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El blog de Angel Arias

Al pairo: Un fallo del sistema pone al descubierto las tripas de la Bolsa española

Al pairo: Un fallo del sistema pone al descubierto las tripas de la Bolsa española

Puede que este Comentario no parezca muy serio (¿lo han parecido los otros?), pero la pugna por el control de Endesa, que los comentaristas políticos y económicos han ido despiezando a medida que se producían los acontecimientos, ha puesto en ridículo el funcionamiento de la Bolsa de Valores española, de la CNMV y, por extensión, han revelado la falta de coordinación entre los Ministerios de Industria y Economía.

Que las cotizaciones bursátiles de muchos valores con escaso capital flotante podían moverse con poco dinero, era algo sabido. Los cuidadores de algunos valores podían así, aprovechando tanto los tirones alcistas causados por euforias generales como los valles debidos a sospechas pesimistas, obtener importantes beneficios para sus clientes, comprando y vendiendo en los momentos adecuados.

Estar atentos al mercado les permitía cumplir las órdenes de remodelar la distribución de valores en los fondos y mejorar o aliviar autocarteras, sin que el capital de los plutócratas sufriera, pues los riesgos se trasladaban a los pequeños accionistas.

Lo que no se había ensayado hasta ahora era mover la cotización de un valor sin haber tenido que realizar ninguna compra en efectivo, solo con la promesa de adquirirlo. E.ON lo ha ha conseguido, contando para ello con la inestimable colaboración de la CNMV, y la obsesión de injerencia de los políticos profesionales en los entresijos de la vida económica, utilizando antagonismos viscerales,  queriendo ignorar que desde los tiempos de Maricastaña los dineros se rigen por los criterios de acumulación y concentración de capitales y obtención de máximos beneficios.

La retirada de la OPA del gigante alemán ha dejado con el culete al aire la escenificación que los diferentes protagonistas primarios y secundarios de la historieta estaban representando. Aunque el núcleo básico de Endesa no ha resultado afectado, y sus realidades y potenciales siguen siendo básicamente los mismos, la sensación de haber estado viviendo una historia de fantasía es fuerte entre los espectadores del cuento.

Se espera, de un momento a otro, la salida al escenario del autor de la obra para recibir los aplausos. En el patio de butacas corre el rumor de que el libreto no tiene autor, y ha sido la improvisación la que ha guiado, hasta este momento, el trabajo de los actores.

Un fallo en el sistema ha puesto al descubierto las tripas de la Bolsa española. Algunos habían creído -Manuel Conthe entre ellos- que la CNMV controlaba los resortes. Las sonrisas amplias de Conti, Entrecanales y Bernotat demuestran, junto con la cara de sorpresa de Clos cuando discutía en Bruselas con la Comisaria Neelie Kroes las condiciones de la OPA de E.ON, que el control de las tramoyas no lo hacen los que quieren, sino los que pueden.

Linkweak, el antihéroe: Nuevas tiras

Linkweak, el antihéroe: Nuevas tiras

Me decido a publicar más tiras de mi personaje Linkweak, ahora que millones de agnósticos y descreídos están celebrando la Semana Santa. Porque Linkweak no descansa, y su creador... tampoco. 

Las tiras completas se pueden ver (incluída la lámina número 30, que comienza con la tira que ilustra este Comentario) en:

http://alnorte.es/linkweak.php

Al socaire: Cómo no montar un restaurante: la Carta de vinos

Al socaire: Cómo no montar un restaurante: la Carta de vinos

(Ofrezco a continuación, para festejar a mi manera la dominica de Ramos, un trocito de mi Libro "Cómo no montar un restaurante")

La cultura vitivinícola de los socios del restaurante que pretendíamos montar era la normal. Al fin y al cabo, habíamos crecido en la postguerra, educados con los vasos de sidra colmados de Rosales , que acompañábamos con cacahuetes y eran sorbidos con deleite en La Perla, el Avión, casa Narigües o Noriega, en aquellas mesas de madera pelada, y en locales de ambiente oscuro en donde preparábamos el futuro que no habríamos de vivir.

