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El blog de Angel Arias

Editorial de Entiba: Tiempo de ocio en época de negocios

 En junio de 1990 (para el número 15 de la revista ENTIBA), el administrador de este blog, escribió para la publicación del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste de España este editorial. Hace dieciséis años, hace muchas singladuras.
 Ya se sabe que este mundo está ahora lleno de profesionales muy ocupados, individuos coronados por el éxito de haber sido declarados imprescindibles, que corren raudos desde lo urgente a lo importante con su maletín de piel repleto de informes con gráficos tipo appel-pie pero hechos con ordenador, y a quienes es posible sorprender camino del café de media mañana con unos papeles en la mano, cruzando los semáforos en rojo. Autómatas programables que saludan a cualquier conocido con jaculatorias del tipo "tengo que hablar contigo pero hoy llevo mucha prisa", o "un día de estos te llamo y comemos juntos".  

Estos ejecutivos verdaderos o un poco imaginarios miden su ritmo por varias decenas de llamadas telefónicas al día, envían mucho fax, comen casi a diario (nunca solos) en restaurantes de cuatro tenedores un pescado blanco entre vuelta y vuelta ayudado con agua mineral sin gas y una ensalada, y a las ocho y media de la tarde, antes de volver para casa, pasan por el gimnasio y juegan quince minutos al squash librando mil toxinas con cada revés de la raqueta, con lo que llegan nuevos al hogar -es un decir- para ver un poco de televisión y dormir las ocho horas entre pesadillas. 

El Dios de la Biblia castigó al hombre a ganar el pan con el sudor de su frente (y también, by the way, a la mujer a parir a sus hijos con dolor y a estar sujeta a la voluntad de su marido), pero esta sentencia ha pasado al terreno de la metáfora. La mayor parte de los mortales tienen hoy relativamente poco trabajo, y, desde luego, se preocupan menos por el pan (que engorda) que por las vacaciones en Yugoslavia o en Acapulco (que fardan mucho). 

El mundo parece haberse dividido dramáticamente en tres grandes grupos desde la vista oblicua del trabajo. Los que no lo tienen, pero lo anhelan; los que lo tienen y lo maltratan; y los que lo adoran como al becerro dorado.  

Están en primer lugar, aquellos que no tienen trabajo, y que en España se acercan al 20 % (a salvo de mejores criterios estadísticos), y cuyas posibilidades de conseguirlo, si lo buscan por primera vez o tienen más de cincuenta años, son bastante escasas. Para estos, el ocio es un castigo, una penitencia de la que hay que salir como si mantenerse en este estado fuese el peor oprobio.  

La segunda categoría la forman la mayoría de los que tienen un puesto de trabajo, pero se preocupan lo imprescindible por hacerlo rentable a terceros, salvo las naturales excepciones que toda regla contiene. Estos mortales acomodados al mundo que les rodea, cambian papeles de sitio, ejecutan de vez en cuando alguna idea de los demás y tratan de cumplir sin estridencias el horario, pensando en las vacaciones desde enero y en el tiempo libre desde septiembre. El ocio es el premio por el trabajo realizado, la vía de escape tan deseada. 

Finalmente, están aquellos que parecen haber venido a este mundo a demostrar que son mejores que ninguno, que concentran sobre sí jornadas semanales de setenta horas, asumen por donde pasan la dirección de los problemas de los demás (o así parece) y cuya destreza les permite hablar tanto de reconversiones como de inversiones en Sudamérica, de joint ventures como de franquicias, hábiles todoterreno que compaginan comidas de negocio con cenas de cumpleaños con la secretaria, leen simultáneamente el informe del Banco Mundial y el periódico local donde se anuncia la próxima inauguración de un Parque Tecnológico, y muchas otras proezas similares. 

Este último grupo alardea de poseer un imán para el trabajo. Prisionero de la demostración y de la prisa, multiplica los minutos, pasa por alto lo accesorio, saca conclusiones importantes con los cuatro últimos conceptos. Alguien afirmó: Dad a uno de ellos una fotocopiadora y una idea, y estremecerán su mundo. Porque estos héroes de manual americano no tienen tiempo libre, y hasta sus momentos de ocio los meten en la agenda: aquí un concierto de ópera (cuando en verdad la música no les gusta), allá la recepción en la embajada alemana (porque a lo mejor va el Presidente de la Volkswagen), mañana una reunión en el Club Náutico (para organizar un campeonato de hípica). 

A medida que el avance tecnológico va reduciendo a pasos agigantados el tiempo de trabajo disponible para distribuir entre tantos aspirantes a ocupar un puesto digno, muchos de nuestros contemporáneos se encuentran con que tienen más tiempo que deben programar por su cuenta y riesgo. Una responsabilidad para los jóvenes (y sus padres y educadores) que atiborran las discotecas y las calles de la zona de vinos, con el vaso de cerveza en una mano y los ojos idos por la papelina. Un caramelo envenado para jubilados que pasean su soledad entre la partida de cartas y las cuatro paredes de la casa. Una llamada a la imaginación de multitudes de ciudadanos que el viernes por la tarde llenan el coche de esperanzas sin originalidad para buscar un poco de expansión al mismo sitio en donde generalmente encuentran al vecino de puerta, después de horas de caravana. 

Ell tiempo, desgraciadamente, no se estira
. El reto es saber cómo ocuparlo, para qué, con qué pretextos. Para algunos, como un rayo de esperanza, el tiempo libre es todavía el tiempo sobre el que se puede decidir la forma de entregarlo a los demás, con el que uno se concentra en lo que le gusta verdaderamente hacer para ser algo más humano.

Carta desde Europa: Toreros, metrosexuales, exploradores y vírgenes

El 23 de octubre de 2004 envié al diario El Imparcial de Oaxaca este artículo, entonces de actualidad. Una de las cartas que un imaginado profesor de una de las Facultades de Derecho  de Madrid enviaba a una mujer que tal vez no existía, en Oaxaca, México.
 Me ha entrado algo de desasosiego al imaginar que, después del tiempo transcurrido, a lo peor, mi rostro se le está desdibujando. Pensé en adjuntarle una fotografía, pero solo tengo las que me sacaron hace unos veinte años para el carné de la Universidad, y éstas, más que recordarle como soy ahora, creo que le moverían a confusión. No le cuento esto para que en un arrebato me intente persuadir con cuatro líneas de que me recuerda bien como soy, y que soy güero o  tirando a moreno. La tengo por mujer de su casa, muy ocupada, y a buen seguro que su esposo no tomaría bien saber que se cartea semanalmente con desconocidos. No nos valdrá entonces pretender demostrar que nuestra correspondencia es más casta que mi piolé de montaña, que la dirección de los correos es unilateral, y qué se yo cuanto más, que bien sé que corro el riesgo de terminar atravesado por una bala mal encontrada.

Así que siga Vd. en su papel de lectora, que yo le seguiré contando historias de acá sin que me preocupe no obtener respuesta.
 Tampoco pretendo que Vd. me vea, a mis años, como un metrosexual, según la definición que Mark Simpson consagró hace años para llamar a algunos urbanitas que se empeñan en contradecir el dicho popular de que “el hombre y el oso cuanto más feos, más hermosos”. Yo ni me pinto las uñas, ni me pongo afeites, ni aspiro a gustar tanto a los hombres como a las mujeres, porque me conformo con agradar a alguna hembra de ese 35 o 40% que la naturaleza todavía me mantiene como complementario.

Además, poco tengo yo que ver con los prototipos de ese subgénero. Me miro en el espejo y no me encuentro parecido ni con el actor
Brad Pitt, ni con el futbolista-showman Beckhan ni, a escalas más locales, con el presentador español Jesús Vázquez, o los políticos mejicanos Jorge Castañeda o Santiago Creel, por ponerle una lista corta de algunos a quienes están  encasillados como sus genuinos representantes. Yo soy un seudointelectual bastante feo, que en invierno duerme con calcetines y que al volver a casa por las tardes, entre los malos humos de la ciudad y los que me generan los disgustos, puedo tener el mismo aspecto desaliñado que si acabara de batirme el cobre -y perder- por una piñata. 

Lo que sí le reconozco es que soy un sentimental. Como el Marqués de Bradomín, el personaje recreado por Valle-Inclán, yo me veo feo, agnóstico y sentimental. Me ha conmovido, por ejemplo, que el marroquí Hicham el Guerruj, que fue campeón en las olimpiadas de Atenas en dos carreras, haya confesado su convicción de que el deporte es la mejor manera de unir a la Humanidad. Imagino a mandatarios resolviendo sus eventuales diferencias a ver quién hace más hoyos de golf con menos golpes, en lugar de ordenar a sus ejércitos que agoten las existencias de misiles en las cabezas de otros.  

También me hizo segregar “adrenalina de la buena” oir al oncólogo Joan Masagué, que igualmente recibió un premio Príncipe de Asturias estos días, afirmar desde su amplio saber, que el 60% de los cánceres ya se curan. Porque a mí lo que me gustaría, querida amiga, a pesar de lo que me quejo y ya que supongo no se van a olvidar de llevarme al otro barrio, sería morirme muy viejecito. No tengo buena relación  con la Parca. Todo lo contrario de lo que les pasa a ustedes, que juegan con la muerte como su juguete favorito, al decir de Octavio Paz. 

Por cierto que el nombre metrosexual no hace referencia a ninguna medida, sino que se deriva metro, que es madre, en griego. Creo que es porque estos modernos narcisos conservan también en su ego restos de un complejo de Edipo mal curado. El metro es, además, una medida que se ha quedado algo anticuada, porque por se habla ahora de nanotecnologías y años luz. Aunque, como siempre, para medir las cosas de todos los días, nos basta con lo que va desde el pulgar hasta el pie.

Para mí, la medida de más utilidad, es el jeme (que no necesito recordarle es la distancia entre el dedo pulgar y el índice, teniendo la mano muy abierta).
Gabriel García Márquez emplea, con la intención de mantenerlas vivas, palabras como ésta en su última novela. Memoria de putas tristes, cuenta la historia de un nonagenario que quiere celebrar su cumpleaños poniéndose en las benditas manos de una adolescente virgen. El rijoso y muy arriesgado vejete, a quien su afición a las señoras de alterne restó el tiempo imprescindible para casarse como Dios manda, se hace acortar un jeme sus pantalones juveniles para ajustarlo al cuerpo encogido. Imprescindible medida esta del palmo que también usaba al parecer Moctezuma, porque ofreció a Cortés unos collares de camarones dorados que medían un jeme.  

Me satisface ver que la gente mayor mantenga intacta su creatividad, en estos tiempos en que el Alzheimer acecha y ni nos deja recordar donde hemos dejado las gafas. Lo que ya no está tan fácil es mantener el poder, mérito conseguido al menos por dos ancianos de distinto pelaje ideológico que se han caído algo estas semanas.  Manuel Fraga y Fidel Castro, son personalidades fuertes que no están dispuestas a ceder los trastos, expresión muy torera, como sabe. El cerebro les funciona, desde luego, bastante mejor que sus piernas, y les aconseja desconfiar que alguien pueda servir al bien común mejor que ellos. Parecen restos sociológicos de un pasado extinto en el que los mayores eran los jefes de la tribu. No encuentran sucesor, dicen. Mi diagnóstico es que a su alrededor habrá crecido una corte de aduladores, aprovechados y nostálgicos, y esa mezcla ha quemado los liderazgos de un par de generaciones.  Por eso ellos van a morirse con las botas puestas. 

A mí me gustaría morirme en la plaza. No, por supuesto, como torero, sino como el toro. Y en sentido figurado, ya me entiende. Me encanta pensar, copiando a Luis Rosales en unos versos que sirvieron para hacer análisis sintácticos en todas las escuelas de la posguerra española, que “como el toro me crezco en el castigo”.

