Blogia
El blog de Angel Arias

Temas de cultura

Jugando en corto: Sensibilidad, fotografías y cultura

Jugando en corto: Sensibilidad, fotografías y cultura

La autora de la fotografía que ilustra este Comentario es Elina Middleton-Lajudie, una joven comisaria de exposiciones que se ha decidido a montar su propia exposición. Entrando por una puerta pequeña, pero muy simpática. Lo ha hecho en el Espacio Tesauro, en Madrid, calle Ave María 18 (Lavapiés), donde ha colgado unas cuarenta fotografías de pequeño formato -para lo que ahora se estila-, algunas en color y otras en blanco y negro, enmarcadas por ella misma.

Ella me cuenta, rodeada de familiares y amigos, que se ha encargado del revelado de las de blanco y negro, por lo que son las que reflejan más fielmente lo que desea plasmar. Viéndolas, ha de tratarse de una mezcla de curiosidad y afecto por los seres humanos, sorprendidos, por lo general, en circunstancias en las que no son plenamente dueños de lo que están haciendo.

Una interesante muestra de sensibilidad, potenciada desde la experiencia cultural de Elina, que ha tenido ocasión de visitar muchos países, vivir en varios, y que domina unas cuantas lenguas. Una Comisaria de Exposiciones que ha querido mostrarse también al otro lado, donde estamos los espectadores de los sueños de los artistas.

 

A barlovento: ¿El estado de la cuestión en ADN antiguo?: complejo, incipiente, apasionado

A barlovento: ¿El estado de la cuestión en ADN antiguo?: complejo, incipiente, apasionado

La Fundación Ramón Areces, cumpliendo el objetivo del patrono de “devolver a la sociedad algo de lo mucho que le ha dado” organiza muy interesantes Congresos, abiertos al público. Los pasados 24 y 25 de mayo se celebró uno sobre “El estado de la cuestión en ADN antiguo”.

Estaban invitados como ponentes varios de los especialistas en el tema: gentes, como lo es el objeto de su investigación, jóvenes. Lo demostraban con lo informal de sus atuendos, la viveza de sus exposiciones y la forma crítica, a veces demoledora, con la que presentaban sus propias conclusiones o criticaban las de otros.
 

Juan Luis Arsuaga dió lo que podría llamarse la lección innagural, defendiendo el método científico de Carl Popper (plantear preguntas como paso previo a encontrar las respuestas) frente al método inductivo seguido, por ejemplo, por Darwing (trabajar con muchos datos careciendo de ideas previas).

El ADN antiguo, dijo, puede ayudar a identificar las especies fósiles, diferenciando la duda de si se está sobre o subestimando el número de especies. Tal vez , cuando salga de su Prehistoria -¿dentro de 10 años?- nos permitirá saber cuándo apareció el cabello, la barba o el cabio de piel en nuestra evolución. Los fósiles humanos tienen el grave problema de la contaminación, y, ya anunció tempranamente en la conferencia, eliminar las interferencias de otros ADN es la gran labor que espera a todo investigador.
 

Imposible resumir todo lo que allí se contó. Como jurista, mi interés estaba centrado en los protocolos de identificación de ADN-no codificante, y en las formas de detectar, evitar y controlar las contaminaciones. La práctica de pruebas de ADN tiene un amplio uso en la actualidad, en la determinación de filiación, vínculos familiares, o como prueba de identificación para imputar a presuntos autores de delitos. La mayor parte de las intervenciones se basaron en el análisis de ADN mitocondrial (ADNMT), es decir, el situado en el núcleo de cada célula.

El profesor Joachim Burger, de la Universidad de Mainz (o sea, Maguncia) presentó las precauciones que toman en el Laboratorio del Instituto de Antropología, en el que trabaja, para evitar contaminaciones en el análisis del ADN antiguo humano.

