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El blog de Angel Arias

Jugando en corto: Etantados

El día 24 de agosto se celebra en mi pueblo, la festividad del Patrono, San Bartuelo (Bartolomé), un santo del libro al que los malos malísimos desollaron vivo, allá en un país de esos que ya no existen, Armenia. Hay una imagen -más estética que sobrecogedora- de este mártir en el Museo del Prado, pintada por José de Ribera.

San Bartolomé es Patrono de los carniceros, y, yo creo que podría ser el Patrono de todas las víctima de los terroristas, por lo que sugiero que nos encomendemos a él, y a lo mejor nos iría a todos los demás mejor porque, con suerte, les daría a probar la medicina de sus despropósitos en sus propias carnes.

Bartuelo o Bartolomé, empero, no es santo que se represente mucho, porque un muñón de carne ensangrentada, cortada a cuchillo, no mueve a devoción, más bien causa repulsa. Tal vez por eso, en mi pueblo también celebran a San Roque (el 16 de agosto), santo francés más moderno, pero próximo, que se dedicó a viajar y al que se atribuyen virtudes contra la peste, y que se representa enseñando una pierna llagada lamida por un perro, todo de forma elegante, ajustándose mejor a la iconografía deseable por los devotos del arrodillarse.

Pero los descerebrados de ETA tenían ayer otras devociones. Encomendándose al diablo, aprovecharon que el presidente Zapatero anda haciendo propaganda por Asturias, y se hicieron notar preparando y consumando un etantado en Durango, contra la casa cuartel de la Guardia Civil. No hubo muertos, y, por fortuna, los dos guardias heridos lo fueron levemente. El impacto mediático fue, sin embargo, de escala 7 en el escalímetro del asombro nacional e internacional (véase mi relato sobre el muchacho del martillo, en otro lugar de este blog).

No hay ninguna persona sensata en el mundo que pueda entender lo que pretende la banda terrorista con sus etantados. Son etantados contra toda lógica, contra la cordialidad del País Vasco y la calidad de su paisanaje, contra la unidad de los españoles con los vascos y de los vascos con el resto del mundo. Todos tenemos claro lo único que desean conseguir, en verdad, los etarras con sus etantados: mantener su estructura de extorsión y amedrentamiento, y seguir viviendo al margen de la ley, porque no saben hacer otra cosa que causar daño ajeno.

ETA no se parece a ningún grupo separatista ni revolucionario. No son asimilables, ni pueden llegar a serlo. No tienen ideología ni ideario. No están enraizados en la ciudadanía vasca, no quieren el poder, no saben de política ni tienen estructura, voluntad ni organización para dirigir un Estado, ni siquiera en coalición. Sus escritos emplean terminología de otro tiempo, parecen escritos por un demente o un iluminado.

Solo están protegidos de ser descubiertos del todo y expuestos con su podredumbre a la luz, para ser descompuestos como lo fueron algunas momias, por unas débiles raicillas que les conectan con el miedo de la sociedad vasca, de algunos vascos. Miedo disculpable, supongo, porque nadie está forzado a ser héroe cuando peligra tu hacienda y tu vida ante quienes no tienen escrúpulos.

Miedo a decir, "basta ya, sé quién eres, dónde te escondes, deja de amenazar y de matar, porque no es cierto que defiendas lo que queremos y, además, la forma como lo haces, nos perjudica coseguir lo que nos interesa. Tus etantados solo te sirven a tí, etarra, para seguir extorsionando y exigiendo dinero con el que mantener tu tren de vida de sabandija solitaria."

Porque hay otras raicillas que conectan a ETA con algún grupo político que se confunde creyendo que, pasando por alto la condena a sus acciones, conseguirán algún rendimiento. Son colaboradores, coadyuvantes interesados en sacar partido a las acciones terrotistas, como los peristas que comercializan con las mercancías robadas por otros.

Al pairo: El Presidente Rodríguez Zapatero busca en los Oscos la paz del siglo XIX

De vez en cuando se pone de moda un programa del estilo "Si yo fuera Presidente", para que los ciudadanos de a pie elucubren sobre lo que harían en el caso de que llegasen a ocupar el puesto de máxima representación de su país. 

La mayor parte de los entrevistados ponen a volar su imaginación y dicen que arreglarían el camino que pasa por delante de su casa. Así que la gente tiene un instinto especial para intuir lo que será probable que haga en primer lugar un mandatario.

