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El blog de Angel Arias

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Felicidades

Felicidades

Felicidades a todos los que me habéis ayudado durante 2006 a hacerme las cosas más fáciles. Felicidades a quienes me habéis aportado nuevas ideas, dado más empuje, colaborado para alcanzar los objetivos, míos y vuestros. Felicidades a los que habéis confiado en mí, y me lo habéis hecho saber, y me habéis estimulado a cumplir con mi deber. Felicidades a quienes me habéis dado la razón, porque la tenía. Felicidades a quienes me habéis demostrado que estaba equivocado. Felicidades a quienes me habéis aportado momentos de felicidad. Felicidades a quienes me habéis otorgado vuestro apoyo en las dificultades. Felicidades a quienes me habéis evitado caer en los peligros de la fatuidad, alabándome lo justo y haciéndome ver lo que hacía mal, sin intención de herirme. 

A vosotros os debo la alegría de vivir, las ganas de hacerlo mejor, mis mejores momentos y satisfacciones. 

Pero deseo también felicidades a  los que me lo han puesto más difícil y más lejos, a los que me han hecho daño, me han tendido zancadillas para que me cayera y disfrutado cuando me caí, han ignorado o ridiculizado mis éxitos y aplaudido los descalabros. Felicidades a los que me han negado su apoyo cuando me era imprescindible, criticado cuando era innecesario. Envío felicidades a quienes me envidian, no me comprenden, me odian o me persiguen, y les encantaría que fracasara. Felicidades a quienes me han traicionado.

Seguro que ellos creen tener sus razones, y que de algunas de ellas, yo también soy el culpable.

Pero, sobre todo, les doy las gracias, porque me han ayudado a hacerme más fuerte. 

A sotavento: Con la biomasa en las manos

La dependencia exterior energética de España aconseja potenciar cualquier tipo de energía autónoma, especialmente de aquellas que se consideran respetuosas con el medio ambiente. La energía producida con base en la biomasa goza de cierto atractivo mediático, a pesar de sus muy fuertes limitaciones técnicas (relacionadas fundamentalmente con el ciclo biológico y con las tasas de crecimiento del combustible vegetal, que supone dedicar superficies grandes a su producción para alcanzar tonelajes atractivos). 

Por supuesto, la consideración de la biomasa como una fuente ecológica de energía tiene detractores. El Movimiento Mundial por los Bosques (World Rainforest Movement, WRM) ha denunciado que los llamados biocombustibles no solamente no ofrecen la solución al cambio climático,  sino que provocan nuevos problemas, ya que centenares de millones de hectáreas de tierras fértiles se concentrarán en manos de transnacionales que, en lugar de dedicarlas a producir alimentos, las destinarán a cultivar en ellas materiales combustibles subvencionados.

La producción de biocombustibles en gran escala en los países en desarrollo, supondrá, según este organismo, la proliferación de extensos monocultivos forestales, dañando la diversidad natural, así como a la producción intensiva de caña de azúcar, maíz, palma aceitera o soja, que acelerarán el despoblamiento rural y la deforestación. Los cultivos de
soja, por ejemplo, -y aunque todavía no eran realizados con fines energéticos- han provocado ya, en opinión del  WRM,  una intensa deforestación en la Amazonía brasileña y Paraguay. La situación de la palma aceitera es similar en lo que respecta a Indonesia, y está causando otros graves daños a los bosques de varios lugares del planeta.


Ignorante o no de esta situación de controversia, en España, el movimiento impulsor de la biomasa va tomando posiciones. El pasado 13 de diciembre se presentó la Plataforma Tecnológica Española de la Biomasa en el CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas). La Plataforma tiene como objetivo impulsar esta forma de energía, que es lo que desean las industrias, y cuenta con apoyo gubernamental. El Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) se incorporan a la batalla y el centro tecnológico INASMET-Tecnalia asume la Secretaría Técnica de la Plataforma.  

Aunque en los últimos años se habla mucho de la biomasa, son muchos los conceptos que están por definir: para empezar, hay que ponerse de acuerdo en el tipo de recurso que se entiende por biomasa (clase de cultivos, fracción y tratamiento de los residuos orgánicos). También se deben concretar las tecnologías de transformación aplicables (gasificación, digestión anaerobia, etc.) y los usos preferidos para el  recurso (generación de energía térmica y eléctrica, fabricación de biocarburantes o biogás, etc.). Incluso se debe precisar el marco regulador, ya que al tratarse de una forma de energía que no puede subsistir sin subvenciones, el legislador habrá de analizar la forma y el método de reparto de ayudas, para que se alcancen los fines previstos y no se favorezcan maniobras especulativas.   

La legislación europea considera biomasa a la fracción biodegradable de un grupo amplio de residuos que van desde los forestales hasta los sólidos urbanos. El proceso biológico de generación puede ser natural (básicamente, a partir de masas forestales existentes)  o provocado (cultivos intensivos destinados específicamente a la producción de biomasa)  

Respecto a las energías eólica o solar, la ventaja indiscutible de la biomasa es que  puede ser almacenada y empleada cuando se necesita.
 Sin embargo, para que una instalación de combustión de biomasa sea rentable se ha de disponer de una fuente de materia vegetal cercana, a precios razonables, y, por supuesto, la explotación tiene que alcanzar un tamaño mínimo. Hablamos, pues, de miles de hectáreas dedicadas a este sector, que algunos ven como una forma de reactivar las tierras de secano de Castilla, destinándolas al cultivo de cereales para ser quemados. 