Carles Lalueza-Fox, de la Unidad de Antropología de la Universidad de Barcelona,  nos contó, por su parte, las investigaciones con material de una misma familia de la época moustaria (neanderthal) aparecidos en El Sidrón (Asturias). Un grupo familiar de 9 a 13 miembros (adultos, adolescentes y niños), que fueron canivalizados y cuyos restos se conservaron en un ambiente muy estable desde entonces.

Pero ¿por qué destacar a nadie de una reunión en la que todos brillaron?. Solamente cabe dar la enhorabuena a Anders Götherström, del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, de Madrid  y del Departamento de Biología Evolutiva de la Universidad de Upsala, y a Tom Gilbert, del Instituto de Biología de la Universidad de Copenhague, además de al citado Prof. Arsuaga y a la Fundación Ramón Areces. Los casi doscientos asistentes -la mayor parte extranjeros! (todas las conferencias se emitieron en inglés)- estaban encantados.

A sotavento: Conciliar vida familiar con nuevas tecnologías y otras cosas

A sotavento: Conciliar vida familiar con nuevas tecnologías y otras cosas

El Foro Intereconomía me invitó a desayunar en el Hotel Intercontinental de Madrid, mientras escuchábamos algunas ideas sobre un tema que me parece muy atractivo: la conciliación de la vida familiar y laboral con las nuevas tecnologías. No éramos muchos cuantos nos reunimos allí, y la única explicación que puedo encontrar a tanta ausencia es que las empresas y la sociedad en general aún no ven este asunto como urgente.

En el piso de abajo se celebraba el I Foro de Economía de la Comunidad de Madrid, (Lema "Libertad y crecimiento") y al salir, coincidí con un grupo tumultuario de periodistas que se agolpaban en torno a Manuel Pizarro, presidente de Endesa, que confirmaba su voluntad de dar ejemplo vendiendo las acciones que poseía de E.ON.

El público que sobraba a una reunión faltó a la otra, y, en mi opinión, ambos foros debieran haber estado más equilibrados en público. Pero nadie ha de dudar que la sociedad y los media se mueven a impulsos del momento, y su capacidad para prevenir y criticar con conocimiento es más bien escasa.

Las nuevas tecnologías de comunicación están tomando cada vez más terreno en nuestras vidas. En telefonía celular, el mercado saturado (una cuota del 103%) no tiene más remedio que basar su crecimiento y rentabilidad en ofrecer nuevas prestaciones -y en la más problemática opción de arrebatar clientes a la competencia. Salvador Carrillo, de Mobile Dreams Factory enfatizó sobre este aspecto.

María Cervera, vipresidenta de ICAS, trazó la historia de la irrupción de las tecnologías informáticas y de comunicaciones en lo cotidiano, que algunos hemos conocido casi en todas sus fases, para comentar luego el Programa de Apoyo al Empleado (PAE), con sus dos modalidades, básica y complementaria. Incluye desde lo preventivo a la asistencia domiciliaria, cuidado de enfermos y niños, entrega de documentos, etc, de forma que las urgencias sobrevenidas no impidan a los que tienen responsabilidades familiares cumplir con sus compromisos laborales.

La directora de Carrier Architecture (Alcatel-Lucent), Guadalupe Ortiga-Herrera, luchó valientemente con las sorpresas que deparan las exposiciones preparadas en powerpoint cuando se cargan en un ordenador que no es el tuyo, y nos presentó el ejemplo concreto del grupo en España, tanto en las opciones de tele-trabajo, teleasistencia (para mayores y discapacitados), para terminar con una visión de Hogar digital accesible.

La Directora General de Familia, Blanca de la Cierva, contó algunas de sus experiencias personales con las tecnologías -mejoró su conocimiento de la informática gracias al deseo de tener las recetas de Carlos Arguiñano, y a cuatro meses conventuales- y defendió una idea polémica: por encima del derecho genérico al trabajo de la mujer está el derecho de la madre de familia a conciliar su vida familiar y laboral.

Como me resulta difícil sustraerme a hacer preguntas en los turnos de coloquio, y me gusta introducir ideas trasversales, reflexioné al final del Programa sobre la necesidad de replantear desde la sociedad y no desde el impulso de la tecnología el aporte de los avances tecnológicos al bienestar.

