Se muestran los artículos pertenecientes al tema Editoriales de Entiba.
Editorial de Entiba: Tacones más cercanos
Este Editorial de Entiba, del que es autor el Administrador de este Cuaderno, fue publicado en marzo de 1995. No estoy desempolvando viejos escritos de mi Baúl de los recuerdos (aunque podría...e incluso debería). Pero me gusta ofrecer a nuevos lectores aquellas ya añejas reflexiones. Los 50 Editoriales que escribí en su momento, durante varios años, para la revista del Colegio del Noroeste de Ingenieros de Minas de España, fueron recopilados por mí en un Libro que, propuesto para su publicación como testimonio de una época, nunca alcanzó más difusión, porque mis colegas de la nueva Junta desestimaron la sugerencia.La sociedad viril no se acostumbra: después de años de mirarlas a las piernas, se resiste a reconocerles su mérito principal en la cabeza. Nuestra tribu humana se fue preparando durante siglos para el dominio de los hombres, quizá porque corrían más, eran algo más fuertes y, sobre todo, no parían hijos y, en consecuencia, no tenían porqué cuidarlos.
Con ese frágil núcleo, ... (siga leyendo)
Editorial de Entiba: Nadie al aparato
En diciembre de 1990, el autor de este Cuaderno, por entonces miembro de la Junta Directiva del Colegio de Ingenieros Superiores de Minas del Noroeste de España, publicó en la revista Entiba el Editorial que figura más abajo. Mucho ha llovido desde entonces, y en el terreno antes apacible de la actividad de los colegios profesionales, han aparecido incluso tormentas e inundaciones.
Trasladado a Madrid, este ingeniero-abogado fue también vocal de la Junta Directiva del Colegio de Centro de la misma profesión, aunque dimitió por motivos personales. Expedientado por supuesta infracción de la deontología profesional -mágica invocación a la que siempre tuve absoluto respeto- por sus antiguos compañeros de Junta, en una resolución que el Consejo Superior declaró nula de pleno derecho, su caso se encuentra, junto al de otros compañeros que participaron en la misma candidatura, en los Tribunales de Justicia. Basten estas pinceladas para embocar un escrito que, a pesar del tiempo transcurrido, suscribo hoy plenamente.
El Colegio del Noroeste ha realizado el pasado mes de diciembre la renovación parcial de su Junta directiva, tal como prevén los Estatutos. El asunto, que se viene repitiendo cada dos años con más apatía que fervor, tenía por tanto más chances en origen de ser tratado en bata y zapatillas que con las ropas y joyas del domingo. Sin embargo, algunos de los cálidos aspectos que se pusieron de manifiesto en las últimas elecciones merecen un cariñoso repaso, un toque de tambor y trompetuelas.
El síndrome de Jovellanos (Editorial de Entiba, num 75/76)
Hace más de diez años, se publicaba en la revista ENTIBA este Editorial, que recupero aquí, para este blog, no se si para alimentar la nostalgia, o alguna otra de esas cualidades del alma que más comen.
No es asunto sólo de Asturias, tiene alcance mayor; es cosa, al fin y al cabo, de país. Ni siquiera es producto de este tiempo, viniendo como viene del fondo mismo de nuestra historia. Está ligado, como negra pez de la que desprenderse sin desgarro es imposible, a nuestra propia esencia. Sobran ejemplos de quienes se dieron cuenta de que la cosa iba a más, y pusieron su empeño en denunciarlo. En nuestra profesión, sin ir más lejos, se puede citar a unos cuantos sabios que diagnosticaron el síndrome con brillantez y alarma: Román Oriol, Antonio Belmar, Wenceslao González, Francisco Gáscue, Federico Kuntz, Pablo Trasenster. Entre otros.
Escribía, por ejemplo, Fernando Bern&aac... (siga leyendo)
Editorial de Entiba: Prejubilados,pim,pam,pum
Publicado en el número 61 de la revista ENTIBA, escrito en junio de 1994, y dedicado a los protagonistas forzosos de uno de los grandes despilfarros intelectuales de la España contemporánea, este Editorial parece escrito ayer. ¿Verdad?
Están ya por todas partes, salvo quizá donde tendrían que estar. Se nos cruzan en la calle, esforzando una sonrisa de simpatía que en realidad resulta algo triste y, a poco de atención que les prestemos, nos preguntan con avidez por los antiguos compañeros, se interesan por los cambios habidos en el departamento, el nivel de malhumor de fulanito, nos recuerdan orgullosos la cifra última de producción a cielo abierto, el rendimiento del tándem, las ventas de hojalata en Chile o la producción del pozo Pumarabule. Muchos llevan ahora pantalón vaquero y se han cambiado el corte de pelo, o dejado crecer la barba ya entrecana; algunos pasean al perro por las tardes.
