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El blog de Angel Arias

Reflexiones sobre cómo afecta a los ingenieros de minas la propuesta de R.D. sobre visados

El borrador del R.D. sobre los casos en que resultará obligatorio el visado -de manera, se precisa, exclusiva y excluyente- está suscitando comentarios muy negativos por parte de los Colegios profesionales técnicos, que se quejan, de forma prácticamente unánime, de que el Gobierno no ha atendido a sus propuestas y que, en la forma como ha sido redactado, supone una seria dificultad para su funcionamiento futuro, al privarle de ingresos sustanciales.

En estas notas, reflexionaré exclusivamente sobre la afección del R.D., al colectivo de ingenieros de minas, si se publicara en su tenor actual. Por supuesto, las confecciono bajo mi exclusivo criterio, sin que quepa interpretar en ellas posición oficial de los ingenieros de minas.

Lo hago, sobre todo, porque, al haber sido citadas en el R.D. algunas disposiciones relativas al ámbito minero, profesionales de otras ramas de la ingeniería, o de otros colegios profesionales, e incluso del propio colectivo de la ingeniería de minas, interpretan que los Colegios de Ingeniería de Minas no se verán afectados, o lo serán en menor medida."

No es así, en absoluto. En primer lugar, porque los ingenieros de minas no estamos, ni mucho menos, circunscritos al ámbito minero.

Una parte muy importante estamos dedicados a otros sectores, de los que el industrial, el energético, el químico, los residuos, los tratamientos de aguas o la rehabilitación ambiental, son solo algunos ejemplos. Como ha sucedido con todas las ingenierías, la crisis sectorial específica y la polivante formación de los ingenieros, nos ha hecho versátiles y aptos para buscar el cocido donde lo hubiera.

La crisis del sector naval, recordarán los más canosos - o más calvos-, llevó a bastantes ingenieros navales a la siderurgia, a la informática o al campo de la energía (entonces, la nuclear era prometedora y se necesitaban buenos calculistas). La masiva oferta de ingenieros industriales no impidió, desde luego, que el campo cada vez más reducido de la ingeniería minera en España, implicara la incorporación de muchos colegas en ámbitos que, por la simple denominación de la carrera, podrían aparecer como feudo de los industriales.

Ninguna ingeniería salvó sus competencias exclusivas y ninguna pueda hoy jactarse de tener un ámbito propio que no esté en crisis o en entredicho.

¿De qué nos sirve a la mayoría de los ingenieros de minas tener la exclusividad de la explotación minera, si no estamos trabajando en la mina? ¿Aprovecha a los ingenieros aeronáuticos saber diseñar aviones (supongo) si no se fabrican o en escasa medida? ¿Tienen los ingenieros de armamento goce especial por saber que podrían haber sido formados para dirigir fábricas de misiles de cabeza nuclear, si tuviéramos posesión en nuestro país, en donde se desprecia la investigación, de esa teconología?

No voy a extenderme en la concreción de una evidencia.

Hoy, las ingenierías compiten en casi todos los ámbitos, subsistiendo apenas algunos reductos específicos, defendidos, más que por la competencia académica, por la defensa legal de ciertas competencias exclusivas y por el apoyo de responsables de la Administración pública que tienden a defender la prevalencia de sus propios colegas de profesión.

Puede que algunos ingenieros de caminos se hallen satisfechos de saber que tienen el control de la obra pública, pero aseguro que la mayoría de los "camineros" no se dedican a hacer autopistas, ni presas, ni trenes de alta velocidad. Se buscan la vida como pueden, con su bagaje académico a la espalda. Sí, igual que los ingenieros de minas, que también hemos oído en las aulas a algún iluminado aquello tan chusco de "después de Dios, el ingeniero".

El Real Decreto indica en su art. 2 que "es obligatorio obtener el visado colegial, cuando deban presentarse ante las Administraciones Públicas, únicamente sobre" determinados trabajos profesionales (todos y solos):

1. Un grupo de cuatro tipos de proyectos, con referencia a la Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación.  Por cierto, entrando de lleno en la confusión sobre el concepto de "edificación", ya que la Ley deja el término lleno de interrogantes respecto a su alcance.

