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El blog de Angel Arias

A barlovento: La necesidad de una estrategia energética sustentable

La revista Industria y Minería ha publicado el resumen de las conferencias del Seminario sobre la Necesidad de una Estartegia Energética Sostenible, que convocó los pasados días 13 y 14 de noviembre de 2008 la Asocaciación de ex Diputados y ex Senadores de las Cortes Generales, en colaboración con el Consejo Superior de Ingenieros de Minas d España.

Ya he hecho mención a estas Jornadas en otro lugar de este Cuaderno, y ahora quisiera limitarme únicamente a comentar algunos aspectos de la visión política ofrecida en el trascurso de las mismas, casi como colofón. Una mesa redonda en la que participaron únicamente Antonio Erías Rey, del Grupo Popular, y Pilar Unzalu, del Grupo Socialista, moderando la periodista Pepa Bueno las intervenciones desde la Sala.

La posición del Partido Popular, en materia energética, según lo expuesto por Erías Rey, descansaría en estas directrices:

-La política energética tiene que garantizar la seguridad de suminisro, de forma competitiva y sostenible ambientalmente.

-El PP está estudiando las necesidades energéticas en el horizonte de 2050, definiendo tanto las fuentes de energía como los costes, para todos los agentes y con la máxima seguridad jurídica

-Hay que reducir la dependencia de las fuentes energéticas exteriores, en particular de los combustibles fósiles.

-El nuevo mix energético ha de definirse en un escenario flexible en el que se mantengan todas las fuentes existentes, incluída la nuclear, evitando las declaraciones de intenciones que no se pueden cumplir

-El PP entiende que las energías renovables deben cubrir el 20% en el 2020, explicando cómo se va a financiar, respetando la opinión de los reguladores desde el Gobierno, en tanto que independientes, sean el CSN, la CNE, etc-

-El porcentaje de biocarburantes en el mix debe ser de 6%

-Hay que mejorar la red de transporte, haciéndola capaz de absorber la programación de la producción, y tener en cuenta la estructura de costes que permita la competitividad de los distintos sectores.

Por su parte, la posición del PSOE-Gobierno, sería la siguiente:

-El modelo energético tiene que tomar en considerción los niveles de competitividad, bienestar económico y sostenibilidad ambiental. La demanda energética española ha crecido un 3% en los últimos años, debido, no en última instancia a nuestra menor eficiencia energéticxa, que sigue siendo un 20% superior a la media europea.

-El exceso de consumo energético penaliza el porcentaje de dependencia - 84%- de nuestro mix energético sobre las energías fósiles, que son, en un porcentaje similar, importadas. (100% del petróleo y gas natural; 70% en el caso del carbón).

-El Gobierno ha puesto en práctica medidas para gozar de´mayor autonomía energética, impulsando las energías renovables y el ahorro y la eficiencia energética. En julio de 2008 se puso en marcha el Plan Urgente de Ahorro Energético 2008-2011, que permitirá ahorrar el 10% de nuestras importaciones en petróleo, complementando otros planes, como el de Acción y Ahorro de Eficiencia Energética (?) 2008-2012.

-El Plan de Ahorro reconoce la distribución sectorial del consumo final de energía (40% en transporte; 30% en industria; 17% en sector residencial; 9%, terciario; 4%, agricultura), con medidas transvesales.

-El Gobierno está intensificando el uso del gas natural porque su consumo está asociado a procesos más eficientes, diversificando suminsitros y potenciando la flexibilidad de nuestra gran capacidad de regasificación.

-Se está trabajando en mejorar las interconexiones, tanto de redes de transporte eléctircas como gasísticas.

-Antes de finales de 2008 se aprobará un nuevo Plan de Energías Renovables y un estudio exhaustivo de necesidades para el horizonte 2030.

Las intervenciones surgidas de la Sala, por parte de ponentes técnicos que ya habían expuesto su opinión en su momento, o de industriales que reflejaban inquietudes o intereses concretos, pusieron matices muy interesantes a esta escenificación política. Es imprescindible, no ya el debate, sino la consideración de los fundamentos y consecuencias que puede tener para un sector una determinada política energética.