Entrada la mañana y después de la colación, podemos vislumbrar a algunos ejemplares de esta "singular cofradía", a través de la cristalera opaca del bar de la esquina, jugando al dominó, mirando la tele, perdiendo el café al mus en pareja con un funcionario,
Editorial de Entiba: El cuento del reloj y del martillo
En un magnífico cuento de Andersen, los habitantes de cierto pueblo se pusieron de acuerdo para premiar a quien mejor fuese capaz de despertar en todos la admiración por lo que nunca había sido visto. No había más condiciones. Los candidatos, sin limitación de edad ni formación, deberían preocuparse únicamente por asombrar al personal con las creaciones más originales que les sugiriera su imaginación. El pueblo ... (siga leyendo)En el número de noviembre de 1991, el autor de este blog publicó en la revista ENTIBA un Editorial del que, con la licencia de autor que me corresponde, he eliminado los párrafos que se referían específicamente a la situación del colectivo de ingenieros de minas que entonces se vivía, y que trataba del alejamiento de las promociones más jóvenes de cuanto significara actividad organizada por la institución colegial. En lo demás, el Editorial mantiene un carácter atemporal que quiero compartir con los, ya bastantes, seguidores de estas páginas.
Editorial de Entiba: Tiempo de ocio en época de negocios
En junio de 1990 (para el número 15 de la revista ENTIBA), el administrador de este blog, escribió para la publicación del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste de España este editorial. Hace dieciséis años, hace muchas singladuras.Ya se sabe que este mundo está ahora lleno de profesionales muy ocupados, individuos coronados por el éxito de haber sido declarados imprescindibles, que corren raudos desde lo urgente a lo importante con su maletín de piel repleto de informes con gráficos tipo appel-pie pero hechos con ordenador, y a quienes es posible sorprender camino del café de media mañana con unos papeles en la mano, cruzando los semáforos en rojo. Autómatas programables que saludan a cualquier conocido con jaculatorias del tipo "tengo que hablar contigo pero hoy llevo mucha prisa", o "un día de estos te llamo y comemos juntos".
Estos ejecutivos verdaderos o un poco imaginarios miden su ritmo por varias decenas de llamadas telefónicas al día, envían mucho fax, comen casi a diario (nunca solos) en restaurantes de cuatro tenedores un pescado blanco entre vuelta y vuelta ayudado con agua mineral sin gas y una ensalada, y a las ocho y media de la tarde, antes de volver para casa, pasan por el gimnasio y juegan quince minutos al squash librando mil toxinas co... (siga leyendo)
Editoriales de ENTIBA: Agujas de catedrales y canteras
En Mayo de 1997, en la revista del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste de Asturias, en la que el autor de este log había sido Vocal de la Junta Directiva y fundador de la revista ENTIBA, se publicó este Editorial. Ha pasado mucho tiempo, pero el hilo de los argumentos parece subsistir.La selección de una política industrial para la región asturiana viene basculando entre dos conceptos yuxtapuestos, defendidos con pasión por cualificados agentes socioeconómicos. Los unos, pertrechados en general con la autoridad que les confieren sus cátedras o títulos, y disimulando un perceptible aroma oportunista, demuestran, proponen e ilustran acerca de las ventajas de la iniciativa privada. Los otros, alimentados por la historia reciente, defienden no ya un puesto de trabajo (el suyo), sino que ese puesto esté precisamente en el sector público. De nada vale a éstos que la realidad evidencie que el sector se desmorona, al menos en los campos del acero, de la guerra y del carbón, que dieron trigo en el pasado pero ahora no sirven para pipas. De menos importa... (siga leyendo)
Algunas cosas han cambiado, y mucho, para el editorialista. Trasladado a Madrid por motivos de trabajo, y de nuevo particípe en la Junta Directiva del Colegio de Ingenieros de Minas del Centro, hoy me encuentro defendiéndome en los Tribunales de Justicia de la enemiga de algunos (muy pocos, válgame Dios) sedicentes compañeros. Pero, en todo caso, nadie podrá privarme de compartir ideas con los amigos.
Editoriales de Entiba: El solomillo de en medio
Este fue el Editorial del número 90 de la revista ENTIBA, escrito por el Administrador de este blog. Se publicó en 1997.
Quienes no saben cocinar a estas alturas, en que mola tanto ser manitas y, con mayor pecado, aquellos prójimos que hayan tenido que defenderse con lo puesto en largas temporadas de rodríguez, seguro que encajan en una de estas dos categorías. Bien pertenecen al grupo de los negados absolutos, de aquéllos que se obcecan por principio atribuyendo a las artes culinarias incluso más misterio que a los canalículos de Marte, o bien son de los que militan de cabos gastadores en el ejército de los perfeccionistas obsesivos. Ambos creen, a su manera, que lo que Natura non dat, cuesta un ojo conseguirlo en Salamanca. La cocina se les convierte en un ritual lleno de fórmulas, conjuros, secretos y esoterismo, al que, según los casos, magnifican o desprecian.
Cocinar bien puede ser cosa de mujeres o precisar de pelo en pecho, depender de la exactitud de las medidas o de un arranque de genio. Vano empeño el que nos lleva a pretender definir las fórmulas del éxito y olvidarse de los fondos, y, por eso, bien pueden tomarse su tiempo los tertulianos sobre si hay que echar antes el vinagre a la sal a la lechuga. Que no nos falten a ellos y a nosotros quienes, sabiendo que hay que comer todos los días, van a la realidad, agarran lo que haya en la despensa, lo preparan al modo y nos fabrican el condumio. ... (siga leyendo)


