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El blog de Angel Arias

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Al socaire: Técnicos, lo que se dice Trénicos

Al socaire: Técnicos, lo que se dice Trénicos

Hay un chiste viejo en el que se cuenta -esta es una de sus múltiples variantes- que dos reclutas de la España profunda (cuando la había; quiero decir, la mili) discutían sobre el nombre correcto de un animal que habían encontrado en el campo, a saber, si era un legarto o ligarto. Como no se ponían de acuerdo sobre la exacta denominación del bicho, acudieron con él al sargento, un hombre no mejor instruído, pero que, no queriendo comprometerse, y, al mismo tiempo, atento a reafirmar su autoridad, les resolvió la duda a su manera: "Puede dicirse indistintamente legarto o ligarto. Pero la palabra, trénica, trénica, es sipiente."

Empiezo así este Comentario porque acabo de leer las declaraciones atribuídas al decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Aeronáuticos, a raíz de la polémica sobre la supresión de los actuales dos grados de ingeniería, que el Gobierno ha levantado para distraer algo más al personal. Como el sargento del chascarrillo, explica la diferencia entre ingenieros técnicos y superiores con un sencillo lenguaje para andar por casa, pero muy directo: "Por ejemplo, que un ingeniero técnico en Obras Públicas está especializado sólo en obras civiles (carreteras, puentes); sin embargo, en Ingeniería de Caminos (la superior) se estudia además, ingeniería eólica, nuclear, hidráulica o de transporte".

Le doy al Sr. decano de tan ilustre institución colegial el beneficio de la falsa asunción de paternidad. Tal vez no fue el, y tal vez si fue el no dijo eso, y el periodista (J.A. Aunión, EP, 11 de marzo 2007) ha puesto en sus labios la frase con la insana intención de aprovechar su nombre para encender fuegos y provocar más incendios que quemen muchos bosques. Pero quiero indicar que no es posible decir en tan pocas palabras más desatinos sobre el tema. No solamente se estupidizan las funciones de los ingenieros, y se ignoran las competencias -teóricas y regladas- de los actuales grados, sino que, además, y al paso, se lanza un obús al tejado de las relaciones entre las ingenierías.

Porque ni es cierto que los titulados superiores y medios tengan iguales campos de actuación, ni han estudiado lo mismo, ni todos los ingenieros que pasaron por las Escuelas Técnicas Superiores tienen saberes en todas las áreas de la ciencia. Que las energías, la hidráulica o del transporte, sean algunos de los muchos aspectos transversales del ejercicio de la ingeniería, y que haya inmensas tierras de nadie -o de todos-, creadas por el avance tecnológico, no quiere decir que todos los profesionales puedan poner su bandera en ellas.

Cuando era yo un ingeniero recién licenciado, un director general de la fabricona en donde  obtuve mi primer empleo, me aconsejó: "Angelín, lleva siempre corbata y trata de usted a todos los peritos; en lo demás, el buen sentido te dirá como actuar".

Me pareció una gracia del abuelo, así que lo tomé justamente al pie de la letra contraria. Procuré llevar pocas veces el lazo que convierte a algunos patanes en presuntos elegantes, y traté de tú a todos los que se cruzaban en mi camino, a poca cordialidad que me mostraran, sin parar mentes en si eran doctores, facultativos, técnicos medios, peritos, capataces y productores de todo pelaje.

Reconozco que, en cambio, la experiencia me deparó ocasiones de tratar de Vd. y en la distancia a algunos ingenieros superiores, no por respeto, sino por diferencias insuperables de criterio, y hasta -en muy pocos, poquísimos casos- me ví obligado a no tratarme de ningún modo con algún especímen que no parecía humano.

