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El blog de Angel Arias

Linkweak: Historias de un antihéroe (112 tiras)

Linkweak: Historias de un antihéroe (112 tiras)

Linkweak, el antihéroe, prosigue su andadura vital. Para quienes aún no conozcan su historia tragicocómica, es un personaje de ficción, despedido de su empresa al comienzo de sus cincuenta años, que trata de reencontrar un lugar en el mundo laboral. Físico de profesión, ha dedicado toda su vida a los sistemas evolutivos, y ahora se empeña en reciclarse.

Todas las historietas que he publicado hasta ahora, se encuentran en la dirección:

http://alnorte.es/linkweak.php

Se admiten ideas, sugerencias y comentarios. Linkweak está pensado para hacer sonreir al lector apresurado, y para hacer pensar al que sonría.

 

Al socaire: De inmaculadas, célibes y vírgenes

Cuando miro el calendario y me encuentro con que ya llegó el ocho de diciembre, me acuerdo, por supuesto, de las Conchas, pero también de mi admirado Ignacio de la Concha, catedrático de Historia del Derecho desde que nació, hombre de principios éticos encomiables, y a quien –injusta, pero con certera puntería- sus alumnos más irreverentes apodaban como Don Coñazo de la Incha. Siempre tuve por autor del mote a Ramón Punset, hoy catedrático de Derecho Político, quien tenía una estupenda habilidad para encontrar heterónimos. 

Contaba don Ignacio que una vez fue invitado a dar una conferencia en Argentina, y el conferenciante se obstinaba en presentarle como Profesor Martínez (que era su segundo apellido). Así que creyendo que se le estaba confundiendo con otro interviniente, le interrumpió: "Perdón, pero yo soy el Sr. de la Concha". El azorado moderador le contestó: "Lo sé, Don Ignacio, pero es que en nuestro país, esa palabra no se debe pronunciar." A lo que el catedrático le replicó: "Mire, joven. La Concha de mi apellido no viene de donde Vd. se imagina, sino que es de las que se crían en la mar, y esa es la concha que tengo en mi escudo y llevo con orgullo". Como debía ser por los setenta y entonces la gente viajaba poco, parece que se armó una gorda.

Pues Concha es el signus identificatorio de una buena parte de las mujeres españolas. La razón debe buscarse en que la Inmaculada Concepción es la patrona de España, varios milagros por encima de la virgen del Pilar, aunque, en esta época de tanta confusión, muchos creen que estamos bajo la advocación de esta última, porque está más de moda. Y para extremar el error, otra mayoría piensa que hoy celebramos tal misteriosa concepción porque la Virgen María se quedó embarazada del Santo Espíritu, pero ese es otro cantar, que la Iglesia católica obliga a creer en otro momento como dogma de la perpetua virginidad.

En fin, por el dogma de la inmaculada concepción, lo que nuestra Maria más venerada no tiene es la mancha del pecado original, que, por contra, todos los demás seres humanos portamos como un estigma invisible cuando nuestras madres nos paren (lamento no poder recordar si, en puridad, lo que se nos enseñó era que el pecado se injertaba en nuestras almas en la concepción misma, o lo hacía en una fase más avanzada del blastocele).

Fue este un pecado que en mi niñez se me hacía duro echarme al coleto, aunque ya me hubieran aplicado la medicina. Ya adulto, en mi libre investigación sobre los orígenes de lo que creemos socialmente, me imaginé que ese pecado había servido para distinguir a la primera pareja -heterosexual, matizo- de homínidos que tuvo el convencimiento de que tenían que morir, pensamiento demoledor que, según la tradición bíblica, les acaeció cuando comían una manzana (fruto, por lo demás, que está presente en unos cuantos descubrimientos singulares de nuestra especie).

La verdad incontrovertible a que se refiere la fiesta de la Inmaculada, la consolidó Pío IX en su Bula Ineffabilis Deus, un documento literario de inspiración divina que animo a leer, pues, como cabría esperar, no tiene desperdicio. Perdóneme el lector la torpe erudición (lo que está muy en su derecho de no concederme), pero ya en el camino de evidenciar que estudié, y creo que lo tengo bien aprovechado, en un colegio marista, no me resisto a escribir que el dogma de la perpetua virginidad fue extraído del credo que compusieron los primeros Apóstoles, en donde se definía a María -en la versión griega, obviamente- como la 'Aeiparthenos', la “siempre-virgen”.

Como estudioso del hecho religioso, me apasiona saber que la diosa Isis en Egipto, la Astarté de los púnicos, o la Salambó de la vieja Siria, son otros tantos ejemplos de la invocación a la  fertilidad que se representan con un niño-dios en los brazos, y que, en el caso de la combinación Isis-Horus, fue al parecer venerada  en Europa hasta, por lo menos, el siglo VI, en dura pugna con la progresiva implantación cristiana. De ahí que algunos agnósticos identifiquen las imágenes de la Virgen María con el Niño Jesús con transmutaciones interesadas de los viejos iconos.