El comentario espontáneo de Eloy Alvarez Pelegry, que había centrado su ponencia sobre la cuestión de los costes de las fuentes de suministro y las autoregulaciones provocadas por el mercado y las necesidades presupuestarias de algunos países productores, resultó muy atractivo. Resaltó los elementos en que, en su opinión, debería descansar una estrategia energética sostenible:

-El Pacto de Estado energético, debe incluir los conceptos de sostenibilidad, seguridad de suministro y medioambiente, y tiene que considerar, especialmente, en estos momentos de crisis, la sostenibilidad económica. El 9% del coste de todas las importaciones corresponde a las necesidades energéticas. En lugar de una autarquía energética habría que analizar la disminución de la vulnerabilidad -como ya había indicado José Sierra, y, por ello, deben incluirse en el mix energético, todas las fuentes energéticas.

-La sostenibilidad económica está ligada a la competitividad. Se está yendo hacia un mix con costes marginales crecientes, y deberíamos incoporar este elemento, no solo las variables como CO2 equivalente o reducción de importaciones. Incorporar tecnologías más caras nos hará menos competitivos.

-La política de costes tiene que traducirse en resultados para los consumidores. El coste de energía eléctrica en la renta familiar disponible es del 1,8%, en tanto que en restaurantes y ocio es del 8%. Si hay un retraso en 12.000 millones de euros en las tarifas debe trasladarse ya a los usuarios. No se puede plantear la sostenibilidad ambiental sin haber tenido en cuenta la sostenibilidad económica.

(Nota: En el título hablo de sustentabilidad, y no de sostenibilidad, en un guiño al empeño persistente de Antonio Lamela, con el que tengo el honor de compartir algunos foros ambientales, para que se cambie la terminología. El desarrollo que deseamos ha de ser sustentable, no sostenible )

Instrucciones para torpes sobre como preparar un examen

Debería haber dado cumplimiento a este deseo antes, pero no me animaba. ¿Animarse, a qué?, se preguntará el lector. ¿Qué deseo oculto y reprimido es al que ahora se da rienda suelta?...

Pues ya lo avanzo de inmediato: escribir una segunda entrada de éxito en este blog, un comentario irresistible urbi et orbe, que haga subir peldaños de autoridad a esta bitácora, provocando enlaces de admiración entre otros blogueros, y en el que caigan, como en una trampa de hormiga-león (metáfora que siempre me gustó) los cibernautas que busquen respuestas a su problema.

El modelo para canalizar ese ímpetu que ahora confieso desfogar, es el éxito -a escala relativa, inmenso- del post que publiqué, hace ya años, a este blog, dando consejos -"para torpes"- acerca de cómo arreglar una persiana. Un orgullo para mi propósito de ser leído y admirado por lo que escribo, un ejemplo práctico acerca de cómo se cuecen las habas en los buscadores, una referencia para mi ego, un....

De más de 34.000 referencias de Google, si el curioso pertinente escribe en el apartado "buscar" de este explorador, las tres palabras -three little words- : "como arreglar persiana", el buscador le conducirá, sin dudarlo, en primer lugar, a este blog y a mi comentario. ¿Porqué?. Pruébelo ustéd mismo. "arreglar persiana" ya lo sitúa en segundo lugar. Como "persiana" queda sepultado entre otros cientos de anuncios y ofertas de expertos en el rollo ése. El "como" -sin acentos, please- solo lo hace mejorar un puesto, para asumir, eso sí, la gloria de pasar a ser "primero".

La de la persiana es, con mucho, la entrada con mayores y más frecuentes accesos de todas cuantas tengo publicadas, tanto en este blog como en su "segunda marca", Al socaire. Por cierto: en esta segunda digresión surgida de mis tiempos libres,  no coloco mis outlets, sino mis mejores desvelos literarios. Es mi apuesta para trabajar las meninges a diario, que es como se forjan los músculos cerebrales, según tengo leído. No me vendría mal tener más visitantes/ojeadores/lectores, pero, a la espera de la gran eclosión -el big bang, o la big bounce- , me conformo con lo que tengo.