"Las nuevas tecnologías, por sí mismas, no suponen la felicidad. Tener más equipos que hagan más cosas gracias al avance tecnológico puede no conducir a la satisfacción, sino a la adicción. Los jóvenes que se pasan todo el día colgados de sus mp4, aislados de su entorno, no son más felices que quienes hacen una vida más participativa. La familia que tiene una televisión en cada habitación y que ve separadamente películas distintas con sus aparatos reproductores de DVD no hace vida conjunta. La sociedad se aisla con el uso de tecnologías que despersonalizan y crean obsesiones. Las administraciones públicas deberían actuar para contrapesar el impulso de los vendedores de equipos desde las perspectivas de la defensa de los usuarios y su bienestar, formando a éstos para que los usen mejor"-dije, más o menos.

Blanca de la Cierva, a quien Luis Usera, el Director General de Interecnomía dirigió mi comentario, parecía estar algo de acuerdo con mi anómala intervención, pero veía a nietos y abuelos felices intercambiándose diariamente mensajes de cariño con sus móviles; otro asistente me replicó apriorísticamente que las nuevas tecnologías traen la felicidad, y, finalmente, Carmen González Carrasco, de Sercopyme, me apoyó decidididamente, añadiendo que la Administración no concede la importancia debida a los problemas de las pymes y de los individuos, y así nos va.

Pero como eran las once y había que hacer algo más para ganar los cocidos, el Foro se disolvió de inmediato. Como salimos juntos, le hice  una foto a Manuel Pizarro mientras huía de la prensa, y su mirada de sorpresa se cruzó con la mía: "¿qué hace este tipo trajeado que tiene aspecto de ejecutivo haciéndome fotos mientras me escapo de la gleba?", leí en sus ojos. La respuesta la doy aquí y ahora: vivir mi tiempo, compatilizando vida familiar, tecnologías y capacidad de trabajo dedicada a lo que me apetece más.

(La foto que incluyo representa un caos circulatorio. Todos los días se forman, con fastidiosa regularidad, en el entorno de clínicas, colegios, restaurantes, etc. Nadie respeta las normas, nadie parece ocuparse porque se respeten. El acertijo podría ser "Trate de descubrir cuántas irregularidades se acumulan en la escena". En ésta: ambulancias y coches particulares obstruyendo la circulación y tapando salidas de vados de garaje, coches aparcados en zona prohibida, peatones corriendo grave riesgo de ser atropellados, vehículos irrumpiendo en carril contrario con nula visibilidad,... Haz tú, querido lector, tus propias fotos de las irregularidades que te rodean, y reflexiona sobre el hecho de porqué se producen.

Ahí entiendo yo también las raíces de la dificultad de conciliar la vida familiar, el trabajo y las nuevas tecnologías. Cada uno mira su propio disfrute e interés importándole un pito los problemas y dificultades que cause a los demás.

Al socaire: Lecciones de repaso (1)

Al socaire: Lecciones de repaso (1)

Mi hijo Miguel me dice que escribo demasiado en este Cuaderno, y que, por tanto, los temas de actualidad quedan inmediatamente sepultados por las nuevas noticias y comentarios que incorporo. Así que me animo a subrayar con lápiz rojo algunas de las cuestiones que me parece merece la pena resaltar.

Pero, ante todo, que me permitan los lectores de este blog una referencia rápida a la vida animal que salvé esta mañana. Fue la de un abejorro, cuyas patas y alas se habían quedado prácticamente congeladas en la nieve helada. Remontaba apenas el vuelo en un par de aleteos dubitabundos (tampoco quiero con esto significar que los abejorros en perfectas condiciones sean maestros en el manejo de apéndices alares) y se volvía a caer, a veces patas arriba, sobre el hielo. Le hice un par de fotos, y ayudándole con un palo, lo alejé del peligroso elemento. Prueba superada. No ganaré el Pulitzer, pero esa vida no caerá sobre mis espaldas.