Cuando tuvimos más dinero, aquellos jóvenes aprendimos a distinguir ya bastante a destiempo, entre un Rioja y un Ribera del Duero, y nos sorprendimos con la aparición de los primeros Somontano y, ya más cultos, teorizamos sobre el Ribera del Guadiana, los vinos de Méntrida y Madrid o las excelencias del Merlot o del Syrah, mientras defendíamos las cualidades del último vino de cosechero que habíamos descubierto en nuestro paso por La Rioja alavesa. Por no decir de los placeres del Ribeiro en cuenco de porcelana, de constante calidad ácida y rasposa frente a las evocadoras esencias afrutadas de los Albariños y Chardonnay, más arriesgados.

Yo he sido siempre un inculto partidario de la bondad del vino para  crear ambiente, y, además, he aprendido muy pronto la importancia de hacer bien el maridaje. Una de mis primeras sensaciones al respecto, me acudió de la mano de una joven de la que, sin llegar a estar enamorado, apreciaba su liberalidad. Fui invitado a su casa, y, para mi agradable sorpresa, tenía sobre la ménsula del saloncito una botella del mítico Pesquera que, como no es tan inhabitual en esa prestigiosa bodega, tenía un corcho deplorable, que, unido a quién sabe que oscuros trasiegos hasta llegar a la casa de mi amiga, había picado el vino.

Me costó abrirlo y dejé, en mi azoramiento por terminar el trámite de liberar el prisionero y comenzar la fiesta, múltiples huellas del destrozo de la corteza que tan mal había guardado el néctar, en la mesa y en el líquido. Nada impidió el goce. Ignorando el poso denso de la copa, haciendo vista ciega al cuerpo desvaído de aquel infeliz ya muerto, me bebí en tan prometedora compañía, sin rechistar, y hasta la última gota, el contenido de aquella ánfora nefanda.

Compartía placeres gustativos con mi anfitriona, que me repitió, encantada, y más de un par de veces, las excelencias de aquel bebedizo avinagrado, que ella había combinado en pura improvisación gastronómica de unos tiempos de pobres, con una ensalada de palmitos de lata, ajos, cebollas y tomates, encapirotada con algunas aceitunas y aliñada con vinagre de garrafón. Qué tarde inolvidable. Me convencí, si no lo estaba ya, de que uno de los elementos sustanciales de un buen maridaje para cualquier vino es la grata compañía y el deseo de pasarlo bien, mejor a dos que en multitudes.
 

Fue la prudencia la que guió a mi socia y a mí mismo, años más tarde, y en los pasos previos para abrir el restaurante, a acudir a Eduardo Méndez Riestra, amigo de ambos, gastrónomo asturiano que había publicado algo sobre vinos, para que nos hiciera la carta base con la que comenzaríamos la andadura de la bodega del restaurante. 

La respuesta llegó rápida, escrita con cuidada caligrafía. Eduardo, hombre prudente, nos contestaba prácticamente a vuelta de correo con una propuesta de Carta de Vinos ecléctica, en la que predominaban los caldos blancos - este gastrónomo defiende esta categoría menospreciada tanto por los cursis- y no faltaban los rosados, pero de lo que lo más importante, era, sin duda, el consejo preliminar:

“El momento, gran momento, lleva a vinos novedosos, ya que la gente anda ávida de novedad. En especial, en la franja de clientela en la que habrá bastante “snob”. Un público que querrá sorprender, sorprenderse, y no gastar demasiado en el intento.
 Son vinos de precios moderados en origen, que no deberán incrementarse más que un tanto por ciento prudente. Llenarán la bodca del comensal, no con la nobleza de los caldos solemnes, sino con la gracia de una serie de notas fáciles pero llamativas.” 

