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El blog de Angel Arias

Temas de política general

A sotavento: De terremotos, temblores y pensamientos derivados

Cuando estoy por provincias, compro siempre uno o dos periódicos locales, además de mis habituales dosis informativas. No me preocupa la cuestión ideológica, porque uno ya tiene experiencia para filtrar los sesgos de la noticia, y la verdad es que artículos de opinión se ven ya pocos.

Adquiero prensa del lugar en donde paso ocasionalmente unos días, para ilustrarme sobre el grado de preocupación de la zona por lo que pasa más allá de sus narices. Nunca se habrá de subestimar la capacidad del ser humano para abstraerse del mal que afecta a los demás para concentrarse en lo que le atañe a él directamente, aunque sea de naturaleza tan simple que le produciría sonrojo si fuera capaz de mirarse en el espejo.

No hace falta, desde luego, irse a provincias para ver la diferente gradación de lo que preocupa al respetable. Ejemplos tenemos cada día, en los que se pueden encontrar noticias de idéntica naturaleza, medidas a distinta escala, considerando el factor inverso de la distancia al propio ombligo.

Así ha sucedido con el despliegue de detalles del sismo de escala 5 que tuvo lugar hace un par de días, con epicentro en Ciudad Real, en el que decenas de personas explicaron cómo se les movían los cuadros de la pared y creían que alguien les tiraba de la cama. No hay más que comparar con los comentarios desgarrados de quienes resultaron afectados por el terremoto de escala 8 que destrozó Pisco y un buen trozo de Perú, matando a más de 500 personas (y aún siguen encontrando muertos) y dejando sin hogar a varios miles. 

Otro ejemplo lo encontraríamos en el tratamiento que recibe el atentado diario en cualquier población de Irak, producto de esa guerra civil que Mr. Bush y sus cortovidentes aliados han tenido a bien provocar. El titular de la noticia será equivalente  -por lo menos- al del triunfo de alguno de los equipos de fútbol en uno de los infintios torneos en los que participan esos atletas millonarios que crean espectáculo pasandose una bola de cuero parecida a aquella con la que quemábamos adrenalina y testosterona los adolescentes de mi generación en los campos de las afueras de la ciudad, que hoy son centros de negocios. 

Supongo que no seré yo el único al que le da vergüenza ver asimilado el dolor ajeno con la anécdota propia. Pero es que el desequilibrio se convierte en precipicio cuando uno lee la prensa local, y se entera de la importancia que merece la opinión del profesor de vacaciones cuyo currículum se estira como si fuera premio Nóbel, ilustrando sobre la situación de la investigación en el mundo; o el espacio que se dedica al accidente que se cobró la vida del joven lugareño que volvía con varias copas de rondón, de una despedida de soltero; o la discusión del Pleno municipal sobre la conveniencia de remozar el blasón del consistorio. 

Cuando salgo con mis cuatro periódicos del kiosko, -que, dicho sea de paso, tampoco me llevan más tiempo de dos cafés para toda su lectura- suelo coincidir con algún lugareño que se ha comprado un periódico deportivo (o dos, que tampoco quiero hacerle de menos), cuyos titulares no dejan lugar a dudas de por donde andan las preocupaciones que sustentan: “Fulanito es baja en la alineación”, “Menganito con dolor púbico, no jugará mañana”, “Zutanito y Zarampatito lucharán a muerte por el título mundial”.   

Lo escrito: el epicentro del interés de cada uno está, por lo general, próximo a su ombligo. A salvo de aquellos cuyo interés ha quedado volatilizado y anda perdido en el metacosmos real, sin necesidad de recurrir ni a Second Life, ni a third dimension.

A barlovento: Elucubrando sobre el futuro de Cuba

"Los concepciones y métodos son superados por la vida". Así, más o menos, se expresó Raúl Castro, el presidente en funciones de Cuba. Con una visión pragmática, se comprometió a revisar la política económica y agraria, favoreciendo el principio de premiar más a quienes más trabajen, axioma bíblico (o sea, viejo como en el mundo) que no puede olvidar ni el marxismo más ortodoxo.

