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El blog de Angel Arias

Jugando en corto: Donantes y receptores, una clasificación arcaica e insolidaria

El primer miércoles de junio, -este año el 4-, será el día del donante. En otros países, auspiciado por otras organizaciones, se celebra en otras fechas. Qué mas da. Todos los demás, inclusive éste, serán los días de los receptores.

La donación de órganos de un cadáver exige, en la legislación española, el consentimiento de la familia o el previo del difunto. En caso de que el muerto no haya comunicado en vida su condición de donante a sus familiares o resulte inequívoca por propia declaración, a los pocos minutos del fallecimiento del ser querido, los deudos deberán tomar una decisión que puede parecerles inoportuna o inquietante, si son preguntados por los médicos que le han atendido los últimos momentos.  "¿Autorizan a extraer sus órganos aprovechables?".

La respuesta no siempre es positiva. Temores imprecisos, miedos religiosos, malentendidos, respeto póstumo hacia el difunto...se entremezclan para decir que "No, gracias". Parecidas reservas se advierten cuando se ordena judicialmente realizar una autopsia: "Pobre, no le dejan tranquilo ni en la muerte".

Pero, puestos en la posición contraria, si el que se niega a donar un órgano de quien ya no vive, lo necesitara para seguir viviendo, ¿no defenderá con uñas y dientes su derecho a disponer de un órgano que al otro ya no le sirve, porque está muerto?.

La sociedad ha evolucionado mucho en reclamar el derecho superior de los vivos sobre los difuntos: investigaciones de paternidad, disposiciones hereditarias nulas, caducidad de las concesiones funerarias, plazos para el ejercicio de los derechos de propiedad, etc.

La razón subyacente es, sin duda, el creciente excepticismo de los vivos sobre lo que les queda por sucederles a los muertos. Se prefiere atender al mayor disfrute posible durante esa combinación de reacciones químicas aún indescifrada que es la vida.

Sin embargo, mantenemos un respeto especial hacia los que acaban de morir.Como si aún estuvieran con nosotros. Como si fuera a importarles lo que hacemos con sus cuerpos yertos, ya camino de la descomposición absoluta.

Todos deberíamos ser donantes una vez muertos. 
 
Otro día escribiré sobre las donaciones orgánicas entre vivos. Ahí ya hay que establecer muchos matices. No es lo mismo ser donante de sangre, o de médula, semen, tejidos epiteliales, óvulos... Y si la donación cuesta un riñón, ya ni digamos.

Jugando en corto: Gramática para restauradores (3); Cómo no montar un restaurante

Tenga cuidado con la terminología que emplea en la Carta de su restaurante, explíque bien sus términos a todos los empleados de sala (y también a los de cocina) y cerciórese de que cada uno de los camareros conoce los ingredientes de cada plato.

Con la proliferación de voluntariosos trabajadores de la restauración venidos de allende nuestras fronteras y lenguas, puede encontrarse con sopresas que, podrán ser divertidas pero no siempre agradables. Le aconsejo que haga Vd. de cliente de su propio restaurante y, mientras finge leer un libro de Filosofía oriental o da a entender que está en uno de esos días en que nada parece importarle demasiado, observe los comportamientos y evoluciones del personal de sala.

¿Vienen los platos con los acompañamientos realmente propuestos en la Carta? No es extraño que en cocina, pretextando que tienen mucho trabajo o que no les haya llegado la mercancía, hagan improvisaciones de platos y acompañamientos que pueden arruinar la impresión que a Vd. le gustaría que tuvieran sus clientes.

A pocos de sus apreciados comensales les gustará ver que la, en principio apetitosa, prometida guarnición de "torre de berenjenas y mollejitas de cordero" es sustituída por un amasijo de cebolla confitada y troceado de hígados de pollo. Que muchos no descubran el cambio, es otra cosa; pero Vd. debe ser garante de que el producto entregado corresponde fielmente a lo ofertado. Garante legal, además.

No deje que se ponga a prueba la capacidad de imaginación e improvisación de sus empleados. Yo tuve una camarera del este a la que sorprendí explicando a un cliente catalán que las "andaricas", que se ofrecían como complemento vistoso a un arroz meloso de gambas y pixín (rape) eran "unas setas que al propietario le gustaba mucho recoger en el monte". Las andaricas son, para los asturianos como para los menos conocedores del bable, las nécoras.

