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El blog de Angel Arias

Temas de Asturias

Jugando en Corto: A leches en la Central Lechera asturiana

En un Comentario anterior me refería a la interpretación rigurosa que dos conocedores de la realidad regional asturiana –el catedrático Álvaro Cuervo y el ex-Presidente del Principado, Pedro de Silva- hacían en un Informe de finales del año pasado, de la necesidad de que los accionistas de una SAT fueran miembros en activo.  Si se aceptara esta apreciación de la ley (con la que cordialmente discrepo), estarían afectados la mayoría de los 7.800  socios de que dispone la Central Lechera Asturiana, que fueron convertidos en “durmientes” cuando se vieron obligados a vender sus cuotas lecheras. CLAS es, desde el 25 de mayo de 1982 una SAT. Solo hay 1.300 socios activos, que son el 15% de los socios y el 21% del capital. 

El detonante de la situación ha sido la dimisión -aplazada año tras año- del Presidente Jesús Saenz de Miera, que tiene ya 85 años, y que ha sido el gran creador e impulsor de uno de los mejores inventos para el futuro de Asturias que conozco. Su marcha ha abierto el interrogante de su sucesión y acelerado las luchas intestinas, porque la púrpura es apetitosa.

La situación, desde el punto de vista formal, implica que los socios pasivos de CLAS han elegido sus 16 representantes, mientras que los activos cubrieron las restantes 100 plazas de la Asamblea de compromisarios, por lo que éstos controlarán, por tanto, el 86,2 %.  Esa Asamblea electoral elegirá la mitad de los 12 miembros de la Junta Rectora, entre ellos el Presidente, y 2 de los 4 miembros de la Comisión de Control. Entre el 23 de mayo y el 10 de junio se presentarán candidaturas oara vocal y Presidente de la Junta Rectora. Para optar a la Presidencia hay que contar con el 10% de los votos, si se es ya compromisario; porque en otro caso, necesitará  65 avales de socios si es activo y 325 si es pasivo, y necesita él mismo ser socio activo. 

La historieta puede parecer nimia a muchos de lectores de este Cuaderno, pero no me parece trivial para el futuro del campo asturiano. Según las composiciones de poder que se formen, la cabeza que más peligra es la del consejero delegado Pedro Astals, imaginativo profesional que ha sabido llevarse suficientemente bien con Saenz de Miera para introducir variantes en el modelo de empresa tradicional, dotándola de más agilidad en un mercado tremendamente duro, en un tándem de compromiso que ha sabido impulsar la sociedad y salvar escollos en los que se han estrellado otros barcos.

Astals, incorporado en 1993 creó en 1997 la Corporación Alimentaria Peñasanta, CAPSA, con la fusión de CLAS, LARSA (que opera en Galicia) y ATO (grupo catalán). Pero en Asturias no todo el monte es orégano, y las ideas encuentran siempre sospechas y críticas. Astals es acusado por un sector de intentar vender la Central a “los catalanes”, perjudicando a los socios durmientes, puesto que –según dicen- se les pretende recomprar las acciones al precio que pusieron en su momento, con una revalorización simbólica. 

La lucha por el poder está abierta, y se estima que una mayoría de los ganaderos antiguos apoyarán la candidatura de Bertino Velasco y Jesús Fernández, que proponen seguir en solitario. No es una posición simplemente sentimental, porque está en juego la valoración de las acciones, adquiridas hace años por 5.000 Ptas., y a las que se fueron añadiendo primas a la producción lechera. Si la valoración de esas acciones se hiciera con la simple actualización de esas aportaciones, el valor actual sería casi testimonial. Pero si se realiza de acuerdo con la valoración en libros de la Central, se manejan cifras de 18.000 a 24.000 euros para un socio durmiente medio, lo que no es moco de pavo. 

CLAS y Astals están viviendo unos momentos, supongo, delicados, cada uno en su dimensión. Es de esperar que su capacidad de maniobra del consejero delegado sea alta, y utilice su poder de convicción entre pasillos y en las cuadras, que allí también anda el poder. Ha de convencer que le preocupa el campesino asturiano, que no va a vender la Central, que los socios durmientes van a tener una salida (si lo desean) económicamente ventajosa. Cajastur jugará un papel aún más importante. Algún ejecutivo de la joya de la corona de la financiación asturiana andará tras la pista, de hacerse con el sitio si a Astals le da por dar un portazo, cobrar la indemnización y pasarse a la competencia.

Que la cordura salve a la Central, porque Asturias necesita una Central lechera fuerte; ojalá que la propensión astur a andar a leches con los que tienen ideas, en especial si son de la región, no impida ver el bosque, digo, la cabaña ganadera. Teóricos hay muchos, gente que se remangue, pocos.