También resulta atractivo, para los que vayan teniendo tiempo,  profundizar en las raíces del fenómeno mariano, que está difundido, sobre todo, en Italia, Portugal y España, y que surge como consecuencia de que la Virgen María haya decidido aparecerse en diferentes lugares de estas tierras latinas, ataviada con diversos hábitos de marcado aspecto oriental y variados tipos faciales, surgiendo casi siempre detrás de un árbol o asentada sobre una roca. Para más precisión, las visiones sobrenaturales tuvieron lugar, sobre todo, en los siglos XVIII, XIX y principios del XX, época en la que se registró una tremenda actividad de la madre de Jesús, premiando así la fe o la desconfianza de gentes humildes y por lo general no muy letradas, y aprovechando la incursión terrestre para lanzar mensajes no siempre de fácil interpretación a niños, enclaustrados, futuros santos o -de todo hubo- hasta impostores.

Por fortuna, casi todas las representaciones de esas Vírgenes gozan de una fama incontrovertible, habiendo generado múltiples curaciones, protegido de tormentas y terremotos, en algún caso, otorgado premios de lotería o salvado de naufragios. Qué sería de nosotros, cabe decir ante toda la retahila de hechos inextricables, si no fuera por la fe, cómo podría la humanidad mover por si sola las montañas de la ignorancia y del dolor.

Termino este escrito de tanto trasfondo religioso para expresar, aunque solo venga a cuento cogido (quiero decir, agarrado) por los pelos, que soy partidario de suprimir el celibato de los sacerdotes católicos. Al menos para los que, teniendo clara su vocación de administrar la fe de los demás, reconozcan que no pueden resistirse ni con mortificación ni ayunos a los atractivos impulsos de la carne ajena. En este momento de la historia del ser humano en que tantos jóvenes no quieren ni casarse ni tener hijos, no podemos despilfarrar ningún deseo de descendencia. Y es que, además, nunca he visto la relación entre la inspiración eclesial, la propagación de las teorías de la fe y el mantenerse oficialmente al margen del coito ocasional.

A sotavento: La Carta Magna española está de cumpleaños

 

La mayoría de la población asalariada de este país parece estar de vacaciones. Somos pocos los que no disfrutamos de ese acueducto festivo que, cual juego de la oca, ha convertido esta semana en una manifestación singular de nuestra vocación hedonista. Sin embargo, la conmemoración que se realiza en ambas festividades es atractiva para forzar una reflexión, puesto que son muy demostrativas de los cambios profundos que se han realizado en nuestra sociedad en las últimas décadas. La Constitución de 1978 nos ha modificado drásticamente nuestros supuestos de convivencia (es obvio que para mejor) y la celebración de la Fiesta de la Inmaculada Concepción (conmemorativa de la decisión de Pio Nono en 1854 de hacer dogma el misterio de la hierofanía católica) ha sufrido también los avatares de nuestro progresivo laicismo.

Melindrosa para la asunción de reformas sociales drásticas, no puede presumir España de haber caminado ágil ni madrugadora por la senda de las inquietudes constitucionales. Estados Unidos, Inglaterra o Francia le han sacado varios cuerpos de ventaja, y solo en 1812 (a salvo de la anterior elucubración napoleónica que supuso el Estatuto de Bayona de 1808) empezaron nuestros antepasados intelectuales a preocuparse por la necesidad de restringir el poder omnímodo de las clases privilegiadas por la Historia, dándole un meneo a los conceptos del Antiguo Régimen.

No descubriré nada nuevo (salvo para los adolescentes más obsesionados por el Carpe diem, que, de todas formas, no van a leerme), si digo que, a lo largo de estos dos últimos siglos, hemos sufrido múltiples vaivenes en la idea de tener una norma que sirviera para la regulación colectiva en nuestro país. El paréntesis mayor lo provocó el régimen franquista, que abolió tantas libertades que sería complejo tratar de enumerarlas todas. Para los constitucionalistas, el investigar en qué momentos de nuestra Historia -¿1931 a salvo de la Ley para la Defensa de la República?- la Constitución fue considerada Norma Suprema, es decir, como una Ley superior a todas las demás, provoca hoy puntos de debate.

Los latinos nos moveríamos mejor en la improvisación, el desorden, el caos. Somos maestros en encontrarle tres pies al gato, resquicios a cualquier ley, puntos de debilidad a las paredes. Los anglosajones norteamericanos (o sea, los ingleses que en un momento dado decidieron hacer borrón y cuenta nueva de su pasado) han sido capaces de mantener la Constitución de 1789 como estructura básica, por supuesto, con múltiples Enmiendas. En España, hemos recorrido el siglo XIX cambiando Cartas Magnas con cada vaivén de los regímenes. Afirmación que no se debe interpretar al pie de la letra, ya que la Primera República no consiguió aprobar su texto constitucional, y, por ejemplo, Isabel II autorizó dos Constituciones de talante completamente diferente e incluso promulgó un Estatuto Real, en una demostración pragmática de adaptabilidad a los tiempos que corrían por encima de los principios básicos.

La Constitución de 1978 ha resistido aceptablemente hasta ahora en un período apasionante y acelerado de nuestra historia. Pero no podemos ignorar que, a salvo de los principios inspiradores generales -que pocos se atreverían a poner en duda hoy, pero que fueron tan debatidos en su momento-, y el esquema de su articulado, en cuanto es democrático, abierto y progresista, las leyes de aplicación han sufrido múltiples cambios, revisiones, reformas, idas y vueltas, y el resultado actual es un galimatías en ciertos campos, construyendo un rascacielos normativo que no resulta inteligible para el ciudadano normal.

