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El blog de Angel Arias

A sotavento: Insostenibilidad, cambios climáticos y empujones

A sotavento: Insostenibilidad, cambios climáticos y empujones

Este Cuaderno se me está politizando, pero no veo forma de sustraerme a la tensión que se acumula sobre este país. Me gustaría escribir más sobre el ambiente (natural), en especial sobre la gestión del agua y de las energías, o sobre derecho ambiental, y que hubiera muchos interesados en estos temas cruciales, en conocer mi opinión, como en escuchar la de los que tienen soluciones y criterio sobre ellos.

Debe ser porque son demasiados los que se dedican con mayor autoridad que la mía a esos menesteres, por lo que mis Comentarios sobre temas ambientales no suscitan el interés que hubiera deseado provocar. Por eso publico de vez en cuando, para compensar mi búsqueda carencial de afectos, algunos de mis dibujos y relatos  e incluso saco a la luz viejas poesías que desempolvo con infantil emoción de mi cajón de recuerdos, ése en el que mi esposa mete a veces también la mano para expurgarlo, con el argumento de que ocupan demasiado sitio en nuestro ajuar doméstico.

La realidad me viene demostrando que las cosas que más interesan a mi grupito de seguidores, conocidos como desconocidos, son las del día a día, y que si me entrometo en lo que es presente, la curiosidad de esos lectores se traduce en más entradas, que es tanto como decir, más alimento para mi ego.

Sobre el ambiente que da la actualidad, lo que marca la tónica, es la atmósfera política. Deteriorada hasta límites terribles la convivencia mundial, la crispación que vivimos en España, parece imitar, reproduciéndolo en caricatura, ese escenario de confrontación. No se entienden, no quieren entenderse. Lo que hacen los otros está siempre mal, se cambian a su antojo los baremos.

El espectáculo que ofrecieron esta semana los senadores representantes del partido mayoritario en la oposición al Gobierno, abucheando al Presidente del mismo mientras comparecía para explicar la actuación de su Gabinete, era una muestra clara de la contaminación ambiental, de la insalubridad con que vivimos, de que el cambio climático ya está subiendo la temperatura corporal y, al parecer, como efecto secundario, ablandando las seseras.

La comparecencia no trataba una cuestión sustancial para la vida ciudadana. El Presidente explicaba –o pretendía explicar- su posición, en relación con lo actuado con uno de los miembros de la banda terrorista ETA, en riesgo de morir por huelga de hambre.

Había, siempre en mi opinión, otros temas cruciales, con más alcance para todos, de mayor enjundia, y muy necesitados de apoyo de la oposición y de mejor proyección desde el Gobierno, que no merecieron hasta ahora tanta atención. En la comparecencia, incluso, y restringiendo el nivel de interés del debate, no se estaba discutiendo sobre estrategia frente a los terroristas, de seguridad ciudadana, sino que se enjuiciaba una simple decisión –humanitaria, nada estrafalaria, legalmente fundamentada, incluso estratégicamente aceptable-.

Habría temas mucho mejores, y más útiles para todos, con los que ofrecer nuevas ideas, y apoyar o criticar al Gobierno. Cito solo algunos: El análisis de las causas y alcance de la corrupción descubierta en muchos sitios de nuestra geografía –punta del iceberg, sospecho-;la corrección de las desigualdades, deterioros y riesgos de quiebra en la administración de la sanidad pública; las dificultades de plasmar un modelo regional solidario y homogéneo; el lejano propósito de consensuar una política coherente frente a la inmigración -regular e irregular; el desigual comportamiento de la economía y sus activos según sexos, edades, niveles de formación y emplazamientos; el paro; la resolución de la crisis universitaria y la política educativa; la definición de un modelo energético sostenible y sólido...

Pero resulta que lo que no moviliza los debates que nos interesarían a todos, se pretende conseguir convirtiendo en símbolo y moneda de cambio a un asesino que no está arrepentido, desde luego, pero que se comporta más como un fanático enajenado (hay tantos) que como un ser racional. Ha pagado formalmente su culpa con el cumplimiento de la condena legalmente prevista, y se ha demostrado de paso la insuficiencia de nuestro sistema carcelario para conseguir la regeneración del delincuente. Pero vive en un país en donde hemos abolido la pena de muerte y respetamos y defendemos el derecho a la vida, incluso la del nonato y la del que pretende acabar con la suya o con la nuestra, aunque no tengamos claro siempre lo que es morir dignamente.