2. Un grupo de proyectos que suponen el empleo de explosivos, acogiéndose al Reglamento de Normas Básicas de Seguridad Minera, R.D. 863/1985, -en el que se cita, expresamente, las responsabilidades, muy complejas, del "director facultativo con la titulación exigida por la ley"- y al Reglamento de Explosivos, R.D. 230/1998, así como a un futurible Reglamento de artículos pirotécnicos, referenciado con las enigmáticas siglas "aprobado por Real Decreto xxxx/2010 de xx de xxxx""

3. Los proyectos de aprovechamiento de recursos mineros, previstos en los art. 85y 89 del Reglamento General para el Régimen de la Minería, R.D. 2857/1978. En ambos artículos del R.D. se cita, expresamente, como "titulados competentes" a los ingenieros de minas. Y, finalmente,

4. El proyecto de infraestructuras comunes de telecomunicación de edificios, aprobado por R.D. 401/2003.

Ante la exigüa relación, cabe preguntarse, porqué se han seleccionado estos trabajos exclusivamente. Imposible conocer la mente del legislador, pero sí se pueden adivinar algunas razones:

a) Para el caso de los proyectos enmarcados en la Ley de edificación, prolijamente citada, la presunción de riesgo para personas y la posible presión de los Colegios de Arquitectos para que, defendiendo que su visado ofrece garantías como "medio de control más proporcionado", se mantenga la actual situación.

b) Para el caso de los ingenieros de telecomunicaciones, la presión del Colegio de Ingenieros deTelecomunicaciones defendiendo la complejidad de las técnicas empleadas.

Y, ¿para el caso de los ingenieros de minas?. No se me ocurre otra razón que, sobre todo, ha primado el miedo del legislador a hacer asumir a las oficinas públicas los riesgos que se derivan de la dirección facultativa, en las complejas y difíciles actividades mineras. No descarto tampoco que alguno de los eficientes colegas ingenieros de minas que están ocupando las Direcciones de Minas hayan puesto sobreaviso a sus superiores políticos del fregado en que se meterían, de no haberlo hecho así.

Pero el consuelo para los Colegios de Ingenieros Superiores de Minas ha de ser escaso.

Ante todo, a partir de la implementación de Bolonia, el grado de ingeniero de minas podrá responsabilizarse de la explotación, en competencia absoluta con los ingenieros superiores de minas, que quedan destinados al olimpo de la ingeniería en general.

Y, después, porque los visados que se presentan a los Colegios de Minas, en esta época de crisis económica, han disminuído fuertemente y -atención- habían adquirido una fuerte proporción en una de las especializades de nuestra carrera, la energía, por el impulso a las energías renovables, a los ciclos combinados, a la exploración y a las instalaciones de producción de energía primaria y electricidad. También, por supuesto, en proyectos relacionados con el ambiente, los recursos hídricos y los residuos.

Se impone, pues, una reflexión cuidadosa sobre el futuro de los Colegios de Ingenieros de Minas. En mi propuesta, debiera avanzarse en un Colegio único, en la construcción de un visado de gran calidad, dotando al Colegio de los medios adecuados, y en la alineación, junto a los demás Colegios técnicos, en una postura común. Tenemos los mismos problemas, y debemos convencer a la Administración de que no somos enemigos, sino colaboradores eficaces; y aún más, si se nos abren perspectivas de futuro.

A barlovento: Manifestación de los Colegios profesionales contra el Gobierno

A barlovento: Manifestación de los Colegios profesionales contra el Gobierno

"Zapatero, estás avisado/no suprimas el visado", fue el eslógan más coreado por los manifestantes -seguramente, más de 5.000- que, convocados en la Plaza del Sol de Madrid, se desplazaron hacia la sede del Ministerio de Economía, en Alcalá, para protestar sobre el borrador del nuevo Decreto Ley sobre Visados profesionales.

El desencuentro entre las profesiones técnicas y el Gobierno de Zapatero ha alcanzado fuertes proporciones y admite, como todo en la vida, diferentes matices. La supresión de la colegiación y del visado obligatorios, que son el alimento principal de los Colegios profesionales, se complementa, -en cuanto a las medidas lamentables que adopta una Administración que en casi todo lo que toca ha acabado mostrando o incompetencia o desaliño-, con la interpretación estrambótica de los acuerdos de Bolonia.

La Ley Omnibus abrió el camino de bombas para los Colegios profesionales, en especial, los técnicos, al incorporar la modificación de casi cuarenta leyes que afectan a los servicios y a su gestión, con la excusa administrativa de que el Estado estaba obligado por la Directiva comunitaria de  Servicios, transpuesta a nuestra sistema jurídico como Ley Paraguas.

Edelmiro Rúa, que leyó el manifiesto conjunto, supongo que como Presidente de la UPCI, y en su condición de ingeniero de Caminos y ayudante de Obras Públicas, ante la puerta del Ministerio de Elena Salgado (Elena Salgado/ deja como está el visado), celebró el éxito de la manifestación y advirtió de posteriores medidas si el Gobierno seguía haciendo que oye, pero sin escuchar, a los Colegios técnicos.

