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El blog de Angel Arias

Al socaire: Manejando hechos o ideologías (1)

 Ayer asistí a una de esas falsas discusiones en los que  ambos discrepantes exponen sus razones sin escuchar las del otro. Se trata, en rigor, de dos monólogos paralelos, cuyo fundamento puede ser el que los interlocutores están convencidos a priori de que son poseedores de la verdad, y, en consecuencia, utilizan la ocasión como excusa para demostrar su erudición y sus convicciones ante un tercero, que, incapacitado para terciar en la conversación –no le dejarían- se limita a sonreir como un imbécil.

Hablaban de España, esto es, de lo que está pasando en este país, de  la explicación que ambos encontraban para que las cosas estuvieran evolucionando de una determinada manera y no de otra.
 Sobre todo, los discrepantes no escatimaban el reproche a las posiciones de los otros, culpándoles de su falta de ayuda, atribuyéndoles torpeza intelectual, aficiones a la corrupción  y, en suma, todos cuantos desmanes se pueden pensar del más reprobable de los humanos.

En las casi dos horas de conversaciones paralelas, yo adopté la posición del observador, siempre cómoda, pero es que no quería desnivelar la balanza, interesado en que la conversación se mantuviera, por ver si llegaban a un final distinto del mutuo agotamiento.

No había, a la postre, mucho que hacer aquella tarde. 
 Así que les dejé que pasaran revista a una buena proporción de los temas en los que  los dirigentes de los partidos políticos mayoritarios han concentrado últimamente su búsqueda de las dos Españas. 

La situación vivida en mi diminuto banco de pruebas no hacía sino repetir, a escala reducida, lo que es lugar común en los debates que ahora se producen. No se pretende, el intercambio de pareceres, ni el enriquecimiento ideológico, ni mucho menos la búsqueda de la verdad que pueda estar en el otro, sino declamar en voz alta lo bien que se entiende el mundo en que vivimos. La escenificación de las diferencias de criterio parece más  enfocado a juzgar la actitud y talante de los líderes políticos que a deslindar las razones que podrían sustentarlos.

Como si los conocieran de cerca, los tertulianos hablan hoy de los personajes que pueblan nuestro mundo exterior, utilizando solo sus nombres de pila, definiendo sus caracteres con firmes pinceladas. El uno será pusilánime, el otro descarado, la una no era nada inteligente; se mezclan circunstancias personales, íntimas algunas, con anécdotas de pacotilla.
 No hay debate sobre reformas sociales, mejora de las prestaciones sanitarias, impulso al desarrollo económico o análisis de la gestión de los recursos a escala internacional, por poner algunos ejemplos de los que, quizá con idénticos interlocutores, hubieran alimentado las discusiones universitarias de los años sesenta y setenta. No. 

En un momento dado, uno de los protagonistas, pretendiendo ser demoledor definitivamente, dijo: “No nos entendemos,  porque yo manejo hechos y tú ideologías.”  

Esta frase me hizo pensar que hace tiempo que incluso quienes nos damos de intelectuales, no manejamos ideologías, sino hechos. Nos interesan tanto los elementos concretos que  hemos perdido interés por la perspectiva.

Al pairo y al socaire: Las cualidades de lo español y lo asturiano

  En la novela “Inglaterra, Inglaterra” de Julian Barnes, un grupo de británicos, capitaneados por el magnate Jack Pitman, elige la isla de Wight para construir el Gran Simulacro de Inglaterra, reuniendo en ella todos los tópicos y esencias de la Inglaterra  original, pero más concentrada, y así, por tanto, más fácil de asimilar para turistas, directa y suficientemente satisfactoria para propios y extraños.

Para acertar con la plasmación del modelo (que es concebido como un negocio), el empresario Pitman pide a expertos y a potenciales clientes que le indiquen cinco de esas presuntas quintaesencias de lo inglés, y con las más repetidas, construye la lista de las cincuenta más votadas: el Top 50. 

Me parece que la idea es muy atractiva, y aprovechando los calores del verano, he tratado de construir un primer escenario de lo que serían los elementos básicos de lo español para turistas –tanto de lo bueno como de lo malo-. También he pretendido que haya guiños (incluso varios) para los indígenas.

Las he escrito a vuelapluma, porque, al fin y al cabo, lo ahora entregado no es más que el primer ensayo, y, además, no realicé la macroencuesta del magnate Pitman, ni siquiera en la ficción. Invito al lector a que las perfeccione: ¿Cuáles serían las cincuenta cualidades que definen lo hispano para un extranjero, para que no se sienta defraudado cuando nos visite, y encuentre lo que espera encontrar, lo que millones de turistas han llevado de aquí a sus hogares, pensando que habían conocido nuestras esencias, lo deeply topical spanish?. 

(Advierto que me salieron más de cincuenta, y que paré de escribir cuando me dí cuenta que iba camino de las cien cualidades, escritas, eso sí, sin orden ni concierto, procurando mezclar lo serio con lo ácido). 