Hoy está convocada una manifestación en Madrid -colofón de las que ayer se hicieron en otros lugares-, en la que el lema aglutinante será "España por la libertad. No más cesiones a ETA". La exhibición central es el propósito de debilitar al presidente del Gobierno. Está convocada por el Partido Popular, y figurará a la cabeza el líder de la oposición, el candidato a sustituir a Rodríguez Zapatero, Rajoy.

Se han fletado desde distintos puntos de nuestra geografía, autobuses para traer a los simpatizantes del mensaje de poner presión en la caldera democrática, y se confía en que las calles madrileñas bullan, con la emoción por la defensa de valores patrios, con lujo de banderas, crespones negros y azules y sonrisas de oreja a oreja.

No voy a estar en la manifestación. Tengo mucho que hacer esta tarde, y ganar los garbanzos se nos ha puesto cuesta arriba, a los que decimos sin algodones lo que pensamos que es mejor. Pero es que además, no entiendo la razón de la movilización, ni a quién o qué se destina. ¿A provocar elecciones anticipadas?. ¿A descalificar al Gobierno? ¿A envalentonar a los etarras? ¿A lanzar un mensaje de folclór hispánico al mundo occidental?.

He recibido, además, un mensaje anónimo en mi móvil: “Rajoy, ¿sabes contar?, pues conmigo no cuentes. Pásalo”. Me ha hecho gracia. No se lo he pasado a nadie, sin embargo. Aunque no soy indiferente, me voy notando más cansado con los años para hacer el caldo gordo tanto a unos como a otros. Si alguien me llama para trabajar en un proyecto colectivo serio, me tendrá sin reservas, pero para manifestarme o contramanifestarme, haciendo número, para éso, estoy ya  viejo.

Al socaire: No es la primera vez que la democracia se hace un lío

Al socaire: No es la primera vez que la democracia se hace un lío

El lenguaje político, como estructura gramático- lógica para contarnos las cosas, que utilizan quienes se dedican profesionalmente al arte del gobierno de la vida de sus ciudadanos, me asombra a veces.

La forma peculiar con que los portavoces de los partidos pretenden llamar la atención, la manera de presentar resultados o explicar contrariedades por parte de quienes detentan cargos de responsabilidad en las administraciones públicas, ha merecido ya algunos comentarios, de cuantos se preocupan por la pureza del lenguaje. Porque no son infrecuentes los lapsus, las distorsiones del lenguaje, las elipsis inadecuadas, las sinécdoques y los barullos.

El actual Presidente del Gobierno de España, Sr. Rodríguez Zapatero, es un maestro en descubrir expresiones verbales, algunas de indudable singularidad, por las que pretende crear una expectación en el oyente, para llevarlo luego a las aguas tranquilas de la solución que pretende aportar con su discurso. Lo consigue, normalmente, con la repetición de latiguillos que comienzan todos de la misma forma, cambiando el complemento circunstancial o la oración subordinada. Para la oposición, el efecto puede parecer adormecedor e irritante, pero para sus partidarios, la construcción oratoria permite prodigar los aplausos o los vítores, subrayando algunas frases.

Por supuesto, ni los Sres. Rajoy, Aznar, Cabanillas ni cualquiera de quienes deben hablar mucho en público desde la derecha como desde la izquierda, y no desean arriesgarse a quedarse con la mente en blanco,  dejan de utilizar estos, digamos, recursos expresivos.

Pero nuestro Presidente es un maestro. La última perla de su manera de decir la dejó caer en el Senado, con motivo de su comparecencia para explicar por qué el Gobierno había decidido aplicar un régimen penitenciario más atenuado, de entre los legalmente admisibles en su situación penal, al etarra De Juana Chaos.

