Blogia
El blog de Angel Arias

Carta desde Europa: Mineros, periódicos, cigüeñas y niños prodigio

Carta desde Europa: Mineros, periódicos, cigüeñas y niños prodigio

El 14 de noviembre de 2004, el períodico mexicano El Imparcial publicaba este artículo, en la sección "Cartas desde Europa", del que era autor el animador de este log.

No deja de asombrarme, querida amiga, constatar que vivo quizá en el país más permisivo del mundo. Los españoles hemos sido durante décadas el reducto más retrógrado de la Europa occidental, que se mofaba de nuestra mojigatería y nos hacía sitio en sus salas porno para que supiéramos por dónde iba el mundo que no nos dejaban conocer en nuestra patria. Pero ahora le sacamos al resto de la Humanidad varios cuerpos de ventaja en tolerancia, y somos más débiles precisamente con quienes deberían ser tratados con mano de hierro. Me sorprende aún más que de esa permisividad se hayan convertido en paladines nuestras propias instituciones policiales. Somos un paraíso para la delincuencia internacional.  Durante la dictadura, varias generaciones de adolescentes hemos hecho músculos corriendo delante de los grises –que era como iban vestidos entonces los guardias civiles-. Estábamos persuadidos de la dureza represiva de los órganos del orden público, y nos resultaría inaceptable admitir que nuestro país podría ser la guarida de los delincuentes más buscados. Pero ahora sabemos que aquí reposan de sus fechorías en nuestras playas, realizan tranquilamente transferencias para pagar a sus esbirros, organizan incluso desde nuestras cárceles las operaciones con las que intentan desestabilizar el orden internacional o hacer su agosto. Incluso hasta se ha quebrado la secular la tradición de recelo entre moros y cristianos, que habíamos convertido en un plato de alubias negras con arroz blanco y que solo se mezclan para comérselo. 

Ay, si se levantara de su descanso eterno Don Pelayo, que inició en Asturias una batalla contra los otros invasores de la piel de toro, que solo culminarían los Reyes Católicos el mismo año en que se descubrieron América y Europa (1492). Porque en Avilés, que está también situada en Asturias, varios cristianos mineros vendieron sin recelo la dinamita y detonadores a los islamistas que volaron los trenes en Atocha el 11-M. Todo ello, para más inri, ante las mismas narices de la Guardia Civil, cuyos mandos habrían tenido hace tres años la confidencia de que se planeaba un atentado por una célula de Al Queda. Aquí, según los jueces Baltasar Garzón y Juan Del Olmo se planificaron también el 11-S, los atentados de Casablanca, el asesinato del holandés  Theo Van Gogh, etc, etc. 

Pero es que otro síntoma español es llegar tarde. Sirva como ejemplo, y por cambiar de aires, que 32 cineastas han presentado ahora una película conjunta, Hay motivo, hecha con los cortos filmados por cada uno de ellos, en los que defienden las razones para votar por el cambio –botar a Aznar- en las elecciones generales que se celebraron hace ya diez meses. Hoy por hoy, la difusión de ese esfuerzo colectivo por desestabilizar a un presidente que ya perdió las elecciones, parece un despilfarro económico e intelectual. Pero sus autores defienden que el momento tiene plena vigencia. Europa no es Estados Unidos, en donde la gran mayoría es conservadora, y las posibles diferencias entre demócratas o republicanos se difuminan después de cada elección. Aquí las ideologías son duraderas, por más que mi escepticismo me inclina a pensar que lo que manda de verdad, es el pesebre. Pero sí nos gusta señalar las diferencias. Esta semana, por ejemplo, el prestigioso diario El Mundo, cuyo propietario es una multinacional con sede en Italia, ha celebrado su decimoquinto aniversario, reuniendo a cinco mil personas en el Palacio Municipal de Congresos. El director, Pedro J. Ramírez, casado con la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada fue el anfitrión, y no dudó en manifestar su apoyo a las opciones conservadores, en las mismas narices de los representantes del Gobierno socialista. La fiesta comenzó con la proyección de un cortometraje que resumía los últimos quince años de la historia del país y del mundo. En ese escaso cuarto de hora no creo que fuera posible haber destacado mejor las diferencias subliminales entre las dos Españas. Pedro Solbes, vicepresidente del Gobierno, máxima autoridad socialista presente, esperó estoicamente a que el ballet de Víctor Ullate iniciara sus evoluciones, para hacer un mutis discreto, dejando solos para el baile a Mariano Rajoy y a Esperanza Aguirre, que estaban muy a gusto. 