Y es simple lo que se pide: trabajar desde la actual situación, perfeccionándola, reforzando la garantía que suponen las intervenciones de estas instituciones sobre los proyectos de sus colegiales. Porque los Colegios profesionales son parte de la sociedad civil, representan la condensación de lo más cualificado y plural, y, si algo han venido demostrando, es su independencia de los partidos políticos, precisamente por su pluralidad,

Solo hacen daño a quien lo hace mal, porque lo delatan. Una razón muy a tener en cuenta si el afectado por la crítica quiere suprimir sus medios de vida, alegando que le obligan desde Bruselas y que el beneficiado va a ser el usuario final de proyectos y servicios que verá rebajado el coste.

Ni Bruselas obliga a tal despropósito ni el usuario va a beneficiarse -al contrario- por un ahorro del 0,03%, que merma la seguridad y control de los proyectos.

En la manifestación había colegiados y alumnos de todas las ramas de la ingeniería y de los diferentes colegios técnicos. De la ingeniería de minas éramos pocos. Muy pocos. Parece que en la reunión del Consejo del día anterior se había manifestado que no resultábamos afectados, ya que se preveía el mantenimiento de los visados para proyectos mineros, de explosivos y relacionados con la seguridad de las explotaciones.

Error, craso error. La inmensa mayoría de los ingenieros de minas no estamos ya trabajando en la minería. Y, además, con la aplicación de los acuerdos de Bolonia y el desmantelamiento de la ingeniería superior de minas, deberían de haberse dado cuenta en Ríos Rosas de que los beneficiados son, sobre todo, los ingenieros técnicos de Minas.

Cómo no montar un restaurante: La hora de cerrar

(Este capítulo forma parte de mi libro Cómo no montar un restaurante, del que vengo publicando extractos en este blog)

No me estoy refiriendo a la hora de cierre del local, que dependerá de las disposiciones particulares de la población en donde se ubique su restaurante, y que estarán sujetas a la tolerancia habitual en nuestras latitudes.

Pocos consejos podría darle, además, sobre la hora de cerrar un local, más que lo que le dicte el sentido común. Si un grupo de buenos clientes se empeña en seguir celebrando el cumpleaños de uno de ellos, tomándose unas copichuelas, no necesitará que nadie le indique que lo que procede es dejar a medio bajar la cremallera del portón.

Mientras tanto, el personal irá recogiendo las restantes mesas y, si acostumbra a dejar montados los servicios (cubiertos incluídos) para el día siguiente -lo que, higiénicamente, no le recomendaría jamás-, ocuparán su tiempo en ello.

La hora de cerrar a la que dedico este capítulo es la que llega cuando Vd. comprueba que el negocio no pita, y le está comiendo los ahorros. ¿Cuándo debe estimar que se encuentra en ese momento?.

Veamos algunos síntomas. Si se encuentra en el período de rodaje -desde el momento de apertura hasta los seis meses- ese momento llegará cuando la evolución de ingresos apenas se haya movido, y no alcance a cubrir los gastos, todos los gastos, de su local. Si el déficit entre ingresos y gastos es de solo un 10%, puede plantearse alguna fórmula de reactivación, y esperar otros seis meses a ver qué pasa.

Si es superior el desfase, amigo, se ha equivocado en la elección del lugar, en la carta, o... su equipo de cocina, sala, (o ambos), lo está haciendo muy mal y/o están hurtándole parte de los ingresos.

Porque no hay cosa más simple que saber cuándo un negocio de restauración va a ir bien. Calculados correctamente los escandallos, ajustados los gastos generales del asunto, los ingresos de un restaurante solo pueden, y deben, ir hacia arriba, hasta alcanzar una asíntota que depende, prácticamente, solo de la capacidad del local, del gancho de su oferta gastronómica y del entorno en el que se haya ubicado.

Si está perdiendo dinero más de tres meses seguidos, tome decisiones drásticas de inmediato. Si la cuestión la localiza en la línea de los gastos, reduzca el personal, cambie los escandallos o la calidad de los platos y productos (bajar la calidad no significa ofrecer bazofias, ¿eh?); compruebe, en fin, si el dinero se le está yendo de forma improductiva.

Porque puede suceder que su local tenga una aceptable aceptación y, sin embargo, las cifras no le salgan. Está, en suma, subvencionando a otros. Dentro de lo malo, estaría Vd. de enhorabuena, porque la cosa tiene mejor remedio que si el edificio le falla por la vía de los ingresos.

