Blogia
El blog de Angel Arias

Al socaire: Reunión de doctores, oveja muerta

El 30 de mayo, la Fundación Universidad y Empresa y la DG de Universidades e Investigación de la Comunidad de Madrid nos reunieron a tres decenas de doctores para debatir las Conclusiones de los trabajos sobre "La inserción laboral del doctor en la empresa".

Las apreciaciones que habían sido puestas de manifiesto en las sesiones anteriores, en donde se recogieron opiniones de centenares de personas, pintaban un panorama inequívoco: los doctores no son valorados por adecuadamente por las empresas y por la sociedad, que prefieren a titulados con master específicos; las tesis doctorales no preparan para el empleo; y la Universidad vive un alejamiento preocupante de la sociedad. El diagnóstico parecía claro.

Las medidas que se proponían apuntaban a la posible reducción del número de doctores egresados, al aumento de la colaboración entre la Universidad y el mundo de la empresa (como componentes sociales ambos) para la formación de doctores y a la mejora de la imagen, simultáneamente, del doctor y de la investigación y desarrollo, como factores para estimular la competencia.

Como suele suceder en las reuniones con gente acostumbrada a hacerse escuchar, el debate reabrió nuevamente el melón de las discusiones previas, y se replantearon cuestiones que ya habían sido debatidas. El encuentro preveía dos horas de duración (de 16h30 a 18h30) y, como ando siempre apurado, me marché a la hora prevista para la clausura, cuando el debate continuaba; por supuesto, había empezado con bastante retraso, porque a la hora de inicio estaban (estábamos) menos de una decena. 

Mi comentario a la audiencia, que abrió el turno de intervenciones, pretendía aportar dos reflexiones: El informe debería ser más agresivo y reconocer que el problema de los doctores es solo el apéndice de la falta de conexión entre la Universidad y la sociedad; y, dado que los lugares de ocupación actual de los doctores eran la propia Universidad (saturada en su endogamia), las empresas y o el autoempleo, debería de buscarse la máxima coordinación entre las empresas y las cátedras, revisando los estudios de doctorado y las tesis que se realizaban, de acuerdo con las líneas que interesasen al mercado: integrar la Universidad en la sociedad, en suma.

Me quedé de piedra cuando uno de los catedráticos presentes me replicó que estaba "en total desacuerdo", y lanzó una larga perorata en defensa de lo bien que lo hacía la Universidad, lo acertado de los criterios de las ACAC, y ANECAs, lo estupendo que se colocaban sus alumnos, junto con la convicción de que la Universidad y las empresas hablaban el mismo lenguaje.

Había doctores que trabajaban en las empresas, y que tenían opiniones parecidas a las mías, y el debate se enderezó algo, aunque las intervenciones defensivas de mi colega laureado prosiguieron en su línea de atrincheramiento, aunque ya más matizadas. Salí de la reunión con una idea en la cabeza, "reunión de doctores, oveja muerta". ¿O eran pastores?

 

 

3 comentarios

dan3 -

doblemente agradecido: por tu recomendación de mi blog, que tampoco es para tanto; pero sí quedo seriamente impactado por tu reconocimiento de mi sugerencia. sinceramente creo que parte de los problemas ecológicos y sociales en que nos encontramos tienen un origen en la falsa cientificidad y falsa practicidad de lo que hemos considerado funcional en este siglo pasado, de cuyas lluvias padecemos ahora sus lodos.
un abrazo

Administrador del blog -

El comentario de Daniel, que agradezco, me obliga a hacer dos precisiones importantes:

a) En efecto, el documento de origen, entiendo que se refería fundamental -y quízá de forma única- a la posible incorporación del los doctores de las especialidades técnicas a las empresas. Esto incluía, por lo que pude comprobar, no solo las ingenierías, sino también a químicos, biólogos, geólogos, etc: es decir, todas las ramas de lo que se llamaba la especialidad de "ciencias". Dejaba de lado,injustamente, a los doctores de las especialidades de humanidades. No se habló de mejorar el empleo de los doctores juristas, filósofos, bibiotecónomos, egresados en arte, sociólogos, etc.).

No se por qué se produjo esa omisión tan grave. Tampoco oí manifestarse a matemáticos, o físicos, y eso a pesar de que, junto con los doctores en Filosofia, pertenecen a una otrora rara avis y hoy de prestigio reconocido, por su aportación de racionalidad, criterios e ingenio a los debates empresariales típicos.


b) En fin, caigo del guindo de que el debate nació cojo y se desarrolló todo él con la misma cojera injsutificable. ¿Por qué no preocuparse igualmente de dar empleo en la sociedad a los doctores en las disciplinas no técnicas? ¿Es que no son de igualmente estimable valor social, o nos hemos convencido de que el que se hace doctor en filosofía, por ejemplo, lo hace solo para su mayor gloria?.

Como universitario mixto, alumno y profesor, entre otras, de las Facultades de Filosofía y Letras y Derecho, como licenciado tanto en carreras de ciencias como de letras, pido disculpas por un comentario que realicé pensando únicamente en mi formación técnica. La otra parte de mi yo universitario se ha despertado al leer el comentario de Daniel, al que le asiste toda la razón.

Recomiendo, con gusto, su blog: http://comunisfera.blogspot.com/

dan3 -

la investigación aplicada, como la llamamos los que carecemos de financiadores domina en áreas técnicas y en las universidades que nacieron de politécnicos. en lo que entiendo tu idea de doctorados "funcionales" seguimos perdiendo innovación y otras fomas de conocimiento. ¿me equivoco?