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El blog de Angel Arias

Hace diez años empecé a escribir un libro sobre restauración

En febrero de 2002, hace ahora diez años, inaugurábamos el restaurante AlNorte, en Madrid, que tenía el propósito de convertirse en una referencia culinaria para la cocina del arco atlántico (algo así como un contrapunto más sólido a la cocina mediterránea, pero con consciencia de formar parte del mismo océano gastronómico) y que, cuando nos quedamos -junto a mi mujer, María Jesús- como únicos propietarios, quise derivar, no menos temerariamente, para hacer de él, también, un lugar de encuentro propicio para el intercambio cordial de opiniones, en unas cenas-tertulia mensuales, y que se prolongaron durante cuatro años.

Hoy, ese restaurante no existe. De aquella experiencia, que enriquece mi currículum, en lo afectivo y en lo profesional (nada hay equiparable a dirigir una empresa con diez puestos de trabajo por los que pasaron más de cien personas), quedan varios testimonios escritos.

Uno de ellos, es un libro: "Cómo (no) montar un restaurante", del que he publicado en este blog varios capítulos, que aparecen en la sección "Temas de Restauración".

Otro testimonio, son las actas de las más de 50 tertulias-gastronómicas, en las que participaron más de 300 personas de la vida cultural, social, técnica, administrativa o jurídica (sin ser exhaustivo en esta clasificación). Algunas de esas actas también han sido incluídas aquí, en este mismo espacio ("Tertulias de AlNorte"), y las más de 800 páginas de esas reseñas son un documento inestimable para conocer el tratamiento que los contertulios dieron a una multitud de temas, tan amplia como lo fue el número de encuentros.

En una buena parte de esos encuentros, disfrutamos los asistentes del colofón que proporcionó mi colega y amigo, mago profesional, además de ingeniero de montes prestigioso, Rafael Ceballos, al que debo desde entonces un imperecedero testimonio de gratitud. Rafa preparó, de acuerdo con los temas que se trataron, no menos de tres juegos de magia de cerca, que nos deleitaron y asombraron, cerrando con un broche especial cada una de aquellas cenas con debate.

Hay otro testimonio escrito, que son los dos libros en los que algunos de los que nos visitaron dejaron escrito que volverían. Si no lo han hecho, ya no podrán hacerlo, pero estarán para siempre en mi memoria, como parte de un acontecimiento personal inolvidable.

 

Consejos para encontrar trabajo

Obtener un trabajo remunerado es la preocupación mayor para, al menos, 5,3 millones de españoles. Me propongo en este comentario ofrecer algunos consejos sencillos para poder encontrarlo con mayor efectividad.

1. Confróntese con sus debilidades y fortalezas. Es decir, haga un CV para Vd. mismo. Desde luego, su formación académica, si la tiene, es importante, y normalmente, será la forma más general de presentarse, con su título por delante. Pero no es lo sustancial para un posible empleador, especialmente, si se trata de una empresa grande. Son sus habilidades concretas lo que tiene más valor. Si domina realmente un lenguaje informático, si ha participado en algún proyecto importante, si ha pertenecido a un equipo de éxito, éso es más valioso.

2. Trate de conseguir que alguien le avale, no solamente con una "carta de recomendación" estándar (esas que dicen que Vd. no tiene rival en puntualidad y espíritu de equipo no valen para mucho), sino logrando una llamada de apoyo, un comentario concreto sobre sus habilidades y eficiencia, obtenidos por alguien con autoridad o prestigio.

3. No deje de hacer algo, jamás. No importa que Vd. no tenga empleo, nunca baje la guardia. Trate de seguir aprendiendo, mejorando aquello que ya sabe, manteniendo el contacto con el sector del que Vd. proviene o al que quiere pertenecer. Un parado no es sinónimo de alguien sin actividad. Perfeccione sus habilidades: conocer a la perfección un segundo idioma, por ejemplo, es fundamental. Trate de obtener un diploma oficial, pero, al menos, consiga fluidez en esa lengua, hablada y escrita.

4. Redacte cuidadosamente su CV. No siga ni la secuencia temporal de sus actividades o estudios, ni se detenga -en las primeras líneas- en lo menos relevante. Empiece por lo que mejor conoce, por aquello en lo que tiene más seguridad, y acomódelo a la empresa a la que dirige su candidatura. Por favor, elija una foto que le muestre de perfil, sin -reir ni siquiera sonreir-, sin pírcings, vestido formal, bien peinado (salvo que se presente para un cásting específico) .

