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El blog de Angel Arias

Cuadro comentado: Las provocadoras del amor

Cuadro comentado: Las provocadoras del amor

En 1980, cuando apenas llevaba un año en Düsseldorf, pinté a la acuarela esta idea sencilla: un trío de jóvenes que provocan a un toro, corriendo ante él, utilizando los capotes como señuelo hacia sus cuerpos seductores. Una de ellas, cumplido lo que parece su objetivo, está siendo corneada por el astado, y vuela por los aires. Su aparatosa cogida no parece detener a sus compañeras que, sin volver la vista atrás, siguen corriendo en júbilo.

La imagen lo explica todo, y el título no viene sino a subrayar el concepto expresado: mujeres provocando al amor, para dejarse atrapar, empleando su carnalidad como reclamo.

Después de 27 años, el cuadro me sigue pareciendo equilibrado en su composición y su mensaje, aunque con una lectura actual podría parecer ligeramente machista -"las mujeres provocan; ellas son culpables de la pasión que levantan"-, mantiene una carga de sensualidad que, por lo que me han dicho, resulta sugerente tanto a hombres como a mujeres.

Las dos jóvenes de primer plano pisan unos floripondiosos matorrales llenos de colorido, y la mayor intensidad del que figura más adelantado, contribuye efizcazmente al juego de la perspectiva. Estos matojos son, a su vez, el necesario complemento al capote que subraya como un lápiz rojo la cogida gozosa de la mujer que está en segundo plano.

Técnicamente, el cuadro está pintado a la acuarela y reforzado con rotuladores de colores. Los cuerpos de las muchachas, el aire de sus capas, junto con el toro y la joven corneada (en actitud de quien se lanza, jugando, a la piscina9, componen un interesante equilibrio, subrayado por la muleta caída en el suelo.

En Düseldorf, en la Escuela de Artes y Oficios, gobernaba Joseph Beuys; yo me acercaba por allí, me dedicaba a ver sus exposiciones y las de sus discípulos, tomaba apuntes, y, sobre todo, vendía vigas de ala ancha a los alemanes e incluso, desde el puerto de Vlissingen, a todo el Mercado Común.

El director de personal de la dirección comercial de Ensidesa, en la que yo trabajaba entonces, era Evelio Mañas, buen amigo, excelente profesional e interesante pintor, que admiraba mi oportunidad. "Cómo te envidio, Angel, aquí se aprende mucho". No nos referíamos a la siderurgia ni a la técnica; hablábamos del ser humano. Eran tiempos, con el perdón de Gabriel y Galán, para hacerse de acero las almas.

Al socaire: Propuestas para la revisión del Estatuto asturiano (y III)

En mi opinión, la revisión de los Estatutos regionales, en la pretensión de ampliar las competencias transferidas, no urge en absoluto. Las competencias trasladadas son excesivas y comprometen la solidez del Estado, perjudicando gravemente el crecimiento armónico del conjunto, y aumentando las desigualdades regionales. Estas se harán cada vez mayores, en la medida en que las benefactoras ayudas de la Unión Europea desaparezcan, y la mayór parte de las regiones, faltas de tamaño crítico y con insuficientes recursos, no dispongan de los medios suficientes -económicos, laborales, intelectuales,etc- para desarrollar con eficacia las funciones que han asumido.

Con la facilidad por la que se atribuyen calificativos de "derecha" o "izquierda" o "retrógado" o "revolucionario" a los argumentos, atendiendo a su procedencia y no a sus contenidos, se ha propiciado el progresivo desmembramiento de Estado español, en beneficio de intereses muy particulares, que, en el fondo, son de pura naturaleza económica. Que se haya enmascarado esta insolidaridad, en nacionalismos de la edad de piedra, recuperación de fueros, usos y tradiciones arrancados a pelo de las historias diminutas, o se la tenga sustentada en la frágil verdad a medias de que la mejor gestión se hace desde la proximidad a los problemas, es ya lo de menos.

Lo urgente ahora es desarrollar medidas -por la vía, obviamente, de Leyes de alcance estatal- que creen, concreten, estimulen e intensifiquen, las líneas
de cooperación entre las regiones y el estado central, y entre las regiones entre sí para corregir, en lo posible, el esperpento.