Mi propuesta inmediata fue, respetuoso con la autoridad oficial, que le hiciéramos a nuestro experto amigo todo el caso que merecía la sincera propuesta. Pero mi socia prefirió contrastarla con otros pareceres. Y, con aquella relación escueta en la mano, anduvimos preguntando opiniones a más restauradores, a proveedores potenciales, y a cuantos amigos del beber y, sobre todo, del decir se nos cruzaron en el camino. Todos metieron mano en la lista, para criticarla aquí y allá, y ampliarla, sobre todo.

Así añadimos más y más opciones, y, dejando la relación de Eduardo ya inservible, convertimos la propuesta en una sinfonía inacabable de la variada y creciente oferta vitícola del país, dedicando por traca final, al pasarla del papel a realidad, unos cuantos millones de pelas (cosa de 24 a 30.000 euros de los de ahora) para dotarnos de una vinoteca que sería digna de figurar entre los despropósitos del sector. En ella estaban representadas casi las más de cincuenta denominaciones de origen patrias, y, de cada una, no faltaban unos cuantos fabricantes con sus más sonoras marcas.

Además, con criterio que nos parecía razonable, decidimos mantener al menos seis botellas por cada caldo en stock, el espacio que ocupaba nuestra bodega reclamaba protagonismo y vida propia en el local de restauración, e inagotable, se acabó prolongando en nuestras casas, arrinconando mi modesta colección de los ya imbebibles líquidoso vinosos, comprados en los sesenta y setenta y que yo había acumulado sin mayores ingestas, soñando con venderlos algún día en una subasta de nostálgicos.

El tiempo nos demostró, sin embargo, que la mayor parte de la gente miraba más la parte de la derecha de las cartas, que es donde teníamos los precios, que la izquierda, en donde había situado nombres comerciales, tipos de crianza, varietales, mezclas y añadas. Los vinos más caros incrementaron implacablemente nuestro inmobilizado, caracterizándose, sobre todo, por la virtud de su escasa rotación, su necesidad de cuidados, el riesgo de que fueran rechazados por los motivos más sutiles -incluída la exhibición del degustante- y gravando con insistencia nuestras necesidades de tesorería. 

Esta constatación inoxeroble no era en todo negativa. Nos permitió, de vez en cuando, regalarnos con las botellas que empezaban a perder actualidad, en festejos muy familiares que nos dotaban de sabiduría restauradora. Finalmente,nos arrastró a comprender el mensaje:la mayor parte de la clientela atendía sobre todo al bolsillo antes que a las añadas, y el maridaje del vino, a pesar del conocimiento que se debería presumir a los diletantes, se seguía haciendo a la manera clásica, atendiendo a si paga la empresa o uno mismo, o a si se quiere impresionar al acompañante o simplemente se pretende encontrar un líquido aceptable con el que ayudar a insalibar la ingesta del solomillo.

Habría, en fin, claro está, partidarios del Rioja o del Ribera. Pero demandar del ciudadano sentado a la mesa que pudiera distinguir entre Marqués de Cáceres o Muga o entre un Viña del Vero o un Viña Pomal era ya cosa de mucho pedir y, además, seguramente, innecesario cuando se está entre amigos, hay ganas de pasarlo bien, y, aún mejor, si lo que se quiere es seducir y el trámite de la ingesta es trance previo.

Al socaire: Ante la reorganización del mercado energético español

Al socaire: Ante la reorganización del mercado energético español

En la foto, que tomé ayer (es decir, el jueves), Manuel Pizarro se encamina para subir al coche que le llevará nuevamente a sus cuarteles de primavera. Acababa de repetir por enésima vez -ante un grupo de jóvenes ¿periodistas? que se agolpaban tumultuariamente a su alrededor, amenazando su integridad física con cámaras y grabadoras- que la oferta de E.ON es amistosa, y que los 40 euros por acción que ahora ofrecen, constituyen una adecuada valoración de la compañía, y que, para más abundamiento, él y su Consejo de Administración acudirían a la OPA. Es decir, se despedía de la presidencia de Endesa, en la que ha cosechado uno de los mayores éxitos profesionales de los que pueda alardear ningún ejecutivo europeo.