  1. las corridas de toros, y, en especial, la suerte de varas
  2. la familia real y sus fotos de vacaciones
  3. el discurso de Navidad del Rey y el debate sobre el estado de la Nación
  4. Almodóvar/Amenábar (como autor de Mar Adentro y Todo sobre mi madre, simultáneamente)
  5. que te roben el bolso o la cámara a la primera de cambio
  6. Gassol, Raúl, Zidane, Ronaldinho y, sobre todo, Figo
  7. la envidia, las discusiones a grito pelado
  8. la siesta, (incluso con orinal debajo de la cama)
  9. la puerta del Sol, sobre todo, el día de fin de año
  10. un sol de castigo,
  11. armaduras oxidadas, hechas de hojalata
  12. playas atiborradas con grupos de jóvenes jugando a la pelota
  13. la Giralda; la Giralda en  obras
  14. la Generalitat, (con Maragall, Carod-Rovira y José Montilla y algún otro); de fondo, el País Vasco
  15. Eta (encapuchados con armas), y negociaciones
  16. el Real Madrid perdiendo en el Bernabeu por goleada; y el Barça, campeón de copa
  17. varios científicos trabajando en el extranjero y deseando volver
  18. el Rioja y la sangría (muy buena si se hace con Rioja)
  19. la huelga de pilotos en temporada alta de Iberia
  20. las sardinas asadas, y el olor a fritura
  21. los pinchos variados y algo grasientos
  22. la tortilla española, la ensaladilla rusa, el gazpacho,
  23. las discusiones a gritos,
  24. la mantilla española, mujeres en procesión
  25. la sandía y el melón,
  26. Toledo desde los cigarrales,
  27. La plaza mayor de Salamanca,
  28. las Fallas, con el incendio de algún taller pirotécnico
  29. San Fermín, algún herido
  30. guiski y compuestas muy baratas, borracheras de ingleses
  31. mujeres jóvenes riéndose,
  32. la guardia civil,
  33. parejas de homosexuales en camiseta por la calle
  34. los gitanos
  35. rebaños de ovejas paseando por Madrid
  36. mendigos durmiendo en interior de cajeros
  37. el flamenco, y los tablaos
  38. el Museo del Prado (solo algunos cuadros de Goya y Velazquez),
  39. Picasso del Guernica y de la época azul,
  40. el machismo, hombres riñendo a mujeres
  41. la navaja,
  42. las aceitunas y el tapeo,
  43. el piropo al pasar (incluído el exabrupto),
  44. el bigote recortado;las barbas sin arreglar
  45. la saeta
  46. las perlas cultivadas,
  47. los campos de girasol, las amapolas
  48. la guerra civil, Franco, y discusiones al respecto
  49. la diarrea estival,
  50. Gentes tomando el sol en una plaza,
  51. Las pateras y, luego, algunos negros haciendo gestos cuando aparcamos el coche
  52. niños corriendo, persiguiéndose entre personas mayores
  53. el sol de castigo,
  54. la boina,
  55. el pañuelo sucio en el bolsillo de la chaqueta,
  56. la feria de abril en Sevilla, lloviendo,
  57. los toros de Osborne, sin Osborne
  58. la gente amable,hablando un ingles horrible, y dando indicaciones equivocadas
  59. las iglesias vacías, y unas voces (de monjas) cantando gregoriano,
  60. camareros bastante sucios y limpiándose los mocos,
  61. los dulces variados e ingeniosos; alguna mosca
  62. Espectadores en cafeterías y bares viendo programas de actualidad, como El tomate
  63. Campos de golf en la costa del sol
  64. papeles sucios y desperdicios por el suelo en las cafeterías,
  65. el paisaje verde, el paisaje quemado,
  66. las angulas, los calamares,
  67. las procesiones y las romerías populares,
  68. las muchas Vírgenes y santos,
  69. las estatuas  a gente desconocida
  70. los mausoleos abandonados y los cementerios soleados,

 Y para animar a las intervenciones localistas, me he aventurado también a apuntar las cincuenta cualidades que definen lo asturiano: 

