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El blog de Angel Arias

Tertulia en AlNorte: El hecho religioso

Este es el Acta de la Tertulia celebrada el 1 de diciembre de 2004, en el restaurante AlNorte, sobre El hecho religioso”

La tertulia se celebró en esta ocasión un miércoles, aunque inicialmente se había indicado que tendría lugar el día 13, al coincidir el primer lunes de este mes de diciembre con la conmemoración de la Constitución española. Pero “circunstancias sobrevenidas” al moderador –un viaje de trabajo- le obligaron a modificar las previsiones. El cambio de fecha no impidió una fuerte asistencia, cubriéndose nuevamente el total de plazas disponibles, e incluso hubo varios interesados a los que no fue posible admitir. Faltaron tres de los contertulios confirmados, pero es que nadie puede conocer a priori lo que le sucederá con un mes de antelación. 

La noche fue algo lluviosa y, desde luego, fría. Doblemente fría. El moderador abrió la tertulia recordando que el buen amigo y brillante contertulio Paco Ayala-Carcedo no podía estar ya con nosotros. Un cáncer de timo, llevado con resignación y contra el que luchó hasta el final, se lo llevó de nuestra compañía. (Descansa en paz, querido Paco).

 

La tertulia empezó a las 21h30m, y duró hasta las 12h00min. Asistieron: Malén Albero, Mercedes Arancibia, Enrique Badía y su esposa Mechela, María Jesús Bermúdez, Santos Castro, Ramiro Cercós,  Francisco Fernández, José Luis García Sigueró, Teresa Huidobro, Santiago Ibáñez, Hyunsook Kim Lee (Sebastián) y su esposa María, Ricardo Manso, Carmen Masip (esposa de Santiago), Rebeca Meza, Francisco Moreno, Francisco Peña y su esposa Amparo, Maribel Pérez-Leblic y Manuel Vila y su esposa Cachita.

 

El menú fue (a 25 euros, todo incluído):

 Aperitivos
Sopa de pescado y marisco
Pavo trufado acompañado de manzana y pasas
Brazo de gitano con praliné de chocolate
Café, infusiones
Vino Rioja  


El guión provisional fue (se recoge solo como indicación de las intenciones previas a la tertulia):


El hecho religioso: la relación con el Otro
 -
Definición del hecho religioso. Orígenes y evolución. Importancia o interés del tema.
-Las grandes cuestiones de la existencia humana. 
-Historia de las religiones y del pensamiento agnóstico.
-Cultura y hecho religioso. Evolución de las posiciones asumidas frente al Otro.  (p.ej. sumisión, pleitesía, filiación, ignorancia, etc.)
-Análisis de los propósitos, ventajas e inconvenientes de las religiones.
-Depuración y concreción del hecho religioso y de las religiones a lo largo de los siglos.
-Devociones y ritos. El sacrificio como medio.
-Las religiones actuales. La polémica sobre la religión verdadera.
-Las interrelaciones con lo sobrenatural. Intuiciones,  revelaciones, profecías y encarnaciones. Hierofanías
-La religiosidad como modelo de vida.
-El uso de la religión como elemento de dominación y control.
-Laicismo y libertad religiosa. El sentido de la vida: ¿monopolio de las religiones?
-Misterios abiertos de lo humano y de lo divino. La omnisciencia como meta.
-Compatibilidad de las creencias con los avances técnicos y sociales.
-Adaptabilidad y persistencia del hecho religioso. Las religiones flexibles.
-Las sectas.
-La felicidad y la existencia de Dios como incentivo ético.
-La salvación como fin. Otros fines de la existencia humana.
-La confesionalidad de los actores sociales y el laicismo
-El hecho religioso en España. El poder económico y la religión.
-La asignatura el Hecho religioso (confesional o no) en la formación básica.
-Etc. 

La tertulia fue moderada por Angel Arias, quien redacta estas notas.

  

Desarrollo de la tertulia

 1.      Religión y hecho religioso. Etimologías. 

Después de recordar a Paco Ayala y haber dado la bienvenida a los nuevos contertulios, el moderador aclaró, por si hacía falta, que no se pretendía entrar en el análisis de las posiciones religiosas personales, todas respetables por definición. Es decir, no se trataba de discutir sobre la bondad de las religiones y, por supuesto, no tenía cabida la polémica sobre la hipotética supremacía de unas religiones respecto a otros. Se proponía comentar, en cambio, sobre aquellos elementos, tangibles e intangibles, que caracterizaban el hecho religioso y analizar su evolución a lo largo de la historia. Si fuera posible, habría que estudiar también las razones que impulsaron esa evolución. Seguidamente a esta presentación, y justificándose en que sabía, por la conversación que había mantenido antes de la tertulia, que Francisco F. había investigado sobre el concepto de religión, le invitó a que hiciera una primera aproximación a los conceptos.

Francisco F. indicó que la  etimología de la palabra religión no está clara. San Agustín, Lactancio y Servio la hacen derivar de "religio" y "religiare", con el sentido de unir, obligarse, para justificar que “es el lazo de unión, conseguido  con ciertas prácticas, entre el hombre y Dios”. Cicerón, por su parte, la  hace provenir de "relegere", y significaría releer, tener en cuenta algo con atención. Para los romanos, “la religión suponía el cumplimiento de ciertas obligaciones” para con los dioses. Al margen de lo etimológico, recordó que existen multitud de definiciones acerca de la religión, e incluso hizo una referencia a August Comte, quien, como defensor del positivismo, escribió que “la religión era un estadio superado.”

2.      Los fundamentos del hecho religioso. La cultura y la religión.

El moderador agradeció la incursión etimológica, y avanzó por su parte, una posible concreción al término “hecho religioso”, como la historia de la evolución de la religión desde los mismos albores del raciocinio human. Ese germen formaría el núcleo común, seguramente intuitivo, de crecimiento inicialmente con probabilidad deslabazado, que habría evolucionado en las diferentes culturas hasta llegar al momento en que nos encontrábamos.

Santos entendía que el hecho religioso implicaba “por esencia la referencia al Otro o a Lo Otro, como razón última,” la relación del hombre con todo lo que trasciende a la naturaleza humana, y aparece “en tanto en cuanto el hombre se auto-reconoce como un ser limitado”. El hecho religioso tiene un recorrido histórico desde su concepción más elemental, cuando los homínidos toman consciencia de la existencia de una naturaleza exterior y tratan de hacerla favorable para sí,  lo que pretenden conseguir “ imaginando un espejo en el que el ser humano pueda mirarse, para concentrar en él todas las cualidades para superar sus limitaciones.” El hecho religioso concede, por tanto, “un plus a algo sagrado”, unas ventajas al Otro que el ser humano no tiene. Sin embargo, y para no ser tenido por demasiado esquemático, reconoció que en determinadas religiones, el Otro no es único y en algunas ni siquiera está fuera de la persona, pero entendía que estos aspectos podrían ser tratados más adelante en la tertulia.

María Jesús, siguiendo –dijo- a Lévi-Strauss y a su escuela sociológica, dudó de una definición de religión que pretendiera separar nítidamente los conceptos de lo profano y lo sagrado. Ambos estaban entremezclados. Porque, desde el comienzo mismo de la humanidad, “la cultura ha entrelazado lo mágico, lo religioso y lo científico”, que han ido evolucionando y adaptándose según las conveniencias por las diferentes civilizaciones. (ver Nota 1)

3.      Elementos religiosos mínimos. Creencias y religión. El poder.

Angel pretendió que la tertulia avanzase –si fuera posible- por ese camino, para poner de manifiesto la posible existencia de elementos religiosos mínimos (“el germen de lo religioso”) en los más lejanos ascendientes del ser humano.

Ramiro citó algunas referencias de etnógrafos –con nombres  que este cronista no consiguió recoger-, para fundamentar que el hecho religioso “surgía de la consciencia en la indefensión del ser humano,” remontándose incluso a hacía más de 500.000 años, con “homínidos que apenas si vivirían 12 o 14 años, y carentes de estructura social”. Lo religioso surgiría en individuos cuya principal necesidad era comer y que quieren agarrarse a algo externo a ellos (agarrarse en el sentido etimológico de religión), adhiriéndose a lo que esas sociedades nacientes empiezan a considerar como principios válidos. “La religión no surge por creación de la cultura, sino por demanda y necesidad del ser humano.”, como expresan, según Ramiro, los escritos más antiguos de cualesquiera culturas que atañen a las religiones. Posteriormente, al hombre le preocuparía en qué consistía su paso por la vida y trataría de justificar la trascendencia de su existencia. “Las creencias se entroncan con la cultura, son el pensamiento común a cada sociedad”, pero no son cultura. “La religión de los soldados romanos no es la misma que la de los creyentes actuales”, porque han evolucionado para adaptarse a cada momento, pero los elementos comunes son identificables .

Mercedes quiso matizar algunas cuestiones a las que se había referido Ramiro, porque  entendía que “no estaba hablando de religión sino de creencias, porque la religión implica algo estructurado, por primitivo que sea” y, en ese sentido, evoluciona. Seguidamente, Mercedes  vinculó la religión a las relaciones de poder. “Quien tiene conocimientos, del tipo que sea, y especialmente si son científicos”, puede repetir con más o menos éxito experiencias que el resto de la tribu ignora, y tiene el poder. “La religión forma parte de las relaciones de poder, como una estructura más, afectando a la familia, a las instituciones, a todo el Estado.”

4.      Las tecnologías y el hecho religioso

Ricardo interviene para expresar que había que “separar el tema de las creencias religiosas y de las tecnologías”, aunque, según él, todo sea cultura., porque “cultura es todo lo que hace al hombre vivir con mayor dignidad”

José Luis cree que estamos reflejando una idea equivocada sobre cómo vivían los pueblos antiguos. No está de acuerdo en que en la Edad de Piedra nuestros antepasados vivieran inmersos en la ingenuidad, más bien al contrario. Los primeros homínidos viven en un entorno “con riqueza de alimentos, e incluso se acepta que sus dietas eran las propias de comedores de carne”. Para José Luis, la religión “tiene que ver con situaciones de carencia.”, y por eso, no cree que el hombre primitivo lleve en sí el germen de lo religioso. “Las religiones son estructuras de poder” que facilitan o pretenden facilitar el acceso a los bienes y “surgen cuando los bienes empiezan a escasear y tiene que plantearse un reparto de las cargas”.

5.      Los planos individual y social de lo religioso. El papel de la ciencia

Santos propone que separemos dos tipos de argumentaciones, para no hacer excesivamente amplio el debate. La génesis de la religión como tal, sería un posible debate. Pero ha entendido que hoy nos concentraríamos en separar todo lo que no tuviera que ver con el hecho religioso, es decir, con el progreso histórico y la utilización de las religiones. Un buen ejemplo de esa evolución lo tendríamos “en el cesaropapismo (unión entre el poder civil y el papal), surgido a partir de la decadencia del imperio romano que comienza con Constantino” en el siglo IV. Cree, además, que se deberían analizar, separándolos adecuadamente, pero dentro del hecho religioso mismo, “los elementos personales e intransferibles”, surgidos al margen de las instituciones.

Ricardo discrepa de ese planteamiento, al menos en parte. No ve al hecho religioso  como algo personal, sino que tiene una explicación que se enraiza en la propia condición humana, porque al hombre le gusta husmear, necesita investigar, encontrar el porqué de las cosas. Está convencido de que “el hombre primitivo lo pasaba mal”, estaba en una naturaleza hostil que no controlaba,  y,  en consecuencia, se veía en lucha contra el medio. “Lo hemos corregido bastante, pero aún no del todo. Somos mucho más felices, pero aún nos falta bastante por conseguir”.  En la búsqueda irresistible de explicaciones, el hombre “busca la trascendencia y la concreta en Dios”. Pero con los pensadores griegos se consolida el raciocinio, y “la ciencia produce una sustitución de la religión, aunque debe reconocerse que la religión ha servido para estructurar la sociedad”. El avance prosigue, y llegará un momento en que el hombre encuentre la solución a todas las incógnitas por medio de la ciencia, incluída la inmortalidad física. En un defensa encendida, pero simpática, del tecnicismo, Ricardo, hizo un repaso a los grandes avances científicos, hasta la inteligencia artificial, para justificar su confianza en que el hombre encontrará todas las respuestas.

La intervención levantó un cierto escepticismo. Aún admitiendo que el desarrollo científico pudiera encontrar respuesta a todo, “¿cuánto tiempo se necesitaría para llegar a todas las claves?”, preguntó alguien. Y otro contertulio expresó su duda de “¿para qué nos serviría la perspectiva de que todo tendrá explicación racional, desde nuestra existencia finita?”. El moderador incluso apostilló escépticamente que seguramente harían faltan unas cuantas hierofanías (enlaces entre lo natural y lo sobrenatural, incluídas algunas encarnaciones de los dioses que vinieran a darnos un empujón científico) para que los humanos pudieran tener respuesta a todas las cuestiones hoy oscuras.

Esta diferenciación entre lo individual y lo colectivo en el hecho religioso no será ya abandonada en el resto de la tertulia.

6.      La respuesta a la muerte y los ritos. Creencias y religiones.

Manolo opina, en parte de acuerdo con Ricardo, que el hecho religioso “hay que verlo unido con la temporalidad” de la existencia humana, y la religión ha buscado, sobre todo, la solución a la muerte. “Si la ciencia encontrase la solución a la mortalidad, la religión ya no tendría sentido”, a lo que Ricardo confirmó que “estaba plenamente convencido de su propia inmortalidad física”.

Angel quiso poner de manifiesto que el hecho religioso no busca solo dar respuesta a problemas como el de la muerte, porque implica ante todo, una serie de ritos y normas que parecen tener, en muchos casos, otras orientaciones. Justificando su intervención en que en una reunión como esta nadie pretenderá convencer a los demás, sino aportar elementos que ayudasen a comprender la complejidad de los puntos oscuros del debate, trajo a colación nuevamente a Levi-Strauss, para el que la presencia del tabú del incesto en una colectividad es “una certeza de que se está en el plano de la cultura, y, concretamente de la cultura religiosa. Donde hay una prohibición, existirá un poder, un mecanismo de control, y en los casos en que  la prohibición no tiene justificación natural, es muy probable que comience la religión, el mensaje al Otro.”

Mercedes discrepa con cualquier idea de identificar plenamente origen de religión y cultura, porque cree que “la evolución de la cultura puede dar lugar a las creencias, si se mantiene de forma empírica, o a la religión, cuando esas creencias adquieren un formato, con sus sacerdotes, sus ritos, sus dogmas. El origen de ese proceso es, desde luego, la situación de indefensión del hombre frente a la naturaleza, que él pretende corregir.

La reflexión del moderador, tratando de volver la cuestión a “la atractiva idea de que magia, religión y ciencia se combinan, tanto a escala social como individual, para responder a las incógnitas que preocupan al hombre,” no tuvo eco especial en este momento de la tertulia. “¿No es magia –se preguntó- apelar a San Antonio, un modelo religioso, para que nos encuentre unas llaves?. ¿Por qué desestimamos el conocimiento de la prácticamente nula probabilidad de que nos toque la lotería, y sin embargo, hablamos de la corazonada de que nos va a tocar, o porqué tantos jubilados se empeñan en jugar en las máquinas tragaperras?”. Más serio, pretendió que se tuviera en cuenta que estábamos haciendo un enfoque etnocéntrico (desde nuestra propia cultura y formación), en tanto que las cuestiones centrales de lo religioso no eran patrimonio específico de ninguna cultura, lo específico eran las respuestas.

7.      Sentido del hecho religioso

Santos, en este punto,  encontró coherente que comentáramos el “sentido que tiene el hecho religioso”, y sugirió que abandonáramos el camino de lo antropológico, en el que parecíamos tan ricamente introducidos.

Ricardo, seguramente desde el desacuerdo, pero sin manifestarlo explícitamente, recordó que “al hombre lo que le diferencia del resto de los animales es que piensa, y eso le ha servido para cambiar radicalmente el sentido de su evolución.”. Ya no nos interesa la evolución como animales. “El raciocinio le sirvió para organizar la sociedad, y su vida, y hacerlo en cada época de una forma determinada”  A partir de ese momento de raciocinio, el interés del hombre no es predecir su evolución fisiológica, porque el camino se ha invertido, “los sentimientos se han ido sustituyendo por la inteligencia”.  “¿Hacia dónde vamos? Hacia el control absoluto de la razón. La religión no es más que una fase intermedia en esa evolución.”

Carmen M. contestó más directamente a la cuestión planteada por Santos, reiterando que la religión tiene, en principio, su “explicación en la búsqueda de respuestas a lo desconocido. La cultura da diferentes respuestas, explicando la existencia del sol, venerado antes como un ente sobrenatural”, y por eso lo sobrenatural es hoy invisible. Pero la religión “tiene que ver con el poder y su relación con la cultura, porque hay colectividades que tienen intereses expansivos y la religión ha servido para someter a otros pueblos. Es cierto que cuando la ciencia avanza, las explicaciones religiosas van careciendo de sentido y necesidad.” Pero, (la pregunta no fue formulada por Carmen, pero su intervención la dejaba en el aire) ¿hasta dónde puede llegar la ciencia? ¿cómo evolucionarán la religiones, a qué revisiones serán todavía sometidas, para mantener en ellas una cierta coherencia, a medida que la ciencia avanza?

8.      La religión como algo  interior. La religiosidad en lo agnóstico. La trascendencia.

Teresa opina que estamos marginando de la conversación que “la religión es también algo que está en el interior, que nace de la necesidad de buscar algo que trascienda a la propia muerte.” La respuesta a esa cuestión es el motivo principal por el que los poderes políticos la han utilizado y la están utilizando, en la medida en que pretenden tener una respuesta. Porque, indicó, para la sociedad, “lo más importante no es ya el conocimiento de la verdad”, su seguridad. La  religión no proporciona saber genuino, pues no cubre exactamente la necesidad de conocimiento, pero “satisface al deseo de unirse con las creencias a los demás, a la tribu, a las creencias de la colectividad.”

Maria Jesús trae a colación una frase de Gauguin (del que se está realizando en Madrid en estas fechas una excelente exposición panorámica): “Donde hay misterio, aparece la poesía”, asignándole este sentido: “donde hay misterio, surge la religión”. Poesía y religión estaría en la base del comportamiento humano, que, de forma tanto intuitiva  como consciente, explora lo desconocido como algo esencial para ser hombre.

Santiago ve muchos matices en el término religión, que concreta también sustancialmente en dos esferas: la personal y la colectiva. Los puntos de diferencia entre ambos, dependen del poder o importancia social que cada individuo conceda a lo religioso. Para concretar esa idea, propuso que analizáramos la relación entre literatura y hecho religioso. Cuando se estudian las obras de, por ejemplo, los grandes escritores del siglo XIX, (en lengua española) –como hizo uno de sus colegas- se descubren, afrimó, elementos religiosos en autores agnósticos, vinculados a la necesidad de trascendencia. Citó el caso de Rubén Darío, que aunque había hecho público reconocimiento de agnosticismo, en varios de sus poemas demostraba deseos de trascendencia que se situaban en el terreno de los sentimientos religiosos. Desde la coincidencia en que el hecho religioso es “atemporal”, Santiago se preguntó además: “¿Por qué existe lo religioso?”, y aunque no se contesta, subrayó la evidencia de que las estructuras de poder son muy conscientes de esa realidad, para ligar la esfera individual con la colectiva.