Claro que la inmensa mayoría de las gentes, nunca llegarán a Presidente de su país, salvo que las elecciones se hicieran por insaculación o por sorteo, que viene a ser lo mismo. Y eso es muy improbable que vuelva a suceder en este mundo, porque en todos los países existen fórmulas concretas para llegar a ser Presidente o mandamás, aunque en algunos -no cito cuáles, por respeto a sus súbditos, subordinados o fieles - más les hubiera valido emplear esos dos procedimientos, genuinamente democráticos, y hacer que el azar eligiera el detentador de la Excalibur...

Si a mí me preguntaran lo que haría si fuera Presidente (por insaculación o por sorteo, por supesto), tengo clara mi contestación. Dimitiría de inmediato. No creo que exista un trabajo más ingrato y peor comprendido. 

Debes sortear dificultades sin cuento cuando eres Presidente de tu país.

Tienes que aparentar saber de todo como si fueras un erudito, lo que te obliga a estar continuamente empollándote frases e ideas de otros, y presentarlas como si vinieras de vuelta del asunto, y sin inmutarte. Tienes que viajar continuamente de un sitio para otro, sin que sepas muy bien para qué y con quién vas a encontrarte, y hacerlo en avión privado que casi nadie usa, en coche conducido por un desconocido que no te habla en todo el trayecto, o en un helicóptero que no tiene piezas de recambio porque ya no se fabrica.

Por la mañana, igual tienes que presidir un Consejo de Ministros y, ese mismo día, de ocho a diez de la tarde, ponerte unos vaqueros usados y lucir una sonrisa de viernes para convencer a tus votantes de que estás de vacaciones. Sin contar con que tienes que estar rodeado de guardaespaldas hasta para ir al servicio, porque un magnicidio se cotiza más que los blue chips en el mercado de la insensatez humana.

A Rodríguez Zapatero, sus asesores de imagen le aconsejaron que pasara tres o cuatro días de trabajo vacacional en Los Oscos, en la Asturias más recóndita, allí donde no llega nadie, salvo que se pierda buscando el camino a Taramundi, que, como su nombre indica, es otro sitio que vaya por Dios.

La zona me trae buenos recuerdos y alguna preocupación. En el poco tiempo en que estuve de Director de Proyectos de la Sociedad Regional de Promoción de Asturias, allá por los finales de los 80, se decidió promocionar el turismo rural de Asturias, y se creó la Sociedad de Desarrollo Rural de Taramundi.

Casi nadie creía en el invento, pero me informo que el crecimiento desde 1992 hasta 2007 ha sido del 1.350%, ya que existen 10.700 plazas de turismo rural en la región en la actualidad. Muchas, muchísimas, me parecen. Si hubiera plena ocupación, supondrían 3,7 millones de pernoctaciones en el campo astur, una carga ecológica muy alta para unas áreas tan sensibles.

Leo como curiosidad que, no sé muy bien con qué objetivo, a los tres vecinos de Santa Eufemia de Oscos alguien los adoctrinó para que adornaran sus casas con algún toque típico, y en una fotografía se veía a uno de ellos colgando unas ristras de cebollas en un alero de su hórreo.

¿Hace falta adornar Los Oscos?. Más bien sería necesario cubrir la zona con papel de embalar, creando un escenario artificial hasta que pase la tormenta publicitaria, para que no se contaminara el verdadero con estos desmadres mediáticos. Cuando se conoció que Rodríguez Zapatero iba a ocupar un bello pazo de los Oscos, de propietario desconocido, el sitio se pobló de inmediato de periodistas. Se garantizaba así la publicidad del evento, pero no solo en los media, sino que también sucedió que decenas de curiosos, encontraron el camino a esa zona olvidada de Asturias para saludar al Presidente y gritarle, ¡guapos! (a él y a la elegante Sonsoles, su esposa), que la belleza es una virtud también valiosa en democracia.

La guinda la puso el político regional Antonio Trevín (Toño), delegado de Gobierno ahora, que aclaró para la posteridad que el sitio de Los Oscos está hoy de tan buen ver "porque se perdió el siglo XIX". Analizo la frase y se me pone la carne de gallina. ¿Quiere esto decir que, si queremos paz, tenemos que volver al siglo XVIII?. ¿Quiere aquello decir que la industrialización no nos trajo más que disgustos?

Yo no se donde el mandado Presidente Zapatero va a pasar las vacaciones (desde luego, en Los Oscos no, o no ahora, porque no le van a dejar los periodistas y curiosos y su programa de actividades está tan cargado de eventos que más parece la agenda de un médico sin fronteras).

Me permito darle un consejo, un truco que a mí siempre me fue bien. Antes del inicio de un nuevo trabajo, siempre me doy una vuelta de incógnito por el lugar, visitando los talleres, las oficinas, observando los comportamientos de las gentes. Así saco mis impresiones de lo que me voy a encontrar después, antes de que me lo presenten con colores de rosa.