Como estamos en época en que todo se desea traducir en ahorro de gases contaminantes, la  Asociación Europea de la Industria de la Biomasa y el Fondo Mundial para la Naturaleza, ha hecho sus cálculos en relación con las emisiones de CO2, y defiende que se podrían ahorrar unas mil millones de toneladas anuales, para el caso de que en 2020 se utilice biomasa para cubrir el 15% de la demanda eléctrica en los países industrializados.
 

Por su parte, el Consejo de Agricultura y Pesca de la UE se reunió en Bruselas en febrero de este año. Consciente de que para que la biomasa sea una fuente alternativa autónoma, defiende que es imprescindible aumentar la inversión en investigación sobre biomasa. Apoya por ello el Plan de Acción para la Biomasa de la Comisión Europea (que fue aprobado en diciembre  2005) y la Estrategia para el aumento de uso de los Biocombustibles. La Comisión Europea pretende apoyar la producción de biomasa como elemento del desarrollo rural, e incluir en los planes de ayuda de la Política Agrícola Común (PAC) la producción de azúcar para la obtención de bioetanol y el empleo para generación de los excedentes de cereal, entre otras medidas de fomento a la producción forrestal con estos fines o al tratamiento de residuos (se puede consultar la Estrategia europea sobre Biocarburantes en: http://europa.eu.int/comm/agriculture/biomass/biofuel/index_en.htm.)

Los biocarburantes, que son los combustibles obtenidos a partir de biomasa, para constituir el combustible alternativo al petróleo en el sector del  transporte, deberían tener un precio competitivo.  No son problemas técnicos los que limitan su empleo, sino exclusivamente económicos. La investigación y el desarrollo de los biocarburantes polariza, por ello, una parte de los recursos del Séptimo Programa Marco IDT (2007-2013); se ha otorgado una cierta prioridad al desarrollo de una Plataforma Tecnológica de Biocarburantes, como consecuencia del reconocimiento del fracaso en alcanzar el objetivo previsto de que la UE cubriera antes del 2010 el 10% de sus necesidades energéticas con Biomasa.

La producción comunitaria de biofuel llegó en 2004 a los 2,4 millones de t (0,8% de la cifra de consumo de gasolina y diésel). En el reparto,  el bioetanol supuso 500.000 t  y el biodiésel, 1,9 millones. En ese mismo año, la UE destinó 1.200 millones de toneladas de cereales y 1 millón de t de  remolacha a producir bioetanol (0,4% de la producción total de cereales y 0,8% de la producción de remolacha). España es uno de los principales productores de bioetanol: de las 491.000 t producidas en la UE, 194.000 t son españolas (un 40%).

A barlovento: Los ingenieros de minas en el debate energético

A barlovento: Los ingenieros de minas en el debate energético

La Asociación de Ex Diputados y Ex Senadores de las Cortes Generales, en colaboración con el Consejo Superior de Ingenieros de Minas de España, organizó una Jornada sobre "La Encrucijada energética: una visión general", en el día de hoy, a la que tuve el privilegio de asistir.

Magníficas intervenciones de prestigiosos colegas, de entre los que destaco, por mi cuenta y riesgo, -por la amena dicción del mensaje y no solo por los contenidos, en los que todos estuvieron, por supuesto, a la altura- a José Luis Díez Fernández y a Elías Velasco García.
Las ponencias delimitaron con precisión los entresijos del debate energético nacional. Alberto Carbajo, Director General de Operación de Red Eléctrica de España, -en una intervención panorámica y, por ello, mal encajada al final en la sucesión de ponentes-, proporcionó datos e ideas atractivas para navegantes y neófitos, apoyando un mix equilibrado de las fuentes energéticas.

La mesa redonda final, desde la que se pretendió dar la visión política -prudente-, reforzó las líneas maestras de la encrucijada, y la intervención de clausura del Secretario General de Energía, Ignasi Nieto Magaldi, cerró la Jornada con broche de oro, en el que no faltaron aportaciones novedosas.

Un acto, por tanto, lleno de contenidos, datos y sugerencias, protagonizado casi en exclusiva por ingenieros de minas, pero destinado a toda la sociedad. Felicidades a Pedro Martínez Arévalo, decano del Consejo Superior de Minas, alma de esta Jornada, y a quien su reciente laringotomía impidió la lectura del discurso que había preparado, pero cuyo empuje y saber hacer se notaba detrás de todo el tinglado.

Podría hacer un resumen exhaustivo de la Jornada, pues tomé notas de todas las intervenciones, que, además, en tres de los casos, fueron acompañadas de la entrega de material escrito. Pero entiendo que no es lugar este Cuaderno para realizar una reseña técnica que, si tengo oportunidad, me gustaría completar en otro momento, incorporando, si se me permite, mis propias apreciaciones sobre una cuestión que me viene preocupando desde hace muchos años.

