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El blog de Angel Arias

Cómo no montar un restaurante: Las tertulias (1)

(Este Comentario forma parte de mi libro "Cómo no montar un restaurante", del que he publicado en otros momentos algunos extractos)

En julio de 2003, cuando el restaurante que había creado con tanta ilusión junto a aquellos socios idóneos, había caído de lleno -como un fardo pesado- en las manos de mi esposa y mías, reuní a algunos amigos y les comenté una idea a la que venía dando vueltas desde hacía días. Se trataba de organizar una cena-tertulia mensual en el local,  que podría darle una nueva seña de identidad, y que captara clientela entre la intelectualidad, los empresarios y políticos y, en general, la clase media-alta, marcando distancia respecto a otros restaurantes de Madrid, en los que "solo" se comía.

Yo quería que las tertulias, desarrolladas mientras se cenaba, tuvieran un tema e incluso una orientación del debate, preestablecidos. No deseaba que el invento se convirtiera en un guirigay ni en una reunión para escuchar al erudito de turno imponiendo doctrina. Quería debate. Me comprometía a hacer el acta de las reuniones y, si los asistentes estaban de acuerdo, a actuar de moderador-incitador. Reunir a varias personas en torno a una mesa y provocar sus reflexiones sobre un asunto, me atraía. Siempre me atrajo.

La iniciativa les pareció magnífica, aunque debo decir que a alguno de aquellos amigos no les volví a ver el pelo en el invento. Surgieron ya sobre la marcha múltiples propuestas sobre temas posibles: el ambiente, la Universidad, la Unión Europea, el socialismo, el sexo, la intransigencia, el fútbol, la comida, la ópera, el derecho, el agua, las guerras...

El restaurante tenía una "zona alta", que quedaba discretamente separada del resto por un escalón y una media pared, donde podrían agruparse, dependiendo del número de tertulianos, varias mesas, creando una superficie rectangular en torno a la cual podrían sentarse hasta ventiséis o ventiocho personas. 

Las cenas tertulias se celebrarían, preferentemente, los lunes, que era el día más flojo para el restaurante, y con periodicidad mensual. También se me ocurrió que podríamos servir platos que tuviesen alguna relación con el tema, o sirviesen para crear un ambiente más distendido y frívolo. Expresiones como "a la gabardina", "en su tinta", "pasados por agua", comenté, podrían poner énfasis a algunos platos.

La primera tertulia se celebró el 23 de julio de 2003. El tema que propuse fue: "La fama, el prestigio y el mérito". Fue un éxito. Desde entonces, y durante cuatro años y con algunos intervalos de desfallecimiento, tuvimos una tertulia mensual. Reuní, en efecto, a políticos con empresarios, a académicos con espectadores, a republicanos con monárquicos, a mis mejores amigos con gentes que no conocía de nada (y muchos de ellos se cuentan ahora entre mis mejores amigos)...

Las tertulias, sin embargo, no supusieron ni más negocio para el restaurante, ni activaron por sí mismas el flujo de clientela. Los lunes sin tertulia siguieron siendo un agujero insondable en la facturación, y la mayor parte de quienes asistían a las cenas-tertulias -más de 400 personas pasaron por ellas-, ya no volvían o lo hacían ocasionalmente, aunque muchos no escatimaron en elogios para expresar lo bien que lo habían pasado.

(sigue)

 

A sotavento: Bomba lapa contra los colegios profesionales

El Informe sobre los servicios  y los Colegios profesionales que ha dado a conocer la Comisión Nacional de Competencia, ha puesto de manifiesto, una vez más, que en este país con demasiada frecuencia ni se cuenta con los afectados ni se proponen medidas que beneficien a los interesados. El Informe, que dice utilizar como antecedente el Informe del TDC (Tribunal de Defensa de la Competencia) de 1992, mezcla churras, merinas, desconocimientos y, posiblemente, refleja odios y déficits personales de quienes contribuyeron a su redacción.

El Presidente de la Unión de Colegios profesionales, y del Consejo General de la Abogacía de España, Carlos Carnicer, constituyéndose en portavoz del sentir de todos los profesionales a los que agrupa la Asociación, ha manifestado que ese Informe no garantiza los derechos institucionale del millón y medio de ejercientes -y de los futuros egresados- y vulnera el art. 36 de la Constitución española, según la interpretación doctrinal y jurisprudencial más autorizada.