Los órganos que se pretendía crear por la ley de
Cooperación Autonómica en 2002, a saber, la Conferencia General de Cooperación y la Conferencia de Presidentes Autonómicos, y proyectados también hacia fuera, es decir, integrándolos en los organismos de la Unión Europea, -pensando en la Europa de las regiones-, podrían cumplir los objetivos de recuperar, al menos, las facultades de coordinación, en las que la Conferencia podría ejercer la supervisión y control. Así no aparecería como sospechoso el "Estado central" de acaparar protagonismos, sino esa nueva estructura federal.

La previsión del proyecto de Ley era que estos elementos de coordinación sirvieran para examinar, a los máximos niveles ejecutivos, el funcionamiento de la cooperación entre el Estado y las Autonomías. Que la iniciativa legislativa debiera venir desde el Senado, del Congreso o del Gobierno central, si la aprobación de tal Ley correspondería o no a un Decreto-Ley, o si la propuesta supondría un parón o epunto final al proceso de transferencia autonómica, me parece mucho menos relevante que la urgencia de plasmar un mecanismo supraregional con auténtico poder.

La existencia de Comisiones interregionales es fundamental, para recuperar el equilibrio del Estado. En ellas, se debería realizar el intercambio sistemático de información y experiencias. La incentivación de la colaboración, y el apoyo recíproco deberían ser los puntos de enfoque preferente, apoyados en la firma de contratos entre las regiones y los acuerdos de cooperación con el estado central.

El propósito común, en lugar de estimular la carrera de "sálvese quien pueda", sería tender a la unificación de los incentivos, de las rentas, la confección homogénea de estadísticas, la revisión de los programas de estudio, especialmente de los universitarios, la coherencia de las decisiones judiciales y administrativas (creación de una Escuela superior del funcionariado, por ejemplo) , favoreciendo el intercambio de funcionarios, y la comunicación de experiencias y resultados.

 

Lamento no alimentar el fuego de las posibilidades concretas de revisar el Estatuto asturiano, pero hay cuestiones más urgentes. No tendremos una Asturias pujante por asumir más competencias y gestionarlas mal o regular, sino por recuperar, con la bandera de la cooperación interregional, la idea del Estado.

 

Termino, por ello, haciéndo(me) unas cuantas preguntas: ¿Seremos más felices por disponer de más carreteras que unan, hasta convertir Asturias en una gran losa, todos y cada uno de los pueblos de la región, especialmente aquellos en donde nacieron consejeros y concejales? ¿Tendremos mayor seguridad de que nuestras posibilidades de curación sean superiores si mantenemos un Hospital infradotado en cada comarca, con material rápidamente obsoleto y personal deseando ser trasladado a mejores plazas, o potenciaremos unos pocos Hospitales estratégicos, reservando los centros asistenciales comarcales para las enfermedades y operaciones comunes?

 

Y sigo: ¿Confiaremos en que alcanzaremos más adecuada justicia para nuestra reivindicación si nos atiende el juez bisoño del pueblo de al lado o estaríamos más tranquilos si la analizaran magistrados experimentados, ubicados en la sede del distrito jurídico y con prestigio reconocido? ¿Queremos una Universidad en donde se enseñe en una lengua recuperada o inventada, por profesores que se creen genios sin haber salido de sus despachos, o preferiríamos una Universidad homologada internacionalmente, con programas revisados de continuo, y en donde se enseñe en inglés y español, indistintamente?. ¿Queremos una región para enseñar a los turistas o para satisfacción de sus habitantes?

Al socaire: Propuestas para la revisión del Estatuto asturiano (II)

Las propuestas de revisión de los Estatutos regionales de las Autonomías hispanas, reflejan, en varios de sus pasajes, la pretensión de convertirse en padre de la Patria que parece ínsita en todo jurista con lecturas de derecho político comparado.

Son, por ello, frecuentes las precisiones acerca de los derechos y deberes de los ciudadanos de la región, ordenándolos incluso en subdivisiones, haciendo así que el sexo o  las etapas de la vida determinen la personalidad política. El afán acaparador lleva a pretender la apropincuación de la propiedad de las aguas que fluyen por un territorio superficial, ignorando que las masas acuíferas en el subsuelo tienen contornos completamente diferentes y se interrelacionan con los caprichos de la naturaleza.

De entre las preocupaciones expresadas recientemente sobre las líneas maestras de revisión del Estatutu, una de las más interesantes ha surgido de la Mesa federal de los Verdes, y la formula José Antonio Sierra Nebot ("Un Estatuto de Autonomía para el Siglo XXI", El Comercio, 2 de agosto de 2007). Sierra se mueve en el terreno de las ideas con su propuesta, y, por ello, ofrece genuino material para la discusión sobre las prioridades de la polis astur.

