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El blog de Angel Arias

Al socaire: Inmigrantes subarrendados en el piso del piloto

Más de veinte familias de inmigrantes han sido engañadas en Madrid por un tramposo que les alquiló a todas y cada una el mismo piso, del que no era propietario, firmando contratos en las que se fijaba como fecha de comienzo de la ocupación un día de principios de agosto: también idéntico para casi todas ellas.

El estafador pidió a cada uno de sus confiados clientes, utilizando el nombre (imagino que supuesto) de una entidad mercantil, sustanciales adelantos, que los afectados pagaron sin rechistar, seducidos por los modales y la labia del que se presentaba, ante todo, como un colega inmigrante. El piso era un chollo: espacioso, bien amueblado, con piscina y hasta con plaza de garaje. Ni siquiera los futuros inquilinos se molestaron en pedirle la llave al tramposo, hasta tal punto era convincente su argumentación y confiable su talante.

Por supuesto, el piso no era propiedad del arrendadedor. De ser algo, era únicamente arrendatario. Los verdaderos propietarios se encontraban ajenos a la operación que se estaba ventilando con su piso. Parece que se trata de un matrimonio que habita en otro lugar, y que deben pasar bastante tiempo fuera, ya que sus profesiones son las de piloto y azafata. Habían únicamente alquilado por una temporada su segunda residencia (calle de Estocolmo, 31, distrito de San Blas) al embaucador. Este, después de haberlo disfrutado un par de meses, se decidió a montar todo el tinglado, con la colaboración de su pareja, que también tenía similares dotes de persuasión y se hacía pasar por la propietaria del pisito. Completa el cuadro que todas sus víctimas son inmigrantes y la mayoría se encuentran en situación irregular.

Los estafados no quieren marcharse del piso que han podido ocupar finalmente ya que uno de ellos, el último de la cadena de afectados, sí tenía la llave. Eso les viene bien, porque quedan eximidos de responsabilidades penales derivadas de la ocupación, ya que aunque tengan falso título (un contrato de alquiler realizado por quien no tiene legitimidad para ello), se introdujeron en la vivienda sin ejercer violencia alguna. Ni siquiera se han de considerar en precario, ya que, aunque falso, tienen título, que trae causa de otro seguramente válido, que es el del que les subarrendó el objeto.

Su situación desde la perspectiva de la posición legal mejora. Cuando les cortaron la electricidad, porque, por supuesto, el falso arrendador desapareció sin dejar rastro y sin pagar la luz, se decidieron a pedir la reanudación del suministro, pagando lo atrasado. No me atrevo a suponer que se hayan dado de alta en la compañía eléctrica presentando uno de los inválidos contratos, porque no quiero complicar más el cuadro legal.

No va a ser tan fácil echar a esas pobres gentes confiadas del piso. Tienen que solicitarlo judicialmente los verdaderos dueños, y supongo que alguna complicación más tendrá la historia, cuando los datos de la propiedad se mantienen en lo oscuro. Como no quiero imaginar, no especulo sobre las consecuencias de que el contrato de alquiler entre los propietarios y el astuto dominicano Juan Toribio no existiera, aunque sí la ocupación desde hacía tiempo del inmueble.

La situación me sugiere también algunos comentarios sobre la cadena de incautos, pero en situación irregular, que han caído al unísono, confiados en que lo que se les presenta ante las narices es legal o tiene apariencia de ser aceptable aunque anómalo. A mí me sirve para pensar que estamos en uno de los países más confiados del Universo. 

Primer premio de este reducido concurso improvisado de lo lleva la pareja de propietarios que entregaron las llaves de su piso a este maestro del engaño sin garantías ni avales, fiándose solo del careto.

Ex aequo en la clasificación con las entidades bancarias y los prestamistas que entregaron cantidades entre 3.000 y 6.000 euros (por lo que cuentan) como adelanto y depósito para hacerse con el alquiler de un piso a precio bastante por debajo del mercado, sin preocuparse de en concepto de qué arrendaban la vivienda, en qué situación se hallaban, ni cuáles eran sus medios de subsistencia.

Premio también para las compañías de electricidad, agua, gas o teléfono que pasan de pedir originales del contrato de alquiler o copias compulsadas de la inscripción notarial de compraventa, como por otra parte, han venido exigiendo a quienes -yo entre ellos- tenemos aspecto, al parecer, de habituales delincuentes.

Enhorabuena al desaparecido Sr. Toribio, y premio de consolación a los inquilinos del piso de la calle Estocolmo. Puede que al sr. Piloto y su pareja se les ablande el corazón y les permitan quedarse en su piso hasta que se les vaya arreglando otro acomodo, demostrando de paso que es incluso posible acomodar a una familia en solo 6 metros cuadrados (que son las cuentas que me salen si divido la superficie útil por el número de familias estafadas).

Pero es que aunque los propietarios quieran que se vayan y pidan el desahucio, al haber incidencia penal -que tiene efectos suspensivos sobre la causa civil-, puede que se tarde unos dos o tres años años en conseguir el lanzamiento. Y como los inquilinos de ahora están actuando de buena fe y se encuentran en estado de necesidad, no necesitan pagar el alquiler. Además de que no sabrían a quién, las responsabilidades son del otro, del de la cara de buena persona, D. Juan Francisco Toribio, el maestro de engaños, que estará ya metido en el siguiente.

A sotavento: Ladrones del paisaje de Galicia

Pocas imágenes producen tanta sensación de desolación como un bosque calcinado. Cuando la vista se confronta con los muñones de lo que hasta hace poco eran árboles que significaban alegría, los ojos repasan el lugar sin encontrar descanso entre la tierra quemada, y el ánimo se encoge. Apetece llorar.