Tomando igualmente inspiración en la Biblia, y repitiendo a su hermano, volvió a ofrecer una rama de olivo, tendiéndosela esta vez al previsible nuevo gobierno -demócrata, I imagine- del gigante norteamericano que les ha hecho la vida, sino imposible -hasta ahí podíamos llegar-, más difícil.

Porque hay dos sucesos que tienen mucha probabilidad de suceder en el 2008: que los demócratas vuelvan al poder en Estados Unidos y que, -el azar no lo quiera-, Fidel Castro se muera o que -reconociendo desde su atenuado Alzheimer que el mundo seguirá después de él-, desaparezca de la vida política para irse a su Yuste particular y prepararse, ya que es cristiano, para la inmortalidad .

Una nueva generación entrada en años tomará entonces el poder en Cuba. ¿Significará esto que, de pronto, se liberalizará su economía, se cerrarán nuevos lazos de cooperación internacional, las multinacionales del turismo instalarán más hoteles en sus preciosas bahías (oh, por favor, que se las controle bien), resurgirán las dotes para la actividad empresarial, (propias y ajenas,  que hicieron de Cuba la perla del Caribe), los muchos paladares ilegales serán convertidos en restaurantes de verdad, etc?. No lo creo así, pero debería ser así.

Cuba ha permanecido durante estos 54 años, desde el asalto al cuartel Moncada, en un aislamiento del mundo occidental que ha castigado, sobre todo, y muy duramente, al pueblo cubano. Para los estómagos satisfechos que contemplan, sin capacidad de decisión y sin ganas para provocar reacciones, la situación, Cuba significa, bien la imagen de un Paraíso económico destruído, un destino sexual, un lugar de referencia para encontrarnos con gentes pobres, pero felices, o una demostración viva de que la llama del socialismo revolucionario alimentará eternamente el santuario de otro mundo posible.

En estos 54 años han pasado muchas cosas en el mundo, pero pocas han sucedido para Cuba. Los jóvenes universitarios que en el 68 presumían de revolucionarios y querían cambiar el mundo, se han aposentado en él, y son, en la mayoría, gentes de mucho orden, que han acomodado sus vidas en la tranquilidad de los valores eternos: dinero, familia, bienestar, escepticismo.

Muchos personajes y algunos personajillos se han acercado a Cuba, en estos años, para hacerse fotos con el símbolo viviente y recoger su caja de Cohibas. Casi todos hablaron bien del monstruo peludo, de su carácter afable, de su capacidad inagotable de trabajo. Otros de los que recurren a los tópicos con la facilidad del que no analiza las razones, siguen creyendo que Fidel Castro representa los males de este mundo, y el pueblo cubano es un sufridor oprimido por un canalla dictatorial.

No puedo analizar con objetividad a Fidel Castro, porque él, ché Guevara y Cuba forman parte de mis referencias fundamentales, como John F. Kenneddy, el 600, Mickey Mouse, la madre Teresa, Salvador Allende, Puig Antich, el 23-F, Felipe González, el rock-and-roll, el cáncer, García Márquez, el preservativo, la muerte de Dios, el ADSL,...

Pero sí puedo elucubrar sobre lo que debe ser el futuro del pueblo cubano. Incorporación plena al mundo global, sin interferencias sobre la elección de gobierno que, libremente, expresen los ciudadanos de la isla.

Debe levantarse de inmediato cualquier tipo de embargo, han de concertarse ya acuerdos de cooperación con Cuba, especialmente desde la Unión Europea, y ese magnífico grupo de inocentes que han conservado la sonrisa a trancas y barrancas, y que algunos se obstinan en tratar como imbéciles, es decir, todo el pueblo cubano, han de ser ayudados a encontrar sus conexiones con el resto del mundo.

Les será fácil, cuando les dejemos abrir nuestras puertas y ventanas, comprender que del castrismo, como de mayo del 68 quedan solo algunas cenizas que sus nostálgicos se sacuden de vez en cuando, mientras beben un par de güiskis y, como recuerdo de las épocas de privación, la próstata les juega a los varones alguna mala pasada.