Dijo: "No es la primera vez que el Gobierno ha cedido al chantaje de ETA", para darle la vuelta a la crítica del Partido Popular que afirmaba, justamente, que era la primera vez. Rodríguez Zapatero, en realidad, no es que creyera que esta fuera la primera vez, sino que nunca el Gobierno -y, en especial, el suyo- había cedido a las pretensiones de ETA, cuando expresadas con presión bajo amenazas. 

La frase causó estupor entre todos cuantos la escuchamos, y levantó una marea de improcedentes y descorteses gritos, pitorreos y gesticulaciones aparatosas desde los escaños de la oposición conservadora. El Presidente prosiguió diciendo: "Es la primera vez que un partido político responsable se atreve a decir que un partido ha cedido a un Gobierno de Eta".

No es la primera vez, desde luego, de muchas cosas que no han sucedido ni, ojalá, sucedan nunca. El título de mi Comentario de hoy deja abiertas todas las opciones, y no voy a resolverlas. Imaginemos el efecto de llegar tarde a casa y decirle a nuestra esposa (o, en paridad, que fuera ella quien empezara a explicarnos a nosotros): "No es la primera vez que te engaño con otr@"...

A barlovento: La calidad de ser mujer como desventaja

A barlovento: La calidad de ser mujer como desventaja

Es la historia de una injusticia, en la que el ser inferior se ha hecho con el poder y las razones, conduciendo las circunstancias al lado en el que pudo controlar la situación en su provecho.

Todo el mundo en nuestro entorno sabe que hoy, 8 de marzo, se celebra El día Internacional de la Mujer. Habrá manifestaciones, conferencias, declaraciones de intenciones y presentación de logros, junto a promesas de discriminaciones positivas para tratar de corregir lo que es una evidencia: las mujeres están marginadas. Y mucho más aún que en la sociedad occidental, en los países con menos desarrollo, y especialmente en algunos Estados de confesión islámica.

Cuando se analiza la situación con voluntad de rigor, la generalizada marginación del sexo femenino en la especie humana no encuentra raíces en la racionalidad. Las mujeres tienen en sí la facultad de engendrar y parir, poseen mayor resistencia física, son más longevas -corregidos los riesgos que suponía el parto y las enfermedades vinculadas a él, por asepsia-, y, por lo menos, tan inteligentes como el hombre. No hay ninguna razón objetiva para creer que son inferiores al varón, y existen muchas para pensar que, si hay que decidir, deberían ser consideradas superiores.

La utilización chantajista por el ser masculino de la evolución, convirtiendo hechos que deberían ser neutrales en ventajas, no ha sido aún suficientemente analizada, en mi opinión. El descubrimiento del fuego, clave para el cambio de nómada a sedentario, transformó a la mujer en cocinera y reservó la cualidad de cazador para el propietario del pene. La agresividad del más desocupado, le llevó a combatir con otros igualmente tan ociosos, para tratar de arrebatarles tierras y enseres, y utilizaron cuando le apeteció, como moneda de fácil intercambio, las mujeres. Sus mujeres.

La religión se cebó en señalar las diferencias, atreviéndose incluso, en algunos casos, a definir claramente como seres inferiores, necesitados de mayor purificación, a quienes estaban confinadas al hogar y tenían, por ello, menor capacidad de relación.

No vamos a ser capaces de corregir la historia de un plumazo, y, como lo demuestran los millones de ejemplos que podemos extraer de nuestra realidad cotidiana, no estamos avanzando, ni mucho menos, al unísono. Violencias de género, burkas y mantillas, desprecios, amañadas estadísticas, ridiculizaciones sin cuento, utilización publicitaria del cuerpo femenino, machismos, femineidades falseadas, trabajos peligrosos, descontroles de natalidad, etc, se acumulan sobre una decisión que es fácil de definir: hembras y varones forman parte de un único proyecto. Como colectivo, son iguales y no complementarios.

Que cada ser humano busque en los otros la compensación de lo que cree que le falta, es muy diferente a seguir con la engañifla de lo que necesitan las mujeres es precisamente la inteligencia, la fuerza, la capacidad de protección, los conocimientos del poder y esas otras cualidades de las que se ha hecho portadores interesados a los varones.

Venga allá. ¿Hasta cuando vamos a seguir con el engaño de que la calidad de ser mujer es una desventaja para ellas?.