Los comentarios que acompañan a la noticia de que los bosques de Galicia (en especial, de Pontevedra y A Coruña) se queman, hablan también de que se trata de incendios en su mayoría provocados. Hay incluso dos opciones para sus autorías dolosas: unos especulan que deben ser antiguos empleados de las brigadas contra el fuego, despechados porque no se les han renovado sus contratos; otros dicen que han de ser esbirros pagados por especuladores que pretenden que esas zonas verdes, cercanas a las poblaciones, se conviertan en edificables.

Podía escribir que me faltan palabras para definir ambas actitudes. No me faltan. Podría indicar que me sorprende que se especule acerca de los móviles de quienes incendian un valor tan incuestionable como un bosque. No me sorprende.  En esta sociedad hay algunas gentes que no piensan como la inmensa mayoría, y que en la obsesiva obtención de sus turbios intereses personales, no dudan en arrollar cualquier derecho. Quienes incendian los bosques son ladrones. Nos quitan trozos de presente y nos hacen más difícil el futuro. Son equiparables a homicidas. Nos matan ciertamente, y no pueden alegar ignorancia del mal que causan.

Desearía que esas especulaciones no se ratifiquen con la certeza, y que las causas de los incendios sean otras: el azar que hizo que los rayos solares se concentraran a través de un vidrio de botella abandonado, una tormenta seca, un descuido anónimo, una chispa de chimenea llevada por el viento adonde nunca debió haber caído. Pero no seamos ingenuos, la mayoría de los incendios habrán sido provocados por el hombre, y aunque resulte difícil probar una autoría, darle nombre y apellidos, los móviles habrán sido antiguos: el odio, el despecho, la envidia...

No se puede entender que existan gentes que, cuando pierden su trabajo porque la Administración pública -del signo que sea- estima que ya no es necesario lo que hacían, -además, precisamente porque el resto de la población se ha hecho más precavida y consciente del valor de los bosques-, van y los queman para poner de manifiesto su despecho y, en un alarde sicopático, pretender que los demás interpreten que, si ellos estuvieran cuidando la arboleda, eso no hubiera pasado.

Me viene al recuerdo el caso verídico de un policía, de un pueblo andaluz que ahora silencio, que, para justificar que su puesto era imprescindible, se encargaba él mismo de mantener alta la cuota de delitos. Pero aún a este desequilibrado defensor/ofensor de la paz ciudadana le encuentro menos culpa en comparación a los incendiarios que, habiendo sido bomberos, queman lo que debieran cuidar mejor que todos. El robo de un bosque tiene como afectados a toda la humanidad, incluso descendientes.

Tampoco entiendo a esos que, guiándose solo por su beneficio sin escrúpulos, pagan a otros para que pongan mechas encendidas en el bosque, con la intención de llenarlo después de cemento y ladrillos, y atiborrar al paso sus bolsillos con la pasta arrebatada a las alegrías de sus prójimos. Quizá a ellos no les afecte ni siquiera la pérdida del paisaje, porque estos amigos de lo ajeno se irán a vivir con lo robado a paraísos, incluso fiscales, y allí disfrutarán de paisajes idílicos, acallando sus conciencias a base de mojitos y salsas bullangueras.

Que los cojan, que los juzguen, y que su castigo sea ejemplarmente disuasorio para que ningún despechado queme lo que es de todos y a él le tocaba defender, y ningún desaprensivo crea que va a lucrarse cambiando a edificable una zona verde al quemarle la razón que le daba su nombre.

No estoy de acuerdo con que no existan leyes suficientes, aunque me pregunto si las penas son las adecuadas a la gravedad del delito. La Fiscalía del Medio Ambiente, aunque no ande sobrada de medios (mal general de la Justicia en un mundo con tanta base delictual), tiene el marco jurídico aceptable para actuar. El que este tipo de delitos caigan bajo la aplicación de la Ley del Jurado me parece razonable, precisamente, en este caso, por tratarse de valorar la posible comisión de un antijurídico que afecta a un bien social. Podrán perfeccionarse los tipols de delitos, desglosarse y agravarse las penas, pero existe suficiente arsenal jurídico, tanto en las jurisdicciones penal como civil, como para que esos impresentables reciban su castigo.

Lo que no nos devolverán serán los mismos bosques, y pasará mucho tiempo -y ya algunos no lo veremos- antes de que esas zonas de Galicia (también de otras partes de España, pero hoy lloro por una de las tierras que más quiero) vuelvan a ser orgullo del paisano, placer y descanso del viajero.

No hay derecho para hacer lo que hicieron, estos ladrones de paisajes. Que les caiga encima toda la fuerza del Derecho, nuestro reproche jurídico. El reproche moral ya lo tienen. Y moralmente, nos personamos como legitimados activos. Porque entre perjudicados, afectados y víctimas, estamos todos.

A sotavento: Casas de ensueño en Madrid y litigios que no dejan dormir

Madrid es una generadora pródiga de litigios de vecindad. Primero, por su tamaño; después, por su carácter. Aquí la costumbre es tomarse las cosas por la mano, dar la primera lanzada, apoyarse en la idea del que no corre, vuela.

¿Quién no ha tenido, tiene o tendrá, problemas con el vecino?. Las comunidades de propietarios son fuente inestimable de alimento para muchas familias de abogados. Aunque las Leyes de la Propiedad Horizontal y las Ordenanzas de Edificación solo se estudian en un par de semanas, sirven de ejercicio profesional toda una vida. Está el vecino moroso, el administrador descuidado que cobra dos veces la misma factura, los quórum de mayorías imperfectas para decisiones fundamentales, los avisos irregulares para convocatorias de junta de propietarios...