A barlovento: Paisajes con granos de arena y visión de una España fragmentada

Conocía de Wislawa Szymborska algunos poemas sueltos, hasta que descubrí "Paisaje con grano de arena", cuando ya le habían dado el Premio Nobel de Literatura (es decir, con posterioridad a 1996), un libro imprescindible para los que sospechamos que la poesía y la ironía tienen un affaire permanente, aunque ellas no lo confiesen y los observadores no tengan tan fácil reconocerlo.

La traducción de la antología, publicada por la Editorial Lumen, fue realizada por Jerzy Slawomirski y por Ana María Moix, y, para comentar su perfección -desde mi subjetividad inocultable-, me bastará con decir que si yo fuera merecedor de que me tradujesen al polaco mis poemas, me gustaría que se hiciera con la misma sensibilidad, rigor y poesía que lo han hecho ellos. 

Wislawa pertenece a la nueva poesía polaca, en virtud de la alineación grupal que los empeñados en poner nombres a lo evidente se ven con la autoridad de hacer. Todos los poemas -todos- los que he leído de ella, tienen un mensaje vital imprescindible, un brote agreste, cruel e intrigante como la sangre que fluyera de una cabeza decapitada por un golpe certero. ¿Ejemplos?. "No hay peor lujuria que pensar"; "Pido perdón al azar por llamarlo necesidad"; "El eco toma la palabra sin ser llamado";"Sonreir es el deber de los hombres de Estado";... miles.

Pero lo que quiero traer hoy a la palestra es un poema escrito antes de 1972, "Voces", dedicado a las pequeñas naciones: "Hay pequeñas naciones a porrillo,/hasta la saciedad, hasta lo increíble, mi querido Quinto Decio.". Y más adelante: "¡Si no estorbasen!. Pero estorban/ los Auruncios y los Marsios, mi querido Espurio Manlio." Y después: "Las pequeñas naciones tienen pocas entendederas./Nos rodea una torpeza que va en aumento./ Perniciosas costumbres. Leyes retrógadas./Dioses ineptos, mi querido Tito Vilio."

Yo también "me siento amenazado por todos los horizontes". Para entender mejor el sentido de la frase, diré que estaba leyendo El estado fragmentado, de Francisco Sosa Wagner e Igor Sosa Mayor, que lleva ya desde que fue publicado el año pasado cuatro ediciones (Editorial Trotta), lo que da idea del interés despertado. Es un inquieto ensayo sobre la repetición del modelo austro-húngaro en esta España de naciones, tan coherente, que varias veces me sentí tentado a entonar en voz alta, para ver si alguien me escuchaba, algunos párrafos.

Como éste (pág. 155, justamente en las páginas que escribió Igor): "La lengua, citada de carrerilla entre los elementos legitimadores del propio ámbito de poder, aparece con frecuencia en los preámbulos estatutarios. Pero no se termina ahí su papel, pues está llamada a mayores hazañas al asumir también una función activa, función consistente en el reforzamiento de las nuevas identidades autonómicas de los ciuadanos (inexistentes en muchos casos con anterioridad)".

Aquí estamos, pues, en nuestro paisaje con granos de arena, repitiendo, repetiéndonos. Ah, los egoísmos. ¿No es pura poesía esta frase del compañero -jurista- Sosa: "Por esta razón capital el nacionalismo es hoy, cuando existe, asunto -más bien, negocio- de élites políticas." (pág. 197). ¿O fue Igor también quién la escribió?.

La razón capital a la que se refieren Paco y su hijo Igor es el distanciamiento de los ciudadanos de todo lo que suene a posibilidad de enfrentarse para resolver los grandes problemas colectivos. Como si el mensaje fuera ahora: Concentrémonos todos en la lucha final, buscando lo pequeño, lo nimio, lo inútil. Démosle un nombre: Lo nuestro, y además, no renunciemos a darle la proyección temporal adecuada al propósito: lo nuestro de toda la vida.