Sin necesidad de profundizar en más ideas, entiendo ahora un poco mejor el mensaje subliminal de aquel ingeniero avezado, y la experiencia que pretendía transmitirme. Si te acercas a alguien objetivamente menos cualificado, tratándolo de colega, rebajando lo que tú sabes y ensalzando lo suyo, es posible que se crea que eres tú un ignorante y él el sabio. Se convencerá rápido que sabe hacer lo mismo que tú, e incluso mejor. Así que, sé prudente como sipiente en acercarte sin corbata y poner la mano al hombro a quien puede valorar la cercanía como debilidad y darte una dentellada.

Porque, no estoy de acuerdo en absoluto con el decir del titular de esa noticia a la ya que hice referencia: "Los técnicos apoyan que todas las ingenierías sean de 4 años". En verdad, el titular correcto hubiera sido: "Los trénicos apoyan que todas las ingenierías sean de 4 años". Porque los técnicos de verdad, los convencidos del valor y necesidad de la ingeniería, no solo opinarán que no bastarían 6 años de estudio, sino que, para ser un buen ingeniero, hay que seguir estudiando toda la vida.

Con el permiso del decano del Colegio de Ingenieros Técnicos Aeronáuticos, y, por supuesto, de los Ayudantes de Obras Públicas, entre los que tengo, en fin, muy buenos amigos.

Al pairo: Ingenieros superiores, en desuso

Al pairo: Ingenieros superiores, en desuso

El Gobierno de Rodríguez Zapatero no aprecia a los ingenieros superiores. Se venía venir, por tanto, el planteamiento que se hace en el documento enviado por el Ejecutivo al Consejo de Coordinación Universitaria. En esencia, y utilizando como excusa la necesidad de cumplir los acuerdos de Bolonia, se propone la eliminación de la diferencia entre ingenieros superiores y técnicos, reduciendo ambos títulos a una sola carrera de cuatro años.

Todas las Escuelas Superiores y todos los Colegios y Asociaciones Profesionales de las Ingenierias Superiores han estado, por una vez, de acuerdo, y han publicado de inmediato un manifiesto conjunto en el que se critica duramente la propuesta, a la que califican de "gravísima equivocación" que "tendría consecuencias negativas impredecibles para España".

Bolonia no obliga, por supuesto, a la confusión de ambos grados. Los países más desarrollados de Europa, los mantienen. Solamente desde un profundo, y muy grave, desconocimiento de los cometidos de los objetivos de las carreras de ingeniería, de lo que se estudia en ellas, y de las diferencias profesionales entre los colectivos de técnicos superiores y medios, puede proponerse la unificación.

Como no puedo imaginar que entre los asesores del Presidente de Gobierno y de la Ministra de Educación no haya opiniones que permitan la valoración de cualquier opción, desde sus diferentes ángulos, tengo que admitir que, antes de hacer la propuesta, se ha descartado la que defienden con ardor y coherencia todas las ingenierías superiores y -¡oh, pasmo!-, también la Federación Europea de Asociaciones de Ingeniería (FEANI), que agrupa a ingenieros superiores y técnicos.

Después de darle vueltas, el único argumento que me queda es que con esa medida se quiere dar contento a algunas personas influyentes sobre el actual Ejecutivo que no han podido alcanzar el título de ingeniero superior en sus estudios, y que por esta puerta tan angosta quieren ahora obtener la equiparación. 

En una sociedad que necesita cada vez más de la cualificación técnica y en la que los saberes de las empresas y Universidades más avanzadas se distancian, pretender hacer tabula rasa de las ingenierías equivale a renunciar a crecer. Peor aún, es cortarse los pies. Me ha recordado de pronto un cuento de Andersen, el del muchacho del martillo.  Con esa herramienta, el enajenado joven había destruído la obra de arte del relojero local, pero tuvieron que darle el premio del concurso, porque había conseguido provocar la mayor conmoción entre los miembros del Jurado.

Yo propongo, como compensación al desaguisado que se barrunta, que si la propuesta prospera, el puesto de Ministro y Presidente de Gobierno de España sean rotativos entre todos los ciudadanos. Para abrir boca, que las carreras de Economía, y Derecho se reduzcan a un cursillo de dos semestres. Que los niños españoles nazcan ya con un diploma de Licenciados en Filosofía. Que...