Esta semana se ha inaugurado la segunda Feria virtual de Universia, para Formación y Empleo Universitario, que va acumulando visitas a ritmo de las diez mil diarias, y que es una fórmula novedosa de conocer el mundo empresarial y postularse para conseguir empleo.

Como a final de esta semana estuve en Asturias, además de encontrarme con algunos amigos -gracias, Mari Luz Naredo- , pude comprobar otra virtualidad: la del Centro Niemeyer, una alternativa avilesina y con aspecto de ser el alter socialista al ovetense y gabinoso Palacio Calatrava, proyecto aquél que, con encomiable brillantez, presentó en Madrid, su director, Natalio Grueso.

Allí siguen en Avilés, a la espera de la pasta para organizar el nuevo Belén niemeyero, las vías férreas por soterrar, las viejas, ferruginosas, estridentes y humeantes, instalaciones de la Ensidesa. No quiero parecer melindroso, pero hasta la presumible impoluta ría me pareció aún bastante contaminada por restos de mineral, actividad siderúrgica anterior y el crecimiento desmesurado de los sargazos.

Pero Avilés tiene un encanto peculiar, y entiendo que el precio medio de los inmuebles haya crecido un 40% en los últimos años. Atesora uno de los centros históricos mejor conservados de Asturias. Me gustó pasear por el Parque Ferrera, que le da un par de vueltas al Campo San Francisco de Oviedo, y es un verdadero pulmón para la vílla del Adelantado. Y luego está ese ambiente vital, juvenil y reposado a un tiempo, que impregna ese pueblo que fue de pescadores, y que, según sople el viento, aún huele a mar algunas tardes.

El camino hacia Gijón, sin embargo, por la carretera vieja, sigue pareciéndome un escenario de los horrores ambientales provocados por la industrialización a machamartillo, con sus naves industriales añejas y mal mantenidas, sus chimeneas que no ahorran humos pestilentes y la chatarra de los desgüaces amontonada en cualquier sitio, llámese Fertiberia, Central de Aboño, Mittal y tantos otros talleres más pequeños...

Volviendo a Madrid, como ya escribí, no hay que perderse la exposición de ese gran poeta multifacético que fue el mexicano Alfonso Reyes, y que mi amigo Héctor Perea nos ha organizado para acercar más a estos mundos tan lejanos de la política y la poesía. Tampoco sería perdonable no acudir a echar un garbeo por la Exposición de Arte Naïf en la Galería Eboli, en donde incluso hay un cuadro de Amalia Fernández de Córdoba, la propietaria. Las obras son muy variadas, y tienen buenos precios.

Finalmente, si Vd.  está interesado por la política municipal, y tiene mano en ella, y, si no teniéndola, le parece que la capital de España necesita más ideas que agujeros, le aconsejo que apoye la recuperación del centro de Madrid. Se están recogiendo firmas. Hay muchos modelos que se podrían imitar, pero lo último que se puede hacer es abandonar a su suerte el centro urbano. Que es como está ahora. Leo que los vecinos de Lavapiés también están organizando sus protestas. No serán los únicos.

Al pairo: Oportunistas, inútiles e imprescindibles

Al pairo: Oportunistas, inútiles e imprescindibles

En aquellos ejercicios espirituales en los que a los niños de mi generación de envejecientes nos amedrentaban con las penas del infierno, se nos imbuía de un consejo agobiante: "Obra como si este fuera el último día de tu vida". Para reforzar el mensaje, se nos encaraba con la pregunta de concretar que es lo que haríamos si aquel fuera el día postrero de nuestra existencia infantil. La mayor parte contestaban -la Religión era una asignatura- que correrían a confesarse y a pedir perdón a los seres celestiales para quedar definitivamente exculpados de los inocentes pecados pueriles.

No por llevar la contraria, pero me atrae actuar como si cada uno fuera el primer día de mi vida. Claro que en sus últimas consecuencias ello nos llevaría al impulso exterminador de estar siempre tejiendo lo que nunca habríamos de ponernos, como un Sísifo-Penélope que todos los días se encontrara en la falda de la montaña con su labor de punto por empezar. Pero, más bien, a lo que me refiero es a mantener intacta la ilusión de hacer algo de lo mucho que es posible, como si nos quedara toda la vida por delante.