Por vosotras, las mujeres. Para que nosotros, los varones, tengamos la paz de haber corregido una injusticia.

 

Al pairo: Porqué tienen sueldos altos algunos directivos, futbolistas y modelos

Al pairo: Porqué tienen sueldos altos algunos directivos, futbolistas y modelos

Empiezo por pedir disculpas por un titular tan agresivo, en el que he mezclado profesionales de muy diversa trayectoria. Aunque no me consta que en ninguna Universidad del orbe se pueda conseguir el título que habilite de manera inequívoca para ejercer cualquiera de estos trabajos en nuestra sociedad, resulta evidente, incluso a un ignorante de los recovecos del éxito como yo, que las tres actividades no tienen, en principio, nada que ver entre sí.

Basta indagar un poco para confirmar que no hay directivos de élite que sean excelentes futbolistas (si acaso, regulares golfistas), y que en absoluto es verosímil que una modelo de pasarela -capaz de pasearse en ropa interior ante miles de curiosos con la despreocupación de quien se come un cruasán- pueda meter un solo gol a Casillas, salvo que antes lo descoloque a risas.

Pero resulta incuestionable que algunos -pocos, pero haberlos, háylos- miembros de estos tres grupos ganan mucha, muchísima pasta. Todos nos hemos preguntado, en especial, cuando éramos adolescentes, por qué. De niños no nos hacíamos la pregunta del porqué, debido a que, antes como ahora, los padres están obsesionados con imponer a sus retoños su criterio respecto al dinero, sin caer en la cuenta de que andan bastante desorientados. Así que nos quedamos con una idea confusa acerca del cómo hacer dinero.

Los niños de familia humilde, y señaladamente los nacidos en países en donde los pobres son mayoría-, sueñan con que sus hijos varones sean futbolistas en equipos europeos. Si los padres quieren orientar, en iguales condiciones de origen, a una niña que haya conseguido sobrevivir, apuntando belleza, hasta los doce o trece años, ya no me atrevo a ser tan concreto sobre lo que desearían para ella; puede que deseen que la descubra alguien no demasiado perverso.

No creo que haya ningún niño que sueñe con ser directivo de empresa, al menos, los niños normales. Niños normales son, básicamente, quienes no están afectados por patologías neurológicas, aunque muchos estén corriendo el riesgo de dejar de serlo gracias a las play stations. Ni siquiera los hijos del papá empresario son educados para ser directivos enseñándoles los trucos para dirigir una empresa, porque lo que prefieren sus padres, que muy seguramente han hecho el dinero  a partir de un comienzo épico, es que hagan una carrera universitaria.

Esta paradoja tiene sus consecuencias. La generación que se hizo rica repartiendo leche con un carrito, recogiendo la basura con acémilas o en un taller de chapistería, desea que sus hijos sean doctores en economía, derecho o ingeniería de telecomunicaciones. Normalmente, por eso, la segunda generación de los ricos hace desaparecer el dinero tan dura como misteriosamente conseguido por sus papás.

Vayamos, pues, al grano. ¿Por qué paga tanto nuestra sociedad a algunos directivos, futbolistas y modelos, mientras a la inmensa mayoría de esas mismas profesiones u oficios, y, por supuesto, al resto de los mortales, les obliga a malvivir con honorarios de miseria? ¿Pretende acaso satisfacer con ellos su mala conciencia colectiva?.

O, afinando aún más, ¿Cómo es posible que  entre un empresario del montón o un futbolista mediocre  y uno de la élite, en lugar de una diferencia salarial de, -pongo por caso, como relación máxima admisible-, 1:10 (a favor del mejor, claro), los ratios sean de 1:100 y aún superiores? ¿Cómo se determina ésto?

Mi respuesta es que no tengo la menor idea. Creo que nadie la tiene.

Algunos piensan que es porque generan espectáculo, venden mucho mejor la ropa con la que desfilan, consiguen mayor rentabilidad a sus accionistas, han tragado sapos y culebras, se acuestan con el jefe, conocen secretos de empresa que daría vergüenza revelar, tienen un no se qué, etc.