Como Zapatero admite que no conoce Los Oscos desde antes de ser Presidente, ahora no va a captar el encanto del lugar. Las cebollas alóctonas que cuelgan del alero, las macetas de geranios transplantadas y los curiosos gritando piropos son un estorbo. Tendrá que volver, cuando ya no le conozca nadie o a nadie interese, a conocerlo.

Ya sé que no necesito enmendar a Trevín, que es un buen rapaz y bien intencionado, pero Los Oscos no se han perdido el siglo XIX. Me temo que somos los demás los que echamos a perder un buen trozo de naturaleza en el siglo XX y, por eso, ahora estamos consumiendo los restos del paisaje en el siglo XXI. Ponga cada uno sus ejemplos. ¿Nos ha aprovechado?.

 

Cuadro comentado: Bodegón de cabeza con manzana (2005)

Cuadro comentado: Bodegón de cabeza con manzana (2005)

Este acrílico, encajado plenamente en mi actual línea de expresión pictórica, tenía por título original "Bodegón de mujer con manzana", pero su actual propietario, Alberto, me indicó que él veía una cabeza masculina. Respeto, pues, la interpretación de su poseedor, que, además, cuando comparo el cuadro con el apunte previo, encuentro acertada. En la realización rápida al acrílico -con esos retoques al óleo para dar más fuerza a algunas pinceladas que también forma parte de mi manera de pintar-, he endurecido los rasgos del rostro, hecho sobresalir la mandíbula.

La representación está clara: una cabeza que sostiene una fruta -¿realmente una manzana?-, remedando esos apetitosos cochinillos asados que se ofrecen en los restaurantes castellanos. No es una naturaleza muerta, no he pretendido que la cabeza parezca la de un cádáver. Quise dibujar una cabeza durmiente, pero ofrecida de forma apetitosa a quien la contemple dormida.

Las pinceladas son ágiles, fuertes, contrastadas. Los colores, fauvistas, están al servicio de realzar sin miramientos el dramatismo-inquietud de la escena. El paisaje del fondo se pliega ante los contornos del perfil del rostro. El ojo izquierdo de la figura parece iluminado por un fuego o una luz que estuviera abajo, quizá aoyado en el suelo en donde la cama (¿o la bandeja?) descansa.

Uno de mis mejores acrílicos, posiblemente. Imagino que es obra de madurez, la encuentro con poesía. En todo caso, ha sido uno de los cuadros más comentados en mi reciente exposición en Oviedo.

A barlovento: Algunos efectos de los biocombustibles en la dieta energética y en la cesta de la compra

En este comentario se analizan algunos de los efectos colaterales de la utilización de biocombustibles como fuente energética, cuyo objetivo principal es reducir la producción de CO2 equivalente causada por la combustión de gasoil y gasolinas en los vehículos a motor. El tema es importante, y complejo, por lo que ahora simplemente proporcionaré un par de reflexiones básicas, que iré completando en días sucesivos. El comentario del día 21 de agosto puede servir, por otra parte, como introductorio de éste.

La forma de comenzar mi análisis puede parecer propia de un arabesco mental, pero me gustaría recordar que la especie humana monopoliza prácticamente el 25% de la capacidad productiva de los ecosistemas de la Tierra. El hombre ha venido alterando la biosfera de muchas maneras. En los dos últimos siglos, el aumento de la población mundial ha provocado el aumento de las plantaciones agrícolas y masivas talas de árboles, efectos a los que hay que añadir los incendios provocados en los biosistemas.

Han sido muchas las investigaciones que cuantifican los efectos de esta realidad. Cito como estudio reciente el realizado por el equipo del Dr. Helmut Haberl, de la Universidad de Klagenfurt (Austria) publicado por la revista PNAS de la National Scientific Academy (USA). El Dr. Haberl y su equipo atribuye el impacto humano sobre la biosfera en la siguiente proporción: un 53%, debido a cultivos y plantaciones, un 40% por cambios en uso del suelo (incluído el urbanismo) y un 7% a incendios forestales intencionales.

Esta actividad de nuestra especie cambia los ciclos naturales de renovación. Tiene, desde luego, el efecto positivo para la subsistencia de conseguir una mayor productividad en las áreas de agricultura intensiva, y en esas zonas se aumenta la generación natural de bioenergía por la función fotosintética de la vegetación.

