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El blog de Angel Arias

Al socaire: Entre Calderones, juegos y propósitos

 

No me resisto a comentar que dos candidatos a la presidencia de organizaciones muy dispares, que se apellidan de idéntica manera, aparecen como electos cuando escribo estas líneas. Podía decir, como en las clásicas presentaciones de veladas pugilísticas, que uno se encuentra a la derecha y otro a la izquierda. Pero sospecho que ambos se encuentran un tanto a mi derecha, lo cual, claro está, no es más que anécdota sin valor de cambio alguno. 

 

Enhorabuena a Ramón Calderón, abogado ya camino de los sesenta, que, a falta de que se dilucide la pertinencia o no de la anulación de votos por correo, se ha autoproclamado vencedor. El proceso electoral del que emerge se ha convertido en un delicado asunto jurídico desde queotro candidato, Villar Mir, ha conseguido meter el pié con sutil toque en la cancha de las judicaturas de este país tan judicializado. Si se confirma lo que desean él y 8.000 socios, será Presidente de uno de los negocios del tiempo libre más lucrativos del planeta, el Real Madrid. Pero solo 240  votos presenciales le separan del segundo clasificado, Juan Palacios y como expresa el catedrático de derecho civil López-Vilas, (valga el argumento de autoridad para lo obvio) como el auto de la juez ha suspendido cautelarmente el voto por correo, hasta que no se resuelva este asunto, no será posible decidir quién ha ganado.

 

Enhorabuena y también con mucho tiento a Felipe Calderón, candidato del PAN,  abogado en la cuarentena, que defiende el liberalismo económico para uno de los países con los vecinos más desequilibrados económicamente de la tierra, México. 300.000 votos (un 1% de los votantes) le separan del otro candidato, López Obrador. Aunque el Instituto Federal Electoral se ha declarado incapaz para decidir un triunfador hasta hacer un completo recuento de los votos, lo que no se terminará hasta el miércoles, el Calderón mexicano se ha autoproclamado vencedor, aunque en este caso su antónimo ideológico ha tomado el mismo rumbo de decir urbi et orbe que las elecciones fueron suyas.

 

La victoria de ambos, si finalmente se confirma, se parecerá, en cualquier caso, a la mayor parte de los éxitos que se producen en tiempos de democracia y crisis, siempre que haya varios candidatos que peleen por ganar con parecidos argumentos y credibilidad, ante votantes que en lugar de persuadidos están más bien cansados y, faltos de iluminación escatológica, no alcanzan a ver meridianamente claro quién les llevará mejor hacia delante, que es el sitio en donde todos desearíamos que pusieran nuestro futuro.

Un resultado que, dilucídelo quien quiera, con la autoridad que se le quiera conceder, no será en absoluto perfectamente claro, no alcanzará jamás a ser victoria abrumadora. Será exigüa, incómoda. Satisfactoria para el que venza y seguidores, sí, pero feúcha.

 

De hacerla aún más incómoda se encargará, habrá que darlo por seguro, el candidato derrotado por tan corta diferencia, que reclamará haber sido despojado de su victoria, al habérsele anulado injustamente los pocos votos que le hubieran llevado a ese triunfo mínimo del que disfruta el otro. Tal vez pasen meses en que las fuerzas se empleen en demostrar frente a los otros que se ganó, por los pelos, sí, pero por un poco suficiente. Muchas energías perdidas en sacar los palos de los ejes.

 

En mi opinión, para los Presidentes  que ganen como para los candidatos que pierdan, tanto si se trata de un país (en el que no sobra nadie en la urgencia de más riqueza y distribuirla bastante mejor), como de una sociedad deportiva (de cuyo buen espectáculo disfrutaremos todos), no cabrían dudas de cual ha de ser el objetivo. Se trata de conseguir, vencedores y vencidos, que los que no les han votado, al paso de poco tiempo, hayan olvidado de quién era su candidato, y aplaudan lo que haga el Presidente de todos con el mismo talante enfervecido de sus seguidores de hoy, que, por cierto, no estará de más desear que no se pierdan.

  

Carta desde Europa: Cardenales, gays, alcaldes y empresarios

 

La quinta Carta desde Europa fue escrita el 3 de octubre de 2004, para ser publicada de inmediato en el diario El Imparcial de Oaxaca. Cuando la releo hoy, me parece simpática la manera que entremezcla dos temas que la actualidad caprichosa (más aún que yo mismo como autor) ha vuelto a unir, aunque no tienen más relación que su coetaneidad. Por una parte, las elecciones en Mexico, en la que Lopez Obrador (del PRD) -entonces alcalde de Mexico DF- compite con Calderón (PAN) y Madrazo (PRI) por la Presidencia. Por otra, la celebración del día del Orgullo gay.

Ya saben los seguidores de este blog que las Cartas están supuestamente escritas por un profesor español, enamorado platónicamente de una oaxaqueña, de la que ni siquiera es capaz de recordar el rostro, ni las circunstancias en las que la conoció, si es que eso le sucedió alguna vez.

El pasado domingo dejé el ordenador de mi despacho encendido con la carta que le había dejado a medio escribir, y mi hija la descubrió. Desde entonces le ha dado por sospechar que estoy enamorado y no para de lanzarme indirectas del estilo de “aféitate mejor” o “tenemos que encontrar tiempo el próximo fin de semana para comprarte ropa”.

He intentado explicarle, para desviar su atención, que las notas que su perniciosa curiosidad había descubierto, no estaban destinadas a un personaje real, sino que –y usted me perdonará, querida amiga-  eran una simple creación literaria. De momento, no me ha creído, y persiste en su ingenua vigilancia con la intención de descubrir, qué se yo, una mancha de carmín en mis camisas. No le diré la verdad. Quiero conservar solo para nosotros el recuerdo de nuestros paseos bajo la luna de Oaxaca. Aunque  tengo que confesarle que su rostro se me desdibuja a veces – ¿eran sus ojos verdes o castaño almendrados?-.
 

Bueno, me dejo de circunloquios y paso ya a contarle cosas de acá. No siempre se bien cómo seleccionarlas, y también me pregunto si lo que me llama la atención a mí será lo que le gustaría conocer a Vd. Soy consciente de que la mayor parte de las noticias le serán bien sabidas, pero me hice a la idea de que sabrá encontrar algo de mí en ellas, de la misma forma –ay- que el desnudo de la persona amada no es para su amante igual a ningún otro, precisamente por ser el suyo.  

El gobierno español aprobó un proyecto de ley para reconocer los mismos derechos a las parejas de homosexuales que a aquellas otras que se forman según el modelo ordenado por el Dios de la Biblia. Eso supondrá, en sus aspectos pragmáticos,  la modificación de catorce artículos de nuestro Código civil, lo que ha levantado mucha polvareda. La eliminación de barreras para que las más de 15.000 parejas de hecho homosexuales se casen “por lo civil”, no contará con el pleno apoyo de la oposición, que no está dispuesta de momento a admitir que los invertidos puedan adoptar hijos. Beatriz Gimeno, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, celebró el proyecto y calificó la postura de los populares, por exigüa, de “oferta de fin de semana congresual”.  

La medida es una demostración de la fuerza del colectivo gay. Porque otras parejas de hecho no cuentan con el mismo apoyo e interés, a pesar de que algunas, están muy necesitadas de atención pública. Hermanos solteros o viudos que viven juntos durante décadas, ayudándose uno a otro y a veces en situación precaria; amigos que sin ningún objetivo sexual se han decidido a compartir su existencia; cuidadores de incapacitados y sus pupilos, etc.  

Malos tiempos, por lo demás,  para la Iglesia católica, que junto a la amenaza de que se revisarán las aportaciones estatales para su sostenimiento, (o, al menos, de que se les equipare en tratamiento con otras religiones mayoritarias), tiene que asimilar la supresión de la asignatura de Religión en el bachillerato, sustituída por la más genérica de Historia de las Religiones. El cardenal Julian Herranz, presidente del Consejo Pontificio para los Textos legislativos, dice que estaos movimientos están inspirados por  un “fundamentalismo laicista”. Otros prelados, más prudentes, prefieren callar o negar cualquier tensión entre socialistas y católicos.  

Este fin de semana, como estaba previsto, Mariano Rajoy ha sido elegido presidente del Partido Popular, en el Congreso correspondiente, con lo que la cúpula de esta asociación política completa una imagen de triunvirato con resonancias bíblicas, ya que tendrá tres presidentes: los otros son Manuel Fraga, en horas bajas  por la rebelión de algunos de sus principales en Galicia, y José María Aznar, presidentes ad honorem. Este último, fiel a su papel de azote de la tranquilidad, lanzó un discurso de clausura recordando a las dos Españas, que me puso a ratos los pelos de punta, o, como diría el hijo de mis vecinos, “los pelos como escarpias”.  

También se celebró el Festival de cine Erótico de Barcelona que no merecería –ni por entidad ni por el respeto hacia Vd.- que yo lo mencionara aquí sino fuera porque esa industria crece con fuerza y ha ocupado muchas páginas y comentarios, además de que porque el español Nacho Vidal es una de los porno-estrellas más afamadas en ese mundo. Cuenta ufano que se ha hecho una reproducción de su órgano más preciado en chocolate (no el cerebro), y promete que el 10% de los ingresos irán a parar a asociaciones de mujeres víctimas de malos tratos. Poca ayuda debe ser. Particularmente, y a falta de ideas mejores, prefiero que se impulse la industria pornográfica que la de armamento. Porque aunque no faltan ideas para impulsar la política industrial, los expertos tampoco se ponen de acuerdo en este tema.

Mire si no, las reflexiones de
Michael Klein, vicepresidente de desarrollo del sector privado del Banco Mundial, que al presentar el Informe anual sobre el Clima de inversiones de 2005, defendió la  necesidad de la intervención gubernamental en las estrategias de desarrollo, para proteger las industrias nacionales.  Y, si lo entendí bien, puso como ejemplo del riesgo de descuidarse a México, que, después de haber hecho fuertes reformas macroeconómicas e importantes privatizaciones,  ahora tiene que enfrentarse al capitalismo salvaje de Extremo Oriente.

Apertura al exterior de su bello país que, con seguridad, no será en este preciso momento compartida por algunos directivos de Equipamientos Urbanos de Mexico, filial de Fomento de Construcciones y Contratas, el grupo español del que es propietaria principal Esther Koplowitz, que han sido detenidos en Mexico DF por romper unas losetas en el Paseo de la Reforma, para colocar una marquesina. No es que fueran unos vándalos más de los muchos que proliferan en su país y en el mío y que tanto destrozan, sino que pretendían cumplir un contrato del municipio adjudicado hace años y que Andres Manuel Lopez Obrador, alcalde actual, se niega a admitir, porque le parece demasiado ventajoso para la empresa. Seguro que a Cristina Barrios, embajadora de España, estos conflictos entre güevos y poderes no le harán ni pizca de gracia, y preferiría que nada empañase las buenas relaciones.  

Con alivio se vivió en Italia, como puede imaginarse, la liberación de las dos italianas secuestradas en Irak, las dos Simonas, Terretta y Pari, cooperantes de la Organización No Gubernamental, Puente a Bagdad. Se especula que el gobierno italiano ha pagado más de un millón de dólares por el rescate, además de desplegar una gran actividad negociadora. Las dos chicas, no se si afectadas por el síndrome de Estocolmo o por el de Bagdad, dicen que las trataron muy bien, que les regalaron una caja de dulces, les pidieron disculpas, y hasta les regalaron un Corán comentado. Desde que nos intentan convencer que terminó esa guerra, más de cien civiles extranjeros han sido secuestrados en Irak, y la cuarta parte fueron asesinados.  

No estamos en un momento optimista, y no descarto que una de las razones pueda ser que dormimos poco. Algunos acontecimientos, desde luego,  han aumentado nuestra intranquilidad. Según el estudio de una empresa sueca de muebles, los españoles estamos apenas siete horas en la cama, nos acostamos después de las doce, y la mayor parte de las veces, lo hacemos solos. Es como si me hubieran visto por una rendija, querida amiga.

Con todo mi afecto, hasta la próxima semana
  

Poema: (Del Libro Absueltos de todo don)

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Primera Precisión de la Forma Máxima 

No imaginable ni asible, justa forma enigmática.

Silenciosa como un gato, vigila
y prepara el porvenir con libertad impasible;
no hay riesgo ni le tiembla por eso la mano,
ni la muerte atormenta el pedestal de su furia. 

La forma divina contempla, se la advierte trazando,
pero qué imposible conquista será verle la cara.
¿Quién no nota su peso? ¿A quién no preocupa?

Ante esta forma más alta, todos nos inclinamos,
los de la cabeza y los de la cola. 

Reconocible por su aliento, por su huella se sirve
y sin testimonio o disculpa, desgarra o construye
con voluntad que no es de este mundo de formas. 

Esta forma es el riesgo que todos corremos,
pero qué hermoso reclinar la cabeza convocándola ahora,
suponiéndola encima, tutelando lo que creemos crear. 