Aún más sorprendente fue la justificación que una joven procedente de Bangla Desh, convenientemente asesorada por un colega italiano más experimentado, dió a los "filetes de caballa" que figuraban en el menú. "La caballa es la hembra del caballo", o sea, la yegua, pasando por alto -muy por alto- que la caballa (Scomber scombrus) es, en realidad, un delicioso pescado, parecido al verdel  que se puede llamar también macarela o sarda, pero que tiene poco que ver con los equinos.

Tampoco confíe en la cultura gramatical de sus clientes. Pocos sabrán, en realidad, lo que es un coulant, una "velouté de azafrán" o un "cochinillo confitado"´; así que, esfuércese en garantizar que su maïtre aclare las posibles dudas, con conocimientos serios de lo que se está ofreciendo. Aunque también le debo reconocer que no es pernicioso poner algo de misterio a los platos, con denominaciones que sean profesionales y, al mismo tiempo, sugerentes. Ya le tengo escrito que con la imaginación también se come.

La mayor parte de los que se sienten a la mesa preferirán no preguntar y huir de los platos que no conozcan, ya que pocos vendrán a su restaurante -salvo que tenga fama acrisolada- a arriesgarse a pedir un plato guiándose por un nombre que desconozcan, exponiéndose a que lo que aparezca en el plato les resulte repugnante o despierte alergias. Aténgase a las consecuencias, y pregúntese por qué algunos de sus sabrosos platos no tienen salida. ¿Están bien descritos, sugerentemente definidos?

Jugando en corto: La conciliación entre familia y trabajo para los autónomos

El 28 de mayo de 2008 se celebró, bajo los auspicios de la Comunidad de Madrid y con el cobijo organizador del Grupo Intereconomía, un Encuentro/Desayuno  -el cuarto- sobre "Equilibrio entre vida personal y laboral". En esta ocasión, el enfoque se dirigió hacia el colectivo de autónomos. Lugar: el Hotel Intercontinental de Madrid.

Allí estaba yo. Me interesan las cuestiones relativas a los autónomos, grupo en el que, desde hace años, y por una combinación de factores, milito. No había mucha gente, supongo que porque los 400.000 autónomos de Madrid tenían, en general, otras cosas que hacer.

Los ponentes fueron Blanca de la Cierva (Directora General de Familia), María José Pérez-Cejuela (Directora General de la Mujer), Salvador Garcia Torrico (Presidente de la Confederación Madrileña de Autónomos y Emprendedores) y Alvaro Arenzana (Gerente adjunto del IMADE). Presentó y animó a probar los canapés que se ofrecían en el desayuno, Luis Usera.

No hubo coloquio, sin que se nos diera explicación, con lo que el encuentro resultó cojo. Al terminar de hablar María José, el "moderador" dió las gracias, caló el sombrero, y no hubo nada. La gente tenía ganas de preguntar.  Los ponentes se perdieron, por tanto, mi intervención, pero como hay una remota posibilidad de que lean este Cuaderno, voy a recoger aquí algunas de mis reflexiones sobre el tema.

Me parece que el desenfoque de las actuaciones respecto a los autonómos es aún importante. Se sabe poco de su composición, motivos, distribución sectorial y, más significativamente, de las facturaciones individuales que consiguen con sus trabajos. Mi sospecha es que un número importante de autónomos, cotizan a la seguridad social, pero no tienen actividad.

Sería interesante por ello conocer cuántos de los 4 millones de autónomos lo son por voluntad propia. Si hacemos deducción de estas personas "autónomas vocacionales", cuya inclinación al sacrificio o a la independencia laboral les ha llevado a asumir ese difícil papel social, tendríamos dos tipos de autónomos:

a) quienes, con más de cincuenta años, y como consecuencia de un despido -ahora, con la permisiva legislación, casi siempre improcedente-, se encuentran descolocados del mundo laboral, y se ven obligados a autoemplearse para seguir cotizando a la seguridad social, y tener derecho, al menos, a un trocito de las prestaciones de la jubilación. Si pueden permitírselo, y aunque trabajen poco o nada, se apuntarán a la escala alta; si no es así, se acogerán a la escala mínima.

b) quienes, con menos de 35 años, y como consecuencia de la política de reducción de costes para maximizar los beneficios que impera en las empresas, -cuanto más grandes, más obsesas-, se ven obligados a darse de alta como autónomos si quieren ser contratados. Cumplirán así, en realidad con un horario y régimen prácticamente laboral en cuanto a obligaciones, y deficiente en cuanto a coberturas... Pero como son jóvenes no lo valoran tan dramáticamente.