Tengo que aclarar, desde ahora, que las reflexiones de Sierra están expresadas de una forma que las hace más propia de un programa político que de una Carta Magna, aunque sea Pequeña. Y también he de añadir que estoy en desacuerdo con admitir por la mano, como hace el articulista, que el nuevo texto debe "aumentar el nivel de autogobierno, establecer un nuevo marco de relación política con el estado y con la Unión Europea, aumentar las competencias, o (?) asegurar una financiación suficiente."

Como ya dejé escrito, me muevo en la dirección contraria, si el punto de partida de la reforma es el Estatuto actual y su desarrollo: habría que disminuir la excesiva delegación de algunas de las competencias -obviamente, no solo en Asturias, sino en todas las autonomías-, recuperando la visión de conjunto que garantice el avance solidario de todo el Estado. En educación, sanidad, medio ambiente y administración de justicia, al menos, esta revisión debería plantearse con sinceridad y sentido práctico.

Pero donde me sitúo francamente en la misma línea es en la preocupación por las cuestiones ecológicas, el reconocimiento de que el principio de sostenibilidad debe regir los fundamentos de nuestra economía, la necesidad de aumentar las medidas de fiscalidad, fomentar la investigación ambiental, restaurar el medio deteriorado o crear un Fondo de Protección del medio Ambiente. Estas cuestiones programáticas, propias de una Constitución más que de un Estatuto, vienen al pelo para reordenar el estudio, porque aunque al sonar bien, nadie admitiría su incumplimiento, son ignoradas de facto por los poderes fácticos.

Estoy también de acuerdo en aumentar la transparencia de la gestión pública e incrementar la difusión de la información, y en "mantener nuestra identidad sin menoscabo de nuestra inserción entre las vanguardias de la cultura y de la ciencia".

Pero, ¿cómo hacer que todas estas frases sean algo más que buenas palabras, y se conviertan en la genuina expresión de una voluntad común, en lugar de parecer la cantinela de un iluminado y, por ello, tan utópica como cualquier buen deseo solicitado a las estrellas en una noche de luna llena?.

Hay que cuantificar el coste de realización de los deseos. Desengañémonos de una vez. La conservación y recuperación ambiental cuestan mucho dinero, y penalizan las economías, es decir, disminuyen los beneficios. Las empresas prefieren instalarse allí donde se puede contaminar con menos cortapisas y la mano de obra es más barata. La transparencia, por supuesto, es indeseable en los rincones donde se ocultan los chanchullos y se hacen las trampas.

En definitiva, la defensa de la identidad propia solo puede hacerse desde la comprensión y respeto a la identidad de los demás, y en régimen de igualdad conceptual, asumiendo que lo mío no es superior a lo tuyo por principio.

Yo estoy a favor de la revisión conjunta del estado español de las Autonomías. Basta ya de dejar que cada una de las regiones echen a volar su imaginación constitucionalista, jugando a potenciar sus estados miniatura. Si queremos avanzar, avancemos todos juntos, apoyándonos en bloque, buscando nuestras complementariedades y no profundizando en nuestras diferencias, a veces míseras. Creemos nuevos puntos de conexión con los demás;abramos horizontes.

Lo que Sierra pide lo deberíamos pedir desde el Estado central. Solo si reabrimos el debate constitucional, y somos capaces de olvidarnos de la obsesión por avanzar en solitario, España obtendrá un sitio sólido en el panorama de las grandes naciones. En caso contario, caeremos en la sima profunda de los nacionalismos, los localismos, la ridícula matización de los derechos y deberes de cada individuo, haciendo diferencias en razón de su etnia, lengua, color de la piel, lugar donde cursaron estudios, el tamaño del ojo o la fuerza bruta empleada para mantener una postura.

 

 

Al socaire: Propuestas para la revisión del Estatuto asturiano (I)

Ya se sabe que, cuando las autonomías más ricas, siguiendo el razonamiento inverso a lo que justifica la globalización, reclaman para si más competencias -con el inconfundible objetivo de reducir los gastos que se emplean en la solidaridad-, las autonomías pobres, aturdidas, y ancladas en el principio perverso de que en política si no armas barullo, no existes, siguen la misma tónica y piden cosas que, no solo no necesitan, sino que les pueden ser perjudiciales.