Ser grandón, aparentar

  1. La cordialidad
  2. La amistad ofrecida después de cruzar un par de palabras
  3. Los cantarinos
  4. La Santina y Covadonga
  5. Los osos y el urogallo
  6. El quesu Cabrales
  7. La lluvia (el orbayu)
  8. Los pradinos siempre verdes y los maizales
  9. Tinín Areces y Gabino de Lorenzo (por el hoy)
  10. Oviedo limpio y con las casas de colorines: Oviedo en obras hecho polvo
  11. El IDEFA, el PAUR, la Zur, la SRP, la SRR, el IFR, y todas las combinaciones posibles de letras
  12. El Soma-UGT (y Villa)
  13. La Dupont
  14. El Carbón
  15. La Narcea Gold Mines (y su cierre)
  16. La siderurgia (Ensidesa, ahora Mittal); la reconversión
  17. La emigración a América y a donde sea; volver
  18. La manzana
  19. La sidra y cómo escanciarla (bien y mal); hay sidra de expresión, también
  20. Los cotos salmoneros y volver a casa con las manos vacías (incluso sin haber ido de pesca)
  21. Los eucaliptos y otros árbolos autóctonos de Asturias
  22. Las madreñas
  23. La catedral de Oviedo (sin terminar, parece)
  24. La playa del Musel
  25. Letizia Ortiz, princesa de Asturias y las letizias, unas galletas que incluso se comen
  26. Los premios Príncipe de Asturias
  27. Severo Ochoa y Teo López Cuesta (el orden no tiene importancia)
  28. Fernando Alonso (hay varios: uno es reencarnación de Lamela, saltador)
  29. El campo San Francisco
  30. El Musel y, también, el Peine del viento (para la foto)
  31. Los días grises, las nubes oscuras (cúmulo-nimbos y cirros)
  32. La Regenta (hay estatua)
  33. La central de Soto de Rivera
  34. Los bolos
  35. Los maquis
  36. Los oricios
  37. La fabada
  38. Las berzas y el pote de berzas
  39. Las casadielles y los carbayones (dulce)
  40. La boina y la fesoria
  41. El Negrón (Túnel)
  42. Las romerías
  43. Las avellanas (avlanes, preferiblemente, turraes)
  44. Las castañas, incluso las pilongas
  45. El chorizo y la morcilla
  46. La montera picona
  47. El asturcón
  48. El Sueve y el Picu Urriellu
  49. Somiedo y Muniellos
  50. El descenso del Sella
  51. Adelantar en curva, sobre todo si el coche adelantado va conducido por una mujer o un conocido

Esto puede ser solo el comienzo.

Invito a los queridos seguidores de este blog (o bloc) a que definan en breves frases lo característico de sus ciudades, regiones y países. Así tal vez podamos tener en poco tiempo un esquema de cómo vemos el mundo, y tal vez el conjunto sería susceptible de ser introducido en una cápsula del tiempo y, dentro de unos años:
a) servir de indicativo para nuestros descendientes,
b) dar pistas a posibles invasores del globo terráqueo, o
c) servir de deleite para nosotros mismos.   

Al pairo: ¡Cuánto cuesta nacer y morir!

En las tertulias que desde hace varios años venimos sosteniendo en el restaurante AlNorte, hay un tema que no me he atrevido a proponer, aunque lo hemos rondado un par de veces: La muerte. En nuestra sociedad, está muy claro que hay algunos temás tabú, y que andamos sobre ellos de puntillas. Este, que es tan principal (innecesario recurrir al tópico de que la nuestra se alimenta de nosotros), ha sido arrumbado en nuestra cultura a un lugar marginal. Vivimos para el placer, y la enfermedad y la muerte nos molestan. Tenemos que estar sanos.

Hace unos días, mientras disfrutábamos en estupenda compañía de una carne a la brasa de vacuno serrano (y después de que el anfitrión nos explicara que hay que pedir el lomo alto al carnicero, a despecho de recortar bastante el género), reconocíamos varios de los habituales contertulios que el asunto había que abordarlo. Llegamos a la conclusión de que, para no asustar al personal, habría que darle otro nombre a la tertulia. ¿Final de la vida, tal vez? ¿Tránsito, Tanatos?.

Hay dos hechos que son consustanciales al ser: el nacimiento y la vida, y a ambos los estamos rodeando de misterio. Lo que significa, y ahí voy, que alguien los ha convertido en buen negocio. Porque donde hay misterio, hay tela.

Me surge este poco habitual pensamiento como consecuencia de un artículo de Rosa Montero, "El desastre de parir" (El Pais Semanal, 13 de agosto de 2006), que toma bríos de un libro escrito por Isabel Fernández del Castillo, "La revolución del nacimiento".  La idea que allí se expresa es que en España se ha convertido el hecho natural de parir, dirigido naturalmente por la hormona oxitocina, en todo un trauma para la parturienta y el nacido: potro obstétrico, epidural, ambiente quirúrgico con casi habitual episiotomía, epidural, gotero... Nadie pare en casa.

Nacer cuesta hoy mucho dinero, para beneficio de un floreciente negocio en el que la medicina recreativa con la que algunos facultativos hacen su agosto toma asiento, haciendo de lo natural un templo del misterio... No tengo ni qué decir que en muchas de esas clínicas de maternidad, previstas más como hotel que otra cosa, cuando surge la menor complicación hay que llamar a una ambulancia para que se lleve a la madre o al neonato, a ritmo de ululante sirena, al Hospital público más cercano, en donde disponen de otros medios.