Atrás, muy atrás, queda la oferta de Gas Natural, a 22,8 euros, que fue calificada inmediatamente de hostil e insuficiente. El tiempo ha dado la razón a los que así opinaban, además de ser validados por los numerosos análisis económico-financieros que se han hecho desde entonces de la compañía, tanto por especialistas serios como por diletantes. El valor bursátil de Endesa supera actualmente los 43.000 Mill de euros, y cotiza a casi el doble de lo que el mercado ofrecía hace apenas año y medio. 

Nunca he comprendido bien -y no será por falta de estudios- qué es lo que valoran los mercados bursátiles, y estoy con aquellos que ven en este juego de la Bolsa una combinación de cuidado del valor, análisis financiero y mercantil, especulación, oportunismo y suerte. También, en el caso de las empresas que cotizan en el IBEX, hay una componente política, que se traduce en sintonía con la Administración pública, especialmente en las empresas de servicios y construcción, porque nadie puede pretender ganar dinero con las utilities si está enfrentado con el Gobierno.

Manuel Pizarro tiene, como nadie, las claves de la compañía. Endesa tiene en la actualidad más de 27.000 empleados y las cifras provisionales para 2006 la sitúan por encima de los 30.000 Mill. € de facturación, con un beneficio neto del 15%, más de 5.000 Mill de €, en una línea ascendente impresionante.  Por eso, aunque las cifras sean tan altas, la inversión pretendida por E.ON y sus competidores no parece en absoluto desproporcionada.

Para Pizarro, la batalla por el control de Endesa ha terminado. E.ON se hará o no con el control de la eléctrica -tiene pocas posibilidades de que su OPA prospere-, y las promesas y amenazas de Acciona y Enel se ventilarán tras bambalinas, pero él ha quedado marcado en la pelea. Si no tienen ganas de recibir solbresaltos, los accionistas tienen la oportunidad de hacer caja, y dedicar sus plusvalías a invertir en otras empresas de servicios, particularmente eléctricas y energéticas, porque la historia continuará, aunque con otros protagonistas.

Las incógnitas sustanciales de la programación energética española siguen, para  el resto de los ciudadanos y en lo que afecta a sus bolsillos -ahora como paganinis de las tarifas eléctricas- , completamente abiertas. ¿Más inversiones en energía nuclear, como proponen las empresas eléctricas? ¿Apoyo a las renovables, en esa confusión incomprensible de solares y fotovoltaicas, eólicas terrestes y marinas, biomasas y biódeseles, con precios que han favorecido la especulación? ¿Gas natural argelino o ruso, electricidad de las fuentes nucleares marroquíes o francesas?. ¿Se incorporará la energía a la política comunitaria con pleno efecto?. ¿Desequilibrará aún más el cumplimiento pleno del plan de desalación el consumo energético español?...

Cuando acompañaba -es un decir- a Manuel Pizarro a la salida del Hotel Intercontinental, ayer, en la que ambos habíamos participado en actividades diferentes de las que salimos simultáneamente, pensé: "Qué alivio deberá sentir este hombre cuando deje la púrpura y se pueda refugiar en el anonimato". Como yo.

A sotavento: Conciliar vida familiar con nuevas tecnologías y otras cosas

A sotavento: Conciliar vida familiar con nuevas tecnologías y otras cosas

El Foro Intereconomía me invitó a desayunar en el Hotel Intercontinental de Madrid, mientras escuchábamos algunas ideas sobre un tema que me parece muy atractivo: la conciliación de la vida familiar y laboral con las nuevas tecnologías. No éramos muchos cuantos nos reunimos allí, y la única explicación que puedo encontrar a tanta ausencia es que las empresas y la sociedad en general aún no ven este asunto como urgente.