Hubo varias intervenciones en las que se pretendió explicar cómo se ha venido produciendo el proceso de expoliación de los sentimientos individuales por los colectivos, que habría encontrado un punto de inflexión en el Renacimiento, y un nuevo escenario con el desarrollo de las tecnologías avanzadas.

9.      La involución del momento actual. Los fundamentalismos

Ramiro pide que se distinga definitivamente entre el hecho religioso desde la perspectiva individual o social. La respuesta a las preguntas de “¿qué somos? o ¿qué proceso genético nos ha llevado hasta aquí?, ¿qué es la Tierra o el Universo?, tienen posibles respuestas o implican preocupaciones diferentes, según cada perspectiva,” y el hombre desde los primeros tiempos ha tratado de encontrar una respuesta admisible, desde ambas perspectivas. “Con el Renacimiento, la humanidad occidental está en situación de desligar sus respuestas de la religión, y 700 años después, la sociedad actual trata de poner a la religión en su sitio.”

Santos, desde esa perspectiva de diferenciar lo individual y lo colectivo, quiso hacer notar que “en el momento actual, se está volviendo al hecho religioso como algo predominantemente individual.” La religión está vinculada a la ignorancia científica de la respuesta a ciertas preguntas básicas, como el sentido de la vida y la muerte, cuya trascendencia nuestra sociedad laica ha negado, desvinculándose por tanto del fenómeno religioso. Esta secularización de la religión se mantiene desde el siglo XVIII, aunque en el momento actual hay residuos de fuerte vinculación de la religión con el poder, que son los fundamentalismos, “lo peor del hecho religioso”. Ricardo completa la idea haciendo ver que los “fascismos y los radicalismos han utilizado la religión o la intransigencia religiosa” como apoyo para difundir e implantar su mensaje de control.

10.  ¿La idea de Dios es consustancial a la naturaleza humana?

Paco P. pide que “desliguemos la utilización de las religiones de la cuestión del Otro”, de la existencia de Dios. Propone que abordemos un aspecto nuevo, el de comentar “si la idea de Dios es consustancial”, es decir, preexistente a la naturaleza humana. La religión, por lo que llevamos ya discutido, es la manifestación externa de las creencias personales, pero “¿el hecho religioso, como conjunto de formas para expresar la creencia en un Dios preexistente, nace de una cualidad propia del hombre?.”

El moderador hizo notar que la pregunta de Paco suponía, “no ya preguntarse si Dios existe,” sino si Dios existe como consecuencia de que el hombre existe, y la cuestión de esa doble contingencia provocó interesantes aportaciones, algunas de carácter privado, que no se recogen aquí, por respeto a la intimidad personal. Francisco F. entiende que la cuestión queda resuelta si se acepta que “la religión pretende dar sentido a la vida humana, utilizando recursos más amplios, en contraposición a la filosofía racionalista, que queda limitada por el recurso a la razón.”

José Luis afirma que debemos tener cuidado al “hablar de la historia de las religiones, como un proceso, porque puede llevar a equívocos”. La idea de la evolución presupone partir de algunas peticiones de principio (el moderador dijo que era evidente que ni nosotros ni los historiadores o etnógrafos que habían estudiado el hecho religioso habíamos estado en los orígenes, pero que entendía que en cada uno de nosotros había restos del proceso). José Luis recordó que en un programa de TV (“Otros pueblos”) sobre una tribu de Brasil que vive en los Amazonas, Luis Pancorbo había destacado que estos indios no tenían religión ni concepto de Dios. Esa singularidad la ligaba a la estructura de poder existente en la tribu. “Eran recolectores de cereales, y los jefes eran sometidos a empresas cada vez más arriesgadas para demostrar su cualificación, con lo que en 2 o 3 años morían”. 

En definitiva, defendió José Luis, “las religiones han ido evolucionando a formas cada vez más complejas como producto de la necesidad” de las sociedades en donde se implantan. En el “occidente hemos plasmado el modelo de religión monoteísta y de naturaleza expansiva”. Pero de los diferentes indicios, cabría cuestionarse que lo religioso fuera consustancial a la naturaleza humana.

11.  El poder y la religión. Religiones expansivas.

Curro, que también está de acuerdo en diferenciar las creencias individuales de la religión, se muestra “sorprendido de que nos sorprenda que el poder intente controlar esa estructura”. Poniendo un ejemplo ilustrativo (como le gusta a hacer, ya que es una de los contertulios que se esfuerza en relajar las eventuales tensiones en los discursos), dijo que “sucede lo mismo que en el fútbol, que pasó de no interesar a nadie, hasta adquirir una dimensión importante, en la que aparecen los Florentino, los Porta y… don Jesús”, quienes han puesto el fútbol “en su sitio” social preeminente. La religión, como “estructura de creencias, igual que cualquier otra estructura humana, acaba siendo asaltada por las esferas del poder“, y, completando la idea, “imponer las creencias al ser individual se convierte en un hecho capital para el poder,” porque si una estructura esencial se sale fuera de control, “el tinglado corre el riesgo de irse al garete”. Algunas intervenciones de otros contertulios se dedicaron posteriormente a puntualizar si el poder y la estructura religiosa se alimentan o no recíprocamente.

El moderador tuvo en esta tertulia algo más fácil su siempre agradable tarea, porque algunos asistentes se hicieron preguntas cruzadas. Santos, por ejemplo, incidió en la importancia de la intervención anterior de Paco P. sobre la preexistencia o no de lo sobrenatural a lo natural, y específicamente, a la misma condición humana. Aunque no por alusiones, Paco intervino nuevamente para plantear que “hemos hablado hasta ahora sobre todo de las religiones, desde las perspectivas semánticas y semióticas, pero, en su opinión, lo importante es poder dilucidar si “hay algo que hace que el ser humano se plantee de forma natural la existencia de Dios” (o de lo sobrenatural). Para Paco, esta cuestión se incardina con lo que en la carrera de Derecho se estudiaba como Derecho natural y ahora se engloba en la Filosofía del Derecho. “El hecho religioso expresa un sentimiento que está presente en varias sociedades, pero no en todas”. Porque “hay religiones –la mayor parte de las orientales- que no son expansivas. Al contrario que en las religiones occidentales, en ellas incluso se limita su estricta observación a una casta privilegiada”, en otras ocasiones se ha restringido su avance fuera de ciertas culturas.  Al final de su intervención, volvió a hacerse la misma pregunta del principio: “La religión, ¿es consustancial a la condición humana?”, precisando que no se trataba de negar la evidente relación entre poder y religión, sino de ir más allá.

Ricardo reiteró que, en su opinión, “el hombre al principio se apoyaba en sus creencias, pero cuando consiguió introducir la racionalidad en sus esquemas, ya no necesita de la religión”, afirmando también que “la religión no es consustancial al hombre, porque la ciencia acabará con el hecho religioso”.

12.  Las cuestiones básicas desde la perspectiva de las “ religiones orientales”

Tal vez era ya tarde para plantearse esta cuestión en la tertulia, pero el moderador pidió a Enrique, que recordara las preguntas genéricas que configuran el hecho religioso. Enrique, que agradeció a “mamá google” el tener una respuesta, manejó diversos papeles, pero expresó finalmente, de forma gráfica, que “desde que existe el primer chimpancé con un dedo de frente, las cuestiones básicas son bien conocidas: quién soy yo, de dónde provengo y cuál es mi final, adónde voy”.

Después de esta vuelta a los orígenes, Angel invitó a Sebastián (Hyunsook) que interpretara desde su cultura oriental lo que estábamos discutiendo. Sebastián dijo que “no quería sacar conclusiones”, y que tampoco “sabía el porqué” del hecho religioso, pero “en la tertulia estamos utilizando demasiado la ciencia. La religión es más filosofía.” Quizá haciendo una pirueta irónica, dijo que “estaba de acuerdo en todo lo que habíamos dicho y que lo habíamos dicho ya todo”. La religión es cultura, creencias, costumbres, ritos…”si la miramos desde una perspectiva colectiva”. Pero Sebastián piensa que hay que mirar la religión “al revés, desde lo individual”. Lo religioso sería, para cada uno, “donde no ha llegado nuestra cabeza”.

13.  Ritos sin religiosidad. La sociedad laica y los ritos.

El moderador retomó la cuestión de las manifestaciones religiosas en la sociedad actual, para exponer que es paradójico que “en una época en la que no es inhabitual que las personas se reconozcan, a niveles privados, como agnósticas o ateas, las manifestaciones rituales de la religiosidad hayan alcanzado el carácter de hecho social, desvinculadas de las creencias.” Puso el ejemplo de personajes públicos (citó ministros y hombres de empresa) que han hecho confesión pública de su filiación religiosa, incluso sectaria, y comentó cómo, por ejemplo, en los funerales católicos de personas que han sido agnósticas, personas relevantes socialmente acuden a la comunión, arrastrando a esa demostración de religiosidad a subordinados y simpatizantes del grupo, que quieren así “hacerles la pelota”. Santos contó otro ejemplo, recientemente vivido por él, en que un oficiante quitó la palabra a un familiar de un difunto de cuya vida estaba haciendo una lectura emotiva, pero manejando con libertad los pasajes bíblicos, desde una posición laica.

Para Paco P. esta apropiación de los ritos religiosos por la sociedad laica tiene su razón en que “no existen ritos sociales para acompañar a los momentos claves del ser humano, y se recurre a los ritos religiosos”. Citó, como ejemplo, “la carencia de un rito social de iniciación a la pubertad, que se cubre con la comunión”, en el rito católica, si bien “el matrimonio laico ha mejorado mucho su ritual”, lo que no sucede con la despedida al difunto, por lo general. José Luis, Mercedes y otros contertulios apoyaron justamente por una generalización del “laicismo, para que la religión tenga todo el respeto que debe tener, pero separada de los rituales sociales comunes, y no absorba ámbitos que le son ajenos”, ya que “los aspectos más sobresalientes de la religiosidad son individuales”. La separación de la religión y lo socio-político, pretendió concluir el moderador, es imprescindible.

  14.  La vuelta atrás del dogmatismo frente al laicismo

Dentro del escenario actual, a Santiago le preocupaba (como a otros), justamente en apoyo de una sociedad laica, el ascenso del fundamentalismo en todas las religiones (particularmente “en las verdaderas”, dijo alguien, con señalada ironía). Esta agresividad puritana no solo se ve en Irán, en Somalia, en Israel, en Argelia, sino en muchos países desarrollados. Entiende que la cuestión inquietante es que algunas estructuras de poder se revisten de religiosidad, trasmitiendo un “impulso de trascendencia”, de superioridad, a sus sociedades. Es una “vuelta a atrás al dogmatismo religioso, y una ignorancia de que en el siglo XVIII, con la Enciclopedia, se produjo un gran cambio en la mentalidad” occidental, por el que se ha pretendido construir una sociedad laica, diferenciando definitivamente los sentimientos sociales de los individuales.

Queriendo anclarse en un pasado ya vencido, “hay estructuras religiosas que no aceptan ese avance”, dijo Santiago, completando la idea con la referencia a un editorial reciente de El País “España, frontera del laicismo”, cuyo contenido vendría a demostrar cómo sigue siendo imposible desligar la manifestación de los sentimientos individuales de las estructuras del poder. Teresa cree que el avance del fundamentalismo se debe a “la ausencia de otro tipo de valores en nuestra sociedad,” lo que provocó la evocación de otras tertulias, en la que hemos debatido que es perfectamente posible “un código ético laico, y de naturaleza universal”. Para Francisco F., “el fundamentalismo islámico se debe a un complejo de inferioridad respecto a la cultura occidental”, lo que no fue aceptado por otros contertulios.

15.  Cultura y religión. La ignorancia respecto al Islam.

Ramiro intervino ahora para destacar que el papel de lo religioso hay que verlo en función de la sociedad en que se está. “Cuanto más culta es una sociedad, menor papel le da a la religión”, y cae en posiciones ridículas e incomprensibles si impone normas religiosas. Las sociedades actuales no tienen el mismo desarrollo cultural, y la posición de las religiones es diferente en ellas. Las sociedades que menos han evolucionado retornan a posiciones fundamentalistas. (Varios contertulios manifestaron su discrepancia, poniendo el ejemplo de Estados Unidos, sociedad evolucionada que involuciona en lo religioso). Ramiro expresó finalmente su crítica a la tendencia a tratar los problemas actuales desde perspectivas religiosas dogmáticas: “¿Qué tiene que ver el tema de los homosexuales con Adán y Eva?”, se preguntó, por ejemplo. También indicó que frecuentemente “los propios padres tienen la culpa de los dogmatismos que se inculcan a sus hijos, al llevarlos a colegios religiosos”.

Este punto provocó algunas intervenciones, entre ellas las del propio moderador, para el que “una buena enseñanza religiosa ayuda a entender el contexto social y proporciona argumentos para adoptar después la decisión personal que se crea conveniente”. Como puso el ejemplo de la formación recibida por la mayor parte de los contertulios, lo que no les impedía haber adoptado posturas diferentes ante la religión, Manolo le indicó que “nuestra educación no es válida para juzgar esta situación, ya que está relacionada con un hecho excepcional, y es que nuestros padres tuvieron una educación laica durante la República”.

Santos no desaprovechó la ocasión, en su nueva intervención, de decir que “tenemos una profunda ignorancia respecto al Islam. No conocemos nada de sus costumbres, de sus valores, de su misticismo y opinamos con absoluta libertad como expertos.” Recordó que “el Islam va desde Marruecos hasta Indonesia”, y tiene muy diferentes modalidades. “Hay que distinguir entre los Hermanos Musulmanes, por ejemplo, de asentamiento específico en Egipto y con una carga fundamentalmente política, de los musulmanes de Argelia, Irán o Arabia…”, para “no hacer un pan con unas tortas”. Hablamos de radicalismo islámico, cuando hay ejemplos de religiosidad que merecen el mayor respeto humanista, y, en cambio “nos parece maravilloso el radicalismo americano”, en donde el grupo dirigente se quiere convertir en salvador de la humanidad, enlazando con el peor judaísmo, o movimientos como el del May Flower y el cristianismo más radical. Otro fundamentalismo específico del que nos lamentamos en la tertulia fue el de Saaron, que pretende basarse en que el judío es un pueblo elegido y defiende derechos divinos sobre la Tierra Santa.

16.  Matar a Buda. Religiones sin Creador.

Ya con el tiempo de la tertulia algo vencido, María Lee pidió la palabra para incidir en que la mayor diferencia que ella encontraba entre las posturas orientales y occidentales, era que “las primeras se orientan a dar respuesta a los porqués, y por ello, son, esencialmente filosofía.” “No hay una sola, como sabéis. Son muchas… taoísmo, confucionismo, budismo, sintoísmo…quizá esta última sea la más conocida porque Japón es grande y en este país está la Mitsubishi, pero no es la más importante”. Pero todas ellas tienen un “elemento común, y es que no son religiones con Creador”. El pensamiento religioso “no se dirige al Tejedor, sino al interior de cada persona “, preocupándose de alcanzar la mayor comprensión de lo construído, pero sin pretender llegar a Dios, únicamente manteniendo la idea de Universo y universal. (Nota 2) Mercedes no se reprimió para preguntar: “¿Existen normas de comportamiento? ¿Sí?. Entonces es una religión, no una filosofía.”

Honshon (Sebastián) quiso ilustrar más la diferencia entre, por ejemplo, el cristianismo y el budismo, indicando que “el cristiano debe seguir un código que Dios le ha mandado, para llegar a él, y ajustar su comportamiento a esa regla”. Por el contrario, “para el budismo, el camino está en uno mismo, hay que volcarse en la búsqueda desde la propia naturaleza, vaciando el corazón y limpiando la cabeza, para ser Dios uno mismo”. “Para ser Buda, hay que matar a Buda”.

Esta intervención, aunque la última, no cierra el debate, ni mucho menos, ni tampoco cabe pretender que sea ni más ni menos importante que las otras. Pero se hacía ya tarde. El moderador dio por finalizada la tertulia a las 12 horas, agradeciendo a todos su presencia y, en este caso, todos se levantaron simultáneamente. Uno de los asistentes se acercó al moderador para decirle que “quizá había que evitar temas demasiado personales en las tertulias, para que todo el mundo pudiera expresarse sin herir sentimientos individuales.” Pero, en opinión de este relator y de otros asistentes que expresaron su opinión, los contertulios habaron con exquisito respeto a las opiniones de cada uno. En este tema, hay que decirlo, como en todos los otros tratados hasta ahora.

17. Próxima tertulia: “El sentido del humor”

La próxima tendría lugar, ya el próximo año, sobre “El sentido del humor”, en principio, el 10 de enero, a la hora habitual. También dejó indicado que programaría otra tertulia sobre “La magia” (quizá por lo poco que se había hablado en esta sobre ella), y pidió a los contertulios que le ayudasen a organizar otras tertulias adicionales: tal vez sobre literatura, música, toros (en la temporada taurina), fútbol, etc.

Madrid, diciembre 2004
AA/AA

Notas 

Nota 1) Entre la extensa bibliografía, este relator se permite recomendar el libro “Historia de las religiones”, de G. Filoramo et alt., traducción castellana de 100, Ed. Hurope, Barcelona, cuya cuarta parte “La historia de las religiones en la cultura moderna”, de Marcello Massenzio, es muy ilustrativa. 