El negocio empieza a organizarse mucho antes, en realidad. Surge ya incluso antes de la concepción de la criatura. Cualquiera con la mínima curiosidad puede advertir cómo proliferan las clínicas para fertilización in vitro. Los anuncios que pretenden estimular, sobre todo, a las donantes de óvulos no admiten desperdicio: se buscan jóvenes universitarias, de talante desprendido, que para ayudarse en sus estudios o permitirse algún capricho, donen algunos óvulos que, una vez fertilizados en probeta con semen del varón de la pareja deseosa de paternidad, traerán la alegría -si todo sale bien- a la casa de los estériles, quizá bajo la forma de trillizos.

También, si el estéril es él, las clínicas a las que me refiere proporcionan la cesión de semen juvenil, con buen pedigrí aunque obligadamente anónimo, para inseminar a la futura madre esperanzada. Aunque la Ley prohibe pagar por los servicios a los donantes, se ha inventado la fórmula de compensar "el daño y las molestias causadas", recompensando con 3.000 o 4.000 euros a las estudiantes (y algo menos a ellos, que el riesgo es menor en estos casos) 

No tengo qué decir que la técnica está más que probada desde la amplia experiencia veterinaria. Por eso, algunas clínicas de postín cuentan entre sus expertos a diplomados veterinarios, que saben mejor de qué va la cosa. Era yo un niño, y ya andábamos en Asturias mejorando la raza de las frisonas con semen de sementales norteamericanos de los que se conocía a los abuelos y por los que se garantizaba hijas con magnífica producción de leche.

Desde el reconocimiento más completo hacia la medicina que nos cura, hacia el buen médico, creo que habría que desmitificar de una vez esa escasa ciencia médica que hace negocio de lo natural. Ni partos rodeados de teatro, ni alimento comercial a una obsesión moderna por tener hijos como sea, incluso a destiempo o contrariando a natura. Pero, sobre todo, no hagamos negocio de lo que es, sin más, un proceso simple, con escasa o nula innovación, con poca técnica.

Vivir y morir merecen, en mi opinión, todo el respeto.

Al socaire: Las intenciones del los blogueros, y en especial, las mías

El 11 de mayo del 2006, el director de Times Newspapers, Paul Hayes, en una conferencia que pronunció en Londres, se refirió a los millones de blogueros o blogeros(individuos que escriben cuadernos informáticos, entre los que me cuento) con la intención de darles un varapalo. Desde la autoridad que le da, indudablemente, gestionar una publicación que recibe miles de entradas diarias, lanzó unos comentarios que deberían servir para  hacer meditar tanto a quienes rumian la idea de abrir un cuaderno informático, como, por supuesto, a quienes ya se están dedicando con más o menos ahinco a escribir cosas en  el suyo.

"Blogs will be a continuing part of content output, but only a relative few will be read beyond the narrowest of audiences. Most will disappear unnoticed and, frankly, unmissed by the world."

"Those who would endure were: "branded bloggers" (well-known writers or celebrities); "intelligent aggregators" (who make little comment but drive readers to other useful sites); "well-connected bloggers" (such as journalists, ex-politicians or specialists who uncover information); and "brilliant bloggers" (who attract readers with their prose and wit)."

Así que, si Vd. quiere resistir como blogero, y no es un famoso, ni un recopilador de buenas referencias en la red, ni dispone de buenos contactos (especialmente, por haber sido político o especialista en un tema, o es periodista en ejercicio),  no le queda otro opción que ser un tipo brillante, que atraiga a sus lectores con su prosa e ingenio, para que su blog no sucumba en el maremagnum de millones de competidores.

Aunque la provocadora clasificación del Sr. Hayes me era conocida desde el momento en que la difundió, pues no en vano la sensibilidad de los corredores informáticos (long-distance runners, A. Sillitoe) está siempre a flor de piel, solo me planteé su vigencia, una vez que me decidí yo mismo a ser blogero. Por cierto, que la palabra suena bien, tiene buenas vibraciones.

Desde que empecé a escribir este cuaderno, y, más significativamente, desde que puedo conocer las entradas que tiene mi página a partir de uno de esos contadores que se pueden encontrar en la red, -con el único riesgo de recibir un par de virus informáticos diarios más-, me planteé, en fin, porqué estoy escribiendo este cuaderno.

Debo indicar que la intención original fue la de convencer a mis colegas del Instituto de la Ingeniería de España (fracción Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible) de que era sencillo mantener una página como esta, y podría ser una forma excelente de expresar opiniones sobre temas de actualidad ambiental. Esa idea original quedó desplazada en su mismo origen, porque la práctica totalidad de mis colegas están ocupados en cosas más interesantes que dedicar unos minutos a escribir en una web de un compañero que solo van a leer cuatro gatos.

Este comienzo nada prometedor me sirvió para empeñarme en transformar la blog en una exhibición de mi polifacetismo, sacando del armario y de los cajones, poemas, dibujos, artículos y relatos varios, de la extensa producción de materia con mi huella impresa que he ido dejando en el camino.