Al socaire: Un Paraíso natural con ángeles rebeldes

Al socaire: Un Paraíso natural con ángeles rebeldes

El eslógan por el que se vendió Asturias en los últimos años fue "Paraíso Natural". Y el motivo cuajó: en una tierra castigada por la reconversión industrial del acero y el carbón, marginada, la potenciación del turismo –sobre todo, interior- dió un impulso a la región y la hizo más popular, especialmente como destino de fin de semana.

La red de carreteras mejoró, se multiplicaron los albergues y casas rurales, se importaron manzanas para hacer sidrina y proliferaron las fiestas del oricio, del pixín y de las casadielles. Muchos de los asturianos y adheridos que se habían visto obligados a emigrar de la región, retornaron a ella tan pronto como se prejubilaron, y compraron casucas ruinógenas con panera, a ser posible, mirando al mar y con quintana. Hay junto a casi todas las vegas de los ríos comarcales, proactivos parques industriales, pero no se consigue compensar al completo las pérdidas laborales de las fabriconas del carbón y del acero, antaño símbolos regionales, y hoy sombra -al menos, en creación de empleo- de lo que fueron, amén de quebradero de cabeza más que gozos.

 

La delegación del Principado de Asturias en Madrid, cuya delegada es la dinámica Pilar Rodríguez, organizó este mes una exposición bajo el lema "Más Paraísos", que ilustra sobre algunos de los aspectos menos conocidos de Asturias. "El Principado quiere convertirse también en un Paraíso cultural", -dijo-, apostando por el futuro de la cultura, descubrimiento moderno de generación de empleo y riqueza en este tiempo de ocio. Hace unos días se presentaron en la capital los Parques de Navia y Teverga; Oviedo tiene su Palacio de Congresos Calatrava; Gijón recupera su Universidad Laboral como complejo cultural; otro ejemplo:  la red de Telecentros de Asturias llevó la informática gratis a todos los concejos, ...

 

Me acerqué a escuchar a Natalio Grueso, director de la Fundación Niemeyer, quien presentó en Madrid, en la nueva sede de la delegación de Asturias, el Centro Cultural que se va a construir en terrenos de la antigua Ensidesa, ganados a la ría y a la contaminación edáfica. Más o menos, encima de donde trabajé algunos años investigando los índices r y n para laminados en frío y otras inútiles sutilezas ya perdidas en mi memoria y, por supuesto, en la memoria colectiva.

En una brillante disertación, Natalio nos habló de la génesis del proyecto –al abrigo de los premios Príncipe de Asturias-, consecuencia de la petición que los organizadores plantearon a algunos ganadores, hace ahora tres años, de  mejorar su relación con Asturias. Oscar Niemeyer, Woody Allen, Stephen Hawking y Vinton Cer respondieron positivamente a la propuesta, y de allí surgió el proyecto del Centro, albergado en un diseño muy sugerente del propio arquitecto Niemeyer, y a falta solo de algunas adaptaciones a la normativa española de edificación y ahorro energético para que obtenga ell visto bueno definitivo.

El 4 de abril, el arquitecto que da nombre al Centro cumplirá 100 años, y aprovechando este motivo, en Avilés se celebrará la exposición "100 por 100" que será un homenaje a su trayectoria vital y creativa y servirá para iniciar las actividades de un Centro que aún es virtual, pero que cuenta con interés y contactos suficientes como para que otros Centros mundiales similares acepten ya trabajar en red con él.

Los diseños realizados con simulación digital del nuevo Centro tienen muy buen aspecto, y parecen perfectamente integrados en el ambiente, creando nuevos puntos de conexión con el casco urbano de Avilés y el hinterland. Alguien hizo notar que el proyecto parecía un espermatozoide presto a fecundar un óvulo (o algo así) , y Grueso  vino a confirmar que en la justificación del diseño, Niemeyer expresaba que quería convertirlo en un símbolo de reactivación, de vida y de apuesta por el futuro de Asturias.

La única nube que apareció en el horizonte de la amena presentación la puso la incógnita de cómo llenar de contenidos, obviando las rivalidades de la política regional, y sin entrar en letales competencias, un Centro tan ambicioso, que competirá, si Dios no lo remedia, con otros proyectos de ese mismo Paraíso, propiciados por otras potestades, y que pueden quedar faltos de ángeles custodios, acumulando nuevos fracasos sobre animosos querubines y serafines. El fantasma de la Factoría Cultural Multimedia gravitó, por unos instantes, sobre la sala.