No se rompa la cabeza por mucho tiempo si su hipotético negocio está en pérdidas. Prepare un traspaso, venda o liquide todo. No hay manera más rápida de arruinarse que en la restauración, ni negocio que despierte el señuelo de su fácil recuperación que éste. Conozco buenos profesionales (en otros campos) que han perdido hasta la camisa.

Y también he admirado el saber hacer, la astucia, la profesionalidad, en suma, de quienes, sin saber mucho de números, han montado de la nada un restaurante que se llenaba cada día sin alharacas, ofreciendo una digna comida y un servicio atento, y que, a golpe de dedicación y simpatía, iba cobrando mayor relieve, hasta convertirse en un gigante a los ojos de cualquier observador, cliente o no.

 

A sotavento: Me duele España, en los cojones del alma

(Este no es un texto original: Me lo copio a mí mismo, desde mi otro blog: Alsocaire. Me acuso de autoplagio. En mi descargo, me han plagiado otros desde que tenía uso de razón. Ni siquiera el título es mío, pues el lector culto lo habrá detectado como una combinación de dos expresiones contundenes procedentes de dos grandes Migueles que ha tenido España: Unamuno y Hernández, regular poeta pero gran pensador el primero; excepcional poeta el segundo, al que los intolerantes le redujeron criminalmente el tiempo para pensar.)

Ahora que casi todos entienden de derecho y economía, bien estaría introducir un nuevo índice, que permitiera contrastar, desde las referencias históricas, esos otros índices que tan profusamente se utilizan para justificar lo mal que van algunos y hacernos olvidar quién o quiénes fueron más culpables.

Contra el índice de solvencia, el índice de papanatismo. Contra desfachatez, estulticia.

Será necesario hacer un somero repaso histórico de cómo se ha configurado un tercer índice, que es el de la credibilidad, que las economías más desarrolladas de la comunidad internacional, sin preguntar a nadie más, se están aplicando a sí mismas con los mayores ratios. Veamos unos pocos ejemplos.

No han sido los alemanes los que iniciaron y mantuvieron  en el lejano siglo XX dos guerras expansionistas desde su base europea que, especialmente la segunda, fueron aprovechadas para realizar algo de limpieza cultural y mejorar la concentración de la riqueza. No fueron los culpables del llamado exterminio judio (y, de paso, de algunos millares de desgraciados rojos y expatriados que pasaban por allí).

Fueron los nazis. Además, se mantuvieron, hasta hace poco -y subsisten, en algunos sectores eruditos-, serias dudas de que tal aberración, impropia del ser humano, pero que tanto contribuyó -en su caso- a mejorar la ciencia, hubiera existido. Sin olvidar que los judíos no fueron exterminados; existen, y muy boyantes y activos. Que se lo pregunten, entre otros, a los palestinos.

Tampoco fueron los ingleses e irlandeses los que exterminaron a los pueblos indios de la América del Norte, que, lejos de vivir una pacífica existencia en contacto con la Naturaleza que el buen Dios les había regalado, se mataban unos a otros. Fueron una facción fundamentalista de la metrópoli, respetuosa con las creencias propias, y no hubo tal destrucción ni usurpación de propiedades de otros y, si la hubo, que se fastidien, porque no se podía permitir a aquellos primitivos con taparrabos que no reconocieran la superioridad del hombre blanco.

No fueron los actuales belgas, holandeses, franceses, alemanes o ingleses los que maleducaron a líderes de países a los que desposeyeron de sus riquezas básicas y, cuando el reloj de la historia señaló un ligero cambio de rumbo, prefirieron seguir la explotación recursos y gentes bajo la forma de ayuda al desarrollo. Fueron otros, desde otras repúblicas.

Pero, en cambio, fuimos los españoles, los de ahora, los que tenemos la responsabilidad de haber descubierto la placidez con la que vivían los indígenas de Centro y Sudamérica. Les hemos expoliado, destruído su cultura, convertido a los supervivientes en esclavos y enriquecido a su costa. Tenemos una deuda eterna contraída con esos pueblos, como nos lo recuerdan líderes con vocabulario revolucionario, en nuestro lenguaje, con apellidos inequívocamente españoles y una piel que proclame a las claras su mestizaje.

Tendríamos que pedir perdón a estos pueblos y al mundo en general, por lo que les hicimos. Pagar nuestras culpas hasta la expiación absoluta, arrastrando nuestros imperdonables pecados como una lacra estampada en cada rostro español y, quizá debamos corregirnos, castellano (o, más precisamente, hispano no catalanovasco).