Tertulias en ALNORTE: El amor en los tiempos del sexo

El 9 de enero de 2006, en el restaurante AlNorte, en Madrid,  el tema elegido para una tertulia singular fue la persistencia del influjo del amor sobre la sexualidad. Se reunieron 30 personas, algunas de las cuales se veían por primera vez. Hablaron mientras cenaban. Aunque había un guión previo, triunfó la espontaneidad; si bien no se conocían, se comportaron como amigos de siempre. Esta fue el Acta de la tertulia.


Sobre el amor ya se había hablado en estas tertulias. Sobre el sexo... no tanto. 

Una cuestión esta que forma parte sustancial (quién lo habrá de discutir) de la existencia de todos los seres vivos, y que nuestra especie, -consciente de sus actos e inquieta por las consecuencias, en especial, de aquellos que le producen placer- ha elevado a primera división de sus elucubraciones.  Hubo otra vez un pleno de asistencia en la tertulia. El grupo de amigos de las tertulias de AlNorte crece, y fueron varios quienes no tuvieron plaza, en una noche agradable del seco invierno de Madrid. Demasiado seco, con los embalses al 35% de su capacidad y  la atmósfera necesitada también de unas lluvias que limpien la contaminación provocada por el tráfico y las calefacciones.  

Asistieron:

Maria Jesús Bermúdez, Rafael Ceballos, Rubén García, Alicia Pérez Sanjuán, Héctor Cuevas, Emilio Márquez, Esteban Cañamares, Jose Luis Sánchez, Enrique Badía y su esposa Mechela, Eloy Alvarez Pelegry, Enriqueta Arias, María Escat, Ildefonso Mayorgas, Raúl Martín, Alfredo Sánchez Laiseca, Begoña Albizuri, Maria Gasparik, Isidoro Moyano y su esposa Maria Jose, Margarita Lascoiti, Manuel Conde, Manuel Vila y su esposa Cachita y el redactor de estas notas, Angel Arias. 
  

El guión provisional que se distribuyó (y al que se le hizo, como es habitual, no mucho caso, aunque el moderador lo utilizó para conducir el debate, cuando le dejaron sus contertulios), fue:

 -Que es el amor. Evolución del concepto.
-El amor como hecho natural o dirigido (¿por qué, por quién?)
-Amor animal y Amor humano.
-El amor como componente del género.
-Lo femenino y la sensibilidad.
-Del puritanismo al liberalismo.
-Psyché y physis. Relación entre lo físico y lo psíquico en el amor.
-El erotismo y el amor.
-La excitación erótica. La apetencia sexual.
-El pudor y el amor. El rol de los sexos en la sociedad actual.
-Amor de hombre. Amor de mujer. Amor homosexual.
-Componente social del amor. El proyecto común. Qué comparten hoy las parejas.
-La pareja como prolongación/alternativa/refuerzo al individuo.
-Sexualidad, amor, y creencias religiosas.
-El amor como componente de la felicidad.
-El matrimonio (heterosexual, homosexual). Los modos de convivencia afectiva.
-La pareja de hecho.
-Supervivencia del concepto de pareja en una sociedad con tendencias individualistas.
-Diferentes tipos de amor. Amantes. La continuidad de lo afectivo y las relaciones sexuales.
-La conexión emocional entre los seres. Los sentimientos íntimos. Del amor al odio.
-Niveles de intensidad en la sexualidad humana. Los niveles del amor. ¿Relación?
-Amor místico. Amor platónico. Amor obsesivo.
-Enamorados y extraños. Fidelidad. Pasión. Teatro.
-El amor, el sexo y la edad. -Los hijos y el amor de la pareja. Las parejas sin hijos.
-¿Aberraciones del amor?
-Etc.

 

El menú gastronómico, a 30 euros -todo incluído-, estaba inspirado en el Menú romántico del restaurante, y constó de:

Ensalada de canónigos y melisas con frutos del bosque y anchoas, al aroma de los brotes de soja y milamores
Bolsitas de hierbas y verduras con quesos de las tres leches y salsa de  pomelos y bayas
Arroz meloso de setas, carabineros y gulas

Corazones de solomillo de venado y buey, y magret de pato, caramelizados al perifollo
 
Sorbete de frutos rojos al polvo de champán
Tarta de chocolate con salsa de caramelo tostado y jengibre

Vinos: de las variedades Tempranillo (Ibisate) y tinta de Toro (Cyan)
Cafés, infusiones  

Desarrollo de la tertulia

El moderador, que acostumbra a hacer un preámbulo de lo que se puede tratar en la tertulia, justificó la elección del tema en “lo impregnado que de sexo está el ambiente”, y en  el interés de contrastar las opiniones sobre el amor de quienes, educados en la posguerra, han vivido la opresión de sus manifestaciones afectivas –no ya las sexuales- y los más jóvenes, que, ignorantes de la represión sexual sufrida por sus mayores, disfrutan de esta época de permisividad, con el riesgo de haber identificado placer y sexo. Después de haber recordado las normas generales de la tertulia, se interesó porque se expresaran opiniones sobre las interrelaciones entre ambos conceptos: amor y sexo, y tratáramos de dilucidar si entre ambos subsistían zonas comunes.

Para comenzar, solicitó de Esteban (nuestro contertulio, sexólogo, dirige un consultorio cibernético sobre el particular) 2) que se imaginara que alguien le había preguntado “sobre las diferencias entre el amor y el sexo.”

 1. Fronteras entre sexo y amor. El tacto


Esteban, que debutaba como contertulio en AlNorte, abordó sin vacilaciones la cuestión. El sexo, surge, dijo, “del placer de tocar y ser tocados. Es una necesidad biológica que a veces se siente superior incluso a la necesidad de alimentarse”. Esta inclinación, “en ocasiones, se llamó amor,  que no es sino una forma concreta de tocar y ser tocados en nuestra especie”. Las caras de algunos contertulios expresaron alguna extrañeza por esta subordinación de ambos conceptos, pero nuestro contertulio, que sabía por donde andaba, siguió con su comentario: “El amor nos hace más felices, llena nuestras necesidades afectivas, nos hace sentir más placer, y cuando le añadimos otros elementos, como la necesidad de procrear o la de obtener mayor seguridad, lo vinculamos a relaciones más o menos estables”.

 

La reflexión despertó la crítica inmediata de Alicia, que dijo partir justamente de la posición contraria, ya que “consideraba al amor como un concepto general, que englobaba desde el amor de una madre por su hijo o el amor entre amigos, a los que también apetece tocar y ser tocados, sin relación con el sexo”.

 2. Eros y philia: amar y querer. Los inputs y el fanatismo. 

El moderador intervino entonces para comentar que “las dos visiones presentadas por Esteban y Alicia se correspondían con la distinción que Platón ya había realizado en El banquete 3) o en Fedra: “Es la diferencia que existe entre eros y filia, entre amar y querer.” Estas dos concepciones, para la antigüedad griega, aparecían unidas en el modelo erótico del homosexual masculino, pues no en vano se había plasmado el mito de Zeus que, para vengarse del orgullo de las criaturas humanas, inicialmente bisexuales, las había partido en dos, condenándolos a buscar la recuperación de su unidad en su perdida media naranja, cuestión que los griegos desligaban del matrimonio, entendida como una institución social y religiosa.

 

Enrique, por su parte, desarrolló también su particular teoría: “Como consecuencia de la necesidad de comunicación, los seres humanos estamos atentos a los inputs que nos llegan del mundo exterior, por lo que captamos propiedades de las cosas y de las personas. Cuando lo que percibimos es todo negativo, se generan sentimientos de repulsa y odio. Si las sensaciones son positivas, nuestra reacción varía desde la tolerancia, al placer o gusto.  En los casos extremos, nos comportarnos con fanatismo, aunque cada grupo de sensaciones provocadas por los inputs, tiene muchas subdivisiones. El amor está cerca del fanatismo, y para los enamorados, como para los fanáticos, encaja bien la definición de que fanáticos son quienes “no pueden cambiar de opinión y no saben cambiar de tema”. Digresión esta de Enrique que no le impidió deducir que “no sabía lo que era el amor.”

 3. La crisis de los cuatro años  

Emilio no vino precisamente a ayudarle: “Voy a introducir una componente de crueldad”, anunció. “El amor es producto de hormonas que hacen su trabajo, y provocan sus efectos, que cada cuatro años, más o menos, nos llevan a enamorarnos. Cuatro años es el tiempo que necesita una mujer para que su prole pueda ser educada para la supervivencia, y eso coincide con mi experiencia: los matrimonios se suelen separar a los cuatro años”. La teoría es la conclusión de la etóloga Helen Fischer (cuyo libro “Anatomía del amor: Historia natural de la monogamia, el adulterio y el divorcio”, en la edición de Anagrama, tenía el moderador justamente sobre la mesa.) 5) 

Pero María E. era de la opinión de que “no hay un solo motivo” para la ruptura de la pareja, adelantando un argumento que más tarde desarrollaría Isidoro. Raúl, para acabar de complicar las definiciones, afirmó estar “convencido de que el amor no existe”, y, como refuerzo de esta hipótesi, lanzó una enigmática propuesta: “Cualquier sicoanalista experimentado, con una simple pregunta a su paciente” –se supone que, enfermo de amor- “puede convencerlo de que no hay enamoramiento.” Varios contertulios jugaron a adivinos: “¿Cuál es esa pregunta? ¿Se refiere a la fidelidad por tu pareja?”. No hubo manera de convencer a Raúl para que nos resolviera el acertijo. “El placer del amor, como el placer del poder, es una fabulación necesaria, a la que son más proclives algunas personas, en especial, las mujeres”. Cachita cree que, como en todo, “hay una edad” más propicia para el amor.

 

Pero José Luis  consumió turno en expresar su “alucinamiento” al escuchar que se negaba existencia al amor. ¿Cómo iba a admitirlo, si había caído en sus redes tantas veces? “Me enamoré miles de veces, siempre sinceramente, y aunque no se cual pueda ser la pregunta del psicólogo, nada me habría podido convencer de que no estaba enamorado todas ellas”

 4. Amor autónomo, amor de pareja, amor de amigos íntimos 

Manuel C. estimó entonces que estábamos “haciendo una conexión excesiva entre sexo y amor. La identificación supondría considerar al hombre simplemente como animal, lo que sería una restricción inaceptable, ya que el hombre es un animal social con un desarrollo intelectual elevadísimo, muy superior al de los demás animales.” De su necesidad de comunicación social, “surgen los afectos de todo tipo, que se conforman a través de afinidades, compromisos y transacciones.” Como consecuencia, “hay una indudable distancia entre ambos conceptos, aunque en el amor de pareja están tan unidos que son inseparables. Pero el amor existe por sí mismo”. Puso Manolo C. un ejemplo de amor que reaparecería otras veces en la tertulia: “La relación con los amigos íntimos es amor. A ellos nos apetece tocarlos, buscamos su roce, como manifestación de la unión” que tenemos con ellos.

Algunos comentarios jocosos suscitó esa reflexión, pero inmediatamente, Isidoro volvió a los orígenes de la tertulia. Le gustaba la definición de amor que lo vinculaba a “la necesidad de tocar y ser tocado”, y aunque otros contertulios le matizaron que la definición de Esteban se aplicaba a la sexualidad y no al amor, no cambió su opinión. “Ni las definiciones de la RAE, ni de internet, ni los platónicos: Esteban me ha abierto los ojos a una cuestión que no había tenido antes en cuenta: nos tocamos poco. Tenemos miedo a tocarnos. Cuando cogemos del brazo a la otra persona, o le manifestamos efusivamente nuestro afecto, la pregunta que seguramente se hará nuestro interlocutor es ¿Me está tirando los tejos?”. Hay que tocarse más.

 

Por otra parte, Isidoro se mostró escéptico sobre la periodicidad de las crisis matrimoniales y su relación con los desvelos maternales de nuestros ancestros: “Existe la crisis de los cuatro años de casados, de los ocho, de los diez, de los veinte, y, para los que lleguen hasta allá, la crisis más grande de todas, la de los veinticinco.” Porque el ser humano vive en ciclos de amor y desamor. En lo afectivo, unos acaban “con la reconciliación y otros con las preguntas: ¿quién se queda con los niños?, ¿quién se queda con la casa?”

 5. El proyecto de la pareja. Sternberg y su triángulo. La confianza 

Rafa, quiso dejar sentado que “no es que la juventud actual tenga más afición al sexo que las anteriores. La afición era entonces la misma”. Lo que ha variado es la falta de un proyecto común para construir la relación de pareja, y “en las parejas que no tienen proyectos en común, al cabo de pocos años, la relación se cae”.

 

Llevado por esta intervención, Esteban estableció algunas precisiones al concepto de amor de pareja que estábamos manejando. “El principal factor de unión amorosa entre dos personas es percibir que la otra persona tiene la misma problemática fundamental o el mismo sufrimiento básico que yo, pero otra forma distinta de hacerles frente. Como tandem, se enfrentarán al mismo problema con el doble de opciones”. Al unir sus esfuerzos, habrán utilizado su capacidad para la amistad y su deseo de ser valorados.