Mi orgullo profesional me estimula, por otra parte, a recordar ahora que, como vocal del Colegio de Minas del Noroeste, estuve en el Comité organizador de unas Jornadas sobre la Energía ("El mercado energético europeo: previsión de las alternativas para los años 90"), que se celebraron en Santiago de Compostela en octubre de 1990. Por gentileza de mis colegas, me convertí en uno de los protagonistas ad initio al realizar el documento base previo a las Jornadas: "Un debate sobre la energía muy inoportuno".

Releo lo que escribí entonces y no lo encuentro en absoluto descabellado: abogaba por el respeto al medio ambiente, el impulso a la investigación y al ahorro energético, consideraba inútil y de alto coste la moratoria nuclear -superaba la subvención al carbón nacional-, y preveía una demanda para 2010 en España en el entorno de los 110 Mtep,...

Han pasado 16 años de aquella otra Jornada, y creo que es interesante, no solo para los aficionados a rebuscar en las hemerotecas, releer el resumen de las intervenciones de todos los intervinientes, que realicé para Entiba, la revista del Colegio de Ingenieros de Minas (número 17).  Elías Velasco también estuvo allí, y a salvo de la constancia de su mayor escepticismo entonces respecto a la realidad del cambio climático, he constatado que la coherencia con lo que expuso ayer fue prácticamente completa. Lástima que no se nos hubiera hecho mucho caso.

Desde mi interpretación de los argumentos y datos presentados en la Jornada, las líneas maestras de la Planificación energética que deberían tenerse en cuenta en este momento en España,  serían las siguientes:

1. Escenario general.-

a) Aunque algunos científicos expresan dudas respecto a la relación directa entre la concentración de CO2 equivalente en la atmósfera y el calentamiento del planeta, la opinión científica general y el principio de prudencia conducen a la necesidad de tomar medidas drásticas respecto a la emisión contaminante.  

b) El consumo mundial de energía primaria supera los 11.00 M Tep, y la mayor contribución a su  producción se ha desplazado desde el carbón hasta el petróleo en el período 1900-2004. aunque la suma de los combustibles fósiles representa el 54%.  El petróleo cubre el 95% de las necesidades del sector transporte.  Las principales medidas de corrección de la contaminación han de concentrarse en estos combustibles y en los sectores producción eléctrica y transporte.

c) Puesto que la contaminación ha sido causada básicamente por los países desarrollados, la implantación de medidas correctoras y su coste no debería repercutir sobre el desarrollo de los países más atrasados, sino ser asumido por aquellos.

d) El desarrollo de los países no OCDE provocará un crecimiento de consumo de la energía primaria mundial entre un 35 a un 52% (referido a cifras de 2003) hasta el 2030. Este consumo será cubierto, fundamentalmente, por combustibles fósiles –más baratos y tecnológicamente más asequibles-, por los que el efecto invernadero aumentará, se cumpla o no el Tratado de Kioto, si no se aplican las tecnologías avanzadas (mejora de eficiencia en centrales de gas nayural, centrales de carbón pulverizado a alta temperatura, etc) y se desarrollan tecnologías de captura y almacenamiento de las emisiones de CO2 y se implementan en esos países; de estas últimas se puede decir que su coste, hoy elevado, podría reducirse a 25$/t de Co2 en 2030.

e) Es imprescindible un esfuerzo global mundial en investigación y desarrollo, cambiando la tendencia occidental de subvencionar el consumo y no la i+d. El porcentaje de participación de la biomasa en el abastecimiento de energía primaria, hoy de solo un 10,3% debería aumentarse, apoyando el impulso a las biorefinerías. Adicionalmente, deberá favorecerse el  uso de energías alternativas a los combustibles fósiles, y estimular el ahorro de energía, especialmente en los países desarrollados.

f) Hay que dar nuevo impulso a la energía nuclear de fisión, eliminando las injustificadas reservas respecto a su seguridad, completando el desarrollo de reactores de la cuarta geneación y con la creación y apoyo de un organismo de control mundial.

2. Elementos claves a escala nacional.

a) Es necesario mantener un mix de producción energética que contemple todas las fuentes, ya que España tiene un carácter de insularidad eléctrica (que no energética, como matizó el Secretario de la Energía) dentro de la Unión Europea, y no es fácil que los postulados nacionales sean asumidos a nivel comunitario.  Una opción razonable en el horizonte de 2025, sería: 25% gas natural; 25% carbón; 20% nuclear; 30% renovables (incluída la gran hidráulica)

b) El parón nuclear no tiene sentido técnico ni económico. Hay que movilizar una campaña de concienciación social que elimine el injusto descrédito de una tecnología que, por lo demás, los países más desarrollados utilizan en beneficio de su economía. En primer lugar, se debe prolongar la vida útil de las centrales existentes, con las inversiones adecuadas, decididas por el Consejo de Seguridad Nuclear. En segundo lugar, hay que asumir con claridad que la producción nuclear será la única forma de cumplir con Kioto para España.