Yo me he convencido de que no hay ninguna razón objetiva. Tiene solo que ver con la huída hacia adelante de esta sociedad. A veces, si creo estar analizando la cuestión con serenidad, me asalta la inquietante impresión de que para tener un sueldo de ensueño, lo único necesario es estar en el lugar adecuado cuando algunas personas inadecuadas nos eligen como idóneos para hacer lo que estiman adecuado por razones inadecuadas.

Al socaire: La felicidad de los seres humanos y la discriminación positiva para las mujeres

Al socaire:  La felicidad de los seres humanos y la discriminación positiva para las mujeres

La sociedad humana tiene una dificultad muy particular para repartir cometidos entre hombres y mujeres. Lo ha venido demostrando a través de su historia, desde que nuestros antepasados decidieron abandonar su nomadismo y aprovechar que habían aprendido a controlar el fuego. Desde aquellas épocas remotas, la división de lo femenino y lo masculino trascendió del terreno natural en el que la única diferencia incuestionable sería -simplificando algo- que un sexo pare hijos y el otro únicamente se divierte haciéndolos.

Después de siglos de condenar a las mujeres, apoyados en los casos más sonados por las religiones al uso, al cuidado del hogar y a la satisfacción del varón, el reposo del guerrero está cuestionado por todos los lados. Ellas son, al menos, tan inteligentes -cuando se les da la oportunidad de demostrarlo-, tan liberadas respecto a las relaciones sexuales -la píldora les ha abierto el camino de golpe-, y reclaman, y están consiguiendo importantes avances en las sociedades occidentales, en la paridad en la empresa y el trabajo, en la administración y la política, en el cuidado del hogar y de los hijos.

Para acortar con rapidez la distancia entre una sociedad machista y una sociedad igualitaria, el producto mágico más demandado es la discriminación positiva de las mujeres. Es decir, la promoción de algunas mujeres, para ocupar puestos de trabajo y responsabilidad social  en el que compitan con varones, utilizando criterios que no sean exclusivamente sus propios méritos objetivos.

La oscuridad respecto a este baremo, levanta la sospecha de que la selección se esté realizando desde valores entroncados férreamente, justo en lo que se quiere combatir y, por tanto, nada inocentes en relación con los aparentes objetivos. Al fin y al cabo, ¿quién hace la selección?: ¿las mujeres solas? ¿la sociedad machista?. ¿Qué méritos son los que se evalúan?: ¿solo el hecho de ser mujer?. ¿Se les mirará también a las piernas o al trasero después de valorar su cabeza?. ¿Se puntúa más alto el pertenecer a un partido, a una asociación, a una cofadía?...

Pero, en mi modesta opinión, el problema de fondo es aún mayor y es otro. En una sociedad mercantilista, las reivindicaciones de los portavoces feministas se concentran en objetivos básicamente capitalistas: se habla de conseguir un trabajo digno, desde luego; tener igual remuneración que el otro sexo, por supuesto; reparto equitativo del trabajo doméstico y de la educación de la prole, claro; y, en todo caso, según decisión libre de la pareja ; etc.

¿No convendría revisar, ya que en la revisión estamos, el objetivo?. ¿Qué se pretende con la total igualdad puertas afuera?. ¿Estamos llegando por ese camino a perfeccionar la satisfacción del ser humano, hombre o mujer, o nos metemos en otra encrucijada?. ¿Es la res publica el marco para la igualdad, o nos tendríamos que preocupar, sobre todo, por la res privata?

No me parece que la respuesta sea sencilla. Vuelvo la vista atrás de nuestra historia, hasta reencontrarme con aquellos homínidos a los que me referí al principio de este Comentario, y que seguramente ni siquiera alcanzaban a entender lo esencial de ser hembra. Reflexiono sobre la igualdad de sexos, completamente natural entonces, porque eran recolectores de hierbas y frutas, que completaban su dieta con carroña, al no poder cocinar la carne cruda.

Si ahora dirijo mi mirada hacia adelante, desde una sociedad en la que el trabajo disminuye y se cualifica, en que la globalización impide a la mayoría conocer el origen de las decisiones fundamentales, en que los avances tecnológicos nos convierten en simples usuarios consumistas obsesionados por poseer la última versión del juguete, ...si analizo que la sensibilidad real hacia las artes disminuye, observo que la educación de los hijos se deja casi al azar porque no tenemos tiempo libre, ....la única pieza apetecible para nuestra sociedad de cazadores parece ser el dinero.