Nada de eso fue tratado en el desayuno.

Las intervinientes se focalizaron hacia la conciliación de la mujer autónoma joven, entendiendo que la vida familiar a proteger es la propia de una persona casada y con uno o dos hijos menores. No sé cuántas mujeres se encuentran en esa situación, aunque, por lo que oí, no son la mayoría del colectivo.

María José, en su papel político, elogió las medidas de la Comunidad de Madrid y  expuso su criterio de que la Ley 20/2007 genera un marco jurídico prometedor, pero, como sucede con la Ley de Igualdad, no añade medidas concretas a la declaración de intenciones. Cosas que sí está haciendo, por el contrario, la Consejería de Familia y Asuntos Sociales, que desde 2005 viene ayudando a las pymes a implantar la conciliación, y que avanza como una moto con su proyecto de llegar con sus medidas a 400 pymes.

Blanca afirmó que la política de su Consejería combina medidas trasversales con otras más concretas, en ese estilo matricial que sigue tan de moda. El Plan de Familia, que tiene vigencia hasta 2008, agrupa 11 areas y tiene más de 35 objetivos que "en un 95% estarían hechos o ejecutándose". También la Comunidad madrileña habría sido pionera, en la aplicación de los criterios de la Ley de Dependencia y ha superado con creces el objetivo de la cumbre de Lisboa de aumentar las plazas para niños menores de 3 años, que es de 54.000 en la actualidad en Madrid. Se ha convocado por segundo año el programa "Mi municipio Concilia", para favorecer la mejor distribución de los horarios ayudando a las mujeres que trabajan y tienen hijos.

Alvaro trazó el perfil del autónomo en la Comunidad de Madrid, sin embargo: varón español  entre 40 a 54 años, que cotiza en la base mínima, que trabaja en el sector servicios y  no tiene otros empleados a su cargo. Presentó la creación del Consejo Madrileño del Autónomo, y un programa de ayudas de 1 millón de euros, por acuerdo con la Cámara de Comercio. También animó a usar la firma digital, emplear las nuevas tecnologías y aumentar la información sobre las ayudas que pueden aplicarse (están preparando en el IMADE una página web del autónomo, con un buscador de subvenciones).

Salvador confrontó la distancia entre los derechos que la Constitución ofrece a los autónomos y la realidad imperante. 60 horas de trabajo semanal reales, sin vacaciones ni permisos de embarazo o lactancia, sin posibilidad de estar de baja por enfermedad, sin ayudas a la contratación de un empleado -al menos a tiempo parcial- que le permitiera seguir atendiendo a la clientela en caso de incidencias.

Mi visión no es, claro está, tan triunfalista como la de los políticos, y se acerca a la de los técnicos.

Creo que hay que favorecer, de verdad, la situación en la que se encuentran los autónomos mayores, que ven aproximarse la edad de la jubilación con derecho a exiguas prestaciones y, en muchos casos, habiendo cotizado durante 30 o más años a la Seguridad Social con tarifas altas o máximas.

Creo que la conciliación laboral de las parejas jóvenes pasa por dar ventajas fiscales -a las empresas que los contraten o, mejor, a ellos mismos, además de otras ayudas- a los casos en que uno de los dos trabaje como autónomo en casa.

Creo que hay que perseguir la falsificación del carácter de autónomo por parte de las grandes empresas, imponiendo un tope máximo a la externalización de ciertos trabajos, o, en sentido contrario, favoreciendo la contratación de mujeres autónomas.

Creo que... hay que estudiarse mejor el tema, identificando bien los subgrupos del colectivo, lo que los genera, y a quien beneficia la situación actual.

Porque conciliar la vida familiar de los autónomos que trabajan en casa -muchas veces, más de 70 horas a la semana- no es exactamente el problema, cuando tienes una disponibilidad prácticamente completa a tu trabajo y a tu familia, en un mismo sitio. Ya están conciliados "de manera natural". Lo que hay que evitar es que la sociedad aumente sus ingresos financieros con el trabajo extra de unos pocos.