Nota 2) María Lee me hizo llegar, con posterioridad a la tertulia, las notas que había utilizado, y que por su interés para entender una postura diferente de la occidental, recojo aquí (aunque ella me hace notar que no son originales, sino que las redactó a partir de diversos apuntes) :“La idea de causalidad (que especialmente tras Aristóteles) es central en la filosofía occidental, presenta en China un aspecto muy diferente (Cuando hablamos de China nos referimos a la cultura oriental en conjunto, inevitablemente liderada por este antiguo Gran Imperio). Para los filósofos chinos, los fenómenos se suceden por sí mismos, por su propia dinámica, sin la intervención de ninguna causa o motivo externo, sino sólo por la relación entre cada uno con su propia esencia y con el resto del Universo. En consecuencia, no existe necesidad de investigar una causa original para todos los fenómenos, la famosa “causa última” (o primera).En el concepto chino de causalidad, los fenómenos no son sucesivos, sino que están situados uno junto a otro, constituyendo un tejido, un patrón, en el que todos ellos son simultáneos, aunque interdependientes. De este modo, las influencias entre las cosas no se definen por mecanismos de causalidad mecánica o jerárquica, sino por su participación común en el Todo global. Cada cosa tiene un comportamiento particular en un momento dado, no como consecuencia mecánica de cualesquiera actos previos, ni porque esté obligada por una acción de otra cosa anterior o superior, sino que las cosas actúan de una manera específica porque su posición en el Universo en ese momento determinado les otorga la capacidad de actuar. Todas las cosas o eventos individuales son siempre aspectos del conjunto que es inseparable del ser de cada una de ellas, que sólo pueden individualizarse en virtud de su papel o función.El taoísmo es una de las expresiones organizadas de esa filosofía, que no tiene Creador (y que, en todo caso, sería indistinguible de la Creación).  En consecuencia, el pensamiento no se dirige a él, y su preocupación (común con el confucionismo, budismo, etc) es alcanzar una comprensión profunda del tejido constituído por los fenómenos, no llegar al conocimiento del tejedor. Lo que es el impulso del conocimiento de estas filosofías es exclusivamente el deseo de entender las interrelaciones, el patrón que forma el tejido, encontrar el lugar adecuado que ocupa en él y acomodarse a su dinámica, participando armónicamente en su desarrollo. “

Linkweak: Historias de un antihéroe

Linkweak: Historias de un antihéroe

Comienzo hoy la publicación de unas tiras con pretensiones cómicas y críticas, que narrarán la historia, desgraciadamente común hoy en día, de alguien que ha sido despedido de su empresa, sin explicaciones, en una edad entrada en la cincuentena. Mi personaje se llamará Linkweak (Escalón débil), y a medida que avance en la publicación de las tiras, supongo que conseguiré reflejar que es un antihéroe: trabajador, aplicado, pero alguien que nunca ha entendido cómo funcionaba El Sistema, la forma eufemística como todos llamarán a la empresa en donde trabajaba. Una buena parte de sus compañeros y subordinados le aprecian, tal vez incluso le admiran, aunque no moverán un dedo para integrarlo: estaba predestinado a ser el antílope rezagado de la manada.

Tengo que advertir que, como los iré dibujando y publicando más o menos al ritmo en que se me ocurran las historias, puede ser que aparezcan deslabazadas. Habrá que considerarlas en conjunto, para entender lo que significa y representa Linkweak.

 Nota: Linkweak es un imaginario apellido propio de un personaje de historieta americana. Pero lo que le sucede está ambientado en una empresa española; eso sí, con proyección universal. Una empresa cualquiera, me apresuro a decir, para que nadie llegue a falsas conclusiones. Si alguien encuentra parecido con su realidad, significará que habré acertado en la tipificación del personaje.

Convivir con Madrid (Tertulia en AlNorte)

El 4 de octubre del 2004, tuvo lugar en el restaurante en ALNORTE una tertulia sobre Madrid, desde la perspectiva de los que la vivimos cada día. Unas veces con simpatía, otras con desesperación; a veces desde la distancia sicológica del que viene de otras tierras; algunos desde el cariño indescifrable del que la lleva en el alma como patria chica.
Quiero publicar ahora en mi blog, en el día de mi cumpleaños, el Acta de esta reunión.

Un Acta que, como todas las de las casi cuarenta tertulias que ya hemos celebrado en este restaurante, puede encontrarse en la página web: 
www.alnorte.es
 

 Acta de la Tertulia: "Convivir con Madrid"

(4 de octubre de 2004)

Era, sin duda una tertulia debida, y cuya realización había sido propuesta varias veces. Finalmente, nos decidimos a hacerla, conscientes de que, dado lo amplio del tema, quedarían muchas cuestiones por plantear. También se corría el riesgo de que el tratamiento fuera muy subjetivo, y que se cayera en maximalismos respecto a Madrid: o crudamente negativos o ingenuamente favorables. Invitamos a algunos representantes de la vida política municipal, pero no pusimos demasiado énfasis en conseguir su  asistencia, porque no queríamos reconstruir un debate desde posiciones ideológicas, sino recoger la opinión sincera de algunos de los que habitamos en Madrid.

 

A las nueve de la noche está ya bastante oscuro en Madrid. Fuimos veintiséis personas cuantas nos reunimos en la mesa de Alnorte. Podíamos haber sido alguno más,  y habíamos dispuesto inicialmente la mesa de otra forma, para aprovechar los bancos laterales y que todos estuviéramos próximos a la hora de hablar y escuchar. No fue necesario.

 

Al terminar, uno de los recién incorporados comentó que “se notaba que todos éramos amigos y habituales de estas tertulias”. Podía parecer así, pero en esta ocasión, para la mayoría era la primera vez. Que todos se hayan mostrado abiertos y cordiales, exponiendo con franqueza sus opiniones y, en muchos casos, hasta sus vivencias personales, es, sin duda, la agradable consecuencia de que en estas tertulias se crea el ambiente para sentirse entre amigos.

 

La tertulia comenzó a las 21h 40m, y fue moderada por Angel Arias, quien redacta este Acta informal, a partir de sus propias notas.

 

Asistieron: Malén Albero Paya, Fernando Alonso, Lucila Bellido, Maria Jesús Bermúdez, Antonio Carrasco Félix Cristóbal, Anne Cole Fernando Delgado, Mario Fernández (de la librería de Berceo), Irene Formigo, Rubén García María Gasparik, Roberto González Sainz-Maza, José Antonio Heras, Santiago Ibáñez, Carlos Irago, Raul Martín, Pilar Martínez Diz, Carmen Masip, Rafael Monsalve, Maria José Montero, Maribel Pérez Leblic, Román Reyes, Gerald Richlie, Pedro Sánchez Ortega,  

 

Esta vez se eligió un menú de la cocina madrileña, con la intención de centrar también las papilas gustativas en relación al tema a debatir (y aunque algo aligerados para facilitar su digestión nocturna, hubo contertulios que reconocieron que los garbanzos le habían hecho dormir menos ese lunes. Todo sea por Madrid).

 -mollejas y entresijos sobre puré de castañas y  madroños, servidos en tosta
-caldo de cocido con fideos finos-cocido madrileño  a lo clásico con su repollo, gallina y bola de pan y carne
-
torrijas con arroz con leche azucarillos y aguardientecafé o té  

El guión para la tertulia fue: 

1- Ventajas y dificultades de Madrid. Calidad de vida. Evolución reciente

2. Las ciudades satélites. La segunda residencia en Madrid.  "Escapar de Madrid"

3. Una identidad para la capital

4. Los grandes problemas de Madrid: densidad de tráfico, contaminación, ruidos, obras continuas, masificación, despersonalización, distancias, heterogeneidad de los hábitats urbanos, inseguridad ciudadana, inmigración no asimilada, des-urbanización general, suciedad, escasez de zonas verdes, etc.

5. Posibles soluciones para Madrid: desde la política y desde la ciudadanía. (P. ej., mejor planificación de la ejecución de obras de los servicios, control del cumplimiento de los Reglamentos, motivación de los funcionarios y policía, participación ciudadana, acciones de embellecimiento, activación de la vida de los barrios, creación de enlaces para homegeneización de los hábitats, etc.

6. Ideas de futuro para la capital: el Madrid del 2010. Madrid, ciudad terminada, ¿cómo?, ¿cuándo?

  

Desarrollo de la tertulia

 

1.      Origen de Madrid

El moderador propuso, para empezar, que quienes estuvieran más versados en la historia de Madrid, nos explicaran sobre los orígenes de la ciudad. Aunque, como advirtió, el objetivo de la tertulia era hablar sobre el Madrid actual y su futuro, creía que podría ser una manera de “hacer boca”, remontarnos a los orígenes de la criatura.

José Antonio no tuvo problema alguno en aceptar la invitación, y así nos comentó que, de entre las diferentes teorías sobre los orígenes de Madrid, la más aceptada es la que los sitúa como asentamientos junto al arroyo Meaques, que fluye a la margen derecha del Manzanares. (1) La villa Miaccum (que procede de la voz hebrea Miakud, “cercada de fuego”, debido a que las murallas eran de pedernal) debió estar emplazada en lo que es hoy Madrid, y su nombre estaría relacionada con ese topónimo. José Antonio nos ilustró de que hay constancia de que, tras la reconquista,  los visigodos, una vez reconquistada a los árabes, la habían llamado Magerit y se habrían establecido en terrenos de lo que es actualmente la calle Segovia y la terminación de la calle Arenal (si alguien quiere tener más información, puede, por ejemplo, visitar la página http://www.geocities.com/madridvillaycorte/medieval.htm). (ver también Nota 2)

El nombre de Magerit significa “gran abundancia de agua”, lo que justificaría la presencia de numerosos canales, persistiendo aún hoy una toponimia muy amplia relacionada con el agua: Pozuelo, Somosaguas, etc. Desde la perspectiva actual, resulta –siguió comentado José Antonio- paradójico que Madrid sea la única capital de entidad en el mundo que no está asentada junto a un gran río, o junto al mar. Pero es que aunque no existía agua suficiente en superficie, Madrid se encuentra sobre un gran acuífero, y de ahí la gran cantidad de aguas subterráneas, por lo que los habitantes descubrieron que era muy fácil encontrar agua en profundidad,  floreciendo las galerías de captación o “viajes” de agua, y los pozos subterráneos para abastecimiento particular. Había muchos, especialmente desde los terrenos de lo que hoy es Chamartín hasta Cibeles. El crecimiento de la ciudad, forzó la creación, ya en 1856, del Canal de Isabel II , y se resolvió traer agua del río Lozoya. (3)  Félix puntualizó, siguiendo –dijo- a Oliver Asín, que el nombre de Madrid sería el cruce lingüístico de un topónimo mozárabe, formado sobre matrice, que significa “cauce de agua”, y el sufijo -it y otro vocablo árabe, compuesto sobre mayrá, que significa lo mismo. Madrid querría decir, en fin, mírese por donde se mire, "abundante, rica en aguas".  

2. Recuerdo nostálgico del Madrid de los 50/60 del siglo XX. Traperos y Gritos.

 

El moderador invitó a los mayores de la tertulia (que tampoco lo eran tanto, ya que había muy pocos que superasen, y, solo por los pelos, los 60 años) a que contaran sus primeros recuerdos de Madrid. Los reunidos expresaron sus impresiones personales, lo que dió una especial viveza y colorido a esta tertulia. Mario vinculó sus primeros recuerdos a la visión de los traperos, hacia los 50, que describió como un enjambre de carros tirados por mulos o caballos, sobre las 5 de la mañana, marchando hacia Tetuán. Estos carros recogían la basura y los trapos viejos, que separaban luego para su reutilización, y se cruzaban con los que llevaban el carbón para las calefacciones o recogían las cenizas.

 La escena era idéntica, dijo, a la que Pio Baroja refiere en La Busca, cuyo escenario fundamental es el viejo cinturón de Madrid, una zona de chabolas que rodeaba a la creciente ciudad industrial, y en la que vive Manuel, el  personaje central. Mario no solamente se refirió a los carros saliendo por de Madrid por el Puente de Toledo con la basura, sino que evocó  las traperías del barrio de Tetuán, en cuyas instalaciones se criaban cerdos y otos animales, los cuales eran alimentados por los desperdicios, y en otras dependencias decenas de señoras con vestidos de colores pardos o grises, “con grandes pañuelos como los de las mujeres árabes”, seleccionaban los trapos que podían reutilizarse.  Pero lo que Mario presentó como más peculiar de ese Madrid de los 50 eran sus gritos, todos ellos recogidos, dijo, por Ramón Gómez de la Serna ("Los gritos de Madrid / Pregones de Ayer y de Hoy”). De entre todos, y con buena voz, Mario escenificó el de los traperos, “Por trapos, cacharros”, explicando que los carros llevaban loza que, a cambio de los trapos y un dinerillo, eran entregados por los buhoneros a los madrileños.  

Estaba allí también el mielero, (“De la Alcarria, rica, buena miel”, cantó Mario) y a los alañadores, término que tuvo que explicar. “Los alañadores o caldereros eran  reparadores de cacharros rotos, a los que les ponían lañas”, unas grapas de alambre fino para que pudieran reutilizarse. Madrid tenía entonces muchas casquerías, en las que se vendían higadillos, criadillas, entresijos. Mario vivía cerca del canalillo (acequia)  de Isabel II y de la quinta de la Paloma. Recordó también La Sical, la fábrica de ladrillo blanco, hoy desaparecida, y los palacetes que jalonaban la Ciudad Lineal, entre el Puente de la Cea (sobre la carretera de Barcelona), así como el campo de fútbol del Plus Ultra (donde hoy está la Delegación Provincial de Tráfico). Cruzando lo que es hoy el barrio de San Juan Bautista, caminaba por Alfonso XIII hasta Ventas, por una zona con huertas y frutales, en la que los niños cazaban pajarillos con trampas en las que el cebo eran hormigas.

    

3. Madrid en obras. Autovía a Barajas. Los bulevares. El poblachón manchego crece.

 Otros recuerdos que aparecieron sobre la mesa de Alnorte, mientras degustábamos las tortas con mollejitas y puré de castañas y madroños, fueron las huertas del Puente de Toledo y las obras del comienzo de la autovía a Barajas (planificada en 1945 como primera "autopista" española de doble dirección, y que fue inaugurada en 1950. Esa autovía tuvo desde el principio un carril "bici" en ambas direcciones que duró hasta los 70, y resultó muy poco utilizado. Madrid tenía entonces 1,5 millones de habitantes. (Sobre la vivienda en Madrid durante estos años 30 a 50 puede consultarse el trabajo de Luis Enrique Otero Carvajal, con fotografías: (http://www.ucm.es/info/hcontemp/madrid/vivienda.htm#REALIZACIONES%20EN%20LOS%20AÑOS%2040) 

Rafa trajo a la memoria de los nostálgicos y a la sorpresa de los más jóvenes, la realidad de  los bulevares de Madrid, “tan agradables, acogedores para el paseo, con hermosos árboles, como los de la calle Ibiza,” hoy desaparecidos “Mi madre todavía llama a la calle de Alberto Aguilera, los bulevares” (junto a las de Carranza y Sagasta). Los bulevares eran el exponente de la manera como se entendía el urbanismo en la segunda mitad del siglo XIX, y desde esa perspectiva se habían concebido los nuevos barrios del ensanche. Animado también por las evocaciones, Pedro recordó que toda la bajada desde Cuatro Caminos hasta la Castellana estaba empedrada. “Los detractores de Madrid, nos contó,  hablaban de ella, despectivamente como “poblachón manchego”. No les faltaba razón, y a mucha honra. Pedro nos ilustró con que, en efecto, Madrid fue un punto crucial de trasiego de vino y cereales, como lo recuerdan algunas denominaciones de lugares Cava Alta o Cava Baja. El contorno de Madrid se acababa para la adolescencia de Pedro  en el Paseo de Ronda, o, yendo por Ventas, donde la plaza de Toros, y llegaba hasta el Hipódromo situado en lo que son hoy los Nuevos Ministerios, construídos en los 50.

 4. Las rondas. Las afueras de Madrid. 

A la vista de estas referencias, Ángel se preguntó si los contertulios estaban de acuerdo en haber vivido, justamente en nuestra generación, el deterioro sustancial de Madrid. Pudiera ser. Pedro delimitó un Madrid abarcable, situado entre las Rondas (paseo de Reina Victoria, calles Raimundo Fernández Villaverde, Joaquín Costa, Francisco Silvela y Doctor Esquerdo).”Desde el Paseo de la Reina Victoria todo era campo”. El vivía en Cuatro Caminos, en donde había restos de las trincheras de la guerra civil. (Hoy todavía visibles, por ejemplo, en el cerro de las Canteras, en la Casa de Campo).  

El crecimiento constante de Madrid fue cambiando, sobre todo desde el siglo XIX, el contorno de la ciudad ideal. En la época de los “Episodios Nacionales”, que describen el Madrid de 1808, el barrio de Fuencarral, allí donde hoy está la Glorieta de Bilbao, eran las afueras. También eran las afueras los altos del Retiro, en donde Napoleón hizo asentar los cañones para bombardear Madrid y en Chamartín se instaló Napoleón esperando la capitulación de Madrid. Pedro indicó también que en Fortunata y Jacinta se habla de un señor (Juanito de Santa Cruz) que le pone a su querida (Fortunata) un piso en Santa Eugenia, que era zona, por tanto, más humilde. Cerrando su evocación erudita, Pedro asumió la definición de Madrid como cruce de caminos, como reza la canción de  Joaquín Sabina, cantada por Antonio Flores, “Pongamos que hablo de Madrid “, y aunque no la cantó, todos la tuvimos en mente en aquel momento.

5. Límites ideales de Madrid

En la tertulia, fueron varios los que aportaron su conocimiento de la evolución histórica de Madrid. Se habló, por ejemplo, de que El barrio de Tetuán, llamado Tetuán de las Victorias nació como barriada en 1860 cuando se asentaron allí los ejércitos vencedores de la guerra africana al mando de O'Donnell, en memoria de Tetuán y bajo la advocación de Nuestra Señora de las Victorias.  Hoy ese barrio da cobijo a una importante colonia extranjera, y a la mayor parte de los inmigrantes árabes.

Rafa coincidió en señalar esos límites ideales de Madrid de finales de los 50, que contornearían los Nuevos Ministerios, pasarían por debajo del Puente de Vallecas, y llegarían hasta la Ciudad Lineal Por cierto, dijo, “el barrio de Tetuán de las Victorias, creado en los años 20,  para asentamiento de militares”, aún conserva nombres de las campañas de África o de resonancias árabes, como Oudrid, Wad-Ras, etc. Pedro recordó, para nostálgicos, que había excelentes novelas sobre Madrid, contando unas las andanzas del capitán Alatriste (Arturo Pérez-Reverte), o de Fortunata y Jacinta o del protagonista de La forja de un rebelde (escrito por Arturo Barea): este último vivió en Lavapiés en 1907, y de la novela Pedro alabó en especial la primera parte. 

6. La Ciudad Lineal

El moderador, manifestó su interés en que se hablara de la identidad constructiva de Madrid, y expresó su opinión de que el urbanismo de la ciudad había sido iconoclasta, y se había comportado con muy poco respeto hacia los monumentos del pasado. Mario y Rafa se refirieron  entonces del gran proyecto de Ciudad Lineal de Arturo Soria en 1892, concebido como una ancha avenida destinada a revolucionar la vida de la ciudad. Las primeras casas se construyeron siguiendo un eje en dirección a París, pero el proyecto no captó suficientes inversores, y fracasó. Cuando Soria tuvo la idea, había sólo 16 ciudades en el mundo con más de un millón de habitantes.

Mario recordó muchos detalles del proyecto. Esa ciudad ideal se extendería inicialmente a lo largo de una sola vía de 500 metros y dispondría de una calle principal de 40 m de ancho y  vías trasversales de 20 m, constando de casas individuales de varios tipos, adecuadas para diferentes niveles adquisitivos, para evitar la segregación social. Estaba previsto que a cada familia se le asignase una casa, con jardín o con huerta, según los niveles adquisitivos; incluso habría espacio para gallineros.