5. No descarte montar su propia empresa o trabajar como autónomo. ¿Qué proyecto personal cree poder sacar adelante? ¿Con qué socios? Hable con amigos, compañeros de estudios, o de alguno de sus trabajos anteriores y entérese de qué oportunidades les interesan a ellos, y presente las suyas. No todo ha de consistir en montar un restaurante, pero tal vez pueda ofrecerse -dependiendo de su formación- para realizar programas informáticos, calcular estructuras, reparto de mercancías, diseñar elementos, logos o webs,...

7. Utilice las redes sociales. No se presente como quien busca trabajo, sino como aportador de ideas, de colaboración. Haga de su página personal un atractivo especial: escríbala, si tiene suficientes conocimientos en otro u otros idiomas, también en ellos. Añada más cosas, cada cierto tiempo, a ese CV público. Déle actividad, movimiento. Ofrezca también opiniones o consejos acerca de lo que otros hacen en el sector en el que le interesa trabajar. Sea positivo en sus comentarios.

8. Seleccione sus gastos y no desdeñe ningún ingreso. Prescinda de lo superfluo, pero no deje de dedicar dinero a cuestiones fundamentales: mejorar su formación, desde luego, es una de ellas, pero también participar en reuniones, congresos, mantener el contacto con amigos y conocidos. No se abrume; no se deprima; la situación pasará. No pregone innecesariamente que busca trabajo, pero entérese de quiénes pueden necesitar ayuda, de las empresas que estén contratando personal, y ofrézcase, con simpatía y humildad, entregándoles su currículum; haga el seguimiento de lo que pasó con él, sin presión y comunique a su interlocutor, si es así, que ha encontrado trabajo, agradeciéndole su atención.

9. No descuide su indumentaria; no recurra al alcohol ni esconda la cabeza. Vd. no tiene nada de qué avergonzarse...tal vez otros. En cuanto a los ingresos, descubrirá que no necesita mucho para aguantar el tipo. Por fortuna, sin necesidad de mendigar, se pueden reducir muchos gastos y obtener muchos servicios de forma gratuita (internet, lecturas, incluso tentempiés... la sociedad ofrece gratis muchas cosas) ¿Ha pensado en dar clases particulares, hacer trabajos desde casa,...ayudar a ancianos, inválidos, servir como extra en un restaurante, colaborar en una ong, participar en un partido político o en una agrupación con objetivos sociales?...Todo menos deprimirse. Todo menos encerrarse en casa.

 

Asturias, en estado de elección permanente

Asturias, en estado de elección permanente

El presidente del Principado de Asturias, Francisco Alvarez Cascos, a los siete meses de ser investido, ha decidido convocar por sorpresa nuevas elecciones autonómicas, que se celebrarán el próximo 25 de marzo, coincidiendo con las andaluzas. La razón esgrimida es que, al no habérsele aprobado los Presupuestos para 2012 en la Cámara regional, en la que gobierna en minoría, el Foro Asturias no puede cumplir el programa electoral.

He escrito en varias ocasiones que Asturias es banco de pruebas permanente de la situación general del país y que en no pocas ocasiones, lo que sucede en esa pequeña región es un adelanto de lo que sucederá -o se trata de evitar que suceda, probando los antídotos- a escala de Estado.

Alguna reacción del correoso y curtido Alvarez Cascos era de esperar, después del nombramiento como delegado del Gobierno del hasta entonces alcalde de Oviedo, el también ingeniero Gabino de Lorenzo -éste, de minas; el otro, de caminos, aunque de Lorenzo ha ejercido su carrera antes de ocupar la alcaldía, en tanto que Cascos siempre se ha dedicado a la política-.

El art. 154 de la CE asigna a la figura del representante del Gobierno del Estado funciones de coordinación con los responsables autonómicos y había expectación morbosa en conocer cómo se desarrollarían estos encuentros. (La foto del saludo del presidente del Principado y el nuevo delegado de Gobierno, el día de la toma de posesión del segundo, era enigmática: podría interpretarse tanto como un saludo militar o como un corte de manga; en cualquier caso, el desapego entre ambos quedaba puesto de manifiesto). 