Hermanos mayores de quienes cometen esos pecados veniales son quienes abren un hueco en el forjado y se hacen un ascensor o un duplex para dar más valor a un piso, o los que amplían el salón cerrando la terraza,  o los que rajan el tejado, cortando de paso la salida de humos de los pisos bajos. Están también los que hacen ruido, los que ensucian de más, los comercios sin licencia de apertura, las clínicas de maternidad que vierten basura sanitaria en el cubo doméstico, los que usan la plaza de garaje como trastero, los que se olvidan cada cuatro de cerrar el grifo, los groseros... Toda una fauna que crece, se desarrolla y generalmente, tiene frutos, a costa de la paciencia, la ingenuidad o el desconocimiento del vecino.

Tengo un amigo que compró un apartamento en el Madrid antiguo, en una de esas casas que quedan por la capital que tienen aún carácter, fundamentalmente, el rasgo que les da su existencia centenaria. La casa estaba completamente rehabilitada, decía la propaganda de la inmobiliaria, y los materiales eran, claro, de primera calidad. Para mi amigo fue amor a primera vista. La fachada, recién pintada de colorines para resaltar los adornos bajo los falsos balcones, le recordaba incluso a una casa de su pueblo. El rótulo del local comercial ténía las letras esmaltadas. Un encanto.

Hizo la mudanza rápidamente y se instaló lleno de ilusión en lo que nos repetía, era su vivienda soñada. El fin de semana celebró una fiesta que preparó cuidadosamente. Encargó incluso los canapés a una empresa de cattering. No quería que faltara nada para conmemorar su gran fortuna.

No fui yo el primero que descubrió la grieta. Fue Lara, su novia. Cuando estábamos sentados en el sofá del salón, ella miró al frente y lanzó un grito que nos alarmó. Pensamos que le había dado un ataque. La grieta (la primera grieta, debo decir) estaba ya allí, desafiante. Mi amigo no quiso que la fiesta se estropeara: "Debe ser una simple fisura de asentamiento. La casa está totalmente rehabilitada."

Voy a ahorrar los detalles. Desde hace un año, mi amigo ha desmejorado mucho. Lara no quiso vivir en aquella casa, porque temía que se desplomara cualquier día. Dejaron su noviazgo. El es un batallador, un empecinado, pero comprendió que debía concentrar sus energías en salir de aquel embrollo y no estaba para bromas. Cada día descubría una nueva grieta, un agujero, oía ruidos y crujidos por las noches.

Las quejas al promotor, el descubrimiento de que la tal rehabilitación no había tenido lugar, la sorpresa de que la casa no contaba con permiso de habitabilidad, la aparición de nuevas y más profundas grietas, le quitaron mucho sueño y todo su humor. Cambió el carácter.

Mi amigo quiere salirse de la pesadilla, pero no puede. Ha colocado el asunto en manos de abogados, y ha tenido que hacerse cargo, junto al resto de los propietarios de la casa en estado ruinógeno, del pago a otro arquitecto para un nuevo proyecto de rehabilitación, que está desarrollando un nuevo constructor que, cada vez que mueve una pared o levanta un enlucido, descubre una viga carcomida o un hueco por donde tenían que pasar, al parecer,  forjados, zunchos o viguetas.

Bendito sea este país, amigo Sancho, en el que los antiguos cuentos de gitanos que pintaban al burro de marrón para venderlo como caballo, tienen más enjundia, y los prestos a engañar, cuentan con muchos más medios y el apoyo de profesionales de la regla de cálculo o de la pluma estiográfica. También los incautos deben ser algo más listos, y por eso, los que los estafan mejoran cada día sus procedimientos, y además de dar una lanzada, cuando el ofendido se revuelve, le clavan otra más honda.

Cuando me amigo le planteó al promotor que le había estafado, obtuvo una respuesta que le escoció en el alma: "Usted ha comprado un cuerpo cierto, así que sabía perfectamente lo que había. Además, si usted quería una vivienda de primera, ¿cree que iba a poder comprarla al precio de ganga que pagó?". 

Mi amigo es de los que no se dejan avasallar tan fácilmente. No cejará hasta que le devuelvan lo que pagó de más y le resarzan por los días en que no pudo disfrutar al completo de su frustrada vivienda deal. Tomará su tiempo, pero está seguro que ganará el litigio. Lo único que nadie podrá devolverle es la ilusión perdida por vivir en el centro de Madrid, en una casa antigüa. Salvo que le garanticen ante notario que le han cambiado todo, hasta las manijas de las puertas. 

Lo que no se esperaba mi amigo es que la promotora le denunciara a él también por daños y perjuicios, y le lanzara una demanda pidiéndole varios miles de euros por lucro cesante. La demanda no tiene pies ni cabeza, pero héte aquí que ahora el propietario apaleado tiene que defenderse también de que no le vuelvan a dar en él coco, cuando esperaba ser solo un afectado.  Ahora es también demandado, y en alta cuantía, por lo que su abogado aprovechó para espetarle, que según los baremos del Colegio profesional, es la cuantía de la demanda la que manda como orientadora de los honorarios, así que le pidió una provisión de fondos de aquí no te menees.

Madrid, ciudad también de pleitos y de pequeños canallas, que se mezclan bulliciosos y aviesoscon ciudadanos de buenas intenciones que, deseando solo vivir tranquilamente, no saben que su papel es convertirtse en víctimas propiciatorias. Esa cualidad insospechada hace de Madrid (¿es solo esta ciudad, o es mal de España?) en Tierra prometida para algunos abogados y arquitectos y otros hombres de carrera, que olvidando por lo que parece que la primera labor del buen profesional es orientar, aconsejan al cliente pleitear, llevan a sus Colegios a visar proyectos que no tienen pies ni cabeza, a despecho del sentido común, saltándose a la torera el fumus boni iuris,  y la deontología que, por supuesto, no es solo cosa de galenos, aunque no les sea de aplicación el juramento de Hipócrates.