Se pueden dar ejemplos en todos los campos. Así es el caso de la legislación ambiental, de las leyes que afectan a la implémentación de un esquema educativo y sus reformas, de las disposiciones sobre la aplicación concreta de la reforma sanitaria y su financiación o de la normativa para inmigración. Baste también como ejemplo de la liberalidad con la que se utilizan los resortes legislativos, las veces que la Ley de Presupuestos anual ha servido para introducir reformas que poco o nada tienen que ver con el gasto público.

Eso es así, porque nuestra Constitución no se ha modificado, pero la dinámica de la sociedad ha exigido una incorporación permanente de nuevos elementos, y la camisa holgada que suponía al principio de los ochenta es hoy, en tantos aspectos, una camisa de fuerza. La España de las autonomías le ha ido quitando poder a la administración central, dejando a ésta con facultades que, en múltiples campos, no son otra cosa que funciones de teórica coordinación, es decir, simbólicas.

Las dificultades para la reforma constitucional son conocidas, y no solamente se refieren al Título II, en la que se ha deslizado una manifestación de trasnochado machismo impropio del talante abierto que preconiza nuestra sociedad y la propia institución monárquica. Mantener la diferencia de calidad de los sexos cuando, además, se trata de heredar un título de la importancia de Jefe de Estado, que no tiene precisamente un papel baladí -como ha demostrado y demuestra SM El Rey D. Juan Carlos-, no tiene sentido ni coherencia.

La cuestión mas grave que debería resolverse constitucionalmente, en mi opinión, es lo que la Constitución de 1931 llamaba Estado Integral, y pasa por el reconocimiento valiente del hecho autonómico. La aprobación de los Estatutos regionales se ha convertido en una comedia de tiras y aflojas con la Administración central, y es vista por muchos españolas como un riesgo para la unidad. No debería ser así, si la Constitución diera amparo a una capacidad gestora autonómica amplia (que, por lo demás, han ido consiguiendo a mordiscos algunas autonomias, creando un panorama de desigualdades). La proliferación de los modelos jurisdiccionales y educativos, siempre en mi opinión, es un error y una fuente de disparidades, y se hubiera evitado con una redacción de la norma constitucional adecuada, que señalara los límites y los objetivos de la educación y formación regladas.

Por otra parte, nuestro estado social ha evolucionado hacia un cúmulo de importantes prestaciones que no sera fácil mantener en el futuro, y mucho menos, en la diversidad autonómica y con diferentes presupuestos. Una España con una población progresivamente envejecida, pero con una esperanza de vida proxima a los 90 años y seguras tensiones en el mercado laboral por la movilidad teconológica, exige un diferente modelo social constitucional, o corre el riesgo de entrar en quiebra técnica. Las inspecciones de los organismos de prestación social, la seria distribución de las ayudas en relación con las verdaderas necesidades, lla ordenación del modelo sanitario y educativo, son problemas que deben resolverse, y urge adaptar el marco constitucional y legislativo.

La cuestión de la inmigración ha abierto nuevos problemas a nuestra sociedad, ya que este colectivo tiene una problemática especifica que no puede resolverse aplicándole a su sistuación el mismo modelo asistencial que a la población local. Especialmente en el caso de que la total integración no sea el objetivo, y así lo parece, que persiguen los propios inmigrantes. 

Y qué decir de la financiación de los partidos politicos y de la participación de la sociedad en la vida pública. Los casos de corrupción, en relación general con la revalorización de los terrenos y el urbanismo descontrolado, no son sino ejemplos de que, para algunos, el ejercicio de los cargos públicos no es más que una forma concreta, y rápida, de enriquecerse. Algo así como una vuelta al Antiguo Régimen, pero desde los postulados liberales...

Feliz cumpleaños, Constitución de 1978. Los que te vimos nacer te estamos muy agradecidos. Nos has ayudado a ser mejores. Pero no podemos ingnorar los despropósitos que algunos cometen en tu nombre, y te querríamos adaptar para darte aún más fortaleza.

Dibujo comentado: En el Parque de Santa Cruz de la Sierra (2002)

Dibujo comentado: En el Parque de Santa Cruz de la Sierra (2002)

En este acrílico, con un apunte realizado en la localidad boliviana de Santa Cruz, he pretendido reflejar una escena del Parque de la ciudad, en donde varios ancianos toman el sol y descansan, en contraste con un joven que parece soñar, de brazos cruzados.

La composición horizontal queda rota al final, con la figura de pie, que coge de la mano a una niña que, a su vez, agarra una muñeca. Uno de los ancianos da de comer a una paloma. En primer plano, un trozo del lienzo que alguien está pintando genera un nuevo plano visual y permite adivinar que la escena está siendo recogida, también, por alguien que está empeñado en dotarla de tonos abstractos.

Tertulia en AlNorte: Crisis del arte: ¿entre el valor y el precio?

Tertulia en AlNorte: Crisis del arte: ¿entre el valor y el precio?

El próximo lunes, once de diciembre, celebraremos la Tertulia mensual. En esta ocasión, sobre El arte. Esperamos contar con galeristas, pintores, escultores, compradores de arte, licenciados en historia, críticos, espectadores, etc...

La cena-tertulia comenzará a las 21h30min, en San Nicolás, 8 (www.alnorte.es). Necesaria inscripción previa. El guión borrador será:

Crisis del Arte?. Entre el valor y el precio


 
El arte mueve más de 30.000 millones de dólares/año.

Crece el número de inversores en arte. Las galerías de arte se afanan en descubrir nuevos valores a nuevos ricos. 