En fin, tratando de rivalizar con este éxito personal ya clásico, quiero dirigirme hoy a todos los estudiantes de lengua hispano para enseñarles a preparar con éxito un examen, cualesquiera que sea ese. Preparar para aprobarlo, por supuesto. Y no una prueba de esas en las que dan aprobado general, o te convalidan la materia porque la asignatura ha salido del plan de estudios. Un examen con todas las de ley, con corrector incluso.

Mi autoridad queda avalada por los cientos de exámenes que he realizado en mi vida, para completar carreras universitarias, obtener floripondiosos títulos y rebañar éxitos en competiciones y certámenes. Mi método es el mismo que todavía utilizo, cayendo ya por la curva de la tercera edad, para retener ideas, relacionar conceptos, y así dejar admirados -patidifusos, incluso- a interlocutores, colegas, subordinados, amigos.

Misterio desvelado. Veamos, sistemáticamente, las tripas del proceso.

1) Lo que hay que tener, en primer lugar, es la idea clara de lo que se pretende. ¿Qué deseamos? ¿Aprobar, o saber?. Si la respuesta es saber, mal andamos. ¿Para qué quiere tener un título, ganar una oposición?. No es necesario acumular conocimientos que no se vayan a utilizar, y hay que tener siempre en posición de disponibles unos cuantos conocimientos comodín, que nos vendrán bien para incorporar otros. Su objetivo ha de ser saber cuatro cosas, pero saberlas como si formaran parte de su piel.

2) Nunca aprenda, si va a examinarse de ello, más de lo que habrá de utilizar. Trate de entenderlo. Si hay algo que no entiende a la primera, inténtelo una segunda vez, pasado un tiempo (para acordarse del reto, señálelo con lápiz amarillo o naranja, que lucen muy bonito), una vez que haya leído todo el capítulo, o mejor, todo el libro; si en esa nueva oportunidad, se le resiste, no se esfuerce más. Páselo por alto. No pierda el tiempo en aprender lo que es difícil de memorizar, porque lo olvidará a la vuelta de la esquina.

3) Es muy importante que repase, en las 24 horas previas al examen, toda la materia. La memoria visual es la más importante del ser humano, y retendrá así ideas y frases que, aunque solo le servirán para esa prueba -se borrarán automáticamente- le incrementarán de forma magnífica su rendimiento.

4) En el momento del examen, no se ponga a escribir de inmediato lo que sabe. Dedique unos segundos a detectar las cuatro o cinco ideas clave que convengan a cada ejercicio o capítulo. Piense que la inmensa mayoría de los examinandos se habrán puesto a redactar como locos a la carrera,y que, de ellos, otra inmensa mayoría no tendrá mucha idea de lo que quiere decir. El cerebro humano tarda en reaccionar, déle algo de tiempo. Escriba en el reverso de la hoja de examen, de forma sinóptica, lo que se le haya ocurrido.

5) Piense en que van a corregirle personas que no le conocen y a las que Vd., en principio, importa un bledo. Quien habrá de corregirle, se habrá encontrado antes que el suyo con unos cuantos centenares de trabajos sin mucho orden ni concierto y tendrá la cabeza como un bombo. Agradecerá que su ejercicio esté expresado con cierta elegancia.Subraye los cuatro o cinco conceptos que tenga claros de la cuestión. Si en alguno tiene dudas de cómo expresarlo correctamente, pero lo parece importante al tema, no lo subraye. Póngalo de todas maneras, aunque de forma confusa. Cabe la opción de que, a pesar de todo, acierte en algo y, como el examinador no va a tener mucho tiempo para analizarlo, le parecerá adecuado al tema, dándole algún puntito por el esfuerzo.

6) Nunca deje una pregunta en blanco, ni más corta en desarrollo que otras. Todas igual, sepa o no sepa del tema, guarde o no relación. Haga trabajar al examinador, pero, sobre todo, transmita seguridad, capacidad de respuesta, razonable improvisación. No invente sobre la marcha, sino que incluya ideas verdaderas y si ha dispuesto de apuntes del docente que le está puntuando, y recuerda alguna de sus ideas, subráyela, alabándola, incluso poniendo el nombre del autor. Es un acto casi vil de pelotillerismo, pero pocos dejarán de sucumbir ante el halago. ¿Cómo van a suspender a un alumno que, por lo menos, sabe cómo se llama su maestro?.