Al socaire: Endesa, E.on, Gas Natural y la politica energetica nacional

La OPA de E.ON respecto a ENDESA se ha cruzado en el camino de la política energética en España. Un debate, el de las fuentes energéticas necesarias para atender a la creciente demanda interior, que, como nos ha sucedido otras veces, apenas si estaba iniciado, pero ya parecía a punto de concluirse como el rosario de la aurora. Los intereses en juego son tan grandes, el tema tan complejo, que la falta de una directriz consistente acaba siempre provocando que los argumentos individuales de los diversos agentes se hagan inconciliables, y se aplace la decisión de un Plan Energético para una próxima ocasión.

Así ha pasado. Las tímidas insinuaciones respecto a la posible reactivación de la fuente nuclear estaban siendo cuidadosamente dosificadas por un sector del Gobierno, al abrigo de una fuerte campaña de las empresas eléctricas y del Foro Nuclear. Se empezaba a hablar de la elección del lugar para depositar los residuos de mayor radioactividad, de las posibles ayudas económicas a las centrales de fisión o del refuerzo a los programas de investigación e incremento de subvenciones a las energías limpias. Y, de pronto, las diferencias entre los Ministerios respecto a la cuestión energética han quedado al descubierto.

La operación que aparece como elefante en la cacharrería es una ingerencia decisiva en la política energética, no solamente española, sino de una parte sustancial de la Comunidad europea. Si prospera la compra de Endesa por E.ON, se daría nacimiento a un gigante energético con gran capacidad para controlar los precios finales del gas y la electricidad dentro de la Comunidad. 

En lo económico, la culminación de la OPA, supone el desembolso de cantidades astronómicas.  El grupo alemán, que acumuló grandes beneficios gracias al monopolio del que ha estado disfrutando en Alemania, -no sin fuertes protestas de los usuarios-, podrá atender a su oferta sin mayores problemas. Y sus accionistas pueden estar satisfechos. Además de comprar una joya de la corona a bajo precio, la incorporación de Endesa les abre la jugosa promesa del mercado hispanoamericano, que jugará el papel tanto de consumidor, como destinatario de los mecanismos de desarrollo limpio, que supondrán un alivio para el cumplimiento de los objetivos de Kyoto.

La cuestión, desde la parte española, tiene el cariz de haberse analizado de forma urgente, y en parte, improvisando la respuesta. Las 19 condiciones impuestas por la CNE a E.ON, implican, entre otras, la renuncia a 7.400 MW de capacidad de generación, concretadas en la pérdida de la central nuclar de Ascó I, el suministro a las islas y a Ceuta y Meliña, y en las centrales térmicas que queman fundamentalmente carbón nacional. El nuevo consorcio debe cumplir con el plan de inversiones y asumir la obligación de venta de Endesa si otra compañía se hiciera con el control de E.ON. No se ve la coherencia de tales condiciones, cuando la cuestión energética española está sin resolver. ¿Por qué sacar justamente de la operación aquellas cuestiones que son más espinosas?

Las cantidades ofrecidas por E.ON benefician, únciamente a los accionistas de Endesa, ya que han mejorado en casi 5 mil millones de euros el valor bursátil de Endesa, respecto a la oferta de Gas Natural. Pero no es asunto de unos pocos, porque usuarios de la energía somos todos. Lo que obliga a extremar las cautelas en lo que se diga al exterior. Por ejemplo, la posición de preferencia hacia la oferta de Gas Natural, por ser nacional, planteada incialmente con ingenuidad por portavoces del Gobierno, era expresión de un genuino concepto de autarquía energética, y, por tanto, anatema oficial. Por ello, levantó de inmediato las protestas de la Comisaria europea de la competencia, Neelie Kroes, que ha vuelto a adelantar su postura, en idéntico sentido, respecto a las restricciones de la CNE, por obstruir la libre circulación de capitales y la libertad de establecimiento en la CE.

No se extrañe nadie. En una Europa que ha sido incapaz de aprobar una Constitución, las ideas contrarias al mercado único cuentan inmediatamente con rechazo oficial de las altas instancias europeas y son utilizadas por los gobiernos nacionales como bandera, siempre y cuando convenga a sus intereses. Así hizo Angela Merkel, obligando a matizar la posición de Rodríguez Zapatero, que se había limitado a leer el guión que le pasó José Montilla.

Que el modelo de Europa es, sobre todo, una reunión de mercaderes, lo hemos sabido sin dudas, quienes hemos tenido ocasión de ocuparnos de temas europeos desde la tierna infancia comunitaria que padeció España. Un Gobierno nacional ha de moverse en la Unión Europea de forma cauta, cínica, negociada, confesándose europeísta pero apoyándose en las fortalezas interiores. Si a un Ministerio se le ve el plumero de defender solo los intereses nacionales, los europeístas franceses o alemanes, bien experimentados, se le echarán inmediatamente encima. Porque para ellos, que las impusieron, esas reglas que los demás han de cumplir a rajatabla, admiten muchos matices.

De momento, lo que se ha producido es una intromisión en el debate energético español, obligando al avance respecto a las posturas antinucleares por una parte del Gabinete, dejando al descubierto la falta de homogeneidad del Gobierno y la bisoñez de los agentes energéticos, con una estructura de abastecimiento y distribución que está poniendo de manifiesto sus debilidades. Los precios de la energía y de la electricidad van a experimentar una fuerte escalada, y  la repercusión sobre el precio final dependerá del mix de producción que se adopte. E.ON quiere, apoyado por el Gobierno alemán, tener capacidad de decisión sobre lo  hispano.