Tengo buenos modelos. Mi padre, estudiaba griego y japonés con casi ochenta años cuando le sorprendió la Parca una noche de imprevistos. Mi tío Manolo se acaba de comprar varios libros de autómatas programables -no se crea el lector que folletos de divulgación, sino verdaderos análisis para especialistas- y se los está estudiando, y doy fe que aprendiendo, con el mismo furor que si le fuera el empleo, aunque tiene ochentaycinco años...y su profesión, cuando el mundo laboral le reconocía  oficialmente útil, era la de químico de Laboratorio.

Este periplo mental que estoy haciendo me lleva a poner de manifiesto -¿una vez más?- que las categorías humanas se pueden también dividir entre oportunistas, inútiles o tontos útiles e imprescindibles. Oportunistas son los que aprovechan los momentos para instalarse en ellos, y se pasan acechando instantes en que poder colarse, y allí se incrustan, convirtiéndose en algo así como funcionarios (es un símil, perdón) para toda la vida, nutriéndose hasta su muerte de ese día en el que, aunque vivos, extraoficialmente se habrían muerto.

Hay otros -los inútiles- que están siempre atentos a cumplir lo que les ordenen, sin detenerse a valorar si lo que les mandan los otros está bien o mal,  tiene sentido o es una majadería. Como perritos falderos que hacen gracias cuando el amo les indica, apuntan con el hocico al mandamás, gustosos de hacer sus cabriolas para recibir la galletita de los mimos. La vida de estos débiles -que son, por lo que tengo analizado, mayoría- se limita a seguir la senda del que han elegido como líder, y les da igual el palo en el que la suerte les haya colocado, porque nunca se preguntarán el sentido de lo que hacen. Su gracia es aplaudir al otro; en realidad, nunca habrán vivido por sí mismos, se parecen al muérdago en relación con el manzano donde crece.

Me gustan, claro, los que llamo imprescindibles. Puede que los demás no lo adviertan, y que ellos mismos se vean como despilfarradores de energías. Exploran en sitios que están abandonados por estériles; repiten con variantes lo que todos conocen hasta la exasperación. Cuestionan lo que se sabe de memoria, critican al que parece más seguro, haciéndole tambalear por inseguro.

Si lo analizamos desde la calma, solo aquellos capaces de cuestionar lo que se da por esclarecido, nos hacen avanzar. No son oportunistas (pueden ser molestos), no son inútiles (para eso están otros), nos son imprescindibles. Porque cada día empiezan su labor creyendo que será el primer día de su vida y de los otros, y se van con su bagaje de preguntas por la senda del futuro de todos.

A barlovento: El arte naïf europeo en las caballerizas del Palacio de Olivares

A barlovento: El arte naïf europeo en las caballerizas del Palacio de Olivares

La galería Eboli, que está ubicada en lo que fueron las caballerizas del Palacio de los Guzmanes, en la Plaza de Ramales, inauguró ayer una magnífica exposición sobre el arte naïf europeo contemporáneo. En el cóctel de apertura, pude ver a algunos de los autores, defendiendo y explicando sus obras.

Allí estaban los responsables de la galería, encabezados por la dinámica Amalia Fernández de Córdoba, excelente pintora ella misma, practicante de un estilo naïf de la mejor escuela.

El local estaba abarrotado, y el buen ambiente prometía un éxito más de esa atípica y arriesgada aventura empresarial que, quincena tras quincena, viene colocando buen arte -fundamentalmente, pictórico-, en el centro de Madrid. Una de las formas más certeras, elegantes y adecuadas para revitalizar un centro histórico que la política municipal mantiene bastante abandonado.