En el piso de abajo se celebraba el I Foro de Economía de la Comunidad de Madrid, (Lema "Libertad y crecimiento") y al salir, coincidí con un grupo tumultuario de periodistas que se agolpaban en torno a Manuel Pizarro, presidente de Endesa, que confirmaba su voluntad de dar ejemplo vendiendo las acciones que poseía de E.ON.

El público que sobraba a una reunión faltó a la otra, y, en mi opinión, ambos foros debieran haber estado más equilibrados en público. Pero nadie ha de dudar que la sociedad y los media se mueven a impulsos del momento, y su capacidad para prevenir y criticar con conocimiento es más bien escasa.

Las nuevas tecnologías de comunicación están tomando cada vez más terreno en nuestras vidas. En telefonía celular, el mercado saturado (una cuota del 103%) no tiene más remedio que basar su crecimiento y rentabilidad en ofrecer nuevas prestaciones -y en la más problemática opción de arrebatar clientes a la competencia. Salvador Carrillo, de Mobile Dreams Factory enfatizó sobre este aspecto.

María Cervera, vipresidenta de ICAS, trazó la historia de la irrupción de las tecnologías informáticas y de comunicaciones en lo cotidiano, que algunos hemos conocido casi en todas sus fases, para comentar luego el Programa de Apoyo al Empleado (PAE), con sus dos modalidades, básica y complementaria. Incluye desde lo preventivo a la asistencia domiciliaria, cuidado de enfermos y niños, entrega de documentos, etc, de forma que las urgencias sobrevenidas no impidan a los que tienen responsabilidades familiares cumplir con sus compromisos laborales.

La directora de Carrier Architecture (Alcatel-Lucent), Guadalupe Ortiga-Herrera, luchó valientemente con las sorpresas que deparan las exposiciones preparadas en powerpoint cuando se cargan en un ordenador que no es el tuyo, y nos presentó el ejemplo concreto del grupo en España, tanto en las opciones de tele-trabajo, teleasistencia (para mayores y discapacitados), para terminar con una visión de Hogar digital accesible.

La Directora General de Familia, Blanca de la Cierva, contó algunas de sus experiencias personales con las tecnologías -mejoró su conocimiento de la informática gracias al deseo de tener las recetas de Carlos Arguiñano, y a cuatro meses conventuales- y defendió una idea polémica: por encima del derecho genérico al trabajo de la mujer está el derecho de la madre de familia a conciliar su vida familiar y laboral.

Como me resulta difícil sustraerme a hacer preguntas en los turnos de coloquio, y me gusta introducir ideas trasversales, reflexioné al final del Programa sobre la necesidad de replantear desde la sociedad y no desde el impulso de la tecnología el aporte de los avances tecnológicos al bienestar.

"Las nuevas tecnologías, por sí mismas, no suponen la felicidad. Tener más equipos que hagan más cosas gracias al avance tecnológico puede no conducir a la satisfacción, sino a la adicción. Los jóvenes que se pasan todo el día colgados de sus mp4, aislados de su entorno, no son más felices que quienes hacen una vida más participativa. La familia que tiene una televisión en cada habitación y que ve separadamente películas distintas con sus aparatos reproductores de DVD no hace vida conjunta. La sociedad se aisla con el uso de tecnologías que despersonalizan y crean obsesiones. Las administraciones públicas deberían actuar para contrapesar el impulso de los vendedores de equipos desde las perspectivas de la defensa de los usuarios y su bienestar, formando a éstos para que los usen mejor"-dije, más o menos.

Blanca de la Cierva, a quien Luis Usera, el Director General de Interecnomía dirigió mi comentario, parecía estar algo de acuerdo con mi anómala intervención, pero veía a nietos y abuelos felices intercambiándose diariamente mensajes de cariño con sus móviles; otro asistente me replicó apriorísticamente que las nuevas tecnologías traen la felicidad, y, finalmente, Carmen González Carrasco, de Sercopyme, me apoyó decidididamente, añadiendo que la Administración no concede la importancia debida a los problemas de las pymes y de los individuos, y así nos va.