El empuje de Natalio y su claridad de ideas me hizo entender que está dispuesto a dejarse la piel por su Centro, y solo cabe desearnos a los asturianos, que tenga éxito. Incluso, si puede ser, que triunfen todos esos proyectos que ahora florecen en Asturias, alimentados desde distintas facciones de la intelectualidad y el poder regionales. Solo haría falta, que todos nos organicemos...si puede ser.

Porque el mayor riesgo es que no haya espacio síquico en el Paraíso para que germinen tantos empeños en una región en la que con alguna frecuencia han fracasado muy buenos proyectos, porque han faltado apoyos y sobrado envidias y zancadillas para sacarlos adelante.

(Nota: La foto la tomé de la pantalla en donde proyectó Natalio Grueso varias diapositivas; los micrófonos y la botella de agua no pertenecen al proyecto; en la parte inferior de la foto, está el Avilés de toda la vida: en el centro, el proyecto de cúpula para exposiciones, la torre mirador y el edificio de servicios múltiples, en donde Woody Allen tratará de desmontar su apreciación de que "nunca hubo tantas pantallas y menos películas para elegir"; arriba de la foto, está lo que queda del puerto de minerales (que pasará a ser deportivo), y al fondo se vislumbra Llaranes; más lejos, ya fuera de objetivo, estarían Gijón, Oviedo, Langreo y... Belmonte de Miranda)

A sotavento: El Oviedín del alma pasóse de vueltas

A sotavento: El Oviedín del alma pasóse de vueltas Oviedo es una ciudad que, a despecho de su heterónimo Vetusta, resulta atractiva y dinámica y, dentro de su aire funcionarial y de servicios, crece razonablemente, pero, sobre todo, se perfecciona y se adapta a los nuevos tiempos.

Dentro de Asturias, en el núcleo gordo de la región que conforma la autopista con forma de Y que une a la capital autonómica con Gijón y Avilés y que se prolonga hacia Mieres y Langreo como un lengüetazo, buscando sus orígenes minerosiderúrgicos, Oviedo es en cierto modo la cabeza y los demás son los
tentáculos, todos con vida propia, pero a los que ella arrastra con su fuerza y carácter.

Me es difícil sentirme extraño en esta ciudad singular, porque he nacido en ella, y aquí pasé mi niñez y estudié mucho de lo que sé, busqué novias, hice mis primeros dientes profesionales, literarios y artísticos, sufrí y gocé como en pocos sitios. En ella permanece una buena parte de mi familia, y aquí mantengo muchos amigos y cientos de conocidos de ésos que te saludan al pasar con un "hasta luego", aunque lleves fuera ya varios años.
 

Si hago este comentario introductorio, es porque, desde que, vivo fuera de Oviedo,  siempre ví con admiración la transformación que se operaba en la ciudad, que le permitió recuperar su centro histórico, convertirlo en peatonal, entregar la ciudad a sus habitantes, sacar a sus industrias y transportes de viajeros y mercancías fuera del núcleo urbano  y, en fin, abrirse hacia las alas.

El centro de Oviedo está hoy -diríamos- planchado, y es un escaparate de ciudad con solera, pero moderna al mismo tiempo.

Pero en la permanente evolución de la ciudad, acelerada en los últimos años, hay algo que no me gusta. 

Manolo Avello, el cronista del Oviedín del alma, que tiene una estatua en el Parque San Francisco, llevando una Nueva España de fundición en las manos, lo diría mejor, pero yo me atrevo a a decir que Oviedo está pasándose de rosca, cargada de vueltas, como si jugando a las siete y media, y llevando siete, pidiera que le dieran otra carta más, en lugar de plantarse y esperar a la mano.

Me parece excelente casi todo lo que se hizo en los últimos años. Creo un acierto, por ejemplo, la nueva estación de Llamaquique, aunque a algunos de los de Oviedo de toda la vida les parezca regular que se llame además de Clara Campoamor, y sobre todo, todo porque se enteraron en el brindis inaugural de la ministra de Fomento que se iba a llamar así.

 

El riesgo que ha corrido Oviedo, y en el que, para mi gusto, ha fracasado, es recargarse de nueva monumentalidad, sin contar con espacio. No caben ciertos excesos en una ciudad pequeña, como Oviedo. Así es la rosa, como diría Garcilaso, y la están fastidiando.

La obra de Calatrava para el nuevo Palacio de Congresos, en concreto, me parece excesiva, terriblemente dominante para el resto de la ciudad, una falsa catedral moderna. La ciudad, -mi querida ciudad, al menos- no necesitaba de ese exabrupto arquitectónico.