Mario trajo a la tertulia uno de los libritos, con desplegables, que Arturo Soria imprimió para hacer publicidad de su idea: una joya de bibliófilo, para una idea que había sido del agrado de Le Corbussier y otros urbanistas. María Jesús amplió la referencia al comentar que Soria había imaginado su ciudad  conectada con otras, creando una espina dorsal desde Cádiz hasta San Petesburgo, (y desde Bruselas a Pekín), con fácil acceso por ferrocarril, fiel a su idea de”urbanizar el campo y ruralizar las ciudades”. Le movía, dijo, “la utopía urbanística de que no hubiera especulación, al permitir que las vías principales de las ciudades pudieran crecer indefinidamente. “ Félix apuntó que la Ciudad Lineal nació también como reacción a los recintos cuadriculados que otro madrileño, Cerdá, había puesto de moda en Barcelona.

7. Los años de estraperlo. Campos de fútbol y más luz para la ciudad.

Siguiendo en el uso de la palabra, Félix aportó su recuerdo de su Madrid juvenil: los gritos de la ciudad –los del alfilador, o el botijero, etc- le suscitaban el de otros personajes de su niñez, refiriéndose en concreto a los estraperlistas. El nació en el barrio de Chueca, al que acudían los estraperlistas del pan, que vendían un pan blanco, de trigo y de una sola calidad. El pan de las cartillas de racionamiento, era de tres tipos, todos de pan “moreno” (ahora tan apreciado, pues  es lo que se conoce como pan integral),  y había “barras” de 1ª, de 2ª y de 3ª, según tamaño creciente. Los madrileños se rifaban el pan blanco porque, debido a las restricciones (las cartillas de aprovisionamiento racionaron la cantidad de pan hasta 1952), oficialmente solo se podía disponer de 150 ó 250 g, según casos. Cuando descubrían el trasiego –o el olor a pan recién hecho-, aparecían los guardias que incautaban la mercancía y se llevaban a los panaderos y vendedores.

Félix también iba a ver jugar al Madrid al Estadio Metropolitano, (que llevaba inaugurado desde el 13 de mayo de 1923), en el barrio de Cuatro Caminos, al final de la avenida de la Reina Victoria, hasta que en 1966 fue inaugurado el Estadio del Manzanares, ("Vicente Calderón").  El Madrid jugó en el Metropolitano, mientras duraron las obras de su nuevo estadio, el Chamartín (hoy Bernabeu),  inaugurado en 1947). Félix se veía en caminata a la Plaza de San Juan de la Cruz desde Cuatro Caminos, acompañando a su padre, por los terrenos que hoy son de Azca, yendo hacia el Chamartín. Muchos más datos y circunstancias de ese Madrid que crecía sin parar, aportó Félix. Desde las carreras de motos (deep track) a los partidos en un campo de fútbol de tierra en Guzmán el Bueno, en el paraje que llamaban el Cerro del Pimiento. Fernando, a principios de los 70, vivía en un Colegio Mayor, que estaba al principio de Moncloa. En los 68, electrificaron las farolas, que antes eran de gas, aunque seguía pasando un farolero para encenderlas.

8. Madrid, ciudad circular

Resultó especialmente interesante el comentario de Félix respecto al crecimiento de la ciudad, que vivió desde dentro, como funcionario, (fue responsable desde el 67 de las Infraestructuras en la ciudad). Eran los momentos del desarrollo de las rondas de Dr Esquerdo, Francisco Silvela, etc. Siendo alcalde de Madrid Carlos Arias, se modificó el trazado de la calle de Arturo Soria, que “tiene un trazado sinuoso para eliminar el menor número posible de árboles de gran porte con una idea, entonces casi pionera, de respeto al medio ambiente, y en un tímido intento de diseñar una vía-parque.”

En ese momento se quería para Madrid, en una idea que sigue vigente, una tipología de diseño radial, siendo la M-10 la circunvalación formada por Alberto Aguilera, Sagasta y los bulevares, la M-20 la línea de Reina Victoria, Francisco Silvela y Dr. Esquerdo, que se completó con un círculo exterior, la M-30, al que seguirían otros.

9. Visiones de no madrileños. Madrid, ¿cómoda para vivir?

No fueron solamente los madrileños quienes intervinieron. Anne nos contó que había nacido en México,  y que cuando llegó a Madrid, acostumbrada a una ciudad grande y caótica, el lugar le pareció encantador, con sus paseos y terrazas. Era el año 75. Había multitud de “coches pequeños y graciosos”(el 600) que contrastaban con las cucarachas (los Volkswagen), que empezaban a llenar México DF y que a Anne le resultaban “más feos y grandes”. Madrid le conquistó, “era la ciudad en donde deseaba vivir, llena de sentido del humor y con mucha seguridad, en donde una mujer podía andar sola por la calle”. En sucesivos viajes, vió sin embargo a Madrid cambiar, y mucho. Aumentaron los coches, creció la inseguridad y aumentó la contaminación. Pero sigue siendo “la ciudad en la que le gusta vivir”, aunque se lamenta de que la vida se ha acelerado mucho, y que el parecido con México se fue acortando.

El asunto de la seguridad suscitó a María una figura que echaba de menos, y en lo que estuvieron de acuerdo otros contertulios: los serenos, acompañando las noches,  vigilantes de lo que pasa cuando los demás duermen (“y, además, asturianos” dijo alguien)Otro desplazado a Madrid, Santiago, nos contó también su impresión, cuando llegó desde París, a la que se había marchado desde Asturias. Paris le parecía “más habitable, menos caótico” que Madrid que, con todo, resultaba más entrañable. La gente jugaba en la calle, y había pocos coches, por lo que se podía recorrer la ciudad sin problemas. Recordó el metro abarrotado, en donde los cuerpos se amontonaban como sardinas. Después, vivió la “parisinización” rapidísima de Madrid, desde los 80, paralela a las demás ciudades españoles. “No sé si hemos ido a peor con la modernización”, concluyó.

10. El transporte público. Metro, tranvía y carriles-bici

Malen recordaba bien su primer contacto con el Metro: “en los sesenta, la gente iba con el codo por delante diciendo “paso que mancho” y hasta había quien llevaba un alfiler para hacerse sitio y, sobre todo, mantener a raya a los amigos del manoseo”. Ella llegó desde Santiago de Chile, y encontró la ciudad más sucia que aquella, y con un fuerte olor, aunque más iluminada. También le impresionaron los continuos asaltos verbales; “era imposible pasar  delante de un grupo de hombres sin que te dijeran algo, y, además, se acercaban mucho”.

Invitada a que recordara algún piropo de la época,  le vino a la memoria “Estas más buena que un cocido”, justamente en el momento en que los camareros de Alnorte se acercaron con el plato principal.
Antonio vivía en su infancia en Reina Victoria, y había un tranvía pendular que daba una y otra vez la vuelta, con  capacidad para “40 personas y dos guardias”. Otros tranvías de grato recuerdo eran los que iban a la Ciudad Universitaria.

Junto con Félix, rememoró el Pepe y el Paco. Pasaban por encima de los Reyes Católicos, y cuando estaban sobre el puente, los estudiantes botaban en el Pepe, cimbreándolo. “Era peor con el Paco, porque nos movíamos hacia los lados. No éramos conscientes del peligro.”
El crecimiento de Madrid, en la época moderna, tuvo, como en otras ciudades, una base fuertemente especulativa. Félix recordó que la primera línea de metro, (en 1919) que unía Sol y Cuatro Caminos  surgió con una base puramente mercantil, uniendo el centro de la ciudad con los descampados de lo que serían los barrios de Tetuán o Vallecas; la corporación, cuyos accionistas eran tres hermanos guipuzcoanos (los hermanos Otamendi) fue creada como Compañía Metropolitano Alfonso XIII" y se urbanizó la calle Reina Victoria para ubicar en ella las cocheras.

Lucila echa de menos la posibilidad de circular con bici por Madrid, como en Amsterdam o Copenhage. No le valieron los argumentos del mucho desnivel que opusieron otros contertulios (más de 200 m entre zonas). Su ciudad ideal es Zürich, tanto porque tiene un tamaño adecuado (700.000 habitantes), como por la consideración hacia los peatones, vayan en bici o andando, y eso que tiene fuertes desniveles, pero entonces puedes subir sin problemas con la bici al tranvía o al autobús. Se piensa en los peatones, no solo en los coches. Sería fácil, dice, establecer zonas en Madrid con carriles bici (márgenes del Manzanares, la Castellana desde Plaza de Castilla a Atocha, y de ahí hasya la Glorieta de las Pirámides, etc). Aquí “todo son dificultades”.

11. El carácter de los madrileños. La agresividad de la gran ciudad

Rubén estuvo viviendo en el extrarradio (Villaviciosa de Odón) hasta los 17; incluso no conocía el centro de Madrid hasta entonces.  Estuvo viendo en el extrarradio de Madrid y no conocía el centro. Juzga el carácter de los madrileños como “acomodaticio”, y defiende el valor añadido de quienes han venido de fuera de Madrid. Contrariamente a lo que cabría esperar de una ciudad de aluvión, al madrileño no le gustaría salir de la ciudad, no quiere vivir en otros lugares.

Quizá esta intervención abrió el fuego contra Madrid, que duró algunos minutos en la tertulia. Irene había venido a Madrid a los 3 años, y vivió en la Ciudad Lineal (cerca de la calle de Alcalá). Su recuerdo del ambiente del colegio religioso al que la llevaron, está unido a la “maldad y mala educación de los madrileños” con los que, para su desgracia, se topó allí. Le parecía entonces muy adecuada la denominación de “chulapones”, en el sentido de gentes que se creen el ombligo del mundo y están, sin embargo, corroídos por la envidia. Completó su visión personal de la época con patios de vecindad vocingleros, trapos sucios, faltas de respeto. Descubrió que “el hombre es un lobo para el hombre”.

Pero esas impresiones negativas sobre Madrid tuvieron su contestación en la misma tertulia. Para empezar, algunos dijeron que estábamos juzgando Madrid olvidando que en esa época a la que nos estábamos refiriendo fundamentalmente, en toda España había pobreza, miseria y desconcierto. Félix asumió con resignación la contradicción que pesa sobre el madrileño. “Unos se llaman pijos y capitalinos y los otros les llaman paletos, cazurros y  catetos; es la permanente tensión entre lo rural y lo urbano.”.

Otros contertulios trataron de poner las cosas en su sitio, defendiendo que los madrileños son amables y tolerantes. Eso sí, echaron de menos en la evolución reciente de España la pérdida de la asignatura de Urbanidad, un cuadernillo rojo que fije las reglas del juego. Además, “la ciudad genera agresividad. Es la trampa de todas las grandes capitales, llenas de objetos que se mueven continuamente, con ruidos, olores, etc, que forman una agresión permanente contra la población”.

12. Huir de Madrid. La sensación de libertad en Madrid.

Sin embargo, como hizo notar Félix,  Madrid, en los últimos veinte años, apenas ha aumentado la población. Hasta la aparición de la emigración, que incorpora casi un millón de nuevos habitantes a Madrid, la ciudad estaba envejeciendo. “Los jóvenes tienen difícil hacer proyectos de futuro, precisamente por esa sensación de incertidumbre y cambio permanente que tiene Madrid, con el riesgo de llegar a anular la vida como proyecto personal dejándola al socaire de todo lo ajeno.”. Pero llamó la atención de que “la pérdida de calidad de vida de Madrid no está ligada tanto a la contaminación física, al medio ambiente,  como a la contaminación moral y a la falta de libertad”. Esta sensación de angustia, de estar atrapado, es lo que provoca la necesidad de huir de Madrid, como sea. De aquí viene la obsesión por buscar una segunda residencia fuera de Madrid, o vivir en las afueras.

En la intención de contornear la formación del moderno Madrid, Mario  afirmó que se debe tener en cuenta que en los 60 y 70, al caer la referencia de Londres como centro de libertad, emerge Madrid, que se convierte en el lugar preferido de los hippies, de la movida, que lo ve como ciudad ideal para convivir en libertad. El mayor valor de Madrid en esa época, y, desde luego, también ahora, pasa a ser su facultad para hacer pasar a la gente desapercibida. “. La gente que viene de los pueblos persigue el anonimato de la ciudad, al que ve como una ventaja frente al continuo control que se ejerce en los pueblos”. Contó, como apoyo, la anécdota de un cura de pueblo, conocido suyo, que se felicitaba de que en Madrid era un desconocido y podía hacer lo que le venía en gana, en tanto que para los del pueblo en donde tenía la parroquia era siempre “el señor cura” y era vigilado en todos sus  movimientos.

Carmen dice que cuando llegó a Madrid, no le gustó estéticamente La percibió, en cambio, como una ciudad con un contacto más sencillo, más agradable. Pero con el tiempo, con la democracia (dijo algo enigmáticamente), con su expansión, perdió parte de sus atractivos, de personalidad, se vulgarizó. Santiago, que fue profesor durante varios años en una población de la periferia de Madrid, de apenas 10 ó15000 habitantes, contó que un alumno le había pedido por favor que le aprobase, ya que ”la vida en el pueblo le angustiaba y quería ir a estudiar a Madrid, que era la libertad.” Eran los principios de los 80, y Madrid, desde fuera, se seguía percibiendo como una ciudad abierta y libre. La pérdida de esa libertad la asocia María José, sin embargo, al aumento de la densidad de población y al crecimiento de la ciudad, que obliga a fuertes desplazamientos, con consumo banal de tiempo, que mucha gente no sabe aprovechar. No cabe concluir, sin embargo, que el madrileño se sienta más desgraciado, ya que dijo haber estado analizando las estadísticas de suicidio y las cifras de la gente del campo son superiores.

13. Madrid huele a ajo, pero, sobre todo, a especulación.

Román Reyes (que afirmó estar sprachloss), llegó a Madrid en el 68, ya con 25 años. Le sorprendieron también los olores de Madrid, lo que en Canarias no se hubiera planteado. Como dice Victoria Beckhan, “Madrid huele a ajo”, Le llamaron la atención de Madrid los bares oscuros de la cadena Mairena, los prostíbulos, la capacidad de adaptarse que daba Madrid, sentirse con los colegas, una nueva Sajonia o Rojonia. Después la vió convertirse en Especulonia, pero es posible relacionarse con gente maravillosa que no pierde la sonrisa aunque luche por terminar el mes, que habla de fútbol como si le fuera en ello la vida. Madrid sigue resistiendo, aunque haya cambiado mucho políticamente, y si plantee –o no- si es posible continuar así.

Habló de la especulación y del mercado de alquileres, de los precios caros, de los falsos precios para seleccionar unos u otros inquilinos, de la introducción de nuevas variables en la ciudad con las que no se contaba.
“En la Facultad de Políticas se matriculan cada año 1.500 alumnos”, dijo Román, y nos seguimos rigiendo por los Estatutos de 1943, cuando las necesidades son otras, la política necesaria para la ciudad y para el país es diferente. “Antes Madrid era la capital, la ciudad de acogida”. Hoy, todo es diferente.

Para Carlos, “la inmigración hace parecer similares a Madrid y a Londres”. Es la apertura del mercado, con su influencia destacada en la forma de vivir, la que ha uniformizado las cosas. Vivió en varias ciudades, tan diferentes en principio como Nueva York, Caracas o Madrid; en los 60, Madrid le pareció más bien pequeño, y con mucho encanto “Recuerdo la House of Ming, inaugurada en 1965”, y cómo la ciudad se transformó a un mayor ajetreo, una mayor sensación de vitalidad.  

14. Una ciudad demasiado grande.

Nuevamente, Anne quiso señalar la especulación, como una característica actual de Madrid. “La estética actual de la ciudad, es producto de la especulación.” Un crecimiento que, en su opinión, nunca fue coherentemente dirigido ni ordenado, desde que pasó a ser capital en 1561.

María Jesús ve un prototipo actual de crecimiento especulativo en San Chinarro, “tomado de Avila, carente por ahora de medios adecuados de comunicación, que tardarán tal vez en aparecer 8 o 10 años, y que acabarán generando más incomodidad y violencia para Madrid, porque cuando hay un desarrollo de ese tipo se abona el terreno para la marginación y la delincuencia. Este tipo de construcciones innecesarias solo generan bienestar para sus constructores “
Una ciudad demasiado grande se hace más agresiva y genera tensiones a sus habitantes.  Varios contertulios (sino todos) estuvieron de acuerdo en apoyar ciudades más manejables, proponiendo, como María Jesús, limitar el crecimiento de las ciudades a 800.000 habitantes, y, en el caso de Madrid,  desarrollar las ciudades próximas, como Avila, Toledo o Salamanca.

15. Madrid no es ya la capital del Reino

Román Madrid cree que Madrid ya no es la capital del Reino, y ha de sacudirse de ese hándicap. Encuentra numerosos ejemplos. Uno de ellos, demostrativo de la actual situación política de Madrid, que el alcalde de Madrid y antes Presidente Regional, tenga que pedir al Ministerio de Fomento que lleve el AVE hasta la Nueva Terminal de Barajas, y la polémica sobre la duplicidad de infraestructuras en Madrid que llevaría la cuestión hacia los justos términos de que Madrid debe encontrar su camino por sí misma, sin sentirse ya exclusivamente centro de España. Madrid, se concluyó en este momento de la tertulia, ha perdido buena parte de sus señas de identidad, y tendría que buscar otras señas desde la nueva situación de la ciudad en relación con el resto del país.

16. Poder para los distritos. Potenciación del centro turístico.

Félix aporta una información para la reflexión, y que concreta así “Madrid tiene 21 distritos. Creo que a las ciudades hay que medirlas por número de centros de decisión y de gestión ciudadana, no por número de habitantes. La media por distrito será de 150.000 habitantes, cifra que sólo es superada en la comunidad de Castilla- León por Valladolid, y a la que solo se aproximan a León y Salamanca. La Comunidad tiene, además, pueblos de más de 150.000 habitantes, como Móstoles, y muchos otros - Leganés, Getafe, Fuenlabrada, Alcalá de Henares, Alcorcón, etc- , además de todos los que tienen entre los 50 y 100.000 habitantes (Torrejón, Alcobendas, Parla, Coslada, etc”.

 

La propuesta de Félix, compartida por los contertulios es que, conservando la mínima coordinación en los servicios generales, cada uno de esos 21 distritos disponga de un presupuesto independiente. De esta forma se garantizaría la creación de 21 centros efectivos de actividad ciudadana, y que las decisiones se tomaran en relación con lo que necesita cada distrito. “Madrid, dijo Angel, debería funcionar como varias ciudades conurbadas, con sus centros y atractivos individualizados. El distrito centro debe potenciar su identidad como objetivo turístico”. Un atractivo verdadero, con aumento de la seguridad ciudadana, con creación de atractivos, y eliminación de la suciedad y de la marginación que son visibles por doquier.

Surgieron algunos ejemplos, también, de las consecuencias de la falta de proyectos urbanísticos para las poblaciones de los alrededores de Madrid. Alcorcón es la población de suelo más barato, y actúa como foco de atracción para los más jóvenes, que tienen menos medios, por lo general. Aranjuez, a pesar de su proximidad a Madrid y su magnífico entorno, careció de un plan de ordenación hasta hace poco.