A mí me parece que E.ON, dirigida por el gobierno alemán, ha creído que será más fácil romper la resistencia antinuclear en España que en Alemania y que, teniendo la capacidad de producir en ambos países europeos, podrá jugar con más bazas ante las opciones que se le puedan presentar en el futuro. No me imagino a sus directivos preocupados por haber dejado al aire las partes pudendas de anteriores manifestaciones del Tribunal de Defensa de la Competencia, de la CNMV o de la propia CNE, y sí felices de haberse adelantado.

Todavía sigue vigente (hasta finales de 2007) la acción de oro que puede ejercer el Gobierno sobre Endesa, y que le permitiría vetar adquisiciones superiores al 10%. La posibilidad está recurrida por la Unión Europea, pero, como todo vale para ganar tiempo, yo no descartaría en absoluto que fuera otro ingrediente a poner sobre la mesa.

Si hay tiempo para pensar, habría que volver a analizar qué sucedió cuando se intentaron comprar activos de la EDF en Italia, qué posición le corresponde a Hidrocantábrico y cómo profundizar en un mercado ibérico de la energía, dilucidar, con cifras claras y procesos técnicos fiables, cómo producir energía más barata para el consumidor, sin necesidad de convertir nuestro territorio en un océano de ventiladores o parques solares de juguete.

Incluso cabría concretar lo que se pretende con la proliferación de tantas centrales de ciclo combinado, que son prácticamente fotocopias unas de otras, y revisar todo el esquema. Con datos. Hay que difundir de una vez, por ejemplo, con qué cantidades y en qué horizontes temporales, será posible abastecer de energías limpias el crecimiento del consumo, y, por supuesto, con qué costes ambientales. Habrá que analizar, en fin, con qué disposición colectiva estamos trabajando para no seguir dilapidando la energía. Antes de que E.ON nos imponga sus propias condiciones.

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Dibujos de Angel Arias: Niña dando de comer carne a las palomas

Dibujos de Angel Arias: Niña dando de comer carne a las palomas

Al socaire: Israel y Hezbolá: Una paz difícil desde un entendimiento imprescindible (y 2)

No hay que extrañarse, pues, que cuando las diferencias se produzcan entre colectivos fuertemente armados, y los países con mayor poder (economía, armamento, población, intereses) miran a otro lado mientras atienden a sus propios intereses, la situación degenere fácilmente en una guerra regional o en un conflicto civil entre facciones. Mientras los observan destruirse, los grandes miden fuerzas, prueban armas, tientan sus poderes.

Israel (La fuerza de Dios) y Hezbolá (El partido de Dios) están sumidos en una guerra que sigue una escalada progresiva, avanzando en un pozo que, para las partes actualmente en conflicto, es cada vez más negro y más profundo. Y que corre, desde luego, el peligro de degenerar en una confrontación de mayor extensión si este banco de pruebas no se resuelve a satisfacción de ambos contendientes, los visibles y los invisibles.

No es una guerra de religión, ni quienes la dirigen y ejecutan desconocen un principio común a las creencias de ambos contendientes y, por lo demás, elemental: no matarás. Como todas las guerras, es una guerra de intereses económicos, unos específicos (tener más tierras, más agua); otros difusos (controlar la producción de petróleo, mantener la hegemonía mundial). Los protagonistas aparentes representan intereses más amplios que los propios.

La comunidad internacional -quiero decir, la occidental-, ha expresado, de forma prácticamente unánime, que las hostilidades deben cesar, y, con matices, que no ha de haber vencederos ni vencidos. La concreción de ese deseo tiene muchos matices. Porque si es cierto que dos maneras de entender el mundo han elegido ese escenario bélico para medir sus fuerzas a cañonazos, guardando de momento sus armas más mortíferas, la solución tiene que contentar los intereses de los que están detrás.

Algunos lugares comunes: Hezbolá no representa a la totalidad del mundo árabe, y su ideología es solo una expresión beligerante de las diferencias entre suníes y chiíes que está dividiendo al mundo islámico. La alianza de civilizaciones, que pareció contar con el apoyo de las potencias, incluso de Estados Unidos, no es factible más que desde una postura de tolerancia y respeto recíprocos entre occidente y oriente.

La alianza, e incluso la coexistencia pacífica, son posturas imposibles mientras no se diluya  la obsesión por la dominación chií sobre los países árabes, que cuenta con el liderazgo de Irán, apoyado por Siria (que no está por ello, en principio, interesada en un Líbano democrático) y por Hezbolá y Hamás. 

La disminución de la tensión implica que Egipto, Arabia Saudita y Jordania (por citar solo a aquellos más próximos al área en conflicto) han de contar con mandatarios con autoridad entre los árabes, y ser ejemplo de democracia y prosperidad en su entorno.

La simpatía occidental hacia ciertos países árabes, traducida en desembolsos económicos y ayuda bélica, y la marginación y el castigo continuado a otros, supone una toma de posiciones equivocada que favorece y alimenta la tensión en el mundo árabe.

La situación de persistente discrepancia ideológica y económica solo necesita de una excusa para generar en un conflicto armado. Israel ha sido ariete en bastantes ocasiones. Unas veces ha sido la inestabilidad de Palestina, el secuestro de militares israelíes o la constitución de una franja defensiva del estado forzado de Israel. 