Finalmente, mi progresiva madurez como blogero, y el consejo de varios hermanos mayores en esto de escribir para el mundo en general, me ha llevado a concentrarme más en los comentarios a una de las noticias más relevantes del día, con el sesgo de mi propia visión de ingeniero y jurista. Así han surgido las secciones de Al pairo, Al socaire, A sotavento, etc, en las que voy alternando mis opiniones.

En la intención de potenciar mi blog, vengo colaborando allí donde mis ocupaciones me lo permiten, con comentarios en otros cuadernos, tratando de llamar la atención sobre el mío. He pedido a algunos amigos que enlacen con mis páginas (como yo he conectado a las suyas), y estoy abierto a hacerlo con cuantos me soliciten la conexión, siempre que la calidad de su producto sea de nivel.

Porque lo que yo pretendo con este cuaderno es estar en contacto con mis amigos, y hacer otros nuevos. Disfrutar compartiendo y mejorando opiniones. Por eso, siempre es motivo de especial alegría encontrar el comentario de un amigo en estas páginas. Me anima. Pero si el comentario sensato viene de alguien hasta entonces desconocido para mí el subidón de adrenalina es enorme.

Aunque, si estiro aún más la reflexión de porqué escribo este cuaderno, lo hago sobre todo por el atractivo que tienen esos cientos de personas anónimas que han entrado en sus páginas, y me consta que se han tomado su tiempo en mirarlas. ¿Qué pensarán de mí, en qué habré podido influirles, qué les habrá gustado o disgustado más?.

Soy, al fin y al cabo, un comerciante de mis pensamientos e ideas, y a cambio solo pido el pan de aprobación que, aunque no se exprese con palabras, queda a salvo en el aire, como un duende. 

Al socaire: Los radicales y fanáticos también van a la Universidad

La noticia publicada por The Sunday Telegraph y difundida por toda la prensa internacional de que la conspiración para colocar varios explosivos en aviones que partirían de Heathrow había tenido por cuna de gestación las Universidades británicas pone un nuevo énfasis en el análisis de lo que hay detrás de las actuaciones terroristas de inspiración extremista islámica.

Uno de los arrestados es Waheed Zaman,un estudiante de bioquímica de 22 años, y presidente de la  Islamic Society en la London Metropolitan University. Grupos radicales islámicos habían sido detectados en los últimos 15 años en decenas de instituciones universitarias, incluídas las escuelas politécnicas. Es decir, el fundamentalismo ha crecido al abrigo de prestigiosas academias y ha gozado de su apoyo económico.
 

Una contribución anónima ha traído a este blog, en uno de los comentarios a uno de mis anteriores artículos, la interrogante acerca del tipo de misterioso explosivo líquido que hubiera podido ser introducido en los aviones, e, indirectamente, ha puesto la cuestión de cómo detectarlo. También se plantea el delicado asunto de los móviles que puede haber detrás de la intención de alimentar el miedo de la población ante el riesgo de un atentado masico.

Aunque no soy experto en explosivos, ni mucho menos, puedo contestar, utilizando mis conocimientos profesionales básicos, que, en efecto, es posible disponer combinados líquidos (o sólido-líquidos) que pueden tener un fatal efecto destructivo –muy en especial, dadas las circunstancias en que se encuentra un avión en vuelo-, y que resultarían indetectables por los procedimientos actualmente utilizados en los aeropuertos. 

El tema se convierte, en fin, para mí en otro. El problema a resolver es cómo controlar, para eliminarlo de raiz, la difusión del odio del hombre contra el hombre. Detectar las causas de los fanatismos que no surgen ni se propagan –como podría pretender un cándido análisis- en mentes de personas sin cultura o en gentes que no tienen nada que perder.  No, también se han afincado entre las aulas en donde mayor ejemplo de tolerancia cabría dar: en las Universidades, en los templos de difusión de lo que más apreciamos de nuestras culturas, en los sitios en donde deberíamos enseñar a tejer los mimbres más valiosos del futuro de la Humanidad.

Paralelamente, en España, en donde estamos viendo con horror que estamos perdiendo una parte sustancial de nuestros montes bajo el fuego, acabamos de descubriri que una buena parte de los incendios han sido provocados. Por eso quiero entrecruzar dos reflexiones aunque el fondo y los móviles sean distintos.

Es muy fácil quemar un monte. Cualquiera puede hacerlo, y, además, escudarse en el  anonimato, disfrutando malévolamente del vicioso placer de haber causado muchas pérdidas, incluso víctimas humanas. Es igualmente relativamente sencillo provocar una explosión en pleno vuelo de una aeronave. A cualquier ignorante de los principios de la química-física se le pueden proporcionar los elementos precisos para que los combine sin dificultad, y tampoco hace falta necesariamente que esté dispuesto a inmolarse junto a sus víctimas.
 