c) El apoyo a las energías alternativas debe continuar, pero sin crear distorsiones en las tarifas que propicien injustificados beneficios y especulaciones. Mecanismos de subvención que han supuesto rentabilidades del 15 al 25% han creado desajustes en el sistema. El tir (la tasa interna de retorno) de los proyectos energéticos alternativos debería estar en torno al 7%, creando una estabilidad regulatoria.

d) La investigación sobre los mejores aprovechamientos energéticos es insuficiente. La decisión de los objetivos investigadores depende de la orientación política definitiva, como destacó Alberto carbajo. En particular, es muy interesante la investigación e impulso de la energía solar y, secundariamente, de la biomasa. El apoyo a la energía eólica adquiere, en este contexto, una importancia menor.

e) Hay que considerar de forma realista el peso del carbón en la dieta energética, pues no tiene sentido cerrar minas que vamos a necesitar ni perder tecnologías de extracción que serán necesarias. Como presentó Juan Manuel Llabrés, se deben desarrollar métodos de captura y almacenamiento de carbono e impulsar la investigación del papel portador energético del hidrógeno (proyecto Hyprogen, tal vez con conclusiones operativas en 2016)

f) España tendría que alcanzar el 10% mínimo, de capacidad de interconexión eléctrica con el resto de la UE, y se habría de estimular la competencia entre las eléctricas con subastas virtuales de capacidad (propuesta del Libro Blanco de Pérez Arriaga, como resaltó Ignasi Nieto).

g) No debe demorarse la elección del lugar para el almacenamiento de residuos nucleares, y este ha de ser centralizado. La preocupación que los media transmiten a los ciudadanos no es en general objetiva, los reparos carecen de base científica, son oportunistas y suponen una rémora para la adopción de la solución, que, en este momento y estado de la técnica y de los compromisos internacionales, no admite dilaciones.

(En la foto, de izquierda a derecha: Pedro Martínez Arévalo, Vicente de la Pedraja, Paco Martín Diego y el administrador de este Cuaderno, 16 años más jóvenes, en Santiago de Compostela, presentando la Jornada a que hago referencia cruzada en  mi Comentario)

Al socaire: Las manos de Antonio Gamoneda

Al socaire: Las manos de Antonio Gamoneda

Ayer acabé la tarde en el Paraninfo de la Universidad Vieja de Alcalá de Henares (qué difícil se ha puesto aparcar en esta vella ciudad). Con el realce de la asistencia de varias autoridades académicas y políticas, tuvo lugar un homenaje, al poeta Antonio Gamoneda, premiado recientemente con el Cervantes de las letras, y que se le entregará el próximo 23 de abril en el mismo marco. Por eso, el acto tuvo algo de ensayo previo.

El encuentro del poeta con la Academia alcalaína estuvo presidido por el rector, el ex-ministro Virgilio Zapatero ("¿Nos conocemos?" me preguntó, atento y algo hipermemoriado, ya que, aunque yo lo conocía a él por la tele, solo habíamos coincidido físicamente en un par de actos multitudinarios en los que andaba haciendo de público). 

Fue una velada simpático, entre amigos (sobre todo, profesores de la Universidad), en el transcurso de la cual Gamoneda recibió con su habitual campechanía los elogios de todos y, en especial, de dos de sus hagiógrafos, poetas ellos también, escuchó algunos trozos musicales al violín interpretados por una solista húngara que pasó algo de frío, y nos leyó una selección de su antología, con buen tono oral, aunque los que seguimos a este poeta de la muerte y la soledad, ya sabemos que quince minutos de su poesía, leída en voz alta y sin estar acompañada de un buen guisqui, puede dejar el tono vital por los suelos.

Las manos de Antonio Gamoneda, que he fotografiado desde arriba, están firmando la dedicatoria de un libro suyo, que está en mi poder desde los ochentaytantos, y que me regaló una amiga admiradora -de él, no mía-, después de cerciorarse que el poeta leonés no figuraba entre mis lecturas hasta entonces. Se titula "Edad (Poesía 1947-1986)" y está prologado por Miguel Casado. La dedicatoria de ayer reza así "A mi amigo Angel, ovetense como yo, con total afecto, Antonio Gamoneda 12-12-1986".

Alberto Escarpa fue el organizador de este acto, y leyó ante el poeta mayor (en el sentido de autoridad) unas palabras cargadas de intencionalidad poética -aunque el me negó mi apreciación de que había escrito un hermoso poema: "Es pura prosa, lo único que hay de poesía son las citas de Gamoneda"; a lo que yo le repliqué: "Tu lo verás así, pero Gamoneda acaba de recordar que "la poesía es el arte de la memoria", y que "poesía y vida son sinónimos", así que estoy seguro de que le has dedicado un poema". De Escarpa es esta idea: "Hemos aprendido de tí a tocar el hielo", al tiempo que introducía en su panegírico frases como "los múltiples rostros desde las habitaciones superiores" o "de ser algo en esta vida, somos aquello que permanece en los otros".