Como el miércoles no tenía clase, he pasado a despedirme de Fernando Chueca Goitia, el maestro de arquitectos que acabó la catedral de la Almudena, fallecido hace unos días y cuyo sepelio obligó a abrir una cripta en donde también reposa el que fue duque de Cádiz. Este primo del rey Juan Carlos, muerto en accidente mientras practicaba esquí, dicen los exégetas de difuntos que hubiera estado encantado de asistir a la boda de su hijo, Luis Alfonso de Borbón, entronque de las casas de Franco y Borbón, que se casó con la plutócrata María Margarita Vargas en la República Dominicana. Pues hubiera sido el único miembro de la familia real, porque de la familia del novio solo asistieron los allegados a su madre, Mari Carmen Bordiú Franco. El año ha venido cargado de muchas bodas y puede que la Casa Real tenga agotado el presupuesto.  Si en aquella boda cantó Bisbal, por aquí anduvo, promocionando su nuevo disco,  “México en la piel”, Luis Miguel Gallego, el seductor portoriqueño que uno de sus presidentes ha convertido en mexicano. Este discípulo del rey Midas ha hecho disco de oro a los pocos días de nacer a sus espléndidas versiones de rancheras, aliñadas con esencias de Armando Manzanero y del Mariachi Vargas de Tecalitlán. Yo canto con él “Escribir un poema es fácil si existe un motivo”, (por ejemplo, el amor) y me entero que tengo el mismo gusto que su madre italiana.  

Si hubiera estado Ud. aquí este pasado domingo, la hubiera llevado a ver la exposición del Prado: “El retrato español del Greco a Picasso”. Los retratados son, fundamentalmente, miembros de familias reales y aristócratas, aunque también se refleja el interés de los pintores españoles por pintar a gentes del pueblo, seres humanos sin pasado ni futuro. Algunos se han pintado a sí mismos, y en esos autorretratos  simplemente demostraban su arte o probaban invenciones artísticas. Ustedes tienen un modelo de cómo se puede experimentar con los sentimientos dejando la propia piel sobre la del lienzo, en los trabajos de esa bella mujer con bigotito que fue Frida Kahlo. De ser artista, yo preferiría esconderme en el cuadro donde habría pintado a otros, presentándome como un figurante discreto. Decía Pablo Picasso que creía haber descubierto algo diferente en su último autorretrato. No dijo qué. Me hubiera gustado preguntarle su opinión al especialista en Arte Philippe de Montebello, Director del Met de Nueva York, que vino a recoger el premio de la Fundación amigos del Museo del Prado, pero no tuvo tiempo para ver la exposición. 

Ya le escribí que me gustaría que mi hija se casara, -fundamentalmente para recobrar mi independencia-, aunque no sé si me soportaría tener un nieto como Rafael Martín Masot, porque me asustan los niños precoces, como todo lo que se manifiesta a destiempo. Este niño de catorce años y ojos cándidos en apariencia, ha publicado su primera novela: “Abulagos” –que el mismo explica es el nombre de unas plantas que se quemaban para deshollinar las chimeneas en Andalucía-. El libro empieza, ni más ni menos, con la violación y asesinato de una criada a manos del dueño del cortijo donde trabaja. Un drama rural de tomo y lomo. No sé lo que la obra infantil permitirá descubrir a los adultos, pero a su edad yo, le confieso, leía con deleite a Emilio Salgari y algunas vidas de santos ilustradas y escribía solo las redacciones que me imponían en el colegio. 