 

A sotavento: Conversación imaginada, desde el respeto a la institución de La Corona

A sotavento: Conversación imaginada, desde el respeto a la institución de La Corona

Al socaire: Quítatelo, quítaselo

Hace ya varios años, el Gobierno español pagó una campaña en la que se aconsejaba a los jóvenes que utilizaran el preservativo en las relaciones de más confianza. Aunque el objetivo del esfuerzo publicitario no era impedir que los escarceos íntimos, en caso de que se cumplieran las condiciones adecuadas, tuviesen frutos corpóreos, con aquello de "Pónselo, póntelo", se evitaron, sin duda, muchos nacimientos. Placer sin riesgo, era el transfondo de la historia.

Creo incluso haber oído (pero también puede ser que me lo invente) que desde Hunosa se mandaron traer condones de Polonia para que hubiera para todos, y que, al hilo de la gestión, se presentaron a los pocos días unas estadísticas en la, al parecer, muy promiscua región asturiana por la que se evidenciaba, utilizando desconocidos métodos econométricos, que se habían reducido de inmediato las enfermedades venéreas. Por cierto, que para mi promoción de Minas, que hizo el viaje de estudios a este país en plena guerra fría -de sexos-, el nombre de Polonia incorporó durante algún tiempo una "v" entre la "l" y la segunda "o", puesto que hasta tal punto volvimos impresionados de la liberalidad de las mozas que por allí jugueteaban.

El caso es que ahora necesitamos más brazos, más cerebros, porque la decadencia demográfica de España es ya sustancial, y no nos bastan ni los cuatro millones de inmigrantes para colmarla, porque la producción autóctona de retoños no forma parte del proyecto vital de las parejas mileuristas. Ya el Presidente del Principado de Asturias, el compañero del Auseva "Tinín" Areces, dió la voz de alarma: la región se está despoblando, para convertirse en primera residencia de pensionistas  y segunda de madrileños y catalanes. No lo dijo así, pero así podía haberlo dicho. Y, como Asturias es campo de pruebas de España, el mensaje está claro: Cuando las barbas de Asturias veas pelar, pon las de España a remojar.

En fin, que ahora, cuando los jóvenes encuentren la hora de la coyunda, hay que hacer lo contrario de lo que se había ordenado hace unos años. Es necesario aumentar la población como sea. Es, por supuesto, un proyecto a corto plazo, para el que se necesitan, al menos, de siete a nueve meses de espera. Los más beneficiados son los que, sin comerlo ni beberlo (pido nuevamente perdón), están teniendo ya los hijos porque querían, sin necesidad de estímulo económico. Para ellos, la política de incremento de la natalidad ha sido un auténtico regalo.

Todas las mujeres en edad pueden beneficiarse, independientemente de su estado sentimental y de la capacidad procreativa de su pareja, o de la suya propia. Los métodos de fertilización han alcanzado sofisticados resultados, que permiten tener mellizos y trillizos -y hasta sextillizo, pero esto sería menos aconsejable: la ambición debe tener límites- de una sola tacada (perdón por la expresión). Sin ningún esfuerzo del marido, que ni siquiera necesita ser el padre, incluso ni existir, que los varones somos seres en peligro de exterminación. Donantes universitarios, estimulados por compensaciones económicas casi ilegales pero existentes, se aprestarán aportar los elementos generativos necesarios. La rueda del negocio está en marcha. Clínicas de fertilización, paritorios privados, estudiantes con necesidades económicas, madres con problemas para llegar a fin de mes, políticos con no muchas ideas, inmigrantes con ganas de capitalizar rápido sus opciones vitales, etc.

Mujeres españolas y de adopción, animaros. Son 2.500 euros, mínimo, por hijo. Una pasta. En algunas regiones, el partido local en el Gobierno ha puesto pluses que elevan a 6.000 euros la dotación. Los ayuntamientos se apresurarán a poner sus complementos, para atraer futuros votantes. Puede que los empresarios directamente beneficiados aporten sus estímulos, añadiendo pluses por concepciones, revisiones ginecológicas, anticipos y préstamos a cuenta. No es que sea exactamente que los hijos traen un pan debajo del brazo, pero la dotación que desde principios de julio se vierte sobre la cuna de cada recién nacido en este país, tiene suficiente interés para introducirlo en la planificación económica familiar.