 

Rubén analizó entonces las “relaciones de pareja en la actualidad y las ve, como antes, centradas en la confianza recíproca: por eso decimos que alguien nos ha fallado o que le hemos hecho una pifia”. La complicidad “puede darse con una amiga, pero alcanza su grado máximo en el enamoramiento. Con un ligue no se alcanza tampoco ese grado de complicidad.”

 

Alicia, que ya había advertido a los contertulios más próximos por lo bajinis que estábamos hablando desde una posición sesgada hacia la sexualidad, recordó al “psicólogo Robert Sternberg, (ver el “El triángulo de amor: Intimidad, pasión y compromiso”)  que definió el amor de la pareja como un triángulo que se recorrería en diferentes fases: Existe una componente de atracción física, que conduce al enamoramiento; después, aparece la componente de intimidad, por la que compartimos temas y se genera confianza; y, finalmente, en un tercer momento, añadimos el compromiso con nuestra pareja, que implica asumir proyectos con ella, generar una guía para compartir.”

 

María E. admite que para enamorarse hay que “tener algo en común, -que puede ser un hecho doloroso, como la muerte de los padres-, pero siempre que la aproximación a la solución sea distinta.” No estábamos, pues, por la teoría de las almas gemelas, pues, aunque Manolo V. entendía que “hay miles de posibilidades de tener cosas en común”, que no era necesario precisar. María E., en fin, estaba a favor de establecer la distinción entre el amor a los amigos o a la pareja, negando que el primero fuera verdadero amor, (y entraba así en discrepancia con Margarita, que dejó caer que: “el amor a los amigos es verdadero amor”). La prueba del algodón para ella era la confianza: “se puede no saber de qué hablar con un amigo, pero siempre tendremos algo de que hablar con nuestra pareja.”

 6. El amor y la evolución de la sociedad. La vida como conjunto lineal 

Eloy, cuando intervino, defendió la necesidad de establecer una “distinción entre la evolución de la sociedad y nuestra propia evolución como personas.” Reconoció, ante todo, “que hoy le resultaba difícil saber qué es lo que pensaban los jóvenes acerca del amor y del sexo. En nuestra época, -dijo- el sexo tenía un carácter subrepticio, subversivo. Simultáneamente, manejábamos un concepto de amor idealizado y mediatizado por la idea de que la vida era un conjunto lineal, progresivo, sin marcha atrás.” Desde ese condicionando formativo, reconocía Eloy que “ahora es más fácil tener una relación amorosa, más satisfactoria, porque las relaciones sexuales se afrontan con mucha más naturalidad que hace treinta años para jóvenes de clase media y de un ambiente educacional asimilable.” En lograr ese cambio, “ha influido nuestra propia experiencia. Amor y sexo son algo maravilloso que se potencia recíprocamente y que es difícil encontrar simultáneamente.” Pero cuando confluyen, lo marcan todo o casi todo del individuo.

 

Begoña coincidía en expresar que “el amor es gratificante y, si algo te gusta mucho, lo buscas con más dedicación. Lo difícil es que dure mucho tiempo.” Aquí encuentra una diferencia sustancial entre los comportamientos de los jóvenes actuales y los de hace unas décadas en que “se tenía la percepción de que el amor de tu vida debía ser único”. Hoy, puesto que “vivimos más tiempo, y más intensamente, tenemos (la posibilidad de) más relaciones. La concepción del amor se ha vuelto más efímera, porque se parte del conocimiento de que en la vida se van a encontrar varias oportunidades de mantener relaciones amorosas, y con cada uno ellas se aprende”. Por ello también “si lo que se desea es un amor exclusivo, mantenerlo hoy es más complicado, porque las opciones vencedores en el entorno están a favor de la oportunidad de tener más amores”

 7. Amor por uno mismo. El sexo como cualidad que sostiene la pareja 

Manolo C. pretendió enderezar el rumbo, defendiendo una carta de naturaleza autónoma para el amor: “El amor existe por sí mismo. En el amor de pareja se cerrará el triángulo de Sternberg con el proyecto, pero los otros vértices son igual de importantes para que haya triángulo. El sexo, la atracción recíproca, sostienen muchas relaciones. Si el sexo funciona, las demás cosas van mejor, porque el sexo es la cualidad más importante es el propio triángulo. Cuando el sexo funciona bien, las demás cuestiones vienen por añadidura.” Hubo algunas discrepancias, desde el “es necesario pero no suficiente” hasta quienes puntualizaron que “la decadencia sexual que se produce con la edad no tiene por qué provocar una disminución del amor, sino un acompasamiento del ritmo.”

 

Manolo C., que no estaba dispuesto a ceder la palabra sin establecer sus propias conclusiones, prosiguió reforzando su opinión del sexo como sostenedor de la pareja, al afirmar incluso que “los problemas de la pareja suelen tener un culpable sexual”. Y respecto a los comportamientos actuales respecto al sexo, estima que “en realidad, las cosas no han cambiado tanto. Han cambiado solo algunos aspectos: El acceso a la relación, las oportunidades, la forma de disfrutar el fin de semana, sí han cambiado profundamente. También se han vencido algunos tabúes como el de conservar la virginidad para entregarla a tu única pareja.” (Aquí Emilio nos informó de que “el número de vírgenes es igual al de homosexuales, exactamente un 5% cada uno,” curiosa constatación a la que llegó gracias a las estadísticas de entrada a sus páginas cibernéticas de contactos (para adultos curiosos, ver: http://www.marqueze.net), en los que debe indicarse la orientación sexual del cibernauta. La muestra comprende unos dos millones de personas, aunque Manolo opinó que lo que refleja la estadística es que una parte de los internautas son onanistas).

 8. La cultura del seiscientos y el segundo matrimonio 

Sobre “el mito/tabú de la virginidad”, que Manolo C. caracterizó como “tremendo” (hablaba de la época de los sesenta/setenta), afirmó que ello no impedía que la barrera se rompiera con relativa facilidad –y cierto esfuerzo físico- gracias al seiscientos. Con ayuda de otros contertulios, caracterizó a esta época como de la “cultura del sexo oral”.  Angel, bajándose del seiscientos a otros medios más modestos,  reclamó incluso un lugar para la bicicleta que, “apenas unos años antes había servido de vehículo para escapada de los amantes de los escrutadores ojos de los vecinos,” atentos a convertirse en guardianes del honor adolescente.4) En fin, Isidoro objetó –tal vez como aviso a navegantes- que “lo del seiscientos era todo menos fácil”.

   

Manolo opina que ”la gente joven, a fin de cuentas, busca, sufre y goza, por algo muy parecido a otras épocas. Como sus mayores, los jóvenes pretenden también conseguir que el amor sea a largo plazo y que el sexo esté integrado en él, que funcione, y a ser posible desde el primer momento.” Por eso, se pregunta: “¿Cuál es, entonces el cambio?... Pues el gran cambio es la posibilidad del segundo matrimonio.”

 9. Historias sucesivas. Trayectoria del amor... y la cama 

“La trayectoria del amor se compone, en mayor medida que antes, de historias sucesivas, que se hilvanan a veces perdiendo. Porque lo que ha cambiado es el concepto de amor para toda la vida, que prácticamente ha desaparecido. Las parejas se mantienen mientras funciona el triángulo, alargando a veces la relación” con algo de esfuerzo, pero sin la obsesión por sostenerla a ultranza. Las “historias de amor que duran de los diecinueve a los ochenta son una rareza, y ahora las parejas, cuando la relación se empieza a complicar, simplemente, la rompen”, dijo Manolo C.

 

Rubén, que se considera –desde su treintena- en la “edad intermedia”, ve menos significativas las actuales diferencias respecto a lo que se entiende por amor, que si se consideran los cambios del comportamiento sexual. “La realidad que hoy percibe la juventud está hecha de sexo. Cuando conocías a una persona que te gustaba, había antes un período de cortejo, una estrategia. Ahora lo normal es que te la lleves a la cama ya esa noche”. Puesto a analizar las razones de esa mutación, Rubén expresa la “sensación de que intervienen complejos componentes sociales, a los que no es ajena la ingestión de pastillas estimulantes”.

 10. Swinging in the pain? 

Emilio ratifica la evolución de los gustos sexuales trayendo nuevamente a colación su observatorio privilegiado. “Hace diez años las solicitudes de intercambio de parejas –swingers 6)- eran escasas y los que las demandaban tenían como clientes tipo parejas de 35 años, que llevaban años casados. Hoy se encuentran solicitudes de parejas de 20, o incluso de 18 años, que buscan esa sensación del sexo por el sexo, y su número aumenta significativamente de continuo”.

 

María Jesús ve muy claro porqué se produce ese desmadre: “La razón es que la sociedad ha sufrido de un cambio de modelos de comportamiento, y ha perdido sus valores. Esta mutación ha sido provocada por el efecto pernicioso de dos medios poderosos: la televisión y el cine, que se han convertido en los principales educadores de niños y jóvenes. Así se ha idealizado un sexo de consumo, en lugar de enseñar a descubrir el placer del enamoramiento; se ha apoyado una subcultura que sustituye el deleite de las lecturas selectas y desprecia a los maestros y apoya el aprendizaje personal sin barreras, que introduce directamente a los adolescentes en los supuestos placeres del sexo sin barreras”. En estos media que suplantan a los educadores, “se presenta la pornografía como algo normal, y los que programan una serie tienen presente que la historia que cuenten va a funcionar estupendamente si ofrecen sexo sin tapujos.”

 

María E. resalta que “hay un concepto que no podemos pasar por alto. Mediante el sexo, lo que  se busca es el placer, no el amor.” Por ello, “no me parece que la juventud pretenda buscar el amor cuando toma pastillas –que, además, son muy caras- para colocarse”.

 11. Accesibilidad al sexo. Hacer la corte. Monogamias sucesivas 

Ildefonso, que “estuvo ocho años trabajando en un bar de copas,” matiza “que, hoy por hoy, las pastillas son más baratas que los cubatas, y ponen más.” Resulta que, además, “como los más jóvenes en las discotecas light no pueden tomar alcohol, recurren a las pastillas, cuya ingesta no les impide nadie; y, en el colmo de ventajas, cuando llegas a casa, no hueles a alcohol y te puedes presentar a las doce en casa de tus padres sin que sospechen nada”. Sin haber llegado aún a la treintena, “se ve en una edad de transición” y apoya que “el sexo es ahora más natural, porque se han eliminado problemas de accesibilidad.”

 

Respecto a la cuestión central que estábamos debatiendo, Ildefonso pertenece a “los partidarios de separar amor y sexo. De esa forma, tienes más libertad para elegir. No hace falta engañar a nadie mezclando declaración de amor cuando lo que se pretende es tener una relación sexual, y con ello se reduce el margen de infidelidad”.

 

Había muchos que no estaban de acuerdo. Representando a los cincuentones de la tertulia, Rafael aclaró que “separar sexo y amor para la gente más madura es muy difícil. Nuestra formación/deformación se desarrolló en la dirección contraria”. Este contertulio recordó expresiones que formaban parte de la cultura de los sesenta, hoy casi olvidadas: “Hacer la corte era la larga preparación para hacer el amor, meta deseada, pero para lo que tenía que haber química. Y hacer el amor, es decir, realizar el sexo,”solía suponer pasar antes por la vicaría o estar a punto de hacerlo. Pero Rafael expresó también otra preocupación: “No he oído nada hasta ahora de la entrega al otro,” de la renuncia a otras aventuras para ser feliz y hacer feliz a tu pareja. “Desde la educación que recibimos, la felicidad estaba relacionada con la fidelidad”. Propósito que no ve irrealizable, “pues se puede ser fiel eternamente teniendo parejas sucesivas (con monogamias sucesivas)”

 12. Amor mutabilis. Necesidad de conciliar la posición social con la individual 

A estas alturas, para Alfredo “la primera intención que hemos tenido en la tertulia es la que más se ajusta a la realidad. Porque, en lugar de tratar de definir algo que tiene tantas facetas, debemos hablar de tendencias.” Porque “el amor es una necesidad intrínseca de la persona,” que cambia con la propia evolución de cada uno. Para él, “mi concepto del amor ha ido cambiando. He tenido seiscientos. He tenido proyecto. He asumido la condición de que, si te ibas de casa, te ibas ya casado.” Pero también ha conocido, como otros, la evolución de su entorno. “Hoy, por ejemplo, la propia sociedad plantea como natural el matrimonio entre homosexuales“. Se hace necesario, por ello, tratar de conciliar la nueva posición social ante el sexo y el amor con lo que nos han inculcado, aquello de “que el amor es el principio de la vida”.