Yo nunca participé en el debate político y, digo además por la mano, para que no haya malengaños, que me considero tan amigo de Gabino de Lorenzo como de Antonio Masip, y que, a ambos en su estilo, los aprecio como personas. Me parece también estupendo que haya permanente batalla política por hacer mejor la ciudad que más aprecio, y deseo que todos los candidatos presenten buenos programas, y que todos se aprovechen de lo mejor de los otros.

Pero, cuando, después de haberme sobrecogido desde abajo con la aparición de la obra casi terminada en lo que fue el Carlos Tartiere -me recordó el chiste de la polla, que alguno de mis lectores recordará- lo contemplé desde arriba, desde Santa María del Naranco, me dí cuenta de que algo va mal.

No juzgo la obra del laureado Santiago Calatrva por su belleza -o fealdad- , sino por su tamaño, que es un elemento relativo y que ha de referise al lugar en donde se ubica. Es como si un metorito se hubiera incrustado en mi ciudad.

No se si se podrá quitar, o si para darle de comer a ese monstruo arquitectónico que ha surgido en Oviedo, habría que demoler unos cuantos de los edificios circundantes. No sé si acabaremos todos, propios y ajenos, acostumbrándonos a ese gigante Goliat, a esa torre de Hércules construída sin tener aún la victoria ganada, pero lo que se me ocurre ahora es que me estorba. No encaja con mi pueblo.
  Para mí, sobraba.

La cuestión ahora es saber qué hacemos con ese macromegálico de ladrillos y hormigón que juega en otra división ciudadana, cuando lo nuestro, lo del Oviedo tradicional, era apostar por lo justo, sin estridencias. Incluso hasta nos habíamos créído que lo que nos gustaba era lo bueno, lo manejable, lo pequeño. ¿Quién quiere convencernos de lo contrario? ¿Por qué?

A barlovento: Una buena solución para la Central Lechera Asturiana

El informe de Pedro de Silva y Alvaro Cuervo sobre la Central Lechera asturiana está ocupando la atención del sector lácteo y de los asturianos preocupados por el futuro de este gigante regional, en especial, en lo que se refiere al punto en donde afirman que la actual estructura jurídica como Sociedad Agraria de Transformación no puede mantenerse, por ser jurídicamente insostenible que los socios inactivos  permanezcan en la misma.

Estoy seguro que el Informe que realizaron estos dos estupendos conocedores de la realidad regional, y con los que conservo buenos vínculos personales, contiene puntos de mayor actualidad e interés que los que merecieron hasta ahora la atención mediática. Con ser una cuestión importante, la situación de los socios que han abandonado su producción lechera, justamente por efecto de la brutal reconversión del sector, no me parece lo más relevante ni urgente que deba someterse a consideración.

Además, entiendo que prevalecen los intereses agrarios de los cooperativistas que se han visto obligados a renunciar a las explotaciones, pudiendo interpretarse, de esta forma, que no se está infringiendo -en un período de transformación que se deberá juzgar con amplia benevolencia- un Real Decreto que necesita una revisión.

A
unque en nuestra sociedad la capacidad de asombro por lo que debiera ser conocido es permanente, hay que tener presente que las SAT, -entidades que nacieron en 1941 para conjugar las ventajas de las sociedades de capital y las personales-, están reguladas en parte por el RD Ley 31/1977 de 2 de junio (en muy pocos y  restringidos aspectos) y, en todo lo fundamental, por  el RD 1776 de 3 de agosto de 1981.  Es decir, las implicaciones jurídicas de la situación societaria que se vive en la CLAS son conocidas desde hace por lo menos 25 años. 

El Estatuto de regulación de las SAT las define como “Sociedades Civiles de finalidad económico-social en orden a la producción, transformación y comercialización de productos agrícolas, ganaderos y forestales, la realización de mejoras en el medio rural, promoción y desarrollo agrarios y la prestación de servicios comunes que sirvan a aquella finalidad”.  

La digestión, transformación y potenciación, utilizando criterios lo más empresariales posibles de ese invento de la época franquista, que resultó tan eficaz para los ganaderos de la región asturiana, y que se llama la Central Lechera, ha venido ocupando la atención de los políticos regionales, hasta allí donde yo guardo memoria. La personalidad carismática pero dura de manejar a contrapelo de un habilidoso -y, para mí, entrañable- Jesús Saenz de Miera, presidente de esta joya asturiana, ha venido imponiendo trabas y rigideces a cuantas intenciones de meter mano en la sociedad se proyectaban desde fuera.

Así que la situación evolucionó, en el marco de la dura reconversión del campo asturiano a la que obligó la Unión Europea, -negociada con cierta ingenuidad en este punto-, como una sucesión de parches allí donde aparecían las heridas, mientras el malestar entre los ganaderos tradicionales de la región, que veían cómo su economía estaba cada vez más en manos de centros de decisión que no tenían en cuenta sus intereses, crecía sin parar, al tiempo que resultaron favorecidos, junto a los ganaderos más decididos, algunos nuevos participantes.