En las subastas, algunas obras (generalmente, cuadros) alcanzan precios cada vez más altos.
Las ciudades rivalizan por crear y potenciar museos. Paralelamente,la sociedad se hace más materialista.
 
-Objeto artístico/Obra de arte. Que es, qué se entiende por ella, qué puede ser, qué fue.
-Lenguaje artístico. Desde los cánones al arte como tautología (“Si alguien dice que es arte, es arte” , Donald Judd). -Formalismo y antiformalismo.
-La obra de arte como un hacer frente al vivir. El artista frente al hombre común.
-La producción artística como modus vivendi del artista.
-El arte como forma de vida. La energía creativa.
-Destino y difusión de la obra artística. Arte para minorías. Lugar/espacio para el arte: ¿museos? ¿vivienda?¿edificios públicos?.
-El espectador y el destinatario de la obra. La salud del arte.
-El arte como inversión. El arte como disfrute. Lo atemporal del arte y lo efímero.
-La destrucción de los cánones. La ironía. La fealdad en el arte.
-Elementos mínimos de la obra artística. La obra como obra con valor objetivo (fair market value)
-Lo que se cotiza en el mercado: calidad y valor frente a precio. Perdurabilidad  y arte de consumo. El misterio del valor.
-Los elementos del precio: Presentación, crítica, publicidad, provocación,trayectoria del artista, autenticidad, tema, medio, estado, tamaño, historia, estilo, fecha, rareza y... calidad.
-El precio: ¿Operacion combinada de galeristas, intermediarios, coleccionistas, criticos e historiadores?.
-La mercantilización del arte. (Piero Manzoni y su mierda de artista, vendida por gramos al precio del oro).
-Tasación de obras. Dificultades. Perfil del “entendido”.
-Activismo y colectivización.El arte como espectaculo las masas. El háppening.
-La trasgresión y su valor. La asimilación de la trasgresión por el público. Valor de la excentricidad y la novedad.
-La presentación del objeto artístico: a) Por el artista: instalaciones, entorno, escenificación (Joseph Beuys). b) Por el entendido/crítico.
-El catálogo como obra de arte en si misma. Influencia en el precio.
-Retorno a la pintura y al comercio de la pintura.
-La obra terminada frente al mensaje de lo inacabado
-El oficio en el arte: la perspectiva, la combinación del color, el equilibrio, el mensaje, etc.
-El “arte de la tierra” y la manipulacion del arte. La obra natural como objeto artístico per se.
-El arte naif. El arte popular. El arte de los no artesanos.
-El galerista y su influencia en el desarrollo, formación y selección de los artistas.
-La representación del cuerpo humano como objeto y objetivo.
-Los materiales en el arte, la técnica. Relación con el precio (P.ej. acuarela vs. Oleo)
-El artista como creador de formas. La cultura del artista. La libertad del artista
-El estilo propio, la originalidad, las corrientes.
-La percepcion indirecta del arte (peliculas, fotografias)
-La falsificación (Elmyr de Hory). Saber para comprar.

Al pairo: La corrupción tiene sus raíces en la tolerancia social con el ventajista

El soborno es tenido por un coste del negocio, cuidadosamente introducido en el cálculo de las rentabilidades. Cuanto más opaco sea el mercado, mejor, porque así esa sobrecarga pasará más inadvertida. Podrá ser del 3% o del 20%; lo importante es que no lo pagará ni el sobornado ni el sobornante, lo pagarán elementos ajenos al contubernio, inocentes de la trama, que recibirán infraestructuras con peores materiales, verán encarecerse el precio de sus viviendas, o tendrán depuradoras, sanatorios, escuelas, vertederos, etc., más pequeños y menos eficientes.

Cuando, por la razón que fuera, se descubre el pastel, se hablará de corrupción esporádica, y algunos se llevarán, aparentando escandalizarse, las manos a la cabeza. Por unos momentos, se querrá ignorar que la práctica es consustancial a los sistemas económicos, y que forma parte de la zona oscura de la naturaleza humana. Cuanto más tolerante sea el sistema, mejor para el que trampea; cuanto mayor control y más ojos estén atentos a denunciar las irregularidades en las decisiones, peor para los que metan las manos en la parte que no les corresponda. Pero las ascuas de la corrupción estarán siempre prestas a revivir y extenderse.

Quien ofrece el soborno, si descubierto, defenderá que no lo hace por su gusto. En realidad, lo que quiere es asegurar el negocio frente a los demás competidores y, por tanto, cuenta con que le habrá de servir para aumentar las ventas y sus márgenes. Se habrá confeccionado su propio escenario de disculpas. Alegará también que si no lo hace él, lo harán otros, y que de esta forma defiende sus negocios e, incluso, los puestos de trabajo de sus empleados. No querrá reconocer que la tranquilidad que le produce saber que el sobornado le va a tratar con mayor indulgencia, convierte a su empresa en más ineficiente.

Tengo un libro del Banco Mundial al que eché una ojeada antes de escribir estas notas: "Challenging Corruption in Asia". Sería injusto si dijera que bastaría cambiar Asia por "Spain" para tener un ideario de propósitos de enmienda, de mensajes de cómo actuar en relación con la casuística de la corrupción española. No nos engañemos, por favor. En todos los países, incluso entre los que figuran en los lugares más altos de transparencia, cuecen esas mismas habas. Puede ser que únicamente sepan ocultar mejor sus pucheros, y que las cantidades en la olla varíen con la estación. Puede que los que se vean más puros lo que hagan es llevar la corrupción a los países en desarrollo para salvaguardar la teórica honestidad de sus capitales del honor.