17. Ciudad de placas. Ciudad dormitorio de España. Nuevas Identidades.

Raul tiene 38 años, y tuvo una intervención de fuerte carga emotiva: “Estamos hablando desde hace dos horas de algo que no existe.” Hablamos de Madrid como si fuera una hermosa ciudad, con conjuntos arquitectónicos notables, y es falso. Madrid es la ciudad de las placas y de los despropósitos urbanísticos: “aquí estuvo tal edificio”, “aquí, se ubicaba la casa donde vivió fulanito”, “aquí estuvieron las murallas”, etc. La arquitectura histórica de la ciudad está perdida o deteriorada. (4)

“Hace 50 años, las calles de Madrid no tenían que envidiar a las mejores calles de Paris.  Hoy la plaza de Chamberí parece más bien el paseo marítimo de Alicante.” Y se preguntó: “ ¿Cuál es el himno de Madrid, alguien lo conoce?. ¿Quién asume la bandera de la ciudad”. En otras ciudades, cada nacido en ellas la reconoce como seña de identidad, hoy pocos se sienten identificados con Madrid. Madrid no es el Real Madrid.
Fernando, que confesó tener 29 años, dijo “estar encantado de esta clase de Historia.” Nació en Madrid, pero se marchó a los 6 meses, y aunque estuvo solo 4 años en Asturias, se considera asturiano. Es de lo opinión de que los “políticos han acertado con el eslogan publicitario de Madrid: Si vienes a Madrid, eres de Madrid”, porque también se siente madrileño por tener trabajo en esta ciudad. Y avanza una idea. “Madrid es la ciudad- dormitorio de toda España”. Aquí se está para trabajar, para asistir a convenciones, para hacer política o trabajar en una empresa. Pero el fin de semana, todos los que pueden huyen de Madrid, para ir a sus casas. “Utilicemos Madrid para lo que se ha convertido, como dormitorio. Para vivir, otros sitios”

Esta provocadora afirmación abrió las carnes a más de uno. El moderador dijo que él, como otros que iban entrando en la tercera edad, quería un Madrid para vivir, agradable, en donde no hubiera que coger el coche para disfrutar de una vida mejor. Pedro comentó también que era imposible no contar con un modelo para la ciudad, y que había que seleccionarlo en relación con lo que nos gusta y nos disgusta. El, que conoce una buena parte de las ciudades de Latinoamérica, propuso una especia de cuestionario para elegir la ciudad ideal: “¿Me gusta la especulación? No. ¿El transporte público? Sí. ¿La ubicación de los colegios y hospitales próxima a mi residencia? Sí. ¿La máxima seguridad? Sí. ¿Un agua y servicios de calidad? Si, etc.”

Román fue quizá algo escéptico. “Sí, puedo definir lo que me gusta, pero hay siempre gente a la que le gusta de otra manera, y vota. “ O gente que tenga otra percepción del Madrid idóneo. Ahora, Madrid tiene muchas cosas que nos gustan, pero ¿quién defiende que siga siendo así?. ¿O que se corrijan las cosas que parecen mal hechas?. Fue en este momento cuando surgió el nombre de Tierno Galván, a quien algunos calificaron como un gran alcalde, y otros, como “ya será menos”. Como no se ofrecieron ejemplos para justificar las razones,  queda aquí hecho únicamente el registro de las discrepancias.

18. Madrid, la inacabada. Planificación de las obras.

El tiempo de la tertulia llegaba a su fin, y el moderador invitó a que quienes aún no habían expresado su opinión, se refirieran a la situación de Madrid como ciudad permanentemente inacabada, con obras continuas y sin aparente planificación, por las que se levantan una y otra vez las aceras y las calles. Abusando de su posición de provocador, invitó a Roberto, que trabaja para Iberdrola, a que explicase si existía una coordinación entre las empresas de servicios de Madrid. Para Angel la zona centro era un ejemplo patente de la descoordinación que existe en los trabajos que se hacen sobre Madrid, una ciudad de vallas, zanjas, agujeros, andamios, huecos, anuncios sin interés, cachirulos, bolardos, etc. “Una falta, dijo, permanente de falta de respeto hacia el vecino.”

Roberto contestó como pudo, empezando por explicar que lleva 4 años en Madrid. Nació en Bilbao hace 30 años, y encuentra que Madrid acoge bien aunque no es fácil hacer amigos, pero tiene otros alicientes que la hacen acogedora, aunque manteniendo un carácter impersonal. “Es cierto que en Madrid se hacen muchas zanjas, pero es debido a que están continuamente apareciendo necesidades que deben cubrirse”. Después de afirmar que la planificación global no es fácil en una ciudad tan compleja,  aprovechó para apostillar que “no estaba de acuerdo con lo que se había dicho del tema de San Chinarro, y que lo que sí le parecía necesario era recuperar la zona más antigua de Madrid”.

19. Filósofos para Madrid. La M-30 y el trasvase del Ebro. El gobierno de la ciudad.

En eso sí estuvieron de acuerdo todos los contertulios. Hay que recuperar el atractivo turístico del centro de Madrid, incluso en la línea de realizar reconstrucciones historicistas. Félix expresó una confianza plena en los técnicos y una paralela desconfianza en el quehacer de los políticos. “Madrid tiene buenos técnicos, y algunos excepcionalmente bien preparados”. Esto no se compagina con la formación de los políticos, demasiado encorsetados por las instrucciones de sus partidos y poco preparados, por lo general, para realizar el papel de gestores.

“Deberían de gobernar los filósofos”, dijo Félix, parodiando a Platón. Tampoco se cuenta con la participación del ciudadano, de la que hasta entonces no se había hablado en la tertulia, en relación con Madrid. No se le informa adecuadamente. “La opción de soterrar la M-30 costará igual que el trasvase del Ebro, unos 800.000 millones de Ptas, y con sus 30 puntos de actuación creará un caos absoluto de la ciudad en los dos o tres años próximos, que no se ha planificado”. Los políticos se mueven por otros condicionantes distintos del bienestar de los ciudadanos, y no hacen caso de sus asesores. “Hay que gestionar la demanda –como se hace con el agua, por ejemplo-, que es en este caso el tráfico, y agotar todas las posibilidades imaginativas de movilidad, de acuerdo con las necesidades futuras, antes de optar por sucesivas inversiones.”. Se debe sopesar la rentabilidad económica y social de cada obra. “. Cuando se termine la M-30, puede estar ya saturada”. (5). Y es que en Madrid, como apuntó Gerald, “mandan los constructores”... y las ambiciones políticas de carácter megalómano.

En fin, Reyes propuso incorporar el modelo conocer el modelo alemán a la gestión municipal, distinguiendo el Burgermeister (alcalde) del Technische Geschäfsführer (gestor de los servicios técnicos).

20. Próxima tertulia: “La creatividad y la locura”, 8 de noviembre 

Se hacía ya tarde, pues la tertulia caminaba al filo de las 12 de la noche. El tema estaba en uno de sus momentos álgidos, pero fiel a la norma, el moderador anunció la hora, y pasó a proponer el tema de la tertulia siguiente. Aún sin definir plenamente el título, comentó que algunos amigos le habían manifestado interés en que se hablara sobre las distintas formas de locura, particularmente como motor de la actividad creadora, -locos egregios- e incluso como una de las “puertas para escapar de este mundo”.

Sería algo así como “La creatividad: genios, sabios, locos, artistas...” Indicó igualmente que otra de las tertulias próximas trataría sobre “Religión, y la conexión con el Otro”. La tertulia comenzará a las 21horas 30 min y, puesto que el día 1 de noviembre, primer lunes de mes, es fiesta, se traslada al 8 de noviembre.

AA/aaOct. 2004

Notas 

1) Había otras fortalezas junto a Madrid, para la defensa de la Sierra Sur del Guadarrama -Buitrago, Uceda, Talamanca. Con anterioridad al poblamiento árabe hubo un asentamiento visigodo y el arroyo matriz podría ser el antiguo Arroyo de San Pedro que discurría por la actual calle de Segovia.
Madrid sería e lugar donde abunda la mayra, es decir, la madre de agua. En época musulmana la ciudad tuvo dos nombres, el latino Matrice, que seguía siendo utilizado por los mozárabes, y el árabe Mayrit. El nombre actual sería un híbrido que habría seguido la evolución: Magderit, Maydrid, Maiedrid. 
 

2) Con la dominación árabe empieza la importancia de Madrid. Inicialmente, Toledo sería la ciudad más importante de la Meseta y, para defenderla, se creó una atalaya a orillas del Manzanares, en la colina que hoy ocupa el Palacio Real. .A finales del S. IX el emir Muhammad I (852-886) funda la ciudad de Mayrit como una almudayna (fortaleza). Parece que este emir simplemente amuralló un recinto anterior, seguramente visigodo, (o más antiguo). La combinación de agua y pedernal dió nacimiento al emblema "fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son" al que hace referencia el mural de la Plaza de la Cerrada.  

3) Cuando los "viajes" no fueron suficientes para abastecer a la población, hubo que recurrir a aguas superficiales, algunas lejanas (El Lozoya y  el Jarama), ya que el río Manzanares era insuficiente. El agua de Madrid tiene fama por su calidad. A mediados del siglo XIX Madrid sufrió una grave crisis en el abastecimiento de agua. Los  "viajes de agua", eran insuficientes para una población des 220.000 habitantes. Había entonces más de 700 fuentes desde las que más de mil aguadores se encargaban del reparto a domicilio. Juan Bravo Murillo, entonces Presidente del Consejo de Ministros, fue el artífice de la solución , proyecto que sus contemporáneos calificaron de "ilusiorio". En 1851 se publicó el Real Decreto por el que se aprobaba la traída de aguas a la capital a través de un canal derivado del río Lozoya que llevaría el nombre de Canal de Isabel II, Reina Gobernadora. Se construyó un canal de 77 km hasta Madrid y el 24 de junio de 1858 llegaron las aguas del Lozoya a una fuente instalada en San Bernardo, enfrente de la Iglesia de Montserrat. Ese fue el comienzo de la modernidad para Madrid. En la actualidad el Canal de Isabel II abastece cerca de 5 millones de habitantes de la Comunidad de Madrid, más de 550 Mill de m3, con agua de siete ríos de la Sierra de Guadarrama: Alberche, Guadarrama-Aulencia, Guadalix, Manzanares, Lozoya, Jarama y Sorbe, además de utilizar los principales acuíferos de la Comunidad. El Canal gestiona 14 embalses siendo el de máxima capacidad el de El Atazar, con 425 Mill m3

4) Mucho se ha perdido, a veces inexplicablemente. En 1868 se destruía la iglesia más antigua de Madrid, de Santa María de la Santa Cruz, cerca de la iglesia de San Nicolás (que pasó a ser la veterana), en la zona en donde se ubica el restaurante Alnorte. El objetivo: ampliar la calle de Bailén. Hoy, una placa y cuatro piedras recuerdan el edificio, del que se conservan solo multitud de fotos. El barrio de la Puerta de la Vega, conocido por los planos de Witt desde 1635, y reflejado también en fotografías de finales del XIX, conservaba todo su aspecto medieval, arrasado sin piedad en 1885, cuando se decidió ubicar en el solar la Catedral de la Almudena, neogótica.

5)Uno de los tramos que pretende ser soterrado, mediante la apertura y cubrición de zanjas en combinación con el trabajo de grandes tuneladoras, es el que transcurre actualmente junto al río Manzanares, desde la Avenida del Marqués de Monistrol hasta el Nudo Sur, con una extensión de 5,5 kilómetros. Este lugar, denominado «Terrazas del Manzanares», está declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de «Zona Arqueológica» (Decreto 113/1993, de 25 de noviembre).

Tertulias en ALNORTE: Empresarios y política

  

El 5 de junio de 2006 celebramos en el restaurante AlNorte una tertulia sobre el tema: "Empresarios y política", cuyo Borrador de Acta es la siguiente. Algunos de los asistentes no han manifestado aún la aprobación del Acta, por lo que se suprimen los nombres de los intervinientes.

  

No estuvieron todos los que habían comprometido su asistencia (ya se sabe que, a última hora, puede surgir un imprevisto, o, sencillamente, nuestro anunciado contertulio se olvida de mirar su agenda o se le va el santo al cielo). No pretendemos con las tertulias de AlNorte sentar cátedra ni apoyar ningún dogmatismo, sino pasar un rato agradable mientras cenamos. Y lo compartimos con los que no han podido asistir, sean o no habituales contertulios, aunque nunca los hayamos conocido incluso. Porque los temas se abordan con seriedad, con dinamismo, con un punto de originalidad improvisada. Nada más lejos que querer sentar cátedra en lo que nadie ha preparado de antemano. Pero sí sería agradable conseguir trasladar en estas actas la frescura y la inmediatez de los que hablan.

 

La tertulia comenzó a la hora anunciada, en el agradable ambiente del aire acondicionado del local, para un final de tarde caluroso, que anuncia el seco verano de este año.

 La Propuesta de guión para la tertulia fue: 

-Perfil y características del empresario y de la empresa modernos.
-La construcción de la política de empresa en la economía real.
-Democracias y modelos: grados de libertad. Intereses públicos y privados: puntos de confluencia y/o divergencia
-Papel social de la empresa: la empresa como ciudadano corporativo en la sociedad civil.
-La globalización de la economía y sus efectos sobre la empresa.
-Empresa y responsabilidad social corporativa. Empresa y derecho. Empresa y medio ambiente.
-Empresas multinacionales y Estados. El poder político de los grandes intereses transnacionales.
-Empresa y beneficios. Internalización de los costes y rentabilidad empresarial.
-Política de empresa vs. Política de partidos. ¿Independencia del empresario?
-El apoyo a/de los partidos políticos. La financiación de los partidos por las empresas. La neutralidad empresarial: sus límites.
-Empresas públicas, empresas mixtas vs. Empresa privada. ¿Coexistencia pacífica?
-Empresa y ética. La información privilegiad la corrupción, etc. Elementos distorsionadores del libre mercado.
-La generación de los empresarios. Viveros de empresas.
-La tradición familiar, la Universidad, la oportunidad, la visión de la oportunidad, el error, etc. La psicología del emprendedor.
-La libertad de empresa como recurso. Necesidad de un marco general de evolución previsible: los factores exógenos y la viabilidad empresarial.
-Las asociaciones empresariales. Los lobbies.
-Detección de oportunidades de negocio. Valoración de ventajas y riesgos. Acotación estática y dinámica del riesgo.
-Desarrollo estratégico: planes sectoriales y generales, la orientación de la inversión pública y de las oportunidades de negocio. Modelos públicos o pactados de desarrollo.
-Elementos constitutivos de la empresa  moderna. Capital, trabajo, creatividad, innovación, información, etc. Investigación y desarrollo en la empresa.
-El trabajo y la empresa. La inversión en capital social. Sindicatos y dinámica empresarial. La cogestión en la empresa. Las cooperativas y su espacio.
-Factores de competitividad empresarial: calidad, reducción de costes, nuevos productos o procesos, compromiso social,  apoyo corporativo, elementos diferenciales locales, etc.
-La información y el acceso a la misma.
-Subvenciones y ayudas públicas como elementos influyentes de la rentabilidad y competitividad empresarial. Valoración.
-Las organizaciones no gubernamentales y la empresa. Intereses y efectos.
-Universidad como formadora de empresarios y como elemento de creatividad e inventiva. La competencia desde la Universidad.  

Durante la tertulia se sirvió el siguiente menú (a 30 euros):

 Gazpacho de melón con algunas meteduras de gambas
Ensalada de canónigos y otras verduras, con espárragos trigueros, fresas y queso de Burgos al toque agridulce
Empanada a la gallega de chipirones y percebes en salsa suavemente alegre, o picante según como se mire 
Cachopo de merluza y salmón con farsa de cangrejos de río y una crema de puerros y cebolletas confitadas 
Postres de la casa a compartir (helados de leche merengada y agua de cactus, tartas de manzanas ácidas y moka y frixuelos asturianos rellenos de crema inglesa)

Vinos de Labastida y Mantel Blanco, refrescos, e infusiones.  



Desarrollo de la tertulia

 

El moderador pretendió explicar que no se trataba de hablar de la política y de los empresarios, sino, sobre todo, “de comentar sobre la política de las empresas, en un contexto social en el que las actuaciones de los empresarios eran sustanciales para el desarrollo humano, porque el trabajo es una forma central para distribuir la riqueza,” y el empresario tiene parte de las llaves.

 

Después de este preámbulo, lanzaba a los amigos contertulios la pregunta acerca de si “podría un empresario ser de izquierdas, e incluso si era posible distinguir una política empresarial privada de izquierdas”. Porque, durante bastante tiempo, incluso ya en democracia, se había asociado en España el ser empresario con la quintaesencia del capitalismo; posteriormente, el reconocimiento de su necesidad básica para impulsar y fundamentar la sociedad, llevó a una época de búsqueda y promoción de empresarios, tratando de convencer a todo el mundo de que él podría montar su propia empresa y enriquecerse.

 

El empresario ha sido también visto como la antinomia de la clase obrera. En la actualidad, dado el distinto estado de evolución de los países y de las democracias en ellos, coexisten muy  variadas visiones acerca del valor del empresario y su vinculación con los políticos. En algunos países se limitan los beneficios máximos, en otros se les exalta como artífices de la economía y creadores del bienestar. Se oye frecuentemente  que el buen empresario debe ser neutral, pero ¿es posible que un empresario apoye a la izquierda política? ¿A qué  servidumbres le puede conducir, con qué ventajas?

 

1. Los papeles del empresario. La admiración por la figura.

 

Era, sin duda, calentar motores y tergiversar el esquema previo de la tertulia. MC creía que el empresario “ya debía moverse en un entorno suficientemente complejo como para que, encima, se le impusieran nuevos papeles”. Para él, el rol “ideológico no le corresponde, porque está fuera de sus objetivos e intereses. Hoy está de moda que las empresas anuncien que asumen responsabilidades sociales, ecológicas, locales, etc, pero, en esencia, no son más que un aspecto del plan de marketing. La definición de empresario hay que seguir encontrándola en la definición clásica: el empresario es  el individuo que ha asumido una actividad especial por la que trata de mejorar la producción de los bienes y servicios necesarios para la sociedad en la que vive, ofreciéndolos al mercado, con el objetivo de lograr un beneficio”.

 

En esencia, por tanto, “en la figura del empresario no hay tanto de ideología como de acomodación a una situación social específica.” Dicho esto, MC enunció que “no existe otra figura social de tanto atractivo como el empresario,” para la que manifestó tener una enorme admiración. “En mi trayectoria profesional, siempre fui empleado por cuenta ajena, hasta recientemente, en que me convertí en pequeño empresario”. Es ahora cuando dijo nuestro contertulio comprender las angustias y los problemas de esa actividad, independientemente del sector en el que quiera moverse quien arriesga su dinero y todo su tiempo. Pero habría ocasiones en volver sobre esa cuestión.