Pedro Astals es desde 1993 el consejero delegado de esta organización lechera, que se mantiene bajo la presidencia consistente de Jesús Sáenz de Miera, ya con 86 años. Las ideas renovadoras de Astals han servido para impulsar fuertemente la actividad del grupo, que ha multiplicado por 4 la facturación, modernizado las instalaciones y tratando de asomar el grupo al exterior, con un intento fallido en Cuba. En  1997 se constituyó la Corporación Alimentaria Peñasanta, cuyos accionistas son, además de CLAS (56,39%) , el grupo francés Bongrain, con el 27%; Caja Asturias, con el 10,889%, y Caja Rural, con el 5,01%. 

La cooperativa recoge hoy por hoy más de un millón de litros y factura casi 700 millones de euros, siendo el primer grupo en el sector lácteo nacional, con una cuota de mercado próxima al 15% en leche líquida. Está integrada por 7.868 ganaderos, de los que solo el 22% son activos, y goza de una salud económica frágil, pero aceptable. 

En el aspecto negativo, cabe indicar que la sociedad está ahora más endeudada que al principio de la gestión de Astals, por las fuertes inversiones, superiores a los 250 millones de euros, en parte cubiertas con créditos sindicados y que han llevado al aumento de la participación de las Cajas locales, que subió al indicado 16%.
 Cuando yo era Director de Proyectos de la Sociedad Regional de Promoción (a principios de los 80), jugando de Presidente del Principado de Asturias, justamente Pedro de Silva, y siendo yo también  –entre mis múltiples ocupaciones de pluriempleado crónico- profesor de Organización de la Producción en el departamento que entonces ya dirigía un recién llegado Alvaro Cuervo, la cuestión del futuro de CLAS ocupaba una buena parte de los debates sobre las líneas de desarrollo de la región.

Entonces era Consejero de Agricultura, otro colega en la Universidad de Económicas, Jesús Arango, que propiciaba reunión tras reunión con Saenz de Miera y sus directores, y nos devanábamos la sesera para inventar fórmulas de viabilidad para aquella vaca gigantesca, difícil de domar. Mis aportaciones, modestas, estaban muy influidas por las ayudas intelectuales de algunos amigos ganaderos y técnicos, entre los que destaco a Angel Fernández, ganadero enamorado de la calidad, y a Marcelo Suárez, brillante ingeniero agrónomo de los de las botas sucias de andar por el campo.
 

Guardo memoria –que no el impreso- de un grueso "Informe sobre las consecuencias de la entrada de España en el mercado común para Asturias", que varios animosos eruditos nos afanamos en desgranar por aquella época, en el que se dedicaba a la cuestión láctea un capítulo entero. Había sido realizado por Elena Carantoña  J.L. Pérez Ribero, supongo que con el apoyo de Ignacio Fombella, directivo de CLAS a la sazón, que era consejero en el Instituto de Fomento Regional.   

Con base en aquel Informe, me atreví a incorporar a varias ponencias que pronuncié en la época algunas pinceladas sobre la situación agraria. De esas comunciaciones, puedo aportar ahora que había en 1980 censadas en Asturias ni más ni menos 42.735 explotaciones con  vacas de leche, y nos lamentábamos entonces de que la cifra había descendido un 30% en solo ocho años. "De continuar esa tendencia, -escribía- a comienzos de los 90 habrá poco más de 25.000 explotaciones de leche, situación deseable desde el punto de vista de la dimensión óptima de las explotaciones." 

Era el comienzo de un cataclismo anunciado. En la clarividencia compartida de la tormenta que se avecinaba, y de la necesidad de defender a los pequeños ganaderos, yo escribía: " La explotación lechera aconsejable es de 15 vacas y 10 Ha." El censo agrario de 1982 delataba que más del 50% de los ganaderos asturianos poseían menos de 5 Ha y cuidaban menos de 5 cabezas de ganado vacuno, situación que solo encontraba similitud con Grecia e Italia.  Con solo 111,13 cabezas por km2 de superficie agraria utilizable en Asturias, el consejo era "tratar de llegar a las 224 cabezas de Holanda, o al menos, a las 189,4 de Santander".  


La preocupación por el futuro de las pequeñas explotaciones y lo que significaban para los agricultores y ganaderos que las tenían como una forma de vida de sustitución imposible, me llebaba a decir, en esta sintonía, en un trabajo de 1987, que presenté en La Granda: “Habrá que ofrecer alternativas al campesino que tiene solo cuatro vacas y que por edad o mentalidad no desea cambiar. (...) debería difundirse y apoyarse un esquema de producción unifamiliar que favoreciese la integración en una unidad de explotación ganadera mínima, invernadero o tierra de labor rentabilizable por una sola persona.” 