Porque, en principio, y mientras no se me demuestre lo contrario, pocos querrían ser autónomos si se les ofreciera la opción de ser empleado.

Jugando en corto: La escisión en el Partido Popular español

Sigo la carrera política de Mariano Rajoy desde hace bastante tiempo, y empiezo este Comentario reconociendo que me cae simpático. Tiene aspecto de buena persona, y un aire ligeramente bobalicón que no ayudan a desmentir sus problemas de dicción.

Podríamos perfectamente ser amigos, aunque en algunos puntos estaríamos en completo, pero cordial, desacuerdo.

Su discurso es inteligente, no le gusta improvisar ni llevar la contraria sin estar seguro. En lo que parece provenir de sus propios raciocinios y sentimientos, le encuentro una línea argumental moderada y documentada. No tengo dudas de que, además de parecer honesto, lo es.

Sería (hubiera sido) un buen presidente de Gobierno. No quiero decir con ello que lo hubiera preferido a Rodríguez Zapatero, pero lo hubiera apoyado lo mismo.

Rajoy ha sido víctima de infundios múltiples, que aguantó sin salirse de las casillas. Para un periodista? con irrefrenables ímpetus mediáticos, fue y es Maricomplejines, además de incompetente y ¿traidor?. Fue in illo tempore tildado de homosexual, cuando llamar así a un hombre tenía el propósito exclusivo de descalificar, de insultar; hoy en día, hay quienes mantienen que se casó como un acto de sacrificio por el partido. 

Tiene una mujer sensible y de aspecto encantador, que se mantiene al margen de la política para poder llorar de vez en cuando sin tener que dar explicaciones...y que, puedo imaginarme sin temor a equivocarme, le sirve de importante ayuda para desahogar con ella los desplantes y zancadillas de unos y otros. En especial, recuperarse algo de las incongruencias a que le obliga mantenerse como fiel al núcleo más duro de la derecha carpetobetónica.

Los que no lo conocen, podrían dudar de su competencia, de su carácter, de su preparación. Yo, desde luego, no.

Se hacen chistes sobre Rajoy en cantidad tal que, entre los políticos españoles, solo resulta superada por una víctima favorita, en su momento, de la estupidez colectiva, (ahora, por supuesto, cuando reivindicarlo ya no hace daño a nadie, reconocido casi como un coloso), Fernando Morán.

Hoy, Rajoy está viviendo una aventura insólita. La que generan aquellos compañeros de su propio partido que, deseando desposeerle del liderazgo, no tienen empacho en disparar contra él con munición de tal calibre -y con tan poca puntería o argumentación, si es que exclusivamente ese fuera el objetivo- que están dividiendo en dos grupos a su formación política: los partidarios y los no partidarios de Rajoy.

Hemos vivido ya momentos parecidos en otros partidos, como paso previo a su descomposición.

Para quienes siguen este Cuaderno y me conocen a mí, no sorprenderá, espero, mi confesión de que será bueno que el PP se desprenda de su parte más reaccionaria. Allí seguramente, no hay muchos votos, pero sí demasiado ruido. Y, en cambio, hay mucho que ganar desde un centro derecha moderno, eficiente, activo.

Y no pasaría nada, -al contrario-, en conseguir la mayoría para gobernar en coalición con varios partidos de la derecha en relación con ese espectro móvil que es el centro de la ideología de los votantes. 

Si el PP se rompe, por ejemplo, en dos, se podrían formar dos formaciones relativamente fuertes. En una, podrían expresarse, y matizarse, las ideas de Esperanza Aguirre, María San Gil, de Alvarez Cascos, de los Fulano Pérez o Mengano González.

La otra, nos serviría a los posibles votantes para conocer mejor lo que da de sí la cintura progresista del tándem Rajoy-Gallardón.

Para el resto de los que no votan al PP en la actualidad, la escisión serviría para contar con partidos en la oposición al PSOE que defiendan intereses ciudadanos que el actual partido en el Gobierno no representa, pero que son legítimos, necesarios, urgentes.