Llueve sobre mojado, en realidad, porque el menosprecio a la seguridad profesional y al trabajo responsable no son, por lo demostrado, objetivos preferentes del Ejecutivo. Es doloroso tener que reconocerlo así, pero la baja calidad de los estudios universitarios, en general, corre paralela a la sublimación del intrusismo, y a la igualación de todos los títulos, sean de grado medio o superior, que nace de una interpretación sesgada y corta de los llamados acuerdos de Bolonia.

Los Colegios profesionales son una garantía para el ciudadano que reclama los servicios de un experto, y que quiere ver que el trabajo que realiza para él está sometido a un control externo, cumple con la legislación y viene amparado por un seguro. El visado del Colegio ha de ser, aún más, un sello de calidad, y los Colegios deben supervisar sus contenidos, dotándose de los medios de análisis y revisión convenientes. Si no lo han hecho hasta ahora algunos, debiera ser tiempo de exigirles que se doten de esos medios.

Una cosa es la defensa de intereses competenciales trasnochados por algunas profesiones, pero dentro de la capacidad técnica, y algo muy distinto, despreciar la labor reguladora de los colegios como garante de que el cliente y la sociedad reciben los servicios demandados.

La dirección que pretende adoptarse es la contraria. Barra libre para todos. No siendo necesaria la colegiación, cualquiera con el título universitario puede ejercer la carrera, por su cuenta y riesgo. Bomba lapa contra los colegios profesionales, algunos de los cuales -pienso en las ingenierías, en la abogacía, en los auditores, médicos, ... tienen responsabilidades sociales de tal envergadura que, hoy más que nunca, lo que es necesario es que una entidad superior -el Colegio profesional, que ya existe- controle, homogenice, estimule, promueva, la deontología del ejercicio de esas actividades.

Jugando en corto: Manual para despistados

Tiempos de mudanza, luego gran templanza. Gentes que no se ponen al teléfono, ergo desconfianza. Rostros preocupados, por consiguiente, fiesta al canto. Donde otros lágrimas, apreciemos las sonrisas. Si corren muchos, mejor estarse quietos. Son horas de vender, pues vale más comprar. Bendita situación llevar el paso cambiado, haber sabido esperar, tener liquidez, no haber hecho caso arriesgando cuando todos lo veían tan claro.

Si cogemos un periódico al azar, ¿qué vemos?. La economía en las primeras páginas, la palabra crisis repetida en casi todos los titulares y comentarios de fondo. Las emisiones de radio, los espacio televisivos, todos los debates tertulianos se concentran en torno a las preocupaciones por el poderoso caballero: el dinero como gran protagonista.

Vientos de cambio, que soplan desde diestra y siniestra y animan decisiones y actuaciones insólitas. Valga de sorpresas: el Canal de Isabel II, la inajenable (rectius: inalienable) joya de la corona de la Comunidad de Madrid, tras de la cual anduvieron babeando todos los que en algún momento llevaron/llevamos la gestión de las actividades del agua de las grandes constructoras o empresas de servicios privadas, se va a privatizar. Objetivo: insuflar dinero a las arcas caudinas.  Resultado seguro: más presión sobre los precios del agua en Madrid.

(No me equivoco, no: "Horcas caudinas": desfiladero cercano a Caudio por donde las tropas romanas, allá en el siglo III a.d.C., hostigados por los samnitas, fueron obligados a pasar; "Arcas caudinas": término inventado por mí para expresar aquello a lo que un político -en este caso, Esperanza Aguirre- se siente obligado para conseguir más recursos/más madera, a falta de otras opciones, vendiendo los mejores enseres, para alimentar la singladura de su gestión, a pesar de haber defendido hasta entonces que esa opción era absolutamente impensable)

Es el momento adecuado para tomarse unas vacaciones. O, al menos, ya que las tenemos disfrutadas, para apagar las luces por solo diez minutos. Me lo sugiere, transmitiéndome un mensaje que llega de otros, una buena amiga; lo hace en inglés y en otros idiomas, incluso el chino-coreano-japonés-

The idea is to SWITCH OFF ALL ELECTRICITY - FOR ONLY 10 MINUTES - TODAY, from 21:50 - 22:00 local time (let’s face it, whoever cannot
live without their favourite TV programme for 10 minutes has got problems anyway).