Para traerlo a casa, los arcos y las flechas necesarios pueden, desde luego, ser utilizados indistintamente por ambos sexos. Sin embargo, la capacidad del trofeo para aportar felicidad duradera se está demostrando históricamente muy, pero que muy escasa. Una colega atareada me confesaba hace unos días que le habiera gustado no tener que trabajar para subsistir y poder disfrutar siendo un ama de casa con tiempo libre, como lo fue su madre.

Me temo que el conjunto intersección de la felicidad y el ser humano se nos esté reduciendo, y la discriminación positiva de las mujeres no contribuye a mejorar las cosas. Puede objetárseme que escribo solo desde la posición de la clase media cochino-burguesa, y que ese concepto está trasnochado y superado por los tiempos.

Ah, perdón. Yo no he cambiado ni pedido cambiar el escenario en el que me mostraron de niño los valores que, al parecer, me darían más felicidad. Otros nos lo han cambiado, a todos, y sin avisar siquiera.

Poema (Del libro: "No tenemos a nadie", 1996)

                       III  

Como lo nuestro es provocar, al no triunfar,
en otros, el fracaso, con la escoba
damos golpes al techo, que se callen,
no nos dejan dormir gritamos por el hueco.

Les reventaríamos con gusto la verbena
pero estamos atentos a la espera
de que, como en todos los apaños,
cuando suenen por fin las diez de últimas
campanadas del alba que se estira,
bajen el ritmo y desciendan entre risas
por chocolate con churros envenenados a mi casa,
y, ya fuera del programa,
Cenicienta asome travestida,
haga un número de vodevil con sus hermanas,
se despoje de las tres combinaciones
de su íntima caja de caudales,
y entre encajes de ritmo,
con la lengua bífida nos lama las heridas
y nos obsequie con estriptís integral,
vózka de garrafón, como solemos. 

Al socaire: Sensibilidades sociales y compromisos políticos

Al socaire: Sensibilidades sociales y compromisos políticos

El título de este Comentario es el mismo que dí a un Editorial de la revista Entiba, en Octubre-Noviembre de 1989. La tentación de reproducir el contenido de aquel escrito era muy grande, porque servía de introducción a una Mesa redonda en la que tuve la oportunidad de hacer de moderador/provocador de un grupo de ingenieros de minas de excepción, muchos de los cuales ocupaban ya entonces posiciones políticas de cierta relevancia, y a los que su vocación de personajes públicos ha mantenido en el candelero, desde actitudes -en mi opinión-, cada vez más encontradas, porque el panorama se ha ido agriando a medida que hemos ido avanzando en ese mar inquieto de la democracia.

Participaron en aquella reunión del 9 de noviembre de hace diecisiete años, un día antes del comienzo de la campaña electoral de entonces, entre otros: Gabino de Lorenzo Ferrera (hoy alcalde de Oviedo, y desde hace cuatro legislaturas), Pedro Martínez Arévalo (entonces senador por el PP), Víctor González Marroquín (antes, algo rojeras, hoy Director del Instituto de Desarrollo de Asturias, IDEPA, nombrado por el PSOE), Silverio Castro García (presidente del Club La Barganiza, consejero de la Caja de Ahorros de Asturias por el PP) , Luis Arias de Velasco (Presidente de la Cámara de Comercio de Asturias) , María Isabel Viña Olay (vicerectora de la Universidad de Oviedo), Antonio Checa Pérez (procedente de la UCD), Juan Antonio Alvarez Alvarez (que era concejal del PSOE en Oviedo), Alvaro López-Cueto Felgueroso (que era concejal de Oviedo con el PP), Nieves Roqueñi, Manuel Buergo Mateo, etc.

Estuve unos días en Asturias y tuve ocasión de actualizar la andadura de muchos de esos compañeros de la profesión ingenieril. Las elecciones municipales de este mayo han puesto sobre el tapete ideológico, entiendo que con cierta rudeza, las diferencias entre algunos de los que, hace más de quince años, se manifestaban de una forma bastante más apaciguada.