Desde el respeto absoluto a la vida, desde la convicción de que jamás puede justificarse la muerte de un semejante –ni siquiera, en mi opinión, que es la de muchos, desde la autoridad máxima que hemos prestado los individuos al Estado-, la manera de combatir esta ola de odio y desprecio hacia los otros, no tiene, para mí, más que una fórmula.

Tenemos que cuidar con la máxima atención la educación de nuestros jóvenes, para que se consiga transmitirles los valores de la tolerancia, de solidaridad y cohesión, que son la fuerza para mejorar la especie humana.

Tenemos que detectar y neutralizar, dándoles la adecuada medicina de la ley, a quienes pretendan intoxicar a los jóvenes con ideas de odio y destrucción.  En particular, debemos vigilar, con los precisos mecanismos de control social, a los malos educadores, a quienes utilizan el prestigio de las aulas para emponzoñar la mente aún no formada de sus discentes.

Tenemos, en fin, que detectar a tiempo, medicándolos y tratándolos como sea preciso, para que se curen, o confinándolos en los centros adecuados si no hay posibilidad de recuperarlos, a aquellas mentes enfermas que no tienen consciencia del daño que pueden causar con sus actos. 

Tenemos, por supuesto, que perseguir y castigar a los instigadores, tanto a los responsables dolosos como a los imprudentes culpables, que, amparándose en la tolerancia de nuestras sociedades y en nuestros valores democráticos, pretenden destruirlas. 

Con coherencia. Hay una peligrosa combinación de fanáticos, locos, ignorantes y desalmados pululando por ahí. La sociedad civil no puede cruzarse de brazos. Reconstruyamos los principios. Los Estados no dirimirán sus diferencias a cañonazos. Las potencias económico-políticas del mundo no avasallarán los derechos de otros pueblos con guerras o invasiones preventivas.

No voy a construir un improvisado decálogo. También las noticias del día nos proporcionan otro ejemplo flagrante de desequilibrio: se conviene un alto al fuego a dos días vista para aprovecharlos para destruir aún más al otro.
  

Poema de Encargo (XXVI)

XXVI

  

Si pudiera elegir, me quedaría

con un atardecer junto a tu tiempo, y el regusto

del contacto de una mano de niño confiando en las nuestras,

y puestos a pedir, tener siempre algo especial,

bellas cosas por decirte.

 

Y para el caso de un viaje largo lejos de angustias y desgracias

quiero guardar siempre a punto un frasco de te quieros,

de me siento feliz de me gustas más que otras,

y tú que te lo creas, te conformes.

 

Esa imagen tan bella me acompaña

antes de dormir cuando no te tengo al lado,

es mi canción de cuna favorita,

nana para viejo peleado,

que a rienda suelta me conduce en un suspiro

hasta el sueño más profundo,

donde solo estoy yo, a trancas y barrancas

con lo poco que es mío.

 

Paz llena de alivios que querría tener a flor de labios

cuando me empiece a doler la herida del costado,

y deseo que me ayude a tragar cuando me toque

pasar a no ser, hacerme de la nada,

tragarme la última pastilla.

Al socaire: Los efectos del riesgo de un ataque terrorista sobre las Bolsas y sobre las vacaciones

Al socaire: Los efectos del riesgo de un ataque terrorista sobre las Bolsas y sobre las vacaciones

Quienes ayer iniciaban o terminaban sus vacaciones en el aeropuerto Heathrow vivieron la desagradable sorpresa de forma especialmente molesta, aunque todo el mundo sufrió una conmoción. La policía londinense, en colaboración con la paquistaní había apresado durante la noche a 24 sospechosos de terrorismo que, según parece, formaban parte de una banda criminal que pretendía causar explosiones en al menos 10 aviones que iban a partir de la ciudad. En consecuencia, se cerró el tráfico aéreo hasta que la situación de peligro se despejara.

Viajar en avión ya no es desde hace algún tiempo, ni tan rápido ni tan cómodo, aunque es cada vez más barato. Las ofertas para moverse por el aire son tan baratas que llevamos camino de que las tasas de aeropuerto sean superiores a las del precio del billete mondo y lirondo. Porque las tasas suben, y no porque las maletas lleguen más rápidamente a nuestras manos una vez que el avión ha aterrizado. Supongo que suben, sobre todo, porque los mecanismos de control y seguridad son cada vez más sofisticados.

La emoción de desplazarse en avión tiene en la actualidad una doble vertiente: el miedo a volar no está relacionado tanto con la remota posibilidad de que un fallo humano o mecánico complique la placidez del viaje, sino con la probabilidad de que un enviado de Al Qaeda o de alguna otra facción descontenta con el mundo en general seleccione nuestro medio de transporte para demostrar que Dios es justo. Puesto que el acto pretendía ser ejemplar, las líneas afectadas fueron, ayer, las United, American and Continental, que unen  New York, Washington y California, en donde se concentran los más necesitados, según la teoría de esos radicales islámicos, de recibir la citada prueba irrefutable.