Me hacía igualmente partícipe de esta otra idea: “Subsiste un riesgo importante para los canales de comercialización de carne de vacuno, que se circunscribe únicamente al autoconsumo regional del ganado sacrificado, mientras se exportan a las regiones mediterráneas la mayor parte de los terneros nacidos en Asturias. Más del 50% de los terneros asturianos (150.000 cabezas) se envían cada año a instalaciones de engorde a Cataluña”. Es decir, como otros estudiosos del tema, apoyaba la integración de la comercialización del vacuno en la reordenación de la Central Lechera Asturiana.

Tuve ocasión de hablar una sola vez con Pedro Astals, consejero delegado del grupo, a finales de los 90, y justamente en relación con la internacionalización que estaba entonces iniciando para la Central. Quedamos en volver a vernos, pero no hubo una segunda vez. Ya lo siento, porque me pareció un buen tipo; un tanto estiradillo –me recordó el estilo de Leonardo Alvarez de Diego-, pero eficaz y serio.

En fin, hasta aquí hemos llegado. Dos posiciones están ahora encontradas entre los socios.

La posición oficialista de la Central Lechera Asturiana se reafirma en la necesidad de aumentar su volumen para mejorar su competitividad dentro de la UE, en donde los grandes grupos lácteos, avanzan sin parar -como casi todas las multinacionales de la Unión- en su marcha de concentraciones.
En este espíritu, se trató la fusión con otras cooperativas, en concreto, la vasca Iparlat y la gallega Leyma, que debieran haber servido para añadir músculo al grupo  (propuesta de Miguel Roca) , aunque le haría perder a CLAS el monocolor regional; pero las negociaciones fracasaron.Otra opción manejada por Astals y los oficialistas es la ventaja de la integración con Pascual o Puleva, e incluso se estudió la venta del grupo a Agrolimen, lo que hubiera significado perder, de haber prosperado esta última opción, el control de la producción láctea asturiana desde la región. 

Por la parte crítica, una de las alternativas que se manejan es la venta en subasta pública, y su liquidación, opción que apoyan especialmente, como se puede entender, los socios inactivos, que verían así una remuneración por sus activos, para ellos ociosos. No es una operación pequeña. Se ha evaluado el valor de la cooperativa en más de 300 millones de euros, lo que equivaldría, para esos 7.868 ganaderos que detentan el 56,39% la no despreciable percepción media de 20.000 euros. 

El precio de la leche y la estrategia de crecimiento de CAPSA siguen polarizando también a estos dos colectivos de asociados, oficialistas y críticos, que acusan al consejero delegado de querer diluir el peso de la compañía, olvidando a los ganaderos, que son la base del invento. A la cabeza de la oposición están Bertino Velasco Torre,  vicepresidente de CLAS, que tiene 79 vacas y Jesús Fernández García, presidente de la Agrupación Independiente de Ganaderos (AIG-Clas),  que mantienen la propuesta de seguir en solitario, y exigen concentrarse en los socios productores y mejorar la rentabilidad para ellos, olvidándose de crecer sin mesura.

Los críticos, están, en coherencia con su teoría, en contra de los acuerdos entre Clas y Bongrain, en particular de las implicaciones del contrato de marca, por el que la cooperativa recibe un 0,27 por ciento de las ventas que se hacen con el uso de la prestigiosa  marca Central Lechera, que es realmente bajo para el 4-6% que se estila en el mercado de royalties.

También se denuncia que a los socios se les esté pagando un precio medio de todos abonados por CAPSA, y se les descuente encima la recogida de la leche, y que supone un de 2 a 3 céntimos menos por litro. Proponen implantar una prima para los asociados, porque, además,  la calidad de la leche que se recoge en Asturias en superior. En definitiva, se critica la obsesión por el tamaño pero no la rentabilidad para los accionistas.
 

No se las soluciones que contendrá el Informe de Silva y Cuervo, pero si no han tenido en cuenta la posición de los ganaderos, tanto los productivos hoy como los que lo fueron ayer, lo veo de difícil viabilidad práctica, y me temo que será más un elemento de conflictividad en la hoguera de las disensiones dentro de la Central. Pero, por otra parte, y dado el perfil histórico de sus autores y mi amistad, deseo internamente que hayan tenido en cuenta las ideas que, hace veinte años, ellos también estaban defendiendo.