Soy aficionado a las corridas de toros y mi padre me enseñó a distinguir los naturales de las largas cambiadas, pero es que además los toros me parecen un espectáculo  lleno de metáforas. Por eso me alegra que China, haya sido escenario de la primera corrida de toros que se celebra en Asia, porque de ese gusto no pueden venir más que cosas buenas. Fue en Shangai, y, por cierto, querida amiga, los animales se trajeron desde México en avión, porque las reses españolas siguen vetadas desde los tiempos de las vacas locas. Es una pena que hayan suprimido a última hora la muerte del animal en presencia del público, y hayan matado al morlaco detrás de bastidores, simulando la suerte con una banderilla blanca. Ya sé que ojos que no ven, corazón que no siente,  pero es aconsejable vigilar de dónde sale el animal que te comes, y seguro que a los chinos les acabará encantando, como a mí, el rabo de toro de lidia. Que, por cierto, lo preparo para chuparse los dedos, si me permite la petulancia.

Una alternativa a la de morir en la plaza sería perderme en el hielo, y que me descubran  -si es caso- al cabo de 5.000 años. Tal vez era esa la intención del explorador
Helmut Simon, descubridor del “hombre de los hielos”, Ötzi, en un valle del Tirol, que desapareció hace dos semanas por los Alpes. Pero como ahora con las nuevas tecnologías no se respeta casi nada, al infortunado austríaco lo  descubrieron hace un par de días y a estas alturas supongo que ya lo habrán incinerado. 

Bueno, me voy a la cama. Ya se imaginará usted después de lo que me conoce, -porque escribir es un striptis intelectual- que yo asocio ese mueble tan útil al hecho de dormir, aunque admito que tiene otras utilidades, alguna de las cuales me gusta más que el chocolate. La cama está en el mensaje subliminal de un informe que se dió a conocer esta semana, que se atreve a poner en un ranking de frecuencia a más de cuarenta nacionalidades. Los españoles, así, en global, sin indicar cuál sería su origen autonómico, estamos un par de jemes por encima de la media mundial, con unos 120 coitos al año. Claro que la información proviene de una empresa fabricante de preservativos. No se si intentan animarse ellos mismos viendo un mercado con gafas de color rosa, o pretenden empujar a los clientes para que sean más competitivos. Pero yo miro a mí alrededor y veo que por aquí la gente solo habla de fútbol.

Así que buenas noches, querida amiga.

Al socaire. La Participación ciudadana en la Sostenibilidad Ambiental.

 Hoy, el Ministerio de Medio Ambiente celebró una llamada"CONFERENCIA NACIONAL DE EVALUACION AMBIENTAL", relacionada con la aprobación de la Ley 9/2006, que obliga a que “la evaluación ambiental estratégica se integre en el procedimiento administrativo de aprobación de un plan o programa” y  exige, entre otras actuaciones, “la elaboración de un informe de sostenibilidad ambiental" .

La ley pretende dar un impulso a la
PARTICIPACIÓN CIUDADANA, elemento en el que, por otra parte, los Colectivos Ecologistas y las Plataformas ciudadanas empiezan a ser especialmente activas. El argumento central que esgrimen estas Organizaciones en sus ya muy variadas actuaciones contra los macroproyectos industriales, y, en particular, contra las instalaciones energéticas que, amparadas por el impulso que se quiere dar a los medios de producción menos contaminantes, están proliferando en el panorama energético español. Mi colega Teresa Villarino, Dr. Ingeniero de Montes, y una mentalidad ecologista de las técnicamente bien fundamentadas, me escribe que “ha vuelto de la reunión con dos frustraciones y una alegría. Una frustración se refiere a que “el programa de vigilancia ambiental sigue siendo una asignatura pendiente, tanto en las EIA como ahora en la EAE.” el representante de la UE, David Aspinwal, abundó en su intervención en ese aspecto, pues sin seguimiento y control todo análisis , diagnóstico y valoración no sirven para nada.”

La otra frustración que refleja Teresa en su nota (y en la intervención que realizó en la reunión) es en cuanto al cumplimiento de los plazos. “Los plazos que estableció la administración para sus tareas, para las respuestas a los promotores, y que nunca se han cumplido. la administración matiene un expediente sin respuesta a veces varios años”
 La alegría de Teresa es “el proyecto de ley Aarthus, que recoge un convenio del mismo nombre y otras directivas comunitarias, sobre acceso a la información y participación pública, que  dice explicitamente" se haga la participación pública de manera real.” 

Es aconsejable consultar la web del Ministerio: www.mma.es, así como la del representante europeowww.ec.europa.eu/ environment/ eia/ 030923_sea_guidance_es/ pdf  

Carta desde Europa. Catalanes, maltratados, langostas y paleontólogos

El 28 de noviembre de 2004, escribí para el periódico El Imparcial (Oaxaca) esta crónica. La hermosa ciudad mexicana vive hoy una situación de crispación por una huelga de maestros que dura ya casi un mes. Lo que empezó con la petición de aumentos de sueldo y mejores condiciones para ejercer, ha desembocado en un escenario de enfrentamientos y violencia, conn una disputa abierta entre el Gobierno de ese Estado y el central -las elecciones por la presidencia de México serán el 2 de julio-, que ha costado ya varios muertos.

Lo que se trata en esta Carta ya antigua no tiene que ver con la actual vivencia oaxaqueña, -que mis amigos de allá se encargan de mantener a flor de piel, enviándome correos que defienden los argumentos de unos y otros, coincidiendo, eso sí, en lamentar el deterio de la fuerza del diálogo por la debilidad de la violencia. Pero el pulso emotivo hacia México del que surgieron esas cartas, sigue intacto en mí. Buena suerte, Oaxaca. Manténte firme en avanzar, México.

Además de hacer de cronista para Vd. de las razones de los otros, debería contarle algo de mí, salpicando mis cartas con algunos detalles íntimos que le ayudasen a volver a identificarme en su memoria. Puede que lo mío sea una forma espuria del síndrome de Ulises, que dicen que asalta a los emigrantes y a todos los desplazados de sus raíces, y les hace añorar obsesivamente el momento de volver a su Itaca. Aunque si pudiera elegir guiado por mi ego, me gustaría más ver en Vd. el síndrome de Penélope, y hasta me encantaría que me tejiera un jersey mientras me espera, al tiempo que nuestro Telémaco crece.

 

Pero aquí no hay más viaje que el que nos conduce a la realidad todos los días, y de existir un tejedor, ése sería yo, haciendo y deshaciendo como un poseso las líneas de esta carta, tratando de encontrar las palabras precisas sobre el bastidor de nuestro lenguaje común. Y a riesgo de que me encuentre ridículo, me siento adornado con corona de laureles, aunque tenga los pies descalzos. Antes de que me critique, o me aconseje ponerme zapatillas, le advierto que esta última frase es de Carlos Fuentes, y que en ella se refería al español, lengua que en sitios como Cataluña y el País Vasco llaman castellano, creo que solo para hacerse daño.

De vueltas a lo mío, admito que no tengo ninguna cicatriz especial, ni exhibo tatuajes, ni las guerras incruentas en las que he participado me han dejado marcas visibles. Soy un solitario cuyo instinto le ha llevado a estar casi siempre del lado de los perdedores, eso sí, sobreviviendo. Mi vida es, pues, una sucesión de errores jalonada de aciertos efímeros, y ya no se extrañará que le diga que copio a Juan Goytisolo, quien recogió esta semana en Guadalajara el premio Juan Rulfo, y al que bien sé que veneran en México como referente ético. Por eso no debió resultarle difícil al académico Gonzalo Celorio convencer a los demás miembros del Jurado que había que darle el galardón. Yo estuve en Comala tras la huella del autor de Pedro Páramo, antes de saber que había nacido en Sayula, pero me encantó respirar el aroma de los papayos y mameys, mientras buscaba ambos entre almendros, casitas blancas y palmeras.  

Tengo un día con pretensiones literarias, y la culpa me viene de que esta semana quedó marcada por la 18ª edición de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, en donde la cultura catalana anduvo de invitada especial. Y lo andará en adelante, si José Trinidad Padilla, rector de Guadalajara, cumple su promesa de que el próximo año se premiará también a escritores en catalán, “extrañisima y curiosa lengua”, al decir de un Juzgado de Badajoz, en contestación hecha a un exhorto justo en estos días, “que no se habla por estos pagos”. Porque no todo el mundo ha de tener la facilidad para las lenguas que demostró Andrés Henestrosa, el ilustre oaxaqueño del Juchitán del que usted me habló en su día (debo decir, mi noche), que se expresó solamente en zapoteco y huave hasta los quince años y que, sin embargo, llegó a sentirse como pez en el agua en una lengua que le era extraña, la española.

 

Desde la infancia aprendí a no sobresalir, a ser discreto, aunque estuve siempre a favor de los que estaban en desacuerdo. Me quisieron y además tuve suerte, a diferencia de algunos niños de 10 a 15 años que vivieron en el siglo XIX, y de los que sabemos ahora algo de sus vidas, porque el penal de Wandsworth, en Londres, acaba de desempolvar sus archivos de la época victoriana. Compartieron allí la prisión con los adultos, condenados por robar panes o un conejo, y recibieron  latigazos y fueron sometidos a trabajos forzados con la intención de que abominaran de sus inocencias infantiles. La historia de esos niños se desvanece en unas cartulinas amarillas adornadas con las fotos que muestran sus caras asustadas.

 

Pero volviendo a mis orígenes, ya le escribí en otra ocasión que no soy muy aficionado al ejercicio, aunque de chico jugué al jockey hasta que me rompieron las gafas con un stick y, como castigo, mi padre se negó a comprarme patines nuevos cuando me crecieron los pies. Este deporte nunca se había distinguido hasta ahora por haber desatado pasiones, al menos fuera de Cataluña. Pero hoy, si me admite la incursión histórica, hasta Berenguer IV, el conde de Barcelona que consolidó por matrimonio el reino de Aragón en 1137, habría tomado partido de haber sabido que Isidre Oliveras, creyendo que la oportunidad se la pintaban calva, apoyó hasta la dimisión que Cataluña se incorporara como miembro independiente de la Federación Internacional de la que era Presidente. Eso suponía que la selección catalana podría jugar contra la española y, muy seguramente, ganarla, para algarabía de los que defienden que Cataluña es nación, y, por lo tanto Estado independiente, una de las peticiones de principio que se han hecho clásicas por estos pagos. Pero el gobierno español movió presto sus hilos y el movimiento se quedó en agua de borrajas.

 

Incluso Pasqual Maragal, presidente de la Generalidad catalana, que vigila los pasos de Josep-Lluis Carod-Rovira, presidente del ERC, que es su partido asociado, tuvo que intervenir desde Jalisco (sin rajarse y supongo que para quitarles el hipo a los que presumen) para contradecir la propuesta de que Barcelona abominara Madrid como sede para los Juegos Olímpicos del 2012, en represalia.

 Yo comparo a Carod-Rovira con Hugo Chavez, el presidente venezolano, gentes ambas que van levantando tempestades cuando pasan, como lo demostró este último en su visita a España estos días pasados, en que abrió la caja de Pandora forzando al ministro Moratinos a asentir que el gobierno anterior habían instruído al entonces embajador en Caracas, Manuel Viturro, para apoyar el golpe militar que intentó destituirle. Otro especialista en desatar pasiones encontradas es Fidel Castro, y por ello apostaría que la embajadora Roberta Lajous, nuestra mujer en la Habana (parasafreando a Graham Greene),  cederá contenta sus credenciales en enero a Melba Pría.  El cambio llega casi al mismo tiempo que la incorporación del embajador español Carlos Alonso Zaldívar, que es además ingeniero aeronáutico, y que tendrá que ejercitarse en recoger al vuelo o del suelo los platos cada vez que se rompan las relaciones diplomáticas, que oportunidades no le han de faltar. 