Ildefonso Rodríguez, que se confesó lector de Gamoneda desde hacía 30 años (ya vamos todos algo mayucos), glosó el empleo por el asturiano-leonés de palabras como "armario", "muerte" (presencia continua) y "luz", y expresó algo sobre la composición fractal de la poesía de Gamoneda que le quedó muy bien, pero no estoy seguro de haber entendido, así que no me arriesgo a interpretar aquí.

Antonio Gamoneda, antes de leer unos cuantos de sus poemas, estuvo iconoclasta respecto a la poesía: "No es exactamente literatura", dijo. Y lo justificó: "La literatura descansa y se origina mayoritariamente en la ficción, en tanto que la poesía es como una emanación de nuestra propia vida". Citó incluso a Aristóteles en refuerzo de esa idea: "La poesía pertenece a un género que carece de nombre".

En fin, mientras me firmaba el libro, y aprovechando de su simpatía y de que en la cola para firmar quedaban cuatro amigas, me perrmití ilustrar al nuevo Cervantes que hasta tenía un cuadro titulado como un verso suyo: "La mujer sacó sus manos del agua", y demostré, recitándole el poema en cuestión casi completo, que aquella admiradora que se había gestado en el silencio de las noches ajenas por los ochenta, había conseguido sembrar inquietudes de respeto y adhesión poética también en este meritorio de la rima libre.

 

A barlovento: Hoy empieza la Primera Feria Virtual de empleo de España

Hoy empieza la primera Feria Virtual de Empleo y Formación realizada en España para estudiantes universitarios y postgraduados recientes. La promueve Universia, esa estupenda iniciativa del Banco de Santander, que preside Sagi Vela y que impulsa comercialmente uno de los hijos de un amigo de los tiempos del Colegio Auseva, compañero de promoción en la Ingeniería de Minas y de muchas otras aventuras vitales, pequeñas y grandes. Se llama este dinámico emprendedor, a quien no conozco personalmente, como su padre, el prematuramente fallecido Jose Manuel Mateu de Ros. 

La noticia es importante para los miles de universitarios que acudirán a las páginas de esta iniciativa, y lo será también, sin duda, para el más de centenar de empresas –todas de primera linea- que están exponiendo sus productos y recogiendo los currícula de los interesados, así como participando activamente en los múltiples chats y otros eventos en directo que tendrán lugar mientras dure la Feria. 

Para mi, como padre, el acontecimiento tiene también un valor especial. Mi hijo Miguel, cualificado ingeniero de caminos, es, junto con sus socios Aitor y Miguel y un brillante equipo de profesionales, el artífice material, como Imaste-IPS, de ese logro de la informática y las comunicaciones aplicadas. Desde aquí les doy a todos la enhorabuena, les deseo que –como apunta- la Feria Virtual sea un completo éxito, y les animo a seguir así.  No se me ocurre mejor manera de ayudar a hacer futuro. 

Al salir hoy por la mañana de casa, después de muchas noches transcurridas en vela ultimando detalles, Miguel se despedía, mientras apuraba un café bien cargado: “Papá, pon algo en tu blog para ayudarnos a aumentar el tráfico”. Lo decía, por supuesto, en broma (esperan decenas de miles de visitantes diarios), pero yo quiero dejar testimonio con este comentario de mi aprecio por una obra bien hecha.

Y, como seguramente harán todos los lectores de mi modesto cuaderno, les mando buenas vibraciones.
  

 

Al socaire: De dictadores, sumisos y contestarios

Ha muerto Augusto Pinochet, en el Hospital Militar de Santiago de Chile (que es como decir, en su casa), con su sonrisa sardónica intacta, con los millones de dólares esquilmados a su país a buen recaudo. Lo ha hecho con la muralla de resistencia que habían construído en torno a él sus partidarios y amigos, muy agrietada, pero aún efectiva en protegerlo, aunque ya inequívocamente vulnerable.

Millones de voces, dentro y fuera de Chile, se habían alzado en apoyo de quebrantar su inmunidad, de juzgarle a él y a la cúpula de los que lo apoyaron, por sus actos de genocidio, terrorismo y torturas. Muerto el principal ejecutor, no se acabó la rabia. Por eso, somos bastantes los partidarios de que los procesos abiertos, en cuanto que tienen otros presuntos culpables, colaboradores y cómplices, -varios de ellos, vivos-, deben seguir hasta su final, para cumplir, además de con el fin justiciero ínsito al derecho penal, con el objetivo de ejemplarizar.

Yo me he acordado de Augusto Pinochet muchas veces en estos años. Era imposible no hablar de él en cada viaje a Chile -y he hecho varios-, porque siempre encontraba a algunos partidarios suyos, directos e indirectos, que hablaban de la necesidad de mantener mano dura con las izquierdas, a ciertos tipos cultos y de aspecto digno -generalmente con poder económico- que defendían que los dictadores son siempre hijos de una situación insostenible, y que con ellos los países prosperan, porque el orden es necesario para hacer bien las cosas.