Ni placer, ni riesgo, qué puñetas. Dinero. A por la pasta, jóvenes. Rentabilizad vuestras capacidades, mujeres. Los pensionistas del mañana os lo agradecerán. Esta inversión de hoy que hace el Estado es, en realidad -no se nos oculta-, una segura apuesta por la rentabilidad futura de esta partida presupuestaria. Los seis mil euros de hoy, si todo va bien, pueden traducirse en moneda actual, en dos o tres mil euros año de aportación a la seguridad social durante 30 años, a partir de los dieciocho de los nacidos (esto es, del 2025). Que no me pregunte nadie cómo hice el cálculo, porque tiré el papel donde apunté los garabatos.

Jugando en corto: Del Instituto Cervantes al Ministerio

No conozco personalmente a César Antonio Molina -o mejor debería decir, él no me conoce a mí-, pero tenemos amigos comunes. Ya lo conté en otro sitio, pero, con más razón que entonces, se podría aplicar al caso el chascarrillo que nos dictaba a varios comensales el embajador Andrés de Oteiza, sentados en el San Angel Inn (México DF) tomando una Margarita, reproduciendo una conversación entre dos de sus paisanos: "¿Vos le hablás al señor Ministro de tú?". "Por supuesto", le contestaba el otro. "Pos , ¿porqué no le hablás de mí?".

El último cambio ministerial del Gobierno de Rodríguez Zapatero parece estar motivado -elucubrando de lo que pasará por lo recóndito de este muñidor casi inextricable- por la voluntad de demostrar que el partido en el Gobierno, además de profesionales de la política, cuenta con personas de prestigio capaces de asumir el reto de gobernar un Ministerio, aunque sea por unos meses.

Los casos de Bernat Soria y César Antonio Molina  me parecen representativos de esta manifestación de la fuerza de los contactos, utilizados para que sean interpretados como voluntad de seguir gobernando. Algo así como servir el vino mejor para los postres.

Bernat Soria es un científico de élite, galardonado con muchos premios, entre ellos, el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en el 2004, y al nombrarlo ministro se deja -seguramente- un si es no es desnuda su obra cumbre en Andalucía, el polémico Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández.  Su trabajo de investigación no ha estado exento de diatribas, y cuenta con opositores científicamente inflluyentes, como Natalia López Moratilla, que lo pone a caldo cuando le preguntan.

César Antonio Molina (no confundir con el otro Molina, Antonio Muñoz; y tampoco con la saga de los Molina cantantes, actores y actrices), ha llegado al Instituto Cervantes después de una labor muy bien publicitada en el Círculo de Bellas Artes en Madrid, y de un trabajo como periodista y crítico literario muy meritoria. No he leído de él más que su obra poética cumbre ("Ultimas horas en Lisca Blanca"), pero lo encuentro frecuentemente en las páginas literarias. Como escritor, es denso como una piedra, instruído y profundo. Como Ministro, igual que Bernat Soria, es un misterio, aunque en este caso me da en la nariz que venía preparando el discurso de investidura desde niño.

Hago votos porque ambos demuestren que se puede hacer política habiendo sido buen profesional en otras cosas.

A sotavento: El combate sobre el Estado de la Nación

El debate sobre el Estado de la Nación Española que se celebró el día 3 de julio, sirvió para que se representaran, nuevamente, dos formas de hacer política, dos talantes de presentar las cosas. Sin embargo, esta escenificación se ha realizado, en mi opinión, al margen del cumplimiento de los programas y la presentación de alternativas (fruto o no de las ideologías respectivas, si es que tales son las diferencias) que, en particular los dos protagonistas del encuentro -el Presidente Zapatero y el candidato con más opciones de reemplazarle, Rajoy-, deberían haber sabido poner sobre el tapete.