En fin, manténgame informado de los resultados. Le espero en este blog.

 

A sotavento: ¿Feliz año 2009? ¿Lo conseguiremos?

Por los síntomas y problemas detectados, pintan bastos para 2009.

El clima ambiental no mejora y el político empeora. Los conflictos bélicos se prolongan y generan otros nuevos. La avaricia de algunos, la ignorancia de muchos y la petulancia de ciertos autoproclamados expertos, ha encrespado hasta límites no conocidos salvo por los muy viejos, los vaivenes que hemos admitido como cíclicos para que sobreviva nuestra economía de mercado.

Tenemos, desde luego, algún motivo para ser optimistas. En Estados Unidos, un nuevo presidente dará otro color al rostro más poderoso de la Tierra y, ojalá, nuevas ideas y una mayor voluntad de colaborar para solucionar los problemas de todos y no solamente los norteamericanos. La caída de ciertos presupuestos capitalistas, admitidos hasta ahora como dogma, aumentará el control sobre los que quieran utilizar el sistema en su propio exclusivo beneficio.

El mundo es ya muy global en el aspecto informativo, aunque sigue siendo muy compartimentado en los temas sociales, económicos e incluso en los ambientales. En los países más poblados, viven muchos pobres, sin medidas sanitarias, sin acceso a la cultura, embebidos en creencias a las que todavía no ha llegado el aire demoledor de la razón o, sencillamente, de la oportunidad, En los países más ricos, se habla de solidaridad pero se procura mirar para otro lado cuando se trata de dar, aunque siempre se está dispuesto para sacar provecho: de los salarios más bajos, de los controles anticontaminantes menos restrictivos, de los recursos más fáciles de extraer...

Feliz año 2009, sin embargo. No solo por inercia, sino porque está totalmente en blanco, y solamente nosotros, los que estamos dispuestos a vivirlo desde la esperanza, y queremos hacerlo con intensidad, con nuestras mejores ideas y con absoluta nobleza, podremos escribir sus mejores páginas.

Dibujo comentado: Baño en el comedor

Dibujo comentado: Baño en el comedor

Este dibujo a lápiz y acuarela, técnica mixta que empleaba por aquella época -el cuadro es de los ochenta y, por cierto, ha padecido por el paso del tiempo, pues se han borrado parte de los contornos de las figuras y la firma-, es un homenaje a Degas. Mi aportación consiste, en cualquier caso, en la cromática, la ubicación de la escena en un comedor y, sobre todo, en la visión transparente de parte de la figura femenina, muy del gusto de lo que yo estaba pintando por entonces.

El cuadro se encuentra en una colección privada y es reflejo de un momento en que, pintando con cierto frenesí, me dediqué a realizar series inspiradas en cuadros de pintores famosos. Ya lo tengo dicho: cambiaba el momento de la representación, la composición de las figuras, los escorzos o, simplemente, añadía otros elementos.

Tiene en este momento, para mí, el valor de lo que dejé atrás, de la búsqueda de una entidad como pintor más personal y, sobre todo, la satisfacción de que, contemplado hoy día -al encontrarse el cuadro en una casa que tengo oportunidad de visitar con frecuencia-, me sigue pareciendo original. Porque, en la pintura, como en las demás artes y en las ciencias, la originalidad puede consistir, sencillamente, en una ligera variación sobre lo ya creado.

Poema para terminar el año

Llegará el día en que creerás

que toda tu vida ha desaparecido.

Por encanto,

no te encontrarás,

ni encontrarás a nadie.

 

Entre las ganas de vivir, un hueco.

Donde antes amor, ansias incontrolables

de morir.

Estás perdido en todo lugar.

No recuerdas el camino

por el que volver al refugio

del calor y de la madre.

Convertido en fantasma,

deambularás entre borrachos y gritos,

con los deseos de vomitar –por cierto-

también abandonados en la alfombra

de una casa que, de puro inhóspita,

no parece tuya.

Mirándote las manos, te asustarás al verte

agarrado a un regalo cruel de despedida:

Estiércol, huesos y carroñas,

risotadas de vieja, calma chicha.