El perfil de los presuntos terroristas se aleja, cada vez más, del prototipo imaginario de fanático con barba y chilaba, extranjero y desarraigado. En Londres, el grupo desenmascarado comprende unos cuantos que, según la policía, son gente de clase media, nacida en Gran Bretaña y con título universitario, identificativos, según entiende cualquier lector (en especial, inglés) de la gente de bien.

Ni siquiera la religiosidad de los terroristas tiene raíces profundas. Todos son musulmanes, pero alguno se convirtió al islamismo hace muy poco. Ignoro cómo han hecho la constatación, pero no dudo de la seriedad de la investigación. No nos encontramos ante desarraigados, iluminados ni desesperados de la vida. Porque la pintura se completa indicando que los que no tienen carrera univesitaria, disfrutan de posesiones importantes, y hasta hay en el grupo una mujer embarazada de varios meses.

Más información: El grupo no ha sido desmantelado por completo. Aunque Scotland Yard ha detenido a las principales cabezas de la conspiración, otros miembros, aún no detectados, están ocultos en Pakistán o en la propia Gran Bretaña. Lo que están haciendo o preparando, puede imaginárselo cualquiera.

Contribuye de manera muy eficiente a aumentar la inquietud que provoca la noticia, el saber que el procedimiento elegido esta vez para hacer estallar los aviones, era muy simple, e imposible de detectar con los más sofisticados detectores de metales, porque no se trataba ni de armas, objetos punzantes ni de los explosivos habituales. Los presuntos asesinos pretendían hacer explotar bombas líquidas, confeccionadas en pleno vuelo, basadas en peróxido de no se qué y camufladas en botellas de bebida refrescante.

Las personas normales podemos concluir sin problemas que el mundo se ha vuelto loco, fanático, intolerante, y que lo que se busca es generar miedo incontrolable. No solamente lo buscan los terroristas, también los gobiernos; no únicamente los delincuentes, también los perseguidores del crimen. Se persigue el caos desde muchos ángulos, se actúa sin meditar plenamente las consecuencias. Las variaciones que toma el despropósito son de amplio espectro. 

En el terreno de la tensión internacional, bastaría lanzar los nombres de Irak, Israel, Irán, Balkanes, Afganistán, Guantánamo...: la supuesta prevención de un mal mayor ha generado situaciones de gravísima inestabilidad. Estamos ante el fracaso permanente de la diplomacia internacional, de la cooperación entre los pueblos. Tiene más credibilidad el aumento del odio y el apoyo a la destrucción que la defensa de la calma, del entendimiento, de la razón.

Si los terroristas de Londres buscaban crear el caos, en gran medida este efecto se consiguió sin que nada explotase, pues las obvias decisiones preventivas en relación con la seguridad de los viajeros, provocaron numerosas anulaciones y retrasos en los vuelos que conectaban con los destinos afectandos, cancelándose muchos, y afectando a miles de otros vuelos y aeropuertos. Hasta el Sr. Blair, contribuyó, creo, a la incertidumbre y a la intranquilidad, afirmando que el asunto era "el recordatorio que de que la nación británica está en guerra contra los fascistas islamicos, que pretenden por todos medios destruir a quienes amamos la libertad."

 

Los efectos económicos de estas crisis merecen un análisis aparte. Por el momento, resulta muy tranquilizador la respuesta disciplinada que los mercados bursátiles vienen dando a los atentados terroristas, demostrando que los inversionistas han asimilado el factor riesgo, incorporándolo a sus cálculos de rentabilidad. En el ataque a las Torres Gemerales, el Dow Jones necesitó tres meses en recuperarse, a pesar de la inyección de casi 100.000 millones de dólares de la Reserva Federal. El Ibex 34 tardó solo 4 días en recuperarse de la caída de slo un 7,2%, y el atentado de Londres ni siquiera afectó al FTSE 100. Es cierto que con la última amenaza las compañías directamente amenazadas han sufrido fuertes pérdidas en sus cotizaciones, pero vaticino que muy rápidamente se recuperarán, si no se produce ningún incidente en los próximos días. 

A las raíces de nuestra economía no parece afectarles demasiado, el terrorismo físico. Al menos, mientras no quede afectado el mercado de derivados, un sector de desproporcionado crecimiento en el que se han aposentado con avidez todos los grandes Bancos. Las ofertas para tomar dinero prestado del sistema han significado cambios profundos en el sistema financiero, poco analizados. Esa concentración de riesgos hace fácil la desestabilización,  que aparece vulnerable a pequeñas variaciones en los tipos de interés y que afecta a prácticamente todas las familias.