黑暗的世界:對2008年9月17日從21時50分至22:00 。
這是建議關掉所有電燈及可能的話,所有電器,使我們的星球可以’呼吸’ 。
如果答案是大規模,節能,可殘酷的。
只有10分鐘,並看看會發生什麼情況。
如果我們10分鐘,在黑暗中,成衣蠟燭和簡單的外觀和我們將呼吸和我們的星球。
記得當時的聯盟是實力和在互聯網上可以有很大的權力和,甚至可以更大一些。
通過新聞.

El complemento de la propuesta es dedicarse a no pensar en nada en todo ese tiempo. Es decir, tratar de encontrar lo que haya dentro de nosotros mismos. ¿No merece la pena de vez en cuando?. Es tan barato... y puede ser tan útil...

Al socaire: Abandono de la Colegiata de Cornellana (Asturias)

Cornellana es una pequeña población del Concejo de Salas, en Asturias, que tuvo tiempos mejores, alguno de ellos en el siglo XX, cuando el general Franco venía con frecuencia a las orillas del Narcea a dejar .decían- que le ensartasen salmones en el anzuelo.

Entre los años 1950 y  1970, este pueblo alineado sobre la carretera general, pero con una vida propia que permanecía oculta al visitante ocasional, sirvió de lugar de encuentro de pelotilleros, ganapanes, lameculos y advenedizos - que trataban de hacerse notar por el entonces Jefe de Estado.

Había también algunos lugareños, pescadores de verdadera afición y, por los veranos, venían gentes de Oviedo a disfrutar del espectáculo de ver lloviznar entre montañas.

Pero, obviamente, la historia de Cornellana y de los asentamientos en la zona es mucho más antigua, y en la hermosa vega del Narcea hay muestras del pasado esplendor de la zona que, algún día se investigará, se remonta probablemente hasta bastante antes de la era cristiana.

El camino de Santiago se vuelca hacia Salas, lo que no impidió que en esta villa con aspecto tranquilo, se cocieran también muchas habas. De entre los monumentos, iglesias rurales, casonas de indiano, mazos y molinos que luchan contra el paso del tiempo, alineándose por la senda del Narcea hacia el Pigüeña, y más allá, hacia Belmonte y Pola de Somiedo, el más imponente es el monasterio-colegiata-iglesia de San Salvador en Cornellana.

El complejo de edificaciones, Monumento Nacional y, por tanto, merecedor de especial atención, ofrece un aspecto de abandono. Estado que resulta especialmente deplorable, por los dineros que se le han dedicado no hace tanto, y la necesidad de mantener las referencias arquitectónicas e históricas que jalonen el paseo de los turistas y peregrinos por esta ruta.

La iglesia barroca permanece durante toda la semana cerrada a cal y canto, y sus puertas se abren apenas los domingos durante los tres cuartos de hora que dura la misa de doce, para recoger a los devotos locales. En lo que fue colegiata, hoy en parte Albergue de Peregrinos, múltiples cristales rotos de las ventanas, por donde entran vientos, fríos y aves, evidencian que el edificio también recibe visitas no deseables.

Una placa situada en la plaza, deteriorada y casi ilegible en algunos puntos, trata de ilustrar de que en la portada-frontón de la iglesia románica, del siglo XII (u XI), puede descubrirse una loba amantando una criatura. Nada indica, sin embargo, que hay que desplazarse hacia la izquierda del complejo, y contemplar la otrora fachada, ya exenta de su templo, a través de las rejas que cierran la entrada al albergue. Un simple arco, en el que la otrora famosa loba comiendo o amamantando un ser con aspecto humano, puede solo atisbarse en la distancia.

Los tres ábsides y la torre quedan flanqueados por una balaustrada-mirador, en franca ruina. Figuran en los libros que ya no se estudian, como ejemplo primerizo del clasicismo arquitectónico asturiano y podrían ser ejemplo, ahora, de la desidia moderna. Los retablos barrocos quedan ocultos a la curiosidad del viajante, salvo que se anime a hacer una prospección en busca de las llaves del templo, pero no apetece ni esforzarse en buscar ni dar respuesta. Nadie responde al repicar de la aldaba.