Por sus resultados, se puede deducir que, aunque se han expresado varias fórmulas por manejar la tensión entre Palestina e Israel, el interés de encontrar una solución definitiva nunca ha contado con pleno apoyo de las potencias. Así se dejó que Palestina evolucionase a peor, se incrementó la ayuda a Israel, convirtiendo a los palestinos en sus criados, se marginó a Siria y Argelia, se ignoró a Líbano. Se mantienen como colonias virtuales de los países ricos a Marruecos y Túnez, incluso a Egipto.

El éxito electoral de Hamás en Palestina llevó a este partido revolucionario a plantearse la necesidad de reconocer Israel, algo que la dirección exiliada de Hamás no podía admitir, por lo que, sabiendo lo que hacía, ordenó el ataque contra un puesto militar israelí.

La respuesta militar de Israel, premeditada o cayendo en la trampa de la provocación, causó muchos muertos palestinos y desplegó un plan trazado de antemano, porque los radicales se consideraron legitimados. Hezbolá apoyó la acción capturando por su parte a dos soldados israelíes. Irán, manejando la situación entre bambalinas, desviaba así la atención internacional sobre su programa nuclear.

Ni siquiera la situación que da origen a las hostilidades manifiestas es, por lo demás, nueva. En junio de 1982, Israel había invadido el sur de Líbano en la llamada Operación de Paz para Galilea, por la que se pretendía expulsar a la OLP del sur y crear una franja protectora de los asentamientos coloniales del Norte del país. Hoy Israel pretende crear una franja de 40 km en el sur del Líbano.  Entonces el motivo alegado fue el atentado contra el embajador de Israel en el Reino Unido, Shlomo Argov, que se atribuyó a la OLP.

¿Qué consiguió entonces Israel? Aumentar las razones sentimentales de que disponía su enemigo, Hezbolá, entre los radicales islamistas, convirtiéndose en fuerza del Estado dentro de Líbano. Se incrementó la cohesión de las facciones árabes simpatizantes del chiísmo. Se estrecharon los lazos entre Siria e Irán. Paralelamente, se generó un monstruo en Irak. Y se debilitó la argumentación en favor de los países pro-occidentales entre los árabes moderados.

Esta confrontación tiene que detenerse de inmediato. Hay que recuperar el acuerdo de Beirut de 2002, y hacerlo cumplir. Entonces el mundo árabe firmó una paz completa, que incluía relaciones pacíficas con Israel, a cambio de que este país, retrocediera a las fronteras de 1967 y aceptara un estado palestino.

Claro que esta es una situación muy difícil de plasmar en la práctica, si Israel, con el apoyo de los Estados Unidos, se niega a cumplir el acuerdo. Prefieren tener a un estado palestino fragmentado, y contar con un ejército poderoso en la zona.

No tengo buena opinión de las capacidades de la política exterior norteamericana. Sus propuestas parecen inclinarse porque el sur del Líbano sea controlado por el ejército libanés -ignorando que contiene elementos chíies- y que se fragmente o destruya a Hezbolá. La fórmula tiene colores parecidos a la que se pretendió imponer en Irak, hoy sumergido en una guerra civil.

Hoy mismo, el ataque israelí a Beirut, que ha sido sometido indiscriminadamente a un bombardeo, no servirá sino para despertar nuevas simpatías entre los libaneses neutrales.
También creo poco factible e la presencia de una fuerza internacional en la frontera entre Líbano e Israel, porque el interlocutor habría de ser Hezbolá y no el gobierno libanés. Un gobierno, además, que no ignoraba -ni el ni nadie enterado de los movimientos en la zona- que el ejército de Hezbolá estaba acumulando cohetes Katiuska en su zona (y ahora posee incluso Fajr 5 de fabricación iraní, con alcance de 90km), con un objetivo claro: Israel.

A mí me parece que la presión internacional, capitaneada, por Estados Unidos y por la Unión Europea, pero contando también con la incorporación de los países árabes de tendencia suní, debe conducir a las partes a un inmediato cese de hostilidades. La negociación no puede dejarse a los contendientes, debe imponerse desde la autoridad de los intereses superiores, y bajo el principio de la falta de legitimidad para dirimir los conflictos con la lucha armada, en una guerra no declarada que afecta, sobre todo, a las poblaciones civiles.

Hay que tener la valentía de replantear, seguramente, la cuestión de los límites del estado Israelí y Palestino, y expresar a los Estados con tendencia shií que el mundo occidental, puede y quiere, entenderse con ellos. Habrá que darles argumentos, y colaboración, para que vean que su Dios, como el nuestro, como el de todos los creyentes y no creyentes civilizados, no tiene interés en que ventilemos nuestras diferencias a bofetadas, sino que nos ha dejado libres para construir un mundo mejor.
Desde el apoyo común, la comprensión de los otros, concentrémonos en la exterminación de la pobreza, en la búsqueda de la mayor felicidad para el ser humano.

¿Es tan difícil? ¿Habrá que recrear otro Dios que abomine de aquel que tuvo un día la debilidad de adoptar nuestra naturaleza para darnos ejemplo de vida?
 

Al socaire: Israel y Hezbolá: Una paz difícil desde un entendimiento imprescindible

Cuando los conflictos de intereses no se resuelven por la negociación, y las partes acuden a la violencia, la solución de la discrepancia  incorpora variables que las partes generalmente no pueden ya controlar. La ira ciega, y más aún ciega el deseo de venganza, de superar el daño que nos inflinge el otro. Hay muchos ejemplos, porque la naturaleza humana es muy proclive a perder los nervios, tanto de forma individual como (y esta variante deberían analizarla profundamente los sociólogos) especialmente de manera colectiva.

La Historia está repleta de ejemplos de disputas llamadas geopolíticas, en las que pequeños estados beligerantes son dirigidos, incluso a veces sin saberlo, por fuerzas superiores cuyas intenciones permanecen secretas y anónimas o que, incluso, bajo la apariencia de apoyar las negociaciones de paz y dar consejos, lanzan más cizaña.