Seguro que la habilidad de la pareja intelectual para nadar y guardar la ropa, añadido a su conocimiento de la región y a su altura profesional, les habrán servido para aconsejar a los directivos de CAPSA-CLAS que miren hacia dentro de la región antes de empeñarse en poner la vista fuera de ella. CAPSA tiene dueños, y los gestores deben hacer lo que la mayoría de los accionistas deseen, ¿verdad?

 

Al pairo y al socaire: Las cualidades de lo español y lo asturiano

  En la novela “Inglaterra, Inglaterra” de Julian Barnes, un grupo de británicos, capitaneados por el magnate Jack Pitman, elige la isla de Wight para construir el Gran Simulacro de Inglaterra, reuniendo en ella todos los tópicos y esencias de la Inglaterra  original, pero más concentrada, y así, por tanto, más fácil de asimilar para turistas, directa y suficientemente satisfactoria para propios y extraños.

Para acertar con la plasmación del modelo (que es concebido como un negocio), el empresario Pitman pide a expertos y a potenciales clientes que le indiquen cinco de esas presuntas quintaesencias de lo inglés, y con las más repetidas, construye la lista de las cincuenta más votadas: el Top 50. 

Me parece que la idea es muy atractiva, y aprovechando los calores del verano, he tratado de construir un primer escenario de lo que serían los elementos básicos de lo español para turistas –tanto de lo bueno como de lo malo-. También he pretendido que haya guiños (incluso varios) para los indígenas.

Las he escrito a vuelapluma, porque, al fin y al cabo, lo ahora entregado no es más que el primer ensayo, y, además, no realicé la macroencuesta del magnate Pitman, ni siquiera en la ficción. Invito al lector a que las perfeccione: ¿Cuáles serían las cincuenta cualidades que definen lo hispano para un extranjero, para que no se sienta defraudado cuando nos visite, y encuentre lo que espera encontrar, lo que millones de turistas han llevado de aquí a sus hogares, pensando que habían conocido nuestras esencias, lo deeply topical spanish?. 

(Advierto que me salieron más de cincuenta, y que paré de escribir cuando me dí cuenta que iba camino de las cien cualidades, escritas, eso sí, sin orden ni concierto, procurando mezclar lo serio con lo ácido). 

  1. las corridas de toros, y, en especial, la suerte de varas
  2. la familia real y sus fotos de vacaciones
  3. el discurso de Navidad del Rey y el debate sobre el estado de la Nación
  4. Almodóvar/Amenábar (como autor de Mar Adentro y Todo sobre mi madre, simultáneamente)
  5. que te roben el bolso o la cámara a la primera de cambio
  6. Gassol, Raúl, Zidane, Ronaldinho y, sobre todo, Figo
  7. la envidia, las discusiones a grito pelado
  8. la siesta, (incluso con orinal debajo de la cama)
  9. la puerta del Sol, sobre todo, el día de fin de año
  10. un sol de castigo,
  11. armaduras oxidadas, hechas de hojalata
  12. playas atiborradas con grupos de jóvenes jugando a la pelota
  13. la Giralda; la Giralda en  obras
  14. la Generalitat, (con Maragall, Carod-Rovira y José Montilla y algún otro); de fondo, el País Vasco
  15. Eta (encapuchados con armas), y negociaciones
  16. el Real Madrid perdiendo en el Bernabeu por goleada; y el Barça, campeón de copa
  17. varios científicos trabajando en el extranjero y deseando volver
  18. el Rioja y la sangría (muy buena si se hace con Rioja)
  19. la huelga de pilotos en temporada alta de Iberia
  20. las sardinas asadas, y el olor a fritura
  21. los pinchos variados y algo grasientos
  22. la tortilla española, la ensaladilla rusa, el gazpacho,
  23. las discusiones a gritos,
  24. la mantilla española, mujeres en procesión
  25. la sandía y el melón,
  26. Toledo desde los cigarrales,
  27. La plaza mayor de Salamanca,
  28. las Fallas, con el incendio de algún taller pirotécnico
  29. San Fermín, algún herido
  30. guiski y compuestas muy baratas, borracheras de ingleses
  31. mujeres jóvenes riéndose,
  32. la guardia civil,
  33. parejas de homosexuales en camiseta por la calle
  34. los gitanos
  35. rebaños de ovejas paseando por Madrid
  36. mendigos durmiendo en interior de cajeros
  37. el flamenco, y los tablaos
  38. el Museo del Prado (solo algunos cuadros de Goya y Velazquez),
  39. Picasso del Guernica y de la época azul,
  40. el machismo, hombres riñendo a mujeres
  41. la navaja,
  42. las aceitunas y el tapeo,
  43. el piropo al pasar (incluído el exabrupto),
  44. el bigote recortado;las barbas sin arreglar
  45. la saeta
  46. las perlas cultivadas,
  47. los campos de girasol, las amapolas
  48. la guerra civil, Franco, y discusiones al respecto
  49. la diarrea estival,
  50. Gentes tomando el sol en una plaza,
  51. Las pateras y, luego, algunos negros haciendo gestos cuando aparcamos el coche
  52. niños corriendo, persiguiéndose entre personas mayores
  53. el sol de castigo,
  54. la boina,
  55. el pañuelo sucio en el bolsillo de la chaqueta,
  56. la feria de abril en Sevilla, lloviendo,
  57. los toros de Osborne, sin Osborne
  58. la gente amable,hablando un ingles horrible, y dando indicaciones equivocadas
  59. las iglesias vacías, y unas voces (de monjas) cantando gregoriano,
  60. camareros bastante sucios y limpiándose los mocos,
  61. los dulces variados e ingeniosos; alguna mosca
  62. Espectadores en cafeterías y bares viendo programas de actualidad, como El tomate
  63. Campos de golf en la costa del sol
  64. papeles sucios y desperdicios por el suelo en las cafeterías,
  65. el paisaje verde, el paisaje quemado,
  66. las angulas, los calamares,
  67. las procesiones y las romerías populares,
  68. las muchas Vírgenes y santos,
  69. las estatuas  a gente desconocida
  70. los mausoleos abandonados y los cementerios soleados,