 

Santos defendía que “había que despersonalizar. Cuando estamos hablando de la economía como campo de actividad, las posiciones individuales no son decisivas, porque la importancia del tema es infinitamente superior.” Esa visión global “debe evitarnos hablar de una corporación concreta o de problemas específicos. Si juntamos los términos de economía y política obtenemos dos combinación ilustrativas: política económica o economía política, que nos sirven para contar la historia de nuestra civilización.” Desde la aparición de la política en la actividad humana, ha ido produciéndose una trabazón “cada vez más intensa entre los negocios, la manera de hacerlos, y la política,” la gestión de la ciudad.

 2. Evolución histórica. El empresario del siglo XIX y el actual 

“A partir de los siglos XVII y XVIII, -continuó S- con el abandono de la idea de que el comercio era la base para la generación de riqueza, la política se centró en apoyar los negocios y en su organización. Marx, que era mejor economista que historiador, lo plasmó de una forma modernísima: Ahora que está de moda indicar que las empresas generan valor, hay que recordar que a ese propósito Marx lo llamó plusvalía. Porque, ¿qué otra cosa se quiere indicar con aportar valor? Una discusión diferente es, desde luego –matizó- decidir si quien aporta el mayor valor es el capital o el trabajo”. 

S enlazó su intervención con un elogio al “empresario del siglo XIX, modélico –dijo- en la plasmación de lo que él y la sociedad describían como generación de riqueza. Se levantaba pronto, convivía con sus obreros, trataba de solucionar en la medida de sus posibilidades los problemas que le presentaban...”

 

“Me temo que el empresario actual, que critica la política y afirma querer que desaparezca –con expresiones como “que los políticos nos dejen hacer nuestro trabajo a los empresarios” o declaraciones de enfrentamiento con los responsables del gobierno que vienen a indicar el “yo lo haría mejor”, etc-, tienen más presente que nunca que, para ellos, la empresa es un negocio, que cuando va bien, no necesita de la ayuda del Gobierno, pero que, cuando vienen mal dadas, acuden al político.”

 

En resumen, anunciaba S, que “hay que evaluar y hablar en serio de política y economía. Los intereses económicos que gobiernan el mundo no tienen solamente nombre de empresas, y se llaman Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Consumo, etc, en tanto que los poderes de los Estados se han ido desprestigiando”. Frente a esos movimientos del gran capital, Santos indicaba también que “la economía no se hace solamente por los grandes grupos, sino por empresarios anónimos. Algunos llegan a amasar grandes fortunas,” y sus nombres se unen a los de quienes estuvieron tempranamente haciendo política en su beneficio. Así están los Rockefeller junto a los Grimaldi; en España, la historia de la familia de Juan March, iniciada en la segunda República, puede ser otro ejemplo de utilización beneficiosa para los intereses empresariales de la relación con los políticos.

 3. Caracteristicas de las empresas españolas 

I había recogido alguna información sobre las características de las empresas que se crean en España. Empezó comentando que las empresas, según los datos que tenía, no mueren con mayor probabilidad en el primer año, sino en el tercero de existencia. Por otra parte, “hay varios tipos de empresario, y si queremos hablar de ellos, debemos conocer las características de cada uno. Está el empresario-emprendedor, creador de puestos de trabajo y actividad a través de empresas creadas según el derecho mercantil. No todos tienen capacidad para serlo, y por ello, se les puede considerar un grupo humano especial. En segundo lugar, están los llamados autónomos, de los que en España hay casi 3 millones, que en número muy significativo (1,7 Millones) dan empleo a una sola persona física: ellos mismos. A salvo de la posible generación de empleo indirecto, no crean ni controlan otro empleo. “


Se suele considerar –explicó I- “a ambos tipos como emprendedores, pero los motivos de cada uno son claramente diferenciables. Aquellos son personas jurídicas; estos, personas físicas.” Después de este análisis, I se preguntaba si la creación de empleo debería ser determinante para catalogar como empresario a un emprendedor. “Si analizamos el panorama, de las primeras 84 grandes empresas, la mayor parte provienen de la empresa pública o están relacionadas con servicios públicos” (Telefónica, la mayor, con 214.000 empleados directos, prestan un servicio público imprescindible); “muy pocas son sociedades anónimas y las que lo son, tienen una sociedad de control que garantiza que las decisiones las tomarán unos pocos”. I admitió también que habría un tercer grupo de emprendedores que serían “quienes gestionan una empresa o grupo de tamaño importante, pero no son sus dueños: es decir, los ejecutivos”.

 4. El profesor universitario y la creación de empleo. Los ejecutivos. 

El moderador, en su actividad provocadora, leyó un trozo de un ensayo de Fernando Mires (académico chileno, profesor en la Universidad de Goldemburg), en el que este autor calificaba como empresarios -aunque les pese- “a colegas que, independientemente de su filiación política, se inventan proyectos de investigación para crear microempresas o se conseguir becas para sus alumnos distinguidos”.

 

SV estaba segura de que “mezclábamos los conceptos.” Después de afirmar que, “iba a ser breve,” porque estaba acostumbrada, por su profesión periodística, a esquematizar”,  estuvo clara al “negar la característica de empresario al profesor, porque una obligación inherente al empresario era crear riqueza.

No era la única obligación, sin embargo, que atribuía a nuestros protagonistas indirectos de la tertulia. “Otra de sus obligaciones, es ganar dinero con un proyecto.” Además,     “ los gestores, tanto de empresas públicas como privadas, a las que mucha gente confunde como empresarios, son ejecutivos. Administran el dinero para otros, pero no se pueden identificar con el empresario, que es el que arriesga su dinero, y que, si le va mal, lo pierde, y si le va muy bien, puede llegar a crear hasta un imperio.”

 5. Autónomos. 

La ATA (Asociación de empresarios autónomos), cuya sede central está en Córdoba, agrupa los intereses de un colectivo cuyo número total es de 3,5 millones de personas. La definición de autónomo en España proviene de la Ley General de Seguridad Social que incluye a los trabajadores por cuenta propia, sean o no titulares de empresas individuales o familiares, y que están excluidos del Estatuto de los Trabajadores. Para la consideración de trabajo autónomo es necesario que la actividad lucrativa que se realice de forma habitual, personal y directa.

 

La diversidad de situaciones que se agrupan en la categoría de autónomos –que abarca taxistas, fontaneros, consultores, etc- es inmensa. Para SV, el análisis de nuestra tertulia debería hacerse desde un escalón más alto que la simple consideración de empresarios y políticos, analizando la interrelación entre ambos sectores. En el ente público TVE, en el Espacio encuentros en libertad, se entrevistó a “un alto porcentaje de empresarios que tenían algo que decir, y quedó claro que el empresario no debería tener un planteamiento político. Con una excepción: en la dirección de los medios de comunicación”; en lo demás, el discurso empresarial no debería relacionarse con la política. “El empresario debe estar al margen de la política, como la institución del Rey”

 6. Política social e ideología del empresario 

S invitó a no exagerar las cosas. “El empresario es una persona, y no se le va a privar de sus preferencias ideológicas, aunque habrá que distinguir entre su ideología y la difusión y uso que haga de ella. Esa ideología propia no la debería traducir en su diseño económico, sino en su política social. Ahora se está tratando de convertir todas las actuaciones empresariales en Responsabilidad Social Corporativa. Los grandes gurús que pretenden difundir la buena nueva no se hartan de proclamar ese nuevo escenario. Se trata de una zarandaja. “

 

“El empresario lo que debe hacer es ganar cuanto más dinero, mejor, porque no le competen otras responsabilidades, y habría que detectar el trasfondo de esas declaraciones hipócritas.” La percepción de la responsabilidad social de Shell o de Green Peace es diferente, porque Shell tratará de hacer su negocio como empresa petrolera, y Green Peace se debe a sus características de ONG con sensibilidad ambiental. Es decir, explicándose S a sí mismo, afirmó “coincidir con SV en que la persecución del dinero y la riqueza son centrales para el empresario, pero el uso que se haga de ellos hace más importante el para quién y el cómo de la distribución”.

 

SV intervino “por alusiones”, matizando que la obtención de dinero por el empresario es básica también como objetivo social, porque, en otro caso, no se podrían crear puestos de trabajo. C, introdujo la interrogante respecto al objetivo empresarial de crear puestos de trabajo, que le parecía una atribución inexacta: “el empresario solo debe crear riqueza”.

 7. Valor añadido del empresario. El accionista. 

Cuando SV terminó su puntualización, C desarrolló su cuña. “El empresario coordina recursos y medios para la generación de riqueza. Ese es el punto central de su actividad, al que hay que volver. La creación de puestos de trabajo es un subproducto de la generación de valor. Es el valor añadido que aporta con su actividad, y no se puede perder esa óptica, a riesgo si no de adulterar el concepto de empresario.”

 

Estábamos tratando del empresario, pero había que hacer alguna referencia al accionista, en especial al que arriesga su dinero confiando en la gestión de otros. Curro lo expresó con claridad. “El accionista es un recurso más, el económico. Las aportaciones económicas al proyecto son determinantes para que éste se desarrolle, como lo es el marco social.”

 

“El esquema general para desarrollar las reglas de juego, lo determina el marco político, especialmente en lo que respecta a las actuaciones de las grandes empresas, porque la política tiene menor incidencia en el empresario de nivel medio/bajo. Quienes hemos trabajado en proyectos en América Latina, por ejemplo”, dijo C, “sabemos bien del valor del marco legal, en cuanto a la seguridad y estabilidad de las reglas de juego. Para saber si se está participando en un partido de fútbol o de tenis. La estabilidad jurídica es esencial. En alguna medida, esta argumentación llevaba a C a afirmar que el empresario tiene la obligación de mantener ideas políticas, porque debe decidir qué partido, que política de gobierno le ofrece el marco legal más adecuado para el desarrollo de su proyecto.”

 

Expresó C, en este contexto, “la admiración que le producía una actuación de empresarios como José María Cuevas, que es capaz de sacar la tarjeta amarilla a los políticos de uno u otro signo, sin abandonar el talante cordial, indicándoles así que el marco legal que tratan de fijar no va por buen camino.”

 8. Colaboración entre políticos y empresarios. Transparencia- 

L inició su intervención afirmando que “ se veía que nos costaba juntar los conceptos de empresario y político, aunque reconocíamos que se encontraban muy cerca uno de otro. En algunos países, la colaboración entre políticos y empresarios es vista como algo necesario, natural, pero en España nos hemos acostumbrado a colocar una cortina de separación.” Pero independientemente de la existencia de “un velo entre ambos, la correlación es altísima, al menos entre los grupos políticos y las grandes empresas”.

L es partidario de la “transparencia de esa colaboración, en especial, de las ayudas económicas que los empresarios presten a los grupos políticos. Entre no saber nada e ignorar lo que creo que sucede, me decido por la transparencia. Porque es difícil para las empresas vivir sin el apoyo político. Hace falta una independencia económica muy alta para poder afirmar con verosimilitud que no nos interesa la política. Por ello, defiende Luis el sistema angloamericano como más transparente, más leal con la realidad.

 

I está de acuerdo en que cuando la empresa es pequeña puede permitirse ser independiente del político, pero cuanto más grande, las implicaciones e interrelaciones crecen. Citó como uno de los casos paradigmáticos el del proyecto de El País, personificado hoy en Jesús Polanco, cuyo margen de independencia se ha ido reduciendo a medida que el proyecto crecía. Las grandes empresas no pueden ignorar la importancia de la política. El reciente caso de la nacionalización de la empresa que mantenía Repsol en Bolivia por el nuevo gobierno de Evo Morales es una demostración evidente de que no pueden descuidar ese campo.

 9. Bill Gates, Polanco, etc. Entre el egoísmo y la generosidad 

MC. discrepaba con “casi todo. ¿Cómo se le puede exigir crear empleo o crear riqueza al empresario? ¿Quién, y con qué autoridad?”. Empresario, “entrepreneur o emprendedor, lo es solo el que crea, el que arriesga. A lo mejor, al cabo de unos años, si logra que su empresa  prospere, tendrá 2 o 10 empleados, o habrá creado un imperio a lo Bill Gates. Sus comienzos pudieron haber sido difíciles: Jesús Polanco empezó como vendedor de libros a domicilio. “

 

“Desde esa idea, y con la necesidad, y un coraje enorme para sacarla adelante, sí, quiere crear un valor, pero para sí mismo. Quiere obtener una riqueza propia, para él y su familia. No mezclemos ese propósito legítimo con otros ajenos al proyecto, como la creación de empleo, porque el objetivo es el propio interés y ya es suficiente, sin más fantasías.” De esta forma, “con el amor a uno mismo, conectaremos con la ética del amor al prójimo, al estilo de lo que defiende Sabater, o de la Mano Invisible de Adam Smith. La consecución del propio interés el cumplimiento de objetivos ligados al disfrute de uno mismo, es lo que tiene consecuencias beneficiosas para la sociedad.”

 

S, algo alarmado por esa visión goísta del empresario, defendía una “visión más romántica, relacionada con la revolución industrial. Rafael contó su propia experiencia, después de haber sido durante mucho tiempo funcionario. Actualmente se mantiene como empresario, autónomo, incluso después de haber montado una empresa que llegó a tener más de 20 empleados y que tardó ocho años en configurar, y al que circunstancias que no relató en la tertulia llevaron al fracaso. Esa persistencia en la vocación empresarial tardía la vinculó como algo parecido a la erótica del poder.

 

Esta referencia personal, indicó a S el camino para hablar de la persona empresario, de lo que la guía y desea, pero sin particularizar. Estaba S “de acuerdo con Manolo en que cada empresario –quizá cada persona- lo que desearía es ganar dinero sin límites. Al menos, con los únicos límites que impone la legalidad.”

Y aunque las intenciones particulares no son para nuestro contertulio “relevantes, sin embargo, si es básica la actitud social del empresario, porque la economía es más importante que la empresa. ¿Cómo si no –se preguntaba- podríamos hablar de de una dinámica sostenible, de crecimiento económico? Para la sociedad, es importante la creación de PIB del país y no el beneficio de sus empresas. Si perdemos esto de vista, como desgraciadamente tiende a suceder, la política habrá desaparecido. No es casual que Microsoft tenga un volumen de negocio equivalente al PIB de 45 países juntos...”

 10. El nivel de vida de Carlos Quinto 

Después de esta reflexión, S hizo otra más provocadora, que suscitó reacciones encontradas. “El ciudadano medio español vive hoy mejor que Carlos V (eso es una obviedad, oyó decir). Desde el siglo XV, después de haber perdido la tercera parte de la población entre la peste, las guerras, las hogueras, llevamos un período de expansión. Lo determinante es, sin embargo, no la expansión global de la economía, sino cómo se distribuye esa riqueza.  Cuando afirmo que el nivel medio europeo está hoy por encima del nivel del emperador Carlos, quiero que se reflexione sobre  la importancia de que la generación de beneficios se distribuya para que todos mejoren. Y eso no sucede siempre. ¿Qué está ocurriendo en África, en Asia?  La gente vive peor cada año. Las guerras que sufre el mundo no son las disputas románticas que llegaron hasta el siglo XIX, no son disputas de fronteras. Son la plasmación de intereses puros y duros, de las batallas por el dominio del poder económico.”

  11. El funcionario y el empresario. La realización personal 

El moderador estimó que la expresión de ideas respecto al marco en el que se desenvuelve la actividad empresarial ya estaba suficientemente debatida, e invitó a hablar de la elección de la vía empresarial como forma de realización personal o como manera de subsistir.


MJ contestó a esta reflexión indicando que, “actualmente, la mayoría de los jóvenes quieren ser funcionarios, que es tanto como decir, vivir de lo que generan otros, porque quien crea riqueza es la empresa.” Para ella, ese era “uno de los males de nuestra sociedad, que no animaba a la asunción privada del riesgo”. MC dió, como contraste, el dato de que en Francia, “el 75% de los jóvenes desean ser empresarios, prefiriendo ganar dinero con autonomía”, a lo que C, irónico, apostilló que “así va Francia”....

 

La aparición de la tipología del funcionario como presunta antítesis del empresario, motivó la intervención de SI, que quiso hacer importantes matizaciones respecto a la cuestión de vivir del dinero público. Angel, bajando del pedestal del moderador a la cancha, afirmó que no se estaba objetando la necesidad o no de los funcionarios, y que era imprescindible que existiera quien ejerciera, desde la neutralidad y sin preocupación económica, el control y la gestión del aparato administrativo público.

 

SI entendía, sin criticarlo, que el objetivo de los empresarios era ganar dinero en un contexto de libertad de mercado. Matizó, sin embargo, expresando como ejemplo lo que sucedía en el caso de los concursos públicos. Antes de la adjudicación, los empresarios tratan de ajustarse al Pliego, se esfuerzan en presentar que cumplen las reglas del juego. Una vez que se han hecho adjudicatarios, el Pliego pasa a importarles un pimiento. Los objetivos del proyecto que, como proyecto público, suelen ser sociales, son enmarañados y adulterados por el empresario, preocupado por la revisión de precios, el cambio de materiales, los modificados, la prolongación de los plazos, etc. Las empresas son necesarias en una sociedad capitalista, desde luego, pero los funcionarios bien formados e incorruptibles lo son tanto o más.

 

“La forma de hacer política de otro tipo de empresa, las transnacionales, es muy diferente. Ellas hacen política, porque deciden sobre los políticos, los ponen y quitan.” SI recordó la actuación de la ITT, que tenia inversiones en Chile, preparando y financiando el golpe de Estado contra Salvador Allende.

 12. Libertad de mercado.


SI continuó su repaso a los tipos empresariales hablando del “empresario autónomo agrícola, que lo es así para cumplir con una legalidad que le permitirá posteriormente obtener una pensión de jubilación o una cobertura sanitaria, pero en la que el objetivo de ganar dinero no existe, sino que prima la necesidad de subsistencia. “ Otros empresarios autónomos, de los que citó como ejemplo a los “taxistas, sí pueden tener como objetivo la consecución del máximo dinero con su empresa, y por ello les preocupará la eliminación de cualquier traba al marco jurídico que les impida ese objetivo, saltándose descansos semanales, restricción de circulación porque la matrícula de su coche termine en X o en Z.” Es decir, también un marco jurídico estricto puede ser perjudicial para el empresario, y eso lo saben los políticos, porque les resta votos,

 

B aportó, desde su trayectoria en la gran empresa, su propia visión. Entendía que “cuando el marco político no les satisface a sus intereses, las grandes empresas tienen recursos y acuden a especialistas que influirán sobre las decisiones políticas, los llamados lobbies de presión u opinión.” B fue cauta al indicar que desconocía “cómo se materializaba esa actuación.”