 

Al socaire: Madrileños castigados contra la pared

Al socaire: Madrileños castigados contra la pared

Será muy difícil convertir Madrid en una ciudad urbanísticamente atractiva. Aunque tiene algunos edificios singulares, carece de una ordenación urbana homogénea, a nivel global y a nivel de barrio. Las alineaciones de las casas, en alturas y en fachadas, parece hecha por una colección de drogadictos, empeñados en que no coincidan más de dos seguidas. Medianeras al descubierto, edificios incompatibles estéticamente, materiales baratos y soluciones de emergencia consolidadas como definitivas.

En algún momento, alguien decidió plantar cientos de árboles, y hasta puso junto a cada uno una placa con el nombre de un niño y la fecha de su nacimiento, indicación que el tiempo se encargó de borrar, y la falta de cuidado del ciudadano medio convirtió los alcorques en estercoleros y recolectores de caca de perro y cigarrillos. Los especialistas dicen que muchos de los árboles de Madrid no son apropiados al clima continental y semidesértico que padecemos. Alternan pinos, cipreses, álamos, falsos plátanos y acacias con olmos heridos de muerte y prunus japanica. Cuando sopla el viento, caen ramas a destajo, se abaten algunos árboles maduros, alternando con tejas y desconchados de las fachadas.

Madrid está sucia, muy sucia. Las obras la han convertido en una ciudad dura para los vecinos, hosca para los visitantes, desorientadora y tramposa. Las direcciones de las avenidas -es un decir- faltan o son incorrectas, existen trampas de dirección, riesgos con las zanjas. Faltan aparcamientos, son caros, están mal situados. Los de superficie, mínimos y flanqueados por bolardos de todas las especies (delatando el menosprecio de utilidad y criterios estéticos, subordinados al empeño en hacer obras y obritas como sea), están cuidados por silentes sabuesos pagados a destajo que están atentos a que te pases un par de minutos para endilgarte una multa. Cuando ellos desaparecen, esos lugares se pueblan de ocupas callejeros que te exigen peaje y ponen notas de intranquilidad a las calles generalmente mal iluminadas, a pesar de lo que se gasta esta ciudad en bombillas.

Aquí y allá, sobre todo en el centro, se multiplican los grupos de indigentes, drogadictos, malencarados, inadaptables, borrachos o locos. Deteriorados por el desarraigo y la marginación, atacan la sensibilidad del transeúnte y su pituitaria. El camino inseguro del viandante se ve interrumpido, dificultado, puesto en riesgo, por marquesinas de autobús, anuncios vanos, bancos que miran contra paredes lisas, recogepilas inútiles, arbustos sin podar que obligan a agachar la cabeza, registros abiertos, losas reventadas. A veces, la acera se interrumpe y hay que pisar el césped o la tierra para alcanzar el destino deseado, aislado por quién sabe qué olvidos.

Nadie parece ocuparse de coordinar la apertura de zanjas, de recuperar los asfaltos y los pisos rotos, por disminuir y controlar los ruidos. El disconforme hace sonar el claxon, las descargas de mercancía se producen a cualquier hora del día, las sirenas ulúlan, las camionetas desvencijadas de recolectores de basuras irregulares, interrumpen. Hay mucha policía, -generalmente en grupos dicharacheros de cuatro o seis uniformados- pero se diría que de lo que más se ocupa es de poner multas a los automovilistas que caen en la trampa de las direcciones poco o mal indicadas. Músicos, vendedores ambulantes y cómicos estrafalarios de allende los mares nos obsequian en cualquier esquina con sus composiciones estridentes.