Se puede predecir lo que resultará de estas elecciones repetidas: una disminución de la participación electoral, un aumento de la desorientación entre las opciones políticas, incapaces de concretar programas ajustados a la realidad social y económica, un mayor endeudamiento regional y, sí, en mi modesta opinión, los mismos resultados electorales de hace siete meses.

Carrefour rebaja el iva a los de más de 65 años

Hasta ahora, en muchos comercios (no solamente en los pequeños) y no pocos instaladores, autónomos de la gleba, chapuceristas diversos, talleres de chicha y nabo (pero no tanto) y otras gentes de desigual vivir, te preguntaban si querías factura -se sobreentendía, el documento de control fiscal que están oficialmente obligados a emitir sin trampantojos- y si contestabas que sí, te encasquetaban el iva como contribución adicional a la que te obligaba tu honestidad frente al dañino Estado recaudador.

También existían -y existen- quienes, sin preguntarte nada o abusando de que no llevas las gafas de ver con claridad, te obsequian, en lugar de con factura, con una nota de entrega en la que figura un complemento que llaman iva, pero que es el trasunto ilegítimo de su hermano legal, pero con los mismos efectos para tu bolsillo, aunque provocando el enriquecimiento ilícito del emisor de la engañifla.

Pues resulta que hoy me pasé por un establecimiento de Carrefour que me encontré en el camino hacia una de mis múltiples actividades no lucrativas y en el que, además de vituallas, venden prensa, para comprar mi alimento espiritual impreso, y un desconsiderado dependiente hacia mi juvenil apostura me preguntó si tenía más de 65 años.

No los tengo aún, como saben los que me quieren por Facebook, pero la pregunta me intrigó tanto que le devolví su curiosidad con la mía, para obtener esta respuesta: "Es que los mayores de 65 desde hoy no pagan el iva".

Contemplé entonces la cola de ancianos y ancianitos que aguardaban, con sus papeles indicativos de que "esta nota no sirve como factura", a que se comprobaran sus datos, DNI en ristra y les dieran un carné de socio del selecto Club. Y me salí de allí tratando de elucubrar qué propósito tienen los gestores de Carrefour para asumir, por su cuenta, el pago del iva de las facturas que emitan correctamente a los mayores de 65 años que compren en sus comercios (8 millones de potenciales clientes, según último censo).

He sacado la conclusión provisional de que esta indudable actuación comercial tendrá varios efectos: aumentar sus ventas; animar a los mayores de cada casa a que sean ellos los que se vayan de compras; orientar las ventas de esa cadena polimórfica hacia los productos consumidos por los envejecientes (yogures, pan, frutas, pollo y sardinas, preferentemente, según mi observación ocasional); complicar hasta límites insospechados su contabilidad interna; defraudar un poquito, pero como dios manda; exponerse a la denuncia por competencia desleal y sospecha de dumping; animar a otros competidores a que hagan lo mismo, montando un desbarajuste fiscal de tomo, lomo y verduras; retirar la acción al cabo de unos días, lamentando que la OCU y otros malfactores les acusen de publicidad engañosa; canalizar hacia los mayores parte de las rentas familiares, complicando algo sus declaraciones fiscales; desplazar hacia las partidas de gastos propios de la cadena los 200 o 300 Millones de euros que supondrá la exencíón fiscal unilateral que implica la decisión, con verosímilmente más de cuarenta millones de apuntes contables; etc.

 

Carta a los Reyes

Estimados Reyes,

Hace ya muchos años, cuando conseguí desvelar, al caerme del pedestal de la niñez, que los Reyes Magos no eran tales Reyes ni Magos, que no venían de Oriente, que resultaba imposible que les hubiera guiado estrella alguna hacia ningún pesebre y que eran solo una excusa para crear frustraciones infantiles, porque,  de haber existido, tenían que haber sido o muy pobres o extremadamente cicateros, me dejé dominar por la publicidad y el pragmatismo.

Así que, después de estar padeciendo, a resultas de un período sin obtener regalos, con el desprecio de SSMM, la reciprocidad a mis dudas existenciales, pasé a confiar en el quehacer discreto de Papá Noel que, nunca ocultó que había nacido por invento de Coca Cola y que me aportaba regularmente pijamas y zapatillas.

Cuando nacieron mis hijos, contando con la complicidad de mi esposa, (habiendo advertido oportunamente que, a pesar de la fe que advertía en ellos, no estábais dispuestos a dejar ni un mísero presente junto a los zapatos que, llenos de ilusión, situaban sistemáticamente en el salón familiar cuando se anunciaba que volvíais a la Tierra desde vuestros oníricos retiros), no tuve más remedio que subsanar, en la medida de mis posibilidades, la omisión en vuestras listas de reparto, echando mano del propio peculio.