No importa que ni siquiera la institución más poderosa en credibilidad -su fuerza proviene de la divinidad-, la Iglesia católica, no sea capaz de reconocer su culpabilidad por nada de lo que hicieron -no ya sus fieles, sus mandatarios más cualificados-, en defensa de la misma fe que hoy se predica.

Porque, junto a salutíferas actuaciones, no siempre recompensadas con el reconocimiento terrenal,  desde la cúpula eclesial se desarrolló una frenética actividad en beneficio del más acá, propiciando Cruzadas, apoyando exterminios, generando estrambóticos autos de fe, impulsando crueles inquisiciones, preparando exquisitos martirios para quien pensara diferente -en lo religioso y en lo científico-, y, también, ocultando aberraciones y expolios, pederastias, violaciones y estupros, enmascarando con cuidado exquisito datos y encubriendo culpables.

En el índice de papanatismo los españoles ocupamos la categoría triple A. Cuando lo combinamos con la rebaja a la categoría AA+ de nuestra deuda pública, se entenderá mejor la relación inequívocamente entre ambos. Alemania, para salvar a la economía griega -comportamiento siguiendo fielmente el libro  del ahogado por parte del presidente Papandreu ("Si no me salváis, moriréis también vosotros")-, exige un plan severo. España no solo no ha exigido nada a cambio, sino que nuestro Gobierno ha presentado la operación de préstamo incluso como una operación rentable. 

Piensoque nuestro Gobierno vive en un país distinto al de la realidad en la que nos vemos obligados a habitar el resto de los españoles. Aquí tenemos paro, falta de productividad, de ideas, desplazamiento de los mejores por los mediocres e incompetentes. Vemos mucho fútbol pero poca economía, nada de impulso industrial. Hay mucho proceso judicial y mucha palabrería vacua, pero escasa educación para saber, incluso para saber estar.

Hay signos de esperanza. Quizá el índice de papanatismo se esté concentrando en la cúpula de nuestro ejecutivo. Quizá la salvación esté próxima y podamos enterrar la incompetencia y ese síndrome de estúpida culpabilidad improductiva en las próximas elecciones, para concentrarnos en el interés de todos los españoles. Quizá sea llegada la hora de dejar las alianzas de civilizaciones y la búsqueda de la sustentabilidad mundial o la protección ambiental apoyando energías verdes, pero que muy verdes, -entre otras banderas- cuando estemos seguros, no tanto de que nos siguen, sino de que formamos parte del pelotón de los más listos.

Pregunto, ¿hay alguien más ahí? ¿Hay más oposición que la que se sienta en el Congreso o en el Senado? ¿De qué se ríen, señores diputados? ¿De nosotros?

A sotavento: Feliz día del librero

Si alguien quiere regalar un libro con algunos de mis pensamientos puede adquirirlo en Bubok, en donde lo tengo publicado. Son 360 comentarios; mucha tela.

Si quiere saber más sobre lo que he opinado sobre los más variados temas (que es una demostración, no tanto de mi erudición ni siquiera de mi petulancia, sino de mi propensión a meterme en camisa de once varas, con el riesgo de exponerme a algún varapalo), tendría que pedirme una copia de los cerca de mil comentarios que he venido publicando en mis dos blogs, Alsocaire y éste desde el que escribo, o recuperarlos, con el relativo trabajo que supone, uno a uno, del espacio virtual.

No es lo único que tengo publicado que es, a su vez, solamente, una pequeña muestra -en volumen- de lo mucho que he escrito. Estoy especialmente orgulloso de mis poemas y del libro Cómo no montar un restaurante, que será un best seller cuando me lo publiquen.

Ya no estoy tan seguro respecto a mis dos novelas: Hay un mensaje para Elías (cuyo título he cambiado recientemente por El auriga) y Manual para hacer una guerra que, siempre, por los arrebatos de tendencia a la procastinación que forman parte de la esencia humana, creo que necesitarían un pulido. Mi deseo es llegar a tiempo -es un eufemismo- para darles ese definitivo hervor creativo. 

Libreros, feliz día. No lo tenéis fácil -eso de vender libros- en estos tiempos en que (casi) nadie lee.

Lo que no se ha dejado, -al contrario-, es de escribir. En muchas ocasiones, mal; muy mal. Como en el caso de cuantos pintan cuadros y dibujos, cada vez hay más aficionados a demostrarse a sí mismos que saben poner letras una tras otra y a todo el mundo lo barato relativamente que resulta publicar cien ejemplares de un libro u organizar una exposición.

