A barlovento: La Exposición en Oviedo, un éxito
Más de mil personas han acudido durante estos días a la exposición de mis pinturas en Oviedo. Algunas, han dejado sus comentarios en el Libro de visitas que mantuve a disposición de los visitantes, aunque ya se sabe que la timidez es la virtud(?) más común en los españoles, o sea que hubo muchos que prefirieron comunicar de viva voz lo que pensaban, sin dejar registros.
Más atrevidos por su aún inmaculata natura, dos niños han aceptado exprepsar con espontáneos dibujos, la inspiración que les provocaban -supongo- mis cuadros, agarrando con decisión el bolígrafo que les tendí. Escribo que lo supongo, porque me sentí al tiempo Pigmalión y seducido. El uno pintó un barco llevando un árbol en la popa, que maniobraba entre dos faros y la otra, contraviniendo el consejo de su madre, prefirió garabatear sus figuras cabeza abajo, después de haberme identificado, errónea pero muy satisfactoriamente para mi ego, señalando con el dedo uno de mis dibujos: "Tintoreto".
He sido entrevistado por varios jóvenes periodistas en prácticas de los más prestigiosos periódicos regionales que, con su simpatía y cordialidad, me han hecho pensar otra vez en los tiempos en los que fui famoso en Asturias, y los Javier Cuervo, los Tino Pertierra y los Luis José Avila (por ejemplo) me entrevistaban para descubrirme algunas cosas de mi mismo que desconocía, y que, en cierto modo, sigo desconociendo, al menos en lo que me imaginaron como personaje de sus relatos.
Sobre todo, han acudido a la Sala del BBV(A?), -además de familiares, turistas, curiosos, visitantes ocasionales y sistemáticos de museos, amigos del arte, concejales, ...- varias decenas de asturianos a los que había perdido la pista, y que me reencontraban ahora en la faceta, de mi actividad pictórica, para muchos desconocida. Mi polifacetismo les ha sorprendido, por lo que me contaron -"¿dónde encuentras tiempo para todo?"- , y yo me sentí apreciado y querido por ya viejos compañeros de colegio y siempre jóvenes amigas de juventud.
Desde el punto de vista pictórico, fueron muchos los comentarios elogiosos hacia mi forma de pintar, la expresividad de mis imágenes, y la variedad de temas. Algunos coincidían en descubrir avances en la muestra de mi producción artística de estos veinticinco años, y me daban recomendaciones sobre el camino a seguir. ¡Cuántas veces expliqué en estos días mis motivos para pintar, mis primeros pasos, mi formación pictórica hecha de buenos consejos y mucha práctica!¡Cómo me recreé, comentando uno tras otro, sin cansarme, cada uno de mis cuadros y dibujos, o repasando alguna de mis libretas de notas!...
En estos veinticinco años, desde que era un visitante asiduo de la Escuela de Artes y Oficios de Düsseldor (allá cuando el post-expresionismo de Beuys estaba en su apogeo), hasta mis actuales composiciones, hay un hilo conductor, sin duda. Yo me veo aún con la voluntad de integrar la pincelada impresionista con las composiciones post-expresionistas que merecieron aquella calificación de Der Maler-Ingenieur con la que me obsequiaban mis amigos alemanes.
Muchas gracias a todos. Y en especial, por el esfuerzo con que dibujaron mi perfil, y por este orden, a Marta Díez (El Comercio) y a Luis Fernández (La Nueva España), así como a los fotógrafos que les acompañaron.
Voveré a Oviedo, a Gijón, a Avilés, a Langreo, a Llanes y a cualquier lugar de la querida Asturias, si me ofrecéis ocasión, galeristas, propietarios de salas, presidentes de clubs sociales, amigos. Lo he pasado muy bien, me siento rejuvenecido y feliz.
De momento, me voy a concentrar en mi exposición en Madrid de esta próxima primavera, y en el ínterim, volveré a hacer de ingeniero y abogado, que es el marco real donde encuentro frecuentemente la inspiración para mis composiciones.