Se estima que las plantas superiores y el resto de los seres fotosintéticos producen anualmente una cantidad de biomasa equivalente a 170 Gigatoneladas de materia seca, con un contenido energético estimado en 2,85 . 1021 J, muy superior a las necesidades energéticas y alimenticias mundiales (estimadas respectivamente en 0,377 . 1021 J  y  0,0549 . 1021 J, para una población de    6.000 Millones de  habitantes).

Pero el estudio del resultado completo del proceso de obtención de los recursos necesarios para nuestra subsistencia, comprendidas la eliminación y absorción por la naturaleza (allí donde es posible) de los desechos producidos, conduce al concepto de "huella ecológica". Nuestra "huella" parece haber sobrepasado en la actualidad el 25% de la capacidad regenerativa natural, lo que quiere decir que la Tierra necesita más de 15 meses para reproducir los recursos que consumimos en un año.´

Descendiendo ahora el nivel de nuestra reflexión, traigo a consideración la propuesta de Orden Ministerial que el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha enviado a principios de julio a la Comisión Nacional de Energía, para su informe preceptivo, y que apoya un mecanismo especial para fomentar el uso de biocarburantes y otros combustibles renovables en el transporte. Está prevista la entrada en vigor el 1 de enero de 2008.

La O.M. introduce, consecuente con la filosofía imperante, un  "certificado de biocarburantes", que será extendido por la propia C.N.E., mediante el cual las empresas obligadas (las productoras) podrán acreditar el porcentaje de biocarburante que entreguen a cada consumidor (las gasolineras) anualmente. Los biocarburantes estarán separados en dos grupos: los que se empleen como aditivos al gasóleo de automoción (biodiesel) o a las gasolinas (bioetanol).

Los certificados considerarán, entre otros aspectos, el origen del biocombustible y la valoración ambiental de los cultivos, según baremos que deberán ser definidos, y por los que se pretende orientar la producción de biodiesel hacia aquellas vegetaciones que afecten menos al consumo humano o animal. Se deberá alcanzar el 1,9% de mezcla en el 2008, y, progresivamente, el 5,83% en 2010.

Si no se acreditan estos porcentajes mínimos (que podrán, en caso de exceso, ser aplicados al año siguiente, hasta un 30%), tendrán que pagarse cantidades compensatorias, que se decicarían a beneficiar a los productores que quieran vender sus excedentes de cupo, o podrán ser trasferidos entre los sujetos obligados.

A la espera de que se regulen las compensaciones en el mercado interior español, las empresas productoras de biocombustibles han venido exteriorizando sistemáticamente su descontento. Abengoa Bionergy y Acciona Energía, que sostienen las apuestas más arriesgadas en el sector, han sido especialmente claras con las razones: hay oscuridad y falta de diligencia. 

La clarificación les urge, pues Abengoa ha construído un centro para bioetanol en Salamanca -para el que reclama una fiscalidad especial, y no su tratamiento como derivado del vino- y Acciona produce biodiesel para ser mezclado en el gasóleo. Como no se han cumplido las previsiones de estímulo al mercado, se está exportando la producción, pero también hay movimientos de compra de la producción forrajera para exportación a Alemania y Holanda.

La cosa tiene miga, y los interlocutores o no son muy claros en lo que quieren o no tienen aún las ideas totalmente definidas. En febrero de 2007, la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) se mostraba satisfecha porque la Mesa de Biocarburantes había conseguido "fijar el contrato tipo" para los cultivos de girasol y colza como materias primas para producir biodiesel. La fórmula abierta respondía al sistema mixto, con una parte fija, y otra variable de acuerdo con la evolución tanto del mercado del gasóleo como del conjunto del mercado alimentario.

En cuanto al bioetanol, el contrato tipo y la fórmula mixta parecieron desaconsejables, debido a los altos precios de los cereales en esta temporada, por lo que los contratos firmados para este producto no fueron homologados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y se actuó conforme a los intereses del mercado de biocombustibles, en los que los países centroeuropeos llevan la cabeza de la competición.

Si se admite que el valor energético de 2,5kg de paja es equivalente a 1kg de petróleo, para producir 1 Mtep necesitaríamos 2.500 t de paja. No es necesario romperse mucho la cabeza para saber cuántas Ha. de secano se necesita dedicar a ese cultivo para obtener las cifras deseadas.

Quedémosnos pues, de momento, con la idea de que, en el mercado español, la falta de un acuerdo estable en relación con la producción de biocombustibles ha sometido a los precios de los cereales, forrajes y otros vegetales usados para alimento del ganado a tensiones nuevas, provocando en consecuencia el aumento del precio de los piensos.