No resulta sencillo erradicar la corrupción, por lo que parece. Prácticamente todos los países tienen agencias anticorrupción y han apostado toda una parafernalia de instrumentos para combatirla. Lo que no impide que, de vez en cuando, aparezca el escándalo (Comité de Juegos olímpicos, entrega de títulos nobiliarios a simpatizantes dadivosos, jueces que anulan votos que impiden la victoria del candidato opositor, etc). Son cada vez más las empresas -y los partidos políticos- que tienen códigos de ética por las que se condena con las penas del infierno cualquier práctica contraventiva y se promete sancionar de inmediato con la expulsión a cualquier empleado que se vea involucrado en ella, tanto como corruptor como corrompido. Y, sin embargo, la corrupción existe, subsiste, se multiplica, aparece y reaparece, como una serpiente, entre las grietas de cada organización económica, viscosa, tentadora.

Aceptémoslo, pues. La corrupción es un mal que convive con la especie humana y adopta múltiples formas, pero sus raíces son siempre las mismas: el deseo de disfrutar de ventajas, generalmente económicas, frente a los demás. Como todo animal quimérico de fuerte resistencia, tiene dos cabezas, que  se reunen en el contubernio de las dos partes. Por una, la voluntad de no competir libremente, corriendo con ventaja. Por otra, el ejercicio del poder en beneficio propio.
 Hay que estar atentos.

Cuando, periódicamente, coincidiendo en general con momentos electorales, aparecen casos de corrupción, lo que se descubre es casi simbólico, y, analizado con distancia, tiene siempre el regusto amargo de la sospecha de que los elegidos para que ahora caiga sobre ellos el peso de la ley y el desprecio de su colectividad son solo el escalón más débil, las víctimas de represalias o rencillas. La fábula del asno elegido como buco emisario expiatorio de la colectividad de animales reunidos en consejo.

La aparición de varios casos de corrupción en España, relacionados seguramente con la proximidad a la campaña electoral municipal, a modo de tanteos previos, sirve para hacer algunas reflexiones.
 Por supuesto, respecto a los objetivos del destape, y el momento elegido. También, respecto a la rama de la economía más afectada: el suelo, es decir, la vivienda, o sea, la construcción del hábitat y sus calidades.

Que el sector urbanístico en España ha venido alimentando –y alimenta, supongo- la generación y circulación de dinero negro no es un  misterio para nadie que haya comprado o intentado comprar alguna vez un piso. La simple inspección de cualquier periódico en cualquier ciudad de este país, en la sección inmobiliaria, permitiría iniciar una investigación acerca de las razones por las que los precios del mercado real son tan variados, muy diferentes a los valores catastrales o dispares de ciudad a ciudad. Supongo que los jueces, registradores y notarios también compran casas. como todos. Y no digo más, porque a buen entendedor, ya bastaría. Manuel Villoria, Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos l ha expresado en voz alta: "Si Hacienda mirase los buenes de esos alcaldes y concejales saldrían 5.000 o 6.000 casos a investigar". Mucha tela en un país que tiene algo más de 8.000 municipios.

La discrecionalidad que las leyes atribuyen a los ayuntamientos la posibilidad de recalificar el suelo casi sin límites es, por supuesto, una invitación a la corrupción importante.
 La Asociación de Promotores Constructores de España (APCE) promulgó a finales de noviembre un catálogo de medidas para combatir la corrupción urbanística, que incluye los propósitos de transparencia y agilidad, y tiene como plato fuerte la propuesta de revisión de todas las calificaciones de suelo existentes.

Resulta curiosa, por otra parte, la definición de corrupción que hace la APCE, al afirmar que el uso de dinero negro entre particulares no es corrupción, ya que quien recibe la dádiva ha de ser funcionario o autoridad, sin que importe que la reciba para sí o para financiar un partido político. Por eso,
piden que se introduzca el delito específico de financiación de los partidos políticos a partir de favores relacionados con la planificación urbanística. 

Cualquier ventaja otorgada o conseguida sin contar con los méritos debidos es corrupción. Lo grave es que los casos de corrupción que en estos días ocupan los titulares en España, son tenidos por lamentables, pero no escandalizan. Desafortunadamente, en la mayor parte de las conversaciones provadas, y aunque hoy se haga circular los nombres de los inculpados y detenidos en las últimas acciones, el sentimiento general es que no se descubre nada que no se supiera, y que el pecado está extendido. Eso es lo que más nos debería preocupar. La tolerancia de nuestra sociedad con el fraude, el soborno, la mentira. 

Tertulias en AlNorte: Compromiso político y participación ciudadana

Este es un extracto del Acta de la Tertulia sobre “Compromiso político y
participación ciudadana
” celebrada en el restaurante AlNorte el día 13 de abril de 2004
. El Acta completa puede consultarse en la web: www.alnorte.es´

El restaurante AlNorte celebró un  martes, 13, una tertulia sobre Participación política, Un tema apasionante, y que se realizó en unas fechas especiales para la vida política española. Los resultados de las elecciones del pasado 14 de marzo supusieron un cambio en la orientación política del Gobierno del Estado. Como advirtió el moderador, y así se reflejaba en las convocatorias a la tertulia, no se trataba de propiciar un debate sobre política, sino sobre las formas, modos y dificultades de participación ciudadana no militante en España.

