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El blog de Angel Arias

Jugando en corto: Sensibilidad, fotografías y cultura

Jugando en corto: Sensibilidad, fotografías y cultura

La autora de la fotografía que ilustra este Comentario es Elina Middleton-Lajudie, una joven comisaria de exposiciones que se ha decidido a montar su propia exposición. Entrando por una puerta pequeña, pero muy simpática. Lo ha hecho en el Espacio Tesauro, en Madrid, calle Ave María 18 (Lavapiés), donde ha colgado unas cuarenta fotografías de pequeño formato -para lo que ahora se estila-, algunas en color y otras en blanco y negro, enmarcadas por ella misma.

Ella me cuenta, rodeada de familiares y amigos, que se ha encargado del revelado de las de blanco y negro, por lo que son las que reflejan más fielmente lo que desea plasmar. Viéndolas, ha de tratarse de una mezcla de curiosidad y afecto por los seres humanos, sorprendidos, por lo general, en circunstancias en las que no son plenamente dueños de lo que están haciendo.

Una interesante muestra de sensibilidad, potenciada desde la experiencia cultural de Elina, que ha tenido ocasión de visitar muchos países, vivir en varios, y que domina unas cuantas lenguas. Una Comisaria de Exposiciones que ha querido mostrarse también al otro lado, donde estamos los espectadores de los sueños de los artistas.

 

Jugando en corto: Cómo evitar algunos accidentes de circulación

Algunos accidentes de circulación se producen porque se olvida el principio de conducción preventiva, tanto por parte de los automovilistas como de los peatones. Van tres ejemplos:

Al salir de un vado de parking o garage, desde el que se permita girar a contramano, el denso tráfico de las grandes ciudades no facilita la maniobra, y hay que esperar a que un automovilista comprensivo se detenga ante la salida, y nos ceda el paso, deteniendo el flujo de coches. Nos apresuramos a salir, agradeciéndole con un gesto la gentileza. Peligro: un motorista aprovecha que los coches están parados para avanzar a toda velocidad y ganar posiciones, encontrándose de sopetón con nuestro coche. La colisión se puede evitar si, en lugar de estar atento a devolver el detalle, pensamos en el joven repartidor de pizzas que no se ha percatado de las razones por las que el tráfico está detenido.

Al cruzar un paso de peatones situado en esquina, es posible que nos encontremos con un automovilista que tuerza a desaconsejable velocidad, sin fijarse en que, además de contar él con la luz verde (o intermitente), también los peatones pueden cruzar transversalmente. Peligro: sin margen para reaccionar, el conductor puede arrollar al peatón que  cruza simultáneamente, cada uno confiado en su luz verde. El atropello se puede evitar si ambos están atentos al otro, y, en especial, el peatón desconfía del comportamiento del conductor.

Conducimos por una calle en la que hay coches aparcados a la derecha. No hay ningún vehículo en movimiento delante de nosotros, y el semáforo. visible a unos cien metros, está en verde, por lo que aceleramos confiados. Peligro: uno de los coches acaba de aparcar, y su conductor abre despreocupadamente la puerta. El choque se evitaría si respetamos el límite de velocidad y, procurando dejar un margen prudente a nuestra derecha, nos mantenemos atentos a los movimientos que puedan surgir de la hilera de vehículos aparcados.

 

Al socaire: Reflexión sobre los afectos políticos de los empresarios de Madrid

Asistí hoy (11.05.2007) a una ceremonia electoralista de exaltación de las virtudes de Esperanza Aguirre, como Presidenta de la Comunidad de Madrid. Se complementó con el lanzamiento de certeras -en el sentido, de dirigidas con puntería al objetivo- diatribas contra el Gobierno Central. El marco elegido era una reunión organizada por la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE y la Cámara de Madrid, con el objetivo de analizar "La competitividad de la empresa madrileña".