Tampoco vaya Vd. a creer que me había tragado eso de que los niños venían de París y que los traían las cigüeñas. A los catorce años yo ya sabía que las cigüeñas, junto con otras aves, emigraban para evitar los duros inviernos y se iban a tierras cálidas. Lo que no podía imaginar es que preferirían vivir con nosotros todo el año: más de 1.000 parejas de cigüeñas van a pasar este invierno en Madrid, dicen los ecólogos, y se sumarán a las más de 30.000 gaviotas reidoras que comen de las basuras del vertedero de Valdemingómez. Estos animales han perdido la noción de dónde está Paris, el mar, y no saben disfrutar de su libertad, contagiadas por la especie dominante.  

He mirado el reloj y veo alarmado que se me ha ido el tiempo en un pispás. Me da pereza cerrar el ordenador, pero debo despedirme de Vd. Tenga muy buenas noches. Se está bien en su compañía, ¿lo sabía?

4 comentarios

Angel Arias -

La intervención de Rafa Martín Masot en esta log para confirmar lo acertado de los comentarios de su tocayo Rafa Ceballos demuestra, al menos, varias cosas: a) una, trivial: la difusión que alcanzan los contenidos ofrecidos a la red, que permite que los interesados en un tema encuentren en ella todas las referencias imaginables; b) otra, razonable: que el autor de Abulagos (y, como dice en su log, otras tres novelas) es una persona curiosa por conocer lo que se dice de él en la red; c) y una más, excepcional, y que comprobarán quienes entren en su log, a lo que invito : http://lalunaeclipsada.blogia.com, y es que Rafa Martín Masot es un chaval nacido en el 89, que escribe muy bien, tiene alto sentido del humor y mucha curiosidad por lo que le rodea, y, además, sabe imaginar magníficos relatos a los que, de puro bien contados y con tanto sentido de la observación, se diría que no les falta ni una pizca de realidad para ser auténticas historias referidas por un viejo que está de vuelta de las cosas.

Rafa -

Abulagos es el mote de unos de los protagonistas de la novela.
La abulaga se utilizaba, entre otras cosas, para las lumbres en las matanzas y para deshollinar las chimeneas.
Gracias, tocayo, por tus excelentes aclaraciones.

Administrador del log -

Gracias, Rafa, por tus comentarios, y, muy especialmente, por tu erudita observación. Al indicar el significado del título de la novela Abulagos -interesante y controvertida- de Rafael Martín Masot, que tenía entonces 14 años, en un artículo destinado a lectores mexicanos, quise solamente dar una pincelada rápida, y me temo, por tus comentarios, que me salió descompensada de color. Valga en mi descargo, que el diccionario también recoge para deshollinar el significado de "Mirar con atención y curiosidad, registrando todo lo que se alcanza a ver". Así que podemos dejar la puerta abierta a imaginar que eso era lo que podían también hacer las viejas andaluzas -especialmente en el entorno de tu tocayo-, una vez que habían comprobado que sus escobas de ahulagas, por el uso que les habían dado, ya no les servían para limpiar sus chimeneas.

Rafa Ceballos -

No había oído hablar de mi tocayo Martín Masot y me he interesado por él a raíz de tu comentario sobre la novela “abulagos”. Al internarme en su blog he disfrutado muchísimo leyendo sus jirones de vida, porque jirones son los retazos que vais poniendo en la red los autores de esta forma de expresión que tanto auge está tomando. Gracias por poner a este escritor en mi camino.

Sin embargo me ha llamado la atención el término de abulagos con el que, dices, denomina al arbusto espontáneo Ulex europaeus que existe en casi toda la península y que se conoce con el nombre de toxo, aulaga, aliaga o abulaga, argoma, escajo, etc. Nunca lo había oído como abulago, en masculino, y mucho menos que se quemara para deshollinar. Precisamente arde muy bien y se usa para encender el fuego o para chamuscar los cerdos cuando la matanza. Sí sirve para deshollinar, si se utiliza como escobón, atado al extremo de un palo, debido a la fuerte y pinchuda maraña que forma y que es capaz de arrastrar todos los hollines pegados a las chimeneas.