  

Como hasta ahora, Angel Arias moderó y es también redactor de estas notas. Quizá más que otras veces, su deseo de provocar polémica –en lo posible- para mantener la atención, le hizo jugar aún más que otras veces el doble papel de director del debate y contertulio, con lo que posiblemente acabó sufriendo el posible contraste entre posiciones ideológicas. Pero es que, en realidad, en muchos momentos, no parecía existir en la tertulia más que una opinión, una voz sin discrepancias, en la tertulia. Y eso sí que no.

   

Desarrollo de la tertulia

 

La reunión se inició con la presentación de nuevos incorporados al grupo de contertulios, y la indicación (ya expresada más arriba) de que no se pretendía hablar de política, sino de participación ciudadana. Sin embargo, y como había que centrar el tema, el moderador sugirió que se valorara, en primer lugar, el peso de la política en la vida de la colectividad. Quizá sin venir a cuento todavía, citó de memoria a Ernesto Sábato “solo los utópicos podrán hacernos recuperar la humanidad perdida”.

 1. Las ideologías y la vida política. Objetivo común 

Como ya es habitual cuando asiste a la tertulia, Santos intervino en primer lugar para expresar que la condición básica para que se pudiera hablar de una “vida política” era la realidad de seres humanos viviendo en colectividad, compartiendo sus existencias. La experiencia de la Humanidad venía a demostrar que no era una situación fácil, y que frecuentemente se provocaban roces y colisiones con los otros, que se traducían en la contraposición de derechos, de donde surgía la necesidad de regular de forma consustancial los elementos de conflicto que subyacen en esa relación. Esa regulación tiene una base ideológica, que se traduce esquemáticamente en las posiciones conservadora o progresista. Pero ambas posturas tienen el objetivo común de resolver la cuestión de “¿en dónde poner el énfasis de la acción política?”.

 

Santos entiende que la libertad de desarrollo del ser humano no debiera tener límites excesivos impuesto por la colectividad, y el asunto clave es saber detectar “el bien colectivo” que surge de las preocupaciones, deseos y percepciones individuales, para lo que la propia sociedad y, por delegación de poderes, sus dirigentes, deben hacer un juego equilibrador. De un primer enfoque abierto a la integración de todas las opiniones y derechos, la práctica social ha venido estimulando o restringiendo ciertas actuaciones en detrimento de otras, apelando a los intereses de la colectividad. Contrapuso el caso de países con apertura formal casi total, con una Constitución muy abierta, como Estados Unidos (abierto al menos constitucionalmente a toda integración, y generoso con el ejercicio de la justicia por propia mano–que se plasma en el derecho a llevar armas, por ejemplo-), con el ejemplo de la alta  regulación de la vieja Europa, necesaria porque coexisten muchas colectividades en un espacio apretado, con fuertes raigambres históricas.

 2. Derechas e izquierdas. Las capacidades de gestión política. Lo individual y lo colectivo 

El moderador se preguntó si tenía sentido seguir hablando de derechas e izquierdas. Algunos contertulios, después de manifestar que estábamos debatiendo, al fin y al cabo, sobre política, indicaron que la derecha y la izquierda existían. Era una manera, convencional pero útil, de sintetizar que existían pareceres contrapuestos sobre la forma de resolver problemas fundamentales para la sociedad. Angel justificó su pregunta, indicando que había tenido la intención de aportar a la tertulia los programas electorales recientes de los dos partidos principales en España, para poner de manifiesto que se descomponían en objetivos inalcanzables, frases hechas, expresiones coincidentes en lo esencial, afirmaciones de contenido neutro y expresiones poco inteligibles. En el debate interno de los partidos quizá se discutieran en detalle los programas de acción política,

   

pero era evidente que no se deseaba trasladar ese debate al hombre de la calle. Atribuyó la situación a que el interés político no estaba en explicar el programa, sino en captar al votante de centro y a los indecisos, que eran un magnífico fondo de saco en donde se ubicaban las mayorías satisfechas e indolentes. Gentes que no leerían los programas, pero que se fijarán en las actitudes y en el carácter de los líderes, sacarán consecuencias políticas de sus comportamientos humanos y, a la postre, se verán impactadas por cualquier suceso de última hora, decidiendo su voto por un detalle que les caiga simpático o antipático.

 

En esta fase de la tertulia, los intervinientes parecieron estar de acuerdo en admitir que en las democracias estables con sólo dos partidos mayoritarios, las elecciones se centran en elegir capacidades de gestión política más que en valorar programas agresivos. Y para ello, se impone el pragmatismo. Santos recordó que la Historia reciente de España revela cierta mejor aptitud de la derecha para solucionar ciertos problemas de naturaleza social o económica (aunque no puso ejemplos concretos, tal vez se refería a la capacidad para negociar con mayor pragmatismo las exigencias sindicales, estimular a los poderes económicos o contener el gasto público en educación o enseñanza). Esta paradoja parece estar ligada al principio de que los demócratas de izquierda resultan peores administradores de la bonanza económica, en que tienden al despilfarro y tienen más éxito en la crisis, porque controlan con más credibilidad la tensión social. Pero existen importantes excepciones modernas, y Santos se refirió a la administración Clinton, que ha mejorado como ninguna otra la situación económico-social en EEUU, en tanto que la derecha republicana de Bush está teniendo actualmente graves dificultades en ese campo.

