Al socaire: Libertad para la Guardia civil, por favor.
La mañana, por culpa del cambio climático o de Rodríguez Zapatero, estaba magnífica. Hacía un sol propio del otoño, y yo tenía un par de horas libres, así que me fui a pasear por la Plaza Mayor. Ya de camino, me encontré con un desfile en formación de marcha tumultuaria, constituída por Guardias Civiles. Subían por la calle Mayor, por lo que supuse que estaría programado algún acto oficial en la sede del Gobierno regional.
No. De lo que se trataba era de una manifestación de beneméritos, reivindicando, al más puro espíritu sindicalero, sus derechos. Gritaban consignas variadas, pero las más recurrentes eran: "Zapatero, mentiroso", "Contra la intolerancia" y "Libertad para la Guardia Civil". Varios uniformados, al estilo de junta constituyente, encaramados sobre una tarima, daban respaldo a una pancarta en la que se reclamaba: "Derechos, ya".
Me quedé un rato a escuchar los discursos que pronunciaron varios de los organizadores del acto (AUGC) y otros simpatizantes. Buscando algún lugar resguardado de las posibles inclemencias verbales, me puse detrás de varios números de la Policía Nacional que, a pie de sus vehículos oficiales, vigilaban pistolas y porras al cinto, la evolución de los miembros del otro cuerpo de las fuerzas de seguridad del Estado.
Hasta hace unos años solía decir, porque la frase me parecía plena de contenido, aquello de Terencio: "Hombre soy, y nada de lo humano me es ajeno". Ahora, con eso de haberme convertido en envejeciente, la expresión me parece que hace agua por todas partes. Mientras atendía -con disposición de salir corriendo con las manos en la cabeza a la primera insinuación de conflicto de pareceres- a los oradores, reflexionaba para mis adentros, madurando cuatro ideas que quiero compartir con mis lectores:
1. En caso de que se hubiera detectado alguna irregularidad respecto a lo, supongo, previsto en la manifestación y acto autorizados, ¿los policías nacionales se hubieran empleado con sus armas reglamentarias para disolver a los guardias civiles alborotadores?. De haber sido así, ¿hubieran respondido los guardias civiles, siendo los espectadores testigos de una histórica ocasión para valorar de primera mano para lo que servirían varios cuerpos de seguridad con diferentes mandos e intereses?-
2. Los turistas que en la soleada mañana visitaban la Plaza Mayor y alrededores, y tomaban, atónitos, fotografías del evento, ¿qué se imaginaron? ¿Que nuestro folclore había sido llevado al centro de la capital de España, para que todo el mundo pudiera valorarlo sin necesidad de desplazarse? ¿Volveremos a ver corridas de toros en la histórica Plaza?
3. Había una persona que, cubierta de barro, aguantaba, impertérrita, los discursos, solicitando una caridad. El cuadro era extraordinario, porque la figura me recordaba a Francisco Franco. Mientras tomaba una foto para concurso, maduré otra pregunta: ¿No tienen los guardias civiles otras vías de manifestar sus reivindicaciones, -por supuesto que acepto que pertinentes y justas-, más que apostarse en un mitín en la Plaza Mayor de Madrid?
4. Los guardias civiles presentes, uniformados de gala en su mayoría, acompañados en algún caso de familiares y amigos, podrían ser unos mil. Pedían claramente la dimisión del presidente de Gobierno, por "mentiroso". Había una pancarta muy explícita, que, ya puesto a convertirme en testimoniador de un acontecimiento histórico, también fotografié. Una caricatura de Zapatero-niño explicaba que no había que fiarse del Jefe del Ejecutivo.
No pude entender bien el conjunto de mentiras que se le atribuían a Rodriguez Zapatero (la megafonía era pésima), pero parecía ser un pupurri de muchos conceptos y revelaba graves disgustos: el cuerpo de la Guardia Civil ha sido engañado con promesas incumplidas, no tiene derechos plenos, goza de menos libertad que otras fuerzas del Estado, no se sienten respaldados en su estrategia antiterrorista, ganan poco para el riesgo y trabajo que asumen, sus cuarteles son indignos... Mi pregunta: Si tienen una posición tan claramente contraria al Gobierno legítimo, ¿prepararían otra marcha sobre el Congreso -o sobre la Moncloa- para hacerse con el poder y obligar a los representantes democráticos a cambiar la orientación que les disgusta?.
Ufff...