Ahogado en sollozos,

dirás adiós por última vez a cuanto amaste,

irreconocible por el tedio,

y cruzarás la puerta.

Afuera,

la noche tal vez se vuelva compañía.

(Poemas de encargo, rev. 2007)

Jugando en corto: El otro discurso de Navidad del Rey (2)

Hace dos años caí en la temeridad de proponer algunas ideas para realizar un discurso de Navidad distinto para S.M. El Rey Juan Carlos. Sugería que su alocución tuviera menos carácter plumbífero y más relación con las preocupaciones actuales de la sociedad española, acercando al pueblo llano -sin pasarse de cercanías, siempre tan apetitosas para quienes se dedican a criticar las desnudeces de las instituciones- esa figura sacralizada por la Constitución de 1978.

No pretendo desmitificar, sino reclamar su condición de elemento de carne y hueso para la Monarquía, a diferencia de otros símbolos etéreos como la Patria, la tradición o la cultura, antaño respetados y hoy sometidas a un proceso galopante de desmitificación, tan dañino como irreflexivo.

La disertación regia, aprovechando su excepcional difusión mediática, debiera servir para lanzar algunos mensajes directos sobre lo que se espera desde las alturas que será el futuro de los súbditos. Serían de agradecer algunas claves, a la manera de regalo de los Reyes Magos, que orienten a la ciudadanía sobre el rumbo institucional en los próximos años, aderezado todo ello con el compromiso del propio Monarca para involucrarse, en la medida en que lo permita la progresiva liberación de la coraza constitucional, en el proceso de democratizar el futuro acceso a la Jefatura del Estado.

Cuando un alto mandatario investido de armiños y oropeles se dirige hacia sus conciudadanos, llámese Su Santidad o la Reina de Inglaterra, pretendiendo estar al lado de los que sufren, corre, desde luego, el alto riesgo de aparecer como un falsario. Pocos habrán olvidado aquello del annus horribiliis de Isabel II, y todo porque se le había quemado parte de uno de sus Palacios y la diosa fortuna le había librado de una ex- nuera a la que ni ella ni su querido hijo tenían en mucha estima.

D. Juan Carlos se ha dotado, con el paso de los años y el distanciamiento respecto al régimen que le dió cobertura inicial, de bastante credibilidad formal y un alto grado de simpatía, combinados con complicidad y respeto hacia sus salidas de tono divino para caer, incluso estrepitosamente, del lado humano.

Sus problemas y los de su familia -incluídas las políticas- no parecen exactamente idénticos a los del resto de los españoles -no me parece que tenga dificultades para llegar a fin de mes con su sueldo actual-, pero no se le puede negar sensibilidad para captar la problemática de los suyos y los de sus allegados. Sus apariciones públicas como jefe de estado le han servido para dotarle de autoridad pragmática para que sus mensajes puedan calar hondo en la ciudadanía, y no solamente, entre la mayoría sencilla -que no simple- de devotos juancarlistas.

Son muchos los que le siguen las parábolas, sus tropiezos y milagros tanto en el Hola como en los demás periódicos, cadenas de TV, emisoras y revistas, siempre respetuosos con las debilidades humanas de la realeza.

¿De qué puede hablar, si se decide a cambiar contenidos y tonos?.

Sin que la relación que ofrezco a continuación implique orden de prioridades, podría referirse D. Juan Carlos al terrorismo nacional y a la repulsa a la identificación entre terrorismo e independentismo. Lo va a hacer, sin duda, pero tendría que dar un golpe de tuerca al mensaje.

Los terroristas no solamente no merecen ningún amparo, sino que no defienden interés alguno que sea asumible sin situarse al margen del derecho e incluso de la ética más elemental. La monarquía, como símbolo de la unidad del Estado, ha de insistir en el reconocimiento expreso del retroceso que ha significado para la convivencia general y para la economía del Pais Vasco, la persistencia del fenómeno ETA.