Supongo que un día los madrileños, los que viven en Madrid, se levantarán de su letargo y gritarán: Ya estamos hartos de estar condenados contra la pared. Vamos a hacer de esta ciudad que sea nuestra, que viva, que se convierta en un lugar de convivencia ciudadana, grata a la vista, paseable, y barata. Una ciudad en la que se apoye al habitante, se cuide al pequeño comerciante, se escuche al que tiene un problema, resolutiva y, al mismo tiempo, incomplicada. 

Quiero que ese día llegue pronto, para que yo lo vea. ¿Hay alguien más ahí?

A sotavento: Agua y ordenación del territorio

A sotavento: Agua y ordenación del territorio

Este es el título de la tertulia que el próximo lunes, 16 de abril, celebraremos en el restaurante AlNorte. (www.alnorte.es)

Aunque jamás he visto una estadística completa y, por tanto, plenamente fiable,  respecto a los precios del agua en España, dado que  el cálculo de la factura del agua depende de muchos factores y habría que despojarlo de unas cuantas interferencias para llegar a conclusiones homologables, se viene aceptando que el precio del agua en España está en torno a 1-1,2€/m3, incluyendo el coste de depuración de las residuales.

Según el INE, sin embargo, el precio medio del m3 en 2003 fue de 0,86 €, siendo en todo caso tres veces más caro en Canarias (1,68€) que en Castilla y León (0,63 €). En aquellas poblaciones en donde el agua de boca proviene de la extracción de acuíferos -por ejemplo, Jaén- el coste del agua es más alto que en las ciudades del Norte, en donde el agua superficial, normalmente embalsada, exige poco tratamiento posterior.

Como se ha puesto de moda recientemente hablar de despilfarros de agua, se ha difundido que un campo de golf de 18 hoyos consume entre 250.000 y 300.000 m3 de agua al año, que es la misma cantidad que precisaría una ciudad de 15.000 habitantes para su abastecimiento. Sin embargo, el gran consumidor -y despilfarrador- del agua es el campo, dándose además el caso de que el agricultor paga apenas 0,15 €/m3 por el recurso, que supone el 80% del agua consumida en nuestro seco país.

Por otra parte, se ha defendido en ciertos sectores que el problema no está en la escasez del agua, sino en la falta de energía o en el alto coste para hacerla aprovechable. La desalación se ha convertido en el caballo de batalla político, frente al uso de trasvases para aliviar la escasez de las regiones más carenciales. En España, hay actualmente 900 plantas desaladoras que desalan unos 500 Hm3/año, a un precio que se ha visto rebajado fuertemente por la disminución del coste de las membranas de ósmosis inversa, y que puede encontrarse hoy en torno a los 0,70 €/m3, aunque subsiste el problema del transporte desde los lugares de producción a los de consumo.

Todos estos elementos (y otros) se combinan con la falta de un modelo estratégico de ordenación del territorio, habiendo significado la proliferación urbanística, vinculada en ciertos casos a escándalos de corrupción, uno de los graves rompederos de cabeza de la equilibrada distribución de población en nuestro país.

Estas serán las cuestiones que debatiremos el próximo lunes, reuniendo a algunos de los mejores especialistas del momento en España, unidos por la voluntad de pasar un rato agradable intercambiando experiencias.

 

Al socaire. El gobierno español consigue liberar a los soldados ingleses apresados en Irán

Al socaire. El gobierno español consigue liberar a los soldados ingleses apresados en Irán

Ayer, un grupo de amigos teorizábamos, mientras escuchábamos el noticiero de una emisora de radio en la que el hijo de uno de ellos, joven periodista, había sido responsabilizado circunstancialmente de la redacción de la cadena, por ausencia vacacional de todos sus jefes, sobre la clase de noticia que podría lanzar a este prometedor profesional a la palestra de la fama.

La mañana transcurría plácida. Era Viernes Santo, y la mayor parte de los políticos occidentales disfrutaban de su ocio en sus lugares de retirada, con la mirada puesta en los móviles, pero notando con alivio el paso de los minutos. Los responsables de los periódicos, que, como es costumbre, habían decidido no editarse el Sábado, también respiraban relajados. Pero nosotros maquinábamos qué podría suceder para que nuestro protegido saltara a la palestra con un notición de los que consagran para siempre.

