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El blog de Angel Arias

¿Un ingeniero de minas como futuro Presidente de Asturias?

En la mañana del 23 de noviembre de 2010, Javier Fernández, candidato por el PSOE a la Presidencia del Principado de Asturias en las elecciones autonómicas que tendrán lugar en la primavera de 2011, recibió la alternativa simbólica del actual Presidente, Vicente (Tino) Alvarez Areces, en un frugal desayuno al que más de un centenar de simpatizantes, obligados y curiosos, fuimos invitados por Economía Forum, en el Hotel Ritz.

Tiene Javier, a quien conozco desde hace más de 30 años, aunque no lo he tratado apenas, un tono comedido para un discurso creíble, sin apenas piruetas imaginativas, y que él mismo definió como continuista respecto a quien gobierna en Asturias. (Más o menos literalmente, según mis anotaciones: "No me parece mal la continuidad, aunque mi actuación será distinta, no solo por ser distintos, sino porque el momento lo será")

No cabe hacer, desde luego, siendo secretario de la Federación Socialista de Asturias y candidato del PSOE a la Presidencia regional, muchas matizaciones al programa realizado por quien es propietario de una de las carreras políticas más longevas del Principado, solo comparable seguramente a la de otra antigua conocida, Paz Felgueroso, también presente en el desayuno, alcaldesa de Gijón desde que Areces dejó vacante la plaza, aunque no las raíces.

Para las crónicas sociales, allí estaban también, junto a la flamante ministra Leire Pajín, Toño Trevín, Luis Noval, Miguel Munárriz y otras muchas caras conocidas del empresariado y la política regional, desplazados la mayoría desde Asturias para arropar al candidato y escuchar su adelanto del programa.

No hay muchos ingenieros dedicados a la política y a mí me parece una lástima, porque los técnicos aportan pragmatismo a la gestión y, en época de crisis profunda, como en la que definitivamente se reconoce que estamos asentados -esperemos que no para quedarnos- las ideas surgidas de una cabeza fría y unos pies en la tierra son muy deseables.

Por eso también, y desde una posición de independencia ideológica que ha aprendido a mirar a los candidatos y a sus colaboradores más que a los desiderata, a menudo conformados como señuelo para atraer votos, de los programas, me parecería un regalo para Asturias, para su futuro, que el candidato del otro gran partido con opciones de asumir la Presidencia regional, fuera Francisco (Paco) Alvarez Cascos, a quien también, por supuesto, conozco.

Un debate técnico -que no tecnológico- para la región asturiana sería muy interesante, y ayudaría a clarificar, superado ya el pelo de la dehesa en el que la sumieron por varias décadas avideces empresariales cortoplacistas, reivindicaciones sindicales centradas en mantener como fuera los puestos de trabajo y un aura -parcialmente injusta, pero, también, y por eso, parcialmente atinada- de región subvencionada, si el nuevo esquema regional es sólido y aguanta con soltura los embates furiosos de la tempestad del archiconvocado "cambio de paradigma", y que yo sigo sin saber qué puede significar exactamente.

No tiene aún perfilado su programa el candidato Javier Fernández, aunque afirmó no ser partidario de bajar impuestos para reactivar la economía, y centrar su preocupación principal en el foemnto del empleo y activar la ciencia y la tecnología.

Tampoco cree, a diferencia de lo que se recoge en otros ámbitos, que Cajastur -cuya cúpula también estaba allí representada- vaya a disminuir su vocación asturiana con los cambios de estructura y enfatizó que "a diferencia de otras, Cajastur no está politizada", resaltando que en su dirección se encuentran catedráticos y expertos en finanzas; recojo esta afirmación sin comentarios personales, pues es seguro que el lector, sobre todo si sigue los temas de Asturias, hará su propia valroación.

Me gustó especialmente la mención al "hecho diferencial de Asturias" en lo que respecta a las posiciones autonomistas o independentistas de que hacen gala, para conseguir movilizar electorado, otros partidos en la balcanizable España, en referencia al análisis que hace otro amigo tecnopolítico, Francisco (Paco) Sosa Wagner.

"En Asturias ese hecho diferencial no dificulta la doble o la triple identidad, porque para nosotros, las identidades se suman", lo que convierte a la región en defensora excepcional del modelo territorial que compatibiliza el desarrollo regional con la subsistencia de un Estado central fuerte.

Hizo Javier Fernández esta aseveración después de haber destacado que los Estados federales -de los que Alemania o Estados Unidos son los socorridos ejemplos- se han conformado aglutinando Estados más pequeños, que conservan sus singularidades, y no como sucedió en España, en donde a partir de un Estado central se han ido desgajando -a zarpazos, diría yo- competencias para las regiones autonómicas, provocando así duplicidades, faltas de cohesión y, por ende, despilfarros económicos y desgastes sociales.

"El mayor riesgo para Asturias" -expresó el candidato-"sería no tener modelo de crecimiento". Hay que saber adónde se quiere ir, manejando un aparato flexible y moderno, y orientado hacia el exterior, y en el que "la tramitación de esta profunda crisis, habrá de hacerse con nuevos elementos", que no podrán descansar, como se hizo para resolver las anteriores, acudiendo a la reforma monetaria, o al impulso a la construcción, sino a reformas estructurales que permitan conservar lo mejor de lo antiguo e incorporar nuevos impulsos.

El debate promete ser, pues, no solo interesante, sino vital para plasmar, en una nueva encrucijada, el modelo de crecimiento que Asturias tendrá que saber conformar para no verse absorbida por quienes, sin mejores argumentos, tienen más voces, chillan más o reclaman, sin saber muy bien para qué, más autonomía en un mundo que, lo queramos o no, ha movido su centro de gravedad muy lejos ya de nuestros ombligos a los que sería una temeridad seguir mirando con complacencia.

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