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El blog de Angel Arias

Dibujos de Angel Arias

Dibujo Comentado: Easter Saturday (Sábado Santo)

Dibujo Comentado: Easter Saturday (Sábado Santo)

Este dibujo está realizado durante uno de mis viajes de trabajo en Albania, y trata de reunir diversas iconografías relacionadas con mi visión del país. Su título es: "Muchacho cuidando un rebaño camino de Lezhe", y está realizado en abril de 2004, una semana después a los esquemas para vidrieras de iglesia que he presentado en los dos últimos dibujos comentados, con los que, evidentemente, no guarda relación temática alguna.

El dibujo se entronca con otras alegorías o representaciones de elementos interconexos con una temática, muy de mi gusto y, entiendo, altamente representativos de mi forma de pintar. Desde luego, no es un dibujo del natural, aunque cuando lo hice, el mismo día por la noche de haber tenido la imagen real, mantenía perfectamente en la retina los elementos visuales: un joven, sentado sobre un murete de piedra, cuidaba una escuálida vaca, que tenía un cuerno roto, y que pastaba en un campo yermo, arrastrando una cuerda que no la sujetaba a nada.

Quise representar, con colores cálidos, y pocas mezclas cromáticas, los pensamientos del joven albanés. Una joven hermosa, una familia próspera, un campo fértil, un futuro feliz. Como en el cuento de la lechera, sin embargo, la nota inquietante la da la vaca que parece marcharse del cuadro, con el ronzal bamboleante. Quizá llegará a tiempo de detenerla, antes de que se escape de su vista, y de todo objetivo.

Dibujo Comentado: Good Friday (Viernes Santo)

Dibujo Comentado: Good Friday (Viernes Santo)

Este croquis forma parte de la serie de dibujos que realicé, en abril de 2004, con destino a ser realizados como vidrieras de una iglesia católica. En este, Jesús cae a tierra, bajo el peso de la Cruz.

Dotados todos los esquemas de una gran simplicidad y pintados con colores luminosos, más que recrearme en la simbología al uso de escenas tan representadas por miles de artistas, devotos como agnósticos, en lo que respecta a la iconografía, he querido centrarme en lo misterioso de la Pasión, manteniendo un fuerte esquematismo: cuatro figuras distinguibles y otras dos insinuadas, al fondo, en un recuadro.

Las figuras están silueteadas para señalar la unión de los vidrios coloreados con las guías de plomo, y los colores son planos, dado el destino de los dibujos. Las líneas que contornean los elementos representados están interrelacionadas, tratando de reforzar la conexión de las figuras entre sí. La mano de Cristo parece querer recoger la figura del primer plano, que mira al espectador. Otros elementos iconográficos se dejan a la imaginación e iniciativa del observador, como suelo hacer en todos mis cuadros y dibujos, en los que trato de introducir, incluso en los más simples, un fuerte contenido simbólico.

Dibujo Comentado:Easter Thursday (Jueves Santo)

Dibujo Comentado:Easter Thursday (Jueves Santo)

El dibujo que comento hoy corresponde a una serie de esquemas que realicé en el año 2004 para vidrieras de una iglesia. Representan detalles de la Pasión de Cristo, y, como se trataba de diseños que deberían ser ejecutados con vidrios de colores, unidos por costuras de hilo de plomo y estaban previstos para ser observados al trasluz, dí importancia a los colores vivos y al diseño simple de las escenas.

En este, titulado "Oración en el Huerto", una figura de rodillas dirige sus brazos y su mirada hacia lo alto, mientras, en la parte de la derecha una pareja (hombre y mujer) parecen comentar o murmurar algo. Las dos escenas están separadas por una línea continua, que asemeja una rama estilizada de árbol, prolongada en posibles llamas -apenas silueteadas- hacia la izquierda, en donde se desarrolla la escena principal. Observando mejor la composición, entre el paisaje onírico puede adivinarse una especia de puerta, que también podría  tomarse por una duplicación caricaturizada de la figura arrodillada.

La representación es, en fin, la de alguien doliente que es observado por gentes que no solamente no quieren intervenir, sino que se permiten criticar su actitud imploradora.