Descartamos, en primer lugar, por ser nosotros de natural pacífico y desconocer, además, la forma en que podría provocarse tal suceso,  el comienzo de la Tercera guerra mundial -aunque algunos seguimos convencidos de que la marcha natural de los acontecimientos nos conducirá, inexorablemente, a ello, con el tiempo. Igualmente, por razones similares, desistimos de conjurar la comisión de un atentado terrorista por cualquiera de los grupos descerebrados que andan pululando por ahí, o la simulación de un accidente de aviación de una compañía de bandera sobre cielo norteamericano.

No nos parecía probable, asímismo, pretender alguna corporeización de gentes del Másallá que llamase a los descreídos a la fe, dados los tiempos de abandono en que nos tienen los espíritus. Tampoco parecía factible que ni desde China ni desde Euskal Erría surgiesen titulares capaces de lanzar a nadie a la fama, por más que se intentaban desde tan remotos lugares por aquellos que nunca descansan.

Para no cansar, diré solamente que no fueron acogidas con respeto las posibilidades de que los amigos de los padres del novel periodista  se convirtieran en protagonistas del asalto a un Banco, o se encadenaran en los pisos altos de las muy horribles torres de la Ciudad Deportiva de Madrid. Todo se desestimó, tanto por nuestra falta de práctica como por encontrarse los unos cerrados y los otros, bien custodiados, según nos parecía a ojo de buen cubero.

Pero, en aquel brainstorming animado por un Rioja de calidad, completamos una noticia de alcance que no causaba mal a nadie. Supusimos que el gobierno español, en la persona de su Ministro de Exteriores, antes de marcharse de vacaciones, había llamado a Irán, para comunicarle al Presidente Almadineyah que debería liberar de inmediato a los 15 soldados británicos.

La razón: Estaban cumpliendo las directrices de la Resolución de las Naciones Unidas 1546 de las fuerzas multinacionales que actúan en Iraq. Para reforzar este alegato, ya con un pie en el ave que lo llevaría a Doñana, el Presidente Rodríguez Zapatero llamó por uno de sus teléfonos rojos al Presidente de Venezuela, Hugo Chavez, para que intercediera ante su amigo iraní, cerrando así el triángulo de presión sobre el seguidor de los ayatolah.

Esta y no otra había sido la razón de la liberación de los rehenes. No fue un acto premeditado, como insinuaban algunos medios, motivado por el deseo de los soldados británicos de conocer Irán y hacer algo de turismo. No importaban las razones que les hubieran llevado a inmiscuirse conscientemente en las aguas territoriales iraníes. Tampoco podría admitirse, que se tratara de una operación de alta diplomacia para estrechar, a la postre, las relaciones entre el Premier Tony Blair y el régimen iraní, utilizando el conocido aforismo de "cocinar caliente la sopa para tomársela más templada". Se intentaba con esa luz de gas desvirtuar cómo se había resuelto la crisis, gracias a las conexiones internacionales del Gobierno español.

Cuando llamamos al joven periodista con la primicia, nos contestó con absoluta frialdad, que lo que creíamos imaginado era verdad, que todo el mundo sabía que el Gobierno español había intervenido. La noticia había sido difundida hacía un par de días, aunque no se le había dado mayor importancia. Lo único que nos quedó, como satisfacción personal, fue la convicción de que, contrariamente a lo que las agencias pensaban, en la noticia imaginada, nosotros habíamos concluído que las dos llamadas habían resultado efectivas.

Nos volvimos, pues, al Rioja, y pasamos a abordar otros temas, menos trascedentes.