 

Ignacio P. manifestó que al tratar de las cuestiones políticas se debería mantener clara la diferencia entre individuo y sus derechos individuales y los temas referentes al desarrollo colectivo. Desde los teóricos del moderno liberalismo (citó a Stuart Mill, entre otros) estas distinciones se habían convertido en un paradigma universal. Por ejemplo, la figura del emprendedor y el valor del mercado para fijar el precio de los bienes no son discutidos hoy, salvo en círculos dogmáticos. Tampoco se identifica ya a la derecha con el gestor de la producción, ni a la izquierda con el trabajo. El enfoque general de la vida política se ha orientado hacia una mayor solidaridad y sobre cualquier política que defienda el desarrollo a ultranza del individualismo, se le harán recaer duros reproches cargos de conciencia. Hoy día no tienen cabida razonable formas agresivas o polarizadas de individualismo, y, al menos formalmente, se pretende mantener una visión global y solidaria de los temas políticos.

 3. La escena política y la formación del votante. La recuperación del protagonismo político por el pueblo. Análisis electoral. 

María Jesús echa de menos que en la vida política se discuta poco sobre los conceptos y sobre las formas para alcanzar los objetivos. La escena política ha perdido intensidad y calidad a la hora de detectar las causas de la situación actual y no se polemiza sobre la manera de mejorarla, presentando opciones concretas. Se trata al público votante como menor de edad, como a un ignorante, y los políticos profesionales rehuyen el encuentro ideológico, confiando más en las imágenes de las campañas que en los contenidos de los programas.

     

Santos, asumiendo el papel de defensor de los partidos,  cree que no es fácil detectar y aún menos exponer con rotundidad y de manera inteligible para el gran público, conclusiones determinantes sobre las causas de las situaciones socioeconómicas. Esta última campaña en España no es, sin duda, un buen ejemplo de debate político. Incluso se ha expresado la voluntad contraria –por parte del Gobierno del Partido Popular- de no querer realizar una confrontación de programas. “Interesó más la descalificación y el mensaje mitinero”. Pero también es cierto, dijo, que no existe interés de la colectividad por detener esa corriente de inhibición hacia el tratamiento de los temas fundamentales. Por ejemplo, aún sabiendo que la seguridad y la defensa eran dos temas fundamentales para la sociedad española actual, no hubo debate sobre estos aspectos. Ni siquiera en el Parlamento, a pesar de que había trascendido que el Gobierno conocía de un ultimátum islamista. Cree que la manifestación del voto, sin embargo, ha sido un ejercicio de madurez en el que se ha expresado el rechazo a la participación en una guerra ajena, a la que habíamos sido conducidos por el Gobierno, y no por el Parlamento, sin que existiera ningún debate. Le parece incluso significativo que el Gobierno hablara de manifestaciones convocadas por los partidos, sin entender que era el pueblo mismo el que se manifestaba, en un intento de sustraer al ciudadano hasta el derecho elemental de la libre manifestación de sus pareceres. El voto de castigo habría sido, en fin, la puesta en evidencia de que se deseaba recuperar el protagonismo de la vida política por el pueblo, desde el diálogo, la fundamentación de las decisiones, la tolerancia internacional.

 

Ignacio P. replica que, aunque la participación en la guerra de Irak haya podido marcar el resultado de las votaciones, el debate político interno no existió tampoco antes. Como el moderador también hizo notar, en las elecciones, el pueblo se dejó guiar por un sentimiento de rechazo a la guerra de Irak, y muy especialmente en los resultados de Madrid, conmocionado por los atentados sufridos, pero no se debatieron cuestiones de interés interno, que son muchas. Ignacio se refirió, poniendo ejemplos concretos, al contraste sobre las soluciones al tema del desempleo juvenil, a la utilización de la fuerza de trabajo e intelectual de los parados de más de 40 años, a los prejubilados, a los temas de sanidad o vivienda o a la problemática de los ancianos. Se preguntó también por el programa específico de desarrollo e investigación tecnológica del nuevo Gobierno. Sin duda, existía un consenso de que no se estaba haciendo todo lo posible para resolver la participación española en el conflicto, y eso fue a la postre lo que se votó, pero una vez que se resuelva la participación española en Irak, los debates sobre las cuestiones de política interior, que son los que interesan a la vida diaria, quedan abiertos. La votación pasó por alto el fondo y se centró en hechos concretos, pero temporales, circunstanciales. El debate fallido debía haber versado sobre los salarios, las estructuras de crecimiento de la economía, el control inflacionario, etc.

(sigue en la web: www.anorte.es )

A sotavento.- ¿Habremus, por fin, reglamento para la autorización ambiental integrada?

A sotavento.- ¿Habremus, por fin, reglamento para la autorización ambiental integrada?

Salvador Gracia Navarro, querido colega del CIDES, presentó en el Conama las conclusiones del Grupo de Trabajo sobre Autorización Ambiental Integrada, que él dirige, ante una audiencia numerosa, atraída por lo interesante del tema.

El asunto sigue candente. A finales del pasado julio se ha dado a conocer  un nuevo Borrador del Reglamento de Desarrollo de la Ley 16/2002, que, como se sabe, traspuso la Directiva 96/61/CE , relativa a la Prevención y Control Integrados de la Contaminación (conocida como IPPC, aunque no falta, como Salvador recordó, quien la referencia como LPCIC, defendiendo la prevalencia de las siglas en español sobre las inglesas).
 