 

 Estaba B de acuerdo con la intervención de S, dijo, “que le había dado pistas acerca de como se materializaban los intereses de las grandes empresas.” Y le parecía, cuanto menos, “preocupante que las grandes empresas tuvieran esa capacidad de influencia sobre la vida de los pueblos. Por ejemplo, decisiones sobre la localización/deslocalización de los centros de producción empresarial pueden provocar fuertes conmociones sobre la existencia de la ciudadanía afectada.” Hizo un rápido repaso a las posibles influencias sobre los niveles de capacitación, la generación de puestos de trabajo y actividades inducidas por los grandes grupos, la afectación al ambiente etc.

 

Todas estas cuestiones le hacían preguntarse: “¿Qué hace la política para definir el papel de los empresarios, sabiendo la importancia de que las grandes empresas se ubiquen en una localidad, en una región, en un país? ¿Cómo se controlan, en definitiva, y a qué nivel efectivo, estas decisiones?”

 13. Identificación al totum revolutum de todos los empresarios 

El moderador cedió la palabra a MA, que deseaba intervenir desde hacía un tiempo. “Solamente quería apuntar un par de cosas”, dijo. “En la identificación de los motivos de actuación de las grandes empresas, será difícil que se expresen otras intenciones que la creación de puestos de trabajo, y el apoyo en la obtención de beneficios sociales. Todos pensaremos, sin embargo, que lo que buscan es la obtención del máximo beneficio. “ Lo que le parece a MA particularmente “injusto es que esa identificación con el concepto vulgar de empresario como explotador-acumulador de riqueza, sirva a la gente para catalogar al pequeño empresario.”

 

MA, que ha montado con otros compañeros de carrera una pequeña empresa se ha visto sorprendido al advertir que, “ya desde el mismo momento en que la crearon, todos sus conocidos, y hasta los propios empleados de la empresa, han asumido que están ganando dinero, mucho y de forma fácil.”  Respecto al marco legal, opina que “al poder político no le preocupa limitar el espacio de libertad del gran empresario, sino que se concentra en tomar medidas para restringir el del pequeño empresario.” Un contrasentido social revelador de por dónde van las prioridades e intereses de los políticos.

 14. Equilibrios, gángsteres, y marcos legales 

F opina que ha de buscarse “un punto de equilibrio entre el objetivo empresarial de ganar dinero sin límites y los intereses generales. De otra forma, se construiría un universo de gángsteres.” Manolo le interrumpió para puntualizar que “el empresario presenta, por definición una diferencia sustancial con el delincuente: su fin es ganar dinero legalmente, crear riqueza de acuerdo a los parámetros que fije la ley”.

 

F siguió exponiendo su idea: “el parámetro de la creación de riqueza no es suficiente, ni necesario, para caracterizar al empresario: hay funcionarios que crean riqueza, y empresarios que deberían estar en la cárcel, porque su supuesta creación de riqueza se basa en engañar a la sociedad. Algunos desaprensivos pueden pretender ser tenidos como empresarios cuando en verdad son delincuentes. Es la plasmación de La pesadilla de Darwing: matar negros en África para crear pingües beneficios en Europa y América. “

 

Para F, “el empresario tiene que tener ideología, valores que ordenen sus actuaciones. Desgraciadamente, los modelos clásicos de valoración de la actuación empresarial se han modificado. Antes, el empresario era respetado como creador de riqueza, traducida en puestos de trabajo, que cuanto más aumentaba, hacía crecer, en las empresas mayores, su cotización en Bolsa. “

 

“Actualmente, sucede lo contrario: los índices bursátiles suben  cuando se anuncian restricciones de empleo; los buenos gestores son los que reducen los costes laborales.” Alguien preguntó: “¿Nos llevaría esto a deducir que Fidel Castro es el mejor empresario mundial? Nadie contestó directamente, porque F siguió afirmando que “el empresario debe ganar dinero desde el conocimiento y responsabilidad de lo que hace, y no solamente pensando en sí mismo”.

 15. Reconducción de los fallos del mercado desde la política 

MC que confesó “no creer en el mercado, al que el empresario debía acercarse con su logística, pero defendía también que debía ser corregido con actuaciones políticas.” A esta argumentación se unió I, glosando el poder real de los políticos –limitado- para modificar el comportamiento de un mercado impuro de origen. Para MC, la reconducción del mercado, en caso necesario, era “una responsabilidad de los políticos”, argumento expresado con reiterada insistencia, que llevó a SC a protestar por ese traslado a la política de los problemas económicos.

 

El moderador, como suele hacer cuando la situación dialéctica se encrespa un tanto, pidió a quienes no habían intervenido hasta ahora su opinión. Rse preguntaba: “¿Por qué hay que pedir nada al empresario en relación con la sociedad? Si fracasa, ¿se le va a compensar, se le va a dar algo?”.

 

Isidoro contestaba a la pregunta, recordando la incorporación a las estructuras de las empresas públicas HUNOSA y ENSIDESA de las empresas de los sectores del carbón y del acero que se habían demostrado inviables, y cómo, en el caso de HUNOSA, su sostenimiento protegido con subvenciones, acabó cargándose la minería del carbón en España.

 16. Más sobre el carácter del empresario y de los funcionarios 

Le parecía interesante al moderador que se profundizase en el carácter del empresario, especialmente de los nuevos emprendedores. L describía que “los empresarios se hacen en casa. Porque aunque la política puede jugar un papel de importancia, en España vivimos anclados en el pasado, somos conservaduristas. Pocos se plantean ser empresarios para toda la vida.” Por ello cree que “es necesario entrelazar las actuaciones políticas con la motivación para que se creen empresas. Si no existen estímulos al riesgo, -preguntaba- ¿quién va a exprimirse los sesos en encontrar algo creativo en lo que podría arruinarse para siempre?”

 

K dijo hablar desde “su múltiple carácter de profesora universitaria, científica investigadora y conocedora de la situación de alumnos que habían creado empresas.” Quiere que se le reconozca al profesor universitario “la preocupación por la creación de riqueza empresarial, y estima que las vocaciones empresariales deben aparecer en la juventud. Habría que apoyar como un hecho natural que, para esos jóvenes creadores de empresas, algunas fracasarán.” Como funcionaria, defiende que ellos “también crean riqueza: un profesor investigador es generador de riqueza, algunos de sus descubrimientos tienen trascendencia empresarial. “Tampoco admite que se identifique funcionario y molicie, porque “llegar a ser funcionario es un camino duro, lleno de obstáculos.” Para muchos, es la culminación de una vocación de servicio a la sociedad.

 17. Colaboración empresa-Universidad. Los Consejos sociales 

L se interesaba por conocer detalles del funcionamiento entre la colaboración de la empresa y las Universidades. “¿De dónde proviene el mayor impulso para la investigación en las Universidades? ¿De las empresas públicas?”

 

S fue concluyente: “Desde que existen los Consejos Sociales de las universidades se puede afirmar con datos que los empresarios no contribuyen más que simbólicamente a la investigación universitaria.”

 

La tertulia pasó ahora por una fase de intervenciones tal vez desordenadas, pero que venían a completar las visiones particulares. SV, matizó que creía que “la obligación de los gobiernos era crear empleos y ayudar a las condiciones para que las empresas los crearan, en los lugares en donde se creyera más necesario”. RC. tenía claro que “el catedrático que contrata por debajo de los precios del mercado trabajos con las empresas, aprovechando que disfruta de mano de obra barata y equipos públicos, no solamente no crea empleo, sino que fastidia al empresario con su competencia desleal. “Por el contrario, alabó al profesor que realiza investigación, desarrollo e innovación en colaboración con las empresas, poniendo como ejemplo las actuaciones de la Universidad Politécnica de Madrid.


S reafirmaba que “la política debe estar fundamentada en los valores que se deseen para la sociedad, y ha de ser capaz de parar los pies a aquellas actuaciones que los pongan en riesgo”. Y expuso su teoría de que, “desde la revolución francesa, los principios de libertad e igualdad fueron recogidos de diferente manera. En el camino por la búsqueda de igualdad, se crearon los sindicatos y se avanzó en la protección del trabajador; desde el objetivo de libertad, se llegó a la situación actual de mercado, con el apoyo de la política.  Esta evolución positiva es vista con recelo por los neoconservadores que proclaman que se ha ido demasiado lejos.”

 18. Información para el empresario. Renovación sectorial. Riesgos para la economía 

Acerca de la cuestión de si la falta de información es la que restringe la vocación empresarial, MA opina que no cree “que ese sea el problema, sino más bien en la inexistencia de una cultura empresarial, y en la falta de capital. No hay inversores dispuestos a meter dinero en promocionar nuevas ideas.”

 

Sobre los riesgos que implica la falta de renovación sectorial, en una economía con gran dinamismo, S opinó que “tenemos debilidades claras en muchos sectores tradicionales, además de las ya conocidas de los campos siderúrgico, naval, minero o agrícola. Estamos en riesgo en los sectores del textil, del juguete, del automóvil, por ejemplo. Nos hemos quedado obsoletos sin recambio.  En otros sectores, como el de construcción, parece que hemos sabido adaptarnos y tenemos, por ejemplo, las mayores tuneladoras del mundo.”

 

“Hay que propiciar una revisión sustancial de algunos sectores productivos, impulsando otros. En cuanto a la trayectoria del capital público”, pidió que se le permitiera hacer “un canto al franquismo, en el sentido de que, ya que se había mencionada a ENSIDESA, el logro de la industria siderúrgica de los cincuenta no se debe al capital privado, sino a la visión de un hombre del régimen, Suances.” Y en lo que respectaa la reconversión eléctrica, recordó que no la hizo el sector privado, ni Iberdrola ni Iberduero, la hizo Endesa. La construcción fue impulsada también en aquella época desde el estado. Ello fue posible, dijo SC, porque “el empresario de la época era timorato, carecía de rigor y de afición al riesgo. No le preocupan las inversiones rentables, sino las seguras.” El sector hidroeléctrico, paralizado por la guerra civil resurgió en 1944 con la fusión de Hidroeléctrica Ibérica y Saltos del Duero como Iberduero, que con el apoyo del Estado permitió la rentabilidad de las inversiones de los accionistas principales del Bilbao y Vizcaya.

 19. La religión y el empresario 

R aportó un elemento a la comprensión del panorama empresarial español: el religioso. “La iglesia católica no posee la misma concepción por el riesgo que la luterana.” SI afirmó algo respecto a la actuación de los ministros del Opus Dei en los planes de desarrollo franquistas que este cronista no supo recoger, pero seguramente se refería a las hipotéticas vinculaciones entre esta Orden y el poder empresarial en la época.

 20. Nueva tertulia. La libertad de expresión, sus contenidos. 

Rafael Ceballos nos obsequió, una vez más, con sus estupendos juegos de magia de cerca, adaptados al tema. Nunca podremos agradecer bastante la creatividad de este contertulio y su saber hacer en contribuir a hacer nuestra tertulia, más inolvidable.

 

El moderador indicó que la próxima tertulia versaría sobre La libertad de expresión. Proponía se hablara no sobre los límites, sino sobre los contenidos preferentes del ejercicio de ese deber, del uso de ese derecho. Será el 3 de julio, a la hora habitual.

  AA/aaJunio 2006 Notas.- 

1)       La econometría se remonta al siglo XVII con lo que se denominó "aritmética política", cuyo impulsor fue William Petty (1623-1687), que escribía: “El método que utilizo...no es muy frecuente; porque en vez de no usar más que palabras comparativas y argumentos intelectuales, he decidido expresarme a base de números, pesos y medidas; usar sólo argumentos con sentido, y considerar solamente aquellas causas que tienen un fundamento visible de la naturaleza" (Escritos Económicos). Marx lo llamó el "fundador de la economía política moderna". Petty se apartó del mercantilismo dominante y anticipó la importancia económica de la división del trabajo y su teoría del valor. Era médico y utilizó numerosos ejemplos extraídos de su profesión. Por ejemplo, decía del dinero es como la grasa en el cuerpo: si es excesiva impide la agilidad, pero es necesario tener un grado de ésta porque "embellece el cuerpo".

 2)  Darwin's Nightmare (La pesadilla de Darwing) dirigida por Hubert Sauper en 2005, es un documental sin actores, que cuenta uno de los graves problemas del Africa actual, centrado en las poblaciones que viven al lado del lago Victoria, en Tanzania. Estas gentes que viven en la miseria, se concentran en producir la llamada perca del Nilo, que no es más que un eslabón de la cadena de explotación que sufren. El lago produce 500 t diarias de pescado, que se exporta a Europa (y otras zonas), mientras ellos mueren de hambre. En el viaje de vuelta de los aviones, éstos traen armas y municiones para los países que están en guerra con Tanzania. 

3) Los Consejos sociales de las universidades españolas se regulan por la LEY ORGÁNICA 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, cuyo TÍTULO III: Del Gobierno y representación de las Universidades, dice así: “Capítulo I: De las Universidades públicas. Artículo 14. Consejo Social1. El Consejo Social es el órgano de participación de la sociedad en la Universidad.2. Corresponde al Consejo Social la supervisión de las actividades de carácter económico de la Universidad y del rendimiento de sus servicios; promover la colaboración de la sociedad en la financiación de la Universidad, y las relaciones entre ésta y su entorno cultural, profesional, económico y social al servicio de la calidad de la actividad universitaria, a cuyo fin podrá disponer de la oportuna información de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. Asimismo, le corresponde la aprobación del presupuesto y de la programación plurianual de la Universidad, a propuesta del Consejo de Gobierno. Además, con carácter previo al trámite de rendición de cuentas a que se refieren los artículos 81 y 84, le corresponde aprobar las cuentas anuales de la Universidad y las de las entidades que de ella puedan depender y sin perjuicio de la legislación mercantil u otra a las que dichas entidades puedan estar sometidas en función de su personalidad jurídica.3. La Ley de la Comunidad Autónoma regulará la composición y funciones del Consejo Social y la designación de sus miembros de entre personalidades de la vida cultural, profesional, económica, laboral y social, que no podrán ser miembros de la propia comunidad universitaria. Serán, no obstante, miembros del Consejo Social, el Rector, el Secretario general y el Gerente, así como un profesor, un estudiante y un representante del personal de administración y servicios, elegidos por el Consejo de Gobierno de entre sus miembros. El Presidente del Consejo Social será nombrado por la Comunidad Autónoma.4. El Consejo Social, para el adecuado cumplimiento de sus funciones, dispondrá de una organización de apoyo y de recursos suficientes.

A sotavento: Pobres y desarraigados entre la opulencia

Van en aumento y molestan desde muchos puntos de vista. No son animales, no parecen feroces ni dañinos, aunque su visión no resulta agradable. Son seres humanos, existen aunque pasemos a su lado sin querer advertirlos, haciendo que ignoramos su presencia, tal vez pasando a centímetros de de su cuerpo tendido en la calle.

También ellos parecen ignorarnos a nosotros. Son un problema inespecífico de Madrid, Barcelona, Washington, París o Berlín. De cualquier ciudad del mundo, sobre todo de las más opulentas. Forman un grupo especial de marginados, son los más desarraigados, los sin techo. Viven en la miseria absoluta, y no tienen más vivienda que la calle. No hablan prácticamente con nadie. Otras características: edad intermedia, independientes. Suelen respetar la propiedad ajena, pero hacen sus necesidades en cualquier sitio, huelen muy mal, a veces gritan, se pelean, cantan o lloran a destiempo, son capaces de morirse en un soportal o a la puerta de un garaje.
 

No pretendo hacer un perfil completo de ese colectivo porque, además de pretencioso por mi parte, resultaría insuficiente. Su número cambia, porque tiene continuas entradas; muy pocas salidas, sin embargo. No hay que confundirlos con los irregulares, con quienes no tienen los papeles en regla. La mayor parte de los que se ven por Madrid (y supongo que sucede igual en otras ciudades españolas) son nacionales; casi todos, ciudadanos de la Unión Europea. Se calcula que puede haber en toda España entre 20.000 y 30.000 personas en esas condiciones de marginación y existencia.  

El concejal de Seguridad de Madrid, Pedro Calvo, sintiendo la presión social desatada a raiz del asesinato hace días de una indigente a manos de otro en la Plaza de Soledad Torres Acosta, a plena luz del día, ha sacado el tema a debate. Anuncia la decisión de llevar un Informe al Congreso de los Diputados y al Gobierno de la Nación. En nombre del Ayuntamiento de Madrid, pedirá la modificación de la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con el objetivo de poder obligar a quienes están "degradando y estigmatizando el entorno" a trasladarse a los albergues. Los colectivos afectados serían mendigos, prostitutas y toxicómanos. De ellos, más precisamente, quienes duerman en la calle. 

En el distrito de Centro, en Madrid, están localizados, según el Concejal de esta zona, unos 800 de estos marginales. No son muchos, comparados con el número total de parados, alcohólicos, o reclusos. Toda la gente de orden tenemos nuestro propio archivo mental de algunos de esos desarraigados. Aunque no sepamos sus nombres, hablaríamos del de la cara cortada por una pelea a navajazos, del que canta zarzuela antes de caerse rendido por la borrachera diaria, de los que venden figuritas de hojalata, de la pareja de toxicómanos que duerme frente al edificio de la Panadería, etc.  

Si hemos entablado ocasionalmente conversación con alguno, podremos constatar que no responden a nuestro estereotipo de pobres. Muchos han llegado a esa categoría de desarraigados sin pasar por la pobreza. Un buen día decidieron sumergirse en las profundidades de su marginación. Algunos tienen estudios abandonados, incluso en la Universidad; otros cayeron en esto después de una discusión con los padres, con una esposa. Muchos están entregados a la bebida, varios se pinchan, toman pastillas a destajo. Aunque la mayoría son hombres, hay algunas parejas.  

No suelen quedar en un mismo sitio, prefieren el nomadismo, pero si se encuentran a gusto en un lugar, allí se aposentan, vuelven una y otra vez, mientras nadie les importune. Por las noches recogen algunos cartones de un contenedor o de los embalajes de algún comercio cercano, y se encierran y arropan con ellos. Hay quienes habitan en edificios abandonados, en zonas poco transitadas, sobre las que acumulan (hasta que los servicios de limpieza se los quitan), muebles desvencijados, alfombras deshilachadas, tarteras, vasos. Parece que han construido un remedo de un hogar.  Pocas veces son agresivos. Pero cuando lo son, algunos pueden ser peligrosos, sobre todo entre ellos. Por un lugar más cerca de la luz, por una medalla, por los restos de una botella de alcohol en un cubo de la basura. 

Tampoco suelen frecuentar los lugares de comida gratis, ni los albergues, porque les restan indepndencia. Hacen la calle durante dos o tres horas, para recoger las monedas suficientes para prepararse un par de bocadillos y comprar unos litros de vino, una botella de coñac barato.

En España hay más de 600 centros de acogida para atender a personas sin hogar, la mayoría gestionados por entidades religiosas, con un gasto anual superior a los 150 Mill de euros. Madrid tiene albergues para 1.900 plazas, y los responsables municipales indican que no es con más camas como se solucionaría el problema de los que duermen en la calle.  Tampoco se solucionaría con más lugares de comedor gratuito la situación de indigencia de este colectivo. Hay 30.000 lugares en las mesas para pobres, suficientes para los que tienen graves problemas económicos. En todo caso, no son frecuentadas por el colectivo del que escribo. 