 

Al socaire: Procesiones pasadas por agua

Al socaire: Procesiones pasadas por agua

Está lloviendo en este momento en Madrid. La borrasca proveniente de Marruecos está llenando el sur de España de nubes, y aunque se había creído que la lluvia sería escasa, parece que está lloviznando en buena parte de Andalucía. O sea, que los cofrades están mirando al cielo, porque si llueve no pueden salir los pasos, y la fiesta tan esperada, una Semana Santa con la gente echada a la calle, aguantando horas a que pasen los encapirotados, los candeleros y las imágenes de Salzillo que nadie mira el resto del año, quedaría completamente desfigurada.

Las raíces de las procesiones de la Semana Santa se encuentran en la explosión de religiosidad suscitada por el Concilio de Trento, -época, en la que, supongo, había que andarse con tiento para que no te acusaran de hereje, bruja o judío-,  aunque algunas cofradías tienen su origen anterior, en el siglo XV, e incluso otras se jactan de haber aparecido ya en el XIII (vinculadas en este caso a la prestación de ayuda a los cofrades pobres y a dotar a las jóvenes agraciadas menos pudientes).

Pero el florecimiento de las procesiones como espectáculo turístico es cosa del siglo XX, convirtiéndose ahora, apoyadas por una fuerte propaganda, en un pretexto para desplazarse allí donde se celebran con mayor parafernalia. La Semana Santa es una fiesta, un jolgorio, que se completa con visitas a los restaurantes en donde se come buen cochinillo y se complementa con otros signos de carnal devoción. Las iglesias siguen siendo únicamente objeto de visita para envejecidos, dolientes, iluminados, deudos y, claro, creyentes verdaderos.

En épocas de sequía, lo que solía tener lugar en mis tierras húmedas en tiempos de avanzado el verano, las devotas y los niños participábamos en procesiones para suplicar que lloviera, sacando a pasear al santo del lugar. No guardo estadísticas de nuestra eficacia, pero creo que, en general, desde las alturas nos escuchaban, al menos en cosa de una o dos semanas.

Resulta que ahora las procesiones lo que necesitan es que no llueva, para no arruinar el espectáculo. Pues propongo que se saque a algún santo antes de la procesión principal, pidiendo que no llueva. Porque la otra alternativa es que se realice la procesión, tanto si llueve como si no. Al fin y al cabo, también los partidos de fútbol -que es el otro gran capítulo de las devociones- no se suspenden cuando llueve, e incluso resultan más vistosos, con los atletas embarrados y el despliegue de paraguas en las gradas. Ver a los cofrades, las imágenes, los fieles, los infieles, los políticos locales, los excursionistas y sus ganas, chorreando agua, puede mover más a devoción incluso que un desfile de ornamentos relucientes, acompañados de música de timbales y clarines desafinados.

Una estampida de mirones y porteadores, para ponerse a cubierto de una tormenta que estalló de pronto, abandonando el paso en medio de la calle -eso sí, protegido con plásticos-,  me sugiere un escenario más adecuado a los descreídos tiempos modernos. Una saeta pasada por agua me produce, con solo pensarlo, un encogimiento de mi rebelde espíritu devoto. Se me revuelven las tripas de la fe, con solo imaginar esa manifestación de cólera divina para poner las cosas en su sitio.

Al pairo: Un fallo del sistema pone al descubierto las tripas de la Bolsa española

Al pairo: Un fallo del sistema pone al descubierto las tripas de la Bolsa española

Puede que este Comentario no parezca muy serio (¿lo han parecido los otros?), pero la pugna por el control de Endesa, que los comentaristas políticos y económicos han ido despiezando a medida que se producían los acontecimientos, ha puesto en ridículo el funcionamiento de la Bolsa de Valores española, de la CNMV y, por extensión, han revelado la falta de coordinación entre los Ministerios de Industria y Economía.

Que las cotizaciones bursátiles de muchos valores con escaso capital flotante podían moverse con poco dinero, era algo sabido. Los cuidadores de algunos valores podían así, aprovechando tanto los tirones alcistas causados por euforias generales como los valles debidos a sospechas pesimistas, obtener importantes beneficios para sus clientes, comprando y vendiendo en los momentos adecuados.