Los enfados de los pequeños los sufren ellos solos, pero en política, lo peligroso es enfadar a las potencias, porque luego hay que dedicar regios esfuerzos a aplacarlas. El Rey Juan Carlos se metió en la jaula del rancho en Crawford (Texas) que tiene Bush, principalmente para preguntarle si estaba enfadado con España, y después hacerse unas fotos con las risas. No sé quién será capaz, por el contrario, de resolver el lío serio que se está organizando en uno de los países que compusieron la superpotencia con pies de barro que fue la URSS, en donde ahora a cada oportunidad resurgen identidades históricas. Me refiero a Ucrania, en donde las elecciones para elegir presidente han hecho aflorar la grieta geopolítica que separa a los dos Víktor. Ambos pretenden haberlas ganado, como usted sabe, aunque Yúschenko mira a Europa, en tanto que Yanukóvich, apoyado por Vladimir Pútin, bailaría mejor, dice, con  Rusia.

 

Desde luego, hay pueblos que están más cerca que otros del ombligo del mundo, y ello explica que, a la menor oportunidad, su idiosincrasia suba varios palmos sobre las cabezas de los demás. La revista Science ha dado la noticia del descubrimiento del Pierolapithecus,  tronco común a todos los antropomorfos superiores, que vivió hace unos 13 millones de años, en la zona de Hostalets de Pierola, hoy Cataluña. Se especula sobre las causas de la muerte de este pobre individuo. Tuvo la mala suerte de que las grandes cantidades de carbonato cálcico que se desprendieron de las montañas, provocaron un descenso de las temperaturas, y aunque otros primates se desplazaron y adaptaron a nuevas dietas, este mono prefirió quedarse en el oasis de estabilidad biológica que fueron los bosques subtropicales de Eurasia, lo que lo convirtió en muy vulnerable. Más o menos así lo explica Jorge Agusti, paleontólogo, pero algo me hace creer que el valor del mensaje no será entendido.

 

Por cierto, mándeme recetas de langostas, que en Canarias tenemos una plaga de Schistocerca gregaria, un chapulín gigante que nos ha entrado por esa puerta que tenemos abierta a Africa. La están combatiendo con plaguicidas fitosanitarios, pero yo pienso que deberíamos aprovechar sus proteínas. Pero si no tiene tiempo para contestarme, no se preocupe, yo seré, en positivo, su gota malaya (que es lo que Maragall quiere ser para el Gobierno central, y que era una forma de presión por la que se dejaba caer una gota tras otras sobre la cabeza del torturado). Un casto beso, querida amiga, y buenas noches.

 

Tertulia en AlNorte: "Medio Ambiente: cuestiones abiertas"

Tertulia en AlNorte: "Medio Ambiente: cuestiones abiertas"

Este es el Acta de la cena Tertulia celebrada en el restaurante AlNorte (Madrid), el 7 de junio de 2004. Todos los primeros lunes de mes se viene celebrando una Tertulia en el local, y las actas se recogen en la web del restaurante: www.alnorte.es

 

En un atardecer agradable de final de primavera, los contertulios empezaron a reunirse ya a partir de las 20 horas 30 min en la terraza de AlNorte, en donde se hicieron las presentaciones de quienes no se conocían mientras se tomaba un refresco de bienvenida. La tertulia comenzó puntualmente a las 21h 30. El tema congregó en esta ocasión a 26 personas: profesores universitarios, gentes de la empresa y de la política, técnicos ambientales y ciudadanos interesados se dispusieron en torno a esta amplia mesa, y la conversación fluyó espontánea y clarificó posiciones, aportando datos y criterios de quienes están bien enterados del tema y son capaces de comunicar su posición sin circunloquios. Hizo de moderador Angel Arias, quien también redacta estas notas a partir de apuntes tomados a vuela pluma.

 

El menú gastronómico fue (25 euros, todo incluido):


Verduras y hierbas semitempurizadas
Quinua al estilo meloso con vegetales en capa de hojaldre
Tres variedades de soja preparada en salsa de cebollino y tomate
Verdel con tapenade de aceituna negra
Quenelle de crema de leche tostadaBebidas (refrescos, agua, y vino: Ibisate)

El menú pretendía ser un guiño tanto a la cocina vegetariana como a los productos originarios de países en desarrollo. Algún contertulio se interesó por conocer acerca de la quinua (o quinoa), gramínea de alto contenido proteico, venida en este caso del altiplano boliviano, y que el cocinero preparó con una sofisticada receta, que resultó especialmente sabrosa.

 

El  “guión tentativo” para la tertulia, que se había difundido previamente, fue:

 

-Elementos de carácter global. El adelgazamiento de la capa de ozono, la lluvia ácida, el cambio climático (efecto invernadero); el despilfarro de recursos; crecimiento de la población.  -Problemas ambientales de carácter nacional y local: La emisión de contaminantes, generación y almacenamiento de residuos peligrosos, (incluidos los nucleares), desigualdad tecnológica , pérdida de la diversidad biológica, deforestación, etc

-Escenarios de evolución previsibles. La urgencia de las medidas correctoras. El Informe Schwartz/Randall ("An abrupt climate change scenario...). Otras valoraciones-El deterioro ambiental: causas. Agentes económicos que utilizan el ambiente como materia prima (por ejemplo: industrias extractivas, la industria química y energética, turismo, etc.). -El ambiente y la vida humana. El ser humano como agente contaminante. Los residuos y la contaminación del medio físico, en especial, del suelo. -Cantidad y calidad del agua. Las soluciones técnicas: depuración, desalación, trasvase. - Repaso a las visiones del problema: tecnocéntricas, desarrollistas, comunalistas y ecologistas

-Medidas económicas para frenar el deterioro ambiental: permisos ambientales negociables, premisos zonales, permisos de emisión. Impuestos. Multas.-Medidas no económicas: formación, motivación, información, etc.-Soluciones técnicas correctivas paliativas (p.ej. modernización de instalaciones contaminantes, motores, empleo energías verdes, redistribución energética, recolocación industrial, empleo pacífico de la energía nuclear).-Análisis especial de la producción de energía, y de la valoración ambiental de las fuentes productivas. -La respuesta del consumidor. Derecho a la información. La capacidad de decisión como cliente.-Los acuerdos  internacionales, y en especial, el de Kioto. El compromiso de la Unión europea, costes, estado y realización-La respuesta empresarial: responsabilidad social corporativa. Los informes ambientales. El negocio ambiental.-La respuesta social por la vía de la criminalización: el delito ambiental.-Programa ambientales europeos (por ejemplo, Red natura 2000, Agenda 21, ayudas, etc)-El Crecimiento cero. -Otras opciones: El abandono del crecimiento. Los enfoques humanistas; la solidaridad y la ética ambientales.

 Asistieron al coloquio (además, obviamente, del moderador): Adoración Abella, Eloy Ignacio Alvarez Pelegry, Antonio Baena, María Jesús Bermúdez,  Carmen Burgos y sus compañeras de trabajo Isabel y Lola, Santos Castro, Rafael Ceballos, Ramiro Cercós, Elena Domínguez, Francisco Fernández, Jose Ignacio García Muniozguren, Marie Gasparik, Santiago Ibáñez, Marta Ibáñez Masip, Guillermo Koerting, Ricardo Manso,  Carmen Masip, Rafael Monsalve, Manuel Montoya, Curro Moreno, Isidre Sabaté y su esposa Paloma, y Fernando Sáenz de Santamaría.   

Desarrollo de la tertulia

 1. La situación del medio ambiente 

El moderador recordó las normas de la tertulia, y se refirió al loable propósito de construir una opinión colectiva sobre el tema. Ricardo, muy batallador desde el principio, manifestó –de forma simpática- su resistencia a dejarse guiar a una opinión común y defendió su derecho a discrepar. Angel justificó la pretensión aclarando que, en efecto, sería ingenuo pretender que personas de la calidad intelectual que siempre ponen de manifiesto quienes acuden a estas tertulias, vayan a dejar de mantener sus posibles puntos de vista para acomodarse a unas conclusiones apuradas. Lo que el moderador pretendía expresar es que, al desgranar las opiniones sobre un tema, las posibles contradicciones y diferencias pueden y deben –incluso en una tertulia de corta duración- quedar mejor matizadas para todos en el contexto general de una argumentación colectiva. De aquí también el posible interés de divulgar estas reuniones, no tanto por sus conclusiones (y por qué no) sino como uno ejemplo posible de reuniones en donde expresar opiniones sin tensión, entendiendo por ello mejor el por qué de las razones del otro.

 

En fin, para entrar en calor, el moderador empezó haciendo un repaso a los problemas sobre el ambiente que  ocupan la atención de los medios, tanto de información general como especializada. El panorama abarca desde la pérdida de la calidad del medio físico (aire, agua o suelo), la creciente deforestación, la disminución de la biodiversidad, al calentamiento global o al aumento de la desertización. Sin embargo, contrasta el diagnóstico común sobre la realidad del deterioro, con la debilidad de las medidas adoptadas, y la falta de apoyo de algunos de los países más ricos para incorporar de manera inmediata actuaciones serias de corrección. Como no tenía el propósito de adelantar conclusiones, se limitó a preguntar si creían que la situación medioambiental era realmente acuciante, o pensaban que las medidas de alto calibre podrían esperar.

    

Para Ricardo, la situación no sería tan desesperada como pretenden los ecologistas. “Se ha puesto de moda adoptar posiciones defensoras del medio ambiente, porque vende imagen”, y, en su ignorancia, una parte de la sociedad actual se ha creído que el desarrollo sostenible es mantener lo que hay, dejándolo intocado. Pero el hombre siempre ha heredado, generación tras generación, una situación ambiental determinada con la que ha debido convivir, y ha contado con la naturaleza para proseguir avanzando tecnológicamente, en su propósito de hacerse más libre cada vez de la servidumbre del medio, “que es lo que da la felicidad”. La libertad implica poder comer mejor, disfrutar de las máquinas y de todos los elementos que nos ayudan a tener la sensación de un mayor bienestar, y “no podemos olvidar que a lo largo de la historia el hombre ha demostrado permanentemente que puede sobrevivir en un medio hostil”. La mala noticia es, desde luego, que el hombre ha desarrollado esa mejora a base de sacrificar algo el ambiente, pero no ha sido el hombre la única causa de ese deterioro, ni siquiera la principal, y, por ejemplo, una erupción volcánica puede ser causante de más contaminación de CO2 de la que el hombre produciría en meses o años (hay erupciones que vierten hasta 330 t/día de CO2 equivalente).

Santos felicitó a Ricardo por su adaptación de los principios de la teoría marxista al análisis de las crisis ambientales, y dijo discrepar abiertamente de la confianza en la posibilidad del progreso infinito del ser humano. Seguramente Marx, dijo, hubiera modificado sus propias teorías, si hubiera conocido que el desarrollo de la economía capitalista iba a provocar tanta contaminación. Por su parte, el moderador quiso aportar una dosis de sistemática al expresar que la tesis expuesta por Ricardo se correspondía con las posturas llamadas tecnocéntricas y desarrollistas, de base antropocéntrica, y que consideraban al hombre como el centro de la naturaleza, con permiso para modificarla en su beneficio y que confiaban en su creatividad para solucionar los problemas derivados de de su desarrollo. La mayor parte de los contertulios, al criticar esa visión, se pueden considerar partidarios de las posturas ecologistas (en el sentido de Turner y otros)

 2. Argumentos antropocéntricos y ecológicos 

Carmen M entendía que el enfoque tecnocéntrico era parcial y, por ello, insuficiente. “El mundo es sistémico, y es resultado de un conjunto de relaciones causa-efecto”, que no se pueden delimitar a capricho. Cuando se quiere hacer una simulación, sin embargo, hay que seleccionar solo algunos parámetros y por ello no se podrán recoger los efectos de todas las variables, por lo que siempre existirá el riesgo de estar equivocado. Creer que el hombre es el centro del Universo y que tiene en su mano todas las soluciones podrá ser una elucubración atractiva, pero ingenua. Ricardo, en réplica, defendió que los avances técnicos son el núcleo central de la felicidad del hombre, y que la técnica nos ha ido haciendo más libres de los peligros que atenazan a la humanidad. “Incluso –ironizó- puedo creerme inmortal, porque puedo concebir la esperanza de que, algún día, la técnica descubra la manera de incrementar sin límites  la longevidad”.