Quienes están en estado de muerte social, no pretenden ni conseguir un trabajo,  ni desean reinsertarse. Esta población está enferma, síquica y físicamente en muchos casos. La calle es su hospital siquiátrico, y su estado, con el tratamiento que reciben, con la vida que llevan,  claramente irreversible.

Creo que la mayor prioridad es realizar el análisis sociológico y sicológico, incluso siquiátrico, de cada una de esas personas. No me parece que el problema se pueda solucionar trasladándolos a albergues, reponiendo las leyes para vagos y maleantes, ni, por supuesto, será posible confinarlos ni siquiera desplazarlos contra su voluntad, -si no han cometido delito alguno-, como muy bien recuerda Antonio Torres del Moral, catedrático de Derecho Constitucional de la UNED,. Vulneraría el derecho a la libertad personal de circulación y disfrute de los espacios públicos. Con el importante matiz, sin embargo, de que no puede pretenderse ni acaparar el uso de lo público ni allanar lo privativo.

Hay que tratarlos como un subproducto no previsto, pero un hijo legítimo, de nuestro estado de bienestar, de nuestro mundo de entrecortadas libertades, una consecuencia más de nuestra sociedad egoísta y alterada. Solucionar el problema es, en mi opinión,  un trabajo de mediación social, y nos obliga a acercarnos al colectivo con algo más que la Ley en la mano o unas monedas, para entender el momento en el que esos seres humanos, conciudadanos nuestros, aunque no les queramos así, tomaron la decisión de separarse de nosotros, para seguir viviendo a nuestro lado, ensuciándonos nuestras calles y paisajes, mancillando nuestro impoluto estado de bienestar. Algo nos están diciendo.

El síndrome de Jovellanos (Editorial de Entiba, num 75/76)

 

Hace más de diez años, se publicaba en la revista ENTIBA este Editorial, que recupero aquí, para este blog, no se si para alimentar la nostalgia, o alguna otra de esas cualidades del alma que más comen.

No es asunto sólo de Asturias, tiene alcance mayor; es cosa, al fin y al cabo, de país. Ni siquiera es producto de este tiempo, viniendo como viene del fondo mismo de nuestra historia. Está ligado, como negra pez de la que desprenderse sin desgarro es imposible, a nuestra propia esencia. Sobran ejemplos de quienes se dieron cuenta de que la cosa iba a más, y pusieron su empeño en denunciarlo. En nuestra profesión, sin ir más lejos, se puede citar a unos cuantos sabios que diagnosticaron el síndrome con brillantez y alarma: Román Oriol, Antonio Belmar, Wenceslao González, Francisco Gáscue, Federico Kuntz, Pablo Trasenster. Entre otros.  

Escribía, por ejemplo, Fernando Bernáldez, allá en 1883: "Tiempo es ya de que los pensadores fijen preferente atención sobre este importantísimo ramo de la riqueza nacional, y dando tregua a las estériles luchas de la política, en el sentido que hoy desgraciadamente se entiende y practica en nuestra España, y que absorbe sin resultados beneficiosos para ella una gran parte de la inteligencia de sus hijos, lo dediquen al estudio de las cuestiones tan complicadas y difíciles que entraña este interesante asunto."

Que se hablase entonces de la minería (como era el caso), de la lucha contra el paro o de las nuevas tecnologías, no restaría vigencia a este discurso.
 Darse un repaso por los números de la Revista Minera y Metalúrgica de hace más de un siglo, es adentrarse en la comprensión de aquellos profesionales a los que cabe hoy rendir homenaje de respeto.

Su preocupación por mover a los poderes públicos y privados a hacer juntos las cosas, en lugar de andarse cada cual por su camino, merece tanta más atención cuanto más larga resulta nuestra permanencia en el túnel en donde campan por sus respetos las brujas de la improvisación, la falta de gestión, la desunión, el despifarro, que con sus escobazos provocan heridas por donde se ceba aún más la crisis.
 

Aquellos ingenieros, que cabe suponer sin mucho público, se empeñaban en hablar del papel de la iniciativa particular para vivificar la decadencia industrial, se quejaban de la incomprensión de la sociedad hacia los mejores, denunciaban la dejación de intereses nacionales en manos de oscuros valedores de capitales extranjeros vestidos con piel de cordero.

Con ilusión estrellada contra la desidia oficial, argumentaban contra la incapacidad para entender y, por lo tanto, tratar, la crisis carbonera y siderúrgica. No exentos de humor, escribían cosas que hoy mueven todavía a reflexión, como esta muestra: "En Gijón, en donde aún no sabemos que hayan podido ponerse de acuerdo sus prohombres respecto a lo que hay que hacer de inmediato para mejorar el puerto, parece que se han entendido perfectamente para construir una plaza de toros." Sin mucha información acerca de qué otras cosas hacían estos ilustres olvidados, los imaginamos sorteando zancadillas trapaceras, reclamando seriedad, tesón y humildad, mientras aguantaban el pisoteo de los que defendían intereses particulares gritando que representaban mayorías.
 

Se negaban también entonces -dicen aquellas crónicas- a dar mayores presupuestos a la paupérrima investigación minera, mientras no faltarían dineros para fiestas y fastuos, ni para apoyar intereses de los ávidos, más astutos en hacer amigos en los poderes públicos y económicos. Se traducían pliegos de condiciones que primaban el acero o el carbón inglés en detrimento de la incipiente industria asturiana y vasca, que, falta de calor para empezar a vivir, ya se moría.

Los mismos que negaban apoyos a proyectos que pretendían adelantar la implantación del ferrocarril, ponían en duda nuevas técnicas que querían revolucionar la metalurgia y la minería. Para desesperación de quienes sabían más y más habían viajado, iluminados de farol creían poder predecir el futuro de los hornos de acero, decidían la improcedencia de investigar la coquización de hulla, y juzgaban a los dados la calidad con que debían fundirse los metales para la Artillería, y aún echaban tiempo en preocuparse más por la uniformidad que por la seguridad y policía mineras. Los intereses de los más hábiles primaban así sobre la voluntariedad de los más sabios.
 

Pero volvamos al presente, porque cualquiera que sea el origen de ese mal, los síntomas permanecen ahí. Activos especialistas en destrozos, siguen consumiendo cualquier atisbo de empuje, devoran la ilusión y la inventiva, y sustituyen las ruinas que dejan por la conformidad más absurda, entronizando la falta de imaginación como objeto de culto obligatorio. Su empeño toma las formas más variadas: ideologías y credos de uno y otro signo; se disfraza de compañeros de viaje y de profesión; encaja por igual en sindicatos, empresas y partidos.

Todo vale para que el vacío triunfe, y para eliminar los no-creyentes utilizan desde el empujón sin escrúpulos a la palmada con cuchillo en las espaldas.
 Con ese caldo de cultivo para el desprecio y la ignorancia, no vale mucho que se siembren iniciativas que convulsionaron otros lugares, se trasplanten ideas de mucho mérito, se pongan con cuidado nuevas bases del mañana. A empellones, a trancas, a porrazos, los que no creen más que en lo que tocan, se harán fuertes en críticas sin alternativa, harán caer hechos esqueletos y muñones, cuando no objetos de su risa, las buenas intenciones, los propósitos.

Como su imperio es el desierto, la inoportunidad de estos necios es la misma de los que queman los bosques porque así creen mantener su oficio de bomberos: aplauden sus éxitos mientras se cierran las empresas que no ven, se reducen las oportunidades que no entienden, disminuyen los puestos de trabajo que no les interesan.

Al abominar del cambio, exigiendo total inmovilidad para mantener sus prebendas del hoy, llenan de miserias el futuro.
 La zanahoria con que tientan para que se les siga es tan evidente como escasa su pulpa. Creen que la cantidad de las rentas es más importante que su origen, e incapaces de entender la necesidad de asumir nuevos riesgos, no dejarán invertir porque prefieren mantener, no apoyarán porque tienen las manos ocupadas en sostener los árboles caídos, no se arriesgarán a saltar aunque el incendio les abrase los pies. Hacen como aquellos que, concentrando las energías en mimar al enfermo, no advirtieran que cada día pierde algo del color y, sin darle medicina ni poner otro remedio al deterioro que el cariño, dejaran que su estado se agravara hasta la muerte.   

El síndrome no lleva el nombre de quien primero lo padeció, sino de su descubridor más ilustre. Jovellanos detectó tempranamente su presencia entre la sociedad asturiana y vió, alarmado, como  se propagaba, sin justificación, como la peste. Generación tras generación el síndrome ha seguido vivo, alimentado tanto por propia iniciativa regional como por supuestos intereses del Estado.

No mereciendo Asturias el rango de nación, pasó a ser Banco de pruebas del país, piedra de toque de cuantos se emperran en lo poco, ejemplo de los simples que toleran ser sodomizados porque qué se le va hacer. El experimento de ir talando poco a poco los tejos mientras la flauta toca aires bucólicos fue un éxito, y, por eso, afecta hoy esta manía de dejarse morir antes que consentir que nadie meta mano a los temas, a una buena parte de la colectividad española.

Pero la apatía es endemia en Asturias, y si en otros sitios es mal posiblemente pasajero, afecta a la totalidad de lo asturiano, y fagocita con prontitud a cuantos se asientan aquí, propios como extraños, legos como clérigos, novatos como avezados.
 Aunque muchos ignoren que padecen el mal, están sin remedio contagiados de la más profunda desidia, que los hará ver con buenos ojos todo lo que no sea cambio brusco. Ingenuos al admitir que lo que no se mueve con rapidez no hace daño, andan como si tal es la cosa, sin que noten lo que les come los pies.

Si de enseñar o estudiar se trata, acabarán elogiando lo inútil porque no crea polémica; si quieren hacer o leer periódicos, se detendrán en las noticias que anuncien cualquier gresca, pasando por alto todo lo demás; y si su oficio es alzar pescado, sacar piedras, colar arrabios, soldar chapas, conducir, mercar o gestionar las cosas, harán de la repetición y del tedio, el único objetivo con que llegar hasta mañana. Así se vuelven todos autómatas acostumbrados a repetirse sin preguntar, sintiéndose parte de un paisaje cuyo mensaje más genuino es que adormece.
 

Si les falta el pupitre, el periódico, el andamio, el agujero, no sabrán qué hacer. Irán, una y otra vez, febriles, como la ardilla prisionera en su jaula, hacia el pesebre donde les dieron de comer y emplearán sus fuerzas en gritar que se lo sigan llenando de lo mismo, sin que les importe lo que producirán con su trabajo. Adquieren madera de funcionarios sin función que defender más que su plaza, y harán de su subsistencia, cosa pública. Contra los que osen dudar de su razón, son muy capaces de organizar manifestaciones, barricadas, inmolarse, en fin, antes que admitir que puedan estar equivocados en la fórmula: seguir igual otro día más.  

El tratamiento está claro. Hay que viajar, abrir ventanas, olvidarse de mirarse las llagas que causa la estéril postración y romper el cristal hipocondríaco. Dejarse de discusiones estériles, de diagnósticos. Ya está dicho otras veces. A quién importa si son mejores las empresas públicas o las privadas, las variantes del Este o del Oeste, si habrá que reconvertir o reindustrializar, implantar nuevas tecnologías o apoyar los quesos artesanos. Todo es necesario, todo falta, a todo hay que dar mérito.

Mientras se busca la verdad del carretero, se reducen los puestos de trabajo a mansalva, se cierra el INI, nos venden a los alemanes la Ensidesa, nos recortan Hunosa hasta hacerla miniatura de sí, se nos hunden astilleros, se enblandecen Duros y flaquean nuestros hornos refractarios. Mientras decidimos qué hacer, nos derrotarán en Defensa, venderán a los catalanes nuestros Bancos y se nos marcharán, con hinchazón de ojos y de vísceras, los pocos empresarios, los humores, el ahorro, el capital y, lo que es mucho peor, nuestros mejores.
 ¿Nos ha servido de algo el desarraigo colectivo?. Discutir tanto, ¿ha hecho más seguro cualquier proyecto que necesitara el apoyo de los demás?.

La escasez y falta de orientación nos hace aún más incapaces para poner a andar las cosas, y vamos como autómatas del homenaje a la farándula, del funeral al festorrón, de soportar la piedra de Sísifo a dar lustre a la piedra embetunada.
 "Como hay falta de luces para erigir y promover con utilidad establecimientos industriales, todo el mundo se mete a terrazguero; profesión, sino la más útil, por lo menos la más dulce y cómoda de cuantas se conocen y por lo mismo, la más análoga a nuestra pereza y natural amor al regalo."

Lo dijo Jovellanos, hace más de dos siglos. Los terrazgueros de ayer hacen colas hoy ante las ventanillas por donde se les paga la pensión, mientras a todos se nos seca un poco más el cerebro cada día, viéndonos enfermar, morir de repetirnos.

Acrílico: Escenas en San Carles, Ibiza (2001)

Acrílico: Escenas en San Carles, Ibiza (2001)

Uno de los acrílicos que realicé con base en apuntes tomados en alguna de mis estancias (siempre demasiado cortas, ay) en Ibiza

Al socaire: Información relevante, contenidos e interpretación.

Supongo que en las Facultades de periodismo, una reflexión como la que trataré de desarrollar a continuación será pan de cada día. A riesgo de manejarme en la obviedad, quiero compartir con este cuaderno algunas ideas que preparé para el desarrollo de la tertulia en la que participé ayer en el restaurante AlNorte (www.alnorte.es), sobre "La libertad de expresión: sus contenidos". 

Cada instante se producen billones de acontecimientos, de muy desigual naturaleza, que forman ese universo básico de lo que llamaríamos información potencial. La mayor parte de esos datos no llegan nunca a ser conocidos por nadie fuera de quienes los protagonizaron, y, mucho menos, comunicados a terceros Algunos, desde luego, porque son silenciados interesadamente por quienes los conocen. La inmensa mayoría de los acontecimientos quedan restringidos al conocimiento de sus exclusivos protagonistas, puedan o no interesar a otros.

Lo importante para quienes no viven el suceso como protagonistas, no es lo que sucede, sino lo relevante de la información. Para algunos sucesos la calificación de su relevancia no corresponde a una decisión que pueda tomarse en el ámbito individual (con matices que las Constituciones más avanzadas trasladan a los ámbitos del honor individual, la intimidad, e incluso pueden abocar en ilícito penal).

Algunos sucesos tienen una trascendencia real o potencial que va más allá de quienes los viven en primera persona, y que depende de una combinación de criterios objetivos y  subjetivos, así como de la valoración combinada de circunstancias temporales o sociales individuales y colectivas. No es fácil encontrar ejemplos reales de  información que sean objetivamente relevantes en un momento dado para toda la Humanidad. Podríamos hablar de los efectos del cambio climático, del peligro de una guerra masiva, de la apirición de una amenaza global. 

Es más sencillo encontrar ejemplos de información relevante para colectivos o minorías (el resultado de unas elecciones, el final de una negociación con un grupo terrorista, el descubrimiento de un yacimiento de petróleo). La relevancia de algunas informaciones puede quedar restringida a un nivel local bastante definido (implantación de una empresa en un pueblo, trazado de una carretera por un cementerio, nuevo colector de residuales de un barrio). 

La información relevante puede serlo para colectivos vinculados únicamente por su localización geográfica, o para colectivos homogéneos pero deslocalizados: la información de Bolsa para los inversores, el resultado de las negociaciones de una fusión para los accionistas, un aprobado general en Geología o Mecánica para los alumnos de estas disciplinas, etc.  

Gran parte de la información que recibimos es irrelevante para organizar mejor nuestras vidas, pero se ha convertido en necesaria para alimentar nuestra curiosidad. Nos interesa conocer lo que ha sucedido, aunque haya tenido lugar a miles de kilómetros, y no nos afecte. Nos interesa, incluso, y ello dice a favor de nuestra sensibilidad, para jusgarlo y, puede ser, para emitir nuestra opinión o presionar sobre los agentes que lo han provocado.

Potencialmente, también nos interesa lo superfluo, el cotilleo, lo inútil, lo que nos entretiene o divierte. Para saciar ese deseo de lo intrascendente convertido en opiáceo, llegamos a interesarnos por el tránsito de un equipo de fúbol en el campeonato mundial, por los beneficiarios del testamento de Rocío Jurado, el vestido que llevaba Charlote Rampling en una gala, el peso actual de la infanta Leonor, o la evolución sentimental de una compañera de colegio. No seríamos capaces, desde la serenidad, de explicar la utilidad de esa información en relación con nuestra felicidad o nuestra satisfacción intelectual o moral. Pero la buscamos.

En el suministro de información irrelevante se desarrolla una buena parte de la actividad mediática. La historia nos demuestra de continuo que la curiosidad puede ser alimentada,  creándonos una cadena de necesidad de satisfacción de informaciones irrelevantes. La prensa del corazón vive de proporcionarnos información inútil para nuestros intereses, que se ha convertido en necesaria para alimentar nuestra curiosidad. 

Me parece, por ello, muy importante que se nos ayude a la generación de una educación de la necesidad de información relevante, ya desde niños. Que se nos eduque para saber seleccionar los contenidos que serán importantes para desarrollar nuestra actividad, para hacer más real nuestra satisfacción, para robustecer nuestra necesidad de comunicación con el entorno, ser útiles a los demás y reclamarles la ayuda precisa para hacer mejor nuestra tarea. 

Generalmente se nos oculta esa información. Los grupos de actividad y poder pueden moverse con desparpajo entre montones de información relevante para otros, pero que no comunican ni hacen transparente. En buena parte, están en su derecho, porque alguna de esa información forma parte de su legítimo fondo de comercio. En otra medida, nos utilizan, usan de nuestra ignorancia en su beneficio. 

No dejaremos nunca de asombrarnos por las toneladas de información que se vierten para mover nuestra curiosidad hacia lugares ineficaces, improductivos, que ocupan nuestro tiempo y nuestra capacidad. A la información que se nos oculta, se añade el lastre de la que nos resta tiempo para incorporar otra que, de haberla conocido, hubiera sido sustancial para tomar mejores decisiones en nuestro pequeño mundo de actividad, clave para nuestra existencia. 

Debemos estaragradecidos a quienes nos ayuden a seleccionar e interpretar, de manera honesta y leal,  y teniendo en cuenta nuestros posibles intereses, la información que tenga mayores probabilidades sernos relevante. Por eso debemos tener localizados a quienes nos ayudarán a seleccionar entre el exceso de información diaria, vertida desde el pedestal de la gloria efímera a la hoguera de las vanidades, separando las noticias creadas e interpretadas con la sola intención de confundirnos. Necesitamos lazarillos que nos señalen direcciones seguras por donde movernos, al abrigo de intereses y razones que no serán nunca las nuestras, y sí actúan de motor en beneficio exclusivo de esos otros.