La próxima legislatura se presenta llena de objetivos a punto de ser alcanzados, desde la perspectiva del Presidente Zapatero: pleno empleo (casi 20 millones de trabajadores en activo, ocho de ellos, mujeres) , mayores prestaciones sociales (cobertura del 76% de los necesitados), más kilómetros de autovías y autopistas (se han hecho 1.400 km en esta legislatura) y más y mejores líneas de ferrocarril. España aparece para el Presidente como un país en el camino de la generación continua de riqueza, con inflación contenida, y en el centro de la convergencia europea.  A país le sobra tanto el dinero que hasta puede permitirse premiar con 2.500 euros el nacimiento de cada hijo y anunciar nuevas subidas del salario mínimo interprofesional y de las pensiones mínimas.

Por el contrario, Rajoy no solamente está en desacuerdo con ese escenario idílico, para el que no hace falta proponer, dada su falsedad (a lo que parece) alternativas, sino que, despachada la falta de credibilidad del discurso del Presidente respecto a los datos económicos, no hay problema en trasladar la crítica acerva al programa de negociación con los terroristas de ETA (con frases de difícil digestión para la cortesía parlamentaria: "Usted no de la talla" o "no es digno de dirigir este país") y a la información facilitada respecto a la misión de paz que, como una de las Naciones Unidas, se desarrolla en el Líbano, en donde las tropas españolas sufrieron un atentado que costó varios muertos, seis de ellos, de nuestra fuerza.

A algunos nos pareció, después de ver, tras el debate,  las caras crispadas de ambos representantes de las mayorías (¿algo más tenso el rostro de Rajoy, o es solo porque su natural es más adusto?), que nuestros líderes necesitan irse juntos un par de días de vacaciones: a pescar, a visitar una exposición de productos artesanos o a pasear por los Picos de Europa, y, siempre juntos, tomarse luego unos bocatas y refrescarse con vino y gaseosa. Si Bush y Puttin o Merkel y Sarkozy pueden permitírselo, ¿por qué no ellos?

Está bien para las formas que hayan decidido convertir el debate en un combate a puño pelado, pero lo que desearíamos aquellos a los que más que el espectáculo, nos gusta conocer los libretos de la representación, es que se centrasen en los contenidos, en el cumplimiento de las promesas y en los costes de los programas.

Porque aunque todos estamos de acuerdo en que con un traidor y terrorista no se negocia, (claro que, si no pensamos solo en las víctimas pasadas, la regla rompe si  tiene prisionero a nuestra hija); y a pocos les gustaría meterse en una guerra, (pero si hay que mandar tropas a una misión de paz en un país con graves conflictos internos, porque la decisión ha sido tomada por la Organización a la que pertenecemos, pues se va, y se asumen las competencias); y lo normal es salirse de una guerra que salió mal, muy mal, en la que nos embarcamos tal vez porque la alta política oficial de entonces era hacerle la pelota a los norteamericanos y tocarles los pies a los aliados europeos (pues nos saldremos a la primera de cambio del embrollo, pero como el aliado circusntancial es muy poderoso y se cabrea muy fácil, habrá que lamerle las ronchas) ; y si...

Pero, de lo demás, ¿qué?

Al socaire: Especulación sobre las características básicas del genoma social humano

Permítame el lector que empiece presentando a las dos partes de esta historia de presuntas incompatibilidades, y para facilitarle la lectura de lo que sigue, lo definiré desde el principio en términos genéticos.

Del lado paterno, están las aportaciones a la criatura (a la que pondríamos el nombre, si naciera, de Verdadero Desarrollo Sostenible) que provienen de las naciones industrializadas, es decir, el llamado Norte Global, que incluye Norteamérica, Europa occidental, Japón y Australia. En esta estirpe social, se sabe que vive en la actualidad la gente más culta del planeta (en promedio, y medida la cultura de acuerdo con baremos que no han sido normalizados aún) y con mayor nivel de vida (lo que se pone de manifiesto, fundamentalmente, ya que se mide la calidad de vida por el número de automóviles, cachivaches portátiles y contaminación) .