Por cierto que tal agravio comparativo fue advertido a los pocos años por mis sagaces retoños, apremiándome a que denunciara la injusticia  con la que eran tratados, cuestión que, la verdad, no sabría ante qué Tribunal ni por qué conceptos hacer valer.

Simultáneamente, mi relación con los seres imaginados mejoró un tanto, a raiz de que, en las fiestas familiares que se convocaban por estas fechas, aparecieron esforzados amigos invisibles que, aunque nunca supe identificar con exactitud, se empeñaron en regalarme corbatas que, desgraciadamente, jamás me atreví a ponerme, salvo en carnaval o en despedidas de solteros.

Una nueva oportunidad para rescataros del limbo en que os colocó mi incredulidad, os ha surgido, sin embargo, ahora, con la incorporación de mis dos nietas al mundo de los deseos infantiles. Acabo de escuchar que este año venís con menos pompa y menos caramelos que distribuir en las cabalgatas. No me engañaréis, sin embargo, y a prueba de verosimilitud os pongo: en lo metafísico no hay crisis, sino bonidad eterna.

Si venís aquí a dar ilusión y confianza a los más jóvenes, si servís para hacer un mundo mejor, como pretenden vuestros seguidores, dadnos una señal precisa a los incrédulos. Las circunstancias actuales nos han hecho aminorar brutalmente nuestra fe en la honestidad de los humanos -sean Reyes o plebeyos-: de fallarnos vosotros, ¿qué nos queda?.

Os pido, con todo el respeto que haga falta, que traigáis algún juguete para poner junto a los zapatitos de estas niñas, que depositaré esta noche en el salón-comedor de mi casa; y ya, de paso, existiendo voluntad de resarcirme, que me restituyáis por la omisión sostenida por décadas en el reparto a mi persona y a los míos, no en cosas que me vengan bien a mí, que poco ya necesito, sino haciendo a mi país más feliz, más esperanzado, más activo.

Y que lo notemos de inmediato en dos índices que nos tienen de cabeza: disminuyendo en millones el número de parados y aumentado el pib en varios dígitos; que lo rentabilice el PP o se atribuya a un milagro meritísimo, es, para el caso, lo de menos.

 

  

En el final de 2011, dos ingenieros de minas son noticia

El nombramiento de un nuevo secretario de Estado de la Energía ha puesto sobre la escena política, en un campo relevante para la profesión, a los ingenieros de minas.

Luis Fernando Marti Scharfhausen, compañero de profesión, y exvicepresidente de la Comisión Nacional de la Energía, asume, en un momento excelente para demostrar capacidad de gestión y criterios técnico-económicos sólidos para las decisiones, una responsabilidad de gran nivel, para la que se encuentra muy bien capacitado, según coinciden los compañeros del sector.

Esa buena noticia para el país y para los que creemos en la necesidad de dotar de análisis técnico a las decisiones que se han de tomar en política, tiene un contrapunto afectivo en el fallecimiento de Juan Manuel Kindelán, otro ingeniero de minas, serio defensor de la energía nuclear, divulgador eficiente de sus amplios conocimientos en multitud de temas y que fue, en su momento, también secretario de la Energía.

En otro momento haré el amistoso panegírico de un técnico humanista inolvidable, dotado de magnífica sensibilidad hacia los que sabía más humildes y de extraordinaria capacidad de aprecio hacia quienes detectaba como los más inteligentes. Descanse en paz, Juan Manuel Kindelán; un hombre sabio, bueno, modesto como los que se saben poseedores de un don que han podido cultivar hasta hacerlo resplandecer con luz propia, para entregarlo a la sociedad en la que vivieron.

Pero como la vida sigue, hoy nos toca depositar esperanzas en Luis Fernando, trabajador serio y receptivo, que tiene el mapa energético -no solo el español- en el cerebro y que, con seguridad, se hará aconsejar de los más sabios para tomar las decisiones más sensatas en un sector en el que se han hecho demasiadas cosas sin contar con la cabeza.

Las patronas de los ingenieros de minas

El día 4 de diciembre los ingenieros de minas -junto con otros colectivos, vinculados, principalmente, a los explosivos- celebramos la festividad de Santa Bárbara.