 13. Amor platónico y querer a alguien que no nos quiere 

Como quedaba relativamente poco tiempo de tertulia, el moderador planteó una pregunta específica a Margarita, que representa al personaje Pili en la serie de El comisario, del que está enamorada platónicamente. “¿Existe el amor platónico?”. Claro que antes, para quienes no la habían identificado aún, explicó porqué dirigía su pregunta precisamente a Margarita que contestó, en su rol de actriz, que “cuando un actor encarna un personaje, debe estudiar su papel y entender sus fundamentos. Por supuesto, existe el amor platónico” –enunció, categórica- “aunque su intensidad depende de la edad.” Y, con una sonrisa seductora, apostilló:” Los que tenemos más años sabemos más de esto”.

 

No coincidió con la opinión de José Luis. “No veo claro eso del amor platónico. El amor es algo que existe, sin duda, y para cuantos tenemos visión global, el amor es algo que se ha de vivir realmente, y que necesita ser compartido. “El amor “no puede comprarse, y cuando aparece, cambia la existencia, porque todo pasa a estar ordenado a la satisfacción de ese impulso. El ego pasa a segundo plano, porque el primer plano lo ocupa el objeto del amor”. Otra característica, para Jose Luis, es la necesidad de que ese amor sea correspondido: “No quiero querer a nadie que no me quiera.”. Además, “seguramente lo que no está comprendido en el amor, es el esfuerzo para conseguirlo. No puede planificarse, al estilo de: objetivo, al mes, cogernos de la mano”.  José Luis previene a navegantes: “Lo más fácil, después de una ruptura, es echarse en los primeros brazos que se te abran. Tampoco tiene mérito separarse ante la perspectiva de una aventura a punto de llegar”

 

Cachita, cautamente, se sitúa entre los que opinaron que “no se pueden dar normas generales. Depende de la posición de cada uno. Pero lo importante para sostener una pareja es que ambos piensen lo mismo de lo que es amor”.

 14. Los riesgos del sexo. Enfermedades de transmisión sexual. 

Emilio no tenía dudas respecto al cóctel más interesante: “El amor le da al sexo más vidilla; el sexo con amor es más divertido.” Pero el sexo sin amor es, por sí mismo, muy interesante y “la revolución ha venido de la mano del preservativo, que debería haberse inventado hace dos mil años, o por lo menos, hace trescientos años, y así la sífilis o el sida no se habrían extendido”.

 

Pero Kety, apelando a sus conocimientos de microbióloga, recordó que “hoy en día las enfermedades de transmisión sexual que precisan tratamiento hospitalario son muy numerosas, y se propagan con o sin preservativo. La publicidad dada a la cuestión del sida la hace aparecer erróneamente como la única de transmisión sexual, pero la promiscuidad en las relaciones ha propagado herpes, eczemas, y está difundiendo virus y bacterias con un impulso nuevo”.

 15. Afecto y relación sexual. Los Rodríguez femeninos. Algunas lecturas 

Esteban, tratando de corregir quizá algún malentendido de otras intervenciones, matizó que “parecería que estamos defendiendo que se puede dar una relación sin afecto. No. La elección del compañero de relación, el deseo de conocerlo, supone ya afecto. No pretendo indicar que exista amor en esta fase, porque el amor supone mucho más. Pero por supuesto, a los jóvenes les interesa llegar a relaciones afectivas, como todo el mundo, y las buscan.” No siempre saben, sin embargo, cómo conseguirlas, porque están obsesionados con el sexo, “porque hay mucho hedonismo”. Los árboles les impiden ver el bosque. “Las personas que han hecho del sexo su profesión, las prostitutas, nos podrían contar  que el cliente busca afecto en la relación de pago. Estamos programados para ser fieles, pero no podemos serlo. Nuestra existencia se nutre de órdenes y contraórdenes, y compatibilizamos ser agresivos y competitivos con actitudes cobardes, altruistas o colaboradoras”. Margarita reconoció que, si la historia era así “no estaba preparada para competir”, y muchos nos sentimos identificados con ese sentimiento.

 

Emilio, que, a pesar de su juventud, no ocultó que “de lo que más se y de lo que vivo, es del sexo” y con todos los ojos fijos en él,  afirmó que  lo percibía como “algo vivo, en evolución, en especial de diez años para acá, en que ha cambiado especialmente.” No era solamente la cuestión del swinging, sino que “hoy se enfoca el sexo de forma diferente. También la homosexualidad ha evolucionado. Incluso se puede decir que, dependiendo de con quién te juntas, te comportas de una forma u otra”.

 

En los contactos reales SMS, una de las tendencias detectadas es “la aparición de Rodríguez femeninos. Con la incorporación de las mujeres al mundo ejecutivo, existen ahora señoras que buscan la aventura aprovechando que su marido y la familia están de vacaciones”. También nos ilustró Emilio, contestando a una pregunta, que “la gente consulta fundamentalmente las páginas porno desde la oficina. Las horas con más entradas son algo después de las nueve de la mañana y al filo de las cuatro de la tarde, con visitas de diez a quince minutos”. No tiene dudas de que ese análisis identifica a la sociedad en su conjunto. “Dispongo de más de 500 direcciones de internet visitadas por 2 millones de clientes; el 20% de la población internauta es cliente de Marqueze”.

Cuando el moderador anunció que la tertulia se iba a dar por finalizada, para dar entrada a los juegos de manos de Rafael Ceballos (magnífico, como siempre), Raúl, que persistió en no desvelar la enigmática pregunta que permitiría destruir cualquier idea de enamoramiento, citó a Woody Allen.”El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero dentro de las vacías, es la mejor”. Porque, al fin y al cabo, “al fin de la vida, lo que se recuerda es lo que te han tocado.” Alicia, (¿fue Alicia?) recomendó leer “El arte de amar” de Erich Fromm y “Enamoramiento y amor” de Francesco Alberoni. No fue citado, pero vendrá al pelo para entender el momento, incorporar extra tertulia temporis la lectura de la encíclica “Deus caritas est” de Benedicto XVI, recién salida del horno vaticano, que también trata de algo de lo hablado.

 

La reunión que terminó a las 0h30min, con los merecidos aplausos a nuestro mago Rafa Ceballos, y con las obligadas firmas en el Libro de honor del restaurante de aquellos que habían recibido en esta ocasión su primer baño de tertulia.

  16. Próxima tertulia: “Formación y cultura” 

La próxima tertulia, que tendrá lugar el 6 de febrero, a la hora de costumbre (21h30min) versará sobre “Formación y Cultura”, y constituirá una oportunidad para debatir sobre las diferencias entre lo que se aprende y lo que se enseña en las escuelas, sobre lo que sirve como cultura en esta sociedad, y las relaciones entre el poder y la cultura, y, en fin, de todo aquellos que cada uno, desde su propia experiencia y por construcción personal, llame cultura.

 

AA/aa

enero 2006 

Notas.-

1)       Para curiosos, puede resultar interesante realizar un garbeo por las Actas de las tertulias predecesoras: La capacidad de seducción (6 de septiembre de 2004), Sentidos y sensibilidades (3 de febrero de 2003) y La intimidad (6 de junio de 2005)
2)       http://www.marqueze.net/novedades/sexologo/rincon_sexologo.html
3)       El Banquete celebra el triunfo de  Agatón, y con Aristófanes y Agatón se enfrentan la comedia y la tragedia, y Sócrates define a Eros como aspiración a la belleza divina, a través de los seres bellos y desprovistos de lo carnal.
4)       Del libro de Rafael Torres: “La vida amorosa en tiempos de Franco”: “La bicicleta, por increíble que parezca, era considerada por la nueva moral como artefacto auxiliar para la comisión de los pecados, toda vez que con ella podían los novios poner tierra por medio del campo urbano y marcharse de excursión a las afuera.”
5)       Dice esta etóloga, en el libro citado: “Tal vez, igual que los zorros rojos y los petirrojos, nuestros antepasados solo necesitaban formar pareja el tiempo suficiente para que las crías superaran la infancia. Lo que me hizo pensar esto fue la notable correlación entre la duración de la infancia humana en las sociedades tradicionales, cerca de cuatro años, y la duración de muchos matrimonios”. La autora habla despues del comportamiento de los !kung tradicionales para referirse finalmente a que “estos datos han conducido a la antropóloga Jane Lancaster y a otros a concluir que el patrón de cuatro años entre partos –causado por el ejercicio frecuente y el hábito de amamantar continuamente durante todo el día y la noche- era el patrón reproductivo habitual durante nuestro largo período evolutivo. De este modo el pico mundial del divorcio –aproximadamente cada cuatro años- se adecua al período tradicional entre los nacimientos humanos: cuatro años.”El sexo swinger es sólo genital: lo practican, básicamente, parejas casadas deseosas de nuevas sensaciones (que se dirigen a estimularse al ver a su pareja realizar el acto sexual con otros). Estos encuentros no pretenden compromiso alguno entre los practicantes.

Tertulias en ALNORTE:

El 6 de marzo de 2006, un grupo de amigos de las tertulias, se reunió en el restaurante AlNorte (San Nicolás, 8, Madrid), para hablar sobre La estupidez, mientras cenaban. El Acta de la tertulia, como de las demás reuniones que se celebran desde hace tres años en ese restaurante madrileño, se puede encontrar en la página web del restaurante: www.alnorte.es. Recojo aquí esta reseña, para compartir algo del placer de estas reuniones con los seguidores de este blog.
 

La mayor parte de los contertulios se encontraban en el restaurante desde las 21h15,  aunque la tertulia comenzó algunos minutos más tarde de las 21h30min. Si les damos a los datos del tiempo alguna importancia, en comparación, fue una tertulia más bien corta: a las 23h30 minutos ya estábamos dispuestos para la función mágica que protagonizó casi en exclusiva Rafael  Ceballos, -ayudado en las bandas por Beatriz,  Malén y  Jacqueline, porque al parecer la magia tiene más confianza en la colaboración que pueda prestar el género femenino-. Rafael incluyó en una de sus ilusiones el acróstico de AlNorte, y, con su capacidad de persuasión y nuestra buena voluntad, nos convenció, entre sonrisas,  a casi todos los presentes de que íbamos a tener suerte el resto del año y de que nuestros deseos más anhelados se verían cumplidos.

 

Los cerezos han florecido, y la primavera anuncia cambios en la naturaleza y los humores, pero algunas noches todavía son frías y los días pueden aparecer ventosos. Ha llovido.

 Asistieron: Marisa Ortega, Rafa Ceballos, Jacqueline y Guillermo Castañón que trajeron a sus amigos Ignacio y Pilar, Miguel Mariblanca y su esposa, Enrique y Mechela Badia, Manolo Conde, Eloy Pelegry, Maria Jesús Bermúdez, Esteban Cañamares, Manolo y Cachita Vila, Rubén García, Malén Albero, Rebeca Meza, Carlos Zapata y Carmen Dolores Baena, Carmen Mardomingo, Carmen Burgos,  Pilar Rey (Llara) y Mercedes Rodrigo y Beatriz Soto. Moderó (algo menos que otras veces) Angel Arias, quien redacta estas notas.  

 

El guión de la Tertulia fue (con el lema: “La estupidez insiste siempre.” de Albert Camus) 

  • El comportamiento humano y sus leyes
  • La estupidez. Definición y límites. ¿Sinónimos? ¿Antónimos?
  • Imbéciles, idiotas, estúpidos.
  • Las Cinco Leyes de la Estupidez  (Carlo Cipolla)
  • La inteligencia y la estupidez. Encuentros y desencuentros.
  • La sensatez, el sentido común.
  • La estupidez colectiva.
  • Las estupideces de los genios (Constante cosmológica de Einstein)
  • El estado estúpido. Aprendizaje, fases, catalizadores e imitaciones (amor, mala leche, ignorancia, actitudes grupales, fobias, filias, etc.).
  • Ventajas de ser estúpido. El poder de la estupidez.
  • La estupidez como fuente de errores, como obstáculo, como origen de sufrimiento.
  • Historia de la estupidez. Casuística del hecho estúpido. (Libro recomendado: “Historia de la estupidez humana”, de Paul Tabori; y el seguimiento atento –o no- de los media)
  • Ejemplos próximos de la estupidez.
  • La estupidez como motor. “Es la economía, estúpido.” (del Programa de Bill Clinton for president)
  • La estupidez en la empresa. El principio de Dilbert. Casos conexos.
  • Etc
 

Durante la tertulia se sirvió el siguiente menú (a 30 euros, todo incluído):

 -Sopa boba (del día) con tropiezos de carne de ganso

-Vegetales confitados en aceite de freír espárragos, al vinagre de sidra (contrapunto a la ensalada higiénica, versión de Alejandro Dumas)

-Empanadillas de aire y rape alangostado con surtido selecto de pimientos de Padrón

-Atún al tuntún con gambas, mejillones, vieiras y algunos cebollinos-Muslos de avestruz hechos en manteca asada y su nido de patatas paja

-Melindres, rosquillas listas y tontas y helado de pimienta de Sechouan

Cafés, infusionesVinos de Labastida y Mantel Blanco  

Desarrollo de la tertulia

 

El moderador comenzó explicando el porqué (más que culinario, etimológico) de algunos de los platos que se iban a servir durante la cena. Se detuvo especialmente en la “ensalada higiénica”, singular receta de Alejandro Dumas, recogida por Angel Muro en su imprescindible Tratado de Cocina, junto a la fórmula –posiblemente, aún más estúpida-  para obtener el mejor ganso al Oporto que recomendaba Salvador Dalí. También recordó en qué consistía la “sopa boba”, aunque aclaró que en AlNorte no se había preparado con las sobras del mediodía, como manda la tradición, sino con muy buenos y frescos ingredientes.