Estar atentos al mercado les permitía cumplir las órdenes de remodelar la distribución de valores en los fondos y mejorar o aliviar autocarteras, sin que el capital de los plutócratas sufriera, pues los riesgos se trasladaban a los pequeños accionistas.

Lo que no se había ensayado hasta ahora era mover la cotización de un valor sin haber tenido que realizar ninguna compra en efectivo, solo con la promesa de adquirirlo. E.ON lo ha ha conseguido, contando para ello con la inestimable colaboración de la CNMV, y la obsesión de injerencia de los políticos profesionales en los entresijos de la vida económica, utilizando antagonismos viscerales,  queriendo ignorar que desde los tiempos de Maricastaña los dineros se rigen por los criterios de acumulación y concentración de capitales y obtención de máximos beneficios.

La retirada de la OPA del gigante alemán ha dejado con el culete al aire la escenificación que los diferentes protagonistas primarios y secundarios de la historieta estaban representando. Aunque el núcleo básico de Endesa no ha resultado afectado, y sus realidades y potenciales siguen siendo básicamente los mismos, la sensación de haber estado viviendo una historia de fantasía es fuerte entre los espectadores del cuento.

Se espera, de un momento a otro, la salida al escenario del autor de la obra para recibir los aplausos. En el patio de butacas corre el rumor de que el libreto no tiene autor, y ha sido la improvisación la que ha guiado, hasta este momento, el trabajo de los actores.

Un fallo en el sistema ha puesto al descubierto las tripas de la Bolsa española. Algunos habían creído -Manuel Conthe entre ellos- que la CNMV controlaba los resortes. Las sonrisas amplias de Conti, Entrecanales y Bernotat demuestran, junto con la cara de sorpresa de Clos cuando discutía en Bruselas con la Comisaria Neelie Kroes las condiciones de la OPA de E.ON, que el control de las tramoyas no lo hacen los que quieren, sino los que pueden.

A barlovento: Héctor Perea nos trae a Alfonso Reyes de nuevo a Madrid

A barlovento: Héctor Perea nos trae a Alfonso Reyes de nuevo a Madrid

Un poco antes de comenzar la presentación de la Exposición homenaje a ese polifacético universal que fue Alfonso Reyes (1889-1959), algunos empleados del Instituto Cervantes, en la sede principal de Madrid, estaban dispuestos a organizar una cacerolada, reivindicando estabilidad en el empleo. Se trataba de un mensaje dirigido a la ministra Carmen Calvo, que presidiría el acto, quien, hábilmente conducida por manos discretas, entró por otra puerta al edificio.

Como alguien del grupo mexicano comentó que "deberíamos haber contratado a unos mariachis", y unos pasos más arriba, a la entrada del metro de la Puerta del Sol, convertida como se sabe en sucedáneo cutre del Zócalo, justamente había varios músicos ataviados de tales, yo traigo aquí la foto para ilustrar mi comentario y darles gusto tardío, eso sí, dentro del mayor respeto y cariño hacia mis amigos del otro lado del charco, aunque, huelga decir, de la misma orilla de la afición por la cultura.

Ninguna circunstancia exterior podría empañar el trabajo serio del comisario de la Exposición, el brillante periodista Héctor Perea, que preparó una recopilación -diría él- en tres ejes: a) la parte literaria, tan fecunda; b) su vida como embajador, hombre público y -con recuerdo inolvidable para muchos- protector de tantos exiliados españoles, huídos del hambre y del recor que nacían de la guerra y la posguerra inciviles; y c) su afición como coleccionista de arte, siendo el óleo de Diego Rivera sobre la Plaza de Madrid, "el mejor de todos", al decir del profesor Perea. A mí me gustó, además, el fundido que Maru Santos hizo de Reyes, con las manos cruzadas para apoyar la barbilla, y que estaba expuesto enfrente de varias reproducciones de fotos familiares

Por la tarde, en una mal llamada mesa redonda -porque allí solo hablaron los ponentes-, pero que rezumó de erudición, se recordó al gran poeta Alfonso Reyes desde muy diversos ángulos. La parte cercana, emotiva, estuvo muy bien presentada por la nieta del homenajeado, Alicia Reyes, escritora ella misma, y directora de la Capilla alfonsina, que estaba flanqueada por su hijo Philippe Marcillac, experto en restauración (me apetece decir: moi, non plus; Philippe, que es sabio, me perdonará la gracia).