Esta tendencia a igualar, al cabo de unos años, e independientemente de la vía constitucional seguida para las reformas, los Estatutos de todas las autonomías, ha dado lugar a un esperpento en España. Expertos más lúcidos que yo han analizado el fenómeno y no se ahorran epítetos.  

La desmembración de España en regiones, es un despropósito sin parangón en los Estados modernos y eficientes, que cuentan, por supuesto, con fuertes Administraciones centrales, apoyadas en la gestión de la mayoría de los impuestos, y pueden tomar así decisiones correctas sobre los desequilibrios territoriales. Nuestra cortedad de miras, solo tiene un parecido dramático en el proceso de la destrucción de una identidad común, vivido en los Balcanes, que, como se sabe, no está resuelto aún: quiero decir, que siguen a bofetadas o acudiendo prestos al paraguas protector de la Unión Europea, convertida en asilo de desamparados.

La fórmula seguida en España es tan simple como desleal con la mayoría: despojar de sentido al estado central ("el gobierno de España"), bajo la pretensión antisocial de que las decisiones tienen que tomarlas quienes estén más próximos al ciudadano.

Premisa menor de un silogismo, que, en realidad, se traduce, simplemente, en que los dineros recaudados fiscalmente deben de ir a parar a las administraciones regionales para que hagan con ellos lo que mejor les pete. Con esto queda aliviada el ansia de poder económico de quienes no pueden conseguir fondos recalificando terrenos ni privatizando servicios públicos, que es potestad de alcaldes y concejales, más próximos algunos a hacer su fortuna que a su pueblo.

Se exigirá, por tanto, euskera, bable, galego, catalán o castúo en las escuelas y oficios, antes que el español o el inglés; se unirán con vías rápidas y dineros cortos los caminos que van desde mi pueblo al lugar del despilfarro; se investigarán las piedras de aluvión de los regatos propios, se protegerán unas ruinas y se propiciarán otras; se perderán, inactivos, los sofisticados equipos de polígonos industriales fallidos, Hospitales comarcales, centros sociales híbridos; se administrará justicia con vara de avellano en mano inexperta en cada villa ;... 

Ni tamaño crítico, ni aprovechar sinergias, ni reconocer que las inteligencias, esfuerzos y afanes provechosos no tienen por qué estar concentrados entre las cuatro paredes del patio de la casa de Juan Palomo.

Me detengo, después de este preámbulo que servirá para encauzar al lector hacia dónde van mis simpatías, en analizar dos de las propuestas que he oído estos días respecto a la reforma del Estatuto de Asturias (el Estatutu).

1) La primera, proviene de Paz Fernández Felgueroso, alcaldesa de Gijón (Xixón), ex-presidenta del Instituto de Fomento Regional, Ex-consejera de Asturias y ex-Ministra de Acción Social. Sugiere la alcaldesa de Gijón, situación que ya propicia la sospecha de antioviedismo, que se descentralicen los servicios de la Administración regional, y que, manteniendo la capital de Asturias en Oviedo, se trasladen algunos a otras localidades, aprovechando la nueva redacción que se vaya a dar al Estatuto.
El alcalde de Oviedo, la gallarda ciudad rival, distante la friolera de unos 28 km, que se pueden hacer en minutos incluso por varias autovías, pone el grito en el cielo, y lo interpreta como un virulento ataque al bastión que defiende,  un estrechamiento del cerco al reducto de la derecha eficiente de la capital del Principado. Gabino de Lorenzo se encrespa, pide guantes y armaduras, quiere guerra.

Como yo estoy algo más viajado que la mayor parte de los políticos asturianos, y ando curado de espantos y vivo al margen de toda política de sartenazos, la propuesta de Paz me parece lógica.

La manera de hacer del núcleo Langreo-Oviedo-Avilés-Gijón un verdadero punto gordo, es descentralizar los puntos de decisión entre ellas, pues allí vive el 70% de los asturianos. Mantener rivalidades es un retraso, y en lugar de alimentar la diferencia, habría que apoyar la cooperación, para crecer más y vivir mejor, juntos. Así, por ejemplo, la unidad no encontraría justificación para tener el mismo proyecto triplicado en Gijón-Oviedo-Avilés, con la consecuencia de varios millones de euros de despilfarro (me refiero, por ejemplo, a los centros Universidad Laboral-Niemeyer-Calatrava) y su posible fiasco total.