 Y para animar a las intervenciones localistas, me he aventurado también a apuntar las cincuenta cualidades que definen lo asturiano: 

Ser grandón, aparentar

  1. La cordialidad
  2. La amistad ofrecida después de cruzar un par de palabras
  3. Los cantarinos
  4. La Santina y Covadonga
  5. Los osos y el urogallo
  6. El quesu Cabrales
  7. La lluvia (el orbayu)
  8. Los pradinos siempre verdes y los maizales
  9. Tinín Areces y Gabino de Lorenzo (por el hoy)
  10. Oviedo limpio y con las casas de colorines: Oviedo en obras hecho polvo
  11. El IDEFA, el PAUR, la Zur, la SRP, la SRR, el IFR, y todas las combinaciones posibles de letras
  12. El Soma-UGT (y Villa)
  13. La Dupont
  14. El Carbón
  15. La Narcea Gold Mines (y su cierre)
  16. La siderurgia (Ensidesa, ahora Mittal); la reconversión
  17. La emigración a América y a donde sea; volver
  18. La manzana
  19. La sidra y cómo escanciarla (bien y mal); hay sidra de expresión, también
  20. Los cotos salmoneros y volver a casa con las manos vacías (incluso sin haber ido de pesca)
  21. Los eucaliptos y otros árbolos autóctonos de Asturias
  22. Las madreñas
  23. La catedral de Oviedo (sin terminar, parece)
  24. La playa del Musel
  25. Letizia Ortiz, princesa de Asturias y las letizias, unas galletas que incluso se comen
  26. Los premios Príncipe de Asturias
  27. Severo Ochoa y Teo López Cuesta (el orden no tiene importancia)
  28. Fernando Alonso (hay varios: uno es reencarnación de Lamela, saltador)
  29. El campo San Francisco
  30. El Musel y, también, el Peine del viento (para la foto)
  31. Los días grises, las nubes oscuras (cúmulo-nimbos y cirros)
  32. La Regenta (hay estatua)
  33. La central de Soto de Rivera
  34. Los bolos
  35. Los maquis
  36. Los oricios
  37. La fabada
  38. Las berzas y el pote de berzas
  39. Las casadielles y los carbayones (dulce)
  40. La boina y la fesoria
  41. El Negrón (Túnel)
  42. Las romerías
  43. Las avellanas (avlanes, preferiblemente, turraes)
  44. Las castañas, incluso las pilongas
  45. El chorizo y la morcilla
  46. La montera picona
  47. El asturcón
  48. El Sueve y el Picu Urriellu
  49. Somiedo y Muniellos
  50. El descenso del Sella
  51. Adelantar en curva, sobre todo si el coche adelantado va conducido por una mujer o un conocido

Esto puede ser solo el comienzo.

Invito a los queridos seguidores de este blog (o bloc) a que definan en breves frases lo característico de sus ciudades, regiones y países. Así tal vez podamos tener en poco tiempo un esquema de cómo vemos el mundo, y tal vez el conjunto sería susceptible de ser introducido en una cápsula del tiempo y, dentro de unos años:
a) servir de indicativo para nuestros descendientes,
b) dar pistas a posibles invasores del globo terráqueo, o
c) servir de deleite para nosotros mismos.