Pero como eran las once y había que hacer algo más para ganar los cocidos, el Foro se disolvió de inmediato. Como salimos juntos, le hice  una foto a Manuel Pizarro mientras huía de la prensa, y su mirada de sorpresa se cruzó con la mía: "¿qué hace este tipo trajeado que tiene aspecto de ejecutivo haciéndome fotos mientras me escapo de la gleba?", leí en sus ojos. La respuesta la doy aquí y ahora: vivir mi tiempo, compatilizando vida familiar, tecnologías y capacidad de trabajo dedicada a lo que me apetece más.

(La foto que incluyo representa un caos circulatorio. Todos los días se forman, con fastidiosa regularidad, en el entorno de clínicas, colegios, restaurantes, etc. Nadie respeta las normas, nadie parece ocuparse porque se respeten. El acertijo podría ser "Trate de descubrir cuántas irregularidades se acumulan en la escena". En ésta: ambulancias y coches particulares obstruyendo la circulación y tapando salidas de vados de garaje, coches aparcados en zona prohibida, peatones corriendo grave riesgo de ser atropellados, vehículos irrumpiendo en carril contrario con nula visibilidad,... Haz tú, querido lector, tus propias fotos de las irregularidades que te rodean, y reflexiona sobre el hecho de porqué se producen.

Ahí entiendo yo también las raíces de la dificultad de conciliar la vida familiar, el trabajo y las nuevas tecnologías. Cada uno mira su propio disfrute e interés importándole un pito los problemas y dificultades que cause a los demás.

A punto ya de cumplir los veinte años (Poema)

(dedicado a Antonio Gamoneda, que reconoce que "no apunto ideas;

apunto ocurrencias, versos, líneas, en cuanto las identifico con el lenguaje poético"

(EP, Babelia, 24 de marzo de 2007))


A punto ya de cumplir los veinte años
creo que fui yo quien escribi a una bella mujer
una muy hermosa carta de amor
que no tuve nunca la oportunidad de entregarle
porque cuando volví de pasar mis vacaciones con el ocio
ella se habia casado con otro
y yo habia encontrado el amor de mi vida. 

Hoy me he encontrado con esa mujer
a la que  identifiqué facilmente: ella
conservaba el movimiento dulce de sus caderas
tenia la misma sonrisa plena de esperanzas,
sus ojos despedían idéntica pasión,
y con gastado rubor noté que me miraba
mientras yo esperaba para cruzar la calle
cruzándome con ella. 

Por unos instantes pensé tener al fin
oportunidad de entregarle
aquel primer poema de mi amor,
la retahila de seductoras conveniencias
que me sabía de memoria
porque las había usado tantas veces,
y soñé que era tiempo para reclamar acaso
los frutos del trabajo del  joven seductor
que el tiempo había hecho desaparecer,
dejándome por legado un rostro cansado. 

Solo que al verme reflejado en el cristal
del comercio de enfrente, comprendi que estaba a punto
de cometer uno más de los infinitos errores de mi vida.

Ella era la misma, es decir, la belleza
que tanto amamos los hombres al envejecer
y que tanto daño hace a la pasión de los poetas,
pero la joven que estaba ante mí solo era parecida a la otra,
que ya no andaba por allí, porque también se habría adentrado
en el umbral de la edad, y, en otro sitio, como a mí,
solo nos sostendrían la imaginación y los recuerdos.

Cuando pasó por mi lado confirmé que la joven no miraba a nadie,
era solo una mujer bella que caminaba hacia delante,
segura de suscitar oportunidades de amor
y convertirlas en humo, ocurrencias y poemas.


Abril 2006

Al socaire: Zapatero responde directamente a Ciudadanos

Al socaire: Zapatero responde directamente a Ciudadanos

He visto la mayor parte de la emisión del programa de TVE1 "Tengo una pregunta para Vd...", que se estrenó con la intervención del Sr. Presidente del Gobierno de España, Rodríguez Zapatero, y que pretendió alcanzar, sin lograrlo ni de lejos, que se le plantearan cien preguntas.