La jefa del Area de Medio ambiente industrial, Carmen Canales, no pudo asistir a la presentación del Borrador, y  fue suplida –muy bien- por Begoña Nava, quien hizo la síntesis de la previsión de Reglamento. 

La Ley y su Reglamento tienen el propósito de internalizar las costes ambientales para ciertos sectores industriales, considerados como más contaminantes, y que se relacionan en el Anexo I de la Ley 16/2002. La IPPC creó la figura de la Autorización Ambiental Integrada, para el control de las actividades que afectan al medio ambiente en esas empresas, estableciendo valores límite de emisión para varias sustancias contaminantes, de acuerdo con las mejores técnicas disponibles (MTD) y  las condiciones del entorno. Cuestión esta, por cierto, que lleva de la mano a la diferencia entre controlar la emisión o la inmisión, asunto que no es plato solo para especialistas, pues incide sobre el conocimiento básico que deben tener cuantos se preocupan por las cuestiones ambientales.

Las instalaciones afectadas deberán solicitar dicha Autorización antes del 1 de enero de 2007.
 Los borradores del Decreto están circulando desde febrero pasado, en el deseo de la Administración de propiciar el adecuado consenso antes de lanzar un Reglamento que ha de suponer un importante esfuerzo de control y costes importantes para las empresas.

El procedimiento para tramitación de los expedientes administrativos para obtener la autorización de funcionamiento ha merecido algunas críticas desde las Asociaciones empresariales más afectadas, y otros agentes sociales (sindicatos, en especial). Se exigía del Reglamento que el registro  EPER (Registro estatal de emisiones y fuentes contaminantes), de acceso público, matizara entre las empresas que superen los umbrales mínimos y los datos que, simplemente, hayan sido proporcionados al registro cumpliendo con la obligación informativa, para evitar malas interpretaciones por el gran público. Se pedía, incluso, que solo se diera difusión a los datos de las empresas incumplidoras.
 

Otro aspecto controvertido es la fórmula de comprobación por parte de la adminstración, en relación con la autorización para iniciar las actividades, ya que en la redacción se expresaba el sin-sentido de que no se podría autorizar la actividad de una instalación cuyos datos no hubieran sido comprobados por las autoridades ambientales, control imposible para quien aún no ha empezado su proceso. Faltaba también la referencia a un plazo máximo para que la Administración realizara sus comprobaciones, una vez presentado el expediente.

Otras opiniones exigían concretar el procedimiento simplificado por la vía reglamentaria, así como la fórmula para ver autorizadas modificaciones no sustanciales en las instalaciones, o realizadas con carácter puntual, por causas propias de la producción (limpieza de instalaciones, desmontaje, etc).
 Por referirme a otro aspecto controvertido del primer borrador del reglamento, se exigía del Informe Urbanístico para instalaciones ya existentes que hubieran obtenido su licencia de acuerdo con un Plan anterior, que se tuviera en cuenta aquella situación, para evitar que la modificación de los planes comprometiera la viabilidad de algunas empresas.  

La preocupación por aplicar Sistemas de Gestión Medioambientales (SGMA) para certificar las empresas, debiera permtir agilizar el proceso de autorización ambiental integrada, y puesto que las CCAA son las responsables en esta materia, se preconizba una clara armonización de los requisitos, establecida por la vía reglamentaria. Esta cuestión afecta concretamente a la validez de los certificados ISO 14001 y EMAS. 

En cuanto a las actividades incluidas en el Anexo 1 de la Ley, se pedía por los sectores afectados, la clarificación de que las transformaciones físicas no resultarían afectadas, sino solo las que involucraban un proceso química, acomodándolo así plenamente al resto de las transcripciones de la Directiva que se han venido haciendo en otros países europeos.

Begoña explicó que la relación del Anexo 1 del Reglamento era enunciativa y no limitativa, lo que puede crear una inseguridad jurídica que debe tratar de corregirse, obviando igualmente la discriminación entre autonomías.
 Existen unas 5.035 instalaciones afectadas (en su mayor parte, del sector agroalimentario y ganadero, con 2.616 empresas en la relación, seguido del sector de tratamiento de minerales, con 885 –fundamentalmente, cerámicas-). Ya se han concedido 500 autorizaciones (excluída Cataluña).

El reglamento incorpora la obligación de comunicar cualquier transferencia de residuos peligrosos en cantidades superiores a 2 t/año y de las de más de 20.000 t para los no peligrosos. En el caso de que varias actividades industriales sean realizadas por el mismo titular, se podrán establecer valores límite de emisión globales para cada uno de los elementos contaminantes.

El informe urbanísitco será independiente de la licencia de obras o cualquier otra licencia o autorización exigible.
 Mención especial merece el procedimiento para incorporación de los permisos de vertidos otrogados por las autoridades de cuena. Las Comunidades Autónomas están obligadas a trasladar el expediente en un pazo de 10 días al Organismo, siendo válido el silencio administrativo. Trascurridos 5 años de la concesión de la autorización de vertido, se establece de oficio la revisión de la misma, para homogeneizar todos los plazos y armonizar con la autorización sustantiva.

Se realiza tambiénen el Anexo la disociación de algunas sustancias que aparecían en la Ley como agrupadas (anoté en mis notas apuradas, el caso del aluminio, viscosa, sulfito).
 

Se da, en fin, pocos meses de vida al RAMINP (Reglamento de actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas) y a la O.M. de 15 marzo de 1963, que dió instrucciones Complementarias para la aplicación de ese Reglament.