Sigo en la línea de disparos: si elimináramos improductivas ideas sobre localismos, y pensáramos en región, nadie se escandalizaría porque hubiera solo dos campus universitarios (el técnico, con las ingenierías, y universidades de ciencias; y el humanístico, con las de letras), sin que importara un ardite si van a estar ubicados en el ombligo de Oviedo, en el culo de Gijón o en los testículos de Mieres. ¿No es mejor hacer por el prestigio conjunto de la Universidad de Asturias que defender que lo mío es lo mejor, y lo que pasa es que no me comprenden?

Pero en esta región pequeña se ha discutido, -con escasos conocimientos técnicos, por cierto-, todo. Si el puerto más grande de Asturias debería ser Avilés o Gijón (y así nos fue); si el tren de alambrón o la acería LD-2 tendrían que estar en La Felguera, Veriña o Llaranes (y así nos va); si Oviedo es más elegante y culto que Gijón (y así estamos); si Llanes es más guapu que Tapia o Luarca (para ya). Si...

Concluyo, pues: la deslocalización fuera de Oviedo de algunos de las funciones que corresponden a la capitalidad regional, no debiera tener más que beneficios para todos, si se realiza con juicio. Se corregiría así este perfil actual que hace parecer a Oviedo como una ciudad funcionarial y de pensionistas, atractiva para turistas, pero con regusto a malvivida; se apoyaría la solidaridad tegional, favoreciendo el que Asturias se vea por los asturianos como un todo, y no como una agrupación de trasnochados localismos; y, en fin, ojalá sirviera de revulsivo para tomar decisiones que beneficien al conjunto, sin vacuas rivalidades políticas, paisanismos de café tertulia o argumentos de aquí boina calada y después gloria.

 

  

Cuadro comentado: Zoco en Amán (2004)

Cuadro comentado: Zoco en Amán (2004)

En la primavera del 2000, visité Jordania. Pasé algunos días en Amán y tomé varios apuntes del mercado central. Del mismo viaje, guardo anotaciones de Petra, dibujos de los desiertos por donde se movió el Lawrence de Arabia de ficción, y otros esquemas de madrazas, camellos y gentes con chilaba.

Unos años después, dibujé al acrílico, en formato 40 x60, este cuadro  con el quise reflejar el abigarramiento de un zoco árabe. Al igual que me propuse en los cuadros de El rastro de Madrid y en algunos otros en los que pinté multitudes, la idea era acumular personas que están haciendo cosas diferentes, cada una de ellas absorta en su trabajo, aparentemente sin reparar en lo que hacen los demás. La vida misma.

Hay aquí un desorden muy evidente, pero el observador atento podría descubrir que la composición tiene claves formales. Aquí recojo dos. En primer lugar, se pueden identificar en la pintura muchos de los personajes, que cuentan sus historias: la mujer joven con el niño (tipo Madonna tradicional, con su jesusito en actitud provocadora), la compradora con burka discutiendo ante el vendedor de frutas la calidad del producto, el ciego con bastón y campanilla pidiendo limosna, los dos conversadores sobre temas triviales, el portador de un trozo de carnero sangrante y goteando, los niños pedigüeños, el observador indolente, la pareja de turistas acompañada del toro de su soledad, el tipo con aire de profeta que parece predecir la hecatombe basado en quién sabe qué peligros, el joven que lleva un armario para amueblar su casa, ...

En segundo lugar, esas historias reales o inventadas se pierden cuando se integran en el grupo, diluyéndose en el caos. Las figuras se van desdibujando hasta resultar muy confusas, y fuera del triángulo compositivo cuyo vértice es la pareja de turistas con el toro, toman un aspecto fantasmagórico. 

El río fluyente que tiene su comienzo aproximadamente en la mitad del cuadro, y que se desparrama impetuoso hasta ocupar el borde inferior, tiene espectadores. Hay más personas al margen de ese espacio acotado, entre  los arcos con luces de colores brillantes. Ese mundo abigarrado de las primeras líneas, con elementos muy concretos, pierde sentido al fondo, se hace abstracto.

Realizado sobre tabla, al acrílico reforzado al óleo, este cuadro adquiere nuevas características con los cambios de luz, al estar compuesto de miles de pinceladas de colores diferentes. Realización impresionista de un mensaje expresionista. Y, ya se sabe, todo es del color de la luz con que se mira.