Dando la vuelta al recinto, se pueden ver, asomando entre hierbas y yedras que cubren las piedras,  fechas del final del XVII. Hay una higuera en estado salvaje en el jardín, ortigas, hartos, suciedad.

Al lado de la Colegiata, discurre un afluente del Narcea, el Nonaya, proveniente de Salas, la tierra del inquisidor Valdés. Un contenedor de basura, lleno y abierto, está volcado sobre sus aguas, que bajan -supongo que excepcionalmente- sucias. Junto al puente de acceso a la plaza, un hombre lava concienzudamente su coche. Un padre enseña a su hijo a manipular un avión teledirigido -de juguete- y, en la casa rural que hace la esquina, también albergue o posada por los signos, los coches aparcados sobre el césped y los restos de comida sobre las mesas dan fe de que hay visitantes foráneos.

No sé si ahora hay que llamar de verdad a Cornellana, Curniana, como rezan los indicadores supuestamente bilingües, pero al abandono de un elemento tan importante para el turismo y la cultura comarcal y regional, se le podía seguir llamando incuria. No sabría decir exactamente de quién.

Sugiero que el alcalde del concejo podría darse una vuelta, a mirar antes de actuar, y exigir los dineros que hagan falta para recuperarlo de los daños. El trato que reciben algunos monumentos de referencia para Asturias tiene un triste ejemplo en el estado de la Colegiata de Cornellana.

A sotavento: Estados Unidos, nuevo pueblo elegido por Dios

En el aniversario del Once-Ese, en el que se concentró en las Torres Gemelas de Nueva York la furia irracional de ese enigmático y rico personaje que se dice representante cualificado de las esencias de la religión islámica que se ausenta al nombre de Bin Laden, los Estados Unidos de América renuevan su fe en que son el pueblo elegido por el Altísimo para representar su providencia.

Los dos candidatos a la Presidencia de esta Federación, McCain y Obama, junto con sus propuestas para la vicepresidencia, sus familiares, simpatizantes y devotos, se reúnen ante el vacío de las Twin Towers para proclamar al mundo que ellos, el pueblo americano, son el verdadero pueblo elegido, los garantes de que se cumpla la voluntad divina sobre la Tierra.

 Los judíos han pasado a segundo plano, y sea en buena hora. El conflicto árabe-israelí ha debilitado la credibilidad de Israel y exacerbado las diferencias con los integristas islámicos, además de dividir al pueblo palestino en simpatizantes de dos facciones que sería difícil cualificar de otra manera que no fuera la de proclives o contrarios al soporte de la beneficiencia internacional.

Analizando el importante papel que la religión juega en las elecciones norteamericanas, cabe preguntarse a qué espera la divinidad para reencarnarse de nuevo en los Estados Unidos de América. Lo escribo desde el respeto debido, pero al hilo de las declaraciones de los candidatos, de sus confesiones de fe, de la movilización de principios y ejemplos que mezclan lo bíblico con la ética del Nuevo Testamento, no debería dudarse que esa nueva venida está siendo reclamada a voces por el pueblo norteamericano.

Mientras tanto, en el otro confín de la interpretación de los libros sagrados, otro grupo, con radicalidad que les precipita en la violencia fanática, unos iluminados que también dicen representar a Dios -como si esa figura contingente y necesaria que surge en el alma de cada ser humano tuviera necesidad de valedores- se preparan, desde sus cavernas, para colocar nuevas bombas, matar a más inocentes.

Que los dioses se apiaden de nosotros, los incrédulos de buena fe.

Jugando en corto: Algunas propuestas para salir de la crisis

Aunque ha habido durante bastante tiempo confusión terminológica, la desaceleración económica es, definitivamente, crisis, y profunda. Hay que sacar consecuencias políticas al respecto de quienes tenían la obligación de detectar la venida de la ola de disgustos y no lo hicieron, y de los que conocían la peligrosidad del receso y lo ocultaron.

Pero lo que me propongo tratar en este comentario, con las limitaciones de espacio y lugar que son evidentes (a las que no necesito sumar mis propias cortedades), son, como reza el título, algunas propuestas para salir de la crisis.