Dibujo Comentado: Joven pescando en aguas provechosas

Dibujo Comentado: Joven pescando en aguas provechosas

En el Dia Mundial del Agua, pensé en publicar un Comentario sobre la gestión del agua. Al fin y al cabo, es una de mis especialidades, y el tema al que he dedicado una buena parte de mi vida profesional. No faltarían argumentos y motivos: la desalación o el trasvase; la España seca y la húmeda; el precio del agua; la gestión pública o privada del recurso; la mejora de los abastacimientos o de las condiciones de depuración de aguas usadas en los países en desarrollo; la solidaridad en relación con los costes del agua...

He querido salirme de los cauces habituales, y presentar este dibujo, en tamaño A1 en el original, realizado en el 2003. Representa a una joven con una abundante provisión de peces que, aparentemente, acaba de pescar con extrema facilidad en un río de curso tranquilo. Está desnuda, es hermosa, espléndida en su carnal apariencia, y está sola.

Aunque el tema de la mujer pescadora (cuya simbología sensual no se le escapa al más pintado...ni al que lo haya sido menos...) lo he tratado muchas veces, una similar carga de placidez y soledad la he reflejado en pocos dibujos. Esta joven es una ninfa, es una princesa del agua, una náyade de ribera, y puede servir perfectamente como homenaje sereno a ese bien que tanto maltratamos.

Como en muchos otros de mis dibujos, las sombras solamente me sirven para reforzar aquellos aspectos de la composición que me parecen destacables. La dimensión relativa de cabeza, muslos, brazos o senos es desproporcionada. El cuadro debe ser visto por su impacto cromático y entendido por la expresión de un mensaje simple: esta bella joven pesca mucho, tanto que los peces se le vuelven a caer al líquido elemento, pero ello no parece preocuparle. Hay implícita una idea de rueda, de retorno a la naturaleza, de juego no destructivo.

Feliz dia Mundial del Agua, amigos.

Dibujo Comentado: En torno al 11-M 2004

Dibujo Comentado: En torno al 11-M 2004

De pronto, la consternación, el dolor y el miedo se adueñaron de Madrid. Un atentado, varios atentados. Otra vez la capital de España elegida como objetivo para una exhibición de barbarie.

Como atentado terrosrista y responsabilidad de ETA eran entonces sinónimos, de aquella masacre inconcebible, que iba tomando características más dramáticas a medida que pasaban los minutos, la autoría fue atribuída inmediatamente a ETA. Los teléfonos transmitían las primeras opiniones: "Qué horror, qué canallada". Y desde las líneas dispersas de la izquierda, dispuestas entonces a ofrecer un frente común de contención a una derecha muy robusta, se razonaba: "Hemos perdido las elecciones. El PP ha ganado". Era un sentimiento prácticamente unánime el entender que, hostigados por el dolor y la rabia, los españoles debería apoyar a su gobierno de forma masiva y se aglutinaran en torno a él para defender la democracia, la seguridad, el orden, la libertad.

Las informaciones oficiales no permitían desmentir esa impresión. Al contrario, la investigación policial parecía consolidar la intuición de que detrás de la barbarie estaba ETA. Pero empezaba a difundirse otra forma, casi clandestina, mucho más coherente, de interpretar lo que había pasado, y porqué se había hecho. Se borraban las niebles y las nubes de los disparos de salvas que impedían ver quién estaba detrás de aquel asesinato masivo de trabajadores, tan cruel, y tan estúpido.

Tenía un amigo en el Pozo del tío Raimundo, y me cercioré de que estaba bien. Mientras varios aguardábamos noticias más concretas, y las imágenes de los inexplicables atentados se desarrollaban ante nosotros, comprendimos por neustra cuenta que, por la evidente intención de causar daño indiscriminado, simultáneo, por la furia descontrolada de matar sin importar a quién, sin avisar de la intención  ni haber calculado la dimensión de los asesinatos, quien estaba detrás, manejando los hilos de las bombas, estaba persiguiendo un objetivo que no tenía lectura en el escenario político español.

Era obra de alguien que nos veía desde fuera, sin intención de rentabilizarlo políticamente, actuando solo con la intención de dañar. Y en todo caso, de dañar a quienes habían estado en las Azores.

Soy de los convencidos de que el PSOE no hubiera ganado las elecciones sino hubiera sido por la mala gestión política de los dos días que siguieron a los atentados, de cómo se fue controlando la información, para que pareciera que, contra todas las evidencias que se acumulaban, había sido ETA.