No tiene caso que me refiera aquí y ahora a mis argumentos, porque las convicciones democráticas no necesitan del  pretexto de la muerte de nadie para ser expresadas.
 Pero, además, yo tenía al dictador Pinochet presente, no  por el hecho de encontrar a alguno de sus interesados partidarios, sino porque el hablar de esos años oscuros me traía automáticamente de la mano el recuerdo de un amigo inteligente y sincero. El no quería comentar de sus tiempos allá, recién suprimido Salvador Allende, de lo que había sufrido por estar en el momento inoportuno en un lugar donde se repartían furias a diestro y siniestro a todos los bien intencionados, a los buenos.

Hablo de Francisco Ayala Carcedo, ingeniero de minas, exactamente coetáneo mío, muerto hace apenas dos años en olor de santidad laica, que era becario en Santiago de Chile cuando la revuelta de Pinochet. Lo cogieron, y le torturaron (también lo cuenta otro que andaba por allí, Joaquín Leguina), y solo le salvó la intervención de la embajada española, porque la furia ciega de los militares y de las fuerzas que estaban detrás de Pinochet no hubieran dudado en suprimirlo para siempre, ya que era una víctima posible, un número dentro de los tres mil o diez mil que había que silenciar como escarmiento.
 

Decía Paco Ayala, cuando estaba ya para morir, de un linfoma irreductible, en un correo que me envió en octubre de 2004: "Deseo vayan bien esas  tertulias que tan bien sabes organizar.Yo, como creo te dije, no ando nada bien; de hecho se me ha vuelto a paralizar una cuerda vocal, tengo ataques muy duros de tos y he tenido que empezar a utilizar bastón, así que puedes hacerte una idea de como voy.  Así es la vida. Carpe diem, Angel, que de aquí solo te llevas "lo bailao" como dicen los castizos." 

Al socaire: De inmaculadas, célibes y vírgenes

Cuando miro el calendario y me encuentro con que ya llegó el ocho de diciembre, me acuerdo, por supuesto, de las Conchas, pero también de mi admirado Ignacio de la Concha, catedrático de Historia del Derecho desde que nació, hombre de principios éticos encomiables, y a quien –injusta, pero con certera puntería- sus alumnos más irreverentes apodaban como Don Coñazo de la Incha. Siempre tuve por autor del mote a Ramón Punset, hoy catedrático de Derecho Político, quien tenía una estupenda habilidad para encontrar heterónimos. 

Contaba don Ignacio que una vez fue invitado a dar una conferencia en Argentina, y el conferenciante se obstinaba en presentarle como Profesor Martínez (que era su segundo apellido). Así que creyendo que se le estaba confundiendo con otro interviniente, le interrumpió: "Perdón, pero yo soy el Sr. de la Concha". El azorado moderador le contestó: "Lo sé, Don Ignacio, pero es que en nuestro país, esa palabra no se debe pronunciar." A lo que el catedrático le replicó: "Mire, joven. La Concha de mi apellido no viene de donde Vd. se imagina, sino que es de las que se crían en la mar, y esa es la concha que tengo en mi escudo y llevo con orgullo". Como debía ser por los setenta y entonces la gente viajaba poco, parece que se armó una gorda.

Pues Concha es el signus identificatorio de una buena parte de las mujeres españolas. La razón debe buscarse en que la Inmaculada Concepción es la patrona de España, varios milagros por encima de la virgen del Pilar, aunque, en esta época de tanta confusión, muchos creen que estamos bajo la advocación de esta última, porque está más de moda. Y para extremar el error, otra mayoría piensa que hoy celebramos tal misteriosa concepción porque la Virgen María se quedó embarazada del Santo Espíritu, pero ese es otro cantar, que la Iglesia católica obliga a creer en otro momento como dogma de la perpetua virginidad.

En fin, por el dogma de la inmaculada concepción, lo que nuestra Maria más venerada no tiene es la mancha del pecado original, que, por contra, todos los demás seres humanos portamos como un estigma invisible cuando nuestras madres nos paren (lamento no poder recordar si, en puridad, lo que se nos enseñó era que el pecado se injertaba en nuestras almas en la concepción misma, o lo hacía en una fase más avanzada del blastocele).

Fue este un pecado que en mi niñez se me hacía duro echarme al coleto, aunque ya me hubieran aplicado la medicina. Ya adulto, en mi libre investigación sobre los orígenes de lo que creemos socialmente, me imaginé que ese pecado había servido para distinguir a la primera pareja -heterosexual, matizo- de homínidos que tuvo el convencimiento de que tenían que morir, pensamiento demoledor que, según la tradición bíblica, les acaeció cuando comían una manzana (fruto, por lo demás, que está presente en unos cuantos descubrimientos singulares de nuestra especie).

La verdad incontrovertible a que se refiere la fiesta de la Inmaculada, la consolidó Pío IX en su Bula Ineffabilis Deus, un documento literario de inspiración divina que animo a leer, pues, como cabría esperar, no tiene desperdicio. Perdóneme el lector la torpe erudición (lo que está muy en su derecho de no concederme), pero ya en el camino de evidenciar que estudié, y creo que lo tengo bien aprovechado, en un colegio marista, no me resisto a escribir que el dogma de la perpetua virginidad fue extraído del credo que compusieron los primeros Apóstoles, en donde se definía a María -en la versión griega, obviamente- como la 'Aeiparthenos', la “siempre-virgen”.