1. En primer lugar, no hay que esperar a que la crisis económica se resuelva por sí sola o mejore con el tiempo. Tampoco hay que infraevaluarla, porque vale más aplicar medidas excesivas, pero sensatas, que equivocarse de talla en el diagnóstico y calzarse un zapato de otro. Hay que actuar con rapidez, atacando la problemática desde su núcleo.

En España, los problemas fundamentales, en mi opinión son: un endeudamiento familiar intolerable, un exceso de consumo irresponsable, un despilfarro injustificable de los medios funcionariales públicos -sobredimensionados e infradotados-, un desaprovechamiento crónico de las capacidades personales de un amplio sector de la población, y unas dotaciones asistenciales demasiado permisivas e insuficientemente controladas.

Solución: Es obvio que las medidas han de concentrarse en estos sectores y situaciones: revisión de todas las concesiones crediticias, en especial, de los préstamos familiares, estableciendo medidas paliativas para evitar los fallidos del endeudamiento familiar (atención a las situaciones en las que uno de los miembros de la unidad, o los dos, han perdido su empleo); reducir los créditos al consumo, estimulando los consumos de producción propia; congelación salarial, y reducción de las previsiones de contratación fijas en el funcionariado, sustituyéndolas, en los casos necesarios, por contrataciones temporales; extremar el control del gasto público, y muy en particular el dedicado a la atención sanitaria y a la cobertura del paro (vigilando irregularidades); fomentar el trabajo de todos los que tienen capacidades desocupadas, en especial de los jubilados, de los parados, de los inactivos, estimulando su comportamiento solidario y orientando esa actividad hacia los apoyos asistenciales; controlar la competencia desleal y la economía sumergida, especialmente dañina en épocas de crisis.

2. El país ha vivido en sectores clave con el pensamiento puesto en que el crecimiento sería sostenido, y que los beneficios futuros podrían aplicarse para justificar los gastos presentes.

Esa entelequia utópico-financiera, sin justificación alguna, ha traído como consecuencia una gran liberalidad a la hora de juzgar las situaciones actuales, y facilitar la concesión de préstamos, basados en el aumento de los salarios, y en el sostenimiento del empleo. Cualquiera que tuviera una nómina con una antigüedad mínima, podría disponer de dinero para comprar una casa de inmediato -por supuesto, hipotecando el inmueble, aunque, como se creía que todo iba a crecer, sobrevalorándola-. Parecidos argumentos servían para recibir préstamos -a alto interés, eso sí- para comprar un coche, reformar la cocina o hacer un viaje de placer.

Solución: Favorecer la creación de actividad empresarial, impulsando la generación de proyectos, y facilitando los créditos para montar empresas o ampliar las existentes, apoyadas en planes de futuro, que habrán de ser cuidadosamente analizados, desde luego, pero primando la iniciativa individual y el esfuerzo creativo. Impulso a los créditos con garantía en el propio negocio, facilidad para la creación de empresas de capital-riesgo en sectores estratégicos o de mayor impulso y capacidad de arrastre (aquellos relacionados con la producción de bienes de consumo menos relacionados con el lujo y más con la utilidad práctica). Movilizar hacia el mercado las segundas y terceras viviendas, con una ley que proteja al propietario de los impagados y facilite que arrendador y arrendatario se encuentren cómodos en la contratación de alquileres. Resulta sorprendente, desde luego, que la crisis del sector inmobialiario haya puesto en el mercado tal cantidad de viviendas de segunda mano, algunas de antigüedad manifiesta y de baja categoría; cabe interpretar que familias de economía relativamente modesta pretenden ahora, por la vía rápida, traducir en dinero alguna de sus propiedades; esto demostraría un efecto dominó, provocado por el miedo a perder oportunidad, que se debería controlar mediante una inspección de la situación fiscal de esas viviendas y sus propietarios.

3. El dinero de las perspectivas de beneficio y ahorro futuros se concentró en gran medida en la construcción de viviendas generando una bolsa de especulación fácil, desdeñando otras inversiones de aparente menor rentabilidad  o mayor riesgo. Por su parte, los Gobiernos difundieron una imagen de bonanza y disponibilidad de recursos que no se correspondía con los ingresos típicos, al confiar en el mantenimiento de fondos europeos para las inversiones públicas.