Cómo no montar un restaurante: Gramática para restauradores (2)

(Este Comentario forma parte de un capítulo de mi libro "Cómo no montar un restaurante", con este título; es continuación de otra entrada ya publicada en este blog; como saben los lectores asiduos, vengo publicando aquí trozos sueltos de esa piedra semipreciosa de mi orgullo de restaurador de éxito)

No elija más de 30 platos -incluídos primeros y segundos, entradas, carnes y pescados- para componer su Carta. A partir de 20 combinaciones diferentes, el equipo de cocina podría tener dificultades en conseguir la mejor calidad, en las horas punta de su restaurante.

Aunque los cocineros suelen tener una tendencia comprensible -justificada por la ley del mínimo esfuerzo- a repetir guarniciones en platos diferentes, controle esa inclinación, y evítela. Para una parte importante de clientes de su restaurante, comprobar que la merluza con verduritas y el solomillo a la vegetariana vienen acompañados, en realidad, de la misma juliana de verduras, resultará decepcionante.

Ya le he expresado que se puede hacer más apetitoso un plato con su adecuada denominación. Desde luego, también se puede echar mano de una designación engañosa; pero esto último se pagará a corto plazo, pues la clientela detectará su mala fe y le mandará, con razón, a freir gárgaras.

Hay restaurantes que tienen una fama recogida desde los tiempos de Maricastaña que no necesitan utilizar la imaginación para atraer clientes. Son aquellos que, seguramente a través de un par de generaciones, han dejado constancia de que nadie sabe hacer mejor que ellos los "soldaditos de Pavía", las "croquetas de pescado" o la "carne gobernada".

No es su caso, por supuesto. Vd. no puede competir, al menos al principio, con las mismas armas. Sus croquetas de pescado podrán ser "según el humor del cocinero" o "croquetas de bogavante", porque deberá mover a alguna reflexión previa a la degustación al transeúnte que lea la carta en el expositor o a la pareja que, sentada ya en la mesa, se pregunta si se habrá equivocado al entrar en un restaurante casi vacío y dudan si hacer mutis.

Por cierto, cuando montamos nuestro restaurante, elegimos las "croquetas según el humor del cocinero". La justificación era consecuencia de que pretendíamos, al mismo tiempo, ser sinceros en la denominación de los platos, pero, además, yo asumí encargarme de la confección de las cartas, traduciéndolas a varios idiomas.

Cada vez que el cocinero cambiaba el relleno de las croquetas, yo tenia que realizar la traducción y volver a imprimir las treinta o cuarenta cartas de colorines. Así que me pareció que el "humor del cocinero", es decir, el que condicionaba la naturaleza de los tropiezos de la masa, respondía perfectamente al concepto pretendido.

Fue el plato más vendido. Los clientes, habituales o no, preguntaron miles de veces: "¿Qué tal anda hoy el humor del cocinero?" Y unas veces, andaba a "compango de fabada", otras a "pollo picantón" y otras a "queso Cabrales", pero nunca dejaron de estar impresionantes.

A barlovento: Juan Bautista de Toledo engañó a Felipe II

A barlovento: Juan Bautista de Toledo engañó a Felipe II

La historia que voy a contar data de hace más de cuatrocientos años (la cifro entre 1561 y 1567), y la protagoniza Juan Bautista de Toledo, autor de la traza original del Monasterio de Escorial, que, a su muerte, construiría y reorganizaría Juan de Herrera, respetando, sin embargo, sus líneas básicas.

Algo más adelante en el tiempo, en 1905, Luis Ceballos Medrano -a la derecha, según se mira, en la fotografía-, que por entonces era catedrático de Topografía y Geodesia en la Escuela de Montes, trazó la meridiana astronómica delante de la explanada del aparatoso Monasterio agustino, tenido por una maravilla arquitectónica, en la que todo debía haber sido cuidadosamente estudiado antes de colocar una sola piedra.

El ejercicio era una de las prácticas de la asignatura, pero aquella vez estaba encomendada por el mismísmo director de la Escuela

De estos trabajos rigurosos, resultó inequívoco que la fachada principal tiene una declinación al oriente de 12º 16´19"66. Dos placas ante la misma, discretamente colocadas en el suelo de la plaza cuando se cumplían cien años de su nacimiento, recuerdan al muy laureado ingeniero.

