Tres figuras humanas esperan, quién sabe qué, soportando en sus regazos un potro, como quien lo lleva a la consulta del médico.
Dos de ellas, parecen -esquemáticamente- estar suministrando al animal, que no está muerto, sino solo enfermo o indolente, su afecto; la tercera se diría que está sosteniendo a un tiempo, con una mano-muñón imposible, tanto su cabeza como los cuartos traseros del animal. Pudiera ser que, siguiendo las instrucciones del veterinario, le esté aplicando una inyección, tal vez, un calmante,
La composición cromática es equilibrada en azules, verdes y carmines. El esquematismo de las figruas permite concentrarse en el caballo, que, si nos fijamos bien, parece a punto de saltar, escapánodse de los que le cuidan/sostienen. El dibujo es un apunte en pequeño formato (15x10), sin fecha específica, dibujado con lápices de colores a principios de 2007.
El potro es una pesada carga para un ser humano, es, en definitiva, el símbolo de las angustias que nos es dado tener que soportar. ¿Por qué debemos hacerlo? ¿No sería mejor, a la postre, dejarlo marchar, renunciar a aguantar su peso? ¿Qué ganamos con ello?.
Como en casi todos mis cuadros, el simbolismo trasciende de lo representado, y pretende forzar a la imaginación a suponerse las preguntas, tratar de encontrar las respuestas.
Yo no las tengo. A veces, ni las unas, ni las otras.