Se compraron también muchos automóviles, ordenadores, ipods, televisiones de plasma, electrodomésticos sofisticados,... pero no nos engañemos: una parte sustancial de ese gasto ha beneficiado a las industrias de otros países. Como aquí nunca hemos creído en la técnica, se ha preferido comprar los componentes allende las fronteras y limitarse a ensamblar las piezas.

 Solución: Activar líneas de crédito preferentes a los empresarios con proyectos de autoempleo o en aquellos en los que la cualificación de los empresarios permita valorar mayores perspectivas de éxito. Favorecer la cooperación Universidad empresa en proyectos a corto plazo, decididos por la comunidad social, no por académicos empecinados en la teoría o en conseguir becas para sus postgraduados. Premiar las iniciativas de viabilidad de proyectos empresariales, en especial de los surgidos en sectores relacionados con las tecnologías de mayor desarrollo potencial, difundiendo los logros.

4. Falta decisión para abordar de manera homógénea, coherente y consensuada el problema del desempleo.

Se han dado inaceptables bandazos en la incorporación de trabajadores extranjeros poco cualificados, que han ido desde el fomento del efecto llamada, a la proclamación de que se necesitaba mano de obra porque los españoles no deseaban realizar algunos trabajos, tolerando la creación de una bolsa de inmigración ilegal y la paralela generación de una filosofía de sostenimiento del desempleado, que favoreció la aparición de una picaresca organizada para disfrutar al máximo de las ventajas de una reglamentación social permisiva con las irregularidades.

Solución: Control rígido de la contratación ilegal y las residencias irregulares. Coherencia en las actuaciones respecto a la inmigración y a las opciones de contratación en origen. Facilitar, como objetivo social, el retorno de los emigrantes a sus lugares de origen (que es, sensu contrario, justamente uno de los propósitos de la Constitución Española vigente). Bajar las retenciones a los salarios bajos, permitir el pago diferido del iva y de los impuestos de sociedades a las empresas con menos de tres años de existencia, admitiendo la compensación de beneficios y pérdidas en ese período.

Aumentar las retenciones e impuestos a los salarios y honorarios muy altos (superiores a 150.000 euros anuales, por ejemplo), pero, sobre todo, identificar los propietarios de las fortunas de este país desde el punto de vista de sus orígenes, contenidos y rendimientos; basta darse un paseo por las zonas residenciales de cualquier ciudad de España para hacerse una idea de la cantidad de ricos incontrolados que existen, cuando se compara esa evaluación de campo con las declaraciones fiscales del área.

5. Finalmente, una crisis es una oportunidad.

Los que tienen liquidez se aprovecharán seguro de las dificultades financieras y la ruina de otros. Las mayores fortunas que, al estar bien gestionadas, gozarán de una buena diversificación y óptima información, aumentarán sus beneficios a medio plazo, al comprar a precio de ganga y aprovechar para liquidar excedentes menos productivos. No hay que obsesionarse con la profundidad de la crisis ni bajar la guardia. Se debe seguir trabajando, o, mejor aún, trabajar más.

La crisis, además, nunca será total ni durará indefinidamente: se debe esperar, estar atento y, en el peor de los casos, aplicar individualmente el principio de sálvese el que pueda. Sin embargo, desde la perspectiva política, las medidas han de atender a la dilución de la crisis entre el colectivo más amplio posible, haciendo en particular que los más resistentes económicamente soporten la mayor parte del peso de las medidas restrictivas.

A barlovento: Aprovecharse del turista, un negocio ilegal, cortoplacista e insano

Me gusta viajar, conocer gentes, hablar con ellas y entender algo de lo que las liga a su entorno. No me gusta hacer turismo, en el sentido de formar parte de un grupo organizado, trotar a uña de caballo -o de guía diplomado- entre cuatro ruinas más o menos recuperadas, comprar un cenicero o una medalla para cada miembro menos tratado de la familia y volver a casa cargado con centenares o miles de fotos de cualquier aficionado al clic para contar lo bien que lo pasé con la ilusión de un experto en comunicación e historia.