Yo no pude asistir más que hasta el descanso, que tuvo lugar, con considerable retraso respecto al programa previsto, sobre la una de la mañana. Cuando sucedió la pausa, muchos de los asistentes ya se habían marchado antes -tal vez acuciados por el hambre y la sed-, por lo que sobró bastante de la comida y bebida que se había previsto para el coffee-break.

Me perdí, lo reconozco, las últimas intervenciones. Pero, a tenor de lo que pude escuchar en las dos exposiciones que abrieron el acto, la discusión sobre lo que se debe hacer para mejorar la competitividad de las empresas madrileñas, no estaba previsto que fuera objeto de debate. Al contrario, el resto del mundo debería tomar ejemplo. Al decir de Gerardo Díaz Ferrán y Fernando Merry del Val, que flanquearon con entusiasmo el discurso de la Presidenta, Madrid va como una motoSe sale.

La productividad de la economía madrileña ha subido, se dijo, un 20% frente a la media española del 10%; tenemos una renta per cápita superior a cualesquiera otro país de la Unión Europea, salvo Irlanda y Luxemburgo. Madrid supera en PIB a Cataluña, y su crecimiento se ha acelerado del 2,8 al 4,6% entre 2003 y 2006. Si se le da el voto a Esperanza, seguirán bajando los impuestos sin afectar a la inversión pública, se duplicará el presupuesto Fico, habrá más i+d+i+i, se creará la Ciudad de Inv. y desarrollo Biotecnológica de Tres Cantos y potenciarán otros Centros Tecnológicos, etc.

Claro que hay cosas que no van bien, pero no es por culpa de la Comunidad, sino porque falta cooperación con otras instituciones de diferente signo político.

Por ejemplo, si no tenemos mayor seguridad jurídica y ciudadana, dijo la Presidenta, es porque solo hay 2.500 policías, en lugar de los 5.500 que la Comunidad estaba dispuesta a cofinanciar, proyecto con el que el Gobierno central no desea colaborar, siendo, además, el único competente en temas de seguridad (seguramente, se refería solo en este caso a la seguridad ciudadana, puntualizo).

Hay 60 personas en Madrid que acumulan más de 4.000 delitos, contra profesionales del sector de joyería, fundamentalmente, y que están tranquilamente en la calle. Somos un lugar de acogida para delincuentes extranjeros, que han encontrado "lo barato que resulta delinquir en nuestro país", lo que desalienta a la policía que no se anima, a lo que parece, a detener si al poco van a liberar a sus arrestados. 

No estoy a favor de que los empresarios enseñen públicamente sus afectos políticos, pero, mucho menos, si lo hacen desde su puesto en las Corporaciones que deben ser plurales, y, por tanto, neutrales. Ese uso partidista de los colectivos, cuando, además, tienen una componente social tan sensible, es un error o un fraude, según por donde se mire.

Como me he mantenido toda mi vida en libertad, dejo constancia que a mí me gustó mucho la intervención de Russell Hancock, Presidente de Joint Venture Silicon Valley Network. El fue a su rollo, y en inglés (ay, la mayor parte de los empresarios que habían venido a aplaudir a y a hacerse los vistos con E. Aguirre se marcharon antes), nos dijo porqué Silicon Valley era un éxito.

Dió muchas razones, pero voy a resaltar cuatro de ellas: selection oriented to meritocracy, climate that rewards risk and tolerates failure, cluster effects y public and private linkages. (Traduzco libremente para los que se fueron: selección de promotores y profesionales orientada a la valoración de méritos personales; clima que estimula y valora la asunción de riesgos; búsqueda de interacciones entre las empresas; apoyos públicos como privados).

Lo que más le gustó a Russell de Madrid es la quality of life que tenemos aquí. Creo que fue José Ramón Sanz el que insinuó, en su intervención que Silicon Valley había servido, sobre todo, para hacer más grandes y más multinacionales, a las empresas norteamericanas. Y aquí lo que tenemos son pymes, poco proclives a investigar -resulta carísimo- y, además, socio-políticamente, muy mal consideradas, porque lo grande se deja inaugurar, pero lo pequeño... 