Don Luis, docto en Historia, además de en tantas cosas -así se las gastaba esta subespecie de homo erectus que eran los ingenieros de pasadas épocas- , recuerda en un artículo, al analizar esa desviación, que al estar destinado el edificio a ser morada de Dios, cada una de sus cuatro fachadas debería estar orientada siguiendo los puntos cardinales, cumpliéndose, por lo demás que la nave principal mantuviera orientación este-oeste,  en respeto a las indicaciones de Vitrubio y su Tratado.

El escándalo, en realidad, venía de antiguo. Ya el Padre Ximénez, en 1764, descubierta la orientación del edificio, justificaba los trazados de Juan Bautista de Toledo, elucubrando con que al darle ese ángulo poco ortodoxo, se obtenían para el palacio-monasterio mejores vistas desde las habitaciones regias, mayor protección contra los vientos de la zona y más insolación para las fachadas principales.

En la revista de Montes del año 1905, el Dr. Ceballos atribuye, sin embargo, el desvío, no a decisiones deliberadas de la mente humana, sino a haberse guiado trazador y artesanos por la brújula, y cometido el error debido a que por aquel entonces andaba por los 12 º la declinación de la aguja magnética en sentido oriental, deshaciendo así los argumentos del padre agustino de forma tan severa como contundente.

Mientras leía el artículo, cuya copia nos entregó ayer a varios colegas el nieto del ingeniero ilustre, Rafael Ceballos, y al tiempo que varios amigos disfrutábamos de la belleza de la población y de la hospitalidad de los Zapata, pensé: ¿Y si Juan Bautista de Toledo -o alguno de sus ayudantes- hubieran simplemente querido tomar el pelo al omnímodo Felipe II, dejando un mensaje subliminal para aquél que quisiera interpretarlo entre líneas?.

Ah, el atractivo de dejar en evidencia a los que detentan el poder humano, contraponiendo inteligencia y fuerza.


PD (20 de mayo). Soneto con estrambote.

EN EL ESCORIAL, DO EL ENJUNDIOSO LLAR DE LOS ZAPATA, DIÉRONNOS UN PISTO
ADEREZADO AL GUSTO, CON HUEVOS ESTRELLADOS, QUE AL SER PLATO
EXIGIENDO ESMERADA CONFECCION Y TINO, -AMEN DE LAS VERDURAS-, Y RECATO,
NO CABRIA DEJAR EN MANOS DEL AZAR, YA FUEREN LAS DE CARLOS O CALIXTO,

SINO HAY QUE REALIZAR CON MAESTRIA Y PRECISION,  COSAS QUE, INSISTO,
SUPO DAR A SU MENU CARMEN DOLORES, SABIA MUJER QUE AL HIGADO DE PATO
CON EL QUE NOS EMPEZÓ EL  COMER, -MARCANDO  ASI EL NIVEL A TODO EL RATO-,
AÑADIÓ PERAS AL VINO, RESULTANDO PUES QUE FUE EL YANTAR VISTO Y NO VISTO.

AMBOS ANFITRIONES FICIERON QUE LA TARDE PASARA EN UN MOMENTO,
Y  NO HUBO TIEMPO NI GANAS PARA PAPAR MOSCAS, O ATARLAS POR EL RABO.
FUE TAN SAGAZ LA COMPAÑIA, CORRIO LA CONVERSACION DE TAL CONTENTO,

QUE NI MISMO LOPE OSARA GLOSARLA EN UN SONETO.  Y EN ESTE QUE YA ACABO,
 QUIERO PRECISAR QUE DE HABERSE PREPARADO  LOS HUEVOS DE OTRO TIENTO,
-SEPARANDO LAS CLARAS DE LAS YEMAS, POR EJEMPLO-, AL FIN Y AL CABO,

NO SE HUBIERA HALLADO FORMA CABAL DE PONERLE AL GUISO MAS TALENTO. 

@arias

A sotavento: Entre la Nakba y la Diáspora

El 15 de mayo de 1948  se creó el Estado de Israel, en un territorio que estaba bajo mandato británico. Los países árabes vecinos, disconformes, pretendieron invadir al recién nacido, declarándole la guerra. Empezaba así la catástrofe (Al-nakba) palestina y terminaba la diáspora judía.