No es mala la idea, pero la realización hubiera necesitado más rodaje antes de exponer al líder del Ejecutivo a un tiro al plato con preguntas de todo calado, por lo que apareció relativamente deslabazada. La imagen que dió Zapatero, visiblemente cansado en los últimos meses por la presión a que está siendo sometido por la oposición, no fue, desde luego, la de alguien que encaja las tensiones como quien lava y está en plena forma de empuje y dinamismo.

El Presidente del Gobierno estuvo más envarado y tenso al principio, y parecía estar pidiendo el descanso vacacional de la Semana Santa. Mejoró en la segunda parte. Su tono habitual reposado, frío, con visibles intenciones didácticas no ayudó a dar atractivo a una emisión en la que, si algunas de las preguntas parecieron incisivas, bastantes de las respuestas podían ser evaluadas como evasivas, genéricas o voluntaristas.

Pero con esto terminan mis reparos al programa. El mérito del Presidente, exponiéndose al final de su jornada habitual a una batería de preguntas sobre lo habido y por haber es muy alto. No tendrá en la cabeza tanto Estado como tenía Fraga (ni falta que hace, mejor saber quién lo sabe), pero sí que ha dado la impresión de que ningún tema le es ajeno, y, como más importante, que le preocupan sinceramente los problemas sociales del país.

No se puede pedir mucho más de una emisión en directo, en la que un conjunto dispar de ciudadanos, planteó pregunta tras pregunta, sin mucho orden ni concierto. Aunque las cuestiones y los temas habrían sido, supongo que formuladas previamente por escrito y con identificación hasta del árbol genealógico del emisor, implicaban un esfuerzo de memorización, conocimiento y claridad por parte de Zapatero.

Tampoco sé si los que intervinieron se sabían amenazados con las penas del infierno si se salían del guión, pero dieron la impresión de haber sido aconsejados para que no se comportaran de forma agreste, ni abuchearan ni gritaran. Por eso, no parecían estar en la oposición al Gobierno, y más bien podrían pasar por un grupo de amigos y simpatizantes del Presidente, prestos a admitir sus explicaciones educadamente, como alumnos aplicados o subordinados cogidos en falta leve.

Como contraprestación, Zapatero se presentó como un Presidente dialogante, comprensivo, algo servil -parecía un gerente que se explica ante su Consejo de Administración sin haber obtenido buenos resultados-. No parecía fácil sacarle de sus casillas y, para la ocasión, se notaba que se había prometido a sí mismo ser cordial, amable hasta la caricatura -trató de tú a casi todos los intervinientes- y suficientemente ambigüo si el tema suscitado era complejo.

Cumplió para el aprobado alto y seguro que captó nuevos admiradores, entre aquellos que valoran que alguien importante se siente con ellos, aunque sea para jugar al tute. No hemos aprendido nada nuevo (al menos, que no supiéramos). Faltaron los titulares para el periódico, pero mostró su talante conciliador, su capacidad para escuchar y puso en claro su voluntad de acercarse a los ciudadanos, desnudo de oropeles y de pajas.

Para mí esa comparecencia inusual suscita también algunos interrogantes al biés: Por ejemplo, ¿Se pretende que el Presidente encuentre con un programa como el de ayer una vía directa de acceso a los problemas ciudadanos, que no se consigue en los debates parlamentarios o con las fuentes de información establecidas?. Como supongo que no, que lo que se quiere indicar es que el Presidente está enterado de todo lo grave y que tiene soluciones o puede tenerlas, habrá que cuidar más la selección de preguntas -y el contenido de las respuestas-, para que se cumpla ese objetivo.