A sotavento: Lucha generacional en la Sociedad de la Información

Amparo Moraleda, Presidenta de IBM-España, concedió un par de horas de su tiempo a un variopinto grupo multigeneracional, dentro del ciclo Desayunos que organiza Europa Press sobre la Sociedad de la Información. Después de su charla, en donde expuso algunas ideas sobre el particular, respondió a varias preguntas de los asistentes, en un brillante coloquio dirigido por Jaime Estévez, periodista que anda ocupado en la cuestión de involucrar más a la ciudadanía en el debate económico-político.

Amparo presentó a la Sociedad de la Información como un proceso adaptativo más que una revolución, y defendió la necesidad de cambiar la orientación de la Universidad española, que despilfarra a sus doctores y "no está a la alturo de los nuevos retos". Fue pesimista en realidad acerca del futuro empresarial en España si no se aplica de inmediato la medicina de la innovación, concentrándose en entornos de alto valor añadido, y abandonando la obsesión por la producción de elementos físicos (tipo Delphi) , para los que no podemos competir con países con mucho más barata mano de obra.

Puso ejemplos: Cada nuevo producto informático reduce los márgenes en un 30% respecto al anterior. Antes de 2010, habrá 1.000 millones de chips por ser humano; el número de transistores supera al de granos de arroz producidos en China. La deslocalización obliga a los países desarrollados a innovar cont¡nuamente, y los puestos de trabajo están, cada vez más y de forma exponencial, relacionados con las nuevas tecnologías, el conocimiento y la innovación. El termite model se impone (crecer desde lo pequeño, acumulando esfuerzos, como le había insinuado un amigo indio).

Habló del Mare Nostrum (el supercomputer) y de Near Shot España ("que ha creado 1.000 puestos de trabajo, aunque no hacemos publicidad porque se los hemos quitado a otros países europeos"); defendió la plena incorporación de la mujer al mundo del trabajo ("cuotas de talento, no de género") y la opción de trabajar desde casa, ("porque, ¿a quién le importa que alguien esté planchando mientras está utilizando la imaginación?").

Yo había sugerido una cuestión múltiple que Jaime (y la logorrea ocasional de Amparo, "que teme las preguntas", y por eso se explayaba a gusto en cada respuesta) no creyó oportuno plantear:

"¿No estamos corriendo demasiado? ¿El viento en popa del que disfrutan las nuevas tecnologías de la información no nos está impidiendo que analicemos sus efectos en profundidad, corriendo el riesgo de que se genere una situación insostenible, rompiendo dramáticamente los equilibrios económicos? ¿Estamos creando un mutante, el homo sapiens estupidus, obsesionado por disfrutar del uso de las nuevas tecnologías -ipods, mp3, laptops, web 2.0, home video, etc- pero incapaz de conocer cómo se producen y, lo que es peor, sin que le proporcionen un mayor nivel de felicidad?".

Amparo confesó estar frisando los 40 años. Ella no había nacido y yo ya me había iniciado en el mundo de la informática. Trabajé en procesos de simulación, investigación operativa, CAD, CAM, CAE, GIS, ... No soy un experto, pero tampoco me considero un ignorante.

La mayor parte de mis colegas coetáneos están prejubilados. Ella no cree en el estallido de la burbuja 2.0. Pero cuidado: la pueden pinchar desde fuera.

Yo sigo pensando, y seguro que la mayoría de los de más de cuarenta y cinco años que escuchaban su brillante y vehemente discurso, que es necesario aportar filosofía, humanismo y sociología al debate. La sociedad debe incorporar los nuevos talentos (Amparo nos dijo también que educaba a sus hijas en la idea de ser adaptativas, flexibles, valer por sí mismas), pero no puede permitirse renunciar a la experiencia de los envejecientes. No estamos en la sociedad digital porque hayamos abandonado la analógica: llevamos las dos a cuestas.