La decisión de la ONU se correspondía consecuentemente con otros acuerdos aliados después de la segunda guerra mundial. El holocausto judío, que tenía conmovidos a los países vencedores, en especial a Inglaterra, que apoyaba los planes sionistas, reclamaba una solución urgente para ubicar a los desplazados y liberados de los campos de concentración que, evidentemente, no querían volver a Alemania. Qué mejor solución que hacerles un hueco definitivo en la tierra donde cristianos y musulmanes ya habían demostrado su incapacidad para vivir en paz.

Al seccionar un territorio, para provocar artificialmente la separación entre judíos y palestinos, los mandatarios occidentales de entonces eran conscientes de que no estaban arbitrando una solución, sino generando un banco de pruebas suficientemente alejado de Europa y Norteamérica para experimentar, creando, bajo la forma de un reducto de convivencias forzadas, un observatorio del mundo árabe, de sus alianzas y tensiones, siempre cerca de lo que más interesa a occidente de esas tierras: el petróleo. 

He oído tantas veces, y algunas de forma directa, por importantes representantes israelíes y palestinos, sus visiones de lo que pasa en ese territorio que no tengo empacho en reconocer que ambas coelctividades tienen razón. No soy un cínico, sin embargo, porque mis afectividades están a favor de los palestinos, y más en particular, de los palestinos pobres.

Pero mi análisis de la situación histórica de los judíos -que tiene sus raíces en tiempos muy anteriores al conflicto árabe-israelí-, defiende la necesidad de encontrar una solución permanente a la diáspora de esa colectividad. La única, por cierto, que ha hecho de su debilidad política un corpus épico-religioso que es venerado como palabra divina por una mayoría de seres humanos, algunos muy distantes del aprecio al núcleo duro de esa creencia del autodenominado pueblo elegido por el Gran Dedo.

Y, obviamente, otra cantidad importante de individuos de la misma raza humana, en el conjunto complementario del anterior, siguen con mayor o menor fidelidad una historia reconstruída con esos mimbres, pero con las necesarias matizaciones para que pueda ser aceptada para mantener la dicotomía, la perpetuación del enfrentamiento entre buenos y malos. La ubicación de los malos, siempre está clara para cualquier ideología: enfrente.

Tenemos muchos ejemplos que servirían para reconocer que nuestro supuesto mundo global es una falsedad conceptual. Nos sobran muchas cosas para ello.

Sin necesidad de hacer muchos alardes imaginativos, en estas fechas en las que, a escala de la actividad humana, el estado de Israel entraría en la edad de la prejubilación, invito a reflexionar sobre una frase de quien se considera que ha poseído la mejor combinación de ADNs y estímulos catalizadores, Albert Einstein: "La palabra de Dios (...) no es más que una consecuencia de la debilidad humana".  

Pensándolo mejor, esa frase debería complementarse, a mayor abundamiento con esta otra, del mismo genio y momento -1954, carta a Erik Gutkind: "El judaísmo, como todas las otras religiones, es una encarnación de las supersticiones más infantiles". Por supuesto, que pocos dudan que nos seguiremos matando por defender la supremacía de nuestras verdades.

Jugando en corto:Toledo, la ciudad imperial, necesita atención

Jugando en corto:Toledo, la ciudad imperial, necesita atención

Toledo es una ciudad desconocida, mal y poco publicitada, en la que al viajero se le invita a perderse por sus calles, pero que transmite al visitante una sensación inequívoca de deterioro.

No exactamente de abandono, porque la mayor parte de los edificios históricos tienen andamios externos e internos que revelan que se está practicando en ellos algún tipo de restauración, pero los que conocen mejor la ciudad, saben que esas obras se eternizan, prisioneras de la falta de presupuesto, de las complicaciones relacionadas con el obsesivo análisis del Patrimonio cada vez que se levanta una piedra -demasiadas tesis doctorales en curso-, de la discrepancia de criterios o competencias -. Toledo es también víctima de la dualidad politica entre "buenos y malos" que nos acogota tanto...

La ciudad recoge cada día miles y miles de turistas desilustrados que recorren en manada -perdón por lo ofensivo del término, tan sugerente- el camino que va desde la plaza de Zocodover a la catedral, visitan el palacio museo de Santa Cruz y, tal vez, si el horario lo permite, se acercarán a ver el cuadro del Entierro del Conde Orgaz, para luego atropellarse en el Parador -en reformas- y contemplar tal vez la ciudad a la atardecida desde el montículo de enfrente, como hizo el Greco con pinceles en la mano. De ese itinerario de agencias dejan constancia, of course, en sus digitales adminículos.