No quiero ser ave de mal agüero, pero vaticino que estos desequilibrios de mercado, perjudiciales para el ganadero, se multiplicarán en el futuro, a pesar de la satisfacción que han mostrado en su momento algunos de los representantes de las cooperativas agrícolas.

Parece, pues, que, si no hay nuevos inputs en el horizonte, pagaremos la carne más cara, aunque contaminemos algo menos. Las medidas de ahorro energético y de incentivación al transporte colectivo esperan en el cajón, entre tanto. Porque a lo que no parecemos dispuestos es a renunciar a nuestro nivel de bienestar. Bienestar que nos estamos obsesionando obsesionando en traducir tanto en el movimiento frenético desde un sitio a cualquier otro (por turismo o por avidez de cambiar), y en una incontenible piromanía.

A sotavento: Cuidado con lo que quemamos junto al biodiesel

Parece que vamos enterándonos que el precio del heno ha subido, ya que los empresarios concienciados ecológicamente por la vía del biocombustible lo están acaparando para quemarlo en sus centrales subvencionadas. Los ganaderos han protestado, porque no pueden pagar precios tan altos, y la estabilidad de los precios de la carne y la leche corre peligro. Así que ya empezamos a decir que "no es eso, no es eso", puesto que, una vez más, hemos puesto los bueyes sin haberlos zunchado al carro, ya cargado.

Que se trate de empresarios alemanes, españoles o medio-pensionistas es lo de menos, en realidad. El capital -internacional y autóctono- tiene empleados muy inteligentes que reciben salarios altos (superiores a los de los funcionarios que los deberían controlar, en todo caso), que dedican su tiempo, entre otras cosas, a buscar los agujeros a la legislación.

Normalmente, el beneficio debiera provenir de la eficacia y de la innovación, Pero los márgenes también pueden venir por la vía de la reducción e incluso la evasión de los impuestos o la contaminación y el uso privativo de los bienes públicos. Otras veces, los capitales en busca de rentabilidad encontrarán la manera de conseguir que las subvenciones rentabilicen mejor sus aventuras empresariales. 

Soy partidario de la utilización del biodiesel como combustible, no tanto por sus características ecológicas, sino por la inmediatez y facilidad de su producción. Coincido, por utilizar un argumento ya empleado por un político -Lula da Silva, presidente de Brasil, a principios de julio de 2007, en la cumbre del G-8+5, que tuvo lugar en Heiligendamm-. que "los biocombustibles tienen una relevancia especial en los países en desarrollo", porque son "alternativas económicas, sociales y tecnológicas para países pobres económicamente, pero ricos en sol y tierras de labranza".

Pero la moda del biocombustible tiene muchas aristas. La Directiva 2003/30/CE, transpuesta en España por el RD 61/2006, establece que cada Estado miembro deberá controlar la comercialización de un mínimo de biocarburantes, junto con otros combustibles de los considerados renovables. Se permite incluir hasta un 5% en volumen de biocarburantes en gasóleos y gasolinas, y cantidades superiores si se etiqueta de forma específica. El objetivo indicativo para finales del 2010 es que se utilice, al menos, el 5,75% de biocarburantes (medidos en su contenido energético) en el transporte de los Estados miembros.

En la UE, el consumo de biocarburantes en 2006 fue de 5,38 Mtep, que equivale al 1,8% del combustible total utilizado, alejada aún del objetivo del 2% para 2005. Alemania consume más del 60% del biocombustible, con 3,35 Mtep. España no ha superado las 0,18 Mtep. (0,11 Mtep de bioetabol y 0,06 de biodiésel). En producción, en cambio, España produjo 0,24 Mtep de bioetanol y 0,07 de biodiesel.

La fiebre de la producción está provocando ya graves desequilibrios. La ONG Amigos de la Tierra ha denunciado que la multinacional Wilmar, la mayor empresa distribuidora de aceite de palma, está destruyendo las selvas de Indonesia. La OCDE estima que para sustituir el 10% de los combustibles que demanda actualmente la UE habría que dedicar el 70% de la superficie agrícola europea.

Habrá que tener, pues, cuidado, con lo que quemamos junto al biodiesel. Por citar solo una voz autorizada, Daniela Rusi, de la Universidad Autónoma de Barcelona, advierte de las "modestas ventajas ambientales del biocombustible". Si se sustituyera la gasolina diesel con la mezcla prevista del 5,75% de biodiesel, los óxidos de nitrógeno (NOx) - a falta de análisis precisos, puede que aumenten incluso significativamente en algún caso-, y, a cambio, la producción de hidrocarburos y el monóxido de carbono disminuiría solo al 6 y 3%, respectivamente. "Estas pequeñas ventajas -reconoce la Dra. Rusi- quedarían empequeñecidas por las desventajas de la producción a gran escala: enormes requerimientos de tierra para cultivar, sustitución de cosechas alimenticias por monocultivos, y deforestación."