Me gusta improvisar los itinerarios, dejarme sorprender por lo que voy descubriendo o desechando, entrometerme por lo suave en la vida de los lugareños mimetizándome como si fuera uno de los suyos. No es que me prepare para el viaje, porque no soy metódico, aunque trato de leer antes -y después- sobre lo que voy a ver y compro prensa local, voy a los sitios en donde se reúnen y discurren los paisanos, ...

Por eso, me disgusta profundamente que me tomen por un turista. Los turistas somos imbéciles declarados que vamos a los sitios para que nos timen. Los comerciantes del sitio detectado como destino turístico, cuando llega la temporada, multiplican los precios por dos o por tres, sacan sus abalorios y, para sus adentros, se ríen del visitante.

No entiendo porqué, en la llamada temporada alta, todo es más caro, mucho más caro de lo habitual. Desde las habitaciones de hotel a los tomates, todo el que tiene algo que vender, lo aprecia en un 300%, e incluso más. El pensamiento subyacente no puede ser otro que el que está de vacaciones no es un semejante, sino alguien que se encuentra en una situación anímica en la que ha perdido la noción del dinero, o que su estado de necesidad no merece igual respeto que la de otros semejantes.

Creo que los precios no deberían variar, independientemente del momento del año. Y, desde luego, en ningún caso los productos de primera necesidad. No sé dónde compran los lugareños en algunos sitios durante el verano, pero imagino que han debido acopiar sus víveres unos días antes de empezar la temporada. O, como encontré que sucedía en un restaurante de Palma de Mallorca hace años, tienen dos listas de precios: una para los de aquí, y otra para los de fuera, que esos pueden pagárselo.

Es el síndrome de Dick Turpin, supongo.

Jugando en corto: Reflexiones después de las Olimpiadas de Pekín

No ha ganado España tantas medallas como hubiéramos deseado, pero se estuvo cerca, y las conseguidas, fueron todas de calidad. Pero lo más importante de esta participación ha estado, en mi opinión, en dos circunstancias muy especiales, que, por lo que hemos visto, pueden haber pasado a ser estructurales de nuestro deporte:

1. Hemos demostrado, en los deportes colectivos, entrega, ilusión, y capacidad de esfuerzo comunitario. Es un ejemplo para los jóvenes que seguía las actuaciones de sus ídolos. Contrariamente a aquella idea tan extendida y evidenciada de que nuestros deportistas eran genuinos representantes de la "furia española", elementos individuales que podían desmelenarse guiados por la rabia, esta otra furia que se ha colocado en el tapete es la de la cohesión colectiva, el trabajo en equipo, trasmitiendo la alegría de participar conjuntamente y saberse capaces de vencer, de poder ser los mejores. Lo han puesto de manifiesto nuestros deportistas en balónmano, en jókey, en baloncesto, en gimnasia rítmica,... Se había ya conseguido en fútbol, en los campeonatos europeos. Se nota en el ambiente, se transmite.

2. Hemos presentado un elenco de individualidades fuera de lo común -no tantas como creíamos o creían desde la Secretaría de Deportes y, desde luego, con fallos notables en varias disciplinas-. En algunos casos, el deportista destacado llega arriba en un deporte en competencia con representantes de países con mayor población y tradición deportiva. En ténis, tenemos hoy la primera raqueta mundial, un Rafa Nadal que, además de un atleta de excepción, es ejemplo de modestia, y bien parecido. Gerva Ferrer es un batallador seguro, firme, entregado a su oficio, sufridor y jovial a un tiempo. Mengual o De Cal -por no citar a otros- son otra muestra de esa combinación de constancia, sacrificio  y sencillez que conducen al éxito y a la admiración. Hay que incluir también a Pau Gasol, a Barrufet, a Llaneras,  a todos, en fin, los que han dado un rostro al deporte español con aspecto de dignidad, coraje, trabajo y preparación acertadas, y, también, con su voluntad de vencer llevando la camiseta de España.

Por supuesto que hay claroscuros en nuestro deporte, que hay mucho que mejorar, que en bastantes deportes no tenemos representantes de élite o no se ve continuidad. Pero ahora, viendo el resumen de estos juegos, hay que felicitarse de lo alcanzado. Porque al felicitar a esa representación, podemos sentirnos orgullosos de captar que, por ese camino, avanzamos.

Poco, pero algo hemos avanzado. Mañana, será momento de otras reflexiones.