Se puede también, si se tienen las relaciones adecuadas, alcanzar glorias sin merecerlo: escribir sobre tonterías y ganar un premio literario; o pintar una colección de mamarrachadas y conseguir una exposición y hasta obtener un galardón sonoro por una mancha en un lienzo barnizado.

Lamentablemente, no faltan supuestos críticos de arte y de literatura que se ofrecen a alabar parte de lo pintado o escrito, no atendiendo a su valor, sino al precio que ellos mismos obtienen por ayudar a venderlos, aprovechándose de que el juicio individual ha sucumbido ante la ignorancia supina que reune en la misma caldera de despropósitos al colectivo de nuevos ricos y a muchos torpes gestores de lo público.

Pero no nos olvidemos de esto: la percepción del valor del arte es subjetiva, sí. La más exacta percepción del esfuerzo y la creatividad aportadas a la obra, no se improvisa. Es fruto de una educación de la sensibilidad que se realiza siguiendo un largo itinerario y estudiando, analizando, viendo y oyendo mucho, aunque se pueda reconocer que algunos elegidos de las musas lo tienen más fácil.

Las explotaciones mineras y la legislación ambiental

Con excelente sentido de la oportunidad, el Grupo Garrigues organizó el 20 de abril de 2010, en su Auditorio de Madrid, una Jornada sobre Minería y Medio Ambiente, bajo la fórmula de "desayuno de trabajo", un tanto misteriosa referencia que consistió, por lo visto y oído, en presentar varias lecciones magistrales y ofrecer un café con bollos a los asistentes, al final de las dos horas largas de exposición.

En el público, había responsables de explotaciones mineras y del Instituto Geominero, licenciados en derecho, ingenieros de minas y geólogos y socios y asociados de Garrigues y algún bufete competidor. Introdujo las exposiciones Santiago Garrido y, junto a Marcos Posada y Olga Serrano (asociados de la firma), dieron el toque práctico y el color de la Administración pública Ignacio Molina (de la DG de Medio Natural de Castilla y León) y Carlos López Jimeno (Director de la DG de Industria, Energía y Minas de Madrid).

Las intervenciones estarán, supongo, publicadas en la web de Garrigues, así que esto me excusa de detallarlas. Baste indicar, para advenedizos, que la Ley de Minas establece en su art. 122 (en su versión de 2007) los límites de compatibilidad de las explotaciones mineras en espacios naturales, y que es creciente e imparable la tendencia a la prohibición de las explotacines mineras en zonas protegidas por la Red Natura 2000, interpretada de forma variada y restricitiva por las CCAA españolas, sacrificando los intereses de la especie humana, e incluso, en apreciable medida, su supervivencia, a las demás especies animales y vegetales que se consideren en extinción por la primera.

La asignación de espacios protegidos por la Directiva Habitats es desigual en Europa. La Red Natura supone la atribución de los siguientes porcentajes, por ejemplo: Alemania: 13,4%; Inglaterra: 12,3%; Francia: 8,7%;Italia: 21,5% y España: 38%. Merece un análisis, supongo, que Alemania, que tiene más de 5.000 espacios protegidos, los haya designado dispersos y de relativa insignificancia superficial, en tanto que nuestra concienciada y posiblemente inocente Administración haya dispuesto largos corredores de tránsito para especies como el oso o el urogallo que los españoles hemos visto solo en fotografía (y, además, tomadas en otros enclaves geográficos, no en los que se protegen con nuestro dinero).

Ignacio Molina se esforzó en presentar las dificultades -y su orgullo de experto- para compaginar, por ejemplo, la explotación minera de Laciana que da/daba sustento directo a 3.000 seres humanos con los mecanismos der Evaluación ambiental que preconiza la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, la Ley 5/2007 de Parques nacionales o la Ley 6/2010, de modificación de la Ley de Bases para la evaluación de impacto ambiental (por cierto, por sexta o séptima vez). Situación que, por cierto, está denunciada ante el TSJ europeo por alguno de los muchos grupos de defensores de los animales.

Me gustaron las exposiciones, documentadas y ágiles. Mi ilustre colega en la ingeniería de minas Carlos López Jimeno estuvo, como es norma en él, didáctico y serio en la necesidad de explotación de los recursos mineros combinando la forma sustentable con lo pragmático. Defendió el análisis de alternativas para la óptima ubicación de las explotaciones de áridos y la reconsideración de las fariseas posturas nimby, que tanto influyen en algunas decisiones ambientales.