Del lado materno, provienen los alelos genéticos del Sur global, en el que se agrupan los países en desarrollo de Asia, Sudamérica y Africa. Estos paisanajes provienen, en su mayor parte, de antiguas colonias de los del primer grupo, hijos putativos que se pretendieron viables -y que, antes de entrar en contacto con los alelos paternos, sin duda, lo eran-, pero que se han demostrado estériles, con perdón. En las zonas en donde se asientan se encuentran hoy las mayores tasas de incultura, desempleo y muy altos déficits industriales (medidos, hay que admitirlo, de acuerdo con lo que entienden por industrialización los países del Norte). 

Los que hemos identificado como los machos del apareamiento simbólico, tienen la mayor parte de los recursos materiales. Los segundos, o sea, las hembras, tienen el 75% de la población mundial. En consecuencia, unos están en situación de aportar, si la coyunda se realiza en términos socioeconómicos, preferentemente,  mano de obra barata y materias primas. A los otros, lo que les viene mejor es obtener el mayor rendimiento a su capital, colocar sus productos acabados a los precios más altos posibles, e incluso, que se les absorbieran sus producciones excedentarias de alimentos,  (situación esta última que, pese a ser casi increíble, es real debido a la capacidad de los padres para obtener altos rendimientos agrícolas con sus técnicas nada sofisticadas).

La reiterada combinación de ambos elementos genéticos ha producido, en cada época, y desde hace ya varios siglos, resultados muy variados, aunque, en general opinión, los hijos que habidos en los diferentes períodos históricos, han salido socioeconómicamente deformes, y,  con mayor o menor rapidez, se evidenciaron como inviables y acabaron muriendo, matándose o destruyéndose mutuamente. El padre y la madre estuvieron al acecho siempre para ahogarlos mientras dormían un plácido sueño, por lo demás.

Cuando Ortega y Gasset analizaba los comportamientos colectivos humanos, ya intuía que las masas no tienen los mismos móviles que los individuos aislados. El se refería a las masas pequeñitas, y yo, que tengo el malhumor algo más evolucionado, hablo de las masas grandes, del mundo global.

Hemos avanzado, entre tanto, mucho en el conocimiento del genoma humano. No parece, sin embargo, que esté igualmente adelantada la calificación del genoma social humano, es decir, el análisis de las características básicas de esa macro-entidad con pretensión de vida propia que es, justamente, el género humano, pero cuya viabilidad está permanentemente amenazada.

Se trataría de encontrar los puntos de coincidencia entre los intereses paternos y maternos que les permitirían al avanzar juntos, aparearse y tener hijos viables. Es decir, tener un futuro común en paz, y crear una filiación estable.

Quizá si estudiáramos en profundidad la estructura de estos bloques, con los actuales métodos de investigación y la dosis de imaginación imprescindible, podríamos obtener consecuencias hasta hoy desconocidas. Los métodos de inseminación derivados de los modelos capitalistas, así como sus antagónicos, los materialistas dialécticos, y sus diferentes variaciones de color, se han demostrado (aunque siempre quedan nostálgicos que repiten obstinadamente el modelo)  insuficientes para tener ese éxito duradero. 

Invito a los investigadores a que hagan sus propuestas y las ensayen en el laboratorio. Creo que podríamos tener algunos clientes particulares dispuestos a pagar por la fórmula: aventuro algunos nombres: Los Clinton, los Kennedy, los Kaczinsky, los Kirchner, los Royal (ahora ex-), los Aznar, los Hilton, los Mubarak, ..., las familias imperiales y reales del planeta, ...etc.

Pero, en realidad, creo que todos deberíamos aportar algo para fomentar la investigación y premiar a los descubridores, si es que la investigación se emprende y, por supuesto, si se alcanzara alguna vez el éxito. Habría que formar equipos de trabajo humano que procedieran de ambas zonas del planeta azul, representantes del padre y dela madre que solamente estuvieran dirigidos por el afán de encontrar la solución, no una componenda. Y el laboratorio, por supuesto, solo debería instalarse en los terrenos de la Etica. Primero, en fin, hay que encontrarlos.