 

Dori opinó que los argumentos antropocéntricos no están teniendo en cuenta la condición animal del ser humano, y se limitan a considerar los aspectos intelectuales o racionales, lo que es un grave error. “Existe una competencia inter e intraespecífica entre las especies animales, que las hace completamente interdependientes unas de otras, aunque algunas sean más inteligentes”, significando para todos los seres vivos una vulnerabilidad biológica si se modifica su biotopo.

 

Pero Ricardo no se rindió. “La teoría de la evolución sirve para explicar el desarrollo de las especies (sean plantas o animales) únicamente hasta la aparición del hombre, con lo que acabó la evolución espontánea, y a partir de ahí se produce una revolución de claras consecuencias genéticas”. Tomando la palabra, Antonio B. fue de la opinión de que ese tipo de discursos  parecerían plausibles hasta principios del siglo XX, en el que el desarrollo tecnológico de la Humanidad ha sufrido un salto brusco, como consecuencia de la conciencia ecológica. A partir de ese momento, superando las teorías que defendían el crecimiento económico sin límites, somos perfectamente conscientes de que los recursos naturales no son infinitos y, además, debemos ser receptivos a que solo unos pocos los utilizan y en su propio beneficio. “Si el ritmo de consumo de recursos de los países mas desarrollados fuera seguido por todo el planeta, la presencia del hombre sobre la tierra sería inviable”.

 

Santos, por su parte, quiso referirse a otro aspecto, en su opinión, sofista de las tesis antropocéntricas, en el sentido de que para él resultaba inadmisible la secuencia argumental de que “los problemas se crean porque el ser humano es inteligente, pero por fortuna tenemos la capacidad para solucionaros”. Por el contrario, defendió que “la solución está en no crear los problemas”. Es imprescindible poner un límite a nuestra actual generación de problemas, muchos de ellos gravísimos, específicamente en el campo ambiental, “ya que no resultan estimulantes para la especie humana. La Humanidad debe encarar su futuro con una nueva responsabilidad”.

 

Guillermo, acercándose a las tesis antropocéntricas. se preguntó si el deterioro ambiental es real o se ha generado como una moda para dar ocupación a algunos colectivos. Puso el ejemplo personal de su conocimiento de Rusia, que visitó en los años 50 y recientemente, “con una diferencia –positiva- enorme”. Ricardo, sintiéndose apoyado, reiteró el criterio de que se creaban alarmas interesadas por algunos sectores. “Hace 30 años estaba de moda hablar de que las reservas de mineral de hierro se iban a agotar en pocas décadas y de que nos faltaría acero para nuestra técnica, pero aparecieron otros productos y se aumentó la resistencia de los laminados.” Concluyó que estaba convencido de que la mayor parte de las alarmas ambientales provienen de intereses sociales o económicos y no de fundamentos científicos serios.

 3. Principio de precaución. La percepción individual del deterioro 

Elena precisó que no se estaba poniendo en duda la hipótesis de que el hombre es un ser inteligente, sino la circunstancia de que, precisamente por ello, debe tener preocupación por el medio ambiente, que es el entorno en el que vive. Y aconseja utilizar un principio pragmático: “Ante lo desconocido, precaución”. Completó la idea con los siguientes argumentos: “Nuestro conocimiento actual de la realidad nos permite afirmar que no sabemos lo que puede ocurrir en 10 o 20 años. Necesitaremos como ahora, por supuesto, comer y respirar, y podemos estar seguros de que nuestra especie correrá grave peligro si el ambiente se sigue deteriorando al ritmo actual”. Quiso llamar la atención “de los hombres presentes” respecto a un tema puntual, entre los muchos alarmantes que podría haber elegido: “la baja calidad de los espermatozoides de los varones actuales”. La causa de esa pérdida de poder generador está en la contaminación. La humanidad y el conjunto de los seres vivos están amenazados, y existen síntomas claros. El sexo de muchas especies está derivando hacia lo femenino. “Podemos permitirnos dudar de si es consecuencia de los avances tecnológicos o de causas naturales, pero los análisis científicos demuestran que algo está afectando a los alimentos y a los seres vivos, y cuando nos planteamos responsablemente sobre el legado que dejaremos a nuestros sucesores, cabe actuar introduciendo la precaución, que nos es lo mismo que crear alarma. “¿La situación del ambiente es muy grave? –se preguntó-. No lo se. Pero es desconcertante, tiene elementos desconocidos hasta ahora. Hay por tanto que ser cautos, y recabar más datos.”

 

El moderador indicó, por su parte, que a escala individual, la mayor parte de los coetáneos podían hablar del deterioro de su entorno inmediato. “Hace 40 años, puedo afirmar, por mi propia percepción, que el ambiente común estaba más limpio: aunque había ríos contaminados que se han recuperado, o paisajes hoy regenerados, la naturaleza como conjunto tenía menos presión. Había más riqueza y variedad natural”. Pero la conversación derivó en este momento hacia la reflexión acerca de si había que negar, entonces, el avance tecnológico, recogiéndose varias intervenciones.

 

Elena reaccionó con rotundidad. “En absoluto. Cuando hablamos de la prudencia en la aplicación de la tecnología, no se está diciendo que no a nada concreto. Ni al empleo de los microorganismos ni a la energía nuclear, por ejemplo. Tenemos herramientas para estudiar los efectos, pero debemos actuar con tiento. “

 4. Intereses económicos y nuevos riesgos empresariales. Externalidades. 

Sobre los intereses que subyacen en el planteamiento ambiental, Santos puso de manifiesto que frente a los intereses ecologistas, estaba claro que en el tema del medio ambiente se movían fuertes intereses económicos. “Por eso, que nadie pueda hacer negocio con el ambiente, es la otra alternativa para el desarrollo colectivo.” Pero también estuvo claro para aquellos contertulios que se expresaron, la presión ecologista había incorporado avances tecnológicos, favorecido la investigación aplicada ambiental y reducido el coste de algunas soluciones ambientales o mejorado el control de instalaciones contaminantes. Hubo una condena explícita a cualquier tipo de negocios ilegítimos, en los que se utilizara el ambiente en contra de la legislación. Un interviniente indicó que la valoración del riesgo ambiental ha cambiado en los últimos años de forma muy importante, afectando al mercado y comprometiendo la viabilidad de algunos negocios, que ahora ya no estaban regidos simplemente por las leyes clásicas del mercado sino por factores que, en algunos casos, no eran de fácil apreciación por parte del empresario, introduciendo nuevos riesgos a las decisiones empresariales.

 

Ignacio dijo que era necesario no perder la referencia del origen de la preocupación ambiental actual, que tuvo que ver con el análisis de las limitaciones al desarrollo y la preocupación por eliminar la pobreza, desde la Conferencia de la Biosfera en París en 1968 o  las reuniones del 71 en Suiza. “El estudio de los problemas del desarrollo los llevó al medio ambiente”. En ese proceso, los ciudadanos fueron adquiriendo conciencia ambiental, preocupándose por producir menos residuos, reciclar, no contaminar, loque llevó en los 80 a incorporar una fuerte regulación ambiental sobre la industria, acortando sus márgenes de beneficio, al obligar sucesivamente a incorporar externalidades, traducidas en límites superiores a la contaminación soportable. En la actualidad, la preocupación ya no son los límites admisibles a los contaminantes, sino la forma de integración sostenible de las industrias con los subsistemas en los que las instalaciones están situadas. Pero, como el valor de nuestro ambiente es potencialmente infinito, cuando incorporamos al problema todas las inseguridades, y otras confusas, como el cambio climático, podemos provocar la parálisis de nuestro sistema económico. Por ello, en su conclusión, “habría que retornar el debate a los orígenes”, centrando la preocupación sobre el desarrollo y la pobreza.

  5. ¿El hombre no es la causa principal del deterioro ambiental? 

Rafael Mons. no pretendió entrar en valorar los datos disponibles, que aceptó como buenos. “La cuestión acerca de cómo corregir el deterioro ambiental es dilucidar hasta qué punto el hombre ha sido la causa” y, por ello, si está en su mano corregirlo. La opinión científica es que estamos en un período interglaciar, y que el calentamiento global no tiene por causa única ni más significativa al hombre.

 

Santos no compartió esa visión acomodaticia. Expresó que hay múltiples indicadores de que el hombre actúa deteriorando su entorno. “Según la FAO, por ejemplo” –acudiendo a un ejemplo que ya había citado en otra tertulia- “hace un siglo el 90% de los que consumíamos correspondía a 100 productos, en tanto que hoy ese porcentaje se cubre solo con 10, y esa restricción de nuestra dieta ha provocado drásticos cambios en la superficie agraria”.  Carmen M., abundando en la idea, dijo que no hacía falta revisar a Milankowitz (defensor de la idea de que las glaciaciones tienen su causa en la excentricidad y la inclinación del eje de giro de la Tierra) para tener la idea clara de que el hombre está influyendo terriblemente sobre la aceleración de los ciclos. (1)

6. Cambio climático
Con la intención de aportar nuevos elementos, el moderador hizo referencia a Paco Ayala, quien no había podido asistir a la tertulia pero había remitido su trabajo sobre el cambio climático (Ayala-Carcedo, F.J. 2004. “La realidad del Cambio Climático en España y sus principales efectos ecológicos y socioeconómicos”. Revista del aficionado a la Meteorología, 21, www.meteored.com/ram/numero21/ . ). Paco había analizado los datos de 38 estaciones meteorológicas españolas para concluir que el cambio climático parece haber comenzado ya en España. En síntesis, el trabajo analiza que la temperatura media en la península había subido 1,53º durante 1971-2000: 1,53 ºC. por lo que puede llegarse a mediados de siglo a una subida mínima respecto a 2000 de 2,50 ºC y probablemente a los 3,5 ºC. La tasa anual de subida del mar en Alicante se ha multiplicado por 3 en la década 1990-2000 (3,875 mm/año) respecto a la década 1980-1990 (1,345 mm/año). Otros datos avalan que aumentado el número de días con temperaturas superiores a 25º o ha variado la duración de las estaciones. Los efectos sobre la agricultura, sobre el bienestar humano en general, son enumerados en el artículo. Finalmente, y para apoyar las consecuencias de algunos efectos, el moderador puso de manifiesto que la subida media del nivel del mar nos afectará de manera muy importante, ya que un 60% de los asentamientos humanos se encuentran a menos de 20 km de la costa.

7. La evolución de las necesidades. El eje norte-sur 

Marta –la benjamina en la tertulia del día- expuso, por su parte, que la valoración de los problemas ambientales nos lleva al recurrente tema de los ejes norte-sur. “No hay recursos suficientes para conservar el medio ambiente, deteriorado sobre todo por los países del norte”,  y que es un recurso necesario para el desarrollo de los países del sur. Aunque haya habido cambios climáticos siempre, nuestra avidez por el consumo los ha acelerado y si  queremos que la humanidad siga existiendo (y se supone que queremos), está de acuerdo en interpretar que los indicadores nos  obligan a ser mas cautos en el enfoque de nuestro desarrollo.