Puso López Jimeno de manifiesto que la sostenibilidad social es la olvidada en muchos proyectos de recuperación de terrenos y que, desde luego, restauración o recuperación no significa plantar vegetación. También expresó la alegre consideración como "materiales inertes" de todos los estériles de excavación, y resaltó la importante demanda de espacios para depósitos que implica la proliferación de obras de infraestructura.

En un próximo post expondré una visión sistemática sobre la cuestión, a partir de las notas tomadas en la Jornada y mis propias reflexiones sobre este importante asunto, que ocupa una parte significativa de mi actuación profesional como ingeniero y abogado y en la que, aunque no me considero experto -el terreno es movedizo- sí me puedo autodefinir como estudioso de la cuestión.

A sotavento: Hidrocantábrico en ebullición

A sotavento: Hidrocantábrico en ebullición

Para Hidrocantábrico, el Poder Calorífico Superior del gas que entrega, es de 693.3124 kwh/Nm3. Es un error, evidentemente, y, por eso, no tendría mayor importancia, si, una vez que el cliente ha detectado el mismo en su factura -que habría superado, feliz e incólume, los que se supone serán fuertes controles internos de la empresa luso-hispana, in illo tempore joya de los productos asturianos-, la empresa se disculpara de inmediato y le restituyera el dinero cobrado de más ipso facto. (El poder calorífico superior medio andará por los 11,90 kwh/Nm3)

Tampoco tendría la cuestión especial interés si fuera un caso aislado. Pero son, por desgracia para los clientes y gozo de la financiación extraordinaria conseguido por esta empresa, muchos los ejemplos que pueden presentarse de que algo está funcionando mal, muy mal, en el sistema de facturación y, lo que es peor, en la atención al cliente y en la rçpida resolución de las reclamaciones.

Cobros de cantidades sin justificar que se deducen de las cuentas de los clientes sin factura ("lo sentimos, pero las facturas solo son emitidas cada dos meses"!), cambios de potencia instalada, para no superar los 10 kw, que no se traducen en reducciones de facturación inmediatas (seguirán cargándose las cuotas de la tarifa anterior, adornándolas con con largas cambiadas de telefonistos y empleaduchos que no parecen tener otro objetivo que echarle la culpa a otro departamento al que carecen, al parecer, de acceso interno), etc. etc.

Tengo muy queridos compañeros, que me consta son buenos profesionales, distribuídos por distintos puestos directivos de HC -sospecho que con poco mando en plaza a estas alturas del terremoto organizativo- y, sencillamente, no me explico lo que está pasando. Interpreto, por los síntomas, que Hidrocantábrico está entrando en ebullición.

Con la distribución de ese gas sobrenatural, detentador de tales poderes caloríficos superiores (y, por pura lógica física, también de los correspondientes altos calores inferiores), no seria de extrañar que algo esté a punto de explotar.

Hace poco fueron presentados los buenos resultados de la empresa española del Grupo EDP (que pierde dinero en Portugal), y se sacó pecho por la buena coyuntura y los esfuerzos de diversificación en energías renovables. Todo muy positivo, pero, amigos gestores, vigilad lo que pasa dentro de la caja negra, porque si el cliente es el rey, en vuestra casa lo han tomado por el paganini.

Y hasta que alguien ponga a enfriar esa caldera energética, vigilen, señores usuarios de los servicios de HC, las facturas y cargos que les están haciendo por ellos, porque en la matriz lusa deben andar necesitados de efectivo y pretenden haber encontrado fácil financiación en los confiados clientes asturianos.

A barlovento: Porqué he publicado mis Ensobrados en Bubok

Hace un par de meses, como anuncié en este blog, publiqué como libro, en la opción que ofrece la web Bubok, -una de las iniciativas de mi amigo Angel María Herrera-, la colección de Comentarios que había venido recogiendo durante 2009, prácticamente cada día, en mi blog Alsocaire.

Lo titulé Ensobrados, en referencia a los títulos de estos Comentarios, ya que todos empiezan con la palabra "Sobre...". Escritos sobre muy variadas materias, con diferentes niveles de profundidad, e incluso bajo discutible sentido de oportunidad, constituyen, sin duda, un reflejo de mi pensamiento, formación, inquietudes e ideas.

¿A quién interesa ésto? La respuesta más directa, para la que podría ponerse como punto de apoyo, tanto las entradas en el blog (el record de entradas lo sigue teniendo, de lejos, mi comentario en éste cuaderno titulado Consejos para torpes sobre cómo arreglar una persiana) como la elocuente cifra de ventas realizadas hasta este momento del libro (cero patatero) sería también obvia: a nadie. Bueno, dejando un agujerito abierto: a casi nadie.

