente. Ya sé que se me objetará que no es una enfermedad, sino un síntoma, y que los que se mueren de repente o tienen un accidente de tráfico (especialmente aéreo) o se han visto vinculados a las arbitrariedades de un corazón hasta entonces sano como una malva.

Preciso, pues, ya en ajuste fino, que me gustaría que mi tránsito hacia el agujero fuera de repente y de inmediato, esto es, sin opciones de que utilizaran mi cuerpo para una exhibición de sus trabajos de reanimación o se esforzaran en la prolongación artificial de mi existencia. Doy por seguro de que los avances médicos podrían llevarme casi a la eternidad, convertido sin embargo en una mojama vegetativa artificialmente sostenida a una vida sin delicias, pero renuncio a que se haga en mí ese ejercicio de exhibición por parte de los dignos sucesores de Hipócrates. Si no pueden curarme, que me dejen pasar a la siguiente fase sin experimentar conmigo sus máquinas eléctricas.

Para el caso de que no entrara en las estadísticas el que yo pudiera morirme de repente, y dando por descartado que no van a enviar un carro de fuego a arrebatarme para los cielos -basta pensar en lo que costaría un transporte así, y para solo un pasajero, o sea, que ni Bill Gates-, (además, me falta el manto que dejarle a un Eliseo), pediría a los que manejan nuestros hilos desde arriba, que me dejen salir por la puerta de la locura.

Salirse de este mundo por la puerta de la locura es, sin duda, una forma muy airosa, elegante y barata, de dejar de hacer compañía a las últimas evoluciones del cambio climático.

Lo que me produce alarma, es que, cuando observo en rededor, tengo la impresión de que los que se quieren salir por esa misma puerta son cada vez más, y que, si no me doy prisa en encontrar la llave de esa puerta, solamente quedaremos unos pocos como referentes de cordura. Tenga Vd. una buena idea y resulta que no puede aplicarla.

A barlovento: La calidad de ser mujer como desventaja

A barlovento: La calidad de ser mujer como desventaja

Es la historia de una injusticia, en la que el ser inferior se ha hecho con el poder y las razones, conduciendo las circunstancias al lado en el que pudo controlar la situación en su provecho.

Todo el mundo en nuestro entorno sabe que hoy, 8 de marzo, se celebra El día Internacional de la Mujer. Habrá manifestaciones, conferencias, declaraciones de intenciones y presentación de logros, junto a promesas de discriminaciones positivas para tratar de corregir lo que es una evidencia: las mujeres están marginadas. Y mucho más aún que en la sociedad occidental, en los países con menos desarrollo, y especialmente en algunos Estados de confesión islámica.

Cuando se analiza la situación con voluntad de rigor, la generalizada marginación del sexo femenino en la especie humana no encuentra raíces en la racionalidad. Las mujeres tienen en sí la facultad de engendrar y parir, poseen mayor resistencia física, son más longevas -corregidos los riesgos que suponía el parto y las enfermedades vinculadas a él, por asepsia-, y, por lo menos, tan inteligentes como el hombre. No hay ninguna razón objetiva para creer que son inferiores al varón, y existen muchas para pensar que, si hay que decidir, deberían ser consideradas superiores.

La utilización chantajista por el ser masculino de la evolución, convirtiendo hechos que deberían ser neutrales en ventajas, no ha sido aún suficientemente analizada, en mi opinión. El descubrimiento del fuego, clave para el cambio de nómada a sedentario, transformó a la mujer en cocinera y reservó la cualidad de cazador para el propietario del pene. La agresividad del más desocupado, le llevó a combatir con otros igualmente tan ociosos, para tratar de arrebatarles tierras y enseres, y utilizaron cuando le apeteció, como moneda de fácil intercambio, las mujeres. Sus mujeres.

La religión se cebó en señalar las diferencias, atreviéndose incluso, en algunos casos, a definir claramente como seres inferiores, necesitados de mayor purificación, a quienes estaban confinadas al hogar y tenían, por ello, menor capacidad de relación.