Amalia es una buena amiga y, desde estas páginas, le deseo toda la suerte que merece, y por la que trabaja con ilusión e inteligencia. Con la gran sensibilidad que vienen demostrando ella y su equipo, son una muestra patente de que la cultura y su difusión producen un placer a quienes la promueven que no necesita traducirse en dinero.

En esa línea tenue, pero verdadera, estamos unidos algunos de quienes apostamos por un Madrid que sirva de encuentro ciudadano y ayude a distender los ánimos y comprender al otro. No estoy pensando en la política, sino en mejorar la convivencia ciudadana por encima de ideologías. Y el centro de la capital de España tiene que dar ejemplo de esa vocación de encuentro, que no tiene nada de ingenua, pero que puede tener su expresión en la presentación de algunas de las mejoras muestras del arte naïf de este momento.

A sotavento: Viviendas adaptables para envejecientes

A sotavento: Viviendas adaptables para envejecientes

Ayer, en la Sociedad Matritense de Amigos del País, y organizado por Copema (Consejo de Personas Mayores), intervenía como conferenciante del Ciclo "El futuro a debate" el arquitecto Antonio Lamela. Hizo la presentación del acto y moderó el coloquio, Manuel Suárez Varela, también arquitecto, también amigo.

Decir que la conferencia fue interesante es una obviedad, porque Lamela es un laureado profesional, reconocido dentro y fuera de España, y pertenece a ese grupo de personas/personajes que saben ilustrar desde la sencillez, decir sin apabullar. Entre otras muchas cualidades, tiene un sentido especial para expresar sus ideas haciendo creer al otro que ha integrado las suyas.

El tema de la charla y del vivo coloquio posterior, fue "La vivienda para personas mayores y sus coincidencias con la de los jóvenes". Antonio Lamela trazó, amenizándolo con anécdotas y experiencias personales, una línea de continuidad y similitud entre lo que necesitan los ancianos y los jóvenes en lo que respecta a una vivienda adecuada. La mayoría de ambos grupos, en la actualidad, viven o quieren vivir solos y disfrutar de comodidades que hace apenas 30 años serían tenidas por un lujo. La escasez de medios económicos es otro punto de coincidencia, que apunta al interés de poder disponer de una cantidad suficiente de viviendas de alquiler.

No voy a hacer la reseña de la conferencia -que el ponente entregó escrita a quienes lo solicitamos-, porque me llevaría a reproducirla íntegra. Quiero solamente traer aquí un comentario a raiz de mi pregunta en el coloquio y de la contestación que dió Antonio Lamela, que, a su vez, propició otras intervenciones.

Mi pregunta planteaba, en esencia, esta cuestión: ¿En lugar de preocuparnos de viviendas específicas para mayores, no debería revisar esta sociedad su comportamiento con los envejecientes?. La enfermedad y la vejez son rechazadas como si fuera algo no-humano, y construimos guettos para tercera edad y hospitales impersonales, que sacamos de las ciudades, y colocamos fuera de la vista de los afortunados jóvenes y sanos, olvidando que éstas son situaciones pasajeras.

Antonio Lamela, y la mayoría de los presentes, éramos de la opinión de que las viviendas para mayores han de estar integradas en la ciudad, dándoles total oportunidad a los envejecientes de mantener los contactos con personas de todas las edades, como factor de enriquecimiento personal para todos.

Las viviendas habrían de ser luminosas, cómodas, y permitir el disfrute de la vegetación y tener cercanía a los centros de ocio y servicios, con buenas comunicaciones públicas. Han de ser adaptativas, en el sentido de que han de permitir ser acomodadas a las -hay que suponer, crecientes- dificultades de movilidad de los ancianos.

Una excelente solución para quienes disponen de viviendas en propiedad y no tienen hijos o familiares que se ocupen de ellos de manera permanente, sería ofrecer la opción de incorporar a jóvenes en un régimen prácticamente familiar, con la posibilidad de que estos se queden con la vivienda, en condiciones ventajosas, al fallecer el titular.