Al socaire: Ay, Asturies, que bobina yes

Asturias es, paisajísticamente, una tierra peculiar, que a pesar de haber sufrido desde la industrialización, y en particular, desde los años cincuenta del pasado siglo, un deterioro muy grave en algunas zonas, conserva una naturaleza llena de encantos.

Una orografía densa, una vegetación exhuberante, que todo lo acaba ocultando, permite dejar fuera de la vista los descalabros. Las canteras abandonadas rápidamente se cubren de verde, sin necesidad de planes de recuperación ambiental. A veces, el deterioro ha sido tan fuerte, sin embargo, que se necesita algo más de tiempo. Las cuencas del Caudal y del Nalón y las áreas de Avilés y Gijón son, incluso hoy, y después de importantes esfuerzos paliativos y de recuperación, ejemplos de consumo del paisaje en el altar del desarrollo.

Tierra de contrastes y fuertes antagonismos, surgidos de un carácter individualista de sus habitantes (ay, el clima), cada población ha dedicado una buena parte de sus energías a diferenciarse del vecino. Desde La Felguera a Sama, desde Pola de Laviana a San Martín del Rey Aurelio, desde Lastres a Colunga, pasando por Gijón y Oviedo y por Ribadesella y Llanes, allí donde había una oportunidad, hubo una disputa. En parte gracias a ello, cada pueblín y cada rincón tienen su muro de piedra, sus casinas, sus antojanas y galerías, y sus paneras y hórreos, en composiciones modestas pero seductoras, con ese poder de atracción que no se estudia en las escuelas de arquitectura.

Hoy, todos los municipios quieren poseer su polígono tecnológico, y los que no lo tienen aún, se apresuran a transformar sus vegas inservibles ya para cosechar los inefables chichos, que tanto trabajo dan (¿a que acabarán siendo mejores las fabadas hechas con alubias de Murcia?), en zonas en donde se pretende pescar a algún industrial despistado. ¿Qué decir de los recintos universitarios de Oviedo, Mieres y Gijón? ¿Qué de los Centros culturales de Calatrava, Laboral o Niemeyer? ¿Nos seguirá preocupando si será más ruidosa este año la petardada (llámenlas "la descarga") de Pola de Allande o la de Cangas del Narcea?

Se buscan pequeños empresarios. No se quiere con ello significar emprendedores de baja estatura, sino, al contrario, gigantes dispuestos a arriesgar lo que tengan para crear algún puesto de trabajo. De algo ha servido la experiencia reciente. Las grandes empresas dan pánico. Las reconversiones del carbón y de la siderurgia han eliminado miles de puestos de trabajo (solamente en Ensidesa y Hunosa, más de 40.000 empleos directos). La del campo no ha sido menor, con la práctica supresión de la explotación agro-ganadera unifamiliar.

Aunque han surgido algunas nuevas industrias, incluso en tecnologías avanzadas, las posibilidades de empleo de la región han quedado drásticamente reducidas. No se quieren airear las estadísticas, quizá ni se conocen, pero la constatación que puede hacer cualquiera que tenga raíces en Asturias es que los jóvenes, incluso aquellos que han estudiado carreras universitarias en Asturias e independientemente de sus expedientes académicos, tienen que marcharse para poder encontrar trabajo. Algunos alcaldes sucumben a la tentación de dejar que las crestas del paisaje de su pueblo se coronen de aerogeneradores, molinos de aire que -los devotos ecologistas me perdonen- sirven para poco en relación con lo que deterioran, a salvo de enriquecer algunos bolsillos.

¿Se nota depresión económica en Asturias?. En absoluto. Las pensiones de jubilación (antes, prejubilaciones) siguen fluyendo, tanto a los antiguos empleados de las fabriconas como a los que tuvieron que abandonar el trabajo en el campo o la producción de leche. Una nueva entrada económica llega también a las familias: el turismo . El número de bares, restaurantes, casas de comida, albergues, casas rurales, chigres y sidrerías ha aumentado

El atractivo de Asturias para esas oleadas de turistas de fin de semana o escapadas cortas, que todo lo fotografían y casi nada disfrutan, es, hoy por hoy, el paisaje y la buena comida. Pero, horror: se está descubriendo que el paisaje asturiano está cambiando.