 Antonio, además, señaló que nuestro análisis no debe ser estático, y que debemos tener en cuenta que las sociedades han ido evolucionando: Los conceptos de bienestar y desarrollo no son iguales hoy que hace siglos. Pero los datos disponibles no tienen todos una calidad irrefutable. “Sobre el cambio climático son controvertidos, hay razones para creer tanto para pensar que se está produciendo, como que no. Por ejemplo, la mayoría de las estaciones metereológicas están ubicadas en las ciudades, y hay que excluir los efectos de la “isla de calor” de las grandes aglomeraciones“. (Por cierto, el trabajo de Ayala indica expresamente que se han realizado estas exclusiones).

8. El ecologista escéptico
Ignacio manifestó que en la actualidad tenemos –al menos desde el mundo desarrollado- más sensación de confort, y ello tiene su origen en un mejor control del clima. El aire acondicionado, o la calefacción. son equipamientos de uso generalizado que llevan a toda la sociedad occidental una idea de bienestar, que no de preocupación, respecto al clima. Las inquietudes por los fenómenos del calentamiento climático está desencadenando la adopción de medidas muy caras para el desarrollo, y muy poco efectivas. Recomendó la lectura de El Ecologista escéptico  (Bjorn Lomborg, Espasa Calpe, publicado en octubre del 2003 en España, 552 páginas). Utilizando modelos estadísticos y multitud de datos, y entre muchas otras reflexiones sobre lugares comunes ecológicos, Lomborg aplica la combinación coste-beneficio al calentamiento de la Tierra. Admitiendo que las temperaturas suban en el siglo XXI en torno a 2,5°C por las emisiones de dióxido de carbono, como indica  la Comisión Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), ese aumento supondría  un coste de 5 billones de dólares, que recaería fundamentalmente sobre los países en vías de desarrollo.  Pero aplicar el protocolo de Kioto, probablemente reduciría el calentamiento solo unos 0,2°C, y con costes similares: 5 billones de dólares.  

“Todo este esfuerzo, resaltó Ignacio, serviría para retrasar en apenas 6 años el aumento de temperatura”. En fin, en su opinión, es necesario disponer de datos fiables, pero también analizar seriamente el alcance de las medidas que se propongan. Por ejemplo, el cumplimiento de los compromisos de Kioto no es un tema asumido por las empresas, sino un acuerdo entre Estados. España pretende concentrar las medidas en algunos sectores (causantes de apenas el 50% del CO2 equivalente), y realizar el reparto de las cuotas de contaminación perdiendo la visión global del interés de Estado.

 

La intervención de Ignacio coincidió con el cambio de orientación en el objeto de las reflexiones, que pasaron a concentrarse en las desigualdades entre los países y su corrección, aunque antes de pasar a esta nueva fase de la tertulia, Santos apostilló que  “a riesgo de ser considerado primario, deseaba utilizar un argumento ad hominem y compartirlo con todos los que tuvieran más de 50 años: la naturaleza se ha deteriorado manifiestamente, y el progreso ha sido causante del cambio del clima: tenemos más lujo, pero hay hoy más sequía, más calor, más contaminación, más tormentas inesperadas que cuando éramos niños”.

 

Santiago recordó el consenso de la Comunidad científica internacional sobre la realidad del cambio climático y la necesidad de tomar medidas. Continuamente se conocen más datos. Por ejemplo, la Fundación para la Gestión del Medio Ambiente (Fungesma) celebró el pasado 5 de mayo una Jornada sobre el Cambio climático y las repercusiones sobre la salud, y, una vez  más, estuvo claro que la discusión no es ya académica acerca de si el calentamiento se produce o no. Encuentra falta de seriedad, con cotas de cinismo intolerable en algunas actitudes oficiales de países ricos. La comunidad internacional debería encontrar mecanismos para obligar a los países a que respeten acuerdos necesarios y coherentes, como el de Kioto. Entiende que es un crimen contra la humanidad que países como Estados Unidos y Rusia se nieguen a reducir sus emisiones contaminantes apelando a que no pueden renunciar a su propio desarrollo, y es igualmente lamentable que los países ricos “se permitan el lujo” para limpiar sus conciencias de comprar permisos de aumento de temperatura causada por el CO2 a los países más pobres.

 

Santos denunció que estas medidas parciales provocarán un aumento de la deslocalización de las producciones contaminantes hacia los países pobres, ya que en ellos seguirá siendo más barato contaminar. Ricardo, defendiendo las posiciones desarrollistas, argumentó que no podemos aspirar a tenerlo todo: no podemos compatibilizar máximo bienestar y duras  limitaciones a la aplicación del desarrollo técnico. “Por ejemplo, tanto para suplir las necesidades de energía como para la escasez de agua potable existen hoy soluciones técnicas: la energía nuclear y la desalación. ¿Por qué no las adoptamos?”

 9. Escenarios geopolíticos del cambio climático 

Sobre los efectos del cambio climático, y haciendo abstracción de sus causas, el moderador pretendió que se hablara de las valoraciones político-económicas, a escala global, y remitió al informe de Schwartz/Randall (" An Abrupt Climate Change Scenario and ts Implications for United States National Security “, de octubre de 2003). Aunque en España se difundió, inicialmente a través de la Vanguardia, que el Informe había sido mantenido secreto, en realidad fue entregado a la revista Fortune en febrero de 2004 y puede encontrarse en internet sin ningún problema (http://www.ems.org/climate/pentagon_climate_change.html#report).

 

El informe no pretende ser una predicción, pero define un escenario probable, analizando las consecuencias del cambio climático en un horizonte tan cercano como 20 años, desgranando los efectos de las tensiones por la lucha por el agua y los alimentos entre los países más poblados de la Tierra, con especial consideración hacia los efectos que en los  Estados Unidos puede provocar esa crisis mundial.

 

Rafael C., que dijo haberse leído disciplinadamente el informe que había recomendado el moderador –y que, por otra parte, se mantuvo vigilante sobre el cumplimiento de otros aspectos de la cena-tertulia- investigó sobre la personalidad de Schwartz, uno de los autores, para constatar que se trata de una persona prestigiosa, ingeniero aeronáutico, independiente, y presidente de la Fundación Global Business Network, cuyas previsiones matizadas se vienen cumpliendo. Desde su posición de preocupado por los temas ambientales, (y especialista en el sector), propuso adoptar como máxima el principio de “pensar en global y actuar en lo  pequeño”. Sin definirse como pesimista respecto a la evolución del ambiente, cree necesario que se adopten medidas, atendiendo cada uno a su esfera de posible actuación, sin demorarlas ni esperar a que otros adopten las suyas.

 

Dori no estaba de acuerdo en que se viera una actitud catastrofista o pesimista en los análisis que urgían a tomar medidas contra el deterioro ambiental. La base de actuación es realista, y no podemos hacer caso omiso de las causas, ni dejar de tener en cuenta las previsiones sobre los efectos que provocará el desarrollo incontrolado. Refiriéndose a un ejemplo marginal en el contexto de la tertulia, pero que entendía que podía ilustrar esa idea, indicó que la incorporación de los nuevos genes aportados por la inmigración a la población española actual se notará, sin duda, dentro de 20 años, cuando nazcan suficientes hijos de parejas genéticamente mixtas. La consecuencia no tiene que ver con estar a favor o en contra de la inmigración, ni sobre sus efectos positivos o negativos, es una previsión lógica de la interactividad de dos poblaciones genéticas que hasta ahora estaban separadas.

 

Santos, descendiendo desde el Olimpo de los deseos a la pragmática realidad, puso por su parte de manifiesto que las actuaciones internacionales se atienen a reglas de comportamiento, y no precisamente altruistas, a las que se ajustan las actuaciones políticas. Tomó el caso del agua, que es y ha sido el causante histórico de multitud  conflictos geopolíticos. “Hoy tenemos una guerra causada por el agua, que subsiste aunque en el 95 se había llegado a un acuerdo palestino-israelí sobre el uso del agua en la zona. Los altos del Golán no se devuelven porque son vitales para la  aportación de agua en el área”. Contó Santos su experiencia personal cuando, acompañando a la empresa Tragsa, especialista en el aprovechamiento eficiente del agua para regadío, estuvo en la zona para concretar un contrato de colaboración que no fue posible por disensiones localistas sobre la propiedad y uso del agua.

 10. Recursos renovables y no renovables. El agua 

Curro encuentra la conversación que estamos manteniendo muy seria e ilustrativa, pero entiende que deberíamos centrar el debate distinguiendo entre recursos renovables y no renovables. La tecnología ha demostrado que es posible cambiar la fuente de recursos, cuando estos corren el riesgo de agotarse, para darles tiempo a regenerarse. Pero esto vale únicamente como filosofía para los renovables. Y es allí donde resulta lamentable que se produzca en la actualidad un despilfarro, como es el caso de la caza, a la que una explotación irracional no da tiempo en muchos casos a que las especies se recuperen. “El agua es un tema que en los debates se encuentra en general mal ubicado, ya que si consideramos el agua salada, ocupa más de un 60% del planeta. Lo que no impide tener en cuenta que se trata también de un bien disperso en cuanto a su ubicación geográfica y temporal: por ejemplo, en España, sobra en la cordillera cantábrica o en zonas de Galicia y escasea en la meseta. Tenemos soluciones técnicas, como es el caso de la desalación, si hacemos abstracción de los costes”. No quiso entrar en polémica respecto al coste del agua desalada, pero no se privó de dar un consejo surgido de su experiencia profesional: “la explotación de las desaladoras es con seguridad más cara de lo que se dice, porque las constructoras no suelen incluir correctamente los costes de explotación; y por eso los concursos de adjudicación deberían abarcar tanto la construcción como la posterior explotación”. Para él, como para muchos, la falta de agua localizada en España obliga a pensar en la necesidad de aplicar nuevas tecnologías.

 

Angel no dejó pasar la ocasión de indicar algunos precios orientativos. El coste de generación de agua en desaladoras ha experimentado un fuerte descenso, causado sobre todo por el menor coste y la mayor duración de las membranas (en la opción de ósmosis inversa), pero está vinculado al precio de la energía eléctrica y a la valoración de las externalidades. En un escenario actual, de energía eléctrica subvencionada, el agua procedente de las desaladoras cuesta entre 30 y 50 céntimos de €. La externalidad más importante es la producción de salmuera, ya que solo el 40% del agua es utilizable para usos potables.

 

Quizá, en España, el tema más dramático en relación con el agua es la falta de un consenso político sobre las soluciones, que lleva a vincular, por ejemplo, la solución “trasvase” al PP y la “desalación” al PSOE, lo que, en opinión del moderador, es una polarización técnicamente inexacta y políticamente desconcertante. Antonio glosó el uso político partidista del tema del agua y la ignorancia sobre los costes y las repercusiones de las soluciones, afirmando que se había hecho temperamental y en parte cínico un debate que debería ser de solidaridad y objetivo. “Es imprescindible un consenso en ese tema sustancial”. Como resaltó, las repercusiones de la decisión sobre el Plan Hidrológico Nacional afectan a explotaciones agrarias, seguros, economías zonales, y no pueden dejarse las decisiones a juicios de oportunidad de vigencia temporal.

 11. El tema agrícola. El trasvase del Ebro y el debate social 

Santos resaltó que hay mucho que analizar para llegar a la verdad del tema agrícola. Por ejemplo, una tercera parte de la producción de algunos productos agrarios es destruída anualmente para sostener los precios. No es tema de esta tertulia, dijo, “pero la PAC tiene un vicio de planteamiento original, pues fue creada para defender al campesino francés (conservador)”. Las consecuencias que se provocaron en otros países con otro tipo de economía agraria –como es el caso fundamental de España- han sido muy graves, y negativas para el sector.