Al fin y al cabo, la vida humana sigue siendo tan corta que al 99,999999 por ciento de los mortales nos sigue importando sobre todo qué comemos cada día y el lugar en donde reposamos el cuerpo cansado por las noches. Que tengas dulces sueños, Amparo.

Al socaire: Ofrécese lavandería para trapos sucios de instituciones

En estos días, se han producido dos episodios que afectan a la credibilidad de las instituciones económicas. Me refiero, para que el lector no haga especulaciones, al Banco Mundial y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores española. En ambos casos, se trata de dimisiones.

La una, la de Paul Wolfowitz, presidente de la entidad multilateral que se ocupa de impulsar proyectos en los países en desarrollo, no se ha producido aún, pero tiene todas las papeletas de suceder en uno de estos próximos días. Que haya propiciado que a su compañera sentimental le den trato de favor en el Pentágono, pagándole un sueldo compatible con el de funcionaria en el World Bank, y saltándose así las normas éticas de una institución que defiende la transparencia como uno de los elementos para salir de la pobreza, tiene malas componendas.

La otra, la de Manuel Conthe, ha tenido lugar después de una serie de tiras y aflojas, en la que quien fuera persona de confianza del ministro Solbes ha lanzado dardos envenenados contra el candidato a alcalde de Madrid, Miguel Sebastián, contra el vicepresidente de la CNMVA, Carlos Arenillas, y no se ha detenido en otros quiebros, pretendiendo mostrar la injerencia del Gobierno en el control de la cúpula de uno de los mayores Bancos españoles.

El objetivo de la conspiración que se empeñó en delatar, incluso cuando un conciliador Julio Segura le estaba sustituyendo, era, ni más ni menos, el intento de derribo del actual presidente del BBVA, Francisco González, por haber falsificado documentos mercantiles. Papeles que, por eso de la mala -o buena- suerte, se quemaron en el incendio del Windsor.

Pues bien, ya que parece que, superando los usos y costumbres, los trapos sucios de las instituciones no se van a lavar en cada casa, sino que se van a airear a poco que las personas de confianza se enfaden con sus mentores, no sería mal asunto montar una lavandería de los delicados componentes de la vida económica. Trabajo no habrá de faltar. 

Jugando en corto: No loan requested, no pharmacy discount needed, no erectile problems neither sexual malfunctions

Por favor, enano de las narices que estás metido en las tripas de mi ordenador, mandándome decenas de mensajes sobre cuestiones que nadie te ha pedido, déjame en paz. Y si se trata de una conspiración internacional, con uso deplorable de la lengua inglesa para confundirme, pretendiendo provocarme desasosiego, intranquilidad, rabia o estupor, sabedlo ya: no me influiréis.

No os hago caso, os borro según os identifico, no me preocupa lo más mínimo entrar en relación con vosotros, camuflados con las pieles de cordero de las primeras letras de mi nombre verdadero, estoy al tanto de vuestra autoría. Sé que la estupidez de la especie humana está moviendo los hilos de vuestra deplorable tarea.

Os digo más: Prefería aquellos otros mensajes desde Nigeria en los que, también en inglés, e incluso con mejor construcción gramatical, viudas de generales, represaliados líderes de la oposición, o corruptos funcionarios sin miedo a ser delatados, me solicitaban ayuda para sacar dinero de su país, a cambio de un adelanto del cinco o diez por ciento sobre las notables ganancias que íbamos a repartir, o solo proporcionarles el número de mi cuenta bancaria .

No venceréis, fuerzas del mal, que os obstináis en probar mi resistencia sicológica con maniobras de seducción tan burdas. No compraré nunca vuestros productos, no tengo problemas sexuales (y si los tuviera, no iba a confesároslos a vosotros), no he pedido ningún crédito ni me molestaré jamás en descifrar vuestros jeroglíficos y frases sin sentido.