Una intuición me ha llevado a sospechar que estas actuaciones de terrorismo físico, estas amenazas de destrucción indiscriminada contra las que jamás cabrá una defensa completa (ni por el número de potenciales autores, ni por sus medios, ni por su fanatismo que les hace proclives a la autoinmolación en muchos casos), ayudadas inocentemente en la difusión del miedo por parte de quienes quieren protegernos, están tanteando el perfeccionamiento de un terrorismo económico que no persigue explotar aviones en pleno vuelo, sino hacer estallar nuestra economía de bienestar.

Al socaire: Más sobre los incendios de Galicia, las opiniones políticas y la Ley de Montes

Se va consolidando la sospecha de que los incendios -en número superior a los cien- que asolan los bosques de Galicia, y en especial, las masas forestales próximas a los núcleos urbanos, han sido provocados. Al menos, una mayoría.

El propio presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, desplazado desde hace dos días a la zona, ha expresado esa opinión, basándose en que es prácticamente imposible que se produzcan simultáneamente, desde diferentes focos próximos, tantos incendios, independientemente de la valoración que pueda hacerse de las condiciones de sequía que está padeciendo todo el país.

También está desplazado en Galicia el líder de la oposición, Mariano Rajoy, quien, en sus declaraciones, ha recordado que el PP ha propuesto una serie de medidas (33) hace más de un año, y precisa que no pretende criticar al Gobierno, sino pedir mayor eficacia en sus actuaciones y, más en concreto, que se nombre un coordinador único que tome decisiones en todos los frentes, repartiendo los efectivos, según prioridades; también ha criticado, siguiendo a Zaplana, que se haya dado importancia al conocimiento del gallego en la selección de los expertos en las oposiciones para cubrir las plazas de bombero forestal.

El Consejo de Ministros del 22 de Julio había aprobado medidas para prevenir y combatir incendios forestales y para mejorar la coordinación entre las administraciones, prohibiendo  hacer fuego hasta el 1 de noviembre en espacios abiertos o fumar en las zonas forestales de alto riesgo. El Consejo creó también un Centro Nacional de Coordinación de la Información sobre incendios forestales. La prohibición de hacer fuego en  zonas abiertas" incluyía la quema de rastrojo, fogatas en zonas recreativas o de descanso, y también cualquier actuación que genere chispas, como fumar, prohibiciones que se incluyeron en un Decreto-Ley con medidas extraordinarias.

Estas medidas se estructuraron en tres  ejes: sistema de indemnizaciones y ayudas a los afectados, medidas extraordinarias para prevención y extinción de incendios y la mejora de los servicios de coordinación y cooperación entre administraciones.

Junto con la prevista mayor dotación de medios (por ejemplo, más hidronaves adaptadas para combatir incendios, con posibilidad de conducción nocturna), se indicaba la colaboración inmediata con las Administraciones regionales para la limpieza de los residuos forestales, el refuerzo del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y el reconocimiento como policía administrativa de los agentes forestales.

El vicepresidente de la Xunta, el nacionalista Anxo Quintana, opinó, por su parte, que la primera causa de los numerosos incendios en Galicia era "el abandono del medio rural", en especial, durante los últimos años del Gobierno del PP, y concedía menos importancia a la responsabilidad concreta de la actuación de los pirómanos. (tomado de sus Declaraciones a RNE).

Coincido con Quintana en que el medio forestal, rural, está totalmente abandonado, y que en Galicia no se valora el bosque, que pasó a ser, de considerarse una riqueza, un estorbo para el propietario. Puede que algunos de los pirómanos, sean "terroristas que se dedican a prender fuego todos los días, dispuestos a hacer mucho daño". Pero prender fuego al monte (de otro, y a veces, incluso al propio) no es ajeno al programa de actividades de algunos desaprensivos. Recuerdo que el año pasado un maestro de un pueblo de Galicia, indicaba que uno de sus alumnos, en una redacción en donde debería contar lo que había hecho el fin de semana, confesaba con ingenuidad que "había ido con su padre al monte a encender unas candelas".

A estas actitudes, se une, por supuesto, un "tiempo seco", que dificulta las labores de extinción. 

Es necesario que la modificación de las competencias policiales vaya acompañada de la modificación del Código Penal para el endurecimiento de las penas, porque quemar un monte es muy barato penalmente hablando. Y habrá que hacer un examen profundo sobre la nueva Ley de Montes, (Ley 43/2003), que ha venido a consolidar la desposesión del propietario de las masas forestales, convirtiéndolo un mero detentador de la propiedad, sujeto de múltiples responsabilidades y limitaciones, pero con muy pocas ayudas reales y escasas opciones para su disfrute económico.

Ahí también buscaría yo el desinterés de muchos propietarios, con poca conciencia social y ecológica, por la protección de unos bosques a los que no encuentran ninguna o escasa rentabilidad. 

Si el lector quiere saber más y tener su propia opinión, basada en la de especialistas, le aconsejo, en fin, visitar la página del Colegio de Ingenieros de Montes sobre el tema.