Una amena charla que apuntó unas cuantas cuestiones abiertas a la reflexión y necesitando una toma ponderada de decisiones, situación nueva en la que, como subrayó el conferenciante, la Administración tiene que revisar sus planteamientos actuales, dotando a la legislación de mayor apertura y comprensión de la realidad social. Una responsabilidad que -lo dijo también Lamela- incluso algunos Ayuntamientos descuidan con insensatez, convirtiéndose en el motor y no en el ralentizador de la especulación sobre el suelo.

"Porque no todo el suelo es urbanizable", -ni mucho menos-, y "este país pide -a gritos- un Plan Nacional de Ordenación". Lamela dixit. Las frases entre guiones son mis modestas aportaciones a la irreverencia de un discurso que comparto.

 

Al pairo: Ni Benedicto XVI es infalible, ni cuando escribió Mahoma el Corán escaseaba el petróleo tanto como ahora

Las elucubraciones sobre lo que nos espera más allá de la muerte, han conducido a través de los siglos de ejercicio de actividad cerebral –y me apresuro a decir que realizada de forma más intensa en unos seres humanos que en otros- a dos tipos de solución a la incógnita existencial:

a) después de nuestra parálisis cerebral total no hay nada;
b) después de nuestra definitiva parálisis cerebral  se producirá una nueva actividad, que adoptará, según las creencias, diversas formas, más o menos imaginativas: ascenderemos o descendemos de nivel cognoscitivo, nos esperan seres superiores para premiarnos o castigarnos, nos confundiremos con la energía cósmica o con la naturaleza, recuperaremos o alcanzaremos nuestra plena madurez y nuestro cuerpo se hará eterno, etc. 

La relativa tranquilidad con la que algunos seres menos afortunados en la distribución de los talentos de percepción extrasensorial observamos cómo algunos creyentes e iluminados intepretan designios, dogmas, mandamientos o leyes cósmicas y extrasensoriales, mezclando mártires, doctores, imames, reencarnaciones, avatares, móviles, inventos y voluntades varias, se torna en grave inquietud cuando advertimos que nuestros compañeros de viaje según naturaleza se muestran dispuestos a matar a sus semejantes porque les lleven la contraria en lo que creen. 

Mi apreciación personal sobre el conflicto generado por la brillante lección magistral del papa Ratzinger en la Universidad de Bratislava el pasado 13 de septiembre –ya muy debatido- tiene dos matices principales.  Por una parte, estoy en línea con los que opinan que Benedicto XVI, responsable de un Estado marcadamente confesional y con vocación ecuménica, que ha subsistido por más de veinte siglos a muy variadas épocas y contradicciones internas, tenía que haber refrenado sus cultas apreciaciones sobre la oportunidad de una alianza entre civilizaciones,  pasando de puntillas por la lógica (para él y los creyentes católicos) premisa de que todo ha de suceder bajo la superior capucha de la verdadera religión, a saber, el catolicismo, que él mismo representa, impulsa y ordena.

Por ello, quienes han fallado –si de errar se trata- son sus asesores comerciales que le tendrían que haber advertido de las posibles consecuencias de unas manifestaciones hechas fuera de su cátedra divina, expurgando citas de emperadores del siglo XIV, ilustrados, sin duda, para su época, pero nada proclives a admitir sin lucha, ni física ni verbal, que Mahoma hubiera dado con una fórmula de éxito para amenazar el dominio conseguido por el impulso cristiano. El imperio bizantino estaba en su agonía, reducido a mínimos por los seguidores islámicos lanzados a una guerra santa, expansiva y sometedora. También me apresuro a escribir que, en principio, la revelación que hizo profeta al de Medina tenía bastantes similitudes y raíces coincidentes, simplificándola, con la que había alimentado magníficos santos y santas, y muy venerables actuaciones, pero también césaropapismos, cruzadas, inquisiciones, vasallajes y exterminios desde la parte cristiana.
 