Como estudioso del hecho religioso, me apasiona saber que la diosa Isis en Egipto, la Astarté de los púnicos, o la Salambó de la vieja Siria, son otros tantos ejemplos de la invocación a la  fertilidad que se representan con un niño-dios en los brazos, y que, en el caso de la combinación Isis-Horus, fue al parecer venerada  en Europa hasta, por lo menos, el siglo VI, en dura pugna con la progresiva implantación cristiana. De ahí que algunos agnósticos identifiquen las imágenes de la Virgen María con el Niño Jesús con transmutaciones interesadas de los viejos iconos.

También resulta atractivo, para los que vayan teniendo tiempo,  profundizar en las raíces del fenómeno mariano, que está difundido, sobre todo, en Italia, Portugal y España, y que surge como consecuencia de que la Virgen María haya decidido aparecerse en diferentes lugares de estas tierras latinas, ataviada con diversos hábitos de marcado aspecto oriental y variados tipos faciales, surgiendo casi siempre detrás de un árbol o asentada sobre una roca. Para más precisión, las visiones sobrenaturales tuvieron lugar, sobre todo, en los siglos XVIII, XIX y principios del XX, época en la que se registró una tremenda actividad de la madre de Jesús, premiando así la fe o la desconfianza de gentes humildes y por lo general no muy letradas, y aprovechando la incursión terrestre para lanzar mensajes no siempre de fácil interpretación a niños, enclaustrados, futuros santos o -de todo hubo- hasta impostores.

Por fortuna, casi todas las representaciones de esas Vírgenes gozan de una fama incontrovertible, habiendo generado múltiples curaciones, protegido de tormentas y terremotos, en algún caso, otorgado premios de lotería o salvado de naufragios. Qué sería de nosotros, cabe decir ante toda la retahila de hechos inextricables, si no fuera por la fe, cómo podría la humanidad mover por si sola las montañas de la ignorancia y del dolor.

Termino este escrito de tanto trasfondo religioso para expresar, aunque solo venga a cuento cogido (quiero decir, agarrado) por los pelos, que soy partidario de suprimir el celibato de los sacerdotes católicos. Al menos para los que, teniendo clara su vocación de administrar la fe de los demás, reconozcan que no pueden resistirse ni con mortificación ni ayunos a los atractivos impulsos de la carne ajena. En este momento de la historia del ser humano en que tantos jóvenes no quieren ni casarse ni tener hijos, no podemos despilfarrar ningún deseo de descendencia. Y es que, además, nunca he visto la relación entre la inspiración eclesial, la propagación de las teorías de la fe y el mantenerse oficialmente al margen del coito ocasional.

A sotavento: La Carta Magna española está de cumpleaños

 

La mayoría de la población asalariada de este país parece estar de vacaciones. Somos pocos los que no disfrutamos de ese acueducto festivo que, cual juego de la oca, ha convertido esta semana en una manifestación singular de nuestra vocación hedonista. Sin embargo, la conmemoración que se realiza en ambas festividades es atractiva para forzar una reflexión, puesto que son muy demostrativas de los cambios profundos que se han realizado en nuestra sociedad en las últimas décadas. La Constitución de 1978 nos ha modificado drásticamente nuestros supuestos de convivencia (es obvio que para mejor) y la celebración de la Fiesta de la Inmaculada Concepción (conmemorativa de la decisión de Pio Nono en 1854 de hacer dogma el misterio de la hierofanía católica) ha sufrido también los avatares de nuestro progresivo laicismo.

Melindrosa para la asunción de reformas sociales drásticas, no puede presumir España de haber caminado ágil ni madrugadora por la senda de las inquietudes constitucionales. Estados Unidos, Inglaterra o Francia le han sacado varios cuerpos de ventaja, y solo en 1812 (a salvo de la anterior elucubración napoleónica que supuso el Estatuto de Bayona de 1808) empezaron nuestros antepasados intelectuales a preocuparse por la necesidad de restringir el poder omnímodo de las clases privilegiadas por la Historia, dándole un meneo a los conceptos del Antiguo Régimen.

No descubriré nada nuevo (salvo para los adolescentes más obsesionados por el Carpe diem, que, de todas formas, no van a leerme), si digo que, a lo largo de estos dos últimos siglos, hemos sufrido múltiples vaivenes en la idea de tener una norma que sirviera para la regulación colectiva en nuestro país. El paréntesis mayor lo provocó el régimen franquista, que abolió tantas libertades que sería complejo tratar de enumerarlas todas. Para los constitucionalistas, el investigar en qué momentos de nuestra Historia -¿1931 a salvo de la Ley para la Defensa de la República?- la Constitución fue considerada Norma Suprema, es decir, como una Ley superior a todas las demás, provoca hoy puntos de debate.