A barlovento: La Exposición en Oviedo, un éxito

Más de mil personas han acudido durante estos días a la exposición de mis pinturas en Oviedo. Algunas, han dejado sus comentarios en el Libro de visitas que mantuve a disposición de los visitantes, aunque ya se sabe que la timidez es la virtud(?) más común en los españoles, o sea que hubo muchos que prefirieron comunicar de viva voz lo que pensaban, sin dejar registros.

Más atrevidos por su aún inmaculata natura, dos niños han aceptado exprepsar con espontáneos dibujos, la inspiración que les provocaban -supongo- mis cuadros, agarrando con decisión el bolígrafo que les tendí. Escribo que lo supongo, porque me sentí al tiempo Pigmalión y seducido. El uno pintó un barco llevando un  árbol en la popa, que maniobraba entre dos faros y la otra, contraviniendo el consejo de su madre, prefirió garabatear sus figuras cabeza abajo, después de haberme identificado, errónea pero muy satisfactoriamente para mi ego, señalando con el dedo uno de mis dibujos: "Tintoreto".

He sido entrevistado por varios jóvenes periodistas en prácticas de los más prestigiosos periódicos regionales que, con su simpatía y cordialidad, me han hecho pensar otra vez en los tiempos en los que fui famoso en Asturias, y los Javier Cuervo, los Tino Pertierra y los Luis José Avila (por ejemplo) me entrevistaban para descubrirme algunas cosas de mi mismo que desconocía, y que, en cierto modo, sigo desconociendo, al menos en lo que me imaginaron como personaje de sus relatos.

Sobre todo, han acudido a la Sala del BBV(A?), -además de familiares, turistas, curiosos, visitantes ocasionales y sistemáticos de museos, amigos del arte, concejales, ...- varias decenas de  asturianos a los que había perdido la pista, y que me reencontraban ahora en la faceta, de mi actividad pictórica, para muchos desconocida. Mi polifacetismo les ha sorprendido, por lo que me contaron -"¿dónde encuentras tiempo para todo?"- , y yo me sentí apreciado y querido por ya viejos compañeros de colegio y siempre jóvenes amigas de juventud.

Desde el punto de vista pictórico, fueron muchos los comentarios elogiosos hacia mi forma de pintar, la expresividad de mis imágenes, y la variedad de temas. Algunos coincidían en descubrir avances en la muestra de mi producción artística de estos veinticinco años, y me daban recomendaciones sobre el camino a seguir. ¡Cuántas veces expliqué en estos días mis motivos para pintar, mis primeros pasos, mi formación pictórica hecha de buenos consejos y mucha práctica!¡Cómo me recreé, comentando uno tras otro, sin cansarme, cada uno de mis cuadros y dibujos, o repasando alguna de mis libretas de notas!...

En estos veinticinco años, desde que era un visitante asiduo de la Escuela de Artes y Oficios de Düsseldor (allá cuando el post-expresionismo de Beuys estaba en su apogeo), hasta mis actuales composiciones, hay un hilo conductor, sin duda. Yo me veo aún con la voluntad de integrar la pincelada impresionista con las composiciones post-expresionistas que merecieron aquella calificación de Der Maler-Ingenieur con la que me obsequiaban mis amigos alemanes.

Muchas gracias a todos. Y en especial, por el esfuerzo con que dibujaron mi perfil, y por este orden, a Marta Díez (El Comercio) y a Luis Fernández (La Nueva España), así como a los fotógrafos que les acompañaron.

Voveré a Oviedo, a Gijón, a Avilés, a Langreo, a Llanes y a cualquier lugar de la querida Asturias, si me ofrecéis ocasión, galeristas, propietarios de salas, presidentes de clubs sociales, amigos. Lo he pasado muy bien, me siento rejuvenecido y feliz.

De momento, me voy a concentrar en mi exposición en Madrid de esta próxima primavera, y en el ínterim, volveré a hacer de ingeniero y abogado, que es el marco real donde encuentro frecuentemente la inspiración para mis composiciones.

 

Al socaire: Guión para una escena en el Naranco

(Director: Woody Allen; guionista: Angel Arias; actores: Scarlett Johanson, Penélope Cruz, Woody Allen y Javier Bardem; una multitud de extras)

(Escenario: Los protagonistas se ubicarán en los verdes prados de Santa María del Naranco, en donde previamente se habrá colocado una manta a cuadros para cubrir posibles cacas de perro que incordien a los actores. La cámara tomará vistas de la ciudad de Oviedo y de los caminos de acceso a los monumentos desde el aparcamiento de vehículos, entre los matos.  Algunos extras llevarán madreñas (los que hagan de asturianos) y otros katiuskas (los que hagan de turistas catalanes), prenda esta última ya en desuso, al menos con este nombre, salvo en los pueblos remotos de las montañas de los Balkanes, y por ello, cargada de simbolismo).