No vamos a ser capaces de corregir la historia de un plumazo, y, como lo demuestran los millones de ejemplos que podemos extraer de nuestra realidad cotidiana, no estamos avanzando, ni mucho menos, al unísono. Violencias de género, burkas y mantillas, desprecios, amañadas estadísticas, ridiculizaciones sin cuento, utilización publicitaria del cuerpo femenino, machismos, femineidades falseadas, trabajos peligrosos, descontroles de natalidad, etc, se acumulan sobre una decisión que es fácil de definir: hembras y varones forman parte de un único proyecto. Como colectivo, son iguales y no complementarios.

Que cada ser humano busque en los otros la compensación de lo que cree que le falta, es muy diferente a seguir con la engañifla de lo que necesitan las mujeres es precisamente la inteligencia, la fuerza, la capacidad de protección, los conocimientos del poder y esas otras cualidades de las que se ha hecho portadores interesados a los varones.

Venga allá. ¿Hasta cuando vamos a seguir con el engaño de que la calidad de ser mujer es una desventaja para ellas?.

Por vosotras, las mujeres. Para que nosotros, los varones, tengamos la paz de haber corregido una injusticia.

 

Al pairo: Porqué tienen sueldos altos algunos directivos, futbolistas y modelos

Al pairo: Porqué tienen sueldos altos algunos directivos, futbolistas y modelos

Empiezo por pedir disculpas por un titular tan agresivo, en el que he mezclado profesionales de muy diversa trayectoria. Aunque no me consta que en ninguna Universidad del orbe se pueda conseguir el título que habilite de manera inequívoca para ejercer cualquiera de estos trabajos en nuestra sociedad, resulta evidente, incluso a un ignorante de los recovecos del éxito como yo, que las tres actividades no tienen, en principio, nada que ver entre sí.

Basta indagar un poco para confirmar que no hay directivos de élite que sean excelentes futbolistas (si acaso, regulares golfistas), y que en absoluto es verosímil que una modelo de pasarela -capaz de pasearse en ropa interior ante miles de curiosos con la despreocupación de quien se come un cruasán- pueda meter un solo gol a Casillas, salvo que antes lo descoloque a risas.

Pero resulta incuestionable que algunos -pocos, pero haberlos, háylos- miembros de estos tres grupos ganan mucha, muchísima pasta. Todos nos hemos preguntado, en especial, cuando éramos adolescentes, por qué. De niños no nos hacíamos la pregunta del porqué, debido a que, antes como ahora, los padres están obsesionados con imponer a sus retoños su criterio respecto al dinero, sin caer en la cuenta de que andan bastante desorientados. Así que nos quedamos con una idea confusa acerca del cómo hacer dinero.

Los niños de familia humilde, y señaladamente los nacidos en países en donde los pobres son mayoría-, sueñan con que sus hijos varones sean futbolistas en equipos europeos. Si los padres quieren orientar, en iguales condiciones de origen, a una niña que haya conseguido sobrevivir, apuntando belleza, hasta los doce o trece años, ya no me atrevo a ser tan concreto sobre lo que desearían para ella; puede que deseen que la descubra alguien no demasiado perverso.

No creo que haya ningún niño que sueñe con ser directivo de empresa, al menos, los niños normales. Niños normales son, básicamente, quienes no están afectados por patologías neurológicas, aunque muchos estén corriendo el riesgo de dejar de serlo gracias a las play stations. Ni siquiera los hijos del papá empresario son educados para ser directivos enseñándoles los trucos para dirigir una empresa, porque lo que prefieren sus padres, que muy seguramente han hecho el dinero  a partir de un comienzo épico, es que hagan una carrera universitaria.