 

1. El gran momento de la estupidez y sus leyes fundamentales.

 

Beatriz comenzó admitiendo que el tema le resultaba apasionante, al estar “especialmente vinculado con el momento que nos ha tocado vivir”. Había consultado en Internet y encontrado cientos de páginas dedicadas al asunto –traía una aceptable muestra de sus pesquisas-. En su opinión, el concepto de estupidez estaba degenerando y se había adulterado. “Actualmente, se relaciona la estupidez con comportarse bien, con ser bueno. Los valores están de capa caída, y lo que se lleva es tratar de conseguir el objetivo al precio que sea, caiga quien caiga”. Como primera reflexión para ilustrar esta inversión de valores, nuestra contertulia expuso que “a menudo al diligente y al listo se le cae encima todo el trabajo, y, por contra, el que se hace el estúpido disfruta de una mejor vida; por eso, muchos prefieren aparecer como estúpidos para así tener menos trabajo.” De lo mucho que se había escrito sobre el tema, destacó a Cipolla y a sus leyes fundamentales  de la estupidez, para subrayar que “todos tenemos más estupidez de la que creemos” 1)

 

Beatriz parecía prepararse para una intervención más larga, pero el moderador sugirió que se ofreciesen más opiniones introductorias al tema. Como sugerencia, presentó las diferentes interpretaciones o polisemias que parecía tener el término, según la distancia del que lo usa respecto al considerado estúpido. “Cuando nos referimos a nosotros mismos o a alguien muy próximo, la palabra estúpido está llena de indulgencia y se usa incluso como apelativo cariñoso (¡Qué estúpido fui, no dándome cuenta de que estaba coladita por mí!), pero se carga de agresividad en el tono cuando la proferimos para juzgar el comportamiento de quien nos ha contrariado. (“¡Eres un estúpido si crees que me vas a convencer con esa simpleza!”) y pueden constituir incluso un grave insulto, para pretender, otras veces, simultáneamente la complicidad con el interlocutor y el distanciamiento con el tercero (“Fulanito es estúpido ya desde niño”).

 

El moderador invitó a Esteban  a ayudarnos a clarificar los conceptos.  Esteban definió la estupidez como “la acción de apartarse del sentido común, a la que se puede llegar,”2)  dijo, “por dos vías: por falta de recursos intelectuales, que nos lleva a argumentar fuera de la razón; o por enfermedad de la psiquis, que arrastra a quien la padece a sacar conclusiones de la realidad que se alejan de lo que se tiene por sensato. Ambos tipos de individuos –unos de manera más persistente que otros- se apartan de lo que la mayoría entiende que sería el razonamiento adecuado a una situación”. También dijo Esteban que “todos somos estúpidos para alguien en algún momento”, si admitimos la lógica de que no coincidiremos con lo que el otro piensa que es adecuado o sensato en esa circunstancia.

 2. Problema sociológico y mass media.  El momento estúpido. Descartes. 

María Jesús relacionó la estupidez con “un problema sociológico, más que psicológico, muy vinculado con los resortes del poder” y de quienes los manejan a su antojo. “Si el individuo estuviera aislado, no podría ser considerado como estúpido, cualquiera que fuera su comportamiento. Nuestro concepto de estupidez está imbuido por una combinación de tradiciones, prejuicios, valores a priori, cuyo elemento de transmisión más importante son los medios de comunicación de masas. Este cúmulo de mensajes interfieren sobre el propio juicio, y hacen que cuando se opina, estemos transmitiendo lo que hemos aprendido como comportamiento adecuado.”

 

No admite, en principio, María Jesús, la estupidez como estado permanente, sino que lo que hay es un “momento estúpido”, y terminó citando a Descartes: “Un hombre de inteligencia mediocre, pero cuyo juicio no esté enturbiado por ninguna falsa creencia, puede llegar con su razonamiento a la verdad de la filosofía”. “El necio no es independiente, porque quien habla por su boca es quien le ha marcado su pensamiento con las consignas que cree verdades.”

 3. Clases de estúpidos. El éxito como factor de moderación. El resultado. 

Guillermo quiso distinguir entre varias clases de estúpidos, pero utilizando la indulgencia hacia el que es capaz de autoanalizarse: “Quien se reconoce como estúpido y acaba descubriendo que actuó mal, no es tan estúpido.”, porque “El estúpido verdadero no admite que lo es.” La mención al sentido común como contrapunto a la estupidez le resultaba a Guillermo también interesante: “Cuando hablamos del sentido común, conviene recordar que es el menos común de los sentidos, y, además, cada vez está menos presente”. María Jesús, coherente con su intervención anterior, apostilló que “la razón de que veamos menos sentido común en la actuación de la gente, hay que buscarla en la influencia de la TV y de los mass media”.

Mercedes, con prudencia, pidió permiso para lanzar una pregunta –que, en principio, dirigía a Esteban- “Si la estupidez es alejarse del sentido común de forma involuntaria, aquél que se aleja de forma voluntaria, ¿ya no es estúpido?”. Ella misma se contestó cuando afirmó que “si el resultado de su actuación, es positivo, se le tendrá por inteligente”. Aunque María Jesús no admitía que el resultado de un acto pudiera influir para corregir la calificación: “El éxito no hace al estúpido más presentable. El acto estúpido lo es por sí mismo, aunque aparentemente el error de apreciación se vea suavizado por el éxito.” 

Como estábamos mezclando, seguramente, las apreciaciones sobre la estupidez y el hecho estúpido, Malén intentó poner orden, remitiendo a la diferencia entre “la diferencia de ser estúpido o aparecer como estúpido”, y Angel recordó la definición dada por Cipolla –justamente la que no había dejado expresar completamente al principio de la tertulia a Beatriz-; “Al estúpido no le preocupa el resultado de su acción, que puede ser buena o mala, y puede causar beneficio o daño, para otros o incluso para él mismo”. El estúpido, lo es porque no valora la consecuencia del acto estúpido que realiza, no le interesa el resultado.

 

En esta sociedad de apariencias en las que vivimos, resultó muy pertinente la indicación de Ignacio de que “hay una estupidez de esencia y otra de conveniencia”, justamente en el sentido indicado al principio por Beatriz de que hay quien se hace el tonto para argumentar después mejor, aprovechándose de la situación que el ha creado con su pretendida ignorancia. Pilar (Llara), no estaba del todo de acuerdo: “El que se hace estúpido porque le conviene, es un listillo. Un estúpido jamás es consciente de las consecuencias de lo que ha realizado, y si lo fuera, lo que ha hecho ya no puede ser calificado de estupidez. La estupidez objetiva depende tanto del que lo realiza como de lo que se realiza. El que juega con alguna de las dos características, ya  no es estúpido, es un listo.”

 4. El hecho estúpido y las combinaciones inteligencia-estupidez. La edad. 

Carmen M. quería desvincular el concepto de estupidez de la persona, buscando encontrar las “características del hecho estúpido como independiente de quién lo realice”. Cree también que “la apreciación de la propia estupidez evoluciona con los años, con la experiencia y con el equilibrio. Por eso, en la vejez, se puede decir “qué estúpido he sido en los años mozos, haciendo tal o cual cosa”, y el anciano puede así asumir su verdadera dimensión como ser humano, cuando ya no admite que nada ni nadie le imponga condiciones para ver la realidad, y se siente libre para juzgar, incluso aunque eso le haga infeliz respecto a su comportamiento pasado.”

 

Ignacio resumía algunas de las reflexiones ya vertidas con la frase: “Bienaventurados los estúpidos que no se dan cuenta de que lo son.” Y Rubén, tratando de sistematizar las diversas variantes, se imaginaba un cuadro a doble entrada con todas las combinaciones “inteligente-estúpido”, (y los claroscuros intermedios), aunque separando lo que sería la ignorancia de la estupidez, y proponiendo “enfocar el tema como lo estábamos haciendo al principio”, es decir, separando la ignorancia de lo que se está haciendo de la ignorancia de sus consecuencias. “El inteligente que actúa como tal sabe qué es lo que hace y cuáles serían sus consecuencias; El inteligente que actúa de forma estúpida, sabe lo que hace pero ignora sus consecuencias,” y el estúpido integral no sabe ni lo que hace ni sus consecuencias. La parcela restante estaría cubierta por el que no sabe lo que hace pero tiene suerte en las consecuencias positivas de su acto. La clasificación era, si bien se mira, similar a la de Cipolla, que volvía a estar presente.

 

El moderador, trajo a la tertulia algunos “hechos estúpidos” que, dijo, venía recogiendo de la prensa desde hacía decenas de años. 4) Leyó los titulares de varias noticias, que comentó someramente: “Absueltos (por la audiencia de Lugo) los dueños de un burro que causó estrés a una mula al montarla y morderla”; “Un policía local de Gerona declara que cometía atracos para crear inseguridad ciudadana”; etc. 2) ; Guillermo entiende que la mayor parte de esas noticias estaban incompletas, porque para juzgarlas había que atender a toda la evolución de la historia. El moderador se justificó indicando que la estupidez, en su opinión, aparecía, bien en la noticia en si, o en el comportamiento de alguno de sus protagonistas, o en la manera de darla.

 

Esteban advirtió que no se debe considerar el comportamiento estúpido como algo carente de importancia, y que “puede ocasionar grandes tragedias. La historia de la Humanidad recoge hechos provocados por la estupidez de una persona que han supuestos graves problemas”; no solamente los hechos, sino las actitudes pueden ocasionar problemas a mucha gente. No debe pensarse, en suma, que las consecuencias del hecho estúpido permanecen en la esfera íntima, sino que frecuentemente la trascienden.

 5. Cipolla y su clasificación. La estupidez crece con la crisis. 

Rafael estaba de acuerdo en que “muchas veces se quiere minimizar el carácter de la estupidez asociándolo con la tontería, pero la estupidez puede hacer mucho daño.” Era ya hora de desgranar la clasificación de las personas según Cipolla: “malvados, estúpidos, incautos e inteligentes.” La clasificación, que se refiere a  la actitud de quien inicia la acción, separa como incautos a quienes no obtienen beneficio de sus acciones para ellos pero si para los demás, en tanto que el inteligente se beneficia el, pero también beneficia a los otros. Los malvados y los estúpidos causan daño a los demás, buscando, en el primer caso, obtener un beneficio propio, cosa que los estúpidos no persiguen.

 

¿Crecen los comportamientos estúpidos en algunos momentos?. Para Llara, en las situaciones de crisis, “los comportamientos estúpidos aumentan y se generalizan”, porque, además, este crecimiento “no está relacionado con el menor nivel cultural de la población”, se sobreimpone a ella.

 

Esteban aportó interesantes luces sobre este tema, precisamente hablando del fenómeno de la estupidización colectiva en la Alemania nazi, en donde la población no fue capaz de rebelarse contra el comportamiento estúpido de sus dirigentes. Por una parte, se recordó que “los disidentes eran, desde el principio, perseguidos y ejecutados, lo cual actuaba como elemento disuasorio para los críticos”. Las actitudes críticas se muestran más desinhibidas y claras, una vez que el riesgo para el que las emite, disminuye. La cuestión que planteó finalmente Esteban fue: “Si tenemos en cuenta una realidad muy dura, ¿quién es más feliz, el estúpido o el que no lo es?.  Puesto que, en general, hay que admitir que el estúpido vive más feliz, tendremos que reconocer que la crisis fuerza los comportamientos estúpidos.”

 

Guillermo no quería dejar de establecer una clara distinción “entre el estúpido y el ignorante. El ignorante no sabe, pero puede desear aprender, y conocer de lo que antes no sabía.”  Al estúpido no le preocupa formarse, porque no le interesa llenar de conocimientos sus actuaciones estúpidas. Su guía será: “Lo hago porque es divertido, porque todos lo hacen, porque está de moda, porque me aburro”.

 6. El estúpido y el interés por lo público 

María Jesús citó a Aristóteles, “El estúpido es quien no se ocupa de lo público, en contraposición al modelo de buen ciudadano, que trabaja para la polis”. 3  ) Esta idea inspira a Pilar (Llara), que incorporó de muy buen grado esa característica al concepto de estupidez. “La estupidez lleva consigo la característica de asociabilidad. Hay que introducir una componente de egoísmo, de insensibilidad hacia su mismo género”. La idea era coincidente con lo que Rafa entendía: “El estúpido no se mueve por obtener algo concreto,” ni privado ni público; en  realidad, “no sabe lo que puede conseguir con su actuación”.