Este es el diagnóstico: Los campos de hermoso verde pación, en el que triscaban alegres ovejas y donde antaño ramoneaban las vacas de la apreciada raza asturiana de los valles (hoy importada desde Argentina), se están cubriendo de helechos y zarzas, porque nadie los cuida. Los bosques de robles, castaños e incluso pinos, a salvo de cuatro senderos para montañeros de poco fuelle, se han hecho impenetrables; los caminos que servían para alcanzar los prados en donde se recogía la hierba o los frutos del monte, se han perdido, inexcrutables bajo las matas de maleza.

Ah, y las hermosas casas de labor, con sus hórreos y paneras "protegidos", se van cayendo, sin que nadie los atienda, porque se prefiere construir casas de diseño lo más cerca posible de la costa o en el alto más dominante, y, por supuesto, con carreteras asfaltadas que permitan subir a los cuatro por cuatro sin problemas, aunque el firme esté mojado.

He leído que van a importar ovejas para tratar de recuperar el verde de algunos prados, que tanto gustan a los turistas que vienen del más allá, porque les recuerdan los campos de golf. Como en los ríos impolutos se resiste a criar el salmón y la trucha salvaje no puede resistir la presión de tanto pescador, se van a crear lagos artificiales en los que los pescadores puedan probar sus artes con las arco iris.

No puedo seguir. En los ojos se me están empezando a asomar algunas lágrimas. Ay, Asturies, qué bobina yes. (Advierto que nada ha cambiado aún. El eslógan oficial sigue siendo: "Asturies, qué guapina yes")

A sotavento: De terremotos, temblores y pensamientos derivados

Cuando estoy por provincias, compro siempre uno o dos periódicos locales, además de mis habituales dosis informativas. No me preocupa la cuestión ideológica, porque uno ya tiene experiencia para filtrar los sesgos de la noticia, y la verdad es que artículos de opinión se ven ya pocos.

Adquiero prensa del lugar en donde paso ocasionalmente unos días, para ilustrarme sobre el grado de preocupación de la zona por lo que pasa más allá de sus narices. Nunca se habrá de subestimar la capacidad del ser humano para abstraerse del mal que afecta a los demás para concentrarse en lo que le atañe a él directamente, aunque sea de naturaleza tan simple que le produciría sonrojo si fuera capaz de mirarse en el espejo.

No hace falta, desde luego, irse a provincias para ver la diferente gradación de lo que preocupa al respetable. Ejemplos tenemos cada día, en los que se pueden encontrar noticias de idéntica naturaleza, medidas a distinta escala, considerando el factor inverso de la distancia al propio ombligo.

Así ha sucedido con el despliegue de detalles del sismo de escala 5 que tuvo lugar hace un par de días, con epicentro en Ciudad Real, en el que decenas de personas explicaron cómo se les movían los cuadros de la pared y creían que alguien les tiraba de la cama. No hay más que comparar con los comentarios desgarrados de quienes resultaron afectados por el terremoto de escala 8 que destrozó Pisco y un buen trozo de Perú, matando a más de 500 personas (y aún siguen encontrando muertos) y dejando sin hogar a varios miles. 

Otro ejemplo lo encontraríamos en el tratamiento que recibe el atentado diario en cualquier población de Irak, producto de esa guerra civil que Mr. Bush y sus cortovidentes aliados han tenido a bien provocar. El titular de la noticia será equivalente  -por lo menos- al del triunfo de alguno de los equipos de fútbol en uno de los infintios torneos en los que participan esos atletas millonarios que crean espectáculo pasandose una bola de cuero parecida a aquella con la que quemábamos adrenalina y testosterona los adolescentes de mi generación en los campos de las afueras de la ciudad, que hoy son centros de negocios. 

Supongo que no seré yo el único al que le da vergüenza ver asimilado el dolor ajeno con la anécdota propia. Pero es que el desequilibrio se convierte en precipicio cuando uno lee la prensa local, y se entera de la importancia que merece la opinión del profesor de vacaciones cuyo currículum se estira como si fuera premio Nóbel, ilustrando sobre la situación de la investigación en el mundo; o el espacio que se dedica al accidente que se cobró la vida del joven lugareño que volvía con varias copas de rondón, de una despedida de soltero; o la discusión del Pleno municipal sobre la conveniencia de remozar el blasón del consistorio. 

Cuando salgo con mis cuatro periódicos del kiosko, -que, dicho sea de paso, tampoco me llevan más tiempo de dos cafés para toda su lectura- suelo coincidir con algún lugareño que se ha comprado un periódico deportivo (o dos, que tampoco quiero hacerle de menos), cuyos titulares no dejan lugar a dudas de por donde andan las preocupaciones que sustentan: “Fulanito es baja en la alineación”, “Menganito con dolor púbico, no jugará mañana”, “Zutanito y Zarampatito lucharán a muerte por el título mundial”.   