Los latinos nos moveríamos mejor en la improvisación, el desorden, el caos. Somos maestros en encontrarle tres pies al gato, resquicios a cualquier ley, puntos de debilidad a las paredes. Los anglosajones norteamericanos (o sea, los ingleses que en un momento dado decidieron hacer borrón y cuenta nueva de su pasado) han sido capaces de mantener la Constitución de 1789 como estructura básica, por supuesto, con múltiples Enmiendas. En España, hemos recorrido el siglo XIX cambiando Cartas Magnas con cada vaivén de los regímenes. Afirmación que no se debe interpretar al pie de la letra, ya que la Primera República no consiguió aprobar su texto constitucional, y, por ejemplo, Isabel II autorizó dos Constituciones de talante completamente diferente e incluso promulgó un Estatuto Real, en una demostración pragmática de adaptabilidad a los tiempos que corrían por encima de los principios básicos.

La Constitución de 1978 ha resistido aceptablemente hasta ahora en un período apasionante y acelerado de nuestra historia. Pero no podemos ignorar que, a salvo de los principios inspiradores generales -que pocos se atreverían a poner en duda hoy, pero que fueron tan debatidos en su momento-, y el esquema de su articulado, en cuanto es democrático, abierto y progresista, las leyes de aplicación han sufrido múltiples cambios, revisiones, reformas, idas y vueltas, y el resultado actual es un galimatías en ciertos campos, construyendo un rascacielos normativo que no resulta inteligible para el ciudadano normal.

Se pueden dar ejemplos en todos los campos. Así es el caso de la legislación ambiental, de las leyes que afectan a la implémentación de un esquema educativo y sus reformas, de las disposiciones sobre la aplicación concreta de la reforma sanitaria y su financiación o de la normativa para inmigración. Baste también como ejemplo de la liberalidad con la que se utilizan los resortes legislativos, las veces que la Ley de Presupuestos anual ha servido para introducir reformas que poco o nada tienen que ver con el gasto público.

Eso es así, porque nuestra Constitución no se ha modificado, pero la dinámica de la sociedad ha exigido una incorporación permanente de nuevos elementos, y la camisa holgada que suponía al principio de los ochenta es hoy, en tantos aspectos, una camisa de fuerza. La España de las autonomías le ha ido quitando poder a la administración central, dejando a ésta con facultades que, en múltiples campos, no son otra cosa que funciones de teórica coordinación, es decir, simbólicas.

Las dificultades para la reforma constitucional son conocidas, y no solamente se refieren al Título II, en la que se ha deslizado una manifestación de trasnochado machismo impropio del talante abierto que preconiza nuestra sociedad y la propia institución monárquica. Mantener la diferencia de calidad de los sexos cuando, además, se trata de heredar un título de la importancia de Jefe de Estado, que no tiene precisamente un papel baladí -como ha demostrado y demuestra SM El Rey D. Juan Carlos-, no tiene sentido ni coherencia.

La cuestión mas grave que debería resolverse constitucionalmente, en mi opinión, es lo que la Constitución de 1931 llamaba Estado Integral, y pasa por el reconocimiento valiente del hecho autonómico. La aprobación de los Estatutos regionales se ha convertido en una comedia de tiras y aflojas con la Administración central, y es vista por muchos españolas como un riesgo para la unidad. No debería ser así, si la Constitución diera amparo a una capacidad gestora autonómica amplia (que, por lo demás, han ido consiguiendo a mordiscos algunas autonomias, creando un panorama de desigualdades). La proliferación de los modelos jurisdiccionales y educativos, siempre en mi opinión, es un error y una fuente de disparidades, y se hubiera evitado con una redacción de la norma constitucional adecuada, que señalara los límites y los objetivos de la educación y formación regladas.

Por otra parte, nuestro estado social ha evolucionado hacia un cúmulo de importantes prestaciones que no sera fácil mantener en el futuro, y mucho menos, en la diversidad autonómica y con diferentes presupuestos. Una España con una población progresivamente envejecida, pero con una esperanza de vida proxima a los 90 años y seguras tensiones en el mercado laboral por la movilidad teconológica, exige un diferente modelo social constitucional, o corre el riesgo de entrar en quiebra técnica. Las inspecciones de los organismos de prestación social, la seria distribución de las ayudas en relación con las verdaderas necesidades, lla ordenación del modelo sanitario y educativo, son problemas que deben resolverse, y urge adaptar el marco constitucional y legislativo.

La cuestión de la inmigración ha abierto nuevos problemas a nuestra sociedad, ya que este colectivo tiene una problemática especifica que no puede resolverse aplicándole a su sistuación el mismo modelo asistencial que a la población local. Especialmente en el caso de que la total integración no sea el objetivo, y así lo parece, que persiguen los propios inmigrantes. 

Y qué decir de la financiación de los partidos politicos y de la participación de la sociedad en la vida pública. Los casos de corrupción, en relación general con la revalorización de los terrenos y el urbanismo descontrolado, no son sino ejemplos de que, para algunos, el ejercicio de los cargos públicos no es más que una forma concreta, y rápida, de enriquecerse. Algo así como una vuelta al Antiguo Régimen, pero desde los postulados liberales...

Feliz cumpleaños, Constitución de 1978. Los que te vimos nacer te estamos muy agradecidos. Nos has ayudado a ser mejores. Pero no podemos ingnorar los despropósitos que algunos cometen en tu nombre, y te querríamos adaptar para darte aún más fortaleza.