 7. Elogio de la estupidez 

Pero había un grupo de contertulios –en especial, Manolo C.- que seguían preocupados con la definición del concepto. El moderador esgrimía el tomito escrito por Erasmo de Rótterdam “Elogio de la estupidez”, y quería convencer de que allí se encontraba la mejor definición, y además, con el marchamo de lo clásico, pues el libro había sido escrito en el siglo XVI (1508). Carmen Dolores, reacia a admitirlo, pidió –como ejemplo de que la obra era una broma- que se leyera en voz alta el párrafo final del libro, que ella también traía (En la versión titulada: Elogio de la locura): “Veo que estáis esperando una conclusión. Pues estáis tontos de remate si creéis que aún recuerdo lo que he dicho, después de todo el batiburrillo de palabras que acabo de soltar (...). “Así que, para Carmen Dolores,   si después de leer todo el libro no se concluye lo que es la estupidez, el autor lo que ha pretendido es una tomadura de pelo”.

El moderador recordó que el libro está escrito por la propia Estupidez, y que, con los variados ejemplos que recoge y la presentación de sus parientes y límites, dibuja un panorama inequívoco para entender –por inducción- lo que es la estupidez.

Como Carmen Dolores –y sus ayudantes, ya que no había traído las gafas- también habían leído en voz alta el párrafo anterior del libro, en donde se recoge la frase: “A menudo incluso un loco dice algo acertado”, Manolo V. expresó que, a su parecer, “si un loco a veces dice la verdad, un estúpido no siempre habrá de estar equivocado”. (Al fin y al cabo, “Common sense is the collection of prejudices acquired by age eighteen." –El sentido común es la colección de prejuicios adquiridos a los dieciocho-, según  Albert Einstein)

 8. Sentido común y sus condiciones de su uso. 

Manolo C., que se había incorporado con algo de retraso a la tertulia (había creído que empezaríamos a las 22h), se alegró de “haber llegado a tiempo para escuchar la intervención de Esteban, y estaba de acuerdo con él en analizar la relación entre el sentido común y la estupidez.” Aunque se da por supuesto que el sentido común “lo tiene todo el mundo, son necesarios ciertos requisitos para su pleno uso: por ejemplo, buen equilibrio emocional, ausencia de prejuicios, de escrúpulos ideológicos. El sentido común es independiente de la erudición o del conocimiento perfecto” que se nos impone de algunos temas, y que nos impide entender, desde su fondo, las situaciones. Para abordar bien una situación “hace falta estrategia, metodología, que nos permitirá hacer abstracción de ideologías, creencias,” preferencias impuestas, que acabarían viciando el sentido común y, probablemente, aplicándolo mal, e incluso llevándonos hacia la estupidez.

 

Porque, en opinión de Manuel C., “el estúpido perfecto no existe. Lo que existen son los actos más o menos estúpidos en función de su carga de influencia por el entorno.” Es la mayor o menor facilidad de no dejarse influenciar la que lleva a una comprensión diferente de las cosas. “Todas las personas tienen un sentido común, pero es difícil no verse afectado o condicionado por multitud de cuestiones que actúan desde la emotividad,” y nos generan  condicionandos (perjuicios, ideologías, etc.).

 9. ¿Es el sentido común la antítesis de la estupidez?  

María Jesús, no veía posible, en la práctica, hablar “utilizando solo el sentido común”, y puso el ejemplo “la imposibilidad de hablar de política o de religión sin apasionamiento.” Los interlocutores acaban generalmente enfadándose porque no pueden prescindir de sus juicios a priori, y les resulta prácticamente imposible razonar incorporando otros criterios.

 

Para Miguel “el sentido común no guarda relación con la estupidez, porque aquél participa, en mayor o menor medida de nuestra percepción de la realidad, que es la que nos proporciona los datos para emitir los juicios”, en tanto que la estupidez no utiliza los inputs de la realidad para actuar; “si fuéramos capaces de abstraernos de todas las ideologías y creencias, eliminar todos nuestros desequilibrios emocionales, ya no podríamos emitir un juicio, porque todo ese bagaje es preciso y necesario para analizarlo con sentido común.”

10. Estúpidos y desequilibrados 

Eloy, apoyando a Miguel, expuso de manera más precisa la dificultad de abstraerse de todo perjuicio: “Lo que ves” –se dirigía a Manolo C- “como objetivo ideal es de cumplimiento imposible: si nos despojamos de ideologías y emociones no queda nada para emitir un juicio. No es posible imaginar una forma de decidir que se haya desprendido de toda influencia.” Resistente, Manolo puso algunos ejemplos de juicio perfecto (“en el amor”?), que este cronista no consiguió entender.

Carmen Mard. advirtió de no confundir al estúpido con el desequilibrado. “hay mucha gente con desequilibrios, en el sentido de poseer ideales malformados, que no son estúpidos. Y también hay gente con ideologías que son estupideces. Cuando se llega a una ideología por la razón, por la cultura, y se utiliza ese conocimiento para convencer a otras personas, nadie podría decir que nos estamos comportando como un estúpido. Me da más miedo el vacío, el “no me lo he planteado”. La falta de reflexión es la que conduce con mayor frecuencia a la estupidez. Muchas veces el problema viene de que te imponen ideas apelando a la emocionalidad, creando filias y fobias sin fundamento crítico”, supliendo el criterio personal.

 

Carmen Dolores, manifestando su acuerdo con lo dicho por su tocaya, remataba que “Liberarse de los perjuicios debiera ser fácil, porque no nos ha costado nada adquirirlos”.

 11. Los actos estúpidos colectivos 

A favor del estúpido juega, sin embargo, al menos, una razón, que apuntó Guillermo: “cuando consideramos a alguien estúpido y queremos librarnos de ella, el procedimiento infalible es darle la razón”. Y, abundando en los matices de lo difícil que es reconocer la estupidez, Beatriz dijo que “somos estúpidos por no aprender de las estupideces cometidas”.

 La preocupación por la comisión de actos estúpidos por grandes colectivos pasó a ser el tema de la tertulia. María Jesús puso los tintes de alarma sobre la realidad contrastada, de que cuando un grupo importante participa del acto estúpido, puede alcanzar una fuerza histórica. Citó como próximo ejemplo paradigmático –por segunda vez en la tertulia- el del nazismo. “Cuando la estupidez se asienta en el poder, el influjo que despliega puede ser catastrófico.” Manolo C. opina que “en determinadas circunstancias críticas, se genera un ambiente que condiciona la percepción social, y que se producen a modo de refugio para que el sentido común no vea la realidad,” derivándolo hacia otras cuestiones, en la pretensión de resistir al desequilibrio. Algunos contertulios relacionaba la cuestión con las dificultades de opinar libremente sobre la situación en el País vasco (en el propio lugar), como evidencia de que  en ciertas situaciones el miedo convierte en opinión colectiva, una opinión que no ha surgido del ejercicio del sentido común propio.5) 

Pilar (Llara) entendía que “las estupideces históricas han tenido una primera fase, que es la generación de un caldo de cultivo adecuado, por el que la mayoría de las personas termina viendo y callando, en lugar de criticar lo que está pasando.” En fin, el tema guarda “relación con la libertad, con las imposiciones de los que mandan y la debilidad de los que siguen sus directrices”, sin atreverse a criticarlas. No es sencillo encontrar el “centro de gravedad” de la cuestión, como se preguntaba Carmen Dolores. Manolo, que había defendido que todo el mundo tiene sentido común, fue coherente al afirmar que “el equilibrio se consigue cuando hay ausencia de parámetros incorporados al propio discernimiento”.

 12. Premios a la estupidez. La coherencia y el sentido común. 

Los ejemplos de la estupidez humana parecen incontables. Beatriz, al comentar que existían los premios Darwin a la estupidez humana (leyó varios ejemplos, y nos contó que existía incluso una página web: www.estupidezhumana.com en donde se podrían ver videos con actos estúpidos (desde los llamados yakkas, que disfrutan inventando métodos para hacerse daño, o la celebración de la torpeza del otro, o la visión de actos sádicos pretendiendo que son graciosos).  Muchos de esos vídeos están extraídos de vídeos caseros en los que se provocan accidentes, golpes, caídas, etc... Parecería que “cada vez hay mayor número de personas que necesitan aumentar el grado de estupidez de sus vidas.”

 

Pilar (Llara) volvió sobre una cuestión que le parecía interesante señalar: “El porcentaje de personas capaces de generar hechos estúpidos es prácticamente constante; pero en una sociedad en decadencia, parecen más activos, pero lo que en realidad cambia es la capacidad de percepción de lo estúpido. En una situación como la actual, de pesimismo, hay más hechos estúpidos”.

 

Guillermo estaba de acuerdo en que “todo el mundo tuviera sentido común, porque es innato, a diferencia de la estupidez, que se adquiere. Quien hace una estupidez y la reconoce y trata de corregir sus efectos, ya no es tan estúpido.”

 

Manolo C. criticaba de nuestro planteamiento el que hubiéramos “llevar los temas de la inteligencia y la estupidez en paralelo. Allí hay un error. Deberíamos haber considerado como punto de partida la coherencia, de la que no hemos hablado. La coherencia es lo contrario de la estupidez, no el sentido común. “

 13. La estupidez parece dominar el buen orden de la tertulia. 

El moderador reclamaba la atención de algunos contertulios que se empeñaban en hacer circular comentarios paralelos, que no eran oídos por la mayoría. La mesa era quizá demasiado grande, y facilitaba la dispersión, porque cuando hablaban los contertulios de los extremos, su voz no llegaba nítida a la “zona sur” o “zona norte”, según los casos. Algunos fumadores incontinentes se habían levantado de la mesa y encendido un cigarrillo. Rubén creyó descubrir que “esta era la tertulia en la que había visto mayor falta de autoridad, de respeto por el moderador”.

 

Hubo varias intervenciones para disculparse de la aparente indisciplina –en todo caso, las tertulias no son un aula, sino una cena cordial para hablar relajadamente sobre un tema, en la que se reúnen más de veinte personas, muchas de las cuales, no se conocen-.

 

Eloy era de la opinión de que quizá nos habíamos centrado más en emitir juicios de valor respecto a la estupidez, o lo que debía ser o no ser el sentido común, sin analizar que hay momentos de estupidez y también hay personas que son estúpidas. En ese último sentido, el estúpido guarda relación con el gilipollas, que, en su apreciación del término, “era aquel que es sistemáticamente estúpido”.

14. El gilipollas 

Enrique, que padecía una fuerte ronquera, pidió ayuda para que se leyeran unas definiciones que había escrito en un papel, y que recogían diferentes palabras relacionadas con el tema: necio, ignorante, bebo, imbécil, idiota, lelo, etc... Todo un muestrario de insultos del lenguaje común. De todo ese acervo, deducía Enrique que “gilipollas es un ser que, nacido normal, tomó un coktail de necedaz (en las tres acepciones del ignorante que no sabe lo que podía o debía saber; del imprudente o falto de razón y del terco o porfiado), idiotez (en el sentido de engreído sin fundamento para ello), imbecilidad (en el sentido de escaso de razón) y fatuidad (en el sentido de lleno de presunción infundada), y habiéndole encontrado el gusto, lo repite todos los días del año, sin alcanzar a descubrir que sus efectos son permanentes, y además, acumulativos.”

 

Maria Jesús opina que, para protegernos de que se nos vea como discrepantes y no se nos considere estúpidos, “en las reuniones con otros hablamos casi siempre de lo que no nos compromete; nuestro caso en las tertulias no es diferente. En la tertulia sobre el amor y el sexo, por ejemplo, hemos hablado mucho más de amor que del sexo, porque el amor es algo que es propio, y por ello, comprometedor, en tanto que el sexo es genérico (Manolo no estaba de acuerdo: “Si hemos hablado mucho de amor...”; Esteban también discrepó: “de amor, y de sexo”).

 15. Los bandidos vencen a los estúpidos. El principio de Dilbert. 

Enrique afirmó después lo que, según el moderador, podía ser uno de los titulares de la tertulia: “Si nos atenemos a las clasificaciones de Cipolla, estamos en un mundo de bandoleros: Hay más bandidos que estúpidos”. La cuestión tenía su miga, y sufrió varias reinterpretaciones. Desde “A los bandidos se les ve más, porque los estúpidos solo miran; las estupideces nos hacen gracia cuando no nos afectan a nosotros” (Rubén) a “todos tenemos algo de estúpidos” o “En esta sociedad, se premia al bandido sobre el inteligente; hay pocos estúpidos en el mundo de la empresa, porque el mercado sí sanciona la estupidez”. Aunque, como indicó el moderador, a veces la sociedad premie a la estupidez, impulsándola hacia puestos más altos, como reza el principio de Dilbert que dice: “los trabajadores más ineficientes son trasladados sistemáticamente a los sitios de trabajo donde pueden causar menos destrozos, es decir, a la dirección de la empresa”, con el que no todos los contertulios estuvieron de acuerdo. (“Siguen causando muchos destrozos”, opinó, por ejemplo, Carmen B.) Guillermo dijo que “antes a los bandidos se les notaba más”, pero han mejorado sus técnicas para pasar desapercibidos.