Scarlett: Porqué tú poner suelo mantel?
Bardem: No ye un mantel, corazón, ye una manta.
S: Nosotros sentar ahí? No frío?
B: Más que sentarnos, vamos a retozar. Y non ta frío, muyer. En Uviéu tá todo el suelo calefactao.
S: Retozar? Mi no comprender. Qué es? Sudoki?
B. Ya lo irás sabiendo. Ye dar unes vueltes sin movése del sitio. La ventaja desti lugar retirau ye que por aquí no vién ni dios.
S: (Señala Santa María del Naranco) Esta casa grande ser la catedral?
B: No, que va. La catedral tá allá abajo, tontina. Desde fai años, no se ve porque tá tapada por les grúes de la construccion. Eso ye San Miguel o Santa María, que nunca los supe distinguir. (Se pone cómodo echándose en la manta, y da unos golpes a su lado) Siéntate al mi láu, rapaza, que te lu explico mejor desde aquí enbaixo.
S: (Se resiste a sentarse en la manta, y disimula mirando ahora hacia la ciudad) Oh, qué cosa horrible! Qué ser aquél buílding que comerse los demás?
B: Eso ye el edificio de Calatrava, tontina. Y non tá comiendo a nadie. Lo que pasa que ye tan grande, porque tan refaciendo la ciudad, para dimensionála en otru tamaño, Oviedón, porque en el futuro vamos a ser la capital del mundu.

(Scarlett se sienta en la manta, enseñando pierna, porque la mini falda que lleva es de tubo, por aquello de que el que tuvo, retiene. De pronto se ve venir, subiendo el camino de Santa María -llamado de los Monumentos porque aquí existían unas antiguas casas de diversión muy famosas-, a un grupo de turistas mixtocatalanes y lugareños, precedidos de Woody Allen, que está comiendo un bocata de jamón y queso con un salsa de puré de fabada.   Javier Bardem se levanta como movido por un resorte.)

B. ¿Pero qué coño hace Vd., vieyeras? ¿Non ve que está molestando?
W. Ai am budi allen, de big dairector, aguarded wiz el Principe de Asturias. Ai am hía dráiving ei felm.
B. Esti paisano me recuerda a alguien. Creo que ye Paulino Vicente.
S. Ríali are yu de famous dairector? Ai am veri glad to mit you, ai am ei fan of yúa felms, and jáf sín ól.
B. Lo que me faltaba. Viene esti vieyu y me levanta la caza. O te vas, o dóite un guantazu, felpeyu.

(Cuando el momento parece de máxima tensión, y antes de que Woody saque el clarinete con un estilete incorporado en la bocana, aparece montando una bicicleta de alquiler (por el anuncio) Penélope Cruz. Grita despropósitos, mientras va bajando a toda velocidad la prolongación ficticia de la pista finlandesa, porque se le agarrotaron los frenos.  Los turistas catalanes hacen fotos, procurando que entre en el encuadre el director judeo-norteamericano, para contarlo cuando vuelvan a la Generalitat de sus vacaciones por España. "Du you maind tu rais youa arm?, le pide a Woody un andaluz atrevido, algo viajado.)

Woody Allen grita; "!Corten¡", en español, porque le apetece que le pongan algo más de jamón al bocata. Pé se da contra un bardón y se hace una herida superficial en salva sea la parte, cualquiera que ésta sea.

 

Jugando en corto: Woody Allen y yo coincidimos en Oviedo

Jugando en corto: Woody Allen y yo coincidimos en Oviedo

Estuve esperando a Mr. Allen desde que la diligente Maria Luisa de Diego me abrió, a las 18h, la sala de Exposiciones. No es que me hubiera prometido venir a ver mis cuadros, pero tenía la firme sospecha de que lo haría. Algo así como una corazonada.

Todo empezó cuando escuché por la radio que El (He, oséa, jí) estaba en Oviedo y se hospedaba en el Reconquista, en donde permanecería algunos días hasta que se le ocurriesen escenas para el guión de una película sin título y sin argumento que se había comprometido a rodar como recompensa por haberle otorgado el Premio Principe de Asturias y, también, por lo cómodo que está aquí en esta región olvidada del mapamundi y lo bien que le tratan, especialmente, lo que le dan de comer (N.B.- Esto es una ironía, o, como dicen en Asturias, tién segundes).