Mi sentido de la rentabilidad, el escaso tiempo libre de que dispongo, mi trayectoria personal de tipo sensato y, desde luego, la experiencia profesional de concentrarse en lo que conozco mejor, me aconsejarían, pues, recapacitar en varios sentidos respecto a la dedicación que estoy dispensando a este medio de difusión.

Si lo que escribo no alcanza a despertar el interés que debería pretender, o bien me replanteo aumentar los medios de publicidad que estoy utilizando para dar a conocer y difundir mi trabajo, o bien  me abandono sin más a la idea de no seguir malgastando esfuerzos y tiempo en un proyecto que no ha cuajado.

Voy a seguir escribiendo.

En un pimer análisis, existen dos razones, objetivas y claras, por las que mis blogs no tienen mayor proyección hasta el momento. Una. es la falta de especialización con la que escribo, relacionada también con la persistencia en aparecer como outsider de las corrientes y agrupaciones dominantes. Escribo sobre casi todo lo que me interesa, desde la política, el derecho, el ambiente, las cuestiones administrativas, al arte o la literatura.

Voy a seguir escribiendo.

Pero es que, además, lo hago de una manera absolutamente independiente, sin estar afiliado ni comprometido por nada ni por nadie. No soy simpatizante definitivo de ningún grupo, y me repugnan tanto (o casi tanto) los exabruptos parafascistas de la derecha pancista e insolidaria como los ilusos análisis de la izquierda revanchista y falsaria. Tampoco me considero de centro, porque estoy por cambiar cuanto sea innecesario y mejorar todo lo que funciona mal.

Voy a seguir escribiendo.

Hay otra razón: no divulgo (al menos, hasta ahora) mis blogs a través de redes sociales, no hago propaganda de los mismos, no aparezco por esas reuniones físicas, convocadas a decenas, en las que webmasters y blogueros de profesión se dan abrazos y entrelazan sus productos mentales mientras beben cerveza o calimocho.

Voy a seguir escribiendo.

Esto tiene sus consecuencias, sin duda. Estar en la independencia puede ser asimilable a estar solo. No lo es, en realidad, pero lo parece. Un comentario elogioso (por ejemplo) a la actuación del partido de Rosa Díez en cuanto a la movilización de técnicos hacia la política, que mereció aparecer en la página de portada de UPyD durante un día, puede ser causante de una detectable subida en las entradas. Pero si al día siguiente critico el Programa ambiental de ese mismo partido, es casi seguro de que me borrarán de los afectos, poniéndome en el frigidér (aunque, hoy por hoy, me sigue pareciendo la más razonable -¡y la más sana!- de las opciones políticas disponibles).

Respecto a las propuestas concretas que en distintos temas han realizado PSOE, PP, IU o CiU hay en estos Ensobrados también numerosos ejemplos de mis observaciones, que procuro sean reflexivas y, en todo caso, sinceras.

En los aspectos tecnológicos relativos a las TICs, no quiero (ni puedo) pertenecer al grupo de fanáticos, que se cruzan y entrecruzan las referencias a sus webs, y blogs y se entrelazan como posesos. Ni tengo tiempo para dedicarlo al ordenador (en ese sentido), ni me apetece esforzarme en engañar las estadísticas con entramados ficticios de interés.

Porque muchos de los que alardean de estar al día en comunicaciones, en disponer de las características del último aparato multifunción, en el conocimiento de las tecnologías web 5.2 (no creo que exista aún) y que publican en su juguete, al mismísimo instante en que los detectan, los últimos avances japoneses, norteamericanoso o chinos, no persiguen otra cosa que engordar sus posiciones en los buscadores, amañando sus cifras de difusión y circulación, a la espera de que alguien les pague por poner la publicidad en el blog o la web en la que han convertido su ocupación habitual.

No explicará esto porqué he publicado mis Ensobrados en Bubok, cuando, además, los contenidos de mis blogs son libres y cualquiera puede bajárselos gratuitamente. Esa es una tercera razón, supongo, por la que los que me siguen a diario no encuentran ninguna ventaja en tener un libro físico de casi 300 páginas que más se puede parecer a La vida, instrucciones de uso, de Georges Perec, que a un libro de amena lectura, de esas 12 horas que, automáticamente, calculó el programa de Bubok que supondría su lectura.

Por eso, también, puedo justificar que ni yo mismo lo he comprado. Para qué, si lo que escribo ya lo tengo presente en mi cabeza.

Voy a seguir escribiendo. Voy a seguir escribiendo. Voy a seguir escribiendo.