 

Al pairo: Ciudadanos de primera o de segunda

Al pairo: Ciudadanos de primera o de segunda

La cuestión tiene su enjundia. Parte de la idea de que algunos ciudadanos son tratados de forma diferente por el hecho de cumplir con la ley y los reglamentos. Aquellos que se manifiestan reiteradamente al margen, por el contrario, son tratados con indulgencia.

Puede servir al caso el ejemplo que me sucedió en una Biblioteca pública. Por error, había cogido el carné de mi esposa (estos carnés no llevan foto). Le pedí a la encargada, después de explicarle la situación, que me dejara sacar los libros con el carné equivocado. Su respuesta fue: "Si Vd. no me hubiera dicho nada, podría haberlos sacado, porque no me fijo en eso. Pero ahora que me lo hizo notar, no puedo autorizarle, porque lo tengo completamente prohibido". Y, sin atender más a mis razones, pasó a atender al siguiente de la cola, que ostentaba dos carnés (!) y que se llevó seis libros, sin problema alguno.

Otros ejemplos: Si Vd. es un ciudadano ordenado y ha dejado el coche aparcado en una zona con regulación horaria y supera el tiempo máximo en diez minutos, es altamente probable que, al volver corriendo a su vehículo, se encuentre con que le han puesto ya una denuncia. Pero no debe preocuparse si abandona su coche desvencijado en una calle cualquiera y, menos, si lo tira por un barranco.

Puede que le pongan una multa si su perro hace sus necesidades en la acera y Vd. no recoge la inmundicia, pero no habrá problemas si Vd. mismo defeca a la entrada de un supermercado, siempre que lleve aspecto zaparrastroso. Si hay algún policía cerca -en este segundo caso-, lo que parecen recomendarle las Ordenanzas es que se de la vuelta y se vaya discretamente del lugar.

Seguramente le reclamará Hacienda siete euros por una declaración paralela que demostraría la alta diligencia de este organismo, si no fuera porque le basta darse un paseo por las zonas residenciales de su ciudad, y comprobar cómo viven aquellos manifiestamente más ricos que Vd.  e intuir las profesiones a que se dedican. 

Si pide la factura al instalador, por ejemplo, le aumentará ipso facto la misma con el iva, advirtiéndole, además, que su petición es incomprensible si no va a utilizarla para desgravar, porque "le perjudica a Vd. y no beneficia a nadie" (sic)

Si Vd. ha decidido ser un buen ciudadano, cumplidor, serio y solidario, asuma las consecuencias, amigo.

Jugando en corto: Felicidades, mamás

Vengo de un tiempo en el que el día de la Madre se celebraba (poco) el 8 de diciembre, por aquello de la Inmaculada Concepción.

Nadie parece saber bien el origen de la fiesta. Unos, que si fue en la época de la guerra de Secesión norteamericana; otros, que si se trataba del día libre concedido a los obreros ingleses en el XVII para que pudieran darse cuenta de que tenían familia.

Algunos, los más cultos o más pedantes, se remontan a los antiguos griegos, a Hera. Tal vez, el Corte Inglés esté detrás del asunto, después de todo.

Felicidades, mamás: a las que lo sois, lo seréis. Permitidme que también os mande un beso de cariño a las que lo habéis sido y habéis perdido a vuestros hijos. También a vosotras, las mujeres que no lo habéis sido o no lo seréis nunca.  

Porque mujer y madre son sinónimos en el corazón de los que creemos amar a todas las mujeres, porque en cada una queremos encontrar un vestigio, algo que nos recuerde a la que hemos perdido.

Yo me paso las noches imaginando su mano
y me envuelve una vaga ilusión de caricias,
el presente se desahoga en tormentas si su voz
la recobro; bebo y lloro mucho.

(de Sin herencia precisa, 1992, A. Arias)