La segunda vertiente de mi apreciación es que, en este momento de crispación mundial –tan torpemente alimentada por el actual gobierno norteamericano, la ambición económica y la escasa diplomacia internacional-, en el que la inmensa incultura de las masas marginales de los países pobres (islámicos como cristianos, paganos como animistas o  budistas, etc), hay que saber que el odio de los desplazados necesita muy poco para encenderse, porque todos los días reciben su ración de descontento y la globalización no oculta, sino magnifica, las crecientes desigualdades económicas entre los seres humanos.

Esas gentes que vociferan hoy contra el Papa, que ayer quemaron monigotes con la caricatura de Bush, y mañana seguirán una orden de asesinato contra cualquiera que se les cruce en el camino, están calentadas diariamente por una cadena de intereses económicos y fanáticos a los que les importa un ardite poner bombas en un mercado, explotar trenes, tirar rascacielos, quemar periódicos o amenazar periodistas, justificándolo todo porque se haya publicado una caricatura de Mahoma o se haya copiado mal un versículo de una sura. Tienen las mismas raíces de cretinez, incomprensión, odio visceral, y parecidos móviles de fondo que los que ostigan guerras civiles, crean inestabilidades, defienden las revoluciones como única panacea, aúllan por el final de la propiedad privada mientras ellos se enriquecen, defienden la igualdad para todos desde sus altos pedestales, o prometen un cielo con huríes y mucho alcohol, citando si les apetece a sus intereses el Corán, la Biblia, el Talmud, el Capital o la piedra de Roseta, y hasta serán capaces de llamar texto sagrado u orden divina a cualquier tontería que se les ocurra.


Tengo amigos musulmanes, católicos, jansenistas, agnósticos o ateos. Por ejemplo. Lo que me une a ellos es la tolerancia, el entendimiento de que el ser humano individualmente es frágil y que nuestra fortaleza está en unirnos en la comprensión de nuestras razones.

Por eso quiero citar una cita incluída en la conferencia del Papa Benedicto XVI que merecía, en mi opinión, haber sido difundida con preferencia a la frase del intercambio epistolar que Manuel II Paleólogo (1325-1425) mantuvo con un erudito persa, mientras la ciudad de Constantinopla estaba asediada por los musulmanes -hacia 1391-, y que él mismo recogió en su obra “Conversaciones con un musulmán”.
 

Aquí recuerdo algo que Sócrates le dijo a Fedón. En conversaciones anteriores, se habían vertido muchas opiniones filosóficas falsas, y por eso Sócrates dice: «Sería más fácilmente comprensible si a alguien le molestaran tanto todas estas falsas nociones que por el resto de su vida desdeñara y se burlara de toda conversación sobre el ser, pero de esta forma estaría privado de la verdad de la existencia y sufriría una gran pérdida».  (párrafo de la lección de Benedicto XVI en Bratislava, 13 de septiembre 2006) 

Cito al Papa que cita a Séneca porque estoy de acuerdo en que la verdad de la existencia incluye entender de todas las nociones sobre el ser, religiosas como impías, agnósticas como creyentes. Y, por supuesto, tanto los católicos como los miembros de las otras religiones verdaderas o falsas, como los no creyentes en fuerzas divinas y designios mesiánicos, tendríamos que reflexionar por qué la religión mahometana cuenta hoy con más de 1.500 millones de seguidores en todo el mundo. Item más, algunos de ellos, dispuestos a inmolarse para matar creyentes de otras religiones por ganar un cielo que promete lo que algunos disfrutan indolentes aquí abajo.  

A muchos nos gustaría que se corrigiera, y de inmediato, el sustento de tanto desatino. Detectando a quienes están detrás de los que asesinan monjas, inmolan rehenes, queman librerías y efigies, o salen a la calle para vociferar  contra gentes y por argumentos que no conocen ni sabrían analizar. Quitando razones a sus más radicales imames y clérigos fanáticos, shiítas o tal vez también suníes, reyes o presidentes tanto como iluminados de la más modesta esquina o perdida jaima. Dando cultura a los iletrados, y apoyos, medios, ganas, a los muchos sabios y prudentes que, cristianos como no cristianos, buscamos la verdad del ser, luchando entre la razón, la fe y el desconsuelo.