Esta figura de la iconografía cristiana, encerrada en una torre por un padre malvado que, según el imaginario, no dudó en cortarle la cabeza después de un cruel suplicio por el que intentó hacerla desistir de la fe cristiana (1), ha venido protegiendo, mejorando sus habilidades a medida que aumentaban los conocimientos técnicos y las medidas de seguridad, a los mineros y artificieros.

En España la minería del carbón (de la hulla y del lignito, sobre todo), protagonizó -y, aunque con muy disminuído fulgor, aún protagoniza- páginas muy brillantes de la historia de la ingeniería. Que es también de la historia del trabajo, del sacrificio, de la solidaridad.

La minería no es solo el carbón, desde luego. En lo que respecta a la minería metálica y al aprovechamiento de todo tipo de materiales y rocas, abundan en el territorio español muestras de la capacidad desarrollada por los ingenieros de la tierra -desde mucho antes de que se inventasen las Universidades y Escuelas Técnicas- para poner en valor las piedras que ofrecía la naturaleza, extrayéndolas, clasificándolas, transformándolas con procedimientos a veces muy complejos.

El mercado ha sometido continuamente a vaivenes la oportunidad de explotar rentablemente esos conocimientos y las minas y labores mineras, subterráneas o a cielo abierto, y los hombres de la mina han tenido que adaptarse, reconvertirse, gozando y padeciendo con la tierra.

Es una historia bien conocida, la vinculación de los ingenieros de minas a la mina. Es obvio. Lo que ya no es tan conocido, es que los ingenieros de minas estamos activos en muchos otros campos, algunos de los cuales tienen poco o nada que ver con la minería.

Estamos en la energía -en todas sus formas-, en la siderometalurgia -con todas sus compejidades-; en la gestión correcta del ambiente -agua, residuos, terrenos, atmósferas: su tratamiento, protección, rehabilitación y descontaminación-; por supuesto, en la geología y geofísica; ...y, en general, en un proceso adaptativo en el que van convergiendo todas las ingenierías, nuestra formación se ha ido convirtiendo en más inespecífica, más versátil.

Santa Bárbara, venerada también como oísha por otras poblaciones que han elaborado sus propios sincretismos religiosos, buscando la protección ante lo desconocido, ha visto cómo, por tanto, su pedestal monopolístico en la intercesión por el mundo minero, está siendo amenazado por otros santos y otras advocaciones que también tienen que actuar por las alturas -y bajuras- en defensa de la actividad : Santa Lucía, San Carlos, San José, San Ramón, Santo Domingo...

Es lo de menos, en realidad. Lo más importante es que se mantenga el prestigio de los ingenieros de minas y la calidad técnica del trabajo que desarrollan, guiados por sus buenos proyectos, auxiliados por la buena dirección, su deontología, su alta dignidad profesional, mineros, artificieros, gasistas, metalúrgicos, perforistas, canteros, capataces, soldadores, fundidores, maestros de taller, operarios de todo tipo, oficinistas, funcionarios, ...

Y esto depende, sobre todo, de los profesionales que, con legítimo orgullo, -aunque, como yo, haga más de cuarenta años que hayamos salido de una de nuestras Escuelas Superiores de Ingenieros de Minas-, cuando nos preguntan qué somos, seguimos contestando, sin dudar: "ingenieros de minas" y sigamos cumpliendo con nuestro oficio lo mejor que sabemos, con todo lo aprendido, sobre lo que nos enseñaron o creyeron enseñarnos nuestros profesores, en la escuela de la experiencia y del pundonor profesional, del respeto a los demás, del servicio eficiente a nuestra colectividad, cada vez más global, menos narcisista.

¡Santa Bárbara, ingenieros de minas que habéis prestigiado nuestra profesión, presentes!. ¡Casiano del Prado, Shultz, Ezquerra, Elhúyar, Adaro, ..., desconocidos o anónimos artificieros de nuestro presente orgulloso, no nos dejéis caer en la autocomplacencia ni permitáis que asome en nuestros ojos el desprecio por la labor bien hecha de los otros! 

(Por cierto: ¿Seremos capaces, de una vez, en desvincular de lo confesional religioso la exaltación de las profesiones y, en especial, de celebrar, con una ceremonia laica, esos actos tan necesarios en la vida social, para reunirse, compartir emociones, honrar a los difuntos, conmemorar nuestras efemérides?)