Yo seleccioné, a lo largo de las dos semanas siguientes, más de cien recortes de revistas y periódicos que, sin que pudiera realmente precisar de qué manera, entendí que se relacionaban con lo que sentía, con lo que iba sintiendo, respecto a Madrid, a la evolución de la sensibilidad política de mi país, a la incomprensión de los móviles de venganza de los fanáticos islámicos contra el pueblo inocente de la capital de España. Estos sentimientos estaban también en relación con mi respeto y afecto a mis amigos islámicos, y a mi conocimiento de la filosofía árabe, y encajaban con las muestras de condolencia, sinceras, que provenían de las gentes normales que creen en Alá y en la paz universal.

Al lado de cada una de esas fotografías que yo fui seleccionando para esa libreta, inspirándome en ellas, pero distorsionándolas a veces hasta hacerlas irreconoscibles, dibujé mi interpretación. Al conjunto, que formó un libro sin resquicios, sin apenas palabras -salvo los títulos de los dibujos, todos de formato 25x15-, lo titulé: "Otras miradas en torno al Once Eme".

Este es uno de aquellos dibujos, prácticamente apuntes, de escenas imaginadas, imposibles,  transfigurando la realidad. Un niño muerde a otro, que a su vez, trata de morderse los pies -aún inconsciente del dolor que el otro le está causando-, mientras dos personas adultas asoman sus brazos -una mujer y un hombre, igualmente desnudos-.  Se titula: "Hambrientos".

La mano femenina quiere apartar a uno de los infantes, el mordedor; la masculina -delatada por el color más oscuro de su piel-, intenta pellizcar al otro. Ambos infantes miran al frente, con ojos perdidos, inquietos, tal vez asustados.

Es una escena irreal, imposible. Las cuatro figuras, superpuestas, interdependientes, prendidas en el aire, expresan, sin embargo, diferentes ideas: autocontemplación, agresión, protección, provocación.

El dibujo tiene muy pocos colores -rojo, sobre todo rojo bermellón-, es espontáneo, rápido. Algo hace sosprechar que su equilibrio es inestable. ¿Qué miran los rostros inocentes? ¿Qué expresarán los rostros adultos que no vemos?

Dibujo Comentado: Mensaje para Elías

Dibujo Comentado: Mensaje para Elías

Se trata de un dibujo a lápiz, pluma y bolígrafo, realizado el 31 de mayo de 1996. El título de la composición -"Mensaje para Elías (3)"- es el mismo que el de la novela que había escrito años antes, y el dibujo, de pequeño formato (apenas 15cmx10cm) corresponde a una de las numerosas variaciones que realicé, bien ilustrando diversos pasajes de la obra literaria, o pretendiendo sintetizar el espíritu de la misma.

La simbología presente en el dibujo es compleja -a pesar de la simplicidad esquemática de la composición-, y recoge varios de mis iconos. A saber: la pareja fusionada (aquí, con los dos sexos apenas diferenciados); los poros que permiten ver a través de los cuerpos; las tensiones manieristas en la representación de las figuras; la negación de la perspectiva, pero con líneas geométricas que son utilizadas para resaltar determinados aspectos del mensaje.

Una gran mano, surgida de lo que parecen surcos sobre la tierra, sostiene lo que podría ser una gran tira azul, que estuviera recién desgajada del misterioso sembrado, en el que una figura agachada, con sombrero, y grandes alfileres a la espalda, parece recoger algún fruto, o a lo mejor, está sembrando los propios alfileres. El campo por donde la pareja camina, si nos fijamos ahora algo más, puede ser, efectivamente, el resultado de la siembra, con las puntas de las afiladas agujas hacia arriba. Quizá ahora comprendemos mejor el cuidado con el que la pareja avanza, sobre un campo así aviesamente preparado.

La inscripción lateral, Gran Merdé, utilizada coloquialmente en España para significar la "gran cagada", "el gran desastre", aporta un elemento intrigante más, resaltado, en una segunda lectura del dibujo, por la silueta de pez que se adivina sobre el horizonte... símblo sexual, y también de la identidad de la pareja.

La importancia del color en mis pinturas es sustancial. Con él, con los colores, resalto algunas figuras, y pretendo ayudar a conseguir la homogeneidad visual del conjunto. Aquí llamaría la atención sobre el valor de la línea verde esmeralda, que se ancla sobre la cúpula protectora del mundo en donde se mueven las figuras humanas, y el retazo azul celeste que, si lo admitimos así, sería el resto que queda sobre los surcos de aquella cinta que la gran mano está sacando del falso sembrado.