Otra pregunta sería algo así como: ¿Creen los asesores del Presidente que de esta forma, con respuestas sencillas a problemas complejos, se van a tranquilizar los ánimos de los inquietos?. Aquí ya no estoy seguro de la respuesta. El programa televisivo parece más bien dedicado a los partidarios y a los indecisos, que a captar a los disidentes, y ahí me temo que, de ser así, hay un error. Muchos de los hoy crispados desearían respuestas convincentes, porque no tienen nada que ganar con el enfrentamiento con las posiciones del Gobierno, y la crispación solo es el estado permanente de los hipócritas.

Cuando empieza a tomar cuerpo creciente un movimiento ciudadano que quiere reconstruir una opción política al margen de los partidos actuales, denunciando su endogamia y su alejamiento de los problemas reales, que el Presidente participe en el juego descendiendo a la arena de las preguntas directas, puede tener sus riesgos pero me atrae.

No estamos, al fin y al cabo, en Venezuela, ni Zapatero es un comunicador de masas, al estilo de Chavez (y ya no digamos, Castro en buenos tiempos). Su particular Aló Presidente de ayer es, en comparación al de Hugo, mucho más aburrido, como espectáculo mediático.  Pero como prueba de sinceridad y de acercamiento al ciudadano es un regalo para todos los que quieran entender el mensaje

A barlovento: Younger se puso el kilt en el homenaje a Fernández Rubio

A barlovento: Younger se puso el kilt en el homenaje a Fernández Rubio

Paul Younger es distinguido profesor de la Universidad de Newcastle y, como corresponde a sus orígenes escoceses y a la categoría del acto en el que participaba hoy, 26 de marzo, se puso la falda escocesa, el cinturón metálico y la casaca de paño. Rafael Fernández Rubio, premio Jaime I a la defensa del Medio Ambiente, y al que ya me referí otras veces en estas páginas, recibía el homenaje del Consejo Superior de Ingenieros de Minas y de la Escuela en donde es catedrático desde 1983.

El acto fue emotivo, por supuesto, y todos los conferenciantes coincidieron en alabar la magnífica trayectoria del mejor hidrogeólogo de España. En el salón de actos de Ríos Rosas había muchos ilustres, sobre todo provenientes de los distintos campos de la ingeniería. Rafael estaba bien arropado por su esposa Sagrario y otros miembros de su familia, además de algunos de sus muchos amigos.

Pero, al margen del contenido específico del acto, y de la oportunidad de encontrar a tantos colegas de altura, me sorprendió gratamente la disertación de Younger. Sin descuidar el tono hagiográfico -definió a Fernández Rubio como el catalizador entre la hidrogeología tradicional y la nueva era-, introdujo algunas reflexiones de indudable valor práctico y divulgativo.

Por ejemplo, enfatizó la necesidad de considerar la huella hídrica, más allá de la valoración de la cuenca hidrográfica, que es un concepto de superficie. Porque las aguas subterráneas pueden provocar la contaminación de acuíferos, sin respetar el marco de la cuenca, y hay que atender a su evolución y estado.

Las aguas de abastecimiento a la localidad de Sedgefield, en donde tiene su residencia Tony Blair -dijo- están en peligro, por la migración de sulfuros desde la explotación minera de Ferryhill, si no se adoptan de inmediato medidas de contención. Una aplicación relacionada con las técnicas de drenaje preventivo en avance que concibió y popularizó el profesor homenajeado.

Se refirió, en fin, Younger a la necesidad de considerar el ciclo total del agua, con especial referencia a las aguas mineras, pero no solo a la manera tradicional, -el habitual circuito agua limpia-agua usada-depuración-, sino introduciendo el análisis de los efectos del factor tiempo sobre la huella hídrica: labores de la Edad de Bronce, hace 3.500 años, se han convertido en fuentes de drenaje ácido en la actualidad.

Rafael lució la medalla que le impuso SM la Reina en Valencia, nos leyó la justificación del Jurado para concederle el diploma del Premio Jaime I, que nos enseñó, y recitó varias letras de tarantos, regalándonos también esta frase: "Lo que más estimo es el tiempo, que lo pago con mi propia vida".