Lo escrito: el epicentro del interés de cada uno está, por lo general, próximo a su ombligo. A salvo de aquellos cuyo interés ha quedado volatilizado y anda perdido en el metacosmos real, sin necesidad de recurrir ni a Second Life, ni a third dimension.

Jugando en corto: Sobre las posibles consecuencias de dividir Galicia en dos mitades (y 2)

En varios de mis trabajos sobre Ordenación territorial en los países en desarrollo, y teniendo en mente el objetivo fundamental de conseguir una estructuración básica del territorio que fuera suficientemente disuasoria del desplazamiento hacia las grandes metrópolis, defendí la potenciación o la creación de las ciudades intermedias. 

En estos países con deficientes infraestructuras viarias, la difícil conexión entre las poblaciones facilita el aislamiento, no consigue alcanzar tamaños mínimos para el crecimiento del comercio y la industria, e impide la potención de los servicios, incluídos aquellos que se asocian al bienestar y al desarrollo: educación y sanidad, sobre todo. 

La información que reciben estas poblaciones secularmente aisladas respecto a la vida en las grandes ciudades, presentada habitualmente con colores muy gratos, aviva la sensación de marginación y genera impulsos de éxodo hacia esas tierras en donde -de creer la información que se recibe- los ríos son de leche y miel y todo se presenta más fácil de conseguir.  

Las poblaciones receptoras de estos desplazados, faltas de las necesarias infraestructuras, se ven pronto rodeadas por barrios de desplazados, masas proletarias desarraigadas con pocas posibilidades de integración y faltas de dinero e impulsos para volver a sus orígenes.

De ahí mi propuesta de potenciar ciudades con núcleos de 200.000 a 600.000 habitantes, a los que se dote de infraestructuras suficientes y se les estimule para la generación de sus propias fuentes de riqueza, comercio y servicios.
 

Cada época histórica, en realidad, y acomodándo la fórmula a su territorio, ha generado sus ciudades intermedias. En épocas en las que el campo era la fuente básica de recursos, la necesidad de vivir próximo hacia las tierras de cultivo, y el comercio comarcal junto, en algunos casos, factores geográficos o estratégicos, han dado nacimiento a muchos de los núcleos básicos que han llegado hasta nosotros.

Como consecuencia, muchos núcleos de población en el hemisferio norte, se encuentran ubicados a la distancias mágicas de los 10 a 20 km en las regiones ricas y entre los 20 a 40 km en las más pobres. Las distancias aumentan en el caso de las zonas desérticas o cuasidesérticas. 

La apertura de las comunicaciones en Galicia, su mejor interconexión actual y la fuerza atractiva como zona turística, está provocando a los ojos de los observadores una transformación profunda, por la que algunos de los pueblos tradicionales se van despoblando y las ciudades crecen.  

Potenciar esa tendencia natural creando núcleos en los que la oferta se incremente me parece un error. Creo que hay que concienciar a las poblaciones de las ventajas de vivir en poblaciones pequeñas.

Vigo y Pontevedra, A Coruña y Ferrol tienen sus cualidades específicas como población atractiva, sus facilidades, su idiosincrasia como población. Los lazos de unión entre ellas han sido potenciados con las nuevas infraestructuras creadas en estas últimas décadas, y ha permitido reforzar las opciones de modernidad para Galicia y la identidad de los gallegos. Interferir en esta tendencia saludable con nuevos ordenamientos funcionariales no hará sino introducir entes superfluos que servirán, fundamentalmente, para generar fuentes de discordancia artificiales.

¿Qué se crearía nuevo, al fin y al cabo, que no pueda planficarse y ejecutarse, una vez discutida su ideoneidad, desde las organiziaciones actuales? ¿No se estaría, en realidad, pretendiendo introducir nuevas formas de control político, cuyo objetivo perverso pudieran ser la gestión de unos recursos económicos para crear nuevos puestos políticos? ¿Qué se ganaría, arriesgando a dividir Galicia en dos mitades?. 

En realidad, no lo sé. Pero si alguien quiere las respuestas, propongo que se mire hacia fuera de Galicia, en lugar de hacia dentro. Analizar los elementos que conectarían con la realidad floreciente de Porto, que permitirían generar núcleos de superación de la depresión galopante del occidente asturiano, corregir el despoblamiento zonal de El Bierzo, e incluso, robustecer los lazos con los países latinoamericanos en donde viven tantos gallegos.

Abrir, en fin, Galicia hacia los lados.