 16. Nueva tertulia. Diagnóstico a la Sanidad. 

Carmen Dolores, cuando el moderador, viendo que resultaba difícil mantener el hilo conductor de la tertulia, anunció que era el momento de pasar a la magia, sugirió terminar la tertulia con una súplica, que dijo era uno de los lemas preferidos de su abuela: “De los estúpidos líbrame Dios, que de los malos y bandidos me libro yo”.

 

Rafa Ceballos ocupó los quince a veinte minutos restantes, con sus magníficos juegos de magia. Seguimos sin descubrirle sus trucos, quizá porque todos los juegos que nos presenta son (o así nos parece) siempre nuevos. El moderador anunció que la siguiente tertulia sería sobre “La sanidad: diagnóstico a médicos, enfermedades y pacientes”. Será el 3 de abril, ya en plena primavera.

  AA/aamarzo 2006 

Notas.- 1) Estas son las cuatro leyes de Cipolla: 1) Siempre subestimamos el número de gente estúpida. 2) La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la persona. 3) Una persona estúpida es alguien que ocasiona daño a otros sin conseguir ventajas para ella misma, o incluso resultando dañada. 4) La gente no estúpida siempre subestima el poder de causar daño de la gente estúpida. Una persona estúpida es la persona más peligrosa que puede existir. 

2) Algo de etimología: Estupidez viene del latín stúpeo, stupere, stúpui, que significa sentir estupor, quedar maravillado. Los romanos le asignaron valor despectivo a esta palabra, por considerar que no era bueno mostrar nuestros sentimientos. La palabra imbécil se incorpora al español en el siglo XVII, por influencia del vocablo francés imbécille. Los romanos llamaban imbéciles a las personas débiles que no se podían sostener sin bastón, y no tenía sentido peyorativo (de in, sobre, apoyado en y bacillus, bastón, cayado).   El término idiota es un término médico que expresa un retraso mental grave. También provino del francés idiot, en el siglo XII, adaptación del latín idiota (persona ignorante), y quedó influenciado por el griego idiotés (hombre de la calle, plebeyo). En los monasterios medievales se llamaba idiota al fraile que no dominaba el latín; de ahí el término idiotismo para designar el uso incorrecto de una lengua.  

3) Los términos estupidez y gilipollas se utilizan mucho en política, nacional e internacional: “Es la economía, estúpido”, fue la frase que, utilizada como eslogan, para reflejar la interdependencia en el mundo globalizado, fue de una de las claves del triunfo electoral del ex presidente de EE.UU. Bill Clinton. En la historia reciente del Congreso de Diputados, se ha recogido que con la segunda apelación se refirió el diputado Labordeta al diputado Carlos Aragonés, que le hacía gestos con el puño cerrado” En conversación captada por los micrófonos abiertos, entre Esperanza Aguirre y Gallardón, después de la crisis de la isla de Perejil, aquella se refirió como que “la broma que le gastó “ (Trillo) “a la periodista” (de la SER, a la que había tirado un euro, por preguntar por el YAK) “fue una gilipollez, de pleno.”  

4) El moderador leyó muchos otros titulares: “Desarticulada una red que vendía títulos de dentista a cinco millones de pesetas”; “En San Martiño de Ventosela se desata la polémica porque las los nichos más soleados y con mejores vistas  se los ha quedado la gestora” . “Sacerdote hace llevar a una imagen con cloruro de calcio en Lima”;  “Oración a san Judas Tadeo”; “Comienza a llover en Segovia cuando tres mil personas participan en una rogativa para traer la lluvia por intercesión de san Valentín y santa Engracia, despues de no tener éxito las mojadas de hace quince días”. “Los vecinos lamentan que no se haya hecho antes porque se ha perdido toda la cosecha”; “ Clinton reconoce ante el gran jurado que tuvo relaciones físicas impropias con Lewinsky. “Gasta medio millón en servicios relax con la tarjeta oro de su empresa”; “Barbero de un hospital sancionado por haber afeitado el pubis a una mujer que se iba a operar de la cabeza”; “Pryca pagó millones de euros a Filesa por fotocopias”; “Focsa reconoce pagos de 106 millones por un estudio que ha desaparecido porque ya había sido utilizado”; “Una organización entregó en Santiago la medalla del orden del Jacobeo 93 en nombre del Vaticano a 23 personalidades, un premio falso”; “Volkswagen reconoce que tuvo informes secretos de GM pero alega que los destruyó sin utilizarlos” 

5) El moderador citó algunos supuestos “actos estúpidos de repercusión histórica”. Algunos de ellos, extraídos del estupendo libro de Paul Tabori: “Historia de la estupidez humana” (del que se recogen aquí algunos extractos): “- Tanto en el caso del sarampión como en el de la viruela el oro desempeñaba un papel curativo. ¿Acaso había algo mejor para impedir las feas marcas faciales que el oro, el cual- como todo el mundo sabía- era un maravilloso cosmético? Alrededor de 1726 se acuñaron en Francia nuevas monedas de oro. Los especialistas en belleza aconsejaron a las damas frotarse los labios con esas monedas. Pues, según afirmaban, el oro atraía la sangre, y los delicados labios cobrarían un hermoso color sin necesidad de apelar al lápiz labial. 

- Enrique IV favoreció el uso de un lenguaje directo y franco. Prohibió a sus hijos que lo llamaran "Monsieur" quería ser sencillamente "papá". Tampoco aceptó la estúpida institución de las cortes alemanas los niños de azotes. Eran hijos de nobles, compañeros de juegos de los jóvenes príncipes de la sangre; y cuando éstos últimos se portaban mal, los niños de azotes recibían el castigo correspondiente. 

- El título que los amos de Birmania exhibían orgullosamente era: "Rey de Reyes, a Quien todos los restantes príncipes acatan; Regulador de las Estaciones; Todopoderoso Director de Mareas y Torrentes; Hermano Menor del Sol; Propietario de los Veinticuatro Paraguas". Los príncipes malayos de Sumatra se denominaban: "Amo del Universo, Cuyo Cuerpo brilla como el Sol; a quien Dios ha creado tan perfecto como la Luna Llena; Cuyos Ojos brillan como la Estrella del Norte; Que, al elevarse, arroja sombra sobre todo Su dominio; Cuyos Pies huelen dulcemente..." etc. 

- De acuerdo con la opinión del Real Colegio Bávaro de Medicina, la persona que viajara en tren sufriría probablemente conmoción cerebral, y quienes desde el costado de las vías contemplaran el paso de un tren se desmayarían a causa del mareo. Por consiguiente, (decían los médicos) si el gobierno tenía la audacia de dedicarse a tan peligroso experimento, debía erigir empalizadas a lo largo de las vías por lo menos hasta la misma altura que los coches. 

- Bory de Saint Vincent, el gran naturalista y geógrafo francés que exploró las Cícladas, Mauricio, Morea, Reunión y Santa Elena, fue víctima de un engaño más descarado aún. Se vio envuelto en la famosa historia de las ratas proboscídeas. Un veterano zuavo llamado Brinon acudió a la casa de Bory, y le ofreció especimenes vivos de una extraña especie zoológica, hasta entonces jamás vista. Eran ratas, pero no del tipo conocido en Europa. Tenían colas muy cortas, pero por otra parte los hocicos alcanzaban una longitud de varias pulgadas, como si fueran trompas en miniatura. Son las ratas proboscídeas del Sáhara, dijo el ex zuavo (Rats á trompe du Sahara). El naturalista compró un macho y una hembra por trescientos francos. Al cabo de poco tiempo la pareja formó una familia pero ninguna de las ratitas tenía trompa. La investigación realizada reveló que el zuavo había sido ayudante en la morgue, donde habría aprendido suficiente anatomía y cirugía, como para cortar las colas de las ratas y transplantarlas a la punta de los hocicos. Y la zoología debió renunciar a una nueva especie. “ 

Al pairo: El agua como negocio o como derecho

 A medida que avance el siglo XXI, si los vaticinios de los expertos en geoestrategia global son correctos, los impulsos bélicos del ser humano se centrarán sobre el agua, y sobre su hermana adoptiva, la energía. Las cifras que avalan este panorama apenas si necesitarían ser evocadas.  Más de 1.100 Millones de personas (el 22% de los habitantes de la Tierra) carece actualmente de agua potable, y más de 1.700 Millones (34%) no tiene servicios de saneamiento, esto es, de recolección de aguas residuales. Ni siquiera se habla de la estimación del porcentaje de población mundial que no trata esas aguas, y las entrega sin depurar a los cauces naturalees.

Tanto Naciones Unidas como el Banco Mundial han identificado casi 300 zonas potencialmente conflictivas por escasez del recurso agua, en donde habitan 3.000 millones de habitantes.
 Frente a este panorama de escasez, los países desarrollados presentan consumos por habitante y día entre 150 l y 400 l. La realización de fuertes inversiones en infraestructura, la reducción de fugas en las redes de distribución, la reutilización, la incorporación de nuevas tecnologías como la desalación, entre otras cuestiones, permite analizar de diferente manera la situación en esos países.

Aunque el desequilibrio en la distribución de las poblaciones, que ha sufrido una tendencia incontrolada a concentrarse en algunas ciudades, está provocando problemas puntuales, para los países ricos la cuestión está más relacionada –al menos por ahora- con la realización de nuevas infraestructuras, el control de despilfarro y la fijación de un precio al ciclo del agua, sabiendo que prácticamente el 100% de la población lo pagará sin mayores protestas.
 Para los representantes de países más pobres, el agua es un derecho, y por tanto su precio tiene que estar completamente regulado, y preferiblemente, ser nulo. Muchas opiniones discrepan de que su precio sea igual para todos, exigiendo que el que más tenga, pague más por el mismo recurso. Sin embargo, el esquema teórico no está exento de importantes dilemas.

Por ejemplo, el Banco Mundial ha introducido elementos nuevos, que matizan su apoyo tradicional a la gestión privada como sistemáticamente más eficiente. Se argumenta ahora que la gestión pública de los servicios esenciales, con apoyos puntuales de empresas especialiadas, no tiene porqué ser a priori menos eficiente, y  tiene ventajas en cuanto a la consecución de credibilidad frente a la población afectada, la trasparencia y el control públicos. Este mismo organismo también ha corregido  su posición en relación con la concesión de subsidios sistemáticos a los estratos de población más pobres, ya que estas medidas favorecen el despilfarro de los más favorecidos, en tanto que las clases verdaderamente humildes no resultan afectadas, porque su suministro de agua no suele depender de la red pública, pues no están conectadas a ella.
 Otras cuestiones relacionadas con la gestión óptima del recurso agua, son la dificultad de instalar contadores para medir los consumos en redes obsoletas e intrincadas, la motivación de la población para que realice el pago previsto por la gestión del agua y la falta de una reglamentación o un esquema jurídico sólido que sitúe las responsabilidades administrativas adecuadamente.  

La Unesco, en su segundo Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo ha denunciado que «la crisis mundial de los recursos hídricos es en gran medida una crisis de los sistemas de administración y de Gobierno>, enumerando entre los problemas a resolver la corrupción y la lentitud de las reformas, que restringen el acceso al disfrute de los derechos básicos.
 El coste del agua ha estado siempre muy alejado de su precio, arbitrariamente fijado tradicionalmente por las autoridades locales o las administraciones públicas con competencias sobre el agua.  

En algunos sitios el precio se estimaba que era nulo, , propiciando así los mayores despilfarros. En otro, el precio se fijó arbitrariamente, permitiendo subvencionar actividades que nada tenían que ver con el agua. Finalmente, cuando las empresas se especializaron en la gestión, eliminándose así algunos de  los lastres clásicos de la gestión publica (exceso de personal, despilfarro de recursos, faltas de motivación, carácter errático de algunas decisiones motivadas por los cambios políticos) aparecieron otros problemas: oscuridad de la gestión privada, impersonalización y desvinculación local, desconfianza hacia la obtención de beneficios con la gestión de un servicio esencial, pérdida de control político de las decisiones, entre otros.

Pero aunque los precios del agua están sometidos a control administrativo y son fijados por decisión política con notables rigideces en la mayoría de los países, las empresas especializadas se han acercado al negocio del agua con indudable pasión. Esa pasión cotiza en las Bolsas de negocios.  Las razones son varias. Por una parte, las inversiones en infraestructura pueden ser cuantiosas, y las empresas han descubierto la fórmula para combinar sus capacidades como constructoras y gestores con la facilidad para obtener financiación. Las estimaciones respecto a las necesidades de inversión para la mejora de las infraestructuras de aducción y la depuración de las aguas residuales, pueden llevar las inversiones a escala mundial a cifras muy superiores a los 3 billones de euros en diez años. En los llamados Brics (Brasil, Rusia, India y China) en donde se concentrará el 60% del PIB mundial en 2050, existen en marcha proyectos hídricos que cabe calificar de gigantescos, relacionados con el abastecimiento, la producción de electricidad y la mejora de la agricultura, previéndose una modificación drástica de la distribución de la población por ese motivo. 