 

Maria Jesús está convencida de que el mayor debate social, la más intensa participación de la ciudadanía en los temas, y la transparencia en la comunicación de información, evitarían muchas decisiones equivocadas o movidas por intereses oscuros. Tomó el ejemplo del trasvase del Ebro y de sus beneficios. “¿Qué se quiere hacer con el agua del Ebro en Murcia?. ¿Regar campos por goteo o valorizar superficies de secano cambiando sus cultivos? ¿La mayor aportación de agua a la costa va a suponer una mayor presión demográfica en ella, atrayendo el asentamiento de jubilados centroeuropeos?”. Criticó que las soluciones al tema del agua parecieran reducir la cuestión a llevar una tubería de un sitio a otro. Los temas del medio ambiente obligan a ser trasparentes y a cambiar la mentalidad, y, ante todo, a apoyar la solidaridad de la especie humana.

 12. El precio real del agua como bien social 

Curro puso de manifiesto que España ha experimentado una gran evolución en los últimos 40 años, y que ello ha sido consecuencia de un cambio de mentalidad que no fue fácil de conseguir. Cuando fue presidente de la Comisión de tarifas y precios del agua, se pretendió que el agua tuviera un precio real, ajustado al coste, y no político, en similitud con el programa francés “verité”, ya aplicado allí con éxito. En esas negociaciones con los agentes sociales, apareció de manifiesto que el “agua potable es un bien económico y el agua residual un bien social”. A nadie parecía importarle que el agua que se perdía de vista estuviera más o menos contaminada, e individualmente las familias no querían pagar por su recogida y tratamiento. Haciendo una traslación de argumentos, dijo entender que para muchos aragoneses, el Ebro es un bien de Aragón, porque nace y muere allí.

 

Angel opina que, en relación con la renta per cápita, el agua podía considerarse en unos casos como un bien social y en otros como un bien económico. En países con 20.000 dólares de renta, pagar 150 dólares al año por el agua es una minucia, pero la misma cantidad para una renta de 1.000 dólares anuales supone una ruina. La defensa de imponer un precio justo al agua (en relación con el coste) tiene un interés muy relativo en los países pobres, por lo que actúa de limitante al desarrollo y de foco de tensión social. El caso de España hace 40 años era muy especial, porque existía un déficit de gestión urbana de agua pero la población podía pagar por la mejora.

 13. El riego de los campos de golf 

Guillermo, declarándose golfista, quiso poner la luz sobre el supuesto despilfarro -dijo- que supone regar los campos de golf. “No se considera que los campos de golf crean empleo y permiten aprovechar terrenos baldíos, además de mejorar el paisaje. Por otra parte, la mayor parte de los campos se riegan con agua residual.” Los contertulios que intervinieron sobre este tema abundaron en que el debate sobre los campos de golf puede ser un falso problema, si se cumpliera estrictamente la legislación, al menos en España, en cumplimiento del artículo 38 de la Ley de Aguas (29/1985) y en donde muchas CCAA han legislado al respecto. (ver: http://www.igme.es/internet/web_aguas/igme/publica/sim_aguas_almeria/comunicacion4.pdf  :

Las aguas subterráneas y los campos de golf: una aproximación integradora”.de López-Geta,  y otros, en el que se indica que la media de consumo de un campo estándar de 18 hoyos (40-45 ha), es de 1.500 y 2.000 m3 /día en los meses de máxima irrigación (3) 

Santiago y otros contertulios son partidarios de exigir que se cumpla la legislación y alertar de que no se caiga en la trampa dialéctica de pensar que actividades como los campos de golf crean empleo y beneficios en las comunidades que los soportan, ya que generalmente forman parte de un paquete ofertado por operadoras turísticas cuya sede está en otro lugar. También admitieron que el problema de los campos de golf es un problema menor, frente a despilfarros como el del riego por encharcamiento de las tierras agrarias, que en Comunidades como Valencia supone más del 20% de la producción, realizándose además por instalaciones obsoletas y con graves pérdidas.

 14. Las siete hermanas y la polución tangible. 

Isidre, en su intervención, alertó sobre la influencia interesada de los cartel respecto a los precios de las materias primas. El petróleo se mantuvo a 10 dolares por barril Brent desde los años 20, hasta que las “Seven sisters” (Exxon, Gulf, Texaco, Mobil, Socal, BP y Shell) comenzaron a divulgar la creencia de que escaseaba para provocar el alza, con lo que pasamos a 35 dólares, y aunque se descubrieron nuevos yacimientos en Alaska y el Atlántico norte, y se incrementaron las reservas conocidas, el precio nunca bajó. Isidre extrajo una conclusión que él mismo calificó de polémica: “el medio ambiente es también producto del marketing, aunque no strictu sensu. Las modas y los grupos industriales y de presión económica, crean nuevas necesidades. “ Para él, los problemas de la contaminación, son de dos tipos: los relativos a la polución tangible, mediata, y los provenientes de la intangible, mucho más delicados, porque ni se ven ni se palpan por la ciudadanía. Las cementeras, por ejemplo, que todos conocíamos como grandes contaminadoras, no son hoy un problema, con su producción de contaminación tangible controlada. Y puesto que Santos empleó argumentos ad hominem, dijo, utilizando el mismo recurso, que en su experiencia, cuando él era niño tenia más frío en invierno y más calor en verano.

 

Pero para no hablar más que de lo que conoce mejor, prosiguió Isidre, se refirió al campo de los residuos. Cree que las crecientes sofisticaciones técnicas provienen, no solamente de la necesidad ciudadana, sino de la presión por  encarecer el producto de los proveedores técnicos, ofreciendo más calidad puesto que los ciudadanos pueden pagarla. Así que el margen hasta el máximo tecnológico o la mejor tecnología disponible varía de país a país: por ejemplo, en España no hemos alcanzado ni el 20%  de  lo que se está haciendo por la clasificación y tratamiento de residuos en Alemania.

 

Elena incidió sobre esta “perversión de la técnica”. Los países de la Unión Europea, por ejemplo, deben cumplir con un plan de depuración de aguas residuales en las zonas urbanas y sensibles (de más de 5.000 habitantes equivalentes) que obliga a cuantiosas inversiones y que es un estupendo modo de colocación de ingenieros, especialistas y operarios. Cuando se habla de que el medio ambiente crea empleo, vino a decir, se está considerando también la capacidad de una sociedad contaminadora para transformar sus residuos y despilfarros en actividades de saneamiento ambiental.

 15. La política de la Union Europea en la conservación de sistemas 
La introducción de la Unión Europea en el debate, sirvió a Dori para afirmar que la UE no tiene claro el concepto de explotación y conservación de los sistemas. Por ejemplo, financia la producción de leche, pero sin apoyar la diversidad de pastos. Se ha favorecido así una ganadería intensiva, en lugar de favorecer actividades extensivas. El presupuesto de la Unión no ha variado apenas, entre el 1,27 y el 1,25% del Pib y las argumentos en cambio se han modificado al antojo de las presiones económico-políticas. Ahora se pretende que sirva para recolocar en las zonas rurales a los campesinos a los que, en países como España, se ha incentivado para marchar. Decididamente, no se debería seguir apoyando la mayor producción, y es un error destinar a una PAC así concebida el 45% del presupuesto comunitario, financiando una política excedentaria, para descubrir tardíamente y mal que el desarrollo rural es lo importante y cuando hay otros productos, como los cítricos, que nunca han recibido ayudas de la Unión. 

Algunos contertulios (entre ellos, Dori, Santos, Santiago) se detuvieron en este momento en poner de manifiesto algunas de las incongruencias de las ayudas comunitarias. “No se puede poner en la misma balanza las necesidades de la reina de Inglaterra, que es, como propietaria de la mayor cabaña ovina de la Unión, quien más subvención recibe por sus ovejas, que al campesino que tiene tres docenas para su subsistencia. Sin embargo, la subvención se realiza per cápita, sin establecer coeficientes reductores según el número de cabezas del rebaño”. La Unión pretende ahora reiventar el turismo rural, después de haber lanzado un disparo contra la línea de flotación del ganadero-agricultor familiar. 

16. El control de la contaminación y el crecimiento 
Como respuesta a la pregunta del moderador acerca de si la introducción de fuertes medidas de control de la contaminación no vendría a perjudicar el crecimiento español, Ramiro intervino para apoyar, desde la perspectiva de España, el acierto de tomar medidas de corrección del cambio climático. Para él, habría que trabajar en dos planos: mantener el mejor modelo de medio ambiente para España y unirse a las medidas generales de corrección. Hay datos incontrovertibles: la desertificación avanza en España a un ritmo del 63% anual y desde hace al menos una década hay indicaciones de que el cambio climático se está produciendo.

Por ello, es imprescindible introducir en ls empresas el control ambiental. Se refirió, por ejemplo, a la ISO 14031 "Guías para la evaluación del comportamiento medioambiental" y apoyó la actuación de empresas especialistas en esa valoración y establecimiento de medidas (Se refirió, específcamente a Randa Group). A escala mundial, la masa polar ha disminuído velozmente desde los 80, falta nieve en las cumbres mayores, desaparecen especies. Tenemos tecnologías útiles que no se aplican y no actuamos solidariamente. Los debates son casi siempre interesados: hablamos del agua del Ebro, pero nadie se preocupa del agua del Duero. Plantamos árboles en unos sitios, pero la masa forestal pierde densidad y valor ecológico. Ramiro cree que hay que aumentar la presencia de España en los foros internacionales. No debemos conformarnos con las visiones optimistas. En el 2050, 23 países tendrán problemas del agua y está claro que algunos, en posición continental central, no van a poder ver resueltos sus problemas con la desalación. 

Como fuera que algún contertulio expuso sus dudas sobre la real disminución del número de las especies, Carmen y Dori aclararon que no se debería mezclar el hecho de que cada día se descubrieran nuevas especies, como resultado de los avances de la investigación, con ignorar que objetivamente se está asistiendo a la desaparición de las que se conocen, y con un ritmo creciente. España es el país de la Unión más rico en biodiversidad y, por ello, debiera ser apoyado de forma específica en los programas de defensa de la naturaleza, con mayores ayudas. Aunque no se habló del tema, al referirse de pasada a él, se puede afirmar que el programa Agenda 2000 parece a los contertulios como una fórmula muy interesante.  

17. La educación ambiental 
María G. cree que en el plano individual se puede hacer mucho por el ambiente, por ejemplo, reduciendo el consumo de agua potable para usos inadecuados, contaminando menos o reciclando. Para ella (como para todos los presentes), la educación de los niños y jóvenes es una tarea a la que no se debe renunciar y en la que hay mucho por hacer. 

Elena está convencida de que uno de los logros de los últimos años es haber introducido el medio ambiente en la enseñanza escolar, y se felicita de que ahora todos los estudiantes sepan lo que es ecosistema o biodiversidad, o empleo conceptos de emisiones y contaminación en su vocabulario, aunque aún no sepan sacar otras conclusiones. La base está ahí.

  18. Kioto: un repaso a una cuestión candente 
La tertulia estaba terminando su segunda hora, pero el moderador quiso aprovechar que se encontraban presentes en la tertulia expertos en el tema, para analizar específicamente los acuerdos de Kioto. El mismo hizo un primer planteamiento sobre el significado de los compromisos, por el que, en principio, los países más desarrollados habían acordado limitar sus emisiones de gases de invernadero. Aunque el acuerdo no se ratificó, ya que se necesita que lo suscriban al menos el 55% de los países, y USA y Rusia anunciaron posteriormente que no lo iban a firmar, la Unión Europea asumió unilateralmente el compromiso, y obliga a su cumplimiento por los Estados miembros.  En consecuencia, la Unión Europea se compromete a reducir en el período 2008 a 2012 en un 8% las emisiones de CO2 equivalente respecto a las habidas en 1990. En el reparto interno por países, a España se le aceptó aumentar las emisiones un 15%.