Claro que descifrar el cuadro por completo exigiría remontarse al relato literario. Pero aquí y ahora estamos contemplando solamente un dibujo, y lo que cabría desearle es que consiguiese abrir la puerta a la imaginación del espectador y, en su caso, permitirle valorar desde el punto de vista estético la composición coloreada.

Dibujo Comentado: Mal año para los cáncer (1996)

Dibujo Comentado: Mal año para los cáncer (1996)

Un apunte tomado de una de mis libretas de viaje, dentro de un conjunto de variaciones que representan animales carroñeros devorando una cebra (o un caballo). Este, está realizado a bolígrafo sobre un fondo monocromo, y lleva señalada la fecha exacta: 30 de mayo de 1996. Normalmente, cuando estoy de viaje, aprovechando las estancias en los aeropuertos o las soledades de las noches de Hotel, hago en un mismo día varios dibujos, que suelo plasmar en los cuadernillos que llevo conmigo, y coloreo con las varias decenas de lápices de colores que rara vez abandono en casa. Por eso, prefiero llevar zamarras o gabardinas con grandes bolsillos, para guardar bloc y bolsa de lápices.

Los animales que devoran al vencido, vuelto panza arriba, con sus patas en posición de entregarse y rendirse, son humanoides. Un ojo del caballo despanzurrado aporta un toque quizá cómico a la escena, que se concentra en reflejar dos intrigas: a) la de quien es asesinado, en vez de perdonado, cuando se entrega a sus perseguidores; b) la de la capacidad de los vencedores para disfrutar con la muerte del vencido: no parece que podrán comérselo.

No es en fin un caballo el que se debate entre enemigos. Es un novillo, ahora que nos fijamos mejor: sus varios estómagos abiertos; sus pezuñas doblemente unguladas; sus incipientes cuernos. Si nos alejamos y observamos el conjunto, ahora nos parecerá una mesa dispuesta para comer, y los comensales, distribuídos en equilibrio en torno al manjar, son invitados al festín, que solo esperan el último estertor para engullir su parte.

Como ya escribí en otro momento, solamente he trasladado hasta ahora a formato grande (DIN A-1, por lo general), unos pocos centenares de los más de dos mil apuntes, que fui acumulando en los cuadernos que dibujé a lo largo de mi vida, aprovechando los más variados momentos. Casi toda mi producción pictórica está hecha a acuarela y a lápiz.

Casi todos mis dibujos tienen fecha exacta, día, mes y año, por lo que forman como un Diario dibujado de mis estados de ánimo, de las cosas que ví, de lo que me gustó o lamenté, de lo que amé y de lo que abomino. Ah, por cierto, mi signo del Zodíaco es cáncer.

 

Dibujo comentado: Joven echada (oleo, 1978)

Dibujo comentado: Joven echada (oleo, 1978)

Este óleo, que representa a una joven lectora en un paisaje en parte imaginado, en parte real, de mi amada Asturias, es una de mis preferidas obras del comienzo de mi madurez creativa como pintor, en una etapa en la que lo simbólico-figurativo empezaba a señalarme el camino.

El árbol -un castaño- y parte del paisaje está pintado al natural, y representa uno de los viejos resistentes a la contaminación y el abandono del bosque astur. El paisaje umbrío ha sido complementado, en el estudio, por una pradera luminosa, en la que añadí, en una distorsión de la figura muy frecuente en mis representaciones, a a una joven echada, que medita, interrumpiendo la lectura que está haciendo. Su postura, sensual, resaltada por el color rojo de su vestido, en contraste con la verde naturaleza, permite entender que no está sola, y que a quien mira es a la persona a la que ama.

Es un óleo de 73x56 cm, y en la esquina inferior se puede leer, a tinta indeleble: "San Bartolomé, 1978". Para mí, este cuadro no tiene precio. Varias veces me propusieron comprarlo. Uno de mis amigos, por los años ochenta, pretendió cambiármelo por la reproducción facsímil del Akathistos, de Edilán, que, agotada, tampoco tiene precio. Apareció en mi casa, y luego de una velada muy entretenida, me lo regaló, pero a mí no consiguió convencerme.