En el País Vasco, ETA tiene muchos cómplices, seguramente la mayoría, dirigidos por el miedo. El Estado no tiene miedo de los que predican el terror, y S.M. debería demostrar que no lo tiene, amparado con el apoyo de todos los ciudadanos de orden, prodigando su presencia en el País Vasco y demostrando así el aprecio directo a las víctimas y sus familiares y el desprecio a los terroristas.

La incoherencia creciente entre las autonomías, con el riesgo permanente de desmembrar la solidaridad regional es otro de los puntos de máxima vigencia que merecerían una observación en profundidad desde el discurso real. El Rey tiene que reclamar la reforma del Senado, como una necesidad de articular definitivamente el Estado de las autonomías, y de trasladar a las Cámaras legislativas, no los intereses particulares o peculiares de cada una de las regiones, sino el foro de discusión y toma de decisiones del conjunto del Estado. El Senado ha de ser el apoyo concreto del Gobierno central, su escenario de propuestas y contrapropuestas, caído el Congreso víctima de los partidos.

La cuestión de la crisis y las responsabilidades derivadas, siempre en relación con las posibilidades de recuperación, tiene que ocupar un lugar predominante del discurso. Ante todo, porque es la mayor de las preocupaciones actuales de los españoles, que lo vinculamos a la pérdida de poder adquisitivo, al crecimiento del paro y a la incredulidad respecto al funcionamiento de las instituciones económico-financieras y los mecanismos de control.

No sé dónde tiene invertidos sus ahorros D. Juan Carlos, aunque supongo que los grandes fraudes que aparecieron a la luz en este año que termina le habrán afectado algo. Al fin y al cabo, todas las grandes familias comparten información sobre las finanzas.

Esta parte de su discurso puede tener, por ello, la máxima credibilidad, si consigue trasladar su indignación acerca de cómo la mentira, la falsedad en los que se suponían controladores de la seriedad del mercado de capitales, han provocado la volatilización de cantidades ingentes de recursos y el giro en la tendencia de bienestar.

No creo que D. Juan Carlos sepa mucho de economía, -tampoco es que sea necesario, porque los que más saben, son los que más han errado-, pero puede ser interesante que manifieste que no cree en el mercado libre. Si Bush lo ha reconocido, algo debe estar fraguándose en la cocina financiera mundial. A los mercados hay que ponerles trabas, precisamente para evitar que la ambición desmedida provoque desequilibrios imposibles de atajar desde el Estado, y zonas oscuras que se escapan a sus conroles, y favorecen la especulación y las gnancias desorbitadas.

Creo que podría ser simpático que al final de su discurso -no haría falta que demostrara tan a las claras que lo está leyendo; tome algún ejemplo de Barak Obama y de la escuela de seudoimprovisadores americanos- lanzara un "Visca la Monarquia y Mort al Tardá!", explicando ipso facto que, para lo primero, es lo que hay hoy por hoy, y para lo segundo, no se trata de pronosticar ningún mal a este político catalán un tanto estrambótico, sino, por el contrario, de desearle larga vida en la leal oposición republicana.

Si, en fin, quisiera S.M. ser mucho más innovador, podría anunciar su abdicación, superada ya la edad de la jubilación para los mortales de sangre más contaminada, evitando que, por haberse prolongado la demora, adquiera el genuino significado chino (xùn: abdicar, en chino mandarín: irse de un sitio dejando en su lugar al nieto)

Cómo no montar un restaurante: Lo frío y lo caliente; lo salado y lo soso; lo crudo y lo cocido (2)

(Este es la continuación del capítulo del mismo título que incorporé en otra entrada de este Cuaderno, junto con otras muchas secciones de mi libro "Cómo no montar un restaurante", que he venido publicando en estas páginas virtuales).

Las normas de cocina empresarial más elementales aconsejan que los platos salgan elaborados desde los fuegos hacia las papilas gustativas del cliente más bien sosos, con lo cual él podrá corregirles el punto, sirviéndose para ello de los saleros que el servicio de sala tendrá siempre a disposición de quienes lo demanden.