El odio y la pasión ciegan a los soldados en campaña, que desde el primer momento son testigos de los horrores que atribuirán solo a la otra parte. El orgullo, la presión popular, la obstinación, embotarán la razón de quienes dirigen las guerras desde los despachos. La vuelta a la calma se hará por momentos más difícil, y se acumula agresión sobre agresión, violencia sobre violencia. El único deseo acabará siendo, bien la total destrucción, o la completa sumisión del otro.

No quiero parecer simplista, pero el ser humano cae prisionero de la ira continuamente. Nos enfada que alguien detenga su coche delante del nuestro aunque no llevemos prisa, no importa si es para bajar a su anciana suegra o desocupar el maletero. Basta observar la cantidad de discusiones que se plantean todos los días en la calle, que parece como que nos gustara airear ante los demás nuestras diferencias, o hacer ostentación de mala leche. Para explotar,  vale igual un penalti que el que la niña llegue a casa con dos suspensos, que el pantalón tenga dos rayas en la misma pernera o que un coche más rápido nos lance una china al parabrisas.

Qué decir en lo tocante a las creencias. Nos parecerá insoportable que alquien critique nuestras ideologías, nos resistiremos a admitir la oportunidad de las decisiones y comentarios de nuestros contrarios. Lo nuestro es lo mejor. Si el mejor guisado es el de nuestra madre y la mejor inteligencia, la de nuestros hijos, la única doctrina válida será la que mamamos en la cuna.

Por eso, para muchos, no hay más dios que el suyo. Lo pongo con minúsculas, no por hacer profesión de agnóstico, sino para incorporar así a todas las religiones verdaderas y falsas, tener en cuenta a todas las creencias, y poder agrupar todos los argumentos cuya esencia sea negar la razón espiritual del otro.

Si no estamos preparados para dialogar y transigir, la única forma de construir nuestro mundo ideal es pisotear los terrenos en donde se mueve la razón del otro. Cuando alguien nos de la primera bofetada, no nos plantearemos la proporcionalidad de la respuesta, ni nos preocupará analizar sus circunstancias. Quedará descartada la posibilidad de que aguantar el dolor expresándole al otro que necesitamos más razones. Habrá que resolver la cuestión a garrotazos. 

 

Al socaire: Afinsa y los tigres de dientes de sable

Entre 350.000 y 400.000 personas están afectadas por el caso Afinsa- Fórum filatélico, conformando el mayor escándalo financiero español, desde que el 9 de mayo pasado se produjo la intervención de las empresas por la Fiscalía del Estado, siguiendo instrucciones de la Agencia Tributaria, derivadas de las graves irregularidades detectadas por la inspectora Maria Teresa Yábar en las cuentas de Afinsa, y que reflejó en su informe.  El volumen de lo presuntamente estafado se valora actualmente en unos 3.500 millones de euros, por estimación de una inversión promedio por afectado de unos 10.000 euros.

A mí me parece, en primer lugar, que lo relativamente modesto de las cifras promedio ponen de manifiesto que la gente normal (los afectados lo son, sin duda) es cauta ante la promesa de rendimientos por encima de lo normal, aunque sean aconsejados por sus amigos o por el alcalde de su pueblo. No han arriesgado mundo individualmente, por lo general: solo una parte de sus ahorrillos.

Si se mira por el otro lado, el de los presuntos implicados en la presunta estafa, tampoco la oferta empresarial era arriesgada. Los rendimientos anuales garantizados por estas entidades ahora en la picota eran solo del 6%, que, si bien son superiores al actual coste del dinero en dos o tres puntos, son bastante inferiores a los beneficios empresariales de un amplio sector de las empresas que cotizan en Bolsa.

Así que, aunque la mayoría de los no afectados tienden a mirar el asunto como una versión combinada y algo más elaborada del timo de la estampita -que suena, además, como denominación muy aplicable- y de la pirámide, el negocio en sí no me parece descabellado. Confiar en que unos sellos de ediciones limitadas se revaloricen con el tiempo no es lo mismo que creerse el cuento de que te vas a hacer millonario en un par de meses si  envías copias de una carta horriblemente redactada a diez amigos, poniéndote tú el último de una lista de desconocidos, y con la condición adicional de que transfieras un par de euros al primero de ella, para no romper la cadena. Esta propuesta sí que se ve a la primera que no va a funcionar, porque lo que hace cualquiera, si es que se decide a entrar en el juego, es poner su nombre hacia la mitad de la lista, enviarlo a doscientas personas conocidas y, por supuesto, no se le ocurre mandar el dinero.

Cabe recordar, además, que los beneficios que se pueden obtener por la inversión en sellos, apoyándose en un mercado ciertamente restringido y de tirada limitada, son bien conocidos por todos los niños españoles -¿y del mundo mundial?-, y muy especialmente, los de mi generación. Pues no hemos recogido nosotros pocas estampitas, clasificado y ordenado con dedicación infantil, convencidos de que lo hacíamos por la salvación de Rusia, la conversión de China o cualquier otra buena causa por el mundo necesitado y lejano. ¿Quién no tenía, además, un tío o un vecino coleccionista que valoraba cada dos o tres días sus existencias, ordenadas en álbumes primorosos, en varios millones de pesetas, que eran la garantía de una herencia estupenda para sus deudos?.

En fin, puede que las valoraciones de las existencias de Forum y Afinsa estén sobreestimadas, haya dudas acerca de si los depósitos de sellos serán de la calidad y cantidad contabilizadas, acreditadas o simplemente insinuadas, pero su valor, con seguridad no es nulo en el mercado.