Tuve claro que lo mejor que podían hacer Scarlett Johansson y las niñas -antes de que se incorporara al rodaje Pé (Penélope Cruz, en inglés americano) era darse una vuelta por el centro, tratando de llegar hasta la Universidad vieja y la Catedral, que son de lo más fácil de encontrar en esta ciudad, porque solo necesitas seguir el flujo de la gente. Seguro que a las girls les apetecería comprar algún recuerdo -una camiseta o unas madreñas- y como no llevarían dinero encima, tendrían forzosamente que entrar en el cajero del BBV de la calle San Francisco a sacar algo de pasta.

Allí, mientras esperasen a que la máquina les aflojara los billetes, Scarlett, -que leí que le gusta el arte-, vislumbraría mis cuadros, y, prendada por ellos, -por su fuerza, originalidad, color and other things- entraría a ver la exposición, resultando así el comienzo de una buena sintonía. Convencida de haber encontrado un nuevo valor, llamaría por el mobile (movail) a Bardem y a Allen y I would have the great pleasure to invite them to drink or to eat something having a nice talk together (traduzco de carrerilla al español: vuld jaf de grit plisur tu invait den tu drinc o to it somzin javin a nais tok togueda).

Cuando abandoné la Sala a las 21h, sin que Woody hubiera aparecido, y mientras tomaba una copa de vino del cosechero de Navarra de moda en un bar, me dí cuenta de que todos los que tenemos algo que vender en Oviedo esperábamos al séquito del director de cine, y habíamos tenido la misma corazonada.

Por tanto, tuve que recurrir a la fototeca, y ahora publico urbi et orbe esta instantánea de la efigie del más famoso de los dos (by the moment), en la que apenas se nota que llevaba las gafas rotas, pisándome un cuaderno de dibujos. Es la celebérrima estatua de Vicente Santarúa, escultor avilesino que ha clavado al personaje, y a la que han vuelto a retocar las gafas, que siempre hay algún imbécil que se entretiene en rompérselas, y ante la que ayer había cola para hacerse instantáneas.

Me hubiera gustado más que el Allen de ficción tuviera mi bloc en las manos e hiciera como que lo estaba observando atentamente, pero no hubo forma de moverle el brazo, y por eso, decidí metérselo debajo de un pie. La composición construye una metáfora cuya interpretación primera no me convence: parece que el ídolo se recrea en pisotear mis creaciones.

Pero hay una segunda lectura (second reading). También puede parecer que, como anda distraído, pensando en qué diablos incoporar al guión, no se da cuenta al principio del cuaderno que está a punto de arrollar. Pero acabará percatándose del descuido, y lo tomará en sus manos, gratamente sorprendido. Si esto sucediera en realidad, seguro que me pediría disculpas, y al hojearlo, encontraría esas ideas para un par de escenas, sobre todo si llama a Javier Bardem, a Pé y a Scarlett, y hacemos un quinteto de brainstorming (tormenta de ideas, en inglés).

Yo le contaré a Já (Javier Bardem, en inglés americano), -porque al principio no se nos va a ocurrir nada especial-, para romper el hielo, que siempre que me reúno con gentes del World Bank (en español, Uol Banc), me alaban la gran película de Sea Inside (Sí insái), como lo mejor que han visto. Solo hay un error, y es que se la atribuyen a Almodóvar, porque se pronuncia también Amenábar en inglés americano. Por eso en Washington hay algunos devotos del cine español que creen que Almodóvar es un tipo esquizofrénico, que le da igual al pelo que a la pluma, a la comedia como a la metensícosis. Y no seré yo quien les haga apearse de la burra (to fal daun fron de donki, en la linea de from los tu de riba), que no me pagan para eso.

En fin, que si mañana aparece Wú (Woody Allen, en bable) por la sala, prometo hacerme una foto con él y, desde luego, espero que me compre algún cuadro.

(Vuelto a la realidad, agradezco a los muchos amigos y gentes a las que no conocía de antes, que se están acercando a ver mi exposición. Imposible nombrarlos a todos. Me han hecho el mejor regalo que puede esperar un artista: decirme que les gusta lo que pinto, y hacerme notar que lo dicen sinceramente. Muchas gracias. Zanc all veri mach.)