(Un consejo: Nunca deje de forma permanente los saleros sobre el mantel, ni siquiera las vinagreras, porque, además de convertirse en obstáculos para el disfrute de los comensales, los saleros, como los ceniceros, las jaboneras y hasta las minúsculas flores o los frutos de papel maché, que adornan ocasionalmente los centros de mesa, son de los adminículos que desaparecen con absoluta facilidad de un restaurante. Aunque el hurto sistemático de esas naderías no vaya a arruinarle el negocio, es un fastidio tener que andar a cada poco yendo a comprar saleros al distribuidor... y, por supuesto, le desaconsejo atarlos con cadenas o poner a disposición de su dilecta clientela esos horribles recipientes con tapas rojas que cobijan una combinación de granos de arroz y sal gruesa que parece recién salida de las salinas de Torrevieja)

A lo que íbamos. Su jefe de cocina tenderá a salar más bien poco, pero usted debe recomendarle que sale suficiente, es decir, más bien de más. Lo salado sabe mejor, y la clientela se lo agradecerá con elogios a lo gustoso de los platos. Pero ojo. Si su jefe de cocina es aficionado al tabaco -no le digo nada si tiene otras aficiones aún más dañinas, al menos en el largo plazo, como puedan ser las anfetas-, le aconsejo que desconfíe de su gusto -de él- por las especies, que tenderá, según su edad, a utilizar en demasía.

Pruebe por su cuenta, al menos al principio, la sazón de lo que está ya listo en al mesa de salida, y le corrija sin rubor el punto de sal y de especies como a usted más le guste. Si el jefe de cocina es persona bien tomada, lo entenderá. Si no lo entiende, mejor, piense en sustituírlo por alguien más flexible.

En cuanto al concepto de salado, hay platos que resultan, por experiencia, salados por natura. Las almendras saladas, y lo que se ofrece con el aperitivo, han de ser tirando a salados. Nadie le agradecerá, sin embargo, que el bacalao esté salado a rabiar, como sucede una de cada dos veces en un restaurante elegido al azar.

Conscientes de esa dificultad,los cocineros con diente retorcido, enmascaran los platos de bacalao con salsas tomateras lo que no evita que, con el paso de las horas de la tarde, se traduzca en la ingesta de cantidades desmesuradas de agua. Puede ser bueno para los riñones, pero dirá poco de su prestigio que siga ese truco de cocinetas de tasca o de tugurio de sávate si puedes .

Tiene dos opciones, concerniendo al bacalao: a) suprimirlo como plato del día o de la carta, lo que le agradecerá el bolsillo, porque es plato que tiene precios astronómicos a nada que se preocupe por comprar un producto de calidad; o b) emplear abadejo, que es la misma especie, pero en fresco.

Parece mentira que en esta tierra de presuntos pescadores y comedores de peces, nos empeñemos en comprar el abadejo amojamado y salado, y desalarlo, utilizando fórmulas y recetas que provienen de la época de Maricastaña, cuando no había ni barcos ni camiones congeladores, ni frigoríficos, ni casi carreteras. Ni remojar en leche, ni cambiar las aguas, ni zarandaja alguna. Fresco.

Le apuesto a que nadie descubrirá, si usted no lo dice, que el abadejo fresco que usted ha empleado para el plato de bacalao al pilpil no ha pasado por otro proceso culinario de preparación que un ligero toque de horno. Y nadie le protoestará porque esté poco desalado, desde luego.

Felicidades

(Esta es la felicitación que envié a mis colegas del CIDES del Instituto de Ingeniería, y que quiero hacer extensiva a los amigos que siguen este Cuaderno):

Que en el 2009 no nos falte humor
para aguantar los cambios climáticos.
Y nos sobren fuerzas para las energías alternativas,
aunque
sin despreciar a las que nos han llevado hasta aquí,
ni decaigan los ánimos para encontrar
tanto
lo nuclear como la paja en las cosas,
enseñando a ahorrar donde se despilfarra
y a apreciar lo que tenga interés para todos.

Pero, sobre todo, que 2009 nos mantenga unidos
para profundizar en
la felicidad más duradera,
la
que se disfruta en compañía
de gentes saludables.

(Nota: Los enlaces a mi otro blog, http://alsocaire.blogia.com son solo orientativos; al fin y al cabo, llevo muchos años dedicado, como independiente de modas, tirios y troyanos, a la defensa del ambiente, el medio y el entero)