Y todo lo que no es res nulius perpetua (que hasta el concepto de lo que no vale nada puede cambiar), no está libre de alcanzar valores muy altos en los mercados de la coyuntura y del capricho. Valga como ejemplo lo que están dispuestos a pagar algunos por un balón de fútbol con las firmas de esos atletas que dan patadas al balón y cabezazos a sus contrincantes, o por la ropa interior que utilizó Madonna en cualquier performance. Como ejemplo vale incluso lo que se paga por un cuadro de Gris, Picasso o Schiele, por citar solo tres de mis miles de pintores favoritos.

Hacienda también debía estar convencida de que estas empresas estaban realizando un buen negocio, porque admitió sin problemas que Forum Filatélico, por ejemplo, habia obtenido beneficios por valor de 485 milones de euros y metió en su caja impuestos por encima de 176 millones. Ahora, la Audiencia Nacional ha solicitado expertos con conocimientos acreditados en valoración de sellos y que no hayan tenido nunca relación con las empresas afectadas, pero no antes; y lo que se puede indicar es que la labor que habrán de realizar no es sencilla y tomará años, y, además, que como el valor de lo estimado fluctúa con el tiempo, las valoraciones ni serán exactas ni podrán incorporar el efecto de contracción del mercado ante una salida masiva de un bien cuyo valor fundamental proviene de su consideración de escaso.

Por su parte, los ex directivos de Afinsa han solicitado la devolución de 210 millones de euros en impuestos, más intereses, que estiman cobrados indebidamente, ya que si se considera empresa financiera y no mercantil al invento, no deberían haber sido percibidos por el Fisco. Pues no me parece descabellado.

La tremenda movilización de intereses, reclamaciones y disgustos que acarrea una decisión de tanto alcance como la adoptada con las empresas afectadas, está implicando varias consecuencias de alcance jurídico. Por ejemplo, la agrupación de los afectados (aún movilizados de forma escasa) en dos Asociaciones de Consumidores principales: Ausbanc (Asociacion de Usuarios de Servicios Bancarios) y la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), de las que la orientación política de sus dirigentes parece corresponderse con los dos partidos mayoritarios. Además, los afectados, en la defensa de sus intereses (centrados en la existencia de un derecho de crédito), se ha desplegado una variedad de demandas en distintas direcciones, abriéndose causas penales, civiles y administrativas.

Ausbanc, por ejemplo, ha pedido como reclamación previa de responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas, 67 Millones de euros, considerando que la Agencia Tributaria ha cambiado de criterio al pasar a considerar la actividad a financiera y no estrictamente mercantil. Existen causas penales contra los ex responsables de ambas empresas, que se encuentran en fase de instrucción: el Juzgado Central de Inspección nº5 (el del juez Garzón) instruye las de Forum y el Nº1 (el del juez Pedraz) el de Afinsa.

Los resultados de las inspecciones tributarias de Afinsa están también recurridos ante el Tribunal Supremo (en su Sala de lo Contencioso), porque los anteriores responsables entienden que los compromisos que tenían con sus clientes no eran obligaciones y, por tanto, no deben ser trasladados al pasivo; o sea, que la empresa no puede ser considerada en quiebra técnica. La madre del cordero, pues.

Para ampliar las posibilidades de incrementar la masa de la quiebra (o sea, lo que habrán de repartirse los acreedores), y, también, cómo no, para hacer más barullo, un grupo de afectados presentó una querella criminal contra 12 ex ministros (los que lo fueron desde 1989, fecha de creación de Fórum) responsables de las Carteras de Consumo y/o Economía y Hacienda, por omisión del deber de perseguir delitos, y abandono de la obligación de tutela de un servicio público esecial, entre otras alegaciones. También han denunciado por lo penal a los directores de la Agencia Tributaria y del Instittuto Nacional de Consumo en el período.

Es imposible predecir dónde va a acabar la historia y, si mis simpatías han de estar con alguien, estoy con los afectados, con esos pequeños inversores que creyeron que era posible garantizarse un rendimiento muy razonable, invirtiendo lo que les había costado mucho trabajo ahorrar, comprando sellos en una empresa especializada y antigua en el mercado. Otros compran árboles, cerdos jamoneros, parques eólicos, solares en un cementerio. ¿Son más listos, son más tontos?

Al fin y al cabo, todos mantenemos algo de niños en nosotros, y sin que se nos tenga por ingenuos, necesitamos creernos lo que nos dicen los que parecen tener más información, y confiamos en un Estado algo paternal que, además de convencernos de que Hacienda somos todos, nos tutele y defienda de los malos.

Para valorar el alcance de lo volatilizado, hay que esperar a que se hagan las cuentas de lo que está en las cajas fuertes de Afinsa y Forum, tasar y vender todos sus activos, incorporar lo proveniente de las responsabilidades cuantificables que se ventilen, y esperar mucho tiempo. Por eso, lo seguro es apostar porque el asunto dará mucho que hablar, y hasta puede correr el riesgo de acabar como la historia de los tigres de dientes de sable.

Parece ser que en el Mioceno, hace nueve millones de años, dia más dia menos, en los terrenos que hoy ocupa la localidad de Torrejón de Velasco, en Madrid, los depredadores  cayeron en las fosas abiertas en los terrenos de sepiolita por querer alcanzar a sus presas, que habían caído antes. Ni unos ni otros pudieron salir, y gracias a ello los investigadores de hoy están pudiendo reconstruir la vida animal de hace tantos años, utilizando los esqueletos casi intactos de aquella rica fauna animal, muy bien conservados. Para más información, la sepiolita hoy se usa, sobre todo, para hacer camas limpias a los gatos domésticos.