Habrá que decir, cuanto menos, que en los próximos años, el agua se gestionará de otra forma. La filosofía de las empresas de servicios, que ha permitido acumular importantes beneficios en la mejora de la gestión de los servicios públicos, tendrá que revisarse,  porque, sin duda, estarán en el centro de las eventuales guerras por el agua. Hoy por hoy, un escenario de pujanza económica en el que las dos mayores empresas de aguas son Veolia (antes Vivendi)  y Suez, que dan servicio a más de 200 millones de personas, y en el que se van reagrupando, por vocación, por avidez o por necesidad, compañías eléctricas, de construcción y de servicios.  

Cuadro comentado: Flores de final de primavera (Acrílico, 2002)

Cuadro comentado: Flores de final de primavera (Acrílico, 2002)

He querido reflejar una explosión de colores, utilizando como base una composición natural de flores recogidas a principios de primavera en el campo. Los soportes de esos ramilletes son improvisados: unos vasos vulgares, significando, en conjunto, que se trata de una composición realizada por alguien que se ha rendido a la belleza de la naturaleza, y ha querido hacerla suya, llevarla a su casa.

Esa elementariedad de la composición puede verse también en la forma, aparentemente descuidada, en la que están interpretadas las flores y las luces. Pero el conjunto me parece que contiene fuerza visual y cromática.

El cuadro de mediano formato (40x30 cm) está realizado en acrílico y, en mi opinión, es uno de los que reflejan mejor la madurez actual de mi pintura.

Novela: Contra Elias (fragmento del capitulo Primero, Sección 3. "Esperanza")

                                                                                                   3 
 Esperanza acabará encontrando en algún sitio del apartamento, en el frasco con el sucedáneo del azúcar, debajo de la cama no porque utiliza una especie de jergón directamente sobre el suelo, ay mis huesos, una fotocopia de un papel arrugado que a lo mejor para ella no tiene ningún valor, porque estas niñas que no han nacido son difíciles de imaginar, pero la quiero con las piernas muy rectas, y un culito redondo y terso y unas tetillas ni grandes ni pequeñas. 

Si ves el papel y te fijas en lo que hay escrito en él, querida amiga de mi vejez, hallarás cosas que una vez le dediqué a otra mujer. También ella tenía la melena alborotada y morena, y parecía recatada aunque aceptó sin apenas conocerme una invitación a cenar, qué casualidad, tú por Sevilla, déjame avisar a casa, quieres, para que den la cena a los niños. Estuvimos tomando unas copas deambulando por distintos sitios hablando primero del tiempo y luego de la filosofía de la vida y finalmente del amor y del despecho, de lo complicado que es contener un deseo cuando no hay razones, ni doctrina, ni daños.

Al avanzar la noche, se dejaba tocar bajo la falda el muslo frío, pero qué haces, tocón, no creas que yo soy así, nos van a ver en este plan, a mí me conocen aquí, ¿te vienes al hotel?, no, no, pero qué te has creído, pues nos vamos a tu casa, que seguro que tus hijos ya duermen y estamos un rato juntos en tu cama grande, tu estás loco, qué te imaginas qué es Sevilla.
 

Hasta las cuatro de la mañana no fuimos al hotel ni subimos hasta su piso, porque me gustas pero estoy con la regla, me importa un carajo, me pongo un preservativo, es que me da corte porque estoy tan nerviosa, no te preocupes, que no te hago daño o si quieres me echo a tu lado únicamente por el gusto de verte desnuda y tocarte un poco, soy como todas.

En realidad pienso que nunca te conoceré bastante, que cambias de continuo, que hace sólo unas horas eras otra persona, pues ya ves. Estuve inventando historias absurdas que no tenían más objetivo que rendirla, una mezcla desatinada de introducción a la inmoralidad, pizcas de sexo y algo de política.
 

-Mientras tú y yo estamos aquí, dudando en hacer lo que queremos, mi mujer y un tal Rogelio seguro que están dándose el lote sin trabas, como dos recién casados.
-No lo creo. En todo caso, ¿qué?. ¿Qué nos importa a nosotros?.
-Pues claro que importa. El ser humano por sí mismo no es casi nada. La mayor parte de lo que somos, lo somos por referencia a las ideas de los otros. ¿O acaso crees que tu marido es infiel porque le apetece?.
-Sí.
-No. Es infiel porque tú lo quieres así. Si no te importara lo que él hiciera con otras mujeres, su fidelidad dejaría de ser un concepto que te fuera necesario expresar. ¿Te das cuenta?. ¿Me has entendido?. ¿Le eres fiel?
-Ya ves que no. Soy capaz de dedicar cinco horas de una noche a hablar de intimidades con otro hombre.
-Entonces, lo más normal es que emplees dos horas más para hacer el amor con él. Así tu complejo de culpa será completo.
-El sexo es otra cosa, aunque para mí esta noche me sabe igual que si hubiéramos estado juntos varias noches. No sé por qué me comporto así. Creo que he sido seducida. Me impresionaste como si fuera una quinceañera.
-No me engaña tu pudor. Distingo bien la diferencia entre estar enlazado a un bello cuerpo desnudo o tomar café con un alma atormentada. -¿Me ves como un alma atormentada?
-No quisiera que me interpretases mal. En el momento en que amamos a una persona, la hacemos diferente. El amor nos convierte en dioses. Actuamos sobre ella, la completamos a imagen y semejanza de lo que nos gusta.
-Vas a tener razón. Hemos llegado a ese momento de una relación en el que las palabras ya no tienen sentido. Empiezo a no entenderte, así que supongo que me gustaría acostarme contigo. 

Su conclusión me pareció una brisa suave sobre el alma. La besé dulcemente, sosteniendo su cabeza con mis manos. Ella cerraba los ojos, y yo acariciaba sus orejas, moviendo mi lengua por su boca. Después de aquella demostración de afecto en medio de la calle vacía, con un silencio únicamente roto por un empleado de la limpieza que manejaba una manguera, aparentemente ajeno a nosotros, volvimos a caminar entrelazados. Yo la conducía al hotel. 

-¿Rogelio es el amante de tu mujer?
-No, no. Jamás pensaría en acostarse con mi mujer. Ellos dos me traicionan ideológicamente. Además, que se acostaran juntos no me hubiera importado. Rogelio está por encima de esas cosas, es homosexual. Lo que están haciendo juntos es más maligno. Amelia y él son cómplices políticos, me utilizan para sus intereses como un juguete.
-Me resisto a entender de política.
-Sube a mi cuarto. Te lo explicaré mientras tomamos la última copa. 

Ella urdió todavía algunas excusas para comprobar mi insistencia, sabes demasiado de mí para querer acostarte conmigo. Cuando estábamos ante la puerta del hotel, accedió sin remilgos a subir hasta la habitación, estoy tan cansada, me vendrá bien echarme un poco, pero no esperes que pase aquí toda la noche. 

 Ese papel está escrito a la tarde siguiente, cuando me imaginaba Sevilla con muchas antenas parabólicas en los tejados y suponía que mis pecados bien podían llegar a ser propagados desde esas antenas a los lugares más remotos del mundo, placer de un ególatra, qué gozo.

Estaba haciendo tiempo para ir al aeropuerto, sentado frente a los jardines de Murillo mientras tomaba un café con hielo, y me entró el gusto de confeccionar jugando dos listas de cosas contrarias, con la mera intención de fabricar un catecismo esotérico pero nada engreído.

Estaba pensando en otras noches que me habían hurtado mujeres como aquella, en las inversiones estériles en vino blanco de marca y peces espada al horno con patatas paja, y de postre un helado de la casa servido con decoración de chispas fosforescentes. Pensaba en las Esperanzas que tenían novio estable o una angustia grande que no pude romper. Amaban su tranquilidad.
 

El trazo apurado demuestra que se me agolpaban las ideas, quería vaciarme antes de que la bandada ingeniosa escapase. Amelia se convertía en una sombra en Madrid y las gestiones que debía haber ejecutado en Sevilla habían sido sustituídas por el hallazgo de una mujer adorable con escrúpulos vencibles. Me decidí a escribir sobre lo que sentía, a dar mi opinión sobre cuanto había estado haciendo hasta entonces, a desvelar la forma en que me vería comprometido para el futuro. No para construir, no para vivir en él. Para deshacerlo. Romperlo.  

Esperanza verá, manchado de canela y melaza y con las dobleces sucias y muestras de grasa, un papel viejo repleto de garabatos sin sentido, aunque -atendiendo más- distinguirá algo que le parecerá un rostro de mujer con rizos enmadejados y los ojos grandes, un dibujo de trazo fino pero firme revisado mil veces, un retrato frustrado que a lo mejor le recuerda a ella misma. Más abajo hay un montón de palabras que empiezan a ordenarse con cierto abandono, alternándose con otros dibujos y grafismos, para terminar componiendo dos listas escritas con letra pequeña, como una receta de cocina.

Al principio no sabrá que se trata de dos grupos de cosas diferentes, y a lo mejor no lo sabrá nunca, si no tiene paciencia y decide romper el papel sin descifrar el contenido. Habrá dejado en el correo electrónico su anuncio nuevo, grabando en vídeo su imagen risueña, sentada sobre la silla argentina:
 -Hola, soy Esperanza. Tengo dieciséis años, hablo varios idiomas, estoy especializada en hacer el amor con personas mayores. Conozco posturas suaves y muy excitantes para ancianos. Hago rebaja del diez por ciento a pacientes de osteoporosis y a prostáticos. Me interesan, sobre todo, clientes fijos. 

En una parte verá Espe que alguien escribió quiero volver a la niñez, permanecer eternamente adolescente, conquistar a una bella mujer, quiero encontrar la palabra justa con que llamar la atención de los jóvenes, ser suficientemente hermoso para poder contemplar sin turbación la belleza de los demás.

En esta parte quiero obtener regularmente el premio del amor, pido poder contar con vida un viaje exótico y algo peligroso, aunque sea un largo viaje imaginario, y también quiero tener ciertos amigos pero no demasiados y tampoco muy verdaderos, y éxito, con palabras más grandes, deseo el éxito para ser envidiado que es una sensación de lo más placentera, y por supuesto dinero y muchas ideas para hacer lo que me venga en gana, y finalmente deseo ponerle los cuernos a un extranjero, preferiblemente árabe, quiero inventar algo que no resulte tan difícil aunque tan efectivo, tener un gato blanco con un cascabel rojo al que atropelle sin matarlo un coche conducido por una mujer rubia y delgada estando yo presente en día inspirado y con sombrero nuevo.
 

Me habrán devuelto al asilo y estaré cuidando geranios que se me mueren siempre por el invierno pero que es muchísimo mejor que dar ortigas, y Esperancita verá que el papel tiene una segunda mitad. Allí están escritas cosas que parecen de otra familia de ideas, miedos y batallas que habré ido librando y a saber cuántas tendré perdidas entonces.

Porque también escribí sumergirme en la vejez sin poder dominarla, caer en la cuenta de que tengo una enfermedad grave o incurable, padecer un defecto físico que me haga ante los demás repelente, presenciar un asesinato, peor ser el autor de un accidente que causa la muerte de alguien, estar a punto de ahogarme aunque dicen que la sensación es tal vez placentera, no tener o tener demasiado trabajo, así como ser traicionado por los amigos, así como caer en ridículo.

Pero para un viejo eso ya no es tan importante, es peor que me quiten la libertad, y mucho más perder inteligencia sin que sea en cantidad suficiente como para no advertir que me estoy volviendo tonto, que me pongan los cuernos, que me falte valor para el suicidio si es necesario. Lo peor es no tener ideales, no creer en nada.
  Resulta gracioso imaginar a Esperanza grabando un nuevo mensaje, y reconocerme en el anciano de aspecto risueño, bigote blanco y pelo ralo que se mueve haciendo muecas detrás de esa niña adornada como para una fiesta, jugando a ser actriz cuando su único propósito es vender más caro su bello cuerpo. 

-Hola, soy Esperanza. Tengo quince años. Hablo cuatro idiomas, conozco varios lenguajes informáticos de décima generación. Soy rehabilitadora sexual geriátrica, pero querría cambiar de trabajo. No me importa vivir en el extranjero. Me gustaría estudiar las relaciones sexuales en la segunda mitad del siglo veinte. ¿Tiene alguien información sobre esa época?. Si se me envían vídeos, que sean compatibles TWC. 

Esperanza seguro que no leerá más que algunas frases del viejo papel. Tampoco tiene mucho tiempo que perder. Se pintará con muchísimo cuidado las cejas y las pestañas, dará color a párpados y mejillas, pero no tendrá más remedio que acordarse de mí, el vejete encerrado en el asilo que le regaló una sortija y pensar en esos minutos me vienen muy bien, me rejuvenecen muchísimo. Le he llenado el apartamento de trampas.                


(Hay un ruido como de abrirse una puerta. Se oye una voz distante de mujer -Chelo, la secretaria de Arturo Carpio- que parece preguntarle si puede pasarle una llamada de alguien de un periódico. Se distingue al Director General diciendo: "No, que hablen con el Gabinete de Prensa. Mejor, díles que llamen pasado mañana.")