Gabriel Rosenzweig, jefe de la Cancillería en la embajada de México en España, repasó la extensa bibliografía del ilustre, y luego, Sealtiel Alatriste (director de Literatura de la Universidad Autónoma de México) y Javier Garcíadiego (Presidente del Colegio de Médicos de Nuevo León) pusieron luz, con buen tono vital y algunas anécdotas, sobre ese gigante, demasiado desconocido en España, que es Alfonso Reyes.

Carmen Calvo había dicho por la mañana, en palabras sencillas, exhibiendo memoria, que con esta Exposición-Homenaje se compensaba un olvido de 30 años a una persona de gran dimensión humana, política y literaria, que fue puente entre las culturas española y mexicana, desde una inmejorable comprensión de ambas. Estaba acompañada por Trinidad Jiménez ("ex-proto-alcaldesa de Madrid"), Sergio Sela (presidente de Conaculta, que recitó un soneto de Reyes compitiendo así en memoria con la responsable de cultura) y mucha gente más, en esas categorías inevitables en los actos públicos de admiradores, estudiosos, lectores, amigos, curiosos, despistados y transeúntes. Héctor Perea estaba radiante, contento de haber puesto una plataforma para que se lucieran otros. Así es el personaje.

Contaba Alicia Reyes que cuando sus abuelos, recién llegados a Madrid, contemplaban un escaparate, alguien se acercó para piropear a Manuela, que era bastante más alta que el ilustre. "¡Guapa y reguapa!", le dijo. El molestado embajador (poeta, sobre todo, poeta)  se dirigió al importuno, exigiéndole disculpas. Pero no consiguió mucho: "Repito: Usted, guapa y reguapa. Y en cuanto a usted, !a crecer, amigo¡".

Como Héctor tenía que hacer el rendez-vous con la ministra y la secretaria de Relaciones Exteriores, y la gente de Nuevo León y del Cervantes, se me concedió un almuerzo inolvidable con Carmen Carrión (esposa del Comisario, como él es esposo de la Secretaria General Ejecutiva  del Comité Norte de la Comiisón Mexicana de cooperación con la Unesco), Rufina Moreno y Lola Martínez, en donde estuvimos recordando o reinventando, que ya no sé, cosas de Oaxaca, de Monterrey, de Granada, de Oviedo, y repasando gracias y desgracias de los amigos comunes. Utilizando, en fin,  lo mucho que nos une a lo que no hemos perdido, qué va, la capacidad de mirar hacia delante sin tropiezos a la espalda. 

Por días como éste merece la pena darle cuerda al vivir y al gusto de dejarse hacer amigos. Qué ratos. De pronto me vino a la memoria aquello de "¿Vós le hablás al Sr. Ministro de tú?. Pós hablále de mi", que era un chascarrillo que le escuché a Oteiza , mira que pasaron años, en San Angel Inn. En esa cena, me acababa de enterar que era el cumpleaños de Adriana Alanis de Peñaloza, y, sin otra cosa que regalarle, le puse en las manos "Absueltos de todo don", con una dedicatoria por lo que me permití flirtear acerca del futuro, ese pozo sin fondo. El embajador me comparó en un momento con Alfonso Reyes, y yo, aparentando estar escandalizado pero henchido de satisfacción, simulé pedirle perdón al autor de Visión de Anagua , en nombre de todos,  argumentando que no le llegaría al tacón de la bota entachuelada.