He podido ver, en concreto, la actuación de Gabino de Lorenzo a través de la televisión local, en la presentación de su programa. Se enfrenta a la reelección contra una cabeza de lista del PSOE, Paloma Sáinz, casada con Víctor González Marroquín. No le doy a esta última muchas opciones, al hilo de las opiniones que recogí, sin duda escasas y por supuesto sesgadas, de ser alcaldesa de Oviedo, porque el opositor tiene duros espolones y es un encantador de serpientes avezado. De los demás candidatos de otras opciones, ni se habla.

No tengo interés alguno para incorporarme al debate político, y hace tiempo que me han escaldado tanto desde la derecha como desde la izquierda pero, reconvertido a la forzada indiferencia, tengo suficiente información personal para desconfiar de bastantes de los representantes de una ideología como de otra. Pero -y con esto supongo que tranquilizo algo a Mari Luz Naredo (que me escribe un amable comentario a raíz de mi Nota sobre el despropósito de Calatrava en los terrenos del Carlos Tartiere)-, al margen de amistades y simpatías personales, sigo teniendo muy claro de qué lado estoy, como lo pueden comprobar incluso quienes lean a salto de mata este Cuaderno.

Creo, con todo, que a Oviedo le vendría pero que muy bien un cambio en el gobierno local. Son ya muchos los años que lleva Gabino de Lorenzo haciendo de la ciudad de la que es alcalde su proyecto personal, y, en consecuencia, la ha convertido en el Oviedo de Gabino. Es un orgullo para él, ha significado bastantes alegrías para sus conciudadanos, todos los que vivimos fuera hemos presumido en algún momento de Oviedo, y he oído muchos comentarios elogiosos -en algún caso con la boca pequeña, que es así como se les queda a los que sienten envidia- sobre el trabajo realizado.

Pero el análisis de la situación me ha convencido de que hacen falta nuevos aires, introducir más sosiedo para la ciudad, aportar nuevas ideas en otras direcciones más prácticas, menos efectistas. La obsesión por reformarlo todo, la contaminación del hormigón y del ladrillo, la entrega a la seductora atracción de las grandes constructoras y de las empresas de servicios, -a las que tanto gusta encontrarse con obsesos en levantar zanjas, poner fuentes, plantar árboles, alzar muros, trazar carriles y entronques viarios, etc- necesita una revisión.

El modelo seguido para la ciudad debe ser reestructurado: Oviedo ha perdido personalidad, se ha convertido en una población más hosca para el ciudadano, mucho más fría y heteróclita. Se podrá ver con gusto en un paseo de cicunstancias, como peregrino, pero no se vive con el mismo placer que antes. Es un escaparate más que un lugar de convivencia.

Por otra parte, Gabino ha crecido en megalomanía y desprecio hacia los que discrepan, y eso no es bueno para nadie. Aunque se agradece que los políticos pongan humor en lo que hacen, no debieran caer en el esperpento ni en la descalificación radical de los otros, sobre todo cuando representan a un alto porcentaje de la ciudadanía.

Gabino de Lorenzo ha sabido rodearse de un grupo de concejales fieles, que han sacrificado su individualidad (si es que la tenían) en apoyo a la personalidad envolvente y a la mano férrea de su jefe. Solo desde esa posición de subordinación puede entenderse que admitan, por ejemplo, que su líder les cite -así me han contado- porque los quiere ver "tan obsesionados por los temas de la ciudad"- (se refería, al parecer, a La Losa)-" que cuando estén con sus esposas tengan un gatillazo". Pero la crítica ayuda a mejorar, y la adulación, empequeñece. Frases como la que recojo (no literalmente), además de reflejar un machismo desfasado, desvelan un despotismo ilustrado improcedente y sospechoso.

Solo desde la voluntad de ser histriónico y la pérdida del sentido del ridículo, se puede comprender que, en una presentación de candidatura, al estilo de charlatán de feria que vendiese crecepelos, el candidato saque de debaje del atril unas madreñas diminutas, para que "los chavalinos empiecen ya desde pequeños a recorrer las caleyas para buscar esa casa" que les prometió la ministra de Vivienda, en tanto que el candidato-alcalde-ministro-presidentedegobierno todo lo ha hecho bien.