Toledo necesita, con urgencia, sacar defintivamente a los coches del casco histórico, para lo que hace falta, desde luego, arbitrar soluciones para los residentes y para la distribución de vituallas y mercancías . Necesita más comercio, y no solamente el dedicado a la venta de espaditas, mazapanes, botas de vino y armaduras forzadamente oxidadas.

Necesita potenciar aún más su restauración, pero, sobre todo, crear muchas más plazas hoteleras, que muy perfectamente podrían ser favoreciendo la transformación de viejas  casas en hostales, ayudando así a poblar el centro de la ciudad. Toledo necesita mejores guías turísticas, mejor indicación de los itinerarios y explicaciones serias pero desprovistas tanto de cultismos como lugares comunes, para ayudar a fijar en el viajero apresurado, algunos de sus gloriosos momentos e historia.

Necesita más y mejor vida cultural, pensada no ya en sus habitantes, sino en sus visitantes. Debe hacerse el esfuerzo por vincular al turismo a su noche, al ocio culto, instruído, pero también sabiendo focalizarlo hacia la diversión, facilitando lugares de encuentro entre lugareños y forasteros.

Y, desde luego, Toledo necesita ser terminado, reconstruído de una vez. La ciudad ha sufrido mucho por el abandono de los tiempos, las guerras, el desprecio de Madrid y de España. Desde los 80 del siglo pasado el objetivo es inmenso, y se nota el esfuerzo. Pero hay que darse más prisa.

La joya citadina por excelencia de este país no puede seguir dando una apariencia de ciudad ruinosa, con cientos de edificios abandonados que son hábitat de ratas y palomas, con sus ventanas abiertas por donde se divisan los escombros, calles que exiben impúdicas la suciedad, zonas que transmiten sensación de miseria almacenada, proclamando siglos de abandono oficial por nuestra historia.

La ciudad imperial luce placas inequívocas de su inmediato pasado franquista, con  recuerdos a generales invictos en esa cruzada de antaño que hoy trae mala memoria, y a líderes de ideologías que se estudian hoy como ejemplo de lo que no cabe hacer. A mí, no me molestan; quizá a muchos pasen desapercibidas. Pero, tal como se han puesto las cosas, sobran.

Toledo necesita dinero, y más ganas de acabar lo necesario. Se han hecho cosas importantes en estos últimos años, pero no basta. La escalera mecánica de acceso al casco histórico desde el párquin del paseo de Recaredo (obra de Martínez Lapena y Torres Tur) , un modelo -a pesar de que el automovilista corre riesgo de dejar trozos de carrocería en las estrechas sendas. El ave y su estación, un regalo. Hay también otros magníficos ejemplos de recuperación de particulares: La abadía, Los alfilerillos, El café de Zocodover,...

El debate toledano, en estos días, se centra  en si habría que hacer o no dos procesiones del Corpus, otrora la fiesta religiosa por excelencia de la España oficialmente católica. Hablan de repetir la procesión el domingo, para que puedan acudir más turistas y esas gentes devotas o curiosas que este próximo jueves trabajan (porque, horror, el Corpus Christi no es festivo común en toda España desde 1990, por culpa de los descreídos preocupados por la productividad).

Se podría hacer de Toledo, desde luego, una representación teatral continuada. Al fin y al cabo, en Semana Santa, las cofradías ocupan toda la semana en muchas ciudades españolas, con sus manifestaciones de fervor, exhibiendo bastantes elementos que no tienen mucho que ver con la fe y sí con el ego de los que pasean tras las andas, con el dinero del comercio cortoplacista o del folclór que tanto gusta al que ya no volverá por aquí.

Pero Toledo no necesita de ese teatro para salir airosa. Es una ciudad irrepetible. Lo que hay que evitar es que se caiga más, que se siga cayendo a trozos, para placer efímero de los turistas de zapatilla y bocata, que hacen a miles lo que creen serán las últimas fotos de un desastre anunciado, para contarlo a la vuelta desde su sillón de orejeras de plástico.