El problema está en que las cifras que manejaba España entonces eran inexactas, pues desde el 2002 al 2004 aumentó un 38% la producción de esos gases y lleva camino de superar al 60%. Se consideran 6 gases causantes del llamado efecto invernadero, pero el CO2 es el causante del 90% de las emisiones.
 Para facilitar las cosas, la Unión preve 3 mecanismos, además de la reducción de emisiones, para cumplir el acuerdo: el comercio de emisiones, que se implantará en 2005, las primas por desarrollo limpio,  y la implementación conjunta de medidas con países del este. Al no poder cumplir el compromiso, según algunas estimaciones, España debería comprar cada año derechos de emisión por 113 millones de toneladas en unidades de CO2 equivalente, que costarían entre 1.300 y 3.600 millones de euros (en la franja de 11 a 32 euros por tonelada de CO2). Además, en la distribución por sectores de las cuotas, la administración no ha considerado sectores como el transporte, responsable del 25% de las emisiones, ni la agricultura (14%) o los residuos (5%), y pretende que solo seis sectores (eléctricas, cementeras, refinerías, siderúrgicas, papeleras) asuman el compromiso de la reducción.

Ignacio entiende que una cuestión previa es dilucidar si merece la pena pagar por cumplir Kioto en el escenario de 2010. El acuerdo supone, en resumen, reducir en 330 Mill de t /añola producción de CO2., cuando China, por ejemplo, ya produce actualmente 4000 Mill. de t.,  y con un crecimiento del 8% anual, podría duplicar sus emisiones antes de 2012. Por otra parte, la argumentación de USA no supone tanto negarse a cumplir el acuerdo, como hacer notar que no podrá cumplirlo sin una amplia implementación de la energía nuclear, lo que iría en contradicción con su política energética. En opinión de Ignacio, hay que ir  a los fundamentales y los políticos deben abordar con valentía el problema. De no modificarse los planteamientos, cumplir el acuerdo puede significar al estado español entre 10.000 o 15.000 millones de euros, más del 0,7% del PIB, aunque los diferentes sectores y la administración manejan varias cifras. La paradoja es que las empresas eléctricas y otros sectores españoles se encuentran entre las más eficientes de Europa y el país tiene una producción por habitante de CO2 inferior a la media europea (11 t/hab.-año en Europa frente a 8,7 en España).

 

El moderador, consciente del poco tiempo disponible para debatir un tema de tanta actualidad e importancia, se limitó a matizar que los mecanismos de compensación también ofrecen fórmulas de negocio y que algunas de las empresas eléctricas han anunciado proyectos en Latinoamérica que supondrán ahorros en la compra de emisiones, con inversiones simultáneas en negocios rentables. La negociación está abierta y las empresas deberían plantear sus posturas a la administración y establecer una posición conjunta clara.

 

Antonio, sin considerar las cuestiones de reparto de cuotas en el contexto de la Unión, puso de manifiesto que había motivos para defender Kioto y no únicamente razones ambientales. Europa carece de fuentes de petróleo y a largo plazo le interesa la introducción de energías limpias, por lo que hay que dar un voto de confianza estratégico al acuerdo, aceptando que a medio plazo sirva de estímulo para reducir los consumos de energía y cambiar el mix energético por otro más favorable a los intereses estratégicos de Europa.

 Retomando la idea de su exposición ilustrativa, Ignacio expresó que la discusión con la Unión Europea no admite muchas variantes, ya que el compromiso hacia el exterior es firme. La cuestión se prolonga en el debate interno, tanto porque España ha presentado mal sus cifras como porque la discusión interna del reparto está caliente. Si no se corrige el tope, tendremos que comprar derechos. En cuanto a las diferencias de planteamiento entre las eléctricas (Iberdrola y el resto), considera que existen dos vertientes: por una parte, la tendencia creciente a  estabilizar y disminuir la cantidad de emisiones, común a las eléctricas, incorporando energías renovables y ciclos combinados, y por otra, la necesidad de compra de derechos de emisión, que tendría como efecto encarecer el precio del carbón. Iberdrola quiere que se aumente el precio de la energía porque tiene un exceso de producción de energía hidráulica y nuclear, y defiende también los usos combustibles del gas, indicando por lo demás que existen bolsas en la tarifa eléctrica que deben aplicarse a comprar derechos.  Para Ignacio, es un debate desafortunado porque ha sacado a la luz internalities de las eléctricas que no benefician a nadie. En su opinión, Kioto no se cumplirá sin un pacto nacional, y la transparencia supone que esté clara la identificación de los sujetos fiscales que paguen por Kioto. Prolongar el debate tampoco tiene mucho sentido: Holanda hace tiempo tuvo claro que necesitaba comprar derechos de emisión y se dedicó a negociar inversiones en países en desarrollo. 

Manuel intervino, ya al filo del final de la tertulia, para confesar que se sentía algo defraudado del tratamiento de Kioto, porque nos habíamos centrado en considerar las emisiones como de única causa antropológica. La erupción el Vesubio habría emitido, seguramente, la mitad del CO2 que lanza en un año USA a la atmósfera. El hombre forma parte de un ecosistema muy complejo y sería simplista reducir la cuestión a subespecies ricas y pobres. Los regímenes de los países son determinantes: “China no es que no haya podido crecer sino que ha sufrido una dictadura, y así sucede con otros países de los menos desarrollados. Tenemos reservas energéticas para muchos años pero quienes mantienen el control no desean explotarlas a otro ritmo porque el precio bajaría. Lo que sucede es que no planteamos las soluciones de manera conjunta. En el caso de Kioto y sus efectos para España, no podemos olvidar que las eléctricas son, a fin de cuentas, un negocio. Como afirmó un contertulio, “hacemos provincianismo, sin darnos cuenta de que lo que está en juego es nuestra extinción como especie.”

 19. Próxima tertulia
Eran casi las 0h 30 cuando el moderador anunció que deberíamos concluir la reunión. El tema era, como la mayoría de los suscitados en las tertulias, amplio y complejo, y seguramente habíamos tratado solo algunos elementos, y posiblemente algunos de forma superficial. Pero los contertulios se levantaron satisfechos, porque, una vez más, habíamos cumplido el objetivo de pasar un rato con los amigos, compartiendo lo que cada uno sabía, entendía o le preocupaba de un tema de vigente actualidad. Se anunció también que el siguiente tema, para el lunes 5 de julio, sería “La sociedad de la información”. Todos estaban invitados, hasta cubrir las plazas de la tertuliaAA/aaJunio 2004

Notas 

1) Milankowitz (y otros) estableció la teoría de que los períodos glaciares aparecen aprox. cada 41000 años, y son debidos al movimiento del eje de la Tierra, que oscila con fluctuaciones de 1.3 grados desde su inclinación base de 23.3 grados, siendo la inclinación en este siglo de 23.5 grados. Cuando la inclinación se sitúa en el valor mínimo de 22 grados los rayos del sol no alcanzan las latitudes mayores y se forma más hielo en ellas, aumentado el albedo global (fracción de luz sobre una superficie). La menor absorción de luz solar desencadena una nueva edad de hielo, congelándose el agua de los oceános.  Es decir, la razón del cambio climático es astronómica, y son, sobre todo, Júpìter y Saturno los culpables.

2) Bjorn Lomborg, (1965-), es profesor de Estadística de la Universidad de Árhus (Dinamarca), y fue defensor de los "puntos de vista izquierdistas a lo Greenpeace", contrarios a las tesis del economista norteamericano Julian Simon (1932-1998), que defendía que la situación mundial va siempre mejor, en libros muy bien documentados, como The State of Humanity (1995). Lomborg, al tratar de rebatir sus argumentos, descubrió que Simon tenía razón en casi todo. El libro apareció en Dinamarca en 1998, y acaba de publicarse en España. El autor advierte que el que las cosas vayan mejor no quiere decir que vayan bien. Pero, contrariamente a lo previsto por el informe del Club de Roma (1972), tenemos más reservas de petróleo (que dará para otros 150 años al actual ritmo de consumo), y en contra de lo que Ehrlich pronosticaba en 1968, de que “durante los años 70, el mundo experimentará hambrunas y cientos de millones de personas morirán de hambre", en los países en desarrollo, la producción agrícola por persona ha subido un 52% desde 1961 y las calorías ingeridas, que eran de solo 1.932 entonces, han pasado a 2.650 en 1998. Son muchos los parámetros que, para Lomborg, han cambiado a positivo. El Worldwatch Institute decía que se estaban perdiendo 16 millones de hectáreas al año de masa forestal, pero la ONU calcula que se ha talado mucho menos y que ha aumentado desde un 30,04% de la superficie terrestre en 1950 al 30,89% en 1994. En los bosques tropicales la deforestación ha bajado del 0,35% en los años 80 al 0,32% en los 90. En cuanto a la extinción de especies: “Nadie sabe cuáles son las 40.000 especies que se extinguen al año”. Se conocen solo 60 especies desaparecidas de Puerto Rico en 400 años de deforestación. Se podría prever únicamente que se extinguirán el 0,7% de las especies en los próximos 50 años. Para él, la causa de estos errores es que las malas noticias despiertan más interés que las buenas, y los medios de comunicación las difunden con agrado. Por otra parte, los grupos ecologistas necesitan publicidad y mantener la alerta  para seguir captando fondos. Otros datos: El que un 18% de la población esté malnutrida es un problema grave, pero en 1970, el porcentaje era del 35%. En ese mismo año, tenían acceso a agua potable el 30% de los habitantes de los países en desarrollo, y ahora son el 80%, lo que prueba que el enfoque básico no es equivocado.

3) El artículo de referencia, escrito por técnicos del IGM, ofrece un juicio general constructivo, alertando sobre la necesidad de un análisis integral de las opciones a la hora de decidir la implantación y riego de los campos de golf, como competidor de otros medios de creación de riqueza y empleo. Los campos de golf  superan en España los 200, y se concentran fundamentalmente en Andalucía, Baleares, Valencia y Cataluña (casi un 60%). Muchos de estos campos están en zonas con escasos recursos hídricos superficiales y algunos se riegan con aguas subterráneas, aunque muchos lo son con aguas depuradas tratadas. La media de consumo de un campo de golf estándar de 18 hoyos puede situarse entre 1.500 y 2.000 m3/día en los meses de máxima irrigación, lo que totaliza entre 150.000 y 300.000 m3/año, equivalente a 10.000 ó 20.000 personas. Esto supone un consumo anual mínimo superior a los 30 hm3 en el conjunto del territorio español, que es el consumo anual de una población como Madrid. Otro frente del conflicto es el conjunto de influencias que los tratamientos para mantenimiento del césped (plaguicidas, fertilizantes y otros) suponen para la calidad de las aguas subterráneas. Un campo de golf situado directamente sobre un acuífero presenta riesgos de contaminación mucho mayores de las aguas subterráneas, especialmente en la zona de greenes.  Debemos evolucionar desde el tipo de campo de golf que actualmente se construye en España, basado en el modelo americano, con grandes zonas de agua almacenada (lagos artificiales) que tienen una fuerte pérdida por evaporación, al modelo de campo mediterráneo, y reducir los consumos de los greenes que con solo el 5% de la superficie del campo, consumen un 15% del  agua. 

4) De la extensa información existente, se toman algunas notas del artículo de José Santamarta (http:www.nodo50.org/worldwatch),  El Plan Nacional de Asignación en España, de marzo de 2004.  Estos datos no han sido contrastados con otras fuentes, y se ofrecen como figuran en el texto citado. La Directiva 2003/87/CE sobre comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero en la Comunidad entró en vigor en octubre de 2003. El precio en toda la Unión Europea será único.La Unión prevé multas equivalentes al 30% del exceso emitido. El comercio internacional de derechos de emisión es uno de los tres mecanismos flexibles del Protocolo de Kioto, junto a la Aplicación Conjunta (JI) entre la UE y los antiguos países europeos del bloque soviético y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM) entre países industrializados y en desarrollo.  Los derechos de emisión en el primer periodo 2005-2007 sólo afectan a un gas de invernadero, el dióxido de carbono, y a algunos sectores industriales. Los sectores implicados son el energético (centrales termoeléctricas, refino de petróleo), siderurgia, cemento y cal, minerales no metálicos (vidrio y cerámica) e industrias papeleras. Las instalaciones industriales incluidas, representaron el 40,5% de las emisiones en 2000, en España.  