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(1) Para los amigos de saber más de esta historia inverosímil, pero no menos cierta que tantas otras, un rayo vengó, desde la naturaleza, el comportamiento infame del padre enajenado, matándolo en el acto en que decapitaba a la desgraciada doncella. De ahí viene la asociación de Bárbara con los truenos, estruendos, explosivos y todo lo que sirva para iluminar, en silencio o haciendo ruidos, las oscuridades del camino.

El voto inútil (el 20 N) de los profesionales independientes

El 20 de noviembre de 2011 estamos llamados a las urnas en España para elegir los diputados y senadores que compondrán las dos Cámaras legislativas y, en especial, aquella en la que, por las mayorías o acuerdos legalmente previstos, se elegirá el Presidente de Gobierno.

Parece prácticamente determinado -según las encuestas previas, las opiniones fundadas y las especulaciones en la calle- que el Partido Popular obtendrá mayoría suficiente para gobernar en solitario y que, por tanto, Mariano Rajoy será el presidente de Gobierno que sustituirá a José Luis Rodríguez Zapatero, significando, por tanto, un cambio en las personas que llevarán a cabo la gestión del Estado.

No comparto la furibundia con la que los participantes en las campañas descalifican a las otras opciones, pretendiendo presentar ante los posibles votantes una identidad diferenciada que decante sobre su partido o agrupación la decisión electoral.

No veo posible ni la eliminación de los elementos centrales de nuestro estado social, incardinadas en el derecho básico, es decir, constitucional (prestaciones asistenciales, extensión general a todos los ciudadanos de la educación y la sanidad, como más significativas), ni creo factible la modificación de los aspectos centrales de la ordenación laboral (modificación de los contratos existentes, variación de los regímenes pactados con prejubilados y jubilados): no me parece imprescindible, y arrastrarían el riesgo de agresivas protestas en la calle que el nuevo Gobierno deseará evitar.

Tampoco es viable solucionar la crisis económico-laboral, que es también de valores, de ideas, de liderazgo, y que es de naturaleza global y no local -nada nuevo en este diagnóstico sintético, obviamente- sin hacer revisión de los supuestos de globalización y aprovechamiento de recursos básicos (energía y agua, sobre todo, pero también otros, en especial, los minerales), recuperación y respeto ambiental y planteamiento compartido a escala mundial ante la amenaza del cambio climático. Un gobierno aislado nada podrá solucionar, y las conclusiones que pueda asumir el conjunto mayoritario deben tener una fuerza carga persuasiva, técnico-económica y no solo política.

Lo sustancial, para mí, es plantear un modelo de crecimiento económico y tecnológico, que deberá estar basado en opciones de país, en sus fortalezas, y aglutinar -aquí sí es necesario un pacto- a los principales agentes capaces de aportar recursos económicos e ideas.

Los Programas de los partidos políticos que concurren en la carrera electoral para ocupar asientos en las Cámaras, aunque deberían formalmente ser considerados como Contratos con la ciudadanía (con los que los hayan votado, al menos), contienen formulaciones más bien genéricas, dando preferencia a juicios de valor, deseos irrealizables o a propuestas difícilmente cuantificables, y por lo tanto, de cumplimiento no evaluable. No parece, en efecto, que hayan sido considerados por los partidos como elemento canalizador de los votos, confiados más -como corresponde a una sociedad inmadura e irreflexiva-, en el encanto de las imágenes y en axiomas o postulados no discutidos. El candidato Rubalcaba ha hecho notar al otro candidato relevante, Rajoy, en la única ocasión en la que los electores pudimos verlos juntos a ambos, que éste no se había leído su propio programa, y la sospecha no quedó resuelta por la contestación recibida.

La cuestión más preocupante no me parece, con ser grave, la relativa falta de concreción de los programas, sino la ausencia de debates profesionales para aclarar las mejores opciones en relación con los temas sustanciales. La sociedad civil, adormecida, desinformada y, por ello, inculta, no cuenta con las plataformas para expresar sus deseos, propuestas y opiniones, y solo es capaz de expresar, de forma sesgada y, también, falta de representación -por la vía de manifestaciones, concentraciones o algaradas- su descontento. Pero es más significativo, y demoledor, que las asociaciones profesionales, los especialistas, no hayan sido escuchados, y ni siquiera hayan tenido la posibilidad de expresarse.