Gabino, mi colega Gabino de Lorenzo, me recordó más a Carlos Arguiñano en la cocina que al compañero de la Escuela de Minas o al jefe de departamento de Ensidesa. No sé si fue el quien dijo en aquella tertulia, hace quince años, que "Vivimos en una sociedad que valora las apariencias, pero no debemos dejarnos engañar: hay muchos valores escondidos". Ahí me quedé yo, ahí sigo.

Por eso, apuesto porque salgan esos valores. Nadie es imprescindible en democracia y el liderazgo indiscutible es una enfermedad de dictaduras. El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente, dijeron. "La serpiente se asoma por el ojo divino y encuentra que el mundo está bien hecho". Lo escribió Vicente Aleixandre, pero se aplica con inexorable fatalidad a todos los que, en un momento dado, sueñan despiertos que son imprescindibles.

Y, además, seguro que a Gabino le vendría bien un descanso.

A barlovento: Análisis elemental de la situación energética en España

A barlovento: Análisis elemental de la situación energética en España

La adquisición de algo más del 20% de las acciones de  Endesa por parte del grupo Enel, en que el gobierno italiano participa con el 30%, se interpreta extra-muros como un acuerdo entre los gobiernos de España e Italia, como reacción para bloquear la OPA hostil de E.ON, apoyada por el gobierno de Merkel.

Al ofrecer 39 euros por acción, una cantidad ligeramente superior a la presentado por la competidora alemana, y manifestar que solo quiere adquirir hasta un 24,99% (tope máximo que no le obligaría a presentar una OPA por la totalidad del capital), irrumpe en el mercado eléctrico con suavidad, pero dentro de una estrategia que en absoluto parece inocente.

Acciona, por su parte, actualmente el principal accionista de Endesa (21%),  se ha declarado dispuesta a un pacto con Enel y ha anunciado que también desaría seguir comprando acciones, hasta el mismo límite legal que no le obligaría a lanzar una OPA. Se hace muy difícil creer que Ignasi Nieto, secretario de Estado de la Energía, con buenas relaciones personales con las empresas implicadas, no esté apoyando la operación (por supuesto, con el apoyo superior del Gobierno).

Los movimientos empresariales en el sector energético de la U.E. no cesan, y afectan especialmente a los mercados periféricos de la energía, y en aquellos países que tienen el panorama más abierto, por ser más dependientes de los suministros exteriores.

Después de la tentativa de asociarse con EDP, el grupo Enel se ha volcado hacia Endesa. EDP era el objetivo inicial para potenciar la estrategia de crecimiento conjunto en Portugal y España, en donde EDP ya controla Hidrocantábrico y Enel tiene el control de Viesgo, empresa de distribución. Aquella operación no cuajó porque el Ministerio de Economía portugués la boicoteó, más interesado en controlar a Iberdrola, que ya tenía el 10% de EDP.
 Enel, manteniendo la estrategia del gobierno italiano de incrementar cuotas de poder sin avasallar, prosiguió sus ensayos de compra en el exterior con una Opa sobre Gas Natural y ahora perfecciona su juego empresarial, aprendiendo de aquel fracaso, contrarestando la de E.ON en Endesa, pero después de un pacto previo con el gobierno de la empresa en la que quiere participar.

Acciona y Enel, conjuntamente con Caja Madrid  (que tiene el 9,9%, y en el caso de que se adhiera a la operación de control) llegarían a detentar el 60% de Endesa, situación que tiene un indudable atractivo para los accionistas que decidan quedarse con acciones de la eléctrica, ya que el objetivo de la alianza no puede ser otro que mantenern en crecimiento a Endesa, y aprovecharse del cashfow que se genera en las empresas de utilities por las interesantes tarifas, las benévolas subvenciones y la inexistencia de impagados, lo que permite hacer la planificación económica con una alta fiabilidad.

Así que los movimientos sobre el tablero energético, sin duda, proseguirán. Estamos solo en las primeras jugadas, aunque, como ya he comentado, la iniciativa la lleven otros, no los agentes socio-económicos españoles.