La mayor parte de los derechos de emisión serán asignados gratuitamente por cada Estado miembro (del 90% al 95%), y sólo se podrán subastar del 5% al 10%.
 El Gobierno debe elaborar un Plan Nacional de Asignación de Emisiones (PNA) en el que se determinará la cantidad total de derechos. En la primera fase de funcionamiento del régimen de comercio de derechos de emisión en la UE (2005-2007), la cuantía de la multa ascenderá a 40 euros por cada tonelada de dióxido de carbono emitida de más, y se elevará a 100 euros a partir del segundo periodo (2008-2012). En el caso de la incorporación de nuevas empresas que necesiten derechos, la Comisión Europea establece tres modalidades para regular esta entrada: que las aspirantes compren directamente los derechos en el mercado; que el Estado reserve una cierta cantidad de derechos para subastarlos periódicamente, o que se mantenga una cantidad de derechos para repartirlos gratuitamente en el futuro.  En España es probable que se asignen 160 millones de toneladas de CO2, que se repartirían de la siguiente manera: entre el 57% y el 62% correspondería a las centrales termoeléctricas, del 8% al 10% a las refinerías de petróleo, del 5% al 7% a la siderurgia, del 16% al 18% al cemento, del 1% al 1,5% a la cal, del 6% al 7% a vidrio y cerámica y del 1 al 1,5% al sector papelero (véase la tabla 1).  La CEOE pretende –entre otras exigencias- una asignación gratuita de derechos de emisión, que el Estado compre derechos de emisión, y que no se establezcan límites de asignación de emisiones para el Mecanismo de Desarrollo Limpio y la Aplicación Conjunta, que según el Protocolo de Kioto no deben superar el 6%.

En 2007 desaparecerán algunas  partidas de la tarifa eléctrica,  como las destinadas a la moratoria nuclear en 2007 (el 3,54% de las tarifas actuales).
 Las centrales de carbón emiten por kWh entre 2,5 y 3 veces más CO2 que las centrales de ciclo combinado de gas natural: de 880 a 1.040 gramos por kWh en una central de carbón, 802 gramos en una central de fuel y 365 gramos por kWh en una central de ciclo combinado de gas natural. El sector eléctrico emitió en 2002 algo más de 95 millones de toneladas de CO2, por lo que, para alcanzar la meta fijada de 74 millones de toneladas en 2010, debe recortar en un 22% sus emisiones. La empresa más afectada es Unión Fenosa, dado el peso del carbón en la generación de electricidad, con unas emisiones de 0,6 toneladas de CO2 por cada MWh. Endesa tiene 0,5 toneladas e Iberdrola sólo 0,26 toneladas. Viesgo tiene 0,8 toneladas, e Hidrocantábrico 0,7 toneladas. De cumplirse las previsiones del Gobierno sobre potencia instalada de cogeneración para 2011, se reducirían las emisiones en 46 millones de toneladas de CO2, en el periodo 2001-2011.
 
 

Editorial: Sobre el consumo de recursos y la generación de residuos

Editorial: Sobre el consumo de recursos y la generación de residuos

En septiembre de 2003,  la revista Tecnoambiente publicó el siguiente Editorial del administrador de este Log

 

Puede que los cálculos no estén bien hechos. Parece exagerado afirmar que la producción media de desechos domésticos por habitante y día se acercará a los 0,5 kg. Así que seguramente no se alcanzará en los próximos años la escalofriante cifra de  3 Mill de toneladas de basura/día y, por lo tanto, estará equivocada la estimación de que todos los días habrá que hacer algo con 7 Mill de m3 de basura que, sin otro tratamiento, y si se dispusieran en capas de espesor de 0,4 m, cubrirían en un año la superficie de España. 

Por lo demás, hacer la traslación de que la basura doméstica representa únicamente el 5% de los residuos generados en el total de las actividades humanas (como sucede en España, por ejemplo), tiene el cariz de una especulación alarmista. No hay suficiente información para dar plena credibilidad a la hipótesis de que tal vez estamos produciendo 60 Mill de t de desechos diariamente en nuestra aldea global, sin tener en cuenta que las economías nacionales son muy desiguales.  

Pero, aunque el color de la lupa siga siendo dramático, convendría no ignorar que el consumo de recursos naturales en las economías altamente industrializadas fluctúa entre 45 a 85 t/persona-año con tendencia creciente (Adriaanse et al.). Diversas investigaciones han demostrado que alimentar anualmente a un europeo o norteamericano con buena salud y las naturales exigencias gastronómicas de su paladar educado, provoca una erosión del suelo de unas 15 t. Otras estimaciones ratifican que  la energía utilizada en un año por un ciudadano alemán –por ejemplo- supone la producción simultánea de casi 30 t de estériles (en algún lugar del planeta), además de originar la correspondiente contaminación por consumo de combustible.
 

Con la incorporación al mundo industrializado del pelotón mejor situado de los países que, con innegable derecho, se afanan por mejorar su nivel de vida, el consumo de recursos en los próximos 50 años puede incrementarse en 4 o 5 veces.  Todas estas reflexiones no dejan de ser especulaciones apoyadas en muestreos. Por fortuna,  para tranquilizar nuestra exigencia de exactitud antes de ser convencidos, existen pocas estadísticas fiables. Los datos disponibles son escasos, heterogéneos, no comparables, contradictorios. Además, los hábitos de consumo cambian, el desarrollo económico fuerza nuevas exigencias pero produce también avances tecnológicos, y se acrecienta el control de quienes contaminan.

Lo que no resulta convincente es admitir –ni por resignación ni por petulancia- que el desarrollo tiene estas servidumbres. No se debe considerar como efecto secundario inevitable del progreso aumentar la producción de sustancias cada vez más contaminantes, ni tolerar que se oculten sus efectos durante años. No cabe apoyar una legislación permisiva, ni aplaudir que concentre su actuación en los elementos punitivos, en lugar de enfocarse a la prevención del daño.
 

Aunque una parte sustancial de este deterioro se produzca lejos de nuestras narices, y no afecte negativamente a nuestro producto interior bruto nacional, no podemos esconder la cabeza. A nivel mundial, el impacto ambiental de esta producción de residuos, representa –por vía directa e indirecta- una destrucción masiva de recursos no renovables, y va atenazando los grados de libertad con los que se mueve nuestro despilfarro.

Tampoco es posible considerar el problema de los residuos de forma independiente a los demás agentes contaminantes. Consciente de ella, el legislador de la Ley 16/2002 (De prevención y control integrados de la Contaminación), transponiendo tardíamente la directiva 96/61/CE, aplica como uno de sus principios rectores la percepción integrada del medio ambiente. Agua, atmósfera, suelo, forman un todo ambiental cuyo cuidado no puede segmentarse sin fatales consecuencias.

Ahora bien, las llamadas tecnologías ambientales varían desde el verde oscuro al verde claro. Entre las primeras, hay que considerar las que se ocupan de prevenir y evitar la contaminación, y de mejorar las condiciones ambientales. Las últimas se ocupan del ambiente como objetivo secundario: lo principal sería producir, aunque con la menor contaminación posible. Parece que los países más ricos se inclinan por las tecnologías verde claro, y pretenden simultáneamente convencer a los menos industrializados de las ventajas del verde oscuro.

Sin abundar en una polémica sustancial, los países más desarrollados tienen mucho que hacer para evitar la contaminación. Hay que impulsar la realización sistemática de auditorías internas para revisar la estructura de costes de la producción de residuos e internalizar los verdaderos costes de su tratamiento. Se calcula que aunque la retirada física de los residuos representa apenas el 1% del coste total de producción,  el coste real de los residuos es entre 10 y 30 veces superior. Es decir, considerar el coste total de los residuos supone penalizar hasta con  un 30% el margen actual de las empresas.


Por su parte, el naciente mercado de bonos ambientales abre una magnífica puerta a la solidaridad ambiental internacional (y la Unión Europea puede reclamar el orgullo de ser pionera), si bien es significativo que algunos de los países más desarrollados no estén por la labor de ser solidarios.
 

Preparémonos, pues, para no pagar únicamente para que nos lleven lejos la basura. El RD 1481/2001 obliga, por ejemplo, a calcular también los costes «de la clausura y el mantenimiento posterior de la instalación y el emplazamiento durante el plazo que fije la autorización, que en ningún caso será inferior a treinta años».  Como consumidores concienciados, nos será también  dado decidir que el producto que utilizamos haya sido fabricado con tecnologías respetuosas con el ambiente, aunque tengamos que pagar algo más por ello.  

El mercado del ambiente, así considerado, aún es un mercado emergente. Las empresas especializadas deberían adaptarse a ese escenario, alejándose del modelo de recolector “de casa a vertedero o incineradora”, para profundizar en la dimensión de las nuevas exigencias, que obligan a reutilizar, valorar, y, sobre todo, ayudar a impedir la generación de residuos.

Como siempre, la disposición de información servirá para que los más avezados hagan más dinero, a costa de la ignorancia o la desidia de otros. Pero en un sector tan sensible, no olvidemos que, afectados directos, somos todos. La basura que depositamos hoy en el contenedor, incluso obedientemente clasificada, ha ido dejando un rastro de residuos que –más tarde o más temprano- acabará llamando también a la puerta de nuestra casa.
 

Poema (del Libro: Absueltos de todo don)

Primera Precisión de la Forma Amada 

La forma que preside las cosas
es la forma que amamos, cáliz tan frágil
donde la mano justifica su empeño.

Anfora de su alma desnuda, el único escollo
que nos separa de alcanzarla del todo.

Al recorrerla a diario, la mano la crea,
modela su carne con los trazos precisos,
la abarca, descubre los pliegues más íntimos,
y al estarla queriendo comprende
y predice con la serenidad de un profeta.

Esta forma tan suave perfecciona la mano. 

(Publicado en Edit. KRK; 1989; "Absueltos de todo don. Diversas intimaciones a las formas", Angel Manuel Arias)

Al socaire: La Junta Directiva del Club Español de Medio Ambiente se reune en Cañada Real

Al socaire: La Junta Directiva del Club Español de Medio Ambiente se reune en Cañada Real

El pasado jueves, 15 de junio, tuvo una de sus reuniones la Junta Directiva del Club Español de Medio Ambiente (CEMA), una Fundación sin ánimo de lucro que cuenta entre sus miembros a varios de los más destacados profesionales por la defensa ambiental que ejercen su actividad en este país. Lo hizo en las instalaciones que la Fundación José María Blanc para la defensa de la Naturaleza tiene en Cañada Real, Peralejo.

El acto dió ocasión, por tanto, a que los demás miembros de esta Entidad pudieran felicitar a los dos recién galardonados con el Premio Jaime I, Antonio Lamela y Rafael Fernández Rubio. El anfitrión, José María Blanc, igualmente una autoridad ambiental, impulsor del apoyo español a los acuerdos de Ransar y defensor de la caza sostenible, (por decir solamente dos de sus múltiples facetas), ejerció, una vez más, su excepcional hospitalidad. Entre los temas que se acordó difundir en próximas sesiones públicas se cita la Responsabilidad social corporativa y El tratamiento de los residuos nucleares. La página web del CEMA recoge las actividades de este Club y sus proyectos. El director actual es Guillermo Koerting. (http://www.cema.es)

La fotografía que incorporo a este log quiere ser un homenaje personal hacia todos los eminentes colegas con los que comparto el prestigio de una institución de la que ellos son los verdaderos impulsores, y yo uno de los beneficiarios.