Esta paradoja tiene sus consecuencias. La generación que se hizo rica repartiendo leche con un carrito, recogiendo la basura con acémilas o en un taller de chapistería, desea que sus hijos sean doctores en economía, derecho o ingeniería de telecomunicaciones. Normalmente, por eso, la segunda generación de los ricos hace desaparecer el dinero tan dura como misteriosamente conseguido por sus papás.

Vayamos, pues, al grano. ¿Por qué paga tanto nuestra sociedad a algunos directivos, futbolistas y modelos, mientras a la inmensa mayoría de esas mismas profesiones u oficios, y, por supuesto, al resto de los mortales, les obliga a malvivir con honorarios de miseria? ¿Pretende acaso satisfacer con ellos su mala conciencia colectiva?.

O, afinando aún más, ¿Cómo es posible que  entre un empresario del montón o un futbolista mediocre  y uno de la élite, en lugar de una diferencia salarial de, -pongo por caso, como relación máxima admisible-, 1:10 (a favor del mejor, claro), los ratios sean de 1:100 y aún superiores? ¿Cómo se determina ésto?

Mi respuesta es que no tengo la menor idea. Creo que nadie la tiene.

Algunos piensan que es porque generan espectáculo, venden mucho mejor la ropa con la que desfilan, consiguen mayor rentabilidad a sus accionistas, han tragado sapos y culebras, se acuestan con el jefe, conocen secretos de empresa que daría vergüenza revelar, tienen un no se qué, etc.

Yo me he convencido de que no hay ninguna razón objetiva. Tiene solo que ver con la huída hacia adelante de esta sociedad. A veces, si creo estar analizando la cuestión con serenidad, me asalta la inquietante impresión de que para tener un sueldo de ensueño, lo único necesario es estar en el lugar adecuado cuando algunas personas inadecuadas nos eligen como idóneos para hacer lo que estiman adecuado por razones inadecuadas.

Al socaire: La felicidad de los seres humanos y la discriminación positiva para las mujeres

Al socaire:  La felicidad de los seres humanos y la discriminación positiva para las mujeres

La sociedad humana tiene una dificultad muy particular para repartir cometidos entre hombres y mujeres. Lo ha venido demostrando a través de su historia, desde que nuestros antepasados decidieron abandonar su nomadismo y aprovechar que habían aprendido a controlar el fuego. Desde aquellas épocas remotas, la división de lo femenino y lo masculino trascendió del terreno natural en el que la única diferencia incuestionable sería -simplificando algo- que un sexo pare hijos y el otro únicamente se divierte haciéndolos.

Después de siglos de condenar a las mujeres, apoyados en los casos más sonados por las religiones al uso, al cuidado del hogar y a la satisfacción del varón, el reposo del guerrero está cuestionado por todos los lados. Ellas son, al menos, tan inteligentes -cuando se les da la oportunidad de demostrarlo-, tan liberadas respecto a las relaciones sexuales -la píldora les ha abierto el camino de golpe-, y reclaman, y están consiguiendo importantes avances en las sociedades occidentales, en la paridad en la empresa y el trabajo, en la administración y la política, en el cuidado del hogar y de los hijos.

Para acortar con rapidez la distancia entre una sociedad machista y una sociedad igualitaria, el producto mágico más demandado es la discriminación positiva de las mujeres. Es decir, la promoción de algunas mujeres, para ocupar puestos de trabajo y responsabilidad social  en el que compitan con varones, utilizando criterios que no sean exclusivamente sus propios méritos objetivos.

La oscuridad respecto a este baremo, levanta la sospecha de que la selección se esté realizando desde valores entroncados férreamente, justo en lo que se quiere combatir y, por tanto, nada inocentes en relación con los aparentes objetivos. Al fin y al cabo, ¿quién hace la selección?: ¿las mujeres solas? ¿la sociedad machista?. ¿Qué méritos son los que se evalúan?: ¿solo el hecho de ser mujer?. ¿Se les mirará también a las piernas o al trasero después de valorar su cabeza?. ¿Se puntúa más alto el pertenecer a un partido, a una asociación, a una cofadía?...

Pero, en mi modesta opinión, el problema de fondo es aún mayor y es otro. En una sociedad mercantilista, las reivindicaciones de los portavoces feministas se concentran en objetivos básicamente capitalistas: se habla de conseguir un trabajo digno, desde luego; tener igual remuneración que el otro sexo, por supuesto; reparto equitativo del trabajo doméstico y de la educación de la prole, claro; y, en todo caso, según decisión libre de la pareja ; etc.

¿No convendría revisar, ya que en la revisión estamos, el objetivo?. ¿Qué se pretende con la total igualdad puertas afuera?. ¿Estamos llegando por ese camino a perfeccionar la satisfacción del ser humano, hombre o mujer, o nos metemos en otra encrucijada?. ¿Es la res publica el marco para la igualdad, o nos tendríamos que preocupar, sobre todo, por la res privata?

No me parece que la respuesta sea sencilla. Vuelvo la vista atrás de nuestra historia, hasta reencontrarme con aquellos homínidos a los que me referí al principio de este Comentario, y que seguramente ni siquiera alcanzaban a entender lo esencial de ser hembra. Reflexiono sobre la igualdad de sexos, completamente natural entonces, porque eran recolectores de hierbas y frutas, que completaban su dieta con carroña, al no poder cocinar la carne cruda.

Si ahora dirijo mi mirada hacia adelante, desde una sociedad en la que el trabajo disminuye y se cualifica, en que la globalización impide a la mayoría conocer el origen de las decisiones fundamentales, en que los avances tecnológicos nos convierten en simples usuarios consumistas obsesionados por poseer la última versión del juguete, ...si analizo que la sensibilidad real hacia las artes disminuye, observo que la educación de los hijos se deja casi al azar porque no tenemos tiempo libre, ....la única pieza apetecible para nuestra sociedad de cazadores parece ser el dinero.

Para traerlo a casa, los arcos y las flechas necesarios pueden, desde luego, ser utilizados indistintamente por ambos sexos. Sin embargo, la capacidad del trofeo para aportar felicidad duradera se está demostrando históricamente muy, pero que muy escasa. Una colega atareada me confesaba hace unos días que le habiera gustado no tener que trabajar para subsistir y poder disfrutar siendo un ama de casa con tiempo libre, como lo fue su madre.

Me temo que el conjunto intersección de la felicidad y el ser humano se nos esté reduciendo, y la discriminación positiva de las mujeres no contribuye a mejorar las cosas. Puede objetárseme que escribo solo desde la posición de la clase media cochino-burguesa, y que ese concepto está trasnochado y superado por los tiempos.

Ah, perdón. Yo no he cambiado ni pedido cambiar el escenario en el que me mostraron de niño los valores que, al parecer, me darían más felicidad. Otros nos lo han cambiado, a todos, y sin avisar siquiera.

Al socaire: Sensibilidades sociales y compromisos políticos

Al socaire: Sensibilidades sociales y compromisos políticos

El título de este Comentario es el mismo que dí a un Editorial de la revista Entiba, en Octubre-Noviembre de 1989. La tentación de reproducir el contenido de aquel escrito era muy grande, porque servía de introducción a una Mesa redonda en la que tuve la oportunidad de hacer de moderador/provocador de un grupo de ingenieros de minas de excepción, muchos de los cuales ocupaban ya entonces posiciones políticas de cierta relevancia, y a los que su vocación de personajes públicos ha mantenido en el candelero, desde actitudes -en mi opinión-, cada vez más encontradas, porque el panorama se ha ido agriando a medida que hemos ido avanzando en ese mar inquieto de la democracia.

Participaron en aquella reunión del 9 de noviembre de hace diecisiete años, un día antes del comienzo de la campaña electoral de entonces, entre otros: Gabino de Lorenzo Ferrera (hoy alcalde de Oviedo, y desde hace cuatro legislaturas), Pedro Martínez Arévalo (entonces senador por el PP), Víctor González Marroquín (antes, algo rojeras, hoy Director del Instituto de Desarrollo de Asturias, IDEPA, nombrado por el PSOE), Silverio Castro García (presidente del Club La Barganiza, consejero de la Caja de Ahorros de Asturias por el PP) , Luis Arias de Velasco (Presidente de la Cámara de Comercio de Asturias) , María Isabel Viña Olay (vicerectora de la Universidad de Oviedo), Antonio Checa Pérez (procedente de la UCD), Juan Antonio Alvarez Alvarez (que era concejal del PSOE en Oviedo), Alvaro López-Cueto Felgueroso (que era concejal de Oviedo con el PP), Nieves Roqueñi, Manuel Buergo Mateo, etc.

Estuve unos días en Asturias y tuve ocasión de actualizar la andadura de muchos de esos compañeros de la profesión ingenieril. Las elecciones municipales de este mayo han puesto sobre el tapete ideológico, entiendo que con cierta rudeza, las diferencias entre algunos de los que, hace más de quince años, se manifestaban de una forma bastante más apaciguada.

He podido ver, en concreto, la actuación de Gabino de Lorenzo a través de la televisión local, en la presentación de su programa. Se enfrenta a la reelección contra una cabeza de lista del PSOE, Paloma Sáinz, casada con Víctor González Marroquín. No le doy a esta última muchas opciones, al hilo de las opiniones que recogí, sin duda escasas y por supuesto sesgadas, de ser alcaldesa de Oviedo, porque el opositor tiene duros espolones y es un encantador de serpientes avezado. De los demás candidatos de otras opciones, ni se habla.

No tengo interés alguno para incorporarme al debate político, y hace tiempo que me han escaldado tanto desde la derecha como desde la izquierda pero, reconvertido a la forzada indiferencia, tengo suficiente información personal para desconfiar de bastantes de los representantes de una ideología como de otra. Pero -y con esto supongo que tranquilizo algo a Mari Luz Naredo (que me escribe un amable comentario a raíz de mi Nota sobre el despropósito de Calatrava en los terrenos del Carlos Tartiere)-, al margen de amistades y simpatías personales, sigo teniendo muy claro de qué lado estoy, como lo pueden comprobar incluso quienes lean a salto de mata este Cuaderno.

Creo, con todo, que a Oviedo le vendría pero que muy bien un cambio en el gobierno local. Son ya muchos los años que lleva Gabino de Lorenzo haciendo de la ciudad de la que es alcalde su proyecto personal, y, en consecuencia, la ha convertido en el Oviedo de Gabino. Es un orgullo para él, ha significado bastantes alegrías para sus conciudadanos, todos los que vivimos fuera hemos presumido en algún momento de Oviedo, y he oído muchos comentarios elogiosos -en algún caso con la boca pequeña, que es así como se les queda a los que sienten envidia- sobre el trabajo realizado.

Pero el análisis de la situación me ha convencido de que hacen falta nuevos aires, introducir más sosiedo para la ciudad, aportar nuevas ideas en otras direcciones más prácticas, menos efectistas. La obsesión por reformarlo todo, la contaminación del hormigón y del ladrillo, la entrega a la seductora atracción de las grandes constructoras y de las empresas de servicios, -a las que tanto gusta encontrarse con obsesos en levantar zanjas, poner fuentes, plantar árboles, alzar muros, trazar carriles y entronques viarios, etc- necesita una revisión.

El modelo seguido para la ciudad debe ser reestructurado: Oviedo ha perdido personalidad, se ha convertido en una población más hosca para el ciudadano, mucho más fría y heteróclita. Se podrá ver con gusto en un paseo de cicunstancias, como peregrino, pero no se vive con el mismo placer que antes. Es un escaparate más que un lugar de convivencia.

Por otra parte, Gabino ha crecido en megalomanía y desprecio hacia los que discrepan, y eso no es bueno para nadie. Aunque se agradece que los políticos pongan humor en lo que hacen, no debieran caer en el esperpento ni en la descalificación radical de los otros, sobre todo cuando representan a un alto porcentaje de la ciudadanía.

Gabino de Lorenzo ha sabido rodearse de un grupo de concejales fieles, que han sacrificado su individualidad (si es que la tenían) en apoyo a la personalidad envolvente y a la mano férrea de su jefe. Solo desde esa posición de subordinación puede entenderse que admitan, por ejemplo, que su líder les cite -así me han contado- porque los quiere ver "tan obsesionados por los temas de la ciudad"- (se refería, al parecer, a La Losa)-" que cuando estén con sus esposas tengan un gatillazo". Pero la crítica ayuda a mejorar, y la adulación, empequeñece. Frases como la que recojo (no literalmente), además de reflejar un machismo desfasado, desvelan un despotismo ilustrado improcedente y sospechoso.

Solo desde la voluntad de ser histriónico y la pérdida del sentido del ridículo, se puede comprender que, en una presentación de candidatura, al estilo de charlatán de feria que vendiese crecepelos, el candidato saque de debaje del atril unas madreñas diminutas, para que "los chavalinos empiecen ya desde pequeños a recorrer las caleyas para buscar esa casa" que les prometió la ministra de Vivienda, en tanto que el candidato-alcalde-ministro-presidentedegobierno todo lo ha hecho bien.

Gabino, mi colega Gabino de Lorenzo, me recordó más a Carlos Arguiñano en la cocina que al compañero de la Escuela de Minas o al jefe de departamento de Ensidesa. No sé si fue el quien dijo en aquella tertulia, hace quince años, que "Vivimos en una sociedad que valora las apariencias, pero no debemos dejarnos engañar: hay muchos valores escondidos". Ahí me quedé yo, ahí sigo.

Por eso, apuesto porque salgan esos valores. Nadie es imprescindible en democracia y el liderazgo indiscutible es una enfermedad de dictaduras. El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente, dijeron. "La serpiente se asoma por el ojo divino y encuentra que el mundo está bien hecho". Lo escribió Vicente Aleixandre, pero se aplica con inexorable fatalidad a todos los que, en un momento dado, sueñan despiertos que son imprescindibles.

Y, además, seguro que a Gabino le vendría bien un descanso.

A barlovento: Análisis elemental de la situación energética en España

A barlovento: Análisis elemental de la situación energética en España

La adquisición de algo más del 20% de las acciones de  Endesa por parte del grupo Enel, en que el gobierno italiano participa con el 30%, se interpreta extra-muros como un acuerdo entre los gobiernos de España e Italia, como reacción para bloquear la OPA hostil de E.ON, apoyada por el gobierno de Merkel.

Al ofrecer 39 euros por acción, una cantidad ligeramente superior a la presentado por la competidora alemana, y manifestar que solo quiere adquirir hasta un 24,99% (tope máximo que no le obligaría a presentar una OPA por la totalidad del capital), irrumpe en el mercado eléctrico con suavidad, pero dentro de una estrategia que en absoluto parece inocente.

Acciona, por su parte, actualmente el principal accionista de Endesa (21%),  se ha declarado dispuesta a un pacto con Enel y ha anunciado que también desaría seguir comprando acciones, hasta el mismo límite legal que no le obligaría a lanzar una OPA. Se hace muy difícil creer que Ignasi Nieto, secretario de Estado de la Energía, con buenas relaciones personales con las empresas implicadas, no esté apoyando la operación (por supuesto, con el apoyo superior del Gobierno).

Los movimientos empresariales en el sector energético de la U.E. no cesan, y afectan especialmente a los mercados periféricos de la energía, y en aquellos países que tienen el panorama más abierto, por ser más dependientes de los suministros exteriores.

Después de la tentativa de asociarse con EDP, el grupo Enel se ha volcado hacia Endesa. EDP era el objetivo inicial para potenciar la estrategia de crecimiento conjunto en Portugal y España, en donde EDP ya controla Hidrocantábrico y Enel tiene el control de Viesgo, empresa de distribución. Aquella operación no cuajó porque el Ministerio de Economía portugués la boicoteó, más interesado en controlar a Iberdrola, que ya tenía el 10% de EDP.
 Enel, manteniendo la estrategia del gobierno italiano de incrementar cuotas de poder sin avasallar, prosiguió sus ensayos de compra en el exterior con una Opa sobre Gas Natural y ahora perfecciona su juego empresarial, aprendiendo de aquel fracaso, contrarestando la de E.ON en Endesa, pero después de un pacto previo con el gobierno de la empresa en la que quiere participar.

Acciona y Enel, conjuntamente con Caja Madrid  (que tiene el 9,9%, y en el caso de que se adhiera a la operación de control) llegarían a detentar el 60% de Endesa, situación que tiene un indudable atractivo para los accionistas que decidan quedarse con acciones de la eléctrica, ya que el objetivo de la alianza no puede ser otro que mantenern en crecimiento a Endesa, y aprovecharse del cashfow que se genera en las empresas de utilities por las interesantes tarifas, las benévolas subvenciones y la inexistencia de impagados, lo que permite hacer la planificación económica con una alta fiabilidad.

Así que los movimientos sobre el tablero energético, sin duda, proseguirán. Estamos solo en las primeras jugadas, aunque, como ya he comentado, la iniciativa la lleven otros, no los agentes socio-económicos españoles.

A barlovento: El núcleo duro de Thursday saca conclusiones sobre TV2.0 mientras cena

A barlovento: El núcleo duro de Thursday saca conclusiones sobre TV2.0 mientras cena

Puri González olía a coco, y Javi, que no andaba fino de las pituitarias, me preguntaba si yo era fumador de pipa, porque notaba olor a azmicle. Así que Puri nos explicó que después de algunos años pagando una pasta gansa por caros perfumes que nadie parecía notar, resulta que desde que usa este de coco no pasa desapercibida ante ninguna nariz. Jan, exquisito y elegante como siempre, escuchaba, sonreía, y de cuando en vez nos demostraba lo mucho que conoce de este país. Sabe estar y no estar al mismo tiempo, que es virtud de los sagaces.

No faltaba -por supuesto- Rubén, el inventor-impulsor de Thursday, que se incorporó tarde, a pesar de que los que asistieron a la reunión en la CEOE decían que estaban seguros de que había salido con el primer grupo. Siempre me da la impresión de que le falta una media hora para completar todas las cosas que se le han ocurrido  en el día. Adelgazó ocho kilos y aunque no se ha convertido precisamente en una sílfide, puede moverse con notable más holgura, pero sigue siendo tan buena persona y tan perspicaz.

Aún recuerdo con algo de pánico una de las primeras veces que Thursday se reunió en mi restaurante, y él andaba como una moto con un papel higiénico incrustado en las fosas nasales porque había empezado a sangrar por ellas de forma aparentemente incontrolable, y él no le daba ni pizca de importancia, porque le pasaba a veces, se explicaba. Como contador de chistes, por cierto, no tiene precio. Quiero decir, que es bastante malo. Creo que es el único defecto que le tengo localizado.

Ilde lo había preparado casi todo, y hacía de maestro de ceremonias, por lo que se hizo un sitio en el centro de la mesa corrida que les habíamos aderezado en el restaurante, en donde los jueveceros -es un decir, vaya palabro me acabo de inventar- acabaron colocándose, -algo apretados, porque hasta ahora lo único que se de antemano es que igual pueden ser catorce que treintaycinco.  

Mercedes e Ilde me llamaron a la barra con mucho misterio porque querían dejarme unos vinos para que los probase, pero resulta que Ilde había cogido la caja equivocada y las botellas que había traído estaban ya abiertas, por lo que quedó en llevarme la caja buena un día de la próxima semana. Estupendo, así de paso podríamos charlar con calma. Además, no podrá venir a la tertulia sobre la Femineidad, y eso que le hubiera gustado, que el tema lo controla, me dijo.

Después y entre muchas más cosas, allí volví a encontrarme con Emilio, que este sí que parece estar vigilándolo todo, y sin aparentar el menor esfuerzo. Le va bien, me dice, con lo del networking y me hace partícipe de paso de un secreto que no puedo poner porque aquí porque me lo contó en voz baja, pero es cosa de pasta y, por supuesto, nada gansa. Me cae bien, este Emilio, es muy educado y serio, aunque hace negocio con algunos temas que, válgame dios si se enteran mis abuelas, que en paz descansen. A un observador que no conozca el percal podríamos parecerle como el cielo y la tierra.

Confío en que Emilio me envíe dos o tres de sus chicas para que den esplendor a la tertulia ésa sobre "La mujer trabajadora, qué tema más interesante", me reconoce, interpretando el guión como le pete. Fue indudable protagonista en la tertulia sobre El amor...en los tiempos del sexo, cuya acta publiqué en este Cuaderno,  ilustrando al personal menos entendido. Me dice también que en la última reunión de Networking, en Madrid, ésa a la que asistimos mas de 200 revoltosos de casi todas las profesiones imaginables, acabó agotado: Estuvo un par de semanas a bajo nivel, lo que no sé exactamente que querrá decir, tratándose de Emilio.

También estaba la pareja simpática que forman Jorge y Yolanda, de Cibervoluntarios, que se dedican a enseñar el uso de la informática y las comunicaciones a colectivos con pocos medios, y que se sientan siempre juntos, como para no perderse. Y Nacho, que se ha convertido en un asiduo a las tertulias y es uno de sus mejores propagandistas. Como tiene buen humor, explicó que estaba recién lavado y planchado, y que, sobre todo, se había echado -dijo- gomina al pelo, por lo que convenimos que parecía otro. 

Antonio se disculpaba por no haber venido a la tertulia de la Máscara, y promete asistir a la de la Femineidad, que si por él fuera, le apetecería venir a todas, pero es que aquel lunes tenían elecciones en Teleco. De momento, lleva una asistencia en la primera sobre El futuro, en la que nos dejó testimonio de algo de lo mucho que sabe bien. Se hartó de hacer fotos, -poniendo esa cara seria que parece que no va a romper un plato y luego está dispuesto a romperlos  todos- . Ví en su blog -mira que tiene entradas el tío, y qué de cosas se pueden decir sobre las comunicaciones y las nuevas tecnologías que solo entienden los que están al loro- que publicó un montón de esas fotos, algunas incluso con comentarios irónicos, por lo que no sé cómo conserva tantos amigos.

Quería decir, para terminar esta crónica tan informal, que los del grupo de Thursday, una de las vetas de gente interesante más productivas que he encontrado en 2006, se reunieron otra vez a cenar en mi restaurante, derrochando simpatía y ganas de pasarlo bien y hacer contactos.

Dejo para el final a Victor Domingo , que había sido uno de los ponentes de la sesión a la que yo no pude asistir, porque estaba escuchando a Antonio Lamela en el edificio de la calle del Codo. Me fue presentado por Rubén, siempre al tanto. Víctor, que disimula su edad (como yo pretendo también, pero él con muchos años menos), aunque, ya opinando en lo que no me va ni viene, anda necesitado del mismo programa adelgazante que Rubén, sintonizó rápidamente conmigo y estuvimos hablando de lo que le espera a la TV2.0 y de varios de los muchos puntos que tenemos en común. Dice que es un reconvertido de las letras a la tecnología